¿Tiene sentido la tesis de que el SARS-CoV-2 se creó en un laboratorio?

El hecho de que el trabajo de aislamiento del SARS-CoV-2 no se haya publicado puede indicar dos cosas: o no existe o se oculta porque desvelaría que es un virus desarrollado en laboratorio y eso explicaría las inhabituales disfunciones que provoca. Sabemos bien que hay más de 4.000 grupos que afirman haberlo secuenciado pero no nos consta que alguno lo haya demostrado publicando antes su aislamiento y purificación. Dicho esto y como quiera que hay médicos e investigadores que plantean esa posibilidad hemos decidido explicar qué es lo que dicen los más conocidos y en qué se basan para hacer sus aseveraciones.

LABORATORIOS

La posibilidad de que el virus SARS-CoV-2 exista y haya sido creado mediante manipulación genética no la hacen especuladores fantasiosos carentes de credibilidad sino prestigiosos científicos. Xiao Qiang, experto en derechos digitales y libertad de información en Internet y profesor en la Facultad de Información de la Universidad de California de Berkeley (EEUU) así lo afirma: “Creo que es una pregunta legítima que debe investigarse y responderse”. Y es que de hecho es más creíble eso que aceptar que se trata de un coronavirus que afecta a los murciélagos y ha pasado directamente a un ser humano o que llegó a nosotros -como se especula- tras infectar a un pangolín, una civeta o una paloma. En realidad la explicación oficial inicial de que hubo un “paciente cero” en China que ha contagiado a millones de personas de un centenar de países en apenas tres meses y medio es manifiestamente ridícula. De hecho a finales de enero The Lancet publicó un estudio -entre cuyos autores había siete médicos del Hospital Jinyintan de Wuhan- según el cual la «paciente cero» del SARS-CoV-2 nunca había pisado el mercado en el que se supone comenzó el contagio.

El propio presidente norteamericano Donald Trump no se lo cree y el pasado 18 de abril lanzó un “aviso” a los dirigentes del Gobierno chino: “Si fue un error… Un error es un error pero si fueron intencionadamente responsables entonces habrá consecuencias”. Y lo mismo piensa el líder de la República Islámica de Irán, el ayatolá Sayyid Ruhollah Musavi Khomeini, que considera la pandemia un “ataque biológico”.

También el Consejo Internacional de Juristas -con sede en Londres- ha acusado directamente a China de haber atacado al mundo con un “arma biológica”: el SARS-CoV-2. Su presidente, el doctor Adish C. Aggarwala, presentó ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra una queja contra la República Popular de China, el Ejército Chino y el Instituto de Virología de Wuhan por su responsabilidad en la “creación, uso, difusión e incapacidad para detener la propagación del coronavirus del SARS-CoV-2”. Se trata de un informe de 27 páginas cuya 5ª alegación lleva por título El Covid-19 es un acto de guerra biológica contra la humanidad en la que se dice: “El Gobierno chino planeó meticulosamente la propagación del nuevo coronavirus según se infiere de la forma en que afrontó la situación y de cómo se propagó por el mundo (…) Es un misterio por qué  el virus no se propagó por todas las provincias de China mientras llegaba a todos los países del mundo”.

Y añaden en el quinto punto de la denuncia: “Las especulaciones solo aumentan la probabilidad de que el Covid-19 sea un arma biológica cuidadosamente ensamblada y destinada a paralizar a los principales países del mundo dejando a China como exclusiva beneficiaria”.

Freedem Watch, organización jurídica de ideología conservadora, ha presentado ya por su parte una demanda contra China ante la Corte Federal de Estados Unidos en la que reclaman 20 billones de dólares (20 de sus «trillones») por daños y perjuicios. Y otras muchas de carácter global se están presentando en los tribunales de distintos estados estadounidenses. 

UN VIRUS MANIPULADO

Los expertos coinciden en señalar que la Covid-19 parece una enfermedad perfectamente diseñada porque se propaga rápidamente, es lo suficientemente mortal como para ser una amenaza y el período de incubación sin síntomas es lo bastante largo como para dificultar su detección. Y el hecho de que los infectados puedan volver a contraerla de nuevo la hace difícil de erradicar. Además el coronavirus que dicen la causa sería eugenésico ya que provoca o acelera la muerte de las personas de más edad y de las que presentan patologías previas serias. Realmente parece hecha pues «por encargo». Todo ello, obviamente, admitiendo que los síntomas patológicos que sufren los afectados se deben solo al coronavirus bautizado como SARS-CoV-2 y no intervienen o hay otras causas.

El primer dato concreto que alertó de la posibilidad de que se tratase de un virus desarrollado en laboratorio fue un artículo titulado Uncanny similarity of unique inserts in the 2019-nCoV spike protein to HIV-1 gp120 and Gag (Extraña similitud de insertos únicos en la proteína espiga de 2019-nCoV con gp120 y Gag de VIH-1) que se publicó a finales de enero en BioRxiv por un grupo de investigadores indios encabezados por Perumal Vivekanandan y Bishwajit Kundu. En él sus autores afirman haber encontrado inserciones del VIH en el coronavirus de Wuhan y agregan: “Es poco probable que sea de naturaleza fortuita el hallazgo en el virus del 2019-nCoV de 4 insertos de gran identidad/similitud con los aminoácidos procedentes de las proteínas estructurales clave del VIH-1”.

Según explican se trata de segmentos cortos de aminoácidos del gp120 y Gag del VIH-1 que no existen en ninguna otra proteína procedente de virus que esté reseñada en la base de datos del National Center for Biotechnology Information. “Aunque los 4 insertos representan tramos cortos de aminoácidos no contiguos en la glucoproteína espiga del 2019-nCoV -dicen– el hecho de que compartan identidad o similitud de aminoácidos con gp120 de VIH-1 y Gag (entre todas las proteínas de virus anotadas) sugiere que no se trata de un hallazgo fortuito, producido por azar (…) Es improbable que los 4 insertos en la glucoproteína con pico de 2019-nCoV coincidan fortuitamente con dos proteínas estructurales clave de un virus no relacionado (VIH-1)”.

Y a partir de este trabajo surgió el escándalo. La investigación india fue ampliamente criticada y menospreciada por la comunidad científica. Finalmente la web que la publicó decidió mantenerla pero con la advertencia de “retractada”. Sin embargo una investigación posterior efectuada en la Universidad de Nankai -sita en Tianjin (China)- aseguraba haber hecho hallazgos similares. El estudio -titulado ACE2 shedding and furin abundance in target organs may influence the efficiency of SARS-CoV-2 entry (La cobertura de ACE2 y la abundancia de furinas en los órganos-objetivo pueden influir en la eficiencia de la entrada del SARS-CoV-2)- apareció en Chinaxiv.org, plataforma utilizada por la Academia de Ciencias de China para publicar trabajos de investigación científica antes de que sean revisados ​​por pares, algo que con la actual crisis sanitaria está resultando imposible.

El equipo del profesor Ruan Jishou, destacado virólogo y genomicista, también ha encontrado una sección de genes mutados en su ARN que asegura no existen en el virus SARS y son similares a los encontrados en el VIH y el ébola diciendo al respecto: «Este virus puede utilizar los mecanismos de empaque de otros virus, como el VIH«. Y añaden: «Nuestro hallazgo sugiere que el nuevo coronavirus 2019-nCoV puede ser significativamente diferente del coronavirus SARS a la hora de la infección (…) Si lo comparamos con la capacidad infecciosa del SARS el nuevo coronavirus es entre 100 y 1.000 veces más efectivo«. Según concluyen la “inesperada inserción” puede deberse a algún coronavirus encontrado en ratas o que se trate de una especie de gripe aviar pero también que sea obra de un proceso de manipulación genética.

Poco después un equipo de investigación de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong –cuya sede está precisamente en Wuhan (China)- dirigido por el profesor Li Hua confirmaría que la mutación encontrada en el SRAS-Cov-2 no se encuentra ni en el SARS, ni en el MERS, ni en el Bat-CoVRaTG13, coronavirus de murciélago que se considera la fuente original del nuevo coronavirus al tener un 96% de similitud genética. Según Li Hua esa mutación podría ser precisamente la razón por la que el SARS-CoV-2 es más infeccioso que otros coronavirus.

RASGOS DEL VIH

Y los hallazgos extraños e inquietantes no terminan ahí. En febrero pasado un científico francés de la Universidad de Aix-Marsella, Etienne Declroly, publicó en Antiviral Research un trabajo titulado  Coronavirus study identifies ‘gain of function’ for efficient spread in humans’ (El estudio del coronavirus identifica ganancia de función para una eficiente propagación en humanos) en el que se afirma que el SARS-Cov-2 presenta un lugar de escisión similar al de la furina que no está en coronavirus similares. Y aclaramos al lector no versado que se denomina “ganancia de función” a la adquisición de una nueva función molecular o un nuevo patrón de expresión cuando se altera una secuencia genética -en este caso la de propagarse rápidamente- y que el sitio o lugar de escisión viene a ser una especie de llave molecular que permite que el virus ingrese en las células que infecta. Escisión que según explican se produce en la proteína espiga que es la única de la superficie de los virus que puede permitir el acceso a la célula huésped. En pocas palabras, la mutación del SARS-Cov-2 le permite a la proteína espiga del virus -llave de entrada a las células- “engañar” a la furina -enzima proteínica muy presente en pulmones e hígado- provocando así una fusión directa de las membranas virales y celulares. «Antes de la aparición del 2019-nCoV -dice el trabajo- esta importante característica no se había observado en otros coronavirus«. Cabe añadir que tal ganancia de función puede obtenerse  por mutación pero es poco probable  por lo que todo indica que se obtuvo con ingeniería genética.

Otro de los investigadores que sostienen esta tesis es la doctora Soňa Pekova, investigadora checa considerada una de las mejores biólogas moleculares del mundo que dice haber diseñado además una prueba propia para identificar la presencia de coronavirus en los humanos. Pues bien, según declaró a finales de marzo a la televisión checa a su juicio es evidente que “el virus está creado por el hombre en un laboratorio”. Y lo argumenta:Desde un punto de vista biológico parece -y lo digo en sentido figurado- como si alguien hubiera invadido la sala de control del ARN, la hubiera trastocado completamente tirando todos los armarios y cajones de tal manera que es muy difícil de creer, por un lado, que este proceso se originó accidentalmente en la naturaleza y, por otro, que este proceso tan caótico y accidental no haya matado al virus”.

El pasado 7 de abril apareció en Cellular & Molecular Immunology -publicación del grupo Nature- un artículo titulado SARS-CoV-2 infects T lymphocytes through its spike protein-mediated membrane fusión, (El SARS-CoV-2 infecta los linfocitos T fusionando sus membranas a través de la proteína espiga) en el que investigadores de Estados Unidos y China afirman haber demostrado que el SARS-CoV-2 infecta los linfocitos T de forma similar a la que utiliza el VIH  haciéndolos más sensibles al ataque que el anterior SARS-CoV.

Uno de los últimos en unirse a quienes creen que se trata de un coronavirus manipulado en laboratorio es el Nobel de Medicina de 2008 Luc Montagnier quien el pasado 17 de abril aseveró en la web Pourquoi Docteur? que tras analizar junto al matemático Jean-Claude Perrez la secuencia del coronavirus dada a conocer encontraron secuencias semejantes a las del VIH por lo que entienden que debe haberse fabricado en laboratorio. “Llegamos a la conclusión -diría- de que se trata de un virus que fue manipulado. Al coronavirus del murciélago alguien le ha agregado otras secuencias, concretamente del VIH, el virus del SIDA. No es pues natural. Es el trabajo de profesionales, de biólogos moleculares. Un trabajo muy meticuloso”. Y añadiría: «La bella leyenda de que el origen de la actual pandemia está en un mercado de Wuhan no es posible”. Ahora bien, para Montagnier -que actualmente vive en China- si el virus se ha expandido habrá sido por un error humano o técnico y no a propósito.

¿Y es posible manipular virus para crear otros? Así lo asevera al menos la doctora Shi Zhengli-Li, una de las investigadoras del Laboratorio Nacional de Bioseguridad de nivel 4 que forma parte del Instituto de Virología de Wuhan. Conocida como “la mujer murciélago” por haber identificado en estos animales decenas de virus similares al SARS es precisamente uno de los firmantes de un trabajo en el que se explica la creación de un virus quimérico (el que se crea uniendo fragmentos de ácido nucleico pertenecientes a dos o más microorganismos diferentes donde al menos dos de ellos contienen los genes esenciales necesarios para la replicación). Nos referimos al artículo publicado en 2015 en Nature Medicine con el título A group of circulating bat coronavirus similar to SARS shows potential for human emergence (Un grupo de coronavirus de murciélago circulantes similares al SARS muestra potencial para provocar una emergencia en humanos). El virus quimérico se habría creado insertando un gen S del virus SHC014-CoV  en el SARS-CoV y se habría adaptado para infectar ratones. Experimentos in vivo demostraron una alta replicación del virus quimérico en los pulmones de ratones con notable patogénesis por lo que según el trabajo podría replicarse de forma aún más virulenta en las células pulmonares humanas.

Según Ralph Baric, autor principal del estudio y experto en coronavirus, como el SHC014-CoV se une al mismo receptor que el SARS puede transmitirse más fácilmente a los humanos. De lo que concluye que «ello sugiere un riesgo potencial de reaparición del SARS-CoV”. El trabajo no ha sido retractado por lo que sigue considerándose válido (puede consultarlo en https://www.nature.com/articles/nm.3985). 

UN LABORATORIO POLÉMICO 

En suma, hay indicios suficientes como para postular que si el SARS-CoV-2 existe podría tratarse de un virus creado en un laboratorio de Wuhan. De hecho se sabe que a principios de 2018 la Embajada de Estados Unidos en Pekín advirtió en dos ocasiones a Washington de su falta de seguridad advirtiendo que en él se estaban efectuando pruebas de alto riesgo con coronavirus presentes en los murciélagos.

Como se sabe que el 21 de febrero hubo una reunión de emergencia en la capital china y tras la misma el presidente del país, Xi Jinping, declaró que el problema del coronavirus era “un asunto de seguridad nacional”. De hecho al día siguiente el Ministerio de Ciencia y Tecnología publicó un documento titulado Instrucciones para fortalecer la gestión de bioseguridad en los laboratorios de Microbiología que trabajan con virus avanzados como el nuevo coronavirus. Llamativo plural porque solo se tiene oficialmente constancia de la existencia en China de un laboratorio de nivel 4 de bioseguridad -el más alto- que está en Wuhan.

En cuanto a la explicación oficial de que el origen de la actual pandemia está en un coronavirus y que el animal que lo contenía se vendió en un mercado de Wuhan debemos decir que en él nunca se han vendido murciélagos contrariamente a lo que se ha publicado. Así lo afirmó el pasado 14 de abril el periodista de investigación de Fox News Bret Baier en un artículo titulado Sources believe coronavirus outbreak originated in Wuhan lab as part of China’s efforts to compete with US (Las fuentes creen que el brote de coronavirus se originó en el laboratorio de Wuhan como parte de los esfuerzos de China para competir con Estados Unidos). En él asevera también que el régimen comunista chino suprimió y modificó datos, destruyó muestras, borró informes preliminares y limpió áreas contaminadas para ocultar las evidencias de una transmisión accidental del virus. Según sus fuentes el virus se escapó accidentalmente del laboratorio y se trataría de una cepa de origen natural.

La posibilidad de que el contagio tuviera su origen en el mercado de mariscos de Wuhan ya la descartaron en febrero los biólogos Botao Xiao y Lei Xiao publicando un artículo titulado The possible origins of 2019-nCoV coronavirus (Los posibles orígenes del coronavirus 2019-nCoV) en el que dicen textualmente que «el origen del coronavirus asesino probablemente está en un laboratorio de Wuhan«. Y agregan: “Según los informes municipales y los testimonios de 31 residentes y 28 visitantes el murciélago nunca fue fuente de alimento en la ciudad. No se comercializan murciélagos en ese mercado”.

La novedad de este trabajo es que estos investigadores afirman que en Wuhan hay en realidad dos laboratorios que realizaban investigaciones sobre el coronavirus del murciélago. Uno de ellos a 280 metros del mercado -el Centro Wuhan para el Control y Prevención de Enfermedades, especializado en la recolección e identificación de patógenos- siendo el otro el ya conocido laboratorio de bioseguridad de nivel 4 que se encuentra a 12 kilómetros del mercado. Según explican en el primero ya se habían producido en el pasado ataques de murciélagos que obligaron a poner en cuarentena a algunos y está además cerca del hospital al que acudió el primer grupo de médicos que fue atendido al infectarse. El segundo está mucho más lejos y en él se trabaja con virus procedentes de murciélagos de herradura chinos, reservorios naturales del coronavirus causante del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (el SARS-CoV) que causó la pandemia de 2002-2003. La conclusión de estos dos biólogos es que «al posible origen de una recombinación natural y un huésped intermedio debe añadirse la de que el coronavirus asesino probablemente se originase en un laboratorio de Wuhan”.

Terminamos indicando que Steven W. Mosher, presidente del Instituto para la Investigación de la Población y autor de la obra Bully of Asia: Why China’s “Dream” Is the New Threat to World Order (El matón asiático: por qué el “sueño” de China es la nueva amenaza al Orden Mundial), recordaba recientemente en The New York Post que China tiene un historial de incidentes similares. “El mortal virus del Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS) se escapó dos veces del laboratorio de Pekín en el que se usaba -y probablemente se use- en experimentos”. Es más, afirma que algunos investigadores chinos venden los animales de laboratorio con los que han experimentado a vendedores ambulantes, afirmación que apoyó recordando un caso: “Un investigador de Pekín que está aún en la cárcel obtuvo 1 millón de dólares vendiendo sus monos y ratas en un mercado de animales vivos donde, finalmente, pasaron al estómago de alguien”.

En suma, si el SARS-CoV-2 existe la posibilidad de que se trate de un coronavirus modificado en un laboratorio no puede descartarse. Que saliera de él accidentalmente o que se haya usado como arma biológica escapa ya a nuestras posibilidades de investigación.

 

Francisco Sanmartín

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