Médicos practicantes de terapias no convencionales replican a la Organización Médica Colegial

En el mundo hay decenas de miles de médicos formados universitariamente que utilizan una o varias de las llamadas “terapias no convencionales” y llevan años teniendo que escuchar que tales disciplinas “carecen de rigor científico”. Algo que pareció apoyar la Organización Médica Colegial (OMC) –de la que forman parte- el pasado 16 de diciembre de 2013 al emitir un comunicado sobre ellas que fue rápidamente contestado con un contundente texto que se publicaría el 31 de diciembre en la propia web oficial del Consejo General de Colegios Médicos de España. Dado el interés de esta polémica nos hacemos eco de ella.

Los españoles asistimos atónitos desde hace unos meses a una absurda polémica realmente difícil de entender orquestada por quienes desde su ignorancia critican cualquier forma de abordar los problemas de salud sin fármacos meramente paliativos y a menudo tan ineficaces como iatrogénicos. Y eso que son ya miles los médicos que desde hace años practican en nuestro país una o varias de las denominadas Terapias No Convencionales, expresión con la que las definió la propia Organización Médica Colegial (OMC) en la Asamblea General del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos celebrada el 29 de mayo de 2004; terapias que incluyen la Acupuntura, la Homeopatía y la Medicina Naturista. Es más, la propia OMC acordó reconocer la práctica de la Acupuntura y la Homeopatía como actos médicos por acuerdos asamblearios celebrados el 2 de octubre de 2004 y el 12 de diciembre de 2009. Y es que hablamos de disciplinas terapéuticas que están avaladas por la propia Organización Mundial de la Salud  y cuya inclusión en los sistemas educativos y sanitarios de todos los países de la Unión Europea ha sido reiteradamente pedida por el Parlamento Europeo.

De hecho en España se recomiendan ya productos homeopáticos y naturales en cientos de consultas médicas -especialmente en las privadas pero también en los consultorios de la Seguridad Social- y son cientos de miles los enfermos que las han tomado sin que exista constancia del más mínimo problema por parte de las autoridades sanitarias, noticia de fallecimiento alguno o denuncia ante algún colegio médico o tribunal debido a su uso. Todo lo contrario: cada vez son más los usuarios de estas terapias, utilizadas generalmente por personas de estatus social y educativo medio y medio-alto siendo por el contrario las personas de menor nivel de información y formación las que mayoritariamente consumen habitualmente fármacos sintéticos para afrontar problemas de salud. En suma, se trata de prácticas médicas consolidadas y avaladas por los resultados clínicos obtenidos gracias a cientos de miles de profesionales de todo el mundo y que, contrariamente a lo que se dice, en algunos casos ya están refrendadas por estudios científicos convencionales.

Pues bien, a pesar de ello el pasado mes de noviembre un autodenominado Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina que afirma ser “el máximo órgano de representación de los estudiantes de Medicina de España” emitió un comunicado en el que se posicionaba abiertamente en contra de las “medicinas alternativas” alegando -falsamente- que “no están científicamente fundamentadas”. Una afirmación gratuita e incomprensible que sin embargo apoyan médicos igual de desinformados -y por tanto mal formados- o pertenecientes al establishment que controla la gran industria farmacéutica así como los miembros de esa especie de secta de difícil calificación y cualificación cuyos miembros se autodenominan “escépticos” y a los que apoyan algunos periodistas afines a la ortodoxia médica más rancia. Siendo especialmente críticos con la Homeopatía y con los médicos que las practican. “Dichas medicinas alternativas suponen un problema de salud -dicen los “estudiantes” en el comunicado que inició la polémica- ya que no se le ofrece al paciente el tratamiento con más evidencias científicas en el momento actual sino que se le ofrecen en su lugar medicinas sin esas evidencias; con posibles efectos secundarios no conocidos lo que llevará en numerosas ocasiones a agravar el pronóstico del paciente y dificultar su tratamiento”. Palabras falaces porque la medicina convencional reconoce ignorar la causa de la inmensa mayoría de las miles de enfermedades que tiene catalogadas y además no sabe curar prácticamente ninguna y de ahí que se limite a ofrecer protocolos y remedios meramente paliativos. Porque eso es lo que ofrece la medicina convencional ortodoxa y farmacológica que patéticamente pretende considerarse “científica”. Es más, contrariamente a lo que se afirma la eficia de la mayoría de los tratamientos y protocolos médicos considerados “oficiales “no han sido científicamente constatados jamás. sta revista lo denunció en un artículo titulado La eficacia real de la mayor parte de los tratamientos médicos no se ha constatado ¡nunca! que apareció en el nº 116 -puede leerlo en nuestra web –www.dsalud.com– en el que ya en la entradilla se decía: “El argumento más utilizado por los prebostes de la medicina alopática, convencional o farmacológica para descalificar las terapias naturales y alternativas es el de que ‘no existen evidencias científicas que avalen sus resultados. La experiencia clínica de quienes trabajan con ellas no les vale. Y, sin embargo, ¿qué eficacia real tienen los tratamientos ‘médicos’? ¿Están ‘científicamente’ avalados? En absoluto. El British Medical Journal acaba de publicar una investigación titulada Clinical Evidence según la cual de los casi 2.500 tratamientos analizados sólo el 13% son claramente beneficiosos, el 23% pueden ser algo beneficiosos, el 8% están entre beneficiosos y dañinos, el 6% es poco probable que sean beneficiosos y el 4% pueden ser ineficaces y/o dañinos. Del 46% restante no se sabe ¡nada!Sin comentarios.

Es obvio en cualquier caso que el comunicado de esos “estudiantes” -que ni han acabado la carrera pero la yo saben todo y se dedican a pontificar- tenía como principal objetivo presionar al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad que un mes después, en diciembre, haría pública su decisión de regular el sector de los fármacos homeopáticos atendiendo a la normativa europea que es de obligado cumplimiento.

Fue entonces cuando los numerosos médicos que practican en nuestro país la Homeopatía y otras “terapias no convencionales” -algunos de los cuales son miembros de distintas comisiones en colegios médicos de toda España- esperaban que la OMC se pronunciara defendiendo su práctica así como el derecho de los pacientes a elegir tratamiento pero lo que se encontraron -el 16 de diciembre de 2013- fue con un comunicado de la Asamblea de la Organización Médica Colegial -propuesto por la Comisión Permanente- en el que tratando de ser ambiguos y políticamente correctos -es decir, intentando no incomodar a quienes no saben nada de las terapias no convencionales y por eso las rechazan- rehuyó apoyar explícitamente a los médicos homeópatas, acupuntores y naturistas. Inaudita falta de apoyo explícito ante la cual un grupo de médicos encabezados por el doctor Santiago de la Rosa -hasta hace poco Presidente de la Comisión de Médicos Naturistas del Colegio Oficial de Médicos de Madrid y   miembro de nuestro Consejo Asesor- decidió preparar un comunicado que firmarían varios médicos españoles y contaba con el apoyo solidario de algunos colegas extranjeros que sería publicado el pasado 30 de diciembre de 2013 en la sección de Opinión de la propia web del Consejo General de Colegios Médicos de España (www.medicosypacientes.com).

EN BUSCA DE RESPETO

Un comunicado de respuesta en el que los firmantes, tras recordar que cada una de sus actuaciones en los ámbitos de la Homeopatía y la Acupuntura se consideran “actos médicos” por resoluciones adoptadas en asambleas generales de los propios colegios médicos, manifiestan ante la ambigua afirmación de la OMC de que “todos los médicos deben tener presente que no son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica que prometen a los enfermos la curación, los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados que se proponen como eficaces, la simulación de tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas y el uso de productos de composición no conocida” que ninguna de tales prácticas les es achacable. Añadiendo que sus prácticas no convencionales, además de gozar de suficiente base científica, están contrastadas clínicamente por miles de médicos de todo el mundo desde hace largo tiempo y muchas por investigaciones científicas publicadas.

A los enfermos -explican en su comunicado- les tratamos como nos enseñaron nuestros profesores en la universidad y nuestros profesores de Acupuntura, Homeopatía y Medicina Naturista. Estos últimos nos enseñaron a ver al enfermo de manera holística merced al saber ancestral de técnicas -milenarias unas, centenarias otras- que se apoyan en la experiencia acumulada en todo el mundo. Con la Homeopatía se trabaja en más de 80 países y la prescriben más de 300.000 médicos en todo el planeta. Y de la Acupuntura ni hablamos. Pruebas, evidencias científicas y publicaciones existen. Muchas. Sólo hay que buscarlas y querer leerlas”.

Agregando más adelante respecto al tan manoseado “método científico”: “El método científico, tal y como se malentiende, deja fuera de cualquier posibilidad de curación a un porcentaje de pacientes que no responden a la supuesta eficacia del fármaco testado. Lo lógico pues, al ser actos médicos la Homeopatía y la Acupuntura, es atender esa demanda”.

En cuanto a la afirmación de la OMC de que los médicos están obligados a emplear “preferentemente” protocolos, procedimientos y fármacos “cuya eficacia se haya demostrado científicamente” los firmantes del comunicado recuerdan lo obvio: “Debiéramos partir de la base de que cada paciente es un mundo en sí mismo y no un número o un dato más de la estadística; lo que, como bien sabemos, hace que pueda haber diferentes respuestas a los diferentes fármacos (…) Y seamos realistas: los pacientes, por mucho que oigan decir que la Homeopatía es un placebo, azúcar o agua siguen viniendo a las consultas de los médicos homeópatas porque encuentran respuesta a sus demandas”.

En la parte final de su amplia réplica los médicos practicantes de terapias no convencionales recuerdan a la OMC que los pacientes tienen además “derecho a ser informados de cuantas terapias puedan estar indicadas en su patología, incluyendo las terapias no convencionales” por lo que exigen se respete la opción terapéutica que elijan y el médico al que se dirijan. “Como médicos colegiados que somos – dicen- lo mínimo que podemos pedir a la OMC, órgano que nos representa a todos, es que respete nuestro derecho a la libre prescripción y no ponga en duda nuestro compromiso con el Código Deontológico. Los médicos que incorporamos a nuestro arsenal terapéutico las Terapias Médicas No Convencionales lo hacemos para ofrecer a nuestros pacientes una atención más integral, más holística, buscando siempre su bienestar; y para eso estudiamos y aprendemos a diario”.

Por otra parte recuerdan que llevan mucho tiempo a la espera  de que la práctica de la Medicina Naturista se considere igualmente “acto médico” porque como bien explicó el Dr. Miguel Corty en un texto publicado el 20 de diciembre de 2013 en la revista Médicos y Pacientes -órgano de la OMC- la Administración sólo podrá actuar ante el ejercicio de la misma si a quienes la ejercen se les reconoce oficialmente que sus actos son propios de la Medicina.

Por lo que se refiere a la afirmación de la OMC de que “todos los médicos están obligados por la normas del Código de Deontología Médica a emplear preferentemente procedimientos y prescribir fármacos cuya eficacia se haya demostrado científicamente”  los firmantes recuerdan que “el saber, la experiencia clínica y el ojo clínico del facultativo son tres premisas claves en un médico que, al parecer, se quieren sustituir por un manual de protocolos siendo lo primero lo que nos hace actuar lo mejor que podemos según lo aprendido y experimentado a lo largo de nuestra práctica profesional”. Añadiendo: “Y es nuestra práctica diaria la que nos ha llevado a utilizar la Homeopatía y la Acupuntura (…). Por otro lado, el término “preferentemente” señala de forma clara que el uso de fármacos no siempre es lo prioritario; lo que deja abierta la puerta al médico a utilizar el recurso terapéutico que mejor considere ante el paciente. Y la realidad es que nuestros pacientes llegan saturados de fármacos, vacíos de resultados y muy desanimados”.

En cuanto al recordatorio por la OMC de que la Sala Tercera del Tribunal Supremo emitió el 18 de noviembre de 2002 una sentencia según la cual “no forman parte del acto médico aquellas acciones u omisiones que, al margen del ejercicio de la Medicina, un ciudadano con la condición de licenciado o especialista en Medicina pueda realizar en relación a sus convicciones, creencias, tendencias, ideología o cualquier otra circunstancia”, que “todo médico dentro de una consulta médica en el caso de lo practicado sobre un paciente debe someterse a las normas de práctica clínica, basadas en el método científico, la adecuada relación médico paciente y con arreglo a la deontología profesional”, que “cada una de las técnicas y terapias no convencionales deberá demostrar / avalar científicamente su eficacia, efectividad, eficiencia, calidad y seguridad para que puedan ser reconocidas por la comunidad médica” y que “no se puede supeditar el otorgamiento de una autorización administrativa, para el ejercicio de las diversas técnicas y terapias no convencionales, a la posesión de una titulación académica especifica en tanto no se establezca tal exigencia en una norma legal de suficiente rango” los firmantes replican que “existen numerosos trabajos científicos que demuestran la eficacia, la efectividad y la seguridad de la Homeopatía” y que de hecho “numerosos países tienen integrados los tratamientos homeopáticos en sus servicios sanitarios públicos precisamente por ser eficaces y seguros”.

Lo singular es que la propia OMC reconoce que “hay múltiples actividades que benefician y determinan directa o indirectamente el estado de bienestar y hasta la salud de los ciudadanos que no son realizadas por médicos -ni siquiera por profesionales sanitarios- y, por el contrario, es aconsejable su difusión y concienciación mediante la educación sanitaria y educación para la salud a la población general”. Lo que los firmantes asumen alegando: “Cierto. Hay que educar en temas como, por ejemplo, la Nutrición, que no se da como asignatura en la carrera de Medicina siendo la base de muchas patologías (ya existen estudios de genómica y alimentación). De hecho muchos médicos que hacemos Terapias Médicas No Convencionales educamos a nuestros pacientes en temas de nutrición, factores ambientales etc., ya que consideramos que también es tarea del médico promover la educación sanitaria; y no puede ser de otra forma ya que para nosotros es prioritario el tratamiento integral del paciente”.

El escrito de réplica añade en su parte final: “Los firmantes llevamos años (décadas) esperando que las administraciones públicas (Sanidad, Educación, las universidades, etc.) se tomen en serio estas técnicas y procedan a su regulación e integración tanto en el ámbito sanitario como en el universitario. Asimismo reclamamos a los organismos competentes que pongan en marcha trabajos de investigación en el área de las Terapias Médicas No Convencionales para seguir avanzando en la integración de estas disciplinas en el ámbito sanitario”.

Cabe añadir que entre los firmantes figuran tras el Dr. Santiago de la Rosa los doctores Enrique Pérez Cid -Presidente de la Comisión de Acupuntura del Colegio de Médicos de Madrid y de la Asociación de Médicos Acupuntores-, Esther de la Paz García -presidenta de la Comisión de Médicos Homeópatas del Colegio de Médicos de Madrid-, Mariano Bueno Cortés -Presidente de la Sociedad Española de Medicina Biológica y Antienvejecimiento (SEMBA) y de la Sección Colegial de Medicina Biológica, Estética y Antienvejecimiento del Colegio de Médicos de Zaragoza-, José Luis Espejo Lozano -Director del Área de Medicina No Convencional del Colegio Oficial de Médicos de Córdoba y vocal de Asuntos legales de la Asociación Española de Médicos Naturistas-, Ricardo Bárcena Gómez –Presidente de la Asociación de Médicos Homeópatas de Andalucía (AMHA)-, Concepción Calleja Peredo -Presidenta de la Sociedad Médico Homeopática de Cantabria (SMHC)-, Ana Álvarez Velasco –Secretaria de la Sección Colegial de Médicos Acupuntores Homeópatas y Naturistas del  Colegio Oficial de Médicos de Asturias-, Valentín Romero Bonilla -expresidente de la Federación Española de Médicos Homeópatas (FEMH), de la Asociación de Médicos Homeópatas de Andalucía (AMHA) y de la Asamblea Nacional de Homeopatía-, Antonio Luis Bermudo Benavente –vocal de la Asociación Médico-Homeopática de Santa Cruz de Tenerife-, Luis Rekarte de Silva,  Javier Ochoa Ojeda, Eliseo Collazo Chao, Alberto Martí Bosch, Ana María Salas Labayen, Ofelia Gómez Fernández, Sergio Ituarte, Rosa Mª Viana Oltra, María Eudoxia López Peral y Ángel Borruel Omenat así como algunos conocidos médicos extranjeros como el ecuatoriano Luis Fernando Calderón, el colombiano José Libardo Bueno Maríña, la argentina Adriana Moiron y el salvadoreño Carlos Alberto Villalta Barberena.

Terminamos indicando que dados los virulentos ataques recibidos por algunos de los firmantes a través de Internet, Facebook y Twitter hemos preferido no seguir adelante con la anunciada entrevista al Dr. Santiago de la Rosa.

Francisco Sanmartín

Este reportaje aparece en
169
Marzo 2014
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