Propiedades terapéuticas contrastadas del comino negro

Aunque las propiedades de las semillas de comino negro de la Nigella sativa se han empezado a corroborar científicamente hace apenas unas décadas se lleva utilizando -en distintas culturas- para tratar numerosas patologías desde hace más de 3.000 años; es más, se están descubriendo nuevas aplicaciones terapéuticas. Y es que al igual que algunas otras especias más conocidas se ha contrastado ya que es -entre otras propiedades- antioxidante, analgésico, antiinflamatorio, antirreumático, estimulante, gastroprotector, antiinfeccioso (antibiótico, antivírico, antifúngico, vermífugo y antiprotozoario), antiartrítico, hipotensor, anticolesterolemiante, útil en casos de indigestión y colon irritable, carminativo, estimulador de la lactancia, eficaz en el asma y la rinitis alérgica, anticonvulsivo, neuroprotector preventivo de accidentes vasculares (trombos e isquemia cerebral), estabilizante del sistema nervioso (sedante y ansiolítico), útil en diversos problemas dermatológicos (psoriasis, urticaria, eczemas, acné y dermatitis), eficaz en caso de diabetes -¡regenera las células beta dañadas del páncreas para que vuelvan a producir insulina!- y hasta anticancerígeno. Y todo ello sin los peligrosos efectos secundarios de los medicamentos sintéticos elaborados por la industria farmacéutica.

El comino negro es la semilla madura de la Nigella sativa, planta herbácea perteneciente al grupo de las Ranunculáceas -que se caracterizan por crecer en medios muy húmedos o cercanos al agua- y se utiliza desde hace más de 3.000 años por sus virtudes terapéuticas. Considerado una especia -es decir, un condimento alimentario- se trata de una semilla muy apreciada en todo el mundo siendo de hecho una de las más usadas a nivel medicinal tanto en las culturas mediterránea y musulmana como en la Medicina Ayurvédica de la India. Cultivada en ambas orillas del Mediterráneo desde tiempos inmemoriales se cree que desde aquí pasó al Golfo Pérsico llegando luego a Turquía, Siria y Egipto y, finalmente, a la India y Pakistán. Cabe añadir que en España el comino negro se conoce asimismo con los nombres de abésoda, agenuz, ajenuz, arañuel, neguilla, neguilla hortense, niguela, niguilla y pasionara; denominándose también al aceite de comino negro como “aceite de Nigella” aunque en realidad solo se extrae de las semillas. Conviene hacer la salvedad de que las propiedades terapéuticas del comino negro (Nigella sativa) no tienen nada que ver con las del comino (Cominum cyminum) corriente, semilla procedente de una planta totalmente distinta.

Pues bien, en los últimos años se han efectuado numerosos ensayos para corroborar sus propiedades tanto con las semillas enteras como con el polvo que se obtiene triturándolas, con el aceite que se obtiene prensándolas en frío, con el aceite esencial que se logra mediante extracción alcohólica, con el vapor de agua que se obtiene calentándolas o directamente con el uso de timoquinona, terpenoide presente en ellas que se obtiene por fraccionamiento de su aceite esencial.

CONTENIDO EN NUTRIENTES DE LA SEMILLA

Por lo que a su contenido en nutrientes se refiere diremos que posee un 31% de lípidos o grasas (entre ellas un 56% de ácido linoleico, un 25% de ácido oleico, un 12% de ácido palmítico y un 3% de ácido esteárico), un 29% de carbohidratos, un 23% de proteínas (entre ellas 15 aminoácidos, incluyendo los esenciales), un 6% de fibra, un 6% de agua, un 0,8% de potasio, un 0,6% de calcio, un 0,5% de fósforo, un 0,3% de magnesio, un 0,2% de sodio y un 0,01% de hierro así como un notable contenido de zinc (60 ppm) y vitaminas del grupo B. Asimismo contiene un contenido variable -entre un 0,4 y un 0,7% – de aceites esenciales entre los que hay sustancias de alto valor terapéutico como diversos terpenoides (especialmente timoquinona (28%), carvacrol (8%), p-cimeno (8%), alfa-pineno (8%), terpineol (4%), beta pineno, limoneno y timol) y flavonoides (quercetina, kaempferol, apigenina, catecol y epicatecol). Ahora bien, aunque tales componentes se encuentran en las semillas su fracción más importante se concentra en el aceite esencial que se obtiene por destilación al vapor de las mismas (obviamente las proporciones de tales nutrientes varían en función de donde se cultiven).

Agregaremos que el comino negro contiene otras moléculas como alcaloides, saponinas (alfa-hederin) y ácidos orgánicos cuyos efectos farmacológicos no están aún bien definidos; al parecer se trata de metabolitos secundarios que no desempeñan ningún papel esencial directo en la planta pero juegan un papel fundamental frente a los ataques externos, protegiéndola tanto de patógenos ajenos como de animales herbívoros; y de ahí que interesen como potenciales armas terapéuticas. De hecho algunas de tales moléculas aromáticas se encuentran en otras plantas y han sido ya objeto de numerosos estudios sobre sus propiedades curativas. Son -sin ser exhaustivos- los casos de…

…la apigenina. Flavonoide antioxidante, antiinflamatorio, ansiolítico, antiespasmódico, estimulador de la neurogénesis y anticancerígeno presente en vegetales como el apio, las cebollas, el perejil, el tomillo, la hierbabuena, la manzanilla, la menta, la cola de caballo, la melisa, la verbena y el espino blanco así como en algunas frutas como el pomelo, las naranjas o las manzanas (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Sorprendentes propiedades de la apigenina en cáncer apareció en el nº 163 de la revista).

…el carvacrol. Además de antibiótico todo indica que es anticancerígeno; abunda en el orégano y el tomillo.
…los pinenos. Antisépticos que abundan en las resinas de las coníferas (tanto el alfa-pineno como el beta-pineno).
…el limoneno. Constatado anticancerígeno presente sobre todo en los cítricos.
…el timol. Conocido bactericida que abunda en el tomillo.
…la quercetina. Flavonoide de elevada actividad antioxidante y antihistamínica con numerosas aplicaciones terapéuticas que abunda en muchas frutas y verduras (alcanzando hasta un 10% de concentración en las cebollas rojas).
…el kaempferol. De propiedades anticancerígenas y antidepresivas abunda en las coles y las manzanas.
…las catequinas y epicatequinas. Antioxidantes y antitumorales que abundan en el té y el cacao.

USO MILENARIO

Sirva como dato curioso de la milenaria utilización del comino negro el hecho de que las coronas florales depositadas hace 3.300 años sobre la tumba de Tutankamón incluían granos de comino negro. Y que el Dr. B. Salih -y sus colegas de la Hacettepe University de Turquía- lo encontraron en la tumba de un rey hitita hallada en Boyali Höyük -en la península de Anatolia (Turquía)- que databa de 1650 a.C. (el trabajo fue publicado en Journal of Ethnopharmacology en 2009 y se constató que había en ella semillas de comino negro además de cera de abeja y propóleo -o própolis- por lo que se infirió que ya entonces su mezcla se utilizaba como remedio natural).

El Dr. K. Ghedira -de la Facultad de Farmacia de Monastir (Túnez)- asegura por su parte que las virtudes relajantes y regeneradoras del aceite de comino eran conocidas en el Imperio Romano; al menos en el norte de África según se afirma en un trabajo publicado en 2006 en Phytothérapie.

Hasta Hipócrates (400 AC) incluyó el comino negro entre sus preparados medicinales. Y Plinio el Viejo (23-79 d.C.) cuenta en su Historia Natural que además de para sazonar el pan y muy distintos platos se utilizaba en casos de problemas respiratorios, cefaleas y catarros. El mismo Avicena -insigne médico persa del siglo X- asegura en su Canon de la Medicina que es eficaz en caso de gripe y en problemas dermatológicos como las verrugas y el vitíligo.

Los musulmanes lo consideran de hecho una panacea porque según la tradición oral lo recomendaba el mismísimo Mahoma. Hasta los hindús lo incorporaron a los remedios de la Medicina Ayurvédica sugiriendo su uso como estimulante digestivo, carminativo, diurético, emenagogo, antihelmíntico y eficaz en caso de fiebres puerperales; usando su aceite en enjuagues bucales y en todo tipo de afecciones dermatológicas.

CIENTÍFICAMENTE CORROBORADO

¿Y tenía fundamento lo que afirmaban nuestros antepasados? Pues todo indica que sí. De hecho solo en los últimos veinte años se han publicado ¡casi un millar! de nuevos trabajos científicos -605 de ellos listados en la base de datos de PubMed– que lo corroboran. Destacando el trabajo del doctor S. Moghaddasi -de la Islamic Azad University de Irán- que en 2011 publicó en Advances in Environmental Biology una revisión y puesta al día de sus principales aplicaciones terapéuticas llamando en él la atención sobre todo la detección en el comino de nigellon -aceite volátil de propiedades antiespasmódicas y broncodilatadoras idóneo pues en casos de asma y catarros-, de timoquinona- un potente antihistamínico-, de saponina alfa-hederin -antiparasitario eficaz contra los gusanos (también llamados vermes o helmintos) en aplicación tópica que ingerida promueve la absorción de nutrientes (estimula el apetito al fomentar la secreción gástrica) y es un poderoso mucolítico y expectorante que ayuda a limpiar las vías respiratorias. Añadiremos que fue el Dr. N. Chakravarty -de la Odense University de Dinamarca- quien en 1993 publicó en Annals of Allergy un trabajo explicando que el nigellon es un polímero de la timoquinona de parecidos principios activos entre los que destaca su efecto inhibidor de la secreción de histamina por los mastocitos.

Pero veamos más detalladamente algunas de sus numerosas y sorprendentes propiedades; y es que a fin de cuentas el comino negro es:

Antibiótico.

El Dr. A. Hannan y su equipo de la University of Health Sciences de Lahore (Pakistán) demostraron que el extracto alcohólico de comino es bactericida siendo eficaz incluso contra el Staphylococcus aureus (MRSA), peligroso estafilococo resistente a la mayoría de los antibióticos que puede llegar a provocar la muerte; el trabajo se publicó en 2008 en el Journal of the Ayub Medical College de Pakistán.

El Dr. A. K. Al-Ghamdi -de la King Abdulaziz University de Jeddah (Arabia Saudita)- publicó por su parte en 2013 en Life Science Journal otro trabajo en el que se administró extracto alcohólico de comino negro a ratones infectados con la Pseudomonas aeruginosa confirmando su eficacia.

Y además es anticariogénico (útil en caso de caries) a pesar de que en el aceite de comino negro solo hay un 0,8% de timoquinona; el Dr. H. J. Harzallaha y sus colegas de la Facultad de Farmacia de Monastir (Túnez) lo constataron -el trabajo se publicó en 2011 en Food Chemistry– comprobando que es eficaz ante numerosos estreptococos con dosis de apenas 20 miligramos por litro; de hecho aseveran que previene la periodontitis

Antivírico.

Los doctores M. L. Salem y M. S. Hossain -de la Kyushu University de Japón- demostrarían con ratones -su trabajo se publicó en el 2000 en International Journal of Immunopharmacology– que el comino negro es útil en las infecciones por citomegalovirus; efecto antivírico que según aseveran se logra porque estimula el sistema inmune incrementando el número de linfocitos CD4 y la producción de interferón IFN-gamma.

Es útil incluso en caso de hepatitis C como bien constataría un equipo de la Ain Shams University de El Cairo (Egipto) dirigido por el Dr. E. M. Barakat en un ensayo clínico con 30 personas infectadas con el virus de la hepatitis C a las que se administró 450 miligramos tres veces al día durante tres meses. Tras el tratamiento se observó una clara mejoría en todos los parámetros, especialmente de la carga viral. ¡Sin efecto secundario indeseado alguno! El trabajo se publicó en 2013 en World Journal of Gastroenterology.

Antifúngico.

M. A. Khan y su equipo del Aga Khan University Medical College de Pakistán publicaron en 2003 en Phytotherapy Research un trabajo en el que primero inocularon en ratones cepas de Candida albicans -que formaron rápidamente colonias en sus hígados, bazos y riñones- y luego les suministraron durante tres días 6 mililitros por kilo de peso de extracto acuoso de comino negro. Transcurrido tan corto plazo de tiempo se comprobaría que el número de colonias de Candida albicans se redujo entre una quinta y una décima parte en los órganos afectados. Dos años después -en 2005- los doctores M. A. Abdel-Whhab y S. E. Aly -del National Research Centre de El Cairo (Egipto)- publicarían en Journal of Applied Toxicology un trabajo que comprobaría que el aceite de comino es igualmente eficaz en el caso de ratones contaminados con aflatoxinas, micotoxinas producidas por los mohos Aspergillus flavus y A. parasiticus que pueden contaminar los alimentos de humanos y animales y son especialmente dañinas para el hígado pudiendo provocar efectos teratogénicos y carcinogénicos.

Vermífugo.

El Dr. M. R. Mahmoud y sus colegas del Theodor Bilharz Research Institute de Giza (Egipto) publicaron en 2002 en Journal of Ethnopharmacology un trabajo con ratones infectados por el nematodo Schistosoma mansoni a los que durante dos semanas se dio una dieta suplementada con aceite de comino negro (2,5 miligramos por kilo de peso) observándose luego en sus hígados e intestinos una notable reducción del número de vermes y de sus huevos. Asimismo se constataría que había reforzado la actividad del sistema inmune y su capacidad antioxidante.

Previamente -en 1991- los doctores M. S. Aktar y S. Riffat -de la University of Agriculture de Faisalabad (Pakistán)- habían constatado -el trabajo se publicó en Journal of the Pakistan Medical Association- que la mera ingesta de semillas de comino es eficaz en las infecciones infantiles por cestodos y nematodos. Dato que añadir al trabajo del Dr. Moghaddasi recién comentado sobre la capacidad vermífuga o antihelmíntica -que combate los vermes, helmintos o gusanos- de la saponina alfa-hederin presente en el comino negro.

Antiprotozoario.

Y por si tal capacidad anti-infecciosa pareciera poca los doctores H. A. A. Abduleah y B. A. H. Zainal-Abidin -de la National University of Malaysia en Selangor (Malasia)- comprobarían igualmente en ratones la eficacia del comino negro sobre el Plasmodium berghei, uno de los protozoos que se usan en la investigación de productos para la malaria. El trabajo se publicó en 2007 en American Journal of Pharmacology and Toxicology.

EFICACIA EN LAS “ENFERMEDADES INFLAMATORIAS Y AUTOINMUNES”

Analgésico y antiinflamatorio.

Según un trabajo de los doctores A. Mutabagani y S. A. M. El-Mahdy -de la King Saud University de Riyad (Arabia Saudita)- publicado en 1997 en Saudi Pharmaceutical Journal el comino negro es antiinflamatorio. Se constató con ratones a los que se les provocaron edemas y luego se les administró aceite esencial de comino negro. Actividad antiinflamatoria comparable al efecto de la indometacina ya que actúa inhibiendo los eicosanoides y la peroxidación lipídica.

El Dr. V. Hajhashemi y su equipo de la University of Medical Sciences de Isfahan (Irán) publicarían posteriormente -en 2004- en Phytotherapy Research los resultados de unos experimentos con ratones constatando que el aceite esencial de comino negro es analgésico expresándose por la vía usual de agonista de los receptores opioides además de por otras vías desconocidas. Experimentos que reafirmaron la eficacia de la timoquinona como agente antiinflamatorio, algo que corroboraría la Dra. Hwyda Arafat al constatar sus propiedades anticancerígenas como luego veremos; capacidad antiinflamatoria que según explica la doctora se debe a que la timoquinona anula la expresión de varias citoquinas inflamatorias, entre ellas la TNF-alpha, el interleukin-1beta, el interleukin-8, la Cox-2 y el MCP-1. De lo que se deduce que el comino negro es más eficaz que la mayoría de los fármacos antiinflamatorios que se comercializan.

Los doctores M. U. Bashir y H. J. Qureshi -del Services Institute of Medical Sciences de Lahore (Pakistán) publicarían por su parte en 2009 en Journal of the College of Physicians and Surgeons un artículo sobre el efecto analgésico del extracto alcohólico de comino negro -50 miligramos por kilo de peso- en 90 ratones albinos que fueron sometidos a distintos grados de irritación dolorosa constatando que su acción analgésica es apenas inferior a la del diclofenaco.

Protector gástrico.

En un artículo publicado en 1996 en Fitoterapia el Dr. A. H. Akhtar y su equipo de la Facultad de Farmacia en la Jamia Hamdard University de Nueva Delhi (India) aseveran que el extracto acuoso de comino es útil en las úlceras gástricas; al menos así ocurrió con las que se provocó en ratones administrándoles aspirinas.

Siete años después -en 2003- el Dr. H. S. El-Abhar y sus colegas de la Facultad de Farmacia de la Universidad de El Cairo (Egipto) confirmarían -el trabajo se publicó en 2003 en Journal of Ethnopharmacology- que también el aceite esencial de comino es gastroprotector gracias a la timoquinona, terpenoide que evita las lesiones gástricas al reducir en la mucosa gástrica el estrés oxidativo y potenciar la secreción de glutation.

Más tarde -en 2008- un equipo de la King Saud University de Riyadh (Arabia Saudita) dirigido por el Dr. I. A. Al-Mofleh publicaría en Saudi Journal of Gastroenterology un artículo que confirmaría los efectos antiulcerativos del comino negro en ratones lo que achacaron a su acción antioxidante y a que inhibe las prostaglandinas proinflamatorias. Finalmente el Dr. M. Kanter y su equipo de la Trakya University de Edirne (Turquía) realizaron nuevos ensayos murinos determinando que el comino negro protege la mucosa gástrica al disminuir la actividad mastocítica y poseer acción antiperoxidativa, antioxidante y antihistamínica; el trabajo se publicó en 2006 en Archives of Toxicology.

Útil en el asma y la rinitis alérgica.

El Dr. M. H. Boskabady y sus colegas de la Mashhad University of Medical Sciences de Mashhad (Irán) realizaron una serie de ensayos clínicos -publicados en 2010 en Phytomedicine– sobre las propiedades del extracto acuoso de comino negro con quince pacientes asmáticos constatando que es broncodilatador aunque, a igual concentración, algo menos eficaz que el extracto de teofilina. La diferencia es que no parece tener efecto secundario indeseado alguno.

Por su parte, un equipo dirigido por el Dr. S. Nikakhlagh en la Ahvaz Jundishapur University of Medical Sciences de Ahvaz (Irán) constató -el estudio clínico se publicó en 2011 en American Journal of Otolaryngology– que el aceite de comino negro tiene sorprendentes efectos positivos en la rinitis alérgica. Lo que se comprobó haciendo que tres decenas de pacientes con rinitis alérgica inhalasen aceite de comino durante 30 días… sin que ello produjese daño colateral alguno. Dato que se une a los constatados por el Dr. Moghaddasi -cuyos trabajos ya hemos mencionado- sobre el efecto broncodilatador de la saponina alfa-hederin y la actividad antihistamínica del nigellon.

Eficaz en caso de diabetes.

El Dr. A. O. Bamosa y sus colaboradores de la King Faisal University de Dammam (Arabia Saudita) publicaron en 2010 en Indian Journal of Physiology and Pharmacology un esclarecedor trabajo según el cual los granos de comino negro son eficaces para controlar la glucemia en los enfermos de diabetes II. El estudio clínico se hizo con 94 pacientes que durante tres meses tomaron pastillas de comino negro a distintas dosis llegándose a la conclusión de que la más efectiva es la de 2 miligramos diarios. Infiriendo los datos que ello permite un notable descenso del nivel de glucosa en ayunas y la disminución de la HbA1c (hemoglobina glicosilada).

Y al año siguiente -en 2011- un equipo de la Universidad de Montreal (Canadá) dirigido por el Dr. A. l. Benhaddou-Andaloussi publicaría otro interesantísimo trabajo en Evidence-based Complementary and Alternative Medicine que describe el efecto antidiabético de los granos de comino en comparación con la metformina. Y en él se explica que -al menos en ratones- suplementar la alimentación diariamente con 2 gramos de semillas de comino negro por kilo de peso durante cuatro semanas tiene efecto hipoglucemiante; en parte debido a que ello reduce la resistencia a la insulina.

Sin embargo lo más notable publicado respecto a las propiedades antidiabéticas del comino negro apareció en 2003 en Tohoku Journal of Experimental Medicine firmado por un equipo de la Yuzuncu Yil University de Van (Turquía). Hablamos de un trabajo con ratones dirigido por el Dr. M. Kanter que demuestra que la ingesta de granos de comino negro ¡aumenta la segregación de insulina por el páncreas al mejorar la funcionalidad de las células beta! Una llamativa conclusión que sería posteriormente constatada -también en ratones y utilizando otras variables- por un grupo de científicos de la Universidad de Teherán (Irán) encabezado por el Dr. S. Alimohammadi que según publicó en 2013 en Diagnostic Pathology comprobaría que incluso ¡regenera las células beta dañadas del páncreas para que vuelvan a producir insulina!

Antiartrítico.

En un destacado artículo publicado en 2007 en Phytotherapy Research el Dr. I. Tekeoglu y su equipo de la Yuzuncu Yil University de Turquía demostrarían por su parte con ratones afectados de artritis que el comino negro es igualmente eficaz en esta patología merced al efecto antiinflamatorio de la timoquinona contenida en las semillas: disminuye claramente la inflamación de las articulaciones afectadas.

Claro que ya en 2004 los doctores M. Mansour y S. Tornhamre -del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia)- habían demostrado -la investigación se publicó en Journal of Enzyme Inhibition and Medicinal Chemistry- que la timoquinona actúa sobre los leucotrienos inflamatorios al inhibir (de forma dosis-dependiente) las enzimas 5-lipooxigenasa y LTC4-sintasa.

ÚTIL EN LOS ACCIDENTES VASCULARES

Hipotensor.

Los doctores F. R. Dehkordi y A. F. Kamkhah -de la Shahrekord University of Medical Sciences de Shahrekord (Irán)- constatarían por su parte que el comino negro es hipotensor; así lo publicarían en un artículo aparecido en 2008 en Fundamental and Clinical Pharmacology tras analizar a un conjunto de personas hipertensas divididas en 3 grupos a uno de los cuales se le dio placebo y a los otros dos 100 gramos y 200 miligramos respectivamente de extracto de comino -dos veces al día durante ocho semanas- y observar en estos últimos una reducción significativa de la hipertensión -tanto de la sistólica como de la diastólica- y del nivel de colesterol “malo” o LDL.

Agregaremos que anteriormente un equipo de la Universidad Hassan II de Casablanca (Marruecos) dirigido por el Dr. A. Zaoui -el trabajo se publicó en el 2000 en Thérapie– había investigado en ratones el efecto diurético e hipotensor de distintas dosis de comino negro llegando a la conclusión de que éste tiene además otros efectos cardiovasculares positivos.

Anticolesterolemiante.

El Dr. A. H. Dahri y sus colaboradores del Peoples Medical College de Nawabshah (Pakistán) estudiaron el efecto de suplementar la alimentación de ratones albinos con 30 miligramos por kilo de peso de comino negro durante 20 semanas comprobando que aumentaban sus niveles de colesterol “bueno” o HDL y colesterol total mientras bajaba el del colesterol “malo” o LDL. El trabajo se publicó en 2005 en el Journal of the Ayub Medical College de Pakistán.

Cuatro años después -en 2009- un equipo de la Dicle University de Diyarbakir (Turquía) dirigido por el Dr. Y. Kocyigit suplementó la dieta de 60 ratones albinos con distintas dosis de comino negro en polvo y distintos intervalos -los resultados se compararían con quince ratones de control- observándose al final del experimento una notable disminución del colesterol total, del colesterol “malo” o LDL y de los triglicéridos y un aumento del colesterol “bueno” o HDL. La experiencia aparece descrita en el Saudi Medical Journal de 2009.

Antitrombótico.

Un equipo de la Meiji Pharmaceutical University (Japón) dirigido por el Dr. S. Enomoto comprobaría por su parte que el extracto alcohólico de comino negro posee efectos antitrombóticos. El estudio -publicado en 2001 en Biological and Pharmaceutical Bulletin– llegaría a la conclusión de que inhibe la agregación de plaquetas que produce el ácido araquidónico fluidificando la sangre más eficazmente que la aspirina.

Útil en caso de isquemia cerebral.

Y otro equipo de la Facultad de Farmacia de la Jamia Hamdard University de Nueva Delhi (India) dirigido por el Dr. Mohammad Akhtar -el artículo se publicó en 2012 en Journal of Pharmacy and Bioallied Sciences- constataría que el extracto de comino negro protege de la isquemia cerebral inducida en ratones al aumentar localmente en la zona dañada los niveles de superóxido-dismutasa (SOD), glutatión y catalasa ante el estímulo de las sustancias antioxidantes y antiinflamatorias que contiene.

ESTABILIZANTE DEL SISTEMA NERVIOSO

Sedante y ansiolítico.

Un estudio con ratones dirigido por el Dr. T. Perveen en la paquistaní Universidad de Karachi publicado en 2009 en Pakistan Journal of Pharmaceutical Sciences comprobaría asimismo que la administración oral diaria de aceite de comino negro disminuye la ansiedad al incrementar el nivel de los receptores de 5-hidroxitriptamina y de triptófano tanto en sangre como en el cerebro.

Posteriormente los doctores N. Gilhotra y D. Dhingra -de la Guru Jambheshwar University of Science and Technology de Hisar (India)- comprobarían que la acción ansiolítica la logra la timoquinona presente en el aceite de comino negro pues ese terpenoide potencia la segregación de GABA a nivel cerebral siendo este aminoácido neurorrelajante la causa de la disminución de la ansiedad. Lo explicarían en 2011 en un artículo publicado en Pharmacological Reports.

Neuroprotector.

Dos años después -en 2013- el Dr. M. S. Bin-Sayeed y sus colaboradores de la Universidad de Dhaka (Bangladesh) publicaron en Journal of Ethnopharmacology otro interesante trabajo sobre el efecto del comino negro en la capacidad cognitiva basándose en sus comprobados efectos neuroprotectores y las mejoras observadas en ensayos murinos sobre la memoria acumulada y espacial. Así que realizaron un ensayo clínico con 40 voluntarios sanos a los que dividieron en dos grupos a uno de los cuales se le dio durante 9 semanas placebo y al otro 2 cápsulas diarias de 500 miligramos de comino. Sometidos luego a una serie de pruebas de evaluación se observaría una notable mejoría de la capacidad cognitiva, la memoria y la atención entre quienes ingirieron el comino negro.

Anticonvulsivo.

En 2004 los doctores H. Hossenzadeh y S. Parvadeh -de la Mashhad University of Medical Sciences (Irán)- publicaron en Phytomedicine un artículo según el cual la timoquinona del comino negro tiene además efectos anticonvulsivos, probablemente porque actúa como agonista de los receptores GABA. Tres años después -en 2007- un equipo de la misma universidad dirigido por el Dr. J. Akhondian -su trabajo de publicó en Medical Science Monitor-, sabedor de que el 15% de los niños con epilepsia no responden a los medicamentos al uso, decidió probar en un grupo de ellos -contra placebo- extracto acuoso de comino en dosis -tres veces al día- de 40 miligramos por cada kilo de peso y a las cuatro semanas observó que la frecuencia media de los ataques disminuía durante el tratamiento. Cuatro años después el mismo equipo repetiría la experiencia pero esa vez dando durante cuatro semanas a 22 niños con epilepsia refractaria que no respondían a los fármacos habituales timoquinona -un miligramo por kilo de peso- en lugar de extracto de comino negro e igualmente se consiguió una notable reducción del número de ataques a lo largo del tratamiento. El trabajo se publicaría en 2011 en Epilepsy Research.

ÚTIL EN DIVERSOS PROBLEMAS DERMATOLÓGICOS

Psoriasis.

El Dr. L. P. Dwarampudi y sus colegas del JSS College of Pharmacy de Tamilnadu (India) publicaron en 2012 en Pharmacognosy Medicine un artículo en el que afirman que el extracto alcohólico de comino negro es también útil en la psoriasis cutánea tras constatarlo tanto en tejidos “in vitro” como en ensayos murinos “in vivo”.

Urticaria.

Y en el Tikrit Journal of Pharmaceutical Sciences del 2005 puede leerse un artículo del Dr. A. E. Al-Snafio y sus colegas del Tikrit College of Medicine (Irak) donde se expone su experiencia sobre el uso del aceite de comino negro para aliviar la urticaria crónica. Según afirman bastan 400 miligramos diarios de aceite de comino negro, efecto balsámico que achacan a su acción antihistamínica por inhibición de los eicosanoides pro-inflamatorios derivados del ácido araquidónico.

Acné.

El Dr. N. A. Hadi Al-Harchan -del Baghdad Teaching Hospital de Irak- publicó en 2010 en The Iraqi Postgraduate Medical Journal un trabajo que demuestra que el aceite de comino negro es igualmente útil en caso de acné. Reclutados 93 pacientes -51 mujeres y 42 varones- con una edad media de 18 años se les dividió en dos grupos a uno de los cuales se le aplicó tópicamente aceite de comino -dos veces al día durante dos meses- y al otro un producto de control. Pues bien, en el primer grupo el 58% obtuvo buenos resultados y un 35% un beneficio moderado no siendo eficaz en el 7%. Eficacia que se achacó a su capacidad antibiótica sobre la Propionibacterium acnés y a sus propiedades antiinflamatorias. Sin efecto secundario negativo alguno.

Dermatitis.

Tres años después -en 2013- el Dr. M. Yousefi y sus colaboradores de la Shahid Beheshti University of Medical Sciences de Teherán (Irán) publicaron en Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology un trabajo sobre la eficacia en el eczema del aceite de comino negro aplicado tópicamente. Se trató de una prueba clínica realizada con varios grupos de pacientes a doble ciego y con placebo que comparó los efecto del aceite de comino con dos conocidas cremas comerciales, Eucerin y Betametasona, logrando el aceite de comino negro resultados muy similares a la betametasona y siendo sensiblemente superior a Eucerin. Conviene sin embargo recordar que la betametasona es un glucocorticoide cuyo uso prolongado puede tener serias complicaciones sistémicas mientras el comino negro es inocuo.

ANTICANCERÍGENO

Y además es anticancerígeno. En el 2000 los doctores S. M. K. Swamy y B. K. H. Tan -de la Universidad Nacional de Singapur- observaron que distintas fracciones del extracto alcohólico de comino negro son citotóxicas en diferentes células tumorales y así lo publicaron en Journal of Ethnopharmacolology. Un año después -en 2003- los doctores E. I. Salim y S. Fukushima -de la Tanta University de Egipto- probaron en ratones que el aceite de comino negro previene el cáncer de colon y así lo dieron a conocer en un artículo publicado en Nutrition and Cancer. Es más, según explicarían los volátiles presentes en él impiden la proliferación de las células cancerosas en la mucosa del colon aún después de iniciada la carcinogénesis. Y sin ningún efecto secundario detectable.

Al año siguiente -en 2004- la Dra. H. Gali-Muhtasib y sus colegas de la American University of Beirut (Líbano) publicarían en International Journal of Oncology un trabajo según el cual la timoquinona logra la apoptosis de las células tumorales del cáncer colorrectal al dinamizar el gen p53, supresor de tumores.

Agregaremos que los doctores C. S. S. Kumara y B. T. Huat -de la Universidad Nacional de Singapur -habían descubierto y logrado aislar de las semillas de comino negro la saponina alfa-hederin comprobando luego “in vitro” su actividad antitumoral en la leucemia provocada a ratones; lo describen con detalle en un artículo publicado en 2001 en Planta Medica. Y que en 2005 los doctores S. Rooney y M. F. Ryan -del University College Dublin (Irlanda)- contarían en Anticancer Research que la actividad antitumoral de esa saponina se debe a que potencia la síntesis de glutation.

Ya en 2007 el Dr. L. Ait Mbarek y sus colegas de la Universidad Cadi-Ayyad de Marruecos realizarían una serie de ensayos con ratones -el trabajo se publicaría en Brazilian Journal of Medical and Biological Research– constatando que inyectar directamente aceite esencial de comino negro en la masa tumoral inhibe su crecimiento e impide la metástasis aumentando la supervivencia.

Un año después -en 2008- un equipo del System Health Science Center de la Texas A & M University dirigido por el Dr. Yil Tingfang publicaría en Molecular Cancer Therapies un artículo según el cual la timoquinona no solo bloquea la angiogénesis -tanto “in vitro” como “in vivo”- sino que incluso la impide al implantar un tumor de próstata humano en ratones. Bloqueo de la angiogénesis que impide el crecimiento tumoral obstruyendo las AKT-kinasas.

En 2011 se publicaría en African Journal of Traditional, Complementary and Alternative Medicines un artículo recopilatorio efectuado por un equipo de la Central South University de Hunan (China) dirigido por el Dr. M. A. Khan analizando las numerosas evidencias existentes de que la timoquinona estimula el sistema inmune siendo ello lo que provoca la apoptosis de las células tumorales.

Ya en 2013 el Dr. S. Attoub y sus colaboradores de la Universidad de los Emiratos Árabes Unidos publicarían en Fundamental and Clinical Pharmacology un trabajo según el cual la timoquinona, en dosis no tóxicas, inhibe “in vitro” el crecimiento de muy distintos tipos de células cancerosas. Bastando 10 miligramos por kilo de peso durante 18 días para reducir en ratones con cáncer de pulmón su masa tumoral en un 39%. Posteriormente se comprobaría que la timoquinona aumenta la activación de la caspasa-3 e inhibe las proteínas HDAC2.

En cuanto al cáncer de mama destacan dos trabajos publicados en 2013: uno en internet PLoS One por un equipo de la Universidad de Singapur dirigido por el Dr. C. C. Woo y otro publicado en Life Sciences firmado por el Dr. S. Rajput y sus colegas del Indian Institute of Technology de Kharagpur (Bengala, India). Y en ambos se demuestran los efectos antiproliferativos y promotores de la apoptosis -por la vía Akt- de las células tumorales implantadas en ratones tanto por la acción directa de la timoquinona como por su actividad potenciadora del sistema inmunitario con aumento demostrado de catalasa, glutatión y SOD en el hígado de los animalillos.

Es más, según lo publicado en 2013 en PLoS One por el Dr. I. O. Racoma y su equipo de la Ohio State University (EEUU) la timoquinona también actúa contra el glioblastoma, el tipo de cáncer cerebral de mayor morbilidad; según explican porque la timoquinona inhibe de manera selectiva la autofagia.

Por lo que se refiere a la leucemia es interesante destacar el artículo publicado en 2013 en Molecules por un equipo de la Universidad de Malasia de Kuala Lumpur dirigido por el Dr. L. Z. Salim según el cual la timoquinona induce también “in vitro” la apoptosis de las células tumorales al dificultar las funciones mitocondriales disminuyendo la transcripción del gen Bcl-2 y potenciando el gen Bax. Lográndose interesantes resultados en el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda.

También en 2013 se observó en ratones la eficacia de la timoquinona para inhibir la proliferación de las células cancerosas en los tumores hepáticos; lo constató un equipo de la Universidad de Madrás (India) dirigido por el Dr. S. Raghunandhakumar que se publicó en Toxicology Letters.

Y respecto al cáncer cervical es interesante lo investigado por el Dr. C. Sakalar y su equipo de la Erciyes University en Kayseri (Turquía); su investigación se desarrolló “in vitro” mediante la inmersión en soluciones de timoquinona de células cancerosas HeLa lográndose la apoptosis de las mismas mediante la regulación de la transcripción de los 84 genes conocidos que pueden intervenir en el proceso (bien inhibiendo unas señales, bien potenciando otras). Los resultados del trabajo se publicaron en 2013 en Molecular and Cellular Biochemistry y demostraron de nuevo que la timoquinona altera el mecanismo de las células tumorales induciendo su apoptosis y evitando su proliferación y migración.

Igualmente interesante es el trabajo publicado en 2013 en American Journal of Chinese Medicine por un equipo de la China Medical University de Taiwan dirigido por el Dr. E. Abdelfadil según el cual la timoquinona logra la apoptosis de las células de tumores orales -especialmente mórbidos- al regular la transcripción de genes involucrados en el proceso.

Terminamos este apartado indicando que la ya citada Dra. Hwyda Arafat, profesora en la Thomas Jefferson University de Filadelfia (EEUU) y la mayor investigadora y defensora en Occidente del valor terapéutico del comino negro, destaca que sus propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras le hacen eficaz en multitud de patologías pero, muy especialmente, en el cáncer. De hecho un equipo investigador del Kimmel Cancer Center de esa misma universidad constató que la timoquinona bloquea también el crecimiento tumoral de las células cancerosas pancreáticas llevando a la apoptosis al 80%. Y un equipo dirigido por la Dra. Arafat que no solo dinamiza el gen p53 -supresor de tumores- sino que además activa al gen Bax -que potencia la apoptosis de las células tumorales- al tiempo que disminuye la actividad del gen bcl-2 que es el que bloquea la apoptosis; observando asimismo un incremento de la expresión del gen p21, regulador de distintas fases del ciclo celular. En pocas palabras, el equipo de la Dra. Arafat comprobó que la timoquinona causa cambios epigenéticos en las células pancreáticas cancerosas mediante el mecanismo de acetilación de histonas. La timoquinona reduce la producción y actividad de las HDACs (Histona DesAcetilasas) bloqueando el proceso de transcripción genética. El comino negro es pues uno de los escasos “inhibidores de la HDAC” que se conocen.

OTRAS PROPIEDADES TERAPÉUTICAS

Antioxidante.

Los cuatro estudios que describimos a continuación demuestran el poder antioxidante de dos principios activos del comino negro, la timoquinona y su aceite esencial, lo que se manifiesta porque protegen el hígado, los componentes lipídicos y los eritrocitos o glóbulos rojos.

En 1996 los doctores M. B. Atta y K. Imaizumi -de la Universidad de Tanta en Egipto- publicaron en Journal of Japan Oil Chemists Society un artículo según el cual el extracto de comino negro tiene una fuerte actividad antioxidante; de hecho hasta impide la oxidación del aceite de maíz a la temperatura usual de la frituras (cerca de los 200º C). Los ensayos revelaron que su actividad antirradicalar es similar a la del extracto de romero.

Tres años después -en el 2000- un equipo de investigadores de la Universidad Karl-Franzens de Graz (Austria) coordinado por los doctores M. Burits y F. Bucar -el trabajo se publicó en Phytotherapy Research– evaluó la actividad antioxidante del comino negro y la encontraron en efecto equivalente a la del romero (Rosmarinus officinalis) -en cuanto a su capacidad estabilizante-antioxidante de los aceites comestibles usuales- destacando su acción protectora de la oxidación de lípidos.

Ya en 2004 un equipo de la Universidad del Jordán en Amman (Jordania) dirigido por el Dr. S. M. Suboh publicó en Phytotherapy Research un artículo que se centró en el efecto antioxidante del comino negro sobre los glóbulos rojos observando que ante la acción del agua oxigenada éstos muestran menor peroxidación lipídica, menor degradación proteica y menor deformación manteniendo la fragilidad osmótica (lo que contrasta con su total desprotección cuando son sometidos a la acción de los extractos de muchas otras plantas).

Y en 2010 los doctores A. N. Neveen y M. M. Mourad -de la Universidad de El Cairo (Egipto)- realizaron varios ensayos murinos que demostraron que la ingesta de aceite de comino contrarresta el estrés oxidativo que causa el glutamato monosódico (MSG) sobre el córtex y el hipocampo cerebral y que, de persistir en el tiempo, puede desencadenar notables desórdenes neurodegenerativos; el trabajo se publicó en Journal of American Science.

Anti-obesidad.

Un grupo investigador de la Sam Ratulangi University School of Medicine de Sulawesi (Indonesia) encabezado por el Dr. E. A. Datau estudió el efecto del comino negro sobre la obesidad masculina con un ensayo clínico a doble ciego durante tres meses encontrando que su ingesta diaria disminuye significativamente el peso con clara reducción del perímetro de la cintura y de la tensión sistólica. Y ello sin afectar a otras variables vitales. El estudio se publicó en 2010 en Acta Medica Indonesiana.

Osteroporosis y Síndrome Metabólico asociados a la menopausia.

Finalizamos indicando que el Dr. Ansam A. Seif -de la Universidad Ain Shams de Abbassiya en El Cairo (Egipto)- publicó en 2014 en BioMedCentral, Complementary & Alternative Medicine una relación de sus investigaciones en las que constató que las ratonas a las que se extirparon sus ovarios y fueron alimentadas con suplementos de comino negro tuvieron menos casos de osteoporosis y ésta surgió más tarde en comparación con los animales de control. Y es que el comino negro parece inhibir el efecto estrogénico -habitual en las mujeres menopáusicas- disminuyendo el riesgo de osteoporosis.

De hecho ese mismo año -2104- un equipo de la Universidad Putra de Serdang (Malasia) coordinado por el Dr. M. I. Ramlah publicó en Advanced Pharmaceutical Bulletin un trabajo según el cual el comino negro previene el Síndrome Metabólico en las mujeres menopaúsicas. Lo constataron al dar a quince de ellas cápsulas de comino negro en polvo durante dos meses -un gramo al día- y comparar su estado con otras quince que tomaron placebo. Es más, al finalizar el tratamiento no hubo reducción significativa de peso pero sí se observó disminución en sangre de glucosa, triglicéridos, colesterol total y colesterol “malo” o LDL.

CÓMO TOMAR EL COMINO NEGRO

Agregaremos para terminar que si el lector se decidiese a ingerir comino negro -en grano, en polvo o en aceite (solo el obtenido por presión en frío sin uso de vapor ni otras sustancias)- debe ante todo comprobar que realmente procede de la Nigella sativa. Y si lo que adquiere es aceite esencial que de verdad es puro y se ha elaborado exclusivamente con las semillas.

En cuanto a su uso terapéutico puede tomarse de forma preventiva agregando una vez al día una cucharadita de comino negro molido a cualquier comida. Si en cambio lo que se busca es hacer frente a alguna patología ya manifestada la dosis debe estar de tres y cuatro cucharaditas diarias más una o dos de aceite esencial. Sabiendo que el aceite de comino negro puede usarse para aliñar ensaladas y/o sazonar platos pero su aceite esencial JAMÁS beberse directamente. Debe DILUIRSE SIEMPRE con otros aceites, alcohol o grasas (nata, mantequilla, caldo graso, etc.).

Por lo que a su uso tópico se refiere compruebe antes echando una o dos gotas en la piel de la muñeca que no es alérgico; eso sí, si va a usar aceite esencial dilúyalo antes en otro aceite o grasa.

Juan Carlos Mirre

Este reportaje aparece en
169
Marzo 2014
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