Dr. Pedro Ródenas: «La demonización de las medicinas no convencionales es injustificable»

Cofundador de la revista Integral -pionera de la divulgación de las medicinas complementarias y alternativas en España-, miembro fundador de la Asociación Española de Médicos Naturistas, presidente de la Sección Colegial de Médicos Naturistas del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona entre 1998 y 2015 y director docente y profesor de las cuatro ediciones del Máster de Medicina Naturista que se impartió con la colaboración del Colegio Oficial de Médicos y el Colegio Oficial de Enfermería así como de las dos universidades de Barcelona el Dr. Pedro Ródenas lleva ejerciendo la medicina naturista desde hace 40 años y asiste atónito al fin de la convivencia pacífica entre la Medicina convencional y las terapias naturales debido a la guerra abierta impulsada por los actuales dirigentes de la Organización Médica Colegial con la complicidad de partidos políticos y gobierno. Un buen momento pues para que hayamos decidido entrevistarle.

RODENAS

Pedro Ródenas estaba predestinado a ser médico naturista pues según cuenta él mismo en un escrito autobiográfico “Nacer en 1955 con un padre anarco-naturista fue todo un atrevimiento, involuntario claro. En cuestiones de alimentación siempre fuimos a contracorriente. La verdad es que ser vegetariano dando la nota en la escuela y en el instituto no me causó ningún trauma”. En otras palabras: creció en un ambiente familiar donde todo tipo de dolencias se trataban de manera natural y ello le marcó. Tanto que en julio de 1978 -con solo 23 años- pondría en marcha junto a otros cinco compañeros médicos del llamado Colectivo GermenDaniel Bonet, Santi Giol, Joaquim Peleteiro, Milagros del Pozo y Ester Vilarnau- y el editor Jaume Rosselló la revista Integral a la que tanto deben las posteriores publicaciones sobre salud alternativa. Y apenas cuatro años después -en 1982-, junto a otros compañeros, una nueva publicación de aparición trimestral dirigida a los profesionales de la medicina natural: Natura Medicatrix.

Cofundador ese mismo año de la Asociación Española de Médicos Naturistas (AEMN) Pedro Ródenas promovería y coordinaría en 1992 -en una arriesgada iniciativa sin precedentes en España- la primera mutua médica de terapias no convencionales que premiaba la salud y no la enfermedad.

Cabe añadir que desde 1998 hasta septiembre de 2015 fue presidente de la Sección Colegial de Médicos Naturistas del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona y que en el año 2000 formó parte del grupo de cinco expertos en medicinas no convencionales nombrado por el Parlamento de Cataluña para trabajar en el proyecto de regulación de las terapias naturales.

Y por si lo dicho fuera poco fue director docente y profesor de las cuatro ediciones (2008-2010, 2010-2012, 2012-2014 y 2014-2016) del Máster de Medicina Naturista y Enfermería Naturista en las que participaron el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB), el Colegio Oficial de Enfermería de Barcelona (COIB), la Universidad Central de Barcelona (UB) y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en las tres primeras ediciones.

Es pues uno de los profesionales de la Medicina a los que la campaña contra el Naturismo y las medicinas alternativas orquestada por el Gobierno y la actual junta directiva de la Organización Médica Colegial ha pillado más a contrapié por inesperada. Y de ahí que hayamos querido hablar con él.

MANTENER LA HEGEMONÍA Y EL NEGOCIO

-Díganos, doctor, ¿cómo contempla las medidas que el Gobierno ha anunciado contra las medicinas complementarias a las que califica de pseudoterapias?

-Como un retroceso en el tiempo. Alguien o algo está impidiendo que se cuestione el pensamiento único en Medicina cuando hasta hace poco todos los colegios de médicos tenían sus secciones de medicinas complementarias. Toda esta persecución ha comenzado, sin que parezca accidental, justo en un momento en que cada vez están más presentes otros criterios médicos en los países que están a nuestro alrededor; no solo en las consultas o en los hospitales sino también en la formación. El resultado iba a ser un cambio de paradigma que algunos tratan de impedir. Hay un paradigma actual, el hegemónico, que dice que la Ciencia es un instrumento de poder para mejorar las cosas y un paradigma nuevo, que en realidad es ancestral, que dice que la Ciencia es un instrumento de conocimiento para saber cómo funcionan las cosas. La demonización de las medicinas no convencionales es pues injustificable.

-Parece evidente que la postura de la Organización Médico Colegial está siendo decisiva. Usted, que durante 17 años fue presidente de la sección de médicos naturistas en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, ¿cómo se explica el cambio después de haber tenido durante años secciones dedicadas a las medicinas complementarias más importantes?

-Sigue existiendo en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona -es de los pocos que la mantiene- una sección en la que se ha integrado a los médicos que ejercemos la Medicina naturista junto a quienes practican la Acupuntura y la Homeopatía denominándola Sección de Médicos de Tratamientos Complementarios. La verdad es que la convivencia con los médicos no complementarios fue mínima durante los 17 años en que la dirigí. A nosotros nos han tolerado, nos han soportado allí como marginados y nos han mantenido porque éramos un colectivo de unos 800 médicos, entre homeópatas, acupuntores y naturistas. Es decir, mucha convivencia nunca ha habido. En todos los años que estuve como presidente nunca se interesaron en el colegio por saber lo que hacíamos. Y siempre estuvimos sometidos a presiones para tratar de quitarnos del medio. ¿Por qué se ha recrudecido la hostilidad en los últimos dos años? Creo que porque cada vez hay más demanda de otros criterios médicos –Medicina Tradicional China, Homeopatía, Medicina Naturista, etc. La gente es cada vez más consciente de que la medicina convencional no soluciona los problemas crónicos aunque sea eficaz en el caso de los problemas agudos. Cada vez más personas deciden buscar otras alternativas cuando cogen un fármaco -por definición, una droga- de los muchos recetados para el día a día de una enfermedad crónica y leen los efectos secundarios que produce.

-Pues salvo las voces de aquellos médicos directamente implicados no parece que haya habido en el resto nada parecido a un corporativismo bien entendido a pesar de que algunos de ustedes llevan practicando medicinas complementarias casi cuarenta años…

-El colectivo médico está manipulado desde su formación en la universidad. La unidad de criterio entre los médicos convencionales en favor de la medicina que practican no es el resultado del estudio de los distintos criterios médicos y de una posterior elección libre de la medicina convencional como el criterio preferido. Su elección obedece a que es el único criterio que han conocido. Si no tienes forma de cuestionar lo que estudias te limitas a repetir lo que te han enseñado.

Pero el sesgo no proviene solo de la gente que enseña sino también de los medios que informan. Es decir, existe una campaña orquestada dirigida a proteger el negocio hegemónico en la que participan los medios de comunicación, los responsables de la política sanitaria y aquellos profesionales –por desgracia muchos- que no son capaces de cuestionarse lo que hacen.

-Tampoco ayuda que las universidades estén dando la espalda a las terapias complementarias.

-Las cosas han cambiado mucho. Tan solo hace unos años eran los estudiantes de Medicina los que pedían que se les formara, aunque fuera a través de másters, en las medicinas alternativas. Ahora la universidad cierra sus puertas a estos conocimientos. Para mí es un retroceso importante. Es como si en la Facultad de Bellas Artes enseñaran solo cubismo. Estarían hurtando una gran cantidad de conocimientos a sus alumnos. Y en Medicina se hace hoy así: solo se da una parte del conocimiento sobre la salud y todos los demás criterios médicos se ignoran. Ni siquiera los introducen en una asignatura genérica para que el médico tenga una idea básica cuando a su consulta llegue un paciente que esté utilizando otras alternativas. Pero lo mismo pasa entre las medicinas no convencionales. Compartimentar el conocimiento nos pierde a todos.

-Ante una campaña en la que aparecen unidos políticos, medios, asociaciones de pacientes y universidades, ¿le extraña que las personas menos informadas acaben pensando que las medicinas complementarias son un engaño?

-Desgraciadamente se está imponiendo el pensamiento único. Estamos volviendo a los hábitos de la inquisición pero con las peores artes. Por ejemplo, el informe que presentó la Organización Médica Colegial sobre lo que denominan pseudoterapias está hecho por profesionales que no conocen nada de lo que están cuestionando, por gente que ni siquiera es sanitaria. Y a pesar de ello en la OMC dan como cierto un papel en el que hay enormes errores de concepto, que incluye ideas sin contrastar, sin ni siquiera dar oportunidad de presentar material, estudios publicados… Sin ningún tipo defensa. Es más, en un acto realmente reprochable al final de ese informe se dan nombres de personas que ejercen esas medicinas sin siquiera darles la oportunidad de que se defiendan. Es todo lo contrario de algo científico, como pretenden vender.

-Ante este ataque y con un decreto que ya está en marcha, ¿qué le ha parecido la respuesta del colectivo afectado?

-El problema es complejo y la unión es difícil. En este campo de las medicinas complementarias hay quienes tienen la doble formación en medicina convencional y en alguna/s de las denominadas medicinas complementarias y hay una cantidad también de no médicos, de no profesionales de la salud, que están dispersos. Entre esos terapeutas hay gente que ha hecho un curso de un fin de semana y se pone a pasar consulta -lo cual no me parece ético- y gente que se ha formado durante tres años, tiene vocación y lo hace muy bien. Yo tengo constancia de un colectivo que ha pretendido unir a todas las partes implicadas, médicos, no médicos y empresas del sector para hacer una plataforma única y tampoco ha fructificado. Y es cierto que existen varios colectivos que aglutinan al mismo tipo de profesionales –homeópatas, acupuntores…- en lugar de tener un único lugar de encuentro común. También lo hemos vivido en el Colegio de Médicos de Barcelona cuando había tres secciones: Homeopatía, Acupuntura y Medicina Naturista. La verdad es que cada uno iba su rollo y pocas veces poníamos cosas en común. En cualquier caso no va a haber más remedio que acabar con la falta de coordinación porque todo va a peor. Tengo en mi mano un informe de la Diputación de Barcelona con los requisitos para pedir subvenciones para dar conferencias sobre temas de salud que literalmente dice: “No será objeto de apoyo la promoción y difusión de terapias alternativas”.

-¿Cuál es la solución?

-Impulsar la regulación de todas las medicinas y terapias, de su formación y práctica. Es imprescindible. Es necesario que cuando una persona vaya a que alguien la atienda sepa a dónde va, que no la engañen, que alguien que se haya formado en un curso de fin de semana no pueda presumir de un título al que no tiene derecho. Si se regula, si cada uno tiene claro la formación de quien le atiende, ¿cómo vas a prohibir a alguien que vaya a quien le dé la gana, a quién le parezca? Hay criterios médicos contrastados con los que la gente lleva siglos sanando -como la Medicina Tradicional China- que existían muchos siglos antes de que apareciera la medicina hipocrática, la medicina ayurvédica o la homeopatía pero también hay muchas terapias que están sin contrastar, lo que no quiere decir que no funcionen. La verdadera ciencia debería centrarse en averiguar por qué hay cosas que funcionan aunque no se entiendan en lugar de reírse de ellas. La regulación es la solución al problema. Después que cada uno vaya a donde quiera. Y el día en que esa sea la realidad yo entenderé que un curandero pueda tener derecho a asistir, siempre y cuando la persona que vaya a verle tenga claro a quién va a ver. 

UN SISTEMA SANITARIO INSOSTENIBLE 

-Hablemos de Medicina. ¿Por qué les es tan difícil a los médicos entender que Medicina solo hay una, la que cura, que puede abarcar otras formas de entender al ser humano?

-La diferencia fundamental entre la medicina convencional y el resto es que la medicina convencional se basa en la idea de que lo que cura es la medicación y el resto de criterios médicos considerados complementarios o no convencionales tienen claro que lo que cura es el propio organismo, la vix natura medicatrix de los griegos, lo que llamamos mecanismos de autorregulación u homeostasis que llevan al organismo siempre hacia la salud.

Otra diferencia fundamental sería que la medicina convencional tiene una visión analítica del ser humano y por tanto es capaz de hacer especialidades para cada órgano y tratamientos desvinculados del resto de los órganos. Para nosotros no enferma un hígado, un corazón o un riñón, enferma la persona globalmente y su problema se expresa a través de un órgano. Al igual que no podemos estar deprimidos parcialmente, en una parte del cuerpo, sino globalmente.

Y, por supuesto, se diferencia en la prevención. Hoy día la medicina convencional no aplica la prevención. En realidad a lo que llama prevención es al diagnóstico precoz, a identificar el problema cuando da las primeras señales, pero no lo evita. En general las medicinas no convencionales intentan educar al paciente y aplicar medidas de corrección de hábitos que sirven al mismo tiempo para curar el problema presente y prevenir problemas futuros. Es decir, no hay una prevención para cada patología. La naturaleza no puede ser tan incoherente. No es posible que tengamos que hacer 40 prevenciones de forma distinta. Hay una serie de hábitos que son los que nos ayudan a prevenir la enfermedad y a fomentar la salud en lugar de esperar a que llegue la enfermedad, que es en lo que se ha especializado la medicina convencional. Los médicos somos grandes especialistas en la enfermedad pero tenemos muy poca idea sobre salud porque no tenemos formación.

-¿Puede entender que a factores tan fundamentales como la alimentación se les siga dando tan poca importancia en la universidad?

-Para mí es incomprensible que no haya una asignatura en la formación de los médicos -en toda la carrera- que se llame Dietética a pesar de que la nutrición inadecuada es una de las principales causas de mortalidad en el mundo civilizado al estar relacionadas con la sobrealimentación las cardiopatías, la diabetes, la obesidad, el cáncer…

La única solución que veo como médico naturista es basar los tratamientos en la educación del paciente, en el cambio de hábitos, en poner el enfoque en la educación en salud desde la escuela, en llevar la información a quien tiene que tenerla, a quien debe de aprender a manejar su vida no solo desde un punto vista dietético sino emocional. Es además la forma más sostenible porque un sistema enfocado como está hoy a tratar la enfermedad evidentemente no tiene futuro. Una sanidad que se mide por la cantidad de aparatología, hospitales y médicos lo único que demuestra es que cada vez hay más enfermos. Un sistema orientado a velar por la salud lo que debería hacer es reducir el número de pacientes enfermos y eso pasa por la educación, por la corrección de hábitos.

-En unos momentos en los que parece que hay que dudar de casi todo -universidad, investigación, publicaciones…, ¿qué puede creerse en el ámbito de la salud?

-En primer lugar hay que entender algo básico: la salud y la enfermedad son consecuencia de nuestra forma de vivir, de lo que comemos y respiramos y de cómo nos relacionamos, de la tolerancia que tenemos hacia los demás, de lo que hacemos día a día. No es tan complejo saber qué es lo mejor y qué es lo peor. Hay consenso sobre lo básico pero eso nos obliga afrontar una serie de cambios. Y para hacer los cambios tiene que haber una motivación. Lamentablemente esa motivación casi siempre suele ser una enfermedad.

En la consulta intento argumentar cosas sencillas comenzando por la más elemental: el ser humano es naturaleza. Siempre recurro a la definición de Albert Einstein quien, resumiendo, dice que el ser humano es una parte limitada en el tiempo y el espacio de un todo que llamamos universo y que contemplarlo de forma aislada es una ilusión óptica que lo aprisiona. La única salida sería abrazar la Naturaleza. Es decir, somos naturaleza y estamos en constante intercambio con la naturaleza. Nuestra relación con el entorno es básica para mantener la salud y cuando nosotros mismos modificamos el lenguaje de la naturaleza nuestro cuerpo lo sufre. De esta manera podemos explicar situaciones tan concretas como la intolerancia al gluten con el que cada vez más personas parecen tener problemas. ¿Qué sucede con el gluten ahora, cuando históricamente hemos vivido en una sociedad con base en el trigo? Pues que han modificado la harina para panificar más y más fácil, pero cuando esa harina llega a nosotros con un lenguaje modificado nuestro cuerpo no la reconoce. Y eso mismo pasa con toda la farmacología: su lenguaje químico no es natural.

-Como médico naturista, ¿cree que el neo-hipocratismo ha cedido terreno frente a otras terapias como la Acupuntura o la Homeopatía?

-No es un tema de hegemonías sino de compartir en beneficio del paciente. Aquí nadie sobra, cada uno aporta soluciones. Cuando en 1985 fundamos Integral, centro médico y de salud, -hoy Integral. Medicina integrativa y Escuela de salud (www.integralcentremedic.com)– ya trabajábamos en equipo médicos acupuntores, homeópatas y naturistas. Una de las mejores virtudes que tiene que tener un profesional de la salud es conocer sus límites. Yo sé hasta dónde puedo llegar y cuando no puedo llegar en ciertas patologías derivo a mi paciente a otros compañeros, incluso de la medicina convencional. La medicina naturista es una medicina integrativa. Para mí la prioritaria porque los recursos que utiliza son los menos agresivos pero sé que muchas veces no son suficientes, que se necesitan intervenciones más activas. Hay que estar abierto y saber dónde están los límites de cada uno para poderse complementar. El concepto de medicina integrativa no es nuevo. Hace 33 años fui becado a la Clínica Naturista Ellen White de Chile en la que los médicos eran internistas pero formados en medicina naturista. En Alemania hay desde hace años clínicas con departamentos de medicina naturista en su seno. Los hay ya por todo el mundo. El secreto está en conocer mínimamente las otras medicinas para poder derivar adecuadamente a los pacientes. 

CÁNCER Y ENFERMEDADES AUTOINMUNES 

-La propia Sociedad Española de Oncología Médica estima que el número de nuevos casos de cáncer diagnosticados en España alcanzará en 2019 los 277.234. Un 12% más que en 2015. Las cifras siguen pues aumentando. ¿Cómo enfoca el cáncer la medicina naturista?

-La medicina naturista es una medicina del terreno, como la mayoría de las medicinas no convencionales. Partiendo de este punto de vista digamos que el cáncer tiene dos fases: la primera, la fase de inicio, cuando se modifica el gen y se inicia la multiplicación celular patógena. Que se puede producir por la cantidad de agresiones que recibimos: biológicas, químicas, electromagnéticas, nutricionales, etc. Todos tenemos miles de células con esos pequeños cambios en el terreno pero nuestro sistema inmunitario las contiene y controla.

Y luego está la fase de progresión o promoción, cuando se extiende. Y aquí los cocarcinógenos, aquellas sustancias que facilitan o estimulan ese crecimiento, jugarían un papel fundamental. Entre esas sustancias evidentemente hay productos químicos pero también alimentos -como los lácteos- que aconsejamos retirar. La leche permite que un ternero en año y medio se haga adulto y aumente 200 kilos gracias a sus factores de crecimiento. Y un factor de crecimiento no deja de ser un factor de promoción celular. También incide de forma muy importante el tema emocional. Todos sabemos que una situación emocionalmente negativa inhibe nuestra inmunidad y facilita que un problema que el cuerpo tenía contenido se desborde. Pero no podemos decir que un impacto emocional sea la causa inicial aunque sí una causa que lo promociona. Tan equivocado es abordar el cáncer solo desde un punto de vista emocional como abordarlo exclusivamente desde el punto de vista del tumor como hace la medicina convencional que trata éste en lugar a la persona. El tumor es la manifestación de un problema general localizado en un órgano.

-¿Cómo lo aborda usted en su consulta?

-Reconozco mis límites. Si me viene un paciente con un tumor presente considero que la cirugía es un recurso imprescindible. A nivel diagnóstico hay que ver si los ganglios centinela están afectados o no porque eso cambia radicalmente el enfoque. Y a partir de ahí yo contemplo la complementariedad entre las dos medicinas. La quimio es lo que se puede cuestionar más porque hay quimios preventivas y terapéuticas pero creo que hay que poner todos los efectivos encima de la mesa. Hay que ser cuidadosos a la hora de cuestionarlos. Lo digo después de 40 años de ejercicio y de verlas de todos los colores, de ver compañeros míos que no se han querido tratar de forma convencional, que no han querido la cirugía, que no han querido la quimio y no siguen vivos mientras otros que no las rechazaron viven 20 o 30 años después. Igualmente hay que ser prudentes a la hora de utilizarlos. Yo he visto pacientes de cáncer de mama por ejemplo, con un tumor localizado erradicado con cirugía, con un tratamiento hormonal preventivo durante cinco años, que me llegan con efectos secundarios y descubro que a esa persona el médico ni siquiera la ha preguntado si fumaba y lo hacía. Desde mi punto de vista es más productivo eliminar el tabaco que darles hormonas. Y mejor aún educarlo en salud. El cáncer tiene unos factores de riesgo que están identificados y la alimentación está entre ellos.

En resumen, una vez está el cáncer identificado la cirugía está indicada. La quimio depende del caso. Y por supuesto, es necesario eliminar factores de riesgo, corregir la dieta, dar fitoterapia o complementos para disminuir la toxicidad de la medicación, productos quelantes que se unen a los tóxicos y los eliminan, proteger el hígado con fitoterapia porque es el encargado de eliminar la medicación y aprovechar la situación para hacer una especie de «reinicio» de la persona tanto del punto de vista físico como del emocional.

-Respecto al uso de los tratamientos convencionales parece usted bastante más comprensivo que otros profesionales de las medicinas complementarias más radicales.

-Lo sé. Hay personas que son muy radicales pero yo he vivido en estos años experiencias que me han hecho ir cambiando de opinión. Cuando eres joven eres más atrevido pero cuando vas viendo casos pasas de criticar abiertamente, de no estar a favor del uso de las terapias convencionales contra el cáncer, a contemplarlas en la medida de la necesidad del individuo. Y eso es la medicina integrativa, reconocer lo que funciona en cada caso. Mi punto de partida siempre va a ser priorizar una medicina no agresiva que respete al individuo, que potencie la inmunidad, que trabaje sobre el terreno. Pero si hay un tumor en un órgano que está creciendo mi experiencia me dice que se debe actuar. Me han llegado pacientes de compañeros con tumores que lo invaden todo, que son irremediables, simplemente porque no se ha actuado a un nivel convencional. Lamentablemente es así. Hablo desde mis muchos años de experiencia, de ver gente muy querida para mí y muy reivindicativa que al final han querido volver hacia atrás y ya no han podido, que han querido recurrir a la cirugía o a la quimio y ya era demasiado tarde.

-¿Y cuál es su visión sobre enfermedades tan comunes ahora como las autoinmunes?

-Nuestra hipótesis de trabajo frente a estas enfermedades está basada en las proteínas similares. La digestión es un proceso que tiene como función descomponer los nutrientes en sus unidades esenciales -las proteínas en aminoácidos- para que después de ser absorbidos sirvan para construir nuestras propias proteínas. Y dado el tipo de dieta actual nuestra microbiota -la flora intestinal- es más bien grampositiva en lugar de gramnegativa cómo debería ser. Alteración que supone un aumento de la permeabilidad de la mucosa intestinal que en lugar de dejar pasar aminoácidos sueltos permite el paso de polipéptidos, de cadenas de 15, 20 o 30 aminoácidos que entran en sangre vía aparato digestivo. Y si de esos 20 aminoácidos hay 10 diferentes a los nuestros el cuerpo los ataca porque los considera invasores; se defiende. Pero si tiene 19 iguales y uno diferente el riesgo de confusión entre proteínas es muy alto.

Por ejemplo, la albumina de la leche es un poco diferente a fracciones de la albúmina humana y el sistema inmune la ataca cuando entra en el cuerpo. Pero como resulta casi idéntica al colágeno, que es imprescindible para las articulaciones, puede ocurrir que el cuerpo acabe atacando también a las articulaciones. ¿Conclusión? Cuanto más parecida a nosotros es una proteína ajena más riesgo tiene de generar una enfermedad autoinmune. Las proteínas que más se parecen a nosotros son las proteínas humanas, después las de los mamíferos, las aves y los peces. Con las del mundo vegetal la confusión es imposible.

-¿Cuál sería pues el tratamiento recomendado?

-Básicamente dietas veganas, con la menor cantidad posible de proteína animal para que el riesgo sea cero. Mi maestro, el doctor Pedro Silva -internista chileno que trabaja en la clínica naturista de la que hablé antes-, tiene un estudio sobre este tipo de dieta en las patologías autoinmunes con resultados muy positivos. Aquí es más difícil que una persona siga esas pautas.

Por otra parte, la falta de mielina en el sistema nervioso -que se forma a partir de los nutrientes que consumimos y es característica de la esclerosis múltiple y la ELA, entre otras patologías- tiene mucho que ver con la alimentación y con el aporte de vitamina B. En la dieta actual la presencia de azúcares es constante y el azúcar blanco es el resultado de un proceso químico en el que se ha eliminado todo lo bueno y se ha dejado solo el edulcorante, la sacarosa, a la que se le han quitado todos los nutrientes que llevaba. Pero lo cierto es que los acaba robando de nuestro organismo: calcio, fósforo, vitamina B, vitamina C… Todo esto nos lo roba. El resultado es que nuestro stock de vitamina B se va consumiendo y se ven favorecidas las agresiones al sistema nervioso. En estas enfermedades la mayoría de los enfermos también tiene carencia de vitamina D debido a falta de exposición solar. 

VACUNAS: MÁS INFORMACIÓN Y MENOS DOGMATISMO 

-Hablemos de otro de los grandes temas de actualidad relacionados con la salud: las vacunas ¿Cómo las contemplan ustedes?

-Las vacunas están basadas en una idea intervencionista en lugar de preparar el terreno para evitar la infección. Siempre digo para “escandalizar” que las infecciones no las producen los microbios. La figura del portador que lleva el microbio y no padece la enfermedad tira por tierra tal teoría. El microorganismo no es la causa. Es imprescindible pero la causa es el terreno que permite que ese virus, bacteria u hongo crezca y se multiplique hasta desarrollar la enfermedad. A un niño que todavía no tiene un año de edad se le introducen cantidad de factores biológicos correspondientes a distintas enfermedades junto a otras sustancias químicas presentes en la vacuna. El resultado es que se altera su inmunidad cuando aún su sistema inmune no está maduro.

Además le ponemos una vacuna para cuatro enfermedades diferentes a la vez cuando de forma natural nadie padece cuatro infecciones eruptivas de forma simultánea. Cuando introduces sustancias biológicas en un organismo que todavía no está maduro estás interfiriendo en un ecosistema y la Ciencia dice que cuando alteras un ecosistema a su vez se alteran todos los ecosistemas relacionados con él. Como consecuencia se producen efectos secundarios. Los inmediatos son los que se registran pero los que se producen a largo plazo no se registran y son los que pueden acabar desembocando en una grave enfermedad.

Hay tres grupos de enfermedades relacionadas con la inmunidad que podrían estar relacionadas con esas alteraciones a largo plazo: las que cursan por inmunosupresión, las alergias -respuestas exageradas a sustancias debido a un sistema inmune sobreexcitado de forma continua por alimentos poco apropiados como la leche de vaca o por productos químicos como los presentes en las vacunas -y las enfermedades autoinmunes. Tampoco podemos olvidar que existe una gran cantidad de referencias bibliográficas que relacionan el número de vacunas durante el primer año de vida y la muerte súbita. Pero en este tema lo que realmente me indigna son campañas mediáticas como la de hace dos años en Cataluña, cuando un niño que no había sido vacunado falleció a consecuencia de la difteria y se afirmó que si hubiera estado vacunado no hubiera fallecido. Hay numerosos ejemplos de que no es así. En Brasil, en 2010, hubo una epidemia de difteria y fallecieron dos niños completamente vacunados, dosis de recuerdo incluidas. Además se olvidan de decir que un porcentaje elevado de vacunados también se contagia.

-¿Cuál es su postura personal sobre las vacunas?

-No estoy contra todas las vacunas. Así como todas las enfermedades no son iguales tampoco todas las vacunas son iguales. En resumen: en el caso de las enfermedades infecciosas graves -difteria, polio, etc.-, sobre todo si uno va a una zona endémica de alto riesgo, digo sí a la recomendación de vacunar pero no a la obligatoriedad. Y desde luego creo que hay que cuestionar abiertamente las vacunas para enfermedades infecciosas no graves que tienen un tratamiento de buena evolución; como la parotiditis, la tosferina, la varicela o el sarampión que se pueden tratar sin problemas si no empleas tratamientos supresivos que envíen toda la erupción hacia el interior del organismo y afectar al riñón y al hígado. También tenemos vacunas de poca eficacia -como la de la gripe- o experimentales -como la del virus del papiloma humano respecto a la cual muchos médicos convencionales opinan que esconde un interés económico importante porque no ha demostrado que funcione y, en cambio, supone riesgos de provocar patologías graves.

-El presidente del Comité Español de Bioética declaró recientemente que es partidario de retirar la custodia a los padres que se nieguen a vacunar a sus hijos para, después de vacunarlos, devolvérsela. ¿Qué opina?

-Me parece muy irresponsable afirmar eso. Para mí supone el grado más alto de inquisición y de ignorancia. Personas que se supone se apoyan en la ciencia, en la información y en la ética hablando de temas de los que no están informados. Éticamente no está capacitado para hablar del tema sin antes escuchar aquellas voces que cuestionan su postura. Es más, creo que los mismos pediatras que vacunan tampoco tienen la formación adecuada. Aquí en Cataluña, después de la desgraciada muerte del niño por difteria, hubo un brote de tosferina del que nada dijeron los medios de comunicación porque la mayoría de los que sufrieron la enfermedad estaban vacunados. Y recuerdo a una pediatra decir que no podía ser tosferina porque su hijo estaba vacunado. Algunos pediatras ignoran que los vacunados también pueden contraer la enfermedad y contagiarla. Es más, los pacientes que la reciben y los padres de niños a vacunar deberían recibir la suficiente información de los riesgos que supone vacunar a sus hijos para que decidan libremente porque al final la vacuna es una injerencia grave en la vida privada.

Antonio F. Muro

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