La presunta inocuidad de muchos alimentos no está constatada

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La industria agroalimentaria –al igual que la farmacéutica– no solo ha conseguido avalar “científicamente” la presunta seguridad de muchos productos cuya inocuidad y beneficios son manifiestamente discutibles sino incluso bloquear o desprestigiar las informaciones que ponen en entredicho sus aseveraciones. Llegando a hacer creer a la sociedad que es ella la que se encarga de proteger nuestra salud para lo cual han copiado los mismos argumentos y métodos que la  industria farmacéutica. De hecho controlan sociedades, fundaciones y organismos científicos y médicos que elaboran informes, estudios, libros y videos a la medida de sus intereses. Incluso han colocado a personas de su confianza en puestos claves de las administraciones públicas nacionales e internacionales y establecido “convenios de colaboración” con entidades  y medios de comunicación influyentes que difundan masivamente sus consignas.

El naturismo, el veganismo, el vegetarianismo, el higienismo y el crudivorismo son algunos de los movimientos sociales que llevan décadas advirtiendo de la importancia que para la salud tiene -hoy más que nunca- una alimentación sana, adecuada y equilibrada basada en productos ecológicos libres de pesticidas y aditivos tóxicos. Hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) –que no se caracteriza por su independencia de las grandes industrias- ha tenido que reconocer públicamente que muchos de los actuales productos alimentarios industrialmente procesados son peligrosos, especialmente los que llevan demasiada azúcar, sal y grasas animales saturadas y "trans" asumiendo que son agentes causantes de sobrepeso, obesidad y diabetes así como de problemas digestivos, renales, hepáticos, pancreáticos, cardiovasculares, óseos y neurológicos, entre otras disfunciones. De hecho asevera que en 2014 había en el mundo 1.900 millones de adultos con sobrepeso de los que 600 millones eran obesos.

Lo que explica que un año antes -en 2013- publicara un informe según el cual la primera causa de muerte en el mundo son las enfermedades cardiovasculares augurando que de no tomarse medidas drásticas en 2030 llevarán a la muerte a más de 23 millones de personas. Cuando muchas no solo se salvarían sino que podrían recuperar la salud con simple ejercicio físico y una alimentación correcta. En cuanto a España el Instituto Médico Europeo de la Obesidad afirma que el 37% de los adultos y el 20% de los niños tienen ya sobrepeso; llegando a ser obesos el 17% de los adultos y el 10% de los niños (los datos pueden consultarse en http://stopalaobesidad.com/2014/11/11/estadisticas-de-obesidad-2014/).

Los datos son tan alarmantes como inevitable esta pregunta: ¿cómo es posible que los responsables de velar por la salud pública no tomen medidas? ¿Por qué no reaccionan? Pues la respuesta es tan simple como lamentable: porque las instituciones científicas y políticas no responden ante el ciudadano sino ante la industria, no velan por el interés público sino por los intereses de las grandes empresas de agroalimentación. A fin de cuentas está considerada el primer sector industrial en España agrupando a 28.343 empresas -con 378.821 afiliados a la Seguridad Social- que facturan 93.238 millones de euros y exporta más de 24.000 millones. La pujanza del sector es tal que ha duplicado su actividad en los últimos trece años.

¿Y cómo es posible? Pues porque estas empresas, copiando la estrategia desarrollada en su día por la industria farmacéutica, ha creado una compleja de red de influencias que abarca todos los ámbitos relacionados con la nutrición y la alimentación cuyo principal objetivo es ocultar al público los potenciales peligros y consecuencias negativas de muchos de sus productos. Y lo hacen repitiendo de forma machacona dos consignas: que es una industria comprometida con la salud de la población y que no existen alimentos "malos" sino solo una forma errónea de alimentarse decidida libremente por cada cual que es lo que lleva a estar sano o enfermo. Aseveración que apoyan patrocinando y subvencionando toda clase de actos públicos, campañas "informativas", investigaciones, centros de estudio, cátedras, revistas y un sinfín de iniciativas más.

Una intolerable mentira porque son infinidad los productos procesados que llevan multitud de sustancias perjudiciales para la salud, muchas de ellas legales porque quienes tal cosa deciden están a menudo a su servicio y no al de la sociedad. Lo cierto es que hoy es difícil comprar un frasco, una lata o un envase de plástico con alimentos en los que no haya azúcar, sal, grasa animal y, lo que es igual de preocupante, todo tipo de conservantes, colorantes, espesantes, aromatizantes, acidificantes, potenciadores del sabor, edulcorantes sintéticos y otros muchos elementos químicos. Se nos dice que en cantidades no dañinas pero lo que no se nos aclara es que eso sería así si solo consumiéramos uno o dos de esos productos al día pero mucha gente ingiere a diario muchos de ellos; a veces todos los días del año. Y nadie puede garantizar la inocuidad en tal caso.

En fin, en nuestro país las dos instituciones políticas principalmente relacionadas con la alimentación son el Ministerio de Sanidad, Seguridad Social e Igualdad (MSSSI) y la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), ésta última creada en enero de 2014 a partir de la fusión del Instituto Nacional del Consumo y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición con los objetivos declarados de “planificar, coordinar y desarrollar estrategias y actuaciones que fomenten la información, educación y promoción de la salud en el ámbito de la nutrición y, en particular, en la prevención de la obesidad” así como “ejercer la promoción y el fomento de los derechos de los consumidores y usuarios”.

Cabe añadir que hay otros tres ministerios implicados en las políticas alimentarias de modo más o menos indirecto: el de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente el de Industria, Energía y Turismo y el de Economía y Competitividad; ocupándose de ello en este último caso la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación.

Tales son, en suma, las instituciones que interesan a la industria española con más poder y dinero, la agroalimentaria, a cuya cabeza hay dos azucareras, unas pocas empresas del sector del dulce –chocolate y confitería- y un puñado de fabricantes y comercializadores de alimentos y bebidas no alcohólicas. Pero entremos en detalles.

 

LAS AZUCARERAS

 

En nuestro país las empresas del sector están agrupadas en la Asociación General de Fabricantes de Azúcar de España (AGFAE) destacando dos: la Sociedad Cooperativa General Agropecuaria ACOR y AB Azucarera. La primera es la cooperativa agrícola más importante de Castilla-León, fue fundada en 1962, cuenta con más de cinco mil socios y se dedica a la producción de remolacha azucarera. Y la segunda se autoconsidera “la compañía de referencia del azúcar en España” afirmando ser líder en la industrialización, producción y comercialización de azúcar blanco y moreno. Nacida en 1903 forma parte desde 2009 de ABSugar, primer productor mundial de azúcar que está integrado en el Associated British Foods, grupo internacional centrado en los ámbitos de la alimentación y la industria textil.

La rama científica de las azucareras está representada por el Instituto de Estudios del Azúcar y la Remolacha (IEDAR), fundado en 1986 para “impulsar la investigación científica y la divulgación de hábitos y conductas alimentarias saludables”; todo ello copiosamente refrendado por la ciencia: “La base científica es el pilar en el que el instituto afronta los retos actuales en los contextos informativos, legislativos y de consumo”. Pilar que les permite afirmar en su dossier de prensa que “la misma molécula de sacarosa que está en la caña o en la remolacha es la que está presente en una manzana, un plátano o una bolsa de azúcar de los consumidores en el hogar”. Y en estas dos frases resumen su filosofía: “El azúcar es un ingrediente natural” y “un consumo moderado de azúcar, en el contexto de una dieta variada, equilibrada y saludable, es la mejor manera de disfrutar de la alimentación”.

Señalaremos que el presidente del IEDAR, Javier Fernández del Moral, antiguo decano de la Facultad de Ciencias de la Información de la madrileña Universidad Complutense, fue director de comunicación del Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España -entre 1978 y 1980- y de los ministerios de Sanidad y Seguridad Social, de Transportes, Turismo y Comunicaciones y de Agricultura, Pesca y Alimentación con Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo.

Por su parte, la actual directora del IEDAR, Isabel Vasserot González, fue directora de relaciones institucionales de AB Azucarera -entre 2012 y 2013- y forma parte del comité ejecutivo de la AGFAE así como del Comité Europeo de Fabricantes de Azúcar, el grupo de presión europeo del azúcar.

En cuanto al comité científico del IEDAR -su departamento clave- lo dirige Carmen Gómez Candela, jefa de sección desde 1993 de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario La Paz de Madrid y presidenta -entre 2002 y 2005- de la Federación Española de Sociedades de Nutrición Alimentación y Dietética (FESNAD) de la que hablaremos a continuación.

Cabe añadir que existe una asociación llamada PRODULCE que agrupa a las 54 empresas españolas que se dedican a los productos dulces -caramelos, chicles, chocolate, derivados del cacao, galletas, turrones, mazapanes, pastelería, etc.- destacando entre ellas Nestlé, Bimbo, Chupa Chups, Delaviuda, Ferrero, Gullón, La Casa, Móndeles y Panrico. Pues bien, es entidad colaboradora de la Secretaría de Estado de Comercio -véase www.boe.es/boe/dias/2015/07/25/pdfs/BOE-A-2015-8369.pdf– y por ello recibe dinero público para sus gastos de funcionamiento; en 2015 concretamente 23.310 euros. Sin comentarios.

 

EL GRAN LOBBY ALIMENTARIO

 

En cuanto al resto de las empresas de alimentos y bebidas no alcohólicas –entre las que destacan McDonald’s, Kellogg’s, Danone, Hero, Unilever, Bimbo, Campofrío, Pescanova, Telepizza, El Pozo, Calvo, Pascual, Coca-Cola, PepsiCo y Schweppes– su organización más importante es la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB). Creada en 1977 puede considerarse el grupo de presión más potente con el que cuenta la industria agroalimentaria. Actualmente está integrada por una cincuentena de asociaciones que agrupan a más de cinco mil empresas y en su propia web explica que trabajan en áreas tan significativas como la legislación y seguridad de los alimentos, política agraria, formación, fiscalidad y comunicación “siempre en aras de fomentar la mejora de la competitividad de esta industria”. Más claro, agua.

Y es que, en efecto, así viene siendo; entre otras muchas iniciativas que mencionaremos a lo largo de este artículo la FIAB –a través de una delegación que mantiene en Bruselas desde antes de que España se convirtiese en miembro de la Comunidad Europea- ha jugado un papel importante en las negociaciones del TTIP y otros tratados multilaterales así como en la elaboración del Libro Verde sobre el fomento de una alimentación sana y la actividad física, iniciativa de la Comisión Europea para prevenir la obesidad. Es decir, para que la industria agroalimentaria europea proteja en realidad sus intereses.

En España la FIAB participa de hecho en grupos de trabajo y comités técnicos de varios ministerios relacionados con la alimentación y la salud así como en la propia AECOSAN y en observatorios claves: el de Distribución Comercial (Secretaría de Estado de Comercio), el de la Cadena Alimentaria (Ministerio de Medio Ambiente) y el de Nutrición y Estudios de la Obesidad. Extendiendo su influencia a través de la Fundación Alimentia en los dos principales sindicatos –UGT y CCOO-, en medios de comunicación -escribiendo artículos sobre nutrición y alimentación- como El Confidencial y Dieta Sana y enviando para su publicación "cartas al Director" a muchos diarios -como El Mundo, La Razón, La Vanguardia y otros- cada vez que algún artículo o noticia incide de modo desagradable en sus intereses corporativos.

Agregaremos que las dos principales organizaciones integradas en la FIAB son la Asociación Multisectorial de Empresas de Alimentos y Bebidas (AME) y la Asociación Nacional de Fabricantes de Bebidas Refrescantes Analcohólicas (ANFABRA). La primera agrupa a las principales empresas de la industria alimentaria y declara en su página web que su prioridad es "el desarrollo de la industria alimentaria” añadiendo llamativamente: “No tenemos ánimo de lucro”. Declaración que todas las entidades que estamos analizando repiten en sus presentaciones. Y es que, efectivamente, su ánimo no es el lucro propio… sino el de sus patronos.

El sector de los refrescos lo representa ANFABRA, entidad creada en 1977 que actualmente agrupa a la práctica totalidad del sector lo que supone según su propia web “64.000 puestos de trabajo, 2.000 bebidas y 500 sabores”. Ellos mismos reconocen que “la asociación forma parte de otras organizaciones nacionales e internacionales, interactúa con la administración pública (administración central, autonómica y local) y se relaciona con otros interlocutores sociales: la FIAB e instituciones públicas y privadas”. Siendo sus principales colaboradoras las dos grandes azucareras: ACOR y AB Azucarera. En cuanto al actual Director General de ANFABRA es Joseph Pixeu Rocamora, quien fuera Director General de Política Alimentaria entre 1993 y 1996, Secretario General de Agricultura y Alimentación entre 2005 y 2008 y Secretario de Estado de Medio Rural y Agua en el Ministerio de Medio Ambiente desde 2008 a 2011.

 

EL AVAL DE LA CIENCIA

 

Las principales asociaciones y sociedades científicas de Nutrición, Dietética, Tecnología Alimentaria, Endocrinología, Nutrición Pediátrica y Estudios de la Obesidad están por su parte integradas en la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) en cuya web se reconoce que tiene “la vocación de actuar como interlocutor preferente sobre temas de alimentación, nutrición y dietética ante diferentes instancias nacionales e internacionales” y que para cumplir ese objetivo organiza congresos, foros y numerosas y variadas actividades conjuntas con las principales empresas del sector. Su presidente, Jordi Salas Salvadó, es catedrático de Nutrición en la Universidad Rovira i Virgili, jefe clínico de Nutrición del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario San Juan de Dios, vocal del Instituto Danone y miembro del comité científico del principal organismo público relacionado con la nutrición, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, cuyas dos últimas directoras, Angela López Sá y Teresa Robledo de Dios han sido directoras de asuntos científicos de Coca Cola Iberia.

Otras dos entidades de relevancia en el ámbito científico son la Fundación Española de Nutrición (FEN) y la Sociedad Española de Nutrición (SEN) que mantienen importantes lazos con varias de las organizaciones antes mencionadas. El actual presidente de la FEN es un ex presidente de la SEN que de hecho se mantiene como vocal de la Junta Directiva: Gregorio Varela Moreiras; catedrático de Nutrición en la Universidad CEU San Pablo fue el coordinador general y científico del grupo que elaboró el Libro Blanco de la Nutrición en España.

Pues bien, aunque lo dice con un lenguaje lleno de eufemismos la FEN se creó para dar ante los ciudadanos apariencia científica a las consignas de la industria. De hecho su objetivo es "el estudio, conocimiento y mejora de la nutrición de los españoles a cuyo fin coordina estamentos científicos e industriales en las tareas investigadoras en el campo de la nutrición impulsando una corriente de comunicación en sentido doble entre ambos sectores, el científico y el industrial”. Y por si al lector le queda alguna duda sobre sus intenciones reales sepa que sus patrocinadores son Bimbo, Calvo, Campofrío, Carretilla, Coca-Cola, Isabel, Grefusa, Grupo Eulen, McDonald´s, Nestlé, Grupo Matarromera, Ordesa, Puleva, Reny Picot y Telepizza.

La SEN -fundada en 1978- organiza por su parte congresos patrocinados por la industria (Coca-Cola, Puleva, Nestlé y Danone) y edita la revista Nutrición Clínica y Dietética Hospitalaria, publicación de referencia en el sector médico de la Nutrición que cuenta en su comité de redacción con representantes de Flora (Unilever), Central Lechera Asturiana y el instituto azucarero IEDAR.

Terminamos este apartado mencionando otras tres entidades creadas con el objetivo de dotar de prestigio e infalibilidad a las afirmaciones e iniciativas de la industria: las fundaciones Alimentum, Dieta Mediterránea y Triptolemos. La composición del patronato que rige la primera -y más importante de las tres- habla por sí sola: su presidente es Javier Robles Gonzalez -Presidente de Honor de Danone S.A.-, su vicepresidente Sergio Elizalde Monroset -Director General de Hero Sur Europa-, el tesorero Jaime Aguilera Carmona -Presidente de Unilever España, S.A.– y vocales los presidentes, directores generales y consejeros de las siguientes empresas: Bimbo Iberia, Grupo Calvo para Europa, Campofrío Food Group, Coca-Cola Iberia, Corporación Alimentaria Peñasanta, S.A., Deoleo, S.A., El Pozo, Ferrero Ibérica S.A., Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), GB Foods, Grefusa, Lactalis Iberia, S.A., Pascual, Kellogg Sur Europa, Móndeles, Nestlé España, S.A., Idilia Foods, Orangina Schweppes Iberia, Panrico, S.A.U., PepsiCo para el Suroeste de Europa, Pescanova y Wrigley España. Algunas de ellas empresas presentes también entre los patrocinadores de Dieta Mediterránea -entidad cuyo punto de mira es la alimentación infantil y está por tanto enfocada a padres, maestros, cuidadores y profesores- y Triptolemos -que integra por cierto a algunas de las más importantes universidades españolas-. Las tres despliegan una importante actividad de presión, estrategias y maniobras que se complementan con las de las entidades antes mencionadas.

Como puede comprobarse, un denso entramado entre la administración central, las empresas del sector y las instancias universitarias y científicas.

 

APARCANDO LA ÉTICA

 

No podemos -ni queremos- terminar sin citar una organización complementaria que juega un papel fundamental: el de la comunicación con el gran público. Nos referimos a la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), entidad creada en 1994 que cuenta con casi 600 "periodistas" especializados en salud -al menos eso dicen- de prensa, radio, televisión e internet; tanto de la prensa generalista y especializada como de difusión nacional y local. Asimismo reúne a representantes de la comunicación de servicios y centros sanitarios, instituciones, entidades, empresas sanitarias y agencias de comunicación. Pues bien, esta asociación afirma que entre sus objetivos se encuentra el de “velar por la ética profesional”… solo que resulta difícil de creer teniendo en cuenta que sus “socios protectores” son los laboratorios farmacéuticos Pfizer, Janssen y Roche así como la Fundación BBVA y el principal lobby de la industria agroalimentaria: la FIAB. Además entre sus “socios colaboradores” se encuentran nada menos que Farmaindustria y ANFABRA, una de las principales organizaciones pantalla creada por las empresas de alimentación y bebidas como ya hemos explicado.

En suma, ¿de verdad puede alguien creerse que los miembros de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) son independientes y velan por la ética profesional dada su estrechísima relación con la industria farmacéutica y agroalimentaria?

 

LAS ESTRATEGIAS DE MANIPULACIÓN

 

Hablamos en definitiva de un ámbito controlado por muy pocas personas que hoy pueden estar dirigiendo empresas o entidades importantes del sector y mañana ocupar altos cargos en la Administración desde los que marcar pautas y desarrollar leyes y normas además de ocuparse de controlar una férrea red de influencia que además de lo dicho se ocupa de…

…patrocinar cátedras universitarias que den apariencia científica a las consignas de la industria. Como la Kátedra Kellogg’s, la Cátedra de Nutrición Tomás Pascual, la Cátedra Danone de salud infantojuvenil, la Cátedra Central Lechera Asturiana de formación e investigación en nutrición y educación para la salud y otras.

…crear centros de estudio, institutos y grupos de trabajo vinculados a la alimentación y la salud. Como el Instituto Danone o el Instituto Flora que despliegan su actividad en congresos, páginas web, publicaciones, talleres y grupos de trabajo.

…elaborar "material científico" que luego difunden a través de los medios en los que tienen influencia así como en sus propias publicaciones (Nestlé elabora por ejemplo tres revistas y seis boletines informativos dirigidos a profesionales de la salud).

...establecer convenios de colaboración con sociedades científicas y académicas, universidades y centros de investigación públicos y privados. Como el que mantiene Nutrexpa con la Asociación Española de Pediatría cuyo logotipo aparece en los embalajes de galletas y otros productos dando así pedigrí científico a las frases publicitarias de sus productos. O el portal Puleva Salud que está participado por la Fundación Española de Medicina Interna, la Fundación Europea Mujer y Salud, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la SEN y, una vez más, la Asociación Española de Pediatría -entre otras entidades científicas- a fin de avalar los contenidos ¡Viva la independencia y objetividad científica!

…desarrollar campañas conjuntas con las administraciones públicas y otros agentes sociales relevantes. Es el caso del Programa Thao de Nestlé, Ferrero y Schweppes en colaboración con administraciones locales e instituciones de ámbito estatal que permite aparentar que velan por la salud del público con el apoyo de recursos municipales. O las de ANFABRA en colaboración con la Dirección General de Tráfico, el Ministerio de Sanidad, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, la de Médicos de Atención Primaria o la Organización Médica Colegial.

…otorgar premios a las empresas del sector para hacer creer que realmente están comprometidas con la salud. Como el Premio Estrategia NAOS que en 2010 se otorgó a PepsiCo, en 2011 a Corporación Alimentaria Peñasanta, en 2012 a Grefusa -fabricante de snacks y chucherías- y en 2013 a Europastry -fabricante de bollería.

Mención aparte merece el ya citado Libro Blanco de la Nutrición en España elaborado a medias por FEN y AECOSAN con la participación de más de cien expertos y profesionales “reconocidos” -es decir, que cuentan con el visto bueno de la industria- cuyo objetivo es "que se constituya como referente en materia de nutrición, tanto en el ámbito científico y académico como en las diferentes administraciones con responsabilidad en el diseño e implantación de políticas nutricionales y/o alimentarias”. Es decir, la culminación de todos los deseos de la industria: marcar las pautas a los políticos y a los científicos en lo que atañe a su campo de acción y negocio. Como muestra basta leer lo que se dice en el capítulo Las nuevas técnicas en la industria agroalimentaria: el caso especial de la genética. Porque en él llega a afirmarse que tales técnicas se utilizan ¡desde hace más de 12.000 años! y que “prácticamente todo lo que comemos se ha mejorado por genética”. Añadiendo luego, tras un panegírico sobre las bondades de la ingeniería genética plagado de inexactitudes y falacias -como que el genoma humano fue secuenciado en 2001-, que el debate que hay en la calle e internet no es técnico sino ideológico y que la amenaza real para la salud la representan más bien las organizaciones ambientalistas porque “desprecian con arrogancia la ciencia y la tecnología”.

Patético, falso y vergonzoso. Y ahora créase el lector si le place las paparruchas adornadas de verborrea científica que esas entidades a menudo difunden y hagan caso de sus testaferros a sueldo.

 

Jesús García Blanca
 



QUIÉN DECIDE EN EL ÁMBITO DE LA ALIMENTACIÓN

 

En la Administración estatal:

-El Ministerio de Sanidad, Seguridad Social e Igualdad.

-El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

-El Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

-El Ministerio de Economía y Competitividad

-La Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación.

-La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN).

 

En el ámbito empresarial

-La Sociedad Cooperativa General Agropecuaria (ACOR) y AB Azucarera.

Las empresas McDonald’s, Kellogg’s, Danone, Hero, Unilever, Bimbo, Campofrío, Pescanova, Telepizza, el Pozo, Calvo, Pascual, Coca-Cola, PepsiCo, Schweppes, Nestlé, Bimbo, Chupa Chups, Delaviuda, Ferrero, Gullón, La Casa, Móndeles y Panrico.

 

En la industria:

-La Asociación General de Fabricantes de Azúcar de España (AGFAE).

-La Asociación Española del Dulce (PRODULCE).

-La Federación de Industrias de Alimentación y Bebida (FIAB).

-La Asociación Multisectorial de Empresas de Alimentos y Bebidas (AME).

-La Asociación Nacional de Fabricantes de Bebidas Refrescantes Analcohólicas (ANFABRA).

 

En el ámbito científico:

-El Instituto de Estudios del Azúcar y la Remolacha (IEDAR).

-La Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD).

-Fundación Española de Nutrición (FEN).

-La Sociedad Española de Nutrición (SEN).

-La Fundación Alimentum.

-La Fundación Dieta Mediterránea.

-La Fundación Triptolemos.

 

En el ámbito periodístico:

-La Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS).
 

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Febrero 2016
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