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| ARTURO
O´BYRNE: "LA MEDICINA CONVENCIONAL TIENE LOS DÍAS CONTADOS" |
La actual concepción
de la Medicina convencional o alopática está
completamente superada. La Medicina avanza
hoy hacia una concepción mucho más holística
del ser humano donde la responsabilidad de
la salud va a quedar nuevamente en manos de
las personas y no de los médicos. Arturo O´Byrne
-doctor en Medicina y Cirugía, profesor de
Biología Celular y Fisiología y experto en
Medicina Biológica, Homeopatía, Homotoxicología,
Terapia Neural, Acupuntura, Auriculomedicina,
Electroacupuntura de Voll, Terapia de oxigenación,
Terapia metabólica del cáncer y Manipulación
vertebral- nos lo explica.
Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad
de Cauca (Popayán, Colombia), Arturo O´Byrne
-51 años- se especializó en 1976 en Medicina
Deportiva y Nutrición para posteriormente
convertirse en uno de los mayores expertos
del mundo en Medicina Biológica.
Hoy día su formación incluye amplios conocimientos
en Homeopatía, Terapia Neural, Acupuntura,
Auriculomedicina, Homotoxicología, Electroacupuntura
de Voll, Terapia de oxigenación, Terapia metabólica
del cáncer y Manipulación vertebral. Miembro
de varias asociaciones científicas internacionales
ejerce desde hace más 17 años como profesor
de Medicina Biológica dictando conferencias
e impartiendo cursos por medio mundo. Es,
asimismo, profesor de Biología Celular y Fisiología
en la Escuela Nacional del Deporte de su país.
Y desde 1991 director de Educación Médica
para Iberoamérica de la Sociedad Internacional
de Homotoxicología (Alemania) así como director
de la clínica oficial de entrenamiento de
Postgrado de la misma en Cali (Colombia).
Un médico de prestigio internacional cuya
presencia en febrero pasado en Madrid para
impartir un curso a colegas españoles nos
daría la oportunidad de charlar ampliamente
con él.
-Sigue siendo excepcional, al menos en
España, encontrarse a médicos tradicionales
que se hayan adentrado en tantos ámbitos paralelos
a la Medicina convencional...
-Bueno, yo estudié efectivamente en una facultad
de Medicina tradicional pero mi formación
actual es mucho más amplia. Hoy, más que médico
alópata o convencional soy médico biológico.
-Es decir, alguien versado en terapias
como Homeopatía, Acupuntura, Naturismo, Electroacupuntura
de Voll....?
-Bueno, incluye esas disciplinas y muchas
más pero, sobre todo, es una forma diferente
de entender la Medicina y la Salud. Porque
la Medicina Biológica tiene ante todo una
visión global que incluye aspectos de la Medicina
académica... pero va mucho más allá. Obviamente,
para ejercer la Medicina Biológica uno necesita
también saber Anatomía, Bioquímica, Fisiología,
etc., pero esa es sólo la base. La Medicina
Biológica ve al ser humano de forma realmente
holística, global, integral, sin separar los
síntomas de la persona y de su vida. Es además,
sobre todo, una Medicina que intenta enseñarle
al paciente a vivir sin enfermar. Por tanto,
es una Medicina básicamente preventiva y basada
en los principios hipocráticos.
-Se supone que la Medicina convencional
también...
-Se supone, sólo que hoy eso no es verdad.
Verá, Hipócrates, "padre" de la Medicina,
fue quien rompió con la visión de que la enfermedad
es consecuencia de un castigo de Dios presentándola
por primera vez como el resultado de las múltiples
acciones que, contra natura, efectuamos a
diario. Y que es eso lo que lleva a enfermar.
Por lo que, consecuentemente, cuando una persona
enferma lo que hay que hacer es observarla
detenidamente para encontrar qué está haciendo
mal, qué la ha llevado a esa situación.
Bueno, pues eso, que en buena medida lo ha
abandonado la Medicina convencional, lo ha
retomado la Medicina Biológica convirtiéndose
así, ante todo, en una Medicina preventiva.
Un médico biológico, cuando recibe a un paciente,
lo primero que hace es procurar conocerle
a fondo; es decir, saber cómo se está alimentando,
cómo vive, en qué entorno y condiciones, qué
conflictos psicológicos, afectivos, laborales
o sociales puede estar experimentando... Y
hacerle ver entonces qué está afrontando mal
de lo que está viviendo. Es decir, la Medicina
Biológica tiene en cuenta que todo eso se
somatiza. Lamentablemente, durante mucho tiempo
la Medicina ha mirado lo psicosomático como
si fuera un problema de segunda o tercera
categoría. Le daba importancia a lo molecular,
a lo químico, a lo anatómico... pero a la
mente le daba poca importancia.
-¿Cuándo empieza a suceder eso?
-Esa concepción se impone a primeros
del siglo XX cuando la Fundación Rockefeller
decide invertir una gran cantidad de dinero
en investigación en el ámbito de la salud.
Estudian todas las facultades que había en
la nación en ese momento y terminan decidiendo
que el apoyo económico sólo debe concederse
a las facultades que sigan los parámetros
de la industria farmacológica. Aquello empezaría
a determinar que sólo es "científico" lo que
puede demostrar la eficacia lineal de un medicamento
por el principio causa-efecto. ¿Y qué ocurre
entonces? Pues que se quedan sin apoyo económico
todas las facultades de Homeopatía -que entonces
eran poderosísimas en Estados Unidos-, todas
las escuelas naturistas, todo lo que no fuera
alopático. Y no solamente se les quita el
apoyo económico para la investigación si no
que se empieza el acoso político contra ellas,
una verdadera persecución orquestada por la
Fundación Rockefeller. A partir de ese momento
sólo lo que sigue el planteamiento del método
del doble ciego y la visión mecanicista, lineal
y cartesiana de la Medicina se considera "científico".
¿Y con qué nos encontramos casi cien años
después? Pues con que la Medicina se halla
en una crisis tremenda porque en este momento
la gente muere masivamente de una enorme cantidad
de "enfermedades crónicas", de "enfermedades
degenerativas", de "enfermedades autoinmunes",
de cáncer... Es decir, la enfermedad crónica
-incurable- se ha convertido en el patrón
del mundo moderno porque nos hemos alejado
de los verdaderos principios de la salud.
Hoy la Medicina es un negocio donde lo que
interesa es que venga el paciente enfermo
a que le arregle el médico su dolencia. Y
el médico sólo atiende a la persona que está
enferma para -supuestamente- recuperarle la
salud a través de un fármaco, de la cirugía
o de cualquier otro procedimiento programado
rompiendo con la tradición hipocrática. Es
el concepto cartesiano que intenta demostrar
que sólo lo que es "tangible" y "demostrable"
vale.
Con lo que el ser humano, que hasta ese momento
-basándose en los principios hipocráticos-
era visto como una unidad integrada por mente,
cuerpo, emociones, entorno, etc., pasa a convertirse
en algo separado de su entorno y cuyo organismo
empieza también a ser fraccionado. Aparece
entonces la "especialización" y el ser humano
pasa a ser visto como una máquina: el corazón
como si fuera una bomba, el cerebro como un
computador, las articulaciones como bisagras,
el sistema circulatorio como un conjunto de
tubos... Deja de ser visto como un sistema
integral. Y si el hombre es una máquina el
médico pasa a ser un "mecánico".
-Bueno, eso sólo ocurre en Occidente...
-Cierto. La visión de la Medicina oriental
es muy distinta. Allí el médico es visto como
un jardinero y el hombre como un jardín. Son
dos visiones claramente distintas, claramente
diferentes. Y eso es muy interesante porque,
¿qué ocurre? En el pasado, en la concepción
hipocrática, la misión del médico era enseñar
al paciente a vivir sanamente, a ser responsable
de su salud. Sin embargo, un día entra en
juego la visión cartesiana del hombre-máquina
y se hace creer a la gente que tiene que delegar
la responsabilidad de su salud en el médico
porque es el que tiene el "conocimiento" y
él podrá arreglar su dolencia. Con lo que
la gente deja de preocuparse de su salud ya
que ha transferido esa responsabilidad al
médico.
Claro que, al principio, uno contaba con el
médico de familia. Médico que conocía a todos
los miembros de la familia -incluidos los
padres y abuelos- y al que hasta se invitaba
a cenar a casa, con lo que también terminaba
conociendo el entorno vital.
¿Qué ocurre, en cambio, en estos momentos?
Pues que esa información no se posee. Y la
poca que se posee debe entregársela el médico
de Medicina general al especialista y, éste,
incluso, al superespecialista. Con lo que
quien atiende al enfermo no sabe nada de éste
ni de su vida. Todo lo que conoce es lo que
dicen los fríos datos de las radiografías,
escáneres o pruebas analíticas.
En suma, ahora resulta que el conocimiento
del estado de nuestra salud está disgregada
entre 10 o 20 especialistas, cada uno de los
cuales conoce un elemento de tu organismo.
Por tanto, estás fraccionado en informaciones.
Y a veces ni siquiera eso porque lo que el
médico sabe de ti, ¿qué es?: los resultados
del laboratorio. Muchos ni siquiera te han
conocido, no han hablado nunca contigo.
¿Nos damos cuenta del grave problema de la
Medicina actual? El ser humano es una unidad
-mente, emociones, cuerpo, entorno...- al
que hoy se evalúa viéndole a través de radiografías,
resonancias, analíticas... donde cada especialista
ve apenas una parte sin mirar la unidad en
su conjunto. Hay una ruptura de la visión
integral del hombre.
-Es verdad, aunque no es menos cierto
que muchos médicos son conscientes de ello.
Y desde el poder político se intentó corregir
ese problema.
-Sí, la Medicina ha intentado corregir ese
problema hace unos años haciendo nacer la
famosa "Medicina familiar". Digamos que han
tratado de echar un poco marcha atrás, recuperar
parte del camino mal hecho. Y se empieza a
potenciar al médico de familia que, bueno,
remite al especialista pero sigue siendo tu
médico y sí te conoce teniendo una visión
más global de ti y de tu entorno. El problema
es que su formación sigue siendo muy deficiente
y encima está basada en el concepto hombre-máquina.
Y encima se dedica primordialmente a recetar
fármacos para casi todo. Está lleno de creencias
falsas impuestas por los intereses comerciales
de la industria de la salud.
-Y que además conceden aún poca importancia
a algo tan fundamental como la alimentación...
-Cierto, pero es que de eso no saben nada.
Un médico que estudia 7 años en una Facultad
de Medicina no recibe más de 30 horas de formación
en Nutrición cuando la base de la salud es
lo que se come. Básicamente, si uno come bien
estará sano; y si come mal estará enfermo.
En muy buena medida. Hoy día empieza a decirse
que los médicos deberían recibir al menos
2 años de Nutrición... asociada a la Bioquímica.
Porque esa es otra: el médico estudia Bioquímica
al principio de la carrera pero se trata de
una asignatura considerada "maría" y que se
estudia sólo para aprobar el examen. Y el
médico, a lo largo de su trayectoria profesional,
no la tiene en cuenta para nada. Hoy día deberían
entender, sin embargo, que la gran mayoría
de los procesos bioquímicos del cuerpo deberían
asociarse con la nutrición ya que la falta
de oligoelementos -minerales, vitaminas, ácidos
grasos esenciales, aminoácidos...- puede determinar
que el organismo pueda funcionar en homeostasis
o estar completamente alterado.
-Es verdad, en general los médicos no
dan mucha importancia a los oligoelementos.
Piensan que la alimentación habitual los aporta
siempre en cantidades suficientes.
-Exacto. A la mayoría de los médicos les hablas
de usar vitaminas, minerales y otros oligoelementos
y se ríen. Responden que ya hay suficientes
micronutrientes en la comida. Pero, ¿en qué
comida? ¿En la comida hidropónica? ¿En los
alimentos preparados industrialmente que destruyen
en buena medida -especialmente por el calor-
esos oligoelementos? ¿En la comida llena de
aditivos, colorantes, conservantes, estabilizantes,
aromatizantes, etc., de nuestros días?
Además, incluso en la actual comida "natural"
hay ya una clara degradación a causa del uso
masivo de fertilizantes, pesticidas, insecticidas,
abonos químicos... En suma, se está llenando
al ser humano de productos químicos, entre
ellos los fármacos.
Hoy uno se come una fruta que debería tener
un cierto porcentaje de vitaminas y minerales,
y no sólo los tiene en porcentajes muy inferiores
sino que además está llena de contaminantes
que recargan el hígado, los riñones, los órganos
de secreción.
-Son muchos los expertos que afirman, efectivamente,
que una de las causas fundamentales del actual
aumento de todo tipo de patologías es el nivel
de toxemia de los ciudadanos. Tóxicos que
nos llegan a través de los fármacos y de la
alimentación pero también a través de los
pulmones por la contaminación del aire, del
agua y de las bebidas industriales, de las
radiaciones...
-Eso es. Los médicos tampoco son conscientes
del problema de las toxinas, de hasta qué
punto una persona puede llegar a estar contaminada
y de lo que eso incide en la salud. Así lo
plantea la Homotoxicología que yo enseño.
Por eso todos los médicos que la practicamos
nos preocupamos de estudiar al paciente detenidamente
no sólo en el aquí y en el ahora sino que
tenemos en cuenta su biografía anterior a
fin de saber qué toxinas se han ido acumulando
en él. Incluidas las psicotoxinas. Porque
no sólo intoxican los elementos químicos moleculares.
Una situación de estrés constante, de agresión
psicoemocional, altera también la bioquímica
del cuerpo.
-Da la impresión de que, a su juicio, la
Medicina convencional no está hoy en disposición
de tratar correctamente a los enfermos.
-Mientras siga viendo al ser humano como una
máquina y el médico se comporte como un mecánico
que arregla piezas sueltas, no. Detrás de
muchas patologías hay casi siempre un conflicto
psíquico o emocional, un trauma, un entorno
inadecuado o una forma incorrecta de afrontar
las cosas.
-Es decir, que quizás uno no pueda evitar
lo que le sucede pero siempre puede elegir
cómo afrontarlo.
-Exacto. Lo que no implica que si alguien
sufre una septicemia lo que haya que hacer
es darle un antibiótico. Y si tiene una apendicitis
deba ser operado quirúrgicamente. Pero el
objetivo de la Medicina Biológica es enseñar
a la gente a vivir sanamente por lo que la
misma debería ser la medicina de base. Cuando
en una conferencia alguien me habla de "medicina
alternativa" siempre respondo lo mismo:
"Mire, todo depende de qué entiende usted
por alternativo. Para mí, la Medicina alternativa
es la alopática o convencional porque yo sólo
recurro al antibiótico, a la cirugía o al
procedimiento químico cuando no tengo más
remedio, cuando no tengo ya alternativas."
Por tanto, ¿a qué llamamos "alternativa"?
Para mí lo importante es que el paciente coma
bien, que sea él mismo quien cuide de su salud
aprendiendo a vivir sanamente. Y sólo cuando
haya daños graves recurrir a un procedimiento
químico, quirúrgico, alopático o mecánico.
-Bueno, la verdad es que no termino de
percibir hasta ahora la diferencia entre lo
que se conoce como Naturismo y la Medicina
Biológica.
-A mi juicio, la Medicina Biológica es un
paso adelante. Porque el Naturismo arranca
de una serie de fundamentos filosóficos similares
pero no hizo nunca una búsqueda sistemática
de sus bases bioquímicas. La Medicina Biológica
sí. Por eso hoy se dan ya cursos de postgrado
sobre ella en las propias facultades de Medicina
al igual que de Homotoxicología. Y ello ha
sido posible porque ambas demuestran sus fundamentos,
en qué se sustentan, sus terapias son perfectamente
reproducibles y los resultados ya se publican
en las revistas científicas. Es decir, la
Medicina Biológica se basa también en la evidencia
clínica.
-¿Cómo explica que los médicos convencionales
sigan siendo tan reacios a aceptar que hay
otras maneras de entender la salud y la enfermedad?
-Albert Einstein decía que "nunca la
ignorancia es más atrevida que cuando critica".
Y, sinceramente, el problema es que los médicos
alópatas o convencionales que critican muchos
de los métodos terapéuticos complementarios
existentes hoy no tienen la mas mínima idea
de ellos, no saben nada. Recuerdo que hace
poco tiempo me puse a conservar con un colega
sobre homeopatía y después de que llevara
un buen rato despotricando de ella tuve que
hacerle ver que no hacía más que hablarme
de hierbas y plantas. No diferenciaba la Fitoterapia
de la Homeopatía. Por otra parte, quien está
contra el uso de la Fitoterapia es un ignorante.
La inmensa mayoría de los medicamentos están
basados en los principios activos de los vegetales.
La propia Organización de la Salud reconoce
la validez de la Fitoterapia y de la Homeopatía.
-Ese problema, doctor, empieza en la Facultad
de Medicina. Todos sabemos que es allí donde
se producen los primeros "lavados de cerebro"
-Tiene usted razón. En la Facultad se les
ha estado diciendo a los estudiantes durante
décadas que la Homeopatía, la Acupuntura,
el Naturismo y tantas otras terapias y forma
de entender la salud y la sanación son charlatanería.
Lo que coloca a esos futuros médicos unas
viseras al estilo de las que les ponen a los
caballos de tiro para que no miren hacia otro
lado. Se les programa para que acepten una
única verdad.
-Eso explicaría que cada vez sea mayor
el número de personas que acude a otros profesionales
de la salud. En Estados Unidos la mitad de
la población ya lo hace actualmente, según
estudios recientes.
-Es verdad. Y yo pienso que a la Medicina
le puede estar pasando lo mismo que a la Iglesia
Católica cuando se empeñó en decir que era
la única verdadera fuera de la cual no hay
salvación. La Medicina alopática se empeña
también en afirmar que sólo ella está en posesión
de la verdad. Y eso es muy peligroso porque
es falso. Cuando uno va a ver trabajar a un
chamán en la selva del Amazonas, como yo he
hecho muchas veces, no puede dejar de sorprenderse
de los resultados. Porque cura a su gente.
Y hombre, ¡decir que todo es efecto placebo!
Además, la Medicina ha desdeñado siempre el
efecto placebo sin pararse a pensar que el
cerebro es capaz de producir sus propios productos
químicos, multitud de sustancias. Y que, por
tanto, dar a un enfermo un simple abrazo,
escucharle y mirarle con cariño y comprensión,
darle aliento y esperanza, tener una relación
personal más profunda con él... cura sin más.
Porque pone en marcha mecanismos del propio
organismo para que la sanación se produzca.
La mayoría de los médicos no entiende que
el miedo y la desesperanza matan a veces mucho
más que las balas.
-Porque muchos reducen todo su "conocimiento
científico" a la prescripción de fármacos.
-Cierto. Pero también hay médicos que tienen
un amplísimo conocimiento de Medicina, que
son auténticas enciclopedias vivientes pero
que crean una distancia tan grande con los
enfermos que no generan confianza en ellos
y, por tanto, a veces estos ni siquiera se
toman los fármacos que les recetan.
Por el contrario, hay médicos con menos conocimientos
pero también menos prepotentes que escuchan
al enfermo y le dan cariño con lo que estos
les siguen y se curan. Muchos médicos parecen
olvidar que terapeuta significa etimológicamente
acompañante y que esa debería ser a menudo
su labor. Porque es siempre el enfermo el
que se cura, el médico se limita a acompañarle
y ayudarle en el camino de la sanación.
-Mi impresión es que eso sucede especialmente
entre las personas de mayor experiencia, entre
las de mayor edad.
-Ciertamente. Muchos médicos han olvidado
lo que en el acto terapéutico significa el
amor y que eso cura. Yo lo veo. Trato a una
gran cantidad de ancianitos que vienen a mi
consulta sólo porque perciben que uno les
quiere, que se preocupa e interactúa afectivamente
con ellos. Porque ese es otro punto importante:
los médicos convencionales no interactúan
afectivamente con el paciente y eso es primordial
si se les quiere ayudar a curarse. Hay que
llegarles también al alma y sobre el alma
sólo se actúa con afecto y amor, no con fármacos
y con química. Luego si queremos practicar
una Medicina integral tendremos que usar elementos
mecánicos, químicos, físicos, emocionales
y espirituales. Y el concepto de Medicina
espiritual no tiene por qué ser visto como
si fuera una cosa estúpida falta de ciencia
o algo así. Porque la espiritualidad también
es parte de la persona. ¿Cuánta gente está
enferma de tristeza, de decepción, de rencor?
¿Cuántas veces no son esos los elementos que
están desorganizando sus respuestas inmunológicas
y su bioquímica? Mientras el médico no mire
al enfermo de manera integral como persona
no podrá ayudarle. Se limitará a poner parches,
a prescribir tratamientos parciales para quitar
el dolor o la inflamación... pero no le ayudará
a curarse realmente.
-Pues me temo que no va a ser fácil lograr
ese espíritu en las facultades de Medicina...
-No les va a quedar más remedio que hacerlo
porque si no los médicos convencionales terminarán
desapareciendo.
La Universidad de Harvard organizó en 1995
un congreso sobre medicinas alternativas que
se hizo famosísimo porque en la apertura el
organizador explicó que el año anterior los
norteamericanos se habían gastado 2 billones
y medio de dólares en medicinas alternativas.
Un murmullo de admiración recorrió el público.
A pesar de que la mayoría de los norteamericanos
tiene algún seguro que les paga los medicamentos...
se gastan de su propio bolsillo una enorme
cantidad de dinero en terapias alternativas.
Fue cuando los médicos alópatas norteamericanos
empezaron a darse cuenta de que los enfermos
estaban perdiendo la fe en ellos. Así que
el Congreso de los Estados Unidos decidió
crear la OMA (Oficina de Medicina Alternativa).
Ahora bien, me pregunto si la OMA se creó
en aras del interés científico o para ver
cómo afrontar el hecho de que dos billones
y medio de dólares se estuvieran yendo al
bolsillo de personas que no son médicos. La
OMA empezó con un presupuesto muy pequeño
pero ahora es ya muy alto. Y resulta que el
año pasado ordenó a todas las facultades americanas
de Medicina que iniciaran investigaciones
sobre las medicinas alternativas. Bueno, pues
en septiembre pasado asistí a una de esas
reuniones y estuve hablando con el director
de uno de esos estudios, un cardiólogo con
mucho pedigrí. Y no tenía la mas mínima idea
de la filosofía de las medicinas alternativas.
Su "chip" seguía siendo completamente alopático.
No había cambiado su software mental. Y yo
me pregunté: pero bueno, ¿cómo se puede poner
de director de un estudio sobre las medicinas
alternativas a un alópata recalcitrante? Así
que me levanté durante la reunión y dije públicamente
a los asistentes que, con todo el respeto
que por su condición de médicos me merecían,
estaba claro que no sabían lo que era la Medicina
Biológica. Que no estaban teniendo en cuenta
que el médico biológico no trabaja en un solo
ámbito o especialidad y que cuando trata a
un paciente lo hace de forma global: escuchando
sus problemas, conociendo su entorno, sabiendo
que le preocupa, qué conflictos vive, poniéndole
a dieta, mandándole relajación, aconsejándole
hacer deporte... Porque para nosotros la enfermedad
no es lineal ni unifactorial; por el contrario,
es siempre multifactorial. Por eso los estudios
de doble ciego deben ser planteados en base
a un concepto integral y no a un concepto
lineal. De ahí que quienes pretendan demostrar
la validez de la terapia biológica con estudios
lineales se están equivocando. Deben ser multifactoriales.
Por ejemplo, se puede elegir a 50 pacientes
de asma tratados con Medicina Biológica y
ver los resultados. Si se curan o no. Eso
demostraría o no la validez de la terapia.
Pero lo que no tiene sentido es un estudio
lineal, es decir, ver cómo responden por separado
a cada elemento de la terapia. Porque lo que
cura no es una acción puntual sino un conjunto
de acciones que no se pueden separar. Usted
no puede ver si el asma se cura sólo con la
relajación. O sólo con la dieta. O sólo con
fitoterapia. Usted tienen que comprobar si
es verdad o no que se cura con el conjunto
de cosas que hace el médico biológico. Los
estudios lineales sólo sirven, si acaso, para
demostrar la eficacia de un fármaco.
-¿Y no le parece que otro de los factores
que hacen que la gente se esté alejando de
los fármacos es que hoy tienen más información
y son cada vez más reacios a tomarlos porque
conocen sus interacciones y efectos secundarios?
-Efectivamente. Cada vez son más las
personas que fallecen por esa causa. Porque
el principal problema de los medicamentos
alopáticos es que en las enfermedades crónicas
los enfermos los tienen que tomar a veces
toda su vida y entonces aparece la yatrogenia.
Y es increíble que la yatrogenia -es decir,
la enfermedad producida por la ingesta de
medicamentos- sea hoy la tercera causa de
muerte en el mundo occidental. De hecho, 5
de cada 7 pacientes que entra en un hospital
sale padeciendo algún efecto secundario a
causa de los fármacos que le han dado.
Esto basta para entender que la Medicina alópata
está enfrentada al paciente crónico. Y es
que hay dos errores de principio. Cuando tenemos
a un paciente en la sala de operaciones, ¿qué
deberíamos pensar? Pues, en primer lugar,
que esa situación se podría haber evitado
si años atrás le hubiésemos enseñado a alimentarse,
a hacer algo de ejercicio, a avisarle del
peligro real del tabaco, de cómo evitar el
estrés... Y, en segundo lugar, que eso hubiera
supuesto además ahorrarnos el gasto de la
operación quirúrgica, muy cara en general.
El 70% del dinero de la Sanidad se gasta hoy
en enfermos terminales y no en prevenir la
enfermedad. Existe, por tanto, una inversión
de los valores. Y no es que el paciente que
se está muriendo no tenga derecho a..., es
que antes se le tenía que haber informado
y educado. Si así se hubiera hecho el número
de esos enfermos sería hoy la décima parte.
Pero claro, detrás de todo esto está el negocio
de la Medicina. Y eso me recuerda a Ivan
Imis, quien en los años 20 escribió un
libro fantástico, Némesis Médica, que constituye
la crítica mas dura que yo haya visto sobre
la Medicina o, mejor dicho, su medicalización.
Usted sabe que en la antigua China al médico
se le pagaba si estabas sano y se le hacía
responsable de los gastos cuando el paciente
enfermaba; o sea, que su responsabilidad era
lograr que uno se mantuviese sano.
-Una concepción bastante más razonable
que la actual.
-Claro. El médico tenía más el papel de educador.
Hoy, sin embargo, todo el paradigma de la
educación sanitaria -desarrollado a través
de la publicidad- está enfocado al "vive de
juerga que si enfermas ya se ocupará el Estado
y su sistema sanitario de curarte". Una falacia.
No se promociona la vida sana sino todo lo
contrario. Y todo ello porque hay muchos intereses
económicos para que sea así. Eso explica la
ruptura de la visión hipocrática y la imposición
de un nuevo modelo interesado: le quitamos
a la persona la responsabilidad de su salud
y se la pasamos al médico, éste al especialista
y éste al superespecialista.
-Con lo que la gente hoy se ha vuelto abdícrata
en lo que a su salud se refiere al transferir
su responsabilidad al médico...
-Eso es. ¿Y cuál es la "venganza" del paciente?
Demandar al médico si le pasa algo. En suma,
la estructura social médica es un desastre.
Y la actitud del médico se vuelve absolutamente
comercial. Y condicionada por los intereses
de los laboratorios. El médico debería "devolverle"
a la gente la responsabilidad de su salud.
-¿Y qué opina del hecho de que en España
se consideren algunas disciplinas y terapias
como "no científicas" y, por tanto, estén
fuera de la enseñanza universitaria cuando
en otros países más avanzados que el nuestro
se imparten desde hace mucho tiempo en la
Universidad? Porque aquí no se puede estudiar
en ninguna facultad la Osteopatía, la Quiropráctica,
la Homeopatía, la Acupuntura, la Medicina
Biológica, la Homotoxicología y muchas otras
disciplinas y terapias más...
-Sencillamente, lamentable e incomprensible.
Un claro signo de la tremenda ignorancia de
buena parte de la clase política y médica.
Pero eso va a terminar cambiando antes o después.
-Una ultima pregunta; ¿cuántos médicos
han acudido al curso sobre Medicina Biológica
que está usted impartiendo ahora en Madrid?
-Setenta y seis. Aunque en unos días empiezo
otro en Sevilla.
-Bueno, eso parece indicar que hay médicos
abiertos a nuevas enseñanzas y capaces de
replantearse lo que les enseñaron en su día
en la facultad.
-Sí. Y es un hecho esperanzador.
José Antonio Campoy
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