Diego Bárcena: «Haría falta un nuevo organismo de la ONU específicamente dedicado a la bioseguridad»

Los expertos en Genética llevan 5 años entusiasmados con una nueva técnica para manipular genes llamada CRISPR-Cas que permite cortar con rapidez cualquier secuencia específica de ADN del genoma, modificarla e insertarla de nuevo. De forma fácil, rápida y precisa en diferentes puntos concretos del genoma. Y de hecho ha abierto la puerta a la posibilidad de extraer células “enfermas” a un paciente, “editarlas” fuera del cuerpo y reintroducirlas una vez “sanadas” entre otras muchas cosas. Sin embargo su utilización también encierra graves peligros. Nos lo ha explicado en detalle el doctor en Biomedicina, Biología de Sistemas y Biología Sintética. Diego Bárcena en una entrevista que puede leerse en el nº 215 de Discovery DSALUD.

BARCENA

Desde hace cinco años unas secuencias de genes virales utilizadas por las bacterias han comenzado a investigarse como herramientas para editar genes humanos con la intención de desarrollar aplicaciones terapéuticas en la agricultura y otras áreas. Se nos dice que la modificación o desactivación de genes específicos del genoma animal -humanos incluidos- es más rápida y eficiente con ella pero científicos prestigiosos -como la Dra. Mae-Wan Ho- afirman que esta técnica plantea importantes problemas tanto éticos como de seguridad. Pues bien, hemos hablado de todo ello con Diego Bárcena, doctor en Biomedicina, Biología de Sistemas y Biología Sintética por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona así como miembro de Ecologistas en Acción, entidad con la que colabora en las tareas de formación y divulgación.

El 12 de enero de 2016 la prestigiosa investigadora Mae-Wan Ho -profesora de Biología de la Open University (Reino Unido) y autoridad de prestigio internacional en temas de biotecnología y seguridad biológica fallecida dos meses después- publicó en Science in Society un artículo en el que decía: «Una nueva técnica para editar genes nos ha pillado desprevenidos. Permite desactivar o modificar genes específicos del genoma de los animales -incluidos los seres humanos- de forma más rápida y eficiente de lo que se había hecho hasta ahora pero plantea serias preocupaciones éticas y sobre su seguridad (…) Siendo particularmente preocupante su posible deriva genética (cambios genéticos librados al azar) ya que es un proceso actualmente irreversible e incontrolable una vez se libera en el medio ambiente».

La Dra. Mae-Wan Ho se refería a lo que hoy se conoce como tecnología de edición de genes CRISPR-Cas que permite cortar con rapidez cualquier secuencia específica de ADN del genoma, modificarla e insertarla de nuevo. Técnica basada en nucleasas de secuencias palindrómicas repetidas inversas que supera a las basadas en nucleasas de dedos de zinc (ZFN) y nucleasas activadoras de factores de transcripción (TALEN). De hecho estas dos últimas se basan en proteínas constituidas por una región de catalítica de escisión del ADN y una región guía de reconocimiento del gen diana que se quiere manipular y tienen el inconveniente de ser difíciles de administrar debido a su tamaño complicando su capacidad de generar múltiples cambios genéticos simultáneos.

En cambio la CRISPR-Cas permite cambiar una secuencia de ADN de forma fácil, rápida y precisa en diferentes puntos concretos del genoma de cualquier organismo vivo. Y es que en realidad se trata de un mecanismo de defensa natural empleado por algunas bacterias para eliminar virus o plásmidos que consta de un componente proteico -el Cas9- con actividad de nucleasa y capacidad de cortar ADN y enviar luego un ARN-guía hacia la secuencia genómica que se quiere editar.

Se trata pues de un avance considerado trascendente en el ámbito de la manipulación genética ante el que los científicos están divididos por lo que quisimos hablar con alguien que conociera bien la técnica pero fuese independiente de los intereses de la industria. Y tal es el caso de Diego Bárcena, doctor en Biomedicina, Biología de Sistemas y Biología Sintética además de miembro de Ecologistas en Acción que tuvo la amabilidad de conversar de ello con nosotros. Fuimos pues directos al grano:

-Nuestra primera pregunta es obligada: ¿realmente es posible «editar» con esa técnica el genoma» como si de un texto se tratara, como si se corrigieran faltas de ortografía borrando y sustituyendo palabras para mejorarlo?

-La respuesta corta sería sí… pero nunca fiable como un ordenador; para mejorarlo pero también para empeorarlo.

-¿Y la respuesta «larga»?

-Verá, la Biología Molecular no es algo simple; no es lo mismo editar el genoma de una bacteria –por ejemplo, la E. Coli, algo que se lleva haciendo desde hace muchos años- que el de una célula humana. Pues bien, siguiendo con su metáfora del genoma como un texto hay dos formas de «editarlo»: la primera editar letras, palabras, párrafos e incluso capítulos enteros pero ¡al azar! Por eso se le llama mutagénesis aleatoria; y transgénesis si no se introduce material genético de otro organismo, de otra especie. De hecho tal era la única forma de hacerlo hasta el desarrollo de la CRISPR-Cas que sí permite editar secuencias específicas seleccionadas de ADN de forma fácil y rápida en los diferentes puntos del genoma. Es pues un proceso de mutagénesis y transgénesis dirigido y no al azar.

El reto es que el genoma es como un gigantesco libro escrito en un idioma mucho más complejo que cualquiera de los que existen para comunicarnos. Y si bien con el paso del tiempo la ciencia ha avanzado a pasos agigantados para descifrarlo quedan aún muchos misterios por resolver; como las funciones del mal llamado «ADN basura», la configuración 3D, etc.

-Luego las herramientas utilizadas hasta ahora no lo permitían…

-No. Ni la ZFN -basada en nucleasas de dedos de zinc, enzimas de restricción artificiales creadas a partir de la fusión de proteínas que pueden coordinar uno o más iones de zinc (de ahí lo de «dedos de zinc») que se unen al ADN- ni la TALEN -basada en nucleasas activadoras de factores de transcripción-. En ambos casos son siempre secuencias de aminoácidos las que reconocen a los ácidos nucleótidos y eso complica bastante su diseño. Se postula que si el CRISPR es transversal puede deberse a que se trata de nucleótidos (ARN) reconociendo a otros nucleótidos (ADN) lo cual facilita mucho el diseño e incrementa la eficacia.

-¿Es cierto que todas estas herramientas se han estudiado básicamente en bacterias?

-No siempre ya que cada una de ellas tiene una función diferente en su ambiente natural. Los «dedos de zinc» por ejemplo funcionan como factores de transcripción en células humanas y por eso algunos científicos abogan por utilizarlos en las terapias genéticas con humanos al no haber peligro de provocar una respuesta inmunológica adversa. Los efectores de tipo activador de la transcripción o TALEs se descubrieron sin embargo en una proteobacteria, la xanthomona, microbio que inyecta en las células vegetales esa proteína para hackear su ADN y destruir sus defensas a fin de alimentarse con sus nutrientes. Por su parte, los CRISPR son un tipo de sistema inmunológico presente en diferentes especies de bacterias.

-Para el profesor Máximo Sandín la técnica CRISPR es muy precisa pero entiende que sacarla de su ámbito natural puede provocar graves problemas. ¿No estaremos ante otro caso de prepotencia pretendiendo «mejorar» la naturaleza en lugar de aprender de ella como sugería Wilhelm Reich?

-Es el eterno debate ético entre los ingenieros y los científicos filósofos. Éstos quieren solo aprender de la naturaleza guiados por su instinto de curiosidad y los ingenieros utilizar sus conocimientos para “mejorar la naturaleza” y beneficiar al ser humano. Siempre ha sido así. Por eso somos la principal fuerza biológica del planeta después de las bacterias como bien dice Lynn Margulis. El descubrimiento de las aleaciones metálicas y el desarrollo tecnológico consiguiente mejoraron la calidad de vida en la Europa prehistórica pero el efecto secundario fue la práctica deforestación de nuestro continente.

El caso es que la función natural del CRISPR-Cas es proteger a las bacterias de infecciones virales, algo que se descubrió tras un arduo trabajo de numerosos científicos. Y ahora los ingenieros ven la oportunidad de utilizar esa herramienta para “mejorar la naturaleza”. ¿Con qué efectos posteriores? Eso es difícil de predecir pero si tomamos nuestro pasado como precedente la verdad es que existe el riesgo de que no quede luego mucha naturaleza de la que aprender…

-Centrémonos en la técnica CRISPR. ¿Puede explicarse cómo funciona al lector no versado en ciencia?

-No es fácil pero lo intentaré. El CRISPR, como antes dije, es un método natural que usan las bacterias para defenderse de los virus. Y éstos poco más que una secuencia de nucleótidos (ADN o ARN) envuelta en proteínas -y en algunos casos de lípidos- que carecen de la maquinaria necesaria para reproducirse; nucleótidos que intentan inyectar en las células para hackearlas, demoler sus defensas y aprovechar sus nutrientes.

Pues bien, mediante mecanismos aún desconocidos las bacterias pueden cortar trozos del ADN de los virus e integrarlos en su propio genoma; fragmentos a los que se conoce como Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats y de ahí las siglas de CRISPR (en español Repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas, nombre dado por cierto por el biólogo español Francisco Mojica).

¿Y para qué integran las bacterias trozos de ADN viral en su genoma? Pues para reconocer a esos virus si volvieran a encontrarse con ellos, reconocerlos rápidamente y destruirlos más fácilmente. Algo para lo que utilizan unas enzimas denominadas nucleasas como son las Cas9, Cpf1 y otras.

Y aquí es donde el impulso meramente curioso se intercambió por uno más utilitario al hacerse algunos la pregunta de qué pasaría en una célula humana si se usase en ella la secuencia CRISPR introduciendo en el ADN una enzima Cas9. Y la respuesta fue que la Cas9 es capaz de cortar el ADN humano en el punto especifico deseado y de forma más rápida que con los TALEs y los Dedos de Zinc.

En pocas palabras, permite «editar» genomas con más precisión y eficacia. Y con precisión me refiero al proceso de buscar y encontrar el “texto” correcto en el genoma de una sola célula sin cometer errores y con eficacia a hacer eso en un gran porcentaje de las células que contienen CRISPR-Cas9.

Algo potencialmente muy útil en Medicina ya que abre la puerta a la posibilidad de extraer células “enfermas” a un paciente, “editarlas” fuera del cuerpo y reintroducirlas una vez “sanadas”. Hasta el momento sin embargo no hay prueba definitiva de que las nucleasas sean 100% eficaces o precisas.

-Se trataría pues de una terapia genética teóricamente más eficaz y rápida…

-De hecho podría dar lugar a dos tipos de terapias. Permitiría tratar enfermedades debidas a mutaciones del genoma -la Distrofia Muscular de Duchenne se debe por ejemplo a la mutación de un gen y podría afrontarse sustituyendo los miocitos dañados por otros sanos- y afrontar el cáncer modificando genéticamente los linfocitos T para que destruyan las células malignas; bien introduciendo genes suyos específicos a fin de que las reconozcan, bien haciendo que éstas no puedan identificar a los linfocitos. Trabajando siempre con células autólogas, es decir, extraídas de los propios pacientes.

El principal problema es maximizar el proceso de edición porque la cantidad de células disponibles es limitada; es precisamente donde se están encontrando límites biológicos difíciles de sobrepasar ya que la eficacia del CRISPR-Cas varía mucho en función del tipo de célula que se quiera “editar”.

-Sin embargo ciertas aplicaciones de esta técnica podrían ser muy peligrosas…

-Supongo que se refiere usted a los Gene Drives o Conductores Genéticos. Desde Ecologistas en Acción abogamos por una total prohibición de estos organismos ya que todas sus implementaciones suponen una liberación no confinada de organismos genéticamente modificados con implicaciones especialmente serias. Ciertamente se trata de una tecnología que habrá que controlar aunque va a ser muy difícil, por no decir imposible.

Voy a intentar explicárselo al lector no docto en esta materia: los humanos heredamos casi el 50% de los genes del padre y el otro 50% de la madre. Y la evolución determina que para que un gen/fenotipo se establezca en una población tiene que haber algún tipo de presión selectiva que lo favorezca. Pues bien, lo que en teoría permite la tecnología CRISPR es dar «ventaja» a algún gen que nos interese.

El primer experimento de este tipo con lo que se llama un «conductor genético» se hizo hace 2 años creándose un mosquito que lleva el CRISPR en el cromosoma X con la instrucción de destruir el cromosoma Y el mosquito que se creó con la idea de soltarlo luego en la naturaleza para de esa forma reducir la población de machos y al cabo de cuatro generaciones dejar sin reproductores a la especie que así se extinguiría. Algo que presuntamente podría hacerse también con cualquier planta o animal que se reproduzca sexualmente.

Otra posibilidad es la Neogenesia, es decir, introducir genes en especies naturales que carecen de ellos; por ejemplo para crear plantas resistentes a ciertos insecticidas o hacerlas más susceptibles a ciertos químicos. Si se introdujese un gen con un conductor genético en las llamadas «malas hierbas» en unas pocas generaciones podrían hacerse desaparecer. Es más, con las leyes actuales una compañía podría incluso patentar una mala hierba y el insecticida que acabe con ella ¡y penalizar a cualquiera que la intentara destruir por otros métodos! Los conductores genéticos presentan pues, en efecto, retos éticos importantes y graves.

Pues cada vez veo menos claro que estemos ante un avance “positivo”. La manipulación incontrolada del genoma lo que puede dar lugar es a problemas gravísimos que se lleguen a generar solo porque supongan un gigantesco negocio para personas carentes de escrúpulos y ética.

-Todo avance en el conocimiento científico es positivo si la forma de conseguirlo es ética pero es verdad que vivimos en una época en la que la acumulación de dinero es el principal impulso de mucha gente. Además la narrativa cultural está dominada por el «tecno-optimismo» según el cual cualquier avance tecnológico es bueno y cualquier problema puede ser solucionado con tecnología. El problema fundamental va a ser pues su uso cuando alguien se guíe por la avaricia y un exceso de confianza derivado de la ceguera ante los errores que hemos cometido en el pasado precisamente por precipitarnos y pasarnos de confiados. De hecho el descubrimiento del CRISPR como herramienta universal de edición de ADN está siendo objeto hoy de una colosal pelea entre los dos grupos de investigación que patentaron la tecnología. Hay muchísimo dinero en juego. Por eso desde Ecologistas en Acción entendemos que es hora de cuestionarse seriamente de una vez la actual legislación de propiedad intelectual y patentes; sobre todo cuando se trata de seres vivos.

-¿Cuáles son esos dos grupos?

-El de Jenniffer Doudna y Michelle Charpentier -a los que la Oficina Europea de Patentes (EPO) les concedió recientemente la patente- y el de Feng Zhang y George Church -del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)- que tiene la patente en Estados Unidos y ha invertido en perfeccionar las herramientas patentándolas cada vez (CPF1 y HighFidelity-Cas9). Grupos que venden licencias con sus tecnologías desde sus respectivas empresas.

-¿Se sabe con qué se está experimentando esta tecnología? ¿Con plantas, alimentos, animales, humanos…?

-A todos los niveles. En la literatura científica hay cada día más ejemplos de especies “editadas” con CRISPR que serían prohibitivamente caras de obtener sin esta herramienta. De hecho grandes multinacionales de la agroalimentación han llegado ya a acuerdos multimillonarios para poder utilizar esas licencias. Es imposible adivinar aún con qué intenciones comerciales pero lo que está claro es que intentarán monopolizar el mercado.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos está invirtiendo mucho dinero en investigaciones sobre los conductores genéticos y el CRISPR en general y ha contratado al investigador que inventó los mosquitos extintores: Andrea Crisanti.

Hasta se trabaja ya en humanos. A día de hoy hay muchos grupos trabajando en esto. Fue sin embargo el Gobierno Chino el primero que ha experimentado modificando embriones humanos.

Y menciono solo lo que se sabe…

-¿A su juicio cuáles son los principales peligros de todo esto?

-Que esta tecnología caiga en manos de gente equivocada; y no me refiero solo a terroristas. Le pongo un ejemplo: en estos momentos existe en Asturias -donde vivo actualmente- un fuerte debate en torno al lobo. Hay ganaderos y políticos que abogan por su total erradicación. Pues bien, utilizando la tecnología de conductores genéticos podría conseguirse que en 30-40 años desaparecieran. Desastre ecológico local pero si alguno escapara de Asturias y se cruzara con lobos de otros sitios podría acabarse también en ellos con la especie. Lo único que detiene tal posibilidad actualmente es la ética y las normas legales pero ¿quién nos asegura que no cambien en un futuro próximo?

-El Dr. Jonathan Latham publicó en abril de 2016 -en Independent Science News- un artículo titulado CRISPR y los tres mitos de la edición precisa del genoma según el cual es falso que esta tecnología no de lugar a errores, que precisión no equivale a control y que no puede realmente predecirse a qué dará lugar la modificación de un ADN. ¿Qué opina usted?

-Al ser un sistema biológico nunca será 100% preciso. Desde que el Dr. Latham publicó ese artículo se han diseñado nuevas nucleasas que mejoran la precisión como parece desprenderse de los trabajos Rationally engineered Cas9 nucleases with improved specificity -publicado por I. M. Slaymaker y otros en Science– y High-fidelity CRISPR–Cas9 nucleases with no detectable genome-wide off-target effects -publicado por B. P. Kleinstiver y otros en Nature. Pero no detectar errores, no quiere decir que no ocurran, si no que no carecemos de métodos suficientemente sensibles para detectarlos.

En cuanto a los otros dos mitos son ciertos; hay gente que aun predica el falso mantra de “un gen-una proteína-una función”. Por eso muchos científicos y ONGs -como Ecologistas en Acción– abogamos por el Principio de Precaución.

-Lo llamativo es que en marzo de 2015 un grupo de científicos encabezado por la propia Jennifer Doudna -codescubridora de la tecnología CRISPR- abogaba por la prohibición de los nuevos métodos de edición del genoma humano; lo publicó el New York Times.

-Éticamente hablamos de un asunto muy complicado pero lo que Doudna y otros pidieron no fue una prohibición -como decía el título del artículo- sino una “moratoria” hasta que las consecuencias sean estudiadas. Desde Ecologistas en Acción exigimos lo mismo. Personalmente no creo que este tipo de llamamientos vaya a tener efecto alguno. La “caja de Pandora” se ha abierto y ya no se puede cerrar. Puede que la Unión Europea o Estados Unidos limiten e incluso prohíban su uso pero hay otros países en el mundo con códigos éticos muy diferentes a los que tenemos en Occidente.

No me extrañaría que los actores implicados recuerden lo que afirman dijo el “padre” de la bomba atómica, Robert Oppenheimer, al comprobar el poder destructor de su creación: Now I am become Death, the destroyer of worlds (Ahora me he convertido en la Muerte, en un destructor de mundos).

En fin, lo cierto es que en biología molecular hay aún muchísimas cosas que no entendemos y por eso tantos pedimos esa moratoria sobre el uso de CRISPR.

-En tal caso es de suponer que el hecho de que Monsanto –cuyos antecedentes son preocupantes- haya adquirido los derechos de CRISPR para desarrollar nuevos cultivos transgénicos le causará intranquilidad…

-Más bien Monsanto-Bayer porque la Unión Europea ya dio luz verde a la compra de Monsanto por Bayer; pero no es la única porque las otras dos grandes empresas del sector –Dow-Dupont y Syngenta-ChemChina– han llegado a acuerdos similares. Y la principal motivación de una multinacional es ganar dinero. Además no solo controlan gran parte de la agricultura sino que están también muy involucrados en Medicina.

-¿Y se sabe qué pretenden hacer?

-Lo más probable es que en el ámbito de la agricultura asistamos a una agresiva patentización y subsiguiente comercialización de seres vivos. Buscarán éxitos como el que tuvieron con productos como el herbicida RoundUp. Y si lo logran habrá cada vez más variedades de cultivos y animales modificados genéticamente. Lo ideal para ellos sería por ejemplo un hipotético monopolio de ganadería vacuna en el que todo el mundo tuviera que comprar sus vacas lecheras porque fueran las únicas resistentes a sus antibióticos gracias a piensos también patentados. Hablamos de gente capaz de destruir media selva del Amazonas para que aumenten las emisiones de CO2 si eso les da dinero.

En cuanto al ámbito de la Medicina lo que pretenden principalmente en estos momentos es desarrollar terapias inmunogenéticas personalizadas como la que expliqué antes de los linfocitos T. No olvidemos que Bayer ha invertido mucho en Big Data porque busca adueñarse de los datos de los enfermos con la excusa de poder ofrecerles una medicina más personalizada.

-¿Y cuál es la postura de los científicos independientes ante todo esto?

-La comunidad científica sigue la evolución de la técnica -se trabaja hoy con la CRISPR-Cas9- con escepticismo. Aun debe mejorarse su precisión. El problema vendrá si esas empresas no publican los resultados que obtengan en revistas científicas para impedir un debate público informado. A fin de cuentas hay mucho dinero en juego y muchas de las empresas que tienen licencias de CRISPR están en bolsa y son sensibles a la reacción de los inversores. Así que es de suponer que su prioridad será siempre minimizar daños económicos y no espantar a los inversores.

-Pues el pasado 15 de enero apareció en El País un artículo con un titular poco halagüeño para estas empresas: La edición genética se topa con las defensas inmunitarias de sus pacientes.

-Una posible respuesta inmunológica adversa era algo que cabía esperar. Aunque muchos de los científicos que históricamente han trabajado la técnica ZFN sigan abogando por esta tecnología alegando que al tratarse de factores que se encuentran en las células humanas no serán reconocidos como extraños.

El artículo de El País que menciona se basa en una publicación aparecida en bioRxiv -puede leerse íntegra en www.biorxiv.org/content/early/2018/01/05/243345.full.pdf+html), revista no sometida al “peer review”. Habrá que esperar pues a ver si se publican esos resultados con algunos controles más. Muestran por ejemplo una respuesta de los linfocitos-T a la Cas9 derivada del S. Aureus pero no del S. Pyrogenes así que no sé hasta qué punto se puede generalizar el efecto pero de momento es verdad que todo parece indicar que habrá una respuesta inmunológica, ya sea al ARN de CRISPR o a la nucleasa Cas9. Y eso sí puede ser un obstáculo para la rápida implementación de las terapias genéticas.

-Pues hay científicos que defienden estas terapias a capa y espada; como Javier Sampedro.

-Con Javier Sampedro he tenido ya discusiones por otros temas porque es un tecnófilo de los que acusa a Ecologistas en Acción de “extremistas” por no defender ciegamente la Tecnociencia. Y en este caso en concreto los experimentos que describe Sampedro en su artículo están hechos en ratones cuyo sistema inmune no tiene nada que ver con el nuestro. Aunque CRISPR no edite los genes de los ratones deberá estar presente en las células así que a día de hoy se toparían en humanos con las mismas barreras inmunológicas descritas antes.

-En todo caso las investigaciones críticas parecen demostrar que no hay una visión unánime de la biotecnología tal y como quieren hacernos creer…

-¡Claro que no hay una visión unánime! Y se trata de un conflicto que va mucho más allá de la biotecnología. Se extiende al papel de la tecnología en nuestras vidas. Y hay extremos en los dos puntos de vista, personas que defienden sus convicciones con “fe”. Quienes tienen “fe” en la Tecnociencia y la Ingeniería afirman que éstas van a solucionar la previsible falta de petróleo desarrollando coches eléctricos, a solucionar los problemas de hambre en el mundo, a revertir los efectos del cambio climático, a llevarnos a Marte… Según estos «creyentes» no tenemos que preocuparnos de nada porque la ciencia aplicada va a resolver todo problema que surja.

Y en el otro extremo están quienes tienen “fe” en la naturaleza, en las ciencias naturales, para quienes la ingeniería es “impura” al simplificar la realidad y no tener en cuenta el medio ambiente. Para éstos el peor generador de problemas es la Tecnociencia en sí porque las soluciones que ésta plantea son simples desde un punto de vista individual pero difíciles desde el global. Y postulan que los obstáculos a los que nos enfrentamos se solucionan cambiando simplemente nuestras costumbres: usando menos el coche, consumiendo productos locales, comiendo menos carne, respetando el medio ambiente y los seres vivos…

-¿Y usted dónde se posiciona?

-En ninguno de ambos extremos; mejor dicho, paso por los dos extremos a diario. Lo importante es reconocer y aceptar que tenemos por delante unos retos enormes. Creo que la biotecnología puede ser buena si se democratizara más. Quienes estamos en el movimiento ecologista llevamos muchos años siendo acusados de  luditas -personas que odian la ciencia- llegando algunos al extremo de acusar a los miembros de Ecologistas en Acción de «terroristas». Hay demasiados fanáticos.

-Permítanos una última pregunta: ¿qué medidas habría que tomar sobre la investigación genética? Porque es evidente que quienes trabajan en ella están sometidos a muchos personajes de escasa ética para los que incluso la salud y la vida de los seres humanos y del planeta pueden ponerse en riesgo si eso les enriquece.

-Empezaría por prohibir tajantemente las patentes de seres vivos. ¿Quieres generar un ser modificado genéticamente? Muy bien, hazlo pero sabiendo que no vas a obtener ningún beneficio económico por ello ya que tu creación podrá usarla y reproducirla cualquiera. Además se tiene que asegurar de que no va a entrar en contacto con ningún otro ser vivo y que cualquier utilización va a estar regulada, ser transparente, informar debidamente a todas las partes implicadas y que éstas puedan decidir de forma libre. Que todo lo que se haga sea exclusivamente para el bien de la humanidad.

Eliminar el incentivo económico puede llevar a buscar soluciones a los problemas con más sentido común. En vez de gastar por ejemplo millones de euros en modificar genéticamente arroz para que contenga más vitamina A podría enseñarse a la gente a cosechar e incluir zanahorias en sus dietas.

Para mí la solución es desinflar la burbuja de la biotecnología. Si trabajas en un laboratorio necesitas productos y una infraestructura muy costosa para hacer ciencia. Por eso la mayoría la financian los gobiernos. Muchas empresas viven de crear productos para laboratorios porque están subvencionadas. Se ha creado una burbuja en la que la tendencia ha sido invertir más y más en investigación básica biológica pero los beneficios económicos han sido siempre bajos; y cuando los ha habido han sido acaparados por empresas privadas.

Eso sí, los beneficios en conocimiento han sido gigantes; tan grandes que no vendría mal una pequeña moratoria para reflexionar y digerir todo.

En cuanto a lo que hemos estado hablando el peligro más grande e inmediato es el de los conductores genéticos. Repito: desde Ecologistas en Acción sostenemos que sacar a estos seres de los laboratorios e introducirlos en la naturaleza sería una irresponsabilidad descomunal. Soy optimista y quiero esperar que logremos una prohibición al respecto. De cualquier manera, con la avalancha de seres editados con CRISPR que se nos viene encima tenemos que pensar en formas de controlar el asunto y actualizar las legislaciones con urgencia. Un ejemplo bastante exitoso es el manejo de productos radioactivos. Hay pues que diseñar salvaguardas como tiene la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) en esa materia. De hecho haría falta un nuevo organismo de la ONU dedicado exclusivamente a la bioseguridad porque hoy ésta depende del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP). La sociedad debería ser informada de que el impacto en la naturaleza de la biotecnología genética va a ser muy significativo y de que los riesgos son muy altos e importantes.

Jesús García Blanca

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215
Mayo 2018
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