Científicos de todo el mundo cuestionan el confinamiento de la población

La estrategia de frenar el avance del SARS-CoV-2 confinando en sus casas a la inmensa mayoría de la población ha sido criticada por expertos de todo el mundo cuyas voces se han silenciado para que la decisión no se pusiera en entredicho. Y no nos referimos a personas que la critican porque vaya a llevar a muchos estados a situaciones económicas dramáticas –a España probablemente al rescate a pesar de todos los esfuerzos anteriores- sino a profesionales que entienden que desde un punto de vista médico y sanitario el «remedio» va a ser peor que la «enfermedad». Damos a conocer algunos de sus testimonios de forma somera así como el posicionamiento sobre la crisis de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) y la Asociación el Defensor del Paciente.

1) El Dr. Wolfgang Wodarg. Médico alemán, profesor de la Universidad de Flensburg y presidente de la Subcomisión de Salud de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa fue muy crítico desde el principio con la alarma dada por la Organización Mundial de la Salud (OMS):La alarma creada en torno al coronavirus no se basa en ningún peligro médico extraordinario y daña notablemente la libertad violando las medidas de cuarentena -superficiales e injustificadas- nuestros derechos individuales así como las normas prohibitivas”. Según afirma en su web –https://www.wodarg.com– el pánico provocado por el coronavirus chino «carece de fundamento desde un punto de vista médico-epidemiológico», no se justifican las restricciones a la libertad y las cancelaciones de actos y entiende que las personas a las que se ha perjudicado deberían exigir legalmente responsabilidades por ello.

En el caso del Covid-19 el desarrollo de la infección se ha presentado mediante cifras mostrándonos cómo aumentaba la cantidad de infectados y muertos cada hora y parecían horribles a primera vista porque no se relacionaron con los porcentajes generales habituales de mortalidad. Es más, a toda persona fallecida que dio positivo al test del coronavirus se le ha considerado muerta por el Covid-19, incluso si se murió de un ataque cardíaco, de una sepsis causada por gérmenes hospitalarios o por cualquier otra causa”.

Y tan duras y contundentes denuncias las ha hecho alguien que además de lo ya dicho es especialista en Medicina Interna, Salud Pública, Medicina Pulmonar y Bronquial y doctor en Higiene y Medicina ambiental que ha sido asimismo miembro del Parlamento alemán -el Bundestag– entre 1994 y 2009 y es aún miembro desde 1998 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en la que fue Vicepresidente del Grupo Socialista de 2002 a 2010 y miembro de la junta de la sección alemana de Transparencia Internacional desde 2011. Cabe añadir que además ha sido vicepresidente del Comité de Cultura, Educación y Ciencia de la Asamblea del Consejo de Europa, integrante de su Comité de Asuntos Políticos y miembro del Comité Director sobre Bioética.

2) El Dr. Sucharit Bhakdi. Especialista en Microbiología, exprofesor de la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz (Alemania), director del Instituto de Microbiología e Higiene Médica y uno de los científicos de investigación más citados de la historia de su país afirma sobre el confinamiento: “Las medidas extremas son grotescas, absurdas y muy peligrosas. Nuestros ciudadanos mayores tienen pues el derecho de luchar por no pertenecer al grupo de 2.200 personas que diariamente embarcan en su último viaje. Los contactos y eventos sociales, el teatro, la música, los viajes recreativos y de vacaciones, los deportes y pasatiempos ayudan a prolongar su permanencia en la tierra. La esperanza de vida de millones de personas se está acortando”. Para Bhakdi el confinamiento adoptado va a tener sin duda un “impacto horrible” añadiendo: «Las consecuencias en atención médica han sido muy profundas. Se han reducido servicios a enfermos que los necesitaban, se han cancelado numerosas operaciones, el personal hospitalario disminuye día a día… Todo esto impactará profundamente en toda la sociedad (…) Estas medidas están conduciendo a la autodestrucción y al suicidio colectivo y todo por un ‘fantasma'».

3) El Dr. Joel Kettner. Profesor de Ciencias de la Salud y Cirugía en la Universidad de Manitoba (Canadá), ex Director de Salud Pública de la provincia y Director Médico del Centro Internacional de Enfermedades Infecciosas afirma: “Ante todo debo decir que en mis 30 años de ejercicio de la Medicina nunca había visto algo así. Y no hablo de la pandemia porque he visto 30: una cada año. Se llama influenza (gripe). Y también otras enfermedades respiratorias causadas por virus que no siempre sabemos cuáles son. Pero lo que nunca he visto es una reacción como la actual y estoy tratando de entender por qué”. Y agrega: “Estamos recibiendo datos en bruto de casos y defunciones pero muy poca información sobre las pruebas, análisis y tasas de gravedad, sobre quiénes están siendo hospitalizados, quiénes están en cuidados intensivos, quiénes están muriendo y, sobre todo, ¿cuáles son los criterios para decidir si alguien murió por el coronavirus o simplemente murió con el coronavirus”.

En cuanto a la medida de confinar a la población manifiesta: «Tampoco entiendo la necesidad de un estricto confinamiento social. En realidad no tenemos buenas evidencias sobre los métodos de distanciamiento social. Solo ha habido un par de revisiones en la revista de enfermedades infecciosas emergentes de los CDC y lo que han mostrado es que aunque podrían funcionar no sabemos hasta qué punto. La evidencia es bastante débil (…) Me preocupan las consecuencias del distanciamiento social. Me preocupan las personas que están perdiendo sus trabajos. Me preocupan las interrupciones en el propio sistema de salud (…) Me preocupa el mensaje al público, el miedo a entrar en contacto con las personas, a estar en el mismo espacio, a estrecharlas la mano, a mantener reuniones. Me preocupan muchas, muchas consecuencias relacionadas con la decisión”.

4) El Dr. John Ioannidis. Investigador especializado en metaanálisis considerado uno de los expertos más destacados del mundo en el ámbito de la credibilidad de la investigación médica -ha publicado artículos junto a 1.328 autores diferentes de 538 instituciones en 43 países- es profesor de Medicina, Investigación y Política de Salud y Ciencia de Datos Biomédicos en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford así como profesor de Estadística en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la misma universidad. Es asimismo director del Centro de Investigación de Prevención de Stanford, codirector del Centro de Innovación de Meta-Investigación METRICS y Editor Jefe de la European Journal of Clinical Investigation. Pues bien, ha publicado un artículo titulado A fiasco in the making? As the coronavirus pandemic takes hold, we are making decisions without reliable data (¿Un fiasco en ciernes? A medida que la pandemia de coronavirus se afianza estamos tomando decisiones sin datos fiables) en el que empieza diciendo: “La actual enfermedad por coronavirus Covid-19 se considera la pandemia del siglo pero también puede ser el fiasco del siglo”. Luego denuncia que se estén ofreciendo datos sesgados que no permiten hacer una valoración real de la situación recordando que algunos de los coronavirus que se conocen desde hace décadas y se consideran «leves» pueden tener tasas de mortalidad de hasta un 8% entre las personas mayores de las residencias de ancianos. Es más, recuerda que infectan cada año a ¡decenas de millones de personas! y representan en Estados Unidos del 3% al 11% de los hospitalizados con infecciones de las vías respiratorias inferiores cada invierno.

Estos coronavirus ‘leves’ pueden estar implicados en varios miles de muertes cada año en todo el mundo aunque la gran mayoría no estén documentados con pruebas precisas. Se pierden como ruido entre 60 millones de muertes anuales por diversas causas (…) Tras las autopsias hechas a 57 personas mayores que murieron durante la temporada de influenza 2016/2017 se detectó el virus de la gripe en el 18% de las muestras y otros virus respiratorios en el 47%. Además en algunas se encontró más de un virus así como, a menudo, bacterias patógenas. Además dar positivo a un coronavirus no implica que éste haya sido el principal responsable de la muerte”.

5) El Dr. Yoram Lass. Médico israelí exDirector General del Ministerio de Salud y exDecano Asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tel Aviv es otro de los expertos para los que el confinamiento de la sociedad es un craso error. Su postura es que hay que dejar que el virus se propague para que así la población se inmunice. A su juicio lo mejor es “que se infecte toda la población a fin de que sus cuerpos creen anticuerpos para prevenir la enfermedad”. Y lo argumenta: “En este momento el virus se está propagando por Israel a través de muchas personas que ni siquiera saben que lo tienen y se vuelven inmunes. La cadena de infección se rompe y de esa manera el virus se detiene”. Según entiende solo debe protegerse a la población de riesgo -a la que el contagio puede afectar gravemente- y dejar que el resto continúe con su vida de una forma más o menos normal.

Estamos en una situación en la que lo psicológico ha prevalecido sobre lo científico. La ciencia se basa en datos y yo he presentado cifras y estadísticas que demuestran que el virus no es tan terrible. Hablarle a la gente de la gripe regular la aburre y ver a personas mayores afectas por ella en una cama o en el pasillo de un hospital no le preocupa a nadie. En esta ocasión nos hemos vuelto sin embargo increíblemente histéricos, algo que ya en el pasado permitió que regímenes dictatoriales abusasen del poder. Es el mismo tipo de locura».

Y agrega: “Cientos de miles de israelíes han perdido su sustento y muchos más morirán de ataques cardíacos, ansiedad o depresión como resultado del confinamiento (…) Es como antes de la Guerra de Yom Kippur: hay una idea preestablecida y no se admite ninguna otra opinión. La vida normal está siendo destruida porque la ansiedad ha hecho que todos se alineen con la opinión establecida. Es un proceso ‘orwelliano’: una persona, una bandera, una ansiedad. Hoy todo el mundo agita histéricamente la bandera de lo que ocurre en Italia. No están preparados para valorar las datos”.

6) El Dr. Pietro Vernazza. Médico suizo especializado en enfermedades infecciosas del Hospital Cantonal de St. Gallen y profesor de Política de Salud también apuesta por la inmunización general. «Cerrando las escuelas impedimos que los niños se vuelvan inmunes rápidamente cuando eso haría que la enfermedad se propagase mucho más lentamente. Y los niños no enferman gravemente y nunca mueren a causa de esta enfermedad«. En cuanto a las drásticas medidas de aislamiento impuestas dice: “Muchas de las medidas tomadas pueden incluso ser contraproducentes (…) Deberíamos integrar mejor los hechos científicos en las decisiones políticas y considerar si las medidas de aislamiento deberían limitarse principalmente a las personas en riesgo”. 

7) Frank Ulrich Montgomery. ExPresidente de la Asociación Médica Alemana y vicepresidente de la Asociación Médica Mundial es uno de los expertos que con más contundencia se ha manifestado en contra de los confinamientos. “La necesidad de adoptar medidas tan drásticas como para obligar a una población a restringir los contactos sociales es una aterradora señal de la irracionalidad de nuestra sociedad. No soy partidario del encierro. Cualquiera que imponga algo como eso debe también decir cuándo y cómo va a terminar”. Y añadiría: “Un bloqueo es una medida de desesperación política. Creo que el bloqueo integral es absurdo. Tendrá un gran impacto en la globalización”.

8) El Dr. David Katz. Médico estadounidense director del Centro de Investigación de Prevención de la Universidad de Yale tampoco es partidario del confinamiento, solo de las personas en riesgo. “Si nos centráramos en los especialmente vulnerables habría recursos para mantenerlos en casa, brindarles los servicios necesarios y las pruebas de coronavirus y dirigir nuestro sistema médico a la atención temprana. (…) Además la sociedad podría desarrollar inmunidad natural contra el virus con lo que el riesgo para los más vulnerables se reduciría drásticamente”.

9) Michael T. Osterholm. Director del Centro de Investigación y Políticas de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota (EEUU) tampoco apoya el confinamiento masivo. “La mejor alternativa probablemente sea dejar que las personas con bajo riesgo de enfermedades graves continúen trabajando, mantengan el negocio y la industria operando y ‘manejen’ la sociedad. Y luego aconsejar a las personas de mayor riesgo que se auto-protejan a través del distanciamiento físico y aumentar nuestra capacidad de atención médica para ellos. Con este plan podríamos desarrollar gradualmente la inmunidad sin destruir la estructura financiera en la que se basan nuestras vidas”.

10) El Dr. Peter Goetzsche. Profesor de Diseño y Análisis de Investigación Clínica en la Universidad de Copenhague, fundador de Colaboración Médica Cochrane y autor de varios libros sobre corrupción en el ámbito de la Medicina ha escrito un artículo titulado ¿Se basa en la evidencia médica la decisión de cerrar escuelas y universidades, cancelar vuelos y reuniones, prohibir viajar y aislar a las personas allí donde enfermen? Y en él, entre otras cosas, decía: “El pánico me parece una reacción exagerada. Ni siquiera sabemos si el riesgo de morir por coronavirus es más alto que con la gripe o con muchas otras infecciones víricas. La mayoría de quienes mueren son ancianos que sufren comorbilidad, al igual que ocurre con la gripe (…) El principal problema es que nadie se meterá en problemas por tomar medidas demasiado draconianas. Solo se meterán en problemas si hacen poco. Sin embargo los daños colaterales incluirán suicidios -aumentan en épocas de desempleo- cuando muchas personas vean que las empresas que tantos años les costó crear quiebran y ellos se arruinan. El pánico está matando la vida misma”. 

11) El doctor Juan Gérvas. Miembro del Equipo CESCA escribió un artículo titulado Medidas contra el coronavirus: tan drásticas que pueden provocar más daño del que eviten y en él dice: “Las medidas drásticas frente al coronavirus (Covid-19) van a ser negativas por indiscriminadas y por no responder a principios científicos pues, entre otros aspectos, ni se ha demostrado que se haya incrementado el total de las muertes”. Para el doctor Gervás dar a diario en los medios el número de muertes ha llevado a distorsionar lo que está ocurriendo: “En personas ancianas y enfermas probablemente la mortalidad no sea extraordinaria sino que sea la que ‘corresponde’, la que hubiera habido en cualquier caso con o sin pandemia. Su impacto sobre la mortalidad será probablemente nulo”. Y obviamente critica las medidas tomadas: “Desde el principio se han implantado medidas sin fundamento científico como cuarentenas forzadas de millones de personas, bloqueo de aerolíneas y controles en aeropuertos, cierre de fronteras, suspensión de comunicaciones, uso de mascarillas y otras medidas con total ignorancia de las dinámicas del pánico (…) En lugar de reconocer el fracaso la respuesta habitual es más de lo mismo con la idea de ‘hemos fallado por no haber tomado medidas drásticas desde el principio’”. 

LA POSICIÓN DE SESPAS

La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), organización que integra a 12 sociedades científicas con más de 3.000 asociados, también se posicionó sobre las medidas adoptadas por el Gobierno manifestando que «pueden contribuir a agravar la salud de las personas y las comunidades, las economías familiares y la propia economía del país» añadiendo que si bien todavía no es posible saber el alcance o los efectos que tendrán «sí sabemos ya que a corto plazo están siendo devastadores y, a largo plazo, se vislumbran enormes».

Entre sus consideraciones la SESPAS indica que…

…las medidas adoptadas deben «evitar que amplifiquen las desigualdades sociales ya existentes» y las limitaciones impuestas por el confinamiento «no recaer con mayor crudeza en las personas y los grupos socialmente más desfavorecidos».

«las personas que conviven en viviendas pequeñas sin condiciones para el aislamiento ni instalaciones adecuadas, tienen mayor riesgo de exposición al virus cuando una de las personas convivientes se infecta».

…las personas mayores que padecen determinadas enfermedades crónicas «son más frecuentes en grupos de población socioeconómicamente desfavorecidos lo que multiplica el efecto negativo de la crisis en esos colectivos».

…las familias con poca disponibilidad de nuevas tecnologías o con insuficiente alfabetización digital «está vinculada al nivel económico del hogar así como al nivel educativo».

…»la vulnerabilidad económica se agrava más con el confinamiento entre los afectados por expedientes de regulación temporal de empleo, las personas sin hogar y los trabajadores informales».

«los niños de familias desaventajadas avanzarán menos en su aprendizaje durante el confinamiento agrandando la brecha con las familias socioeconómicamente aventajadas».

…»el confinamiento aumenta la vulnerabilidad de las personas que sufren violencia de género e intrafamiliar (personas adultas mayores) por la convivencia estrecha y continua en el domicilio con los agresores. Además pueden quedar más desprotegidas por no acudir a centros sanitarios por miedo al contagio y por el cierre de centros de salud con pérdida de contacto con las/os profesionales de referencia y confianza».

…las personas con discapacidad (por razones físicas o por trastorno mental) tienen «mayor riesgo de sufrir la doble carga del covid-19 y del confinamiento así como de las consecuencias sociales y económicas que se derivan de esta crisis».

…los grupos especialmente vulnerados durante la epidemia y deberían ser objeto de atención especial según SESPAS son los trabajadores del sector sanitario y sociosanitario -incluyendo las residencias geriátricas-, los de sectores esenciales como alimentación, agricultura, transportes, servicios de limpieza, servicios sociales y de ayuda a domicilio así como las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, los ancianos que viven en residencias geriátricas o que viven solos y las personas con discapacidad física o mental, los presos, quienes se hallan en centros de internamiento de extranjeros (CIEs), las personas que viven en barrios con problemas de habitabilidad y alto grado de pobreza o bajos niveles formativos, las personas sin hogar, los trabajadores temporales o que viven en asentamientos sin servicios básicos mínimos y las cuidadoras familiares. Y de ahí que la entidad propusiese a corto plazo:

-Ofrecer la posibilidad de aislamiento de calidad a las personas que lo necesitan pero cuya vivienda no reúne las condiciones mínimas (cohabitan con una persona positiva o sufren la enfermedad de forma asintomática).

-Garantizar el derecho a la atención sanitaria a toda persona que se encuentren residiendo en territorio español independientemente de su condición de regularidad o irregularidad administrativa.

-Compensar económicamente y de forma suficiente a todos los damnificados por las medidas de confinamiento: a los afectados por expedientes de regulación temporal de empleo, a los trabajadores despedidos y a los autónomos sin actividad o con actividad reducida. El objetivo es que todos ellos puedan disponer de un nivel adquisitivo mínimo, reciban los suministros básicos y puedan permanecer en su vivienda sin peligro de desahucio. De forma más general se debería garantizar una renta mínima básica a los ciudadanos durante el confinamiento.

-Atender de forma prioritaria las necesidades educativas de los escolares que carezcan de medios para seguir programas de formación por internet.

-Atender las necesidades de las cuidadoras familiares, no tanto en relación al cuidado que ellas prestan como a sus necesidades propias derivadas del proceso y del aislamiento (respiro, estrés, autoestima…).

-Promover y favorecer el acceso a servicios de proximidad, fundamentalmente en Atención Primaria, para atender posibles casos de violencia de género o intrafamiliar.

-En la medida en que se alargue el confinamiento, con las adecuadas medidas de protección, podría pensarse en relajar parcialmente esta medida para que las personas, fundamentalmente los padres con niños pequeños, pudieran hacer algo de ejercicio, dando paseos a solas y manteniendo siempre las distancias de seguridad aconsejadas. Estas medidas, aplicadas con mucha sensatez, no tendrían por qué aumentar el riesgo de transmisión y, por el contrario, podrían tener muchos efectos beneficiosos para la salud física y mental, facilitando, además, que se pudiera soportar mejor y durante más tiempo lo que quede de confinamiento.

SESPAS termina agregando que a medio y largo plazo será además necesario…

…considerar la dimensión de equidad y las desigualdades sociales en la estrategia de salida del confinamiento y recuperación progresiva de la actividad económica en esta crisis.

…garantizar que las políticas económicas y sociales distribuyan de forma equitativa el coste de la crisis con el objetivo de minorar las desigualdades protegiendo económicamente a los grupos más vulnerados y vigilando proactivamente situaciones de necesidad. Y,

…preparar planes de contingencia para próximas oleadas de esta u otras pandemias que tengan en cuenta la equidad como criterio y la protección de grupos vulnerados.

RECLAMACIONES POR LOS DAÑOS CAUSADOS

La Asociación el Defensor del Paciente que dirige Carmen Flores emitió por su parte un comunicado -también a principios de abril- en el que informa a los afectados de que según sus servicios jurídicos hay al menos 10 razones por las que los afectados por las medidas del Gobierno podrían reclamar indemnizaciones dada «la mala gestión de nuestras autoridades» y el hecho de que no reaccionaron a tiempo, falsearon datos, ocultaron información, permitieron manifestaciones y eventos multitudinarios desoyendo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), no se pudieron hacer las pruebas necesarias porque faltaban test y muchas personas han muerto solo porque no había suficientes respiradores o porque fueron abandonados a su suerte en residencias geriátricas. Según la asociación hay al menos diez causas justificadas para exigir daños y perjuicios. Las transcribimos textualmente:

1) Ancianos fallecidos por abandono en residencias. Podrán reclamar todos aquellos afectados que puedan acreditar abandono en situación de peligro manifiesto y grave. Y será responsable quien no socorra al desamparado ni avise inmediatamente a terceras personas para que lo hagan. En estos supuestos se podrá exigir responsabilidad penal por omisión del deber de socorro o, en su caso, lesiones y homicidio imprudente; sin perjuicio de la responsabilidad civil por daños y perjuicios.

2) Pacientes que no son correctamente atendidos por infracción de la lex artis (altas indebidas, error de diagnóstico, tratamiento inadecuado, falta de información, demora de intervenciones urgentes, etc.). Tendrán derecho a reclamar todos aquellos pacientes de patologías distintas al Covid-19 que durante la pandemia no reciban la debida atención médica y sufran una evolución negativa de su enfermedad como puede suceder con casos oncológicos, neurológicos, cardiológicos, etc.

3) Pacientes que han fallecido esperando un respirador o no han sido ingresados en la UCI por error en su clasificación dentro del protocolo.

4) Pacientes que han fallecido esperando un respirador o no han sido ingresados en UCI por una lista de espera mal gestionada dentro de la urgencia. Se podrá reclamar en los supuestos en los que los pacientes no acceden a la asistencia que precisan a pesar de existir la posibilidad de ello. Por ejemplo, cuando se podía derivar al paciente a otro centro con más medios, ya fuera a un centro hospitalario de la misma o diferente comunidad autónoma, ya fuera a un centro hospitalario de carácter privado. Los pacientes deben saber y conocer que todos los centros públicos tienen la obligación de derivar a la sanidad privada a los pacientes críticos que no pueden asumir. La sanidad privada no podrá rechazar la asistencia de urgencias y tendrá que reclamar los gastos al Servicio de Salud de la Comunidad Autónoma que haya decidido la derivación. Y en estos casos de urgencia vital, si el centro hospitalario público no realiza la derivación por desconocimiento, el paciente podrá acudir a un centro privado y reclamar los gastos al Servicio de Salud de la comunidad autónoma mediante dos procedimientos diferentes: reintegro de gastos o reclamación de daños y perjuicios.

5) Reclamación por responsabilidad patrimonial de la Administración pública frente al Ministerio de Sanidad y frente al Servicio de Salud de la Comunidad Autónoma correspondiente cuando se demuestre que el daño es antijurídico, es decir, que la víctima o perjudicado no tienen obligación de soportarlos. Aquí se incluiría la falta de iniciativa del Ministerio de Sanidad y de las Consejerías de Sanidad de las respectivas comunidades autónomas a pesar de tener, con antelación suficiente, el ejemplo de Italia y China. Mucho antes de desbordarse la situación en España la OMS nos había advertido de la necesidad urgente de comprar material de protección y medicamentos pero los responsables hicieron caso omiso y decidieron esperar a ver qué pasaba.

6) Ausencia de medidas de protección de los trabajadores. Se podrán reclamar responsabilidades derivadas de la ausencia de medidas de protección de los trabajadores. Esto incluye la reclamación frente a los empleadores por los daños y perjuicios sufridos por los trabajadores, funcionarios y militares con exposición de riesgo al coronavirus SARS-CoV-2 (covid-19) por infracción de medidas de seguridad y prevención derivadas de la aplicación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, infracciones fundadas en ausencia o deficientes medidas de carácter organizativo y medidas de protección tanto colectivas como individuales (ausencia de EPIS, precariedad o insuficiencia de los mismos). Aquí también se incluirían a los afectados que tuvieran o debieran haber tenido la consideración de trabajadores especialmente sensibles. Igualmente existiría responsabilidad, en los casos antedichos, con posibilidad clara de reclamación para los familiares contagiados de trabajadores expuestos a la enfermedad que hubieren contraído la misma por contacto personal con los mismos. Todas estas reclamaciones tendrán su derivación en orden a las prestaciones de Seguridad Social como el recargo de prestaciones.

7) Reclamaciones frente al Instituto Nacional de la Seguridad Social o, en su caso, frente a Muface, Isfas, etc., para el reconocimiento como accidente de trabajo de la enfermedad covid-19 contraída como consecuencia de la prestación laboral de trabajadores, funcionarios y militares con exposición al coronavirus SARS-CoV-2. Igualmente, las reclamaciones para el reconocimiento de las prestaciones pertinentes por contingencia profesional: incapacidad temporal, invalidez permanente o muerte.

8) Denegación de la Baja Laboral a pacientes con factores de riesgo (inmunodeprimidos, con patologías cardíacas o pulmonares) que hayan resultado perjudicados a consecuencia de dicha denegación.

9) Reclamaciones contra Empresas Funerarias por incumplimiento contractual y prestación defectuosa de sus servicios: errores de identificación de fallecidos, retrasos indebidos y abusos en el cobro de servicios funerarios.

10) Falta de información sobre el diagnóstico, tratamiento, riesgos, alternativas y pronóstico de la enfermedad en los supuestos en los que exista posibilidad de trasladarla a los pacientes y familiares.

Tales son las causas que según esta asociación podrán argüirse para exigir daños y perjuicios aunque ya advierte que «no va a resultar sencillo exigir responsabilidades penales, civiles o patrimoniales pues la Administración pública querrá protegerse detrás del escudo de la ‘fuerza mayor’ que excluye la responsabilidad ante hechos imprevisibles e inevitables. No obstante, nuestra asociación actuará como siempre, analizando caso por caso de forma minuciosa para evitar reclamaciones inviables». En todo caso añade que a su juicio «las reclamaciones podrán prosperar cuando se acredite que, en el supuesto concreto, el responsable de la asistencia pudo, a pesar de las circunstancias, haber evitado el daño o disminuido el riesgo». Y de ahí que desaconseje «las reclamaciones colectivas susceptibles de ser desestimadas en masa con el pretexto de la citada fuerza mayor».¡

Elena Santos

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