La FDA estudia la retirada de Iressa

, fármaco contra el cáncer de pulmón 

La agencia estadounidense del medicamento (FDA) ha anunciado que está estudiando la retirada del Iressa –fármaco cuyo nombre genérico es Gefitinib– porque no está demostrado que permita siquiera prolongar la supervivencia de los enfermos con cáncer de pulmón avanzado tal como la empresa fabricante afirmaba cuando se autorizó. Una investigación con más de 1.700 pacientes tratados con el fármaco –producto de la multinacional AstraZéneca- ha revelado que “sobrevivieron de media” 5,6 meses frente a los 5,1 del grupo tratado con placebo. Es decir, que ni cura ni apenas prolonga la vida además de provocar serios efectos iatrogénicos mermando la calidad de vida de quienes lo consumieron. No sólo no nos extraña el anuncio sino que nos parece lamentable que la retirada no se haya producido ya. Hace ahora justo un año publicamos en esta revista una noticia que titulamos así: Siguen empeñados en hacer creer que el fármaco Iressa sirve para tratar el cáncer”. Noticia que comenzaba diciendo: “Los especialistas en marketing de la multinacional AstraZéneca insisten en hacer creer a la gente –y, sobre todo, a los médicos- que la comercialización del fármaco Iressa, desarrollado para tratar el cáncer de pulmón, se justifica. A pesar de la enorme cantidad de muertes que se han achacado a su administración”. Y añadíamos al comentar las explicaciones de la multinacional:  “Y es que hay que ver cómo juegan algunos con las palabras y las cifras. Porque lo que ese estudio dice en realidad es que el 42% de las personas que recibieron Iressamostraron ‘beneficios sintomáticos’. ¿Y qué significa eso? ¿Que al 42% les parecía notar menos dolor en la zona o la sentían menos inflamada? Y encima eso sólo lo ‘percibió’ –hablamos de una impresión subjetiva y discutible porque los enfermos suelen tender a gratificar a su médico diciéndole lo que quiere oír- el 42%. Lo que significa que el 58% ni siquiera notó esa mejoría. Y el segundo “éxito” del producto es que redujo el tamaño del tumor en un 12% de los casos. Dicho de otra manera, en el 88% no hubo reducción del tamaño del tumor. Además, ya está bien de hacer creer que la reducción de un tumor es signo de curación de un cáncer.
¡Y qué decir ya de la alegría que denota el informe al constatar que había pacientes muy enfermos que aún vivían “un año después” después de administrarles Iressa”! Cuando quiera esa empresa les pasamos montones de casos de ex enfermos de cáncer que viven décadas después de haber sido desahuciadas… sin haber tomado quimioterápico de síntesis alguno o haberse sometido a radioterapia. Y lo malo es que la gran mayoría de los fármacos contra el cáncer se basan en los mismos cuentos.”
Hubo quien nos dijo entonces que habíamos sido excesivamente duros y contundentes. Pues bien, ¿qué tienen ahora que decir esas personas? ¿Y qué tienen que decir los dirigentes de la Agencia Española del Medicamento y del Ministerio de Sanidad y Consumo que tanto fármacos inútiles de graves efectos secundarios han aprobado mientras se niegan a dar el visto bueno a otros de constatada inocuidad?