Cómo deshacerse de las hemorroides en sólo 20 minutos de forma ambulatoria

Si no ha tenido nunca una hemorroide puede considerarse una persona afortunada pues según los expertos cuatro de cada cinco europeos las padecen en algún momento de su vida. Pero si ya sufre los rigores de esta incómoda dolencia sepa que puede olvidarse definitivamente de ella gracias a una técnica quirúrgica ambulatoria, incruenta, segura, sencilla y que no precisa anestesia general con la que en apenas 20 minutos se eliminan las hemorroides. Con un porcentaje de éxito del 95%. Al menos eso es lo que se ha observado en los más de 10.000 pacientes que en todo el mundo se han sometido a esta intervención en los últimos cinco años. Le contamos en qué consiste.

Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud señalan que la mitad de la población mundial tiene o ha tenido hemorroides y que todos podemos padecerlas en algún momento a lo largo de nuestras vidas. Así que si es usted de los afortunados que aún no sabe lo que es sufrir una almorrana sepa que es muy probable que tarde o temprano acabe desarrollando una… o varias, especialmente si es varón pues parece que esta patología afecta al doble de hombres que de mujeres. Mejor pues hacer lo posible por evitarlas y estar preparados por si a pesar de todo no tenemos éxito y acabamos sufriendo esta socialmente “humillante” dolencia que muchos sólo empiezan a tomar en serio cuando les afecta personalmente.

UNA MOLESTA VARIZ 

Pero, ¿qué son las dichosas hemorroides? Pues, simplemente, varices. Es decir, dilataciones e inflamaciones que se producen por la rotura de la capa elástica de la pared venosa de una o de varias de las venas que forman el llamado plexo hemorroidal que recoge la sangre del último tramo del aparato digestivo –el recto- y de ese anillo muscular dilatable que es el ano. La presión sobre esas venas provoca su abultamiento y expansión lo que las vuelve dolorosas, especialmente cuando la persona está sentada. Por su ubicación, las hemorroides pueden ser de dos tipos. Por un lado, la hemorroide puede ser externa. Esto significa que se trata de venas inflamadas que se encuentran fuera del canal anal. Incluso se las puede ver y palpar fuera del ano y tienen el aspecto de un pequeño bulto del mismo color que la piel. Pero también la hemorroide puede ser interna. En este caso se trata de venas inflamadas que salen fuera del recto. Cuando se vuelven voluminosas pueden prolapsar –es decir, salir- a través del ano lo que las convierte es un auténtico tormento para quien las sufre.

En cuanto a los factores que causan la aparición de hemorroides -tanto internas como externas- cabe decir que principalmente son una vida sedentaria y una dieta pobre en fibra (dieta que conduce al estreñimiento, al esfuerzo por defecar y, por tanto, al exceso de presión sobre las venas del recto y del ano). Además las personas que levantan peso en su trabajo o como deporte, las que están sentadas o de pie muchas horas, las que llevan ropas muy ceñidas, los obesos, los ancianos o los que pasan mucho tiempo en el cuarto de baño por estreñimiento o por diarrea son los candidatos habituales a padecer esta molesta y a veces peligrosa dolencia que también tiene un cierto componente hereditario ya que la debilidad vascular de nuestros abuelos o padres nos hace proclives a sufrirla. También las embarazadas suelen padecer hemorroides por el aumento de la presión ejercida sobre las venas iliacas por el útero al ir aumentando de tamaño a medida que avanza la gestación. Afortunadamente lo normal en estos casos es que las almorranas desaparezcan por sí mismas tras el parto.

Por lo que respecta a los síntomas algunas hemorroides no dan “problemas” pero lo normal es que se hagan notar a menudo. De hecho quienes las sufren suelen referir que esta insidiosa dolencia les produce sangrado rectal (no muy copioso pero sí frecuente), molestias al defecar, sensación de ardor en el recto, dolor (especialmente cuando se está sentado) y picor.

Pues bien, para tratar de atenuar estos síntomas se pueden intentar varias cosas. Por ejemplo, sentarse en la bañera con agua tibia varias veces al día, colocar bolsas de hielo en la zona, aplicarse cremas antihemorroidales (durante no más de 7 días porque pueden provocar más sangrado y además tienen efectos secundarios al estar compuestas básicamente por cortisona o lidocaína) o tomar algún analgésico para el dolor. Eso sí, desengáñese. La experiencia dice que a pesar del alivio cierto que suponen estos remedios paliativos en las fases agudas las crisis reaparecen de forma cada vez más frecuente especialmente si el tratamiento sintomático no se acompaña de cambios de hábitos de vida y de alimentación (vea en el recuadro adjunto algunos consejos útiles). Siendo el momento de consultar al médico acerca de algún método realmente efectivo.

LIBRARSE DE ELLAS

Cuando los distintos procedimientos paliativos no resultan suficientes y las molestias se tornan insoportables es oportuno dar otro paso: intervenir las hemorroides. Para ello el arsenal proctológico dispone básicamente de las siguientes herramientas no quirúrgicas:

-La escleroterapia. Consiste en inyectar una solución química en la vena inflamada para que se encoja y se endurezca;.

-La criocirugía o congelación de la hemorroide dilatada.

-La fotocoagulación de la vena inflamada mediante láser o infrarrojos. Y,

-La ligadura en banda. Se trata de colocar un anillo de caucho alrededor de las hemorroides para evitar que les llegue más sangre y vayan poco a poco secándose y deshaciéndose hasta su cicatrización.

La cuestión es que estas técnicas se utilizan principalmente para tratar hemorroides internas en su fase inicial y sin complicaciones, y las recidivas se producen en un elevado porcentaje de casos. De ahí que muchos de los pacientes opten por someterse a una hemorroidectomía o extirpación quirúrgica de las venas hemorroidales, técnica con la que se resuelven definitivamente hasta los casos más complejos. Ésa es la cara. La cruz la supone el hecho de que es una intervención larga, muy dolorosa y con un postoperatorio desagradable y lento que incluye retención urinaria y problemas para la defecación.

Ahora bien, por fortuna para quienes estén pensando en librarse para siempre de sus molestas hemorroides sepan que desde hace algún tiempo se practica en España la que cada vez más urólogos y proctólogos de todo el mundo consideran la mejor técnica para tratarlas ya que consigue los exitosos resultados de la hemorroidectomía (incluso los mejora) al tiempo que supera sus numerosos inconvenientes. ¿El nombre de la técnica? DGHAL, siglas en inglés de Ligadura de Arterias Hemorroidales Guiada con Doppler. 

UN MÉTODO NOVEDOSO Y EFICAZ 

Para saber más de ella nos pusimos en contacto con el urólogo y proctólogo de origen sirio Wafik Al-Wattar quien aplica el DGHAL en la Policlínica Barcelona de la Ciudad Condal desde el 2002 y ha intervenido desde entonces con este método a más de 500 pacientes con resultados espectaculares. Sus más de veinte años de experiencia aplicando los métodos para el tratamiento de las hemorroides –desde la criogenización al láser- le capacitan para afirmar que este novedoso procedimiento, aprobado por la FDA norteamericana en 1996, es la mejor opción para eliminarlas. “Creo –afirma- que es una simple cuestión de tiempo que el DGHAL se convierta en el tratamiento estándar para las hemorroides en todas las clínicas y hospitales del mundo. En mi caso, después de llevar años aplicándolo he establecido una regla general: cuando un paciente precisa una hemorroidectomía practico en su lugar una ligadura guiada con doppler que es en lo que consiste dicho método. Y lo hago porque se ha mostrado una alternativa eficaz, sencilla, de bajo coste, sin anestesia general, sin hospitalización del paciente y con resultados igual de exitosos. El DGHAL resuelve de forma inmediata, permanente y segura uno de los problemas más antiguos y molestos del ser humano”.

Y es que la Ligadura en Arterias Hemorroidales Guiada con Doppler -que tal es la traducción de Doppler Guided Hemorrhoid Artery Ligation (DGHAL)- podría definirse como un tratamiento del nuevo milenio para un problema que nació con el hombre. Este procedimiento permite que un paciente para el que anteriormente la única alternativa era una intervención quirúrgica muy dolorosa pueda eliminar sus hemorroides en aproximadamente 20 minutos, sin anestesia general y sin tener que pasar la noche ingresado. “Usamos un dispositivo especial llamado KM25 –nos explicaría el doctor Al-Wattar- que es un proctóscopo modificado de tal forma que sólo tiene 2,5 centímetros de diámetro e incluye un transductor Doppler que tras ser introducido por el ano permite localizar las ramas terminales de los vasos hemorroidales que se van a ligar. Una vez localizados se procede a su ligadura mediante sutura a través de la ventana operativa que incluye este dispositivo. Esta simple maniobra –que se prolonga no más de 20 minutos- liga y obstruye la parte terminal de todas las arterias rectales superiores que suministran sangre al tejido hemorroidal. En la gran mayoría de los casos con esta maniobra las hemorroides empiezan a encogerse inmediatamente hasta desaparecer por completo”.

Añadiría el doctor Al-Wattar que con este procedimiento el dolor es mucho menor que con la hemorroidectomía normal y que además la nueva terapia ofrece otras ventajas adicionales.“Por ejemplo –enumera-, no se produce necrosis, ni desprendimiento de tejido, ni isquemia, ni problemas de evacuación del vientre después del procedimiento, ni retención de orina como sí ocurre con la cirugía convencional. Además no se aplica anestesia general y la técnica es ambulatoria con lo que el paciente puede volver a su vida normal mucho más rápido”.

De hecho ha observado que más del 90% del medio millar de pacientes que ya ha intervenido con esta técnica han vuelto a sus trabajos a las 48 horas y muchos, incluso, al día siguiente. Pero es que las estadísticas recogidas acerca de la recuperación de los más de 10.000 pacientes intervenidos mediante DGHAL en todo el mundo (especialmente en Japón, Australia, Estados Unidos, el sureste asiático, Austria, Alemania, Italia e Inglaterra) aportan datos similares.

Además esa experiencia acumulada permite definir los resultados como excelentes ya que se alcanzan porcentajes de éxito espectaculares. Así lo demuestran los estudios realizados por los doctores Morinaga –inventor del KM25, Meintjes y Karma, expertos de prestigio mundial en la aplicación de este procedimiento, con 1.415 pacientes. Su porcentaje de éxito está situado en el 93,2% y sólo en el 6,8% de los casos no se pudo eliminar completamente el problema hemorroidal. “Son datos impresionantes –continuaría diciéndonos el doctor Al-Wattar- que explican por qué cirujanos de diversos países están empezando a emplear este procedimiento como primera opción. Por eso digo que no me cabe la menor dudad de que en breve el DGHAL será el tratamiento estándar para las hemorroides externas o internas en las clínicas de todo el mundo”.

En resumen, un procedimiento seguro, contrastado, no doloroso, sin anestesia general y que produce tal alivio y tan inmediato que la persona –ya sin el martirio de las hemorroides- vuelve a su vida normal a las pocas horas.

CAMBIAR DE HÁBITOS 

Eso sí, a pesar de que actualmente existe la posibilidad de eliminar las almorranas de forma sencilla y en apenas 20 minutos a un precio asequible si se tiene en cuenta la calidad de vida que permite recuperar –1.500 euros- el sentido común dicta que lo más oportuno es prevenir la posibilidad de que vuelvan a fastidiarnos, especialmente si tenemos predisposición a padecerlas o si atravesamos alguna de las situaciones que nos hacen más propensos.

Y convénzase: para prevenirlas es necesario un cambio de hábitos que pasa por aumentar la cantidad de fibra en nuestras comidas (frutas, verduras, cereales, etc.), beber de dos a tres litros de agua al día y realizar algo de ejercicio a diario. Además, si está algo pasado de peso perder unos kilos sería de gran ayuda. Siguiendo estas pautas es más que probable que destierre para siempre –o al menos durante una larga temporada- tan mortificante problema.

L. J. 

Recuadro:


Recomendaciones

En caso de padecer hemorroides, se recomienda:

-Tomar alimentos ricos en fibra.
-Corregir el estreñimiento y las diarreas.
-Eliminar de la dieta las comidas muy sazonadas y el alcohol.
-Hacer algo de ejercicio.
-Mantener una buena higiene anal.
-No utilizar papel higiénico perfumado o con colorantes.
-Evitar esfuerzos al defecar: para desminuir el sangrado y la posibilidad de prolapso.
-Perder algunos kilos en el caso de personas con sobrepeso u obesidad.
-Procurar no rascarlas para evitar infecciones.
-Utilizar ropa interior de algodón.
-No levantar pesos excesivos.

 

Este reportaje aparece en
90
Enero 2007
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