Eficacia de la Homeopatía en patologías graves

La Homeopatía es eficaz incluso en el tratamiento de enfermedades graves, tumores malignos incluidos; desde un agresivo cáncer de lengua grado II con metástasis hasta una artritis reumatoide con deformación de articulaciones pasando por una encefalitis o un accidente cerebrovascular. Así lo afirma al menos el doctor Antonio Gil quien lo comprobó personalmente en el Hospital Homeopático Aditya de Pune (India) que fundara el Dr. Amarsinha Nikam y cuenta actualmente con un centenar de camas distribuidas en varias plantas. Hospital homeopático con UCI, servicios de urgencias y ambulancias durante 24 horas y métodos de diagnóstico y tratamiento no invasivos.

HOMEOPATIA

En la última semana de febrero los ministros españoles de Ciencia, Innovación y Universidades Pedro Duque y de Sanidad, Consumo y Bienestar Social María Luisa Carcedo dieron una rueda de prensa conjunta para comunicar a la sociedad española que su Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias avanzaba y que de los 139 métodos terapéuticos que habían identificado 73 podían ser ya calificados como «pseudoterapias porque tras revisar las publicaciones que recogen los ensayos clínicos aleatorizados, las revisiones sistemáticas y los metaanálisis publicados en Pubmed entre 2012 y 2018 -motor de búsqueda de referencia que recoge citas y resúmenes de artículos de investigación biomédica de la base de datos Medline- no se había publicado nada sobre ellas. Las otras 66 sí contaban con publicaciones pero ahora había que evaluarlas. Y tras tan absurdo y demagógico «argumento» se dieron por satisfechos sin que los periodistas presentes les preguntaran nada sobre los problemas reales a los que se enfrentan desde sus ministerios a los que son incapaces de encontrar soluciones. Al parecer no importa que a la ministra de Sanidad se le acumulen los problemas -huelgas de médicos de familia, listas de espera, gasto farmacéutico disparado, falta de plazas para sanitarios, desigualdad en la atención por comunidades, cifras de mortalidad por cáncer en aumento y un largo etcétera- ni que el ministro astronauta haya sido incapaz de hacer algo útil desde que llegó al cargo y lograr, por ejemplo, que nuestras universidades suban en la clasificación internacional de calidad -donde ninguna aparece entre las destacadas- o acabar con el nivel de endogamia y corrupción existente en ellas. Ambos optaron por chapotear en el charco de las «pseudociencias» sin argumentos para justificar el despilfarro de una campaña publicitaria que ha sido duramente criticada por electoralista y, sobre todo, por impropia de personas que se suponían serias. Y es que la afirmación de que la validez de la Medicina convencional la avala el llamado «método científico» es una falacia como hemos explicado hasta aburrir.
Pues bien, una de las terapias que los dos ministros intentaron rápidamente «demonizar» y calificaron de «pseudoterapia» -al igual que Organización Médica Colegial- es la Homeopatía, disciplina sobre la que ninguno de los dos sabe absolutamente nada y sin embargo no figura ya en ese primer listado de 73. Supina ignorancia que podrían haber resuelto leyéndose simplemente el reportaje que con el título ¡Demostrada científicamente cómo funciona la Homeopatía! publicó nuestra revista en el nº 220 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com. Texto en el que se demuestra más allá de toda duda que los productos homeopáticos actúan sobre las células y, por ende, sobre los tejidos, órganos y sistemas del organismo.
Y de hecho en esta ocasión vamos a dar a conocer un hospital en el que se trata exitosamente a todos los enfermos exclusivamente con Homeopatía por grave que sea su patología: el Hospital Homeopático Aditya de Pune (India) que en 1994 creó -y desde entonces dirige- el doctor Amarsinha Nikam.
Hablamos de un hospital privado de siete plantas que atiende durante 24 horas los siete días de la semana, cuenta con habitaciones totalmente equipadas, un centenar de camas, su propia unidad de cuidados intensivos, sistemas de monitorización y una ambulancia para el traslado de pacientes. Y, por supuesto, un equipo médico dispuesto a atender cualquier situación en todo momento bajo la dirección del doctor Nikam.
Hospital que desde su fundación hace 25 años ha tratado ya según sus responsables a cerca de un millón de personas con todo tipo de patologías, bien en consultas externas, bien en la UCI, bien permaneciendo ingresados durante algún tiempo. Una media pues de 40.000 pacientes al año que han dado lugar a casos tan sorprendentes que deberían llevar a muchos médicos a replantearse lo que creen saber sobre la Homeopatía.
Casos como el de un hombre que llegó al hospital en silla de ruedas después de someterse a dos cirugías en las caderas al que habían recomendado una nueva cirugía para proceder al reemplazo total de ambas caderas porque sólo así podría volver a caminar con normalidad y que tratado solo con homeopatía caminaba con un andador dos meses y medio después. O el de una mujer que llegó tras sufrir un severo ataque al corazón y los médicos le dijeron que debía someterse a una operación a corazón abierto en las siguientes 24 horas que solo con homeopatía logró en apenas un mes reducir los bloqueos que le produjeron el ataque en más de un 40% y no hubo siquiera que hacerle un bypass. O el de un varón de 27 años que llegó al hospital con un diagnóstico de estenosis aórtica calcificada severa al que le recomendaran un reemplazo valvular y tras seguir el tratamiento homeopático mejoró tanto su insuficiencia mitral que a los dos meses y medio no tenía ya ni disnea, ni palpitaciones, ni sensibilidad al ruido; según los informes logró una mejoría del 50% y pudo poco a poco volver a trabajar. O el de una joven rubia de 15 años de aspecto regordete que llegó con su padre a la consulta pálida, letárgica, con rostro cansado y gran dificultad para respirar diagnosticada de hipocinesia global con miocardiopatía dilatada, leve insuficiencia mitral y ligera hipertensión pulmonar que después de solo 20 días de tratamiento homeopático mejoró de forma considerable -empezó a poder sentarse con comodidad al irse reduciendo progresivamente su ahogo- y cinco años después realizaba con normalidad todas sus actividades diarias.
Y hablamos de casos reales documentados. ¿Imposible? En absoluto. El éxito se debe solo al tesón de un multifacético personaje de formación sanitaria convencional: médico, empresario, autor, maestro, trabajador social, productor de cine y, según quienes le conocen bien, un ser humano compasivo. Alguien cuyo abuelo era médico ayurvédico -el doctor Vitthal Nikam- y su padre médico homeópata -el doctor Dattatraya Nikam- que tras graduarse en una de las numerosas facultades de Homeopatía de la India y hacer un internado de dos años en un gran hospital general decidió pasar los siguientes 14 años ejerciendo en entornos rurales pequeños, en hospitales a nivel de distrito y en clínicas de pueblos, algo que le enseñó a enfrentarse a todo tipo de urgencias y tratar todo tipo de enfermedades, incluidos casos patológicos muy graves. Hasta que suficientemente formado y con amplia experiencia decidió volver a Pune y crear el Hospital Homeopático Aditya del que en esta ocasión nos ocupamos.

VISITA A PUNA

Pues bien, hace unos meses el médico español Antonio Gil Ortega -miembro de la Asociación de Médicos Homeópatas de Andalucía- tuvo la oportunidad de visitar ese hospital durante unos días volviendo -según sus propias palabras- impresionado por lo que vio y vivió, de cómo la Homeopatía puede curar a un coste bajísimo y de lo mucho que a los homeópatas de nuestro país -y en general de Europa- les queda aún por aprender. Y sobre tan singular experiencia hemos podido hablar con él.
-Díganos antes de nada, ¿es usted médico colegiado o terapeuta con formación en Homeopatía?
-Médico convencional colegiado. Me licencié en 1982 formándome luego en México en Homeopatía -entre 1984 y 1985- usándola profesionalmente desde entonces en mi consulta. Siempre en la medicina privada. Y añadiré que hace más de 30 años que ni consumo ni recomiendo medicamento alguno, sólo remedios homeopáticos.
-¿Cómo conoció la Homeopatía?
-Estando ya en tercero de carrera. En la facultad se enseña los dos primeros años la fisiología del cuerpo y cómo funciona de manera natural explicándonos que el organismo se defiende gracias a su sistema inmune ante cualquier agresión por tener sus propios mecanismos de defensa y que la inflamación, la supuración o la fiebre son mecanismos curativos. Sin embargo al tercer año de Medicina empiezas a estudiar las patologías y te dicen que ante un proceso inflamatorio hay que dar un fármaco antiinflamatorio. Es decir, se nos enseña a no respetar los mecanismos de defensa del cuerpo y no lo entendí. Me impactó interiormente tanto que estuve a punto de dejar la carrera.
Estando sin embargo ya en cuarto padecí un proceso de bronquitis crónica. Tomé muchos antibióticos y muchos mucoliticos y un día sufrí una crisis febril con mucha tos por lo que le pedí a un compañero que acudiera a algún médico cercano para que me sugiriese algún remedio y resultó que era un médico homeópata. Así que mi amigo volvió con un tubito que tenía un líquido dentro, seguí las indicaciones y en menos de una hora toda la sintomatología comenzó ¡a agudizarse! Sin embargo aguanté y dos o tres horas después la sintomatología empezó a disminuir. Al día siguiente los síntomas casi habían desaparecido. No tenía tos, ni expectoración y la fiebre había remitido. Me sentía mejor y decidí ir a visitar a aquel médico. Le conté lo que me había pasado y me dijo que me había dado Belladona. Yo no tenía ni idea de lo que era. Añadió que solo era el comienzo del tratamiento y necesitaba otro remedio para impedir que la bronquitis se repitiera para lo cual me hizo una historia clínica larguísima. Fueron más de dos horas con preguntas cuyo sentido no entendía. Sobre mi vida, sobre mi trabajo… Preguntas como qué sentía cuando esperaba el autobús. Luego, con el tiempo, entendería el sentido de aquel interrogatorio. El caso es que al final decidió darme un único remedio -Sulphur- y desde aquel momento mi bronquitis recurrente desapareció. Me impactó tanto que en ese momento decidí no volver a tomar más fármacos… y desde entonces no he vuelto a tomar ni uno solo. Esa fue mi primera experiencia con la Homeopatía.
-Nos han dicho que usted conoció el Hospital Homeopático Aditya de la India en un foro de colegas de whatsapp y decidió viajar hasta él para conocerlo. ¿Es así? ¿Qué experiencias tuvo? ¿Está bien considerada la Homeopatía en aquel país?
-Es un sistema médico reconocido por la Ley del Consejo Central de Homeopatía de 1973; de hecho es la tercera medicina más practicada tras la convencional y el Ayurveda. Hay en el país decenas de facultades y miles de practicantes. Y no es el único hospital en el que se usa pero sí el mayor y el que utiliza únicamente homeopatía clásica. Hay otros hospitales de unas 50 camas que utilizan homeopatía pero también medicina alopática y métodos invasivos que suelen estar subvencionados por los distintos estados. Aditya es sin embargo diferente porque es el hospital privado homeopático más grande y en él no se utilizan fármacos alopáticos ni se practica técnica invasiva alguna.
Antes de ir sabía que la homeopatía permite tratar problemas crónicos que no responden a los tratamientos alopáticos pero ahora sé que es posible tratarlo todo o casi todo.
-¿Cuál fue la primera impresión al llegar?
-Me encontré algo completamente inesperado. Era un edificio grande -de siete plantas- con guardias de seguridad, una ambulancia aparcada en su interior y una zona ajardinada alrededor. Una vez en recepción expliqué que había concertado una cita desde España con el doctor Nikam y me acompañaron directamente a su consulta, una sala bastante amplia en la que le encontré rodeado de 7 o 8 médicos que escuchaban atentamente lo que decía. Al otro lado había seis o siete pacientes -cada uno con un acompañante- a los que iría atendiendo uno a uno.
Me presenté, les dije que era español y médico y que llevaba 30 años ejerciendo la Homeopatía. Me dieron la bienvenida y me pusieron un sillón de ruedas para que me sentase junto al doctor Nikam. Y ahí estuve desde las cuatro y media de la tarde hasta las dos de la madrugada con apenas un pequeño descanso a las nueve de la noche. Fue sorprendente. Pasaron por allí personas con todo tipo de patologías diferentes, la mayoría para hacerse revisiones que se llevaban a cabo casi de pie. Eran diálogos breves y concisos del estilo de ¿Cómo estás?, Enséñame el brazo o ¿Cómo va la úlcera? Algunos iban solo a darle las gracias por curarles de enfermedades que les habían dicho eran «incurables». Y ese fue el ritmo durante todos los días que estuve allí.

UN ÚNICO REMEDIO, UNA ÚNICA DOSIS

-¿Cuál es el recorrido de un paciente cuando llega al hospital?
-Muy similar al que se sigue en cualquiera de nuestros hospitales. Hay una recepción y una sala de espera para 50 personas. Tras inscribirse en recepción los pacientes pasan a una serie de boxes. La primera gran diferencia con nuestro sistema hospitalario es la evaluación del estado del paciente porque allí, siguiendo la práctica homeopática unicista, se les somete a un pormenorizado cuestionario con el fin de recoger todo su historial.
En la Homeopatía unicista no existen protocolos estándar para cada enfermedad: se estudia el conjunto de las alteraciones de cada persona -tanto a nivel orgánico como emocional- y después de recoger todos los datos y alteraciones orgánicas el homeópata escoge un único remedio. La entrevista es pues fundamental porque es la base de la elección del remedio con el que el paciente será tratado. Y no son tres o cuatro preguntas sobre los síntomas que le han llevado a consulta como se hace en la medicina convencional. No. Es una conversación que puede llevar horas e incluye los síntomas pero también la manera de ser del paciente, su carácter, lo que más le interesa en la vida… Preguntas que nadie hace en la medicina alopática para proponer un tratamiento clínico.
Sin embargo allí todos los tratamientos parten de ese protocolo que tiene por objeto conocer cómo es el paciente mental, emocional, familiar, laboral y socialmente. Después pasa a una de las consultas externas -una de las cuales la atiende el propio doctor Nikam- y se decide si la persona queda o no ingresada.
-¿Qué tipo de patologías se atienden sobre todo en ese hospital?
-Hablé con muchos pacientes ingresados sobre sus patologías, el tiempo que llevaban allí y cómo se encontraban. Y quedé muy sorprendido porque algunas patologías eran bastante críticas, bastante serias. En la web del propio hospital hay casos registrados de colitis ulcerosa, estenosis aórtica, miocardiopatías dilatadas, cirrosis hepática con encefalopatía hepática, síndrome de dificultad respiratoria aguda con septicemia, enfermedad renal crónica, fibromialgia, atrofia del nervio óptico, enfermedad de Wilson, síndrome del intestino irritable y muchas más.
Recuerdo a un hombre que tenía artritis reumatoide; estaba en la quinta planta y llevaba 10 o12 días hospitalizado. Yo he tratado casos de artritis reumatoide y sé que las crisis de dolor son muy duras. Bueno, pues aquel hombre llevaba 10 años con crisis reumatoides, 10 años con tratamiento convencional alopático y cuando hablé con él llevaba solo 10 días en el hospital. Le pregunté cómo estaba y me dijo que la inflamación iba bajando paulatinamente, el movimiento iba regresando a las articulaciones y su estado interior estaba mejorando. Y había tomado un solo remedio homeopático y solo una vez. ¡Nada más!
-¿Una sola dosis de un único remedio?
-Sí. El doctor Nikam es lo más clásico que he visto nunca en Homeopatía. Utiliza la misma potencia que utilizó Hanneman, el «padre de la Homeopatía», durante toda su vida: a la 30CH. Ya sea un cuadro agudo, un cuadro terminal o un cuadro banal da siempre el producto a la 30CH. Sea la patología física o mental. Y eso no se hace hoy ni en Europa ni en el resto del mundo. Es más, se están utilizando potencias desde las 6D -que es decimal- hasta la máxima: cinco millones. Aunque la mayoría de las potencias que se utilizan en el mundo sean a la 30CH, a la 200CH, a la 1.000CH y a la 10.000CH. Sin embargo el doctor Nikam afirma que con la 30CH se cura todo. Solo cambia la dilución en aquellos remedios llamados nosodes que Hanneman decía que había que dar los a la 200CH pero el resto de los dos mil y pico medicamentos que hoy se comercializan los da a la 30CH.
-¿Y cómo aplica el tratamiento?
-Una vez examinado el historial del paciente y sus síntomas físicos el doctor Nikam escoge el remedio, se lo da al paciente y espera a ver su reacción; a veces 10 minutos, en otras más tiempo. Si tiene la certeza de que el remedio es el adecuado puede esperar tres o cuatro días manteniendo a esa persona con su sintomatología sabiendo que una vez que el cuerpo ha puesto en marcha sus mecanismos de curación necesita más tiempo para que los síntomas cambien. Si ve que la evolución no es la esperada estudia de nuevo el caso y puede que cambie el remedio pero lo cierto es que su gran experiencia le permite captar rápidamente cuál es el remedio más adecuado. En Homeopatía sabemos que hay signos de que el remedio está actuando aunque la sintomatología continúe y él tiene la suficiente experiencia en la observación de esos signos físicos y mentales y mucha intuición para saber si el remedio está actuando. Acierta en el remedio adecuado en el 90% de las ocasiones. No es fácil encontrar a una persona con esa certeza de prescripción.
-¿Conoció algún caso ilustrativo?
-Sí. Más allá de los casos que pasaban por consulta -en los que se sigue siempre el mismo procedimiento- conocí el caso de una mujer que se cayó de una escalera y se golpeó en la cabeza. Al hospital la llevaron en estado de semiinconsciencia. Nikam interrumpió su consulta y allí mismo la atendió en la camilla. Les preguntó a sus familiares qué había ocurrido y le dijeron que después de una gran discusión se había caído y golpeado la cabeza. Enseguida Nikam le dijo a uno de sus asistentes que le diera un medicamento homeopático que se llama Natrum Sulfuricum y a los pocos minutos la persona se levantó, preguntó qué hacía allí y con las mismas se marchó. Si usted consulta sobre el Natrum Sulfuricum verá que se utiliza en el tratamiento de lesiones cerebrales asociadas a la pérdida del conocimiento y también en circunstancias que impliquen un impacto emocional. Habitualmente manejamos muchos remedios homeopáticos pero la realidad es que de las dos mil cepas que hay con 250 puedes curar la mayor parte de las patologías humanas. Pues bien, muchos médicos homeópatas usamos sólo 40 o 50 remedios de esos 250 pero él maneja todos con bastante facilidad. Va más allá de los medicamentos más usuales que nosotros solemos manejar. Y da remedios muy pocos conocidos con gran certeza.

LA HOMEOPATÍA TAMBIÉN ATIENDE URGENCIAS

-A muchos les puede sorprender que en un hospital homeopático se atiendan urgencias. ¿De todo tipo?
-El hospital se ocupa de todo tipo de casos: pericarditis aguda, miopatía cardíaca, endocarditis, crisis asmáticas, infartos de miocardio, insuficiencia renal aguda, apendicitis aguda… Cualquier afección concebible que requiera atención médica inmediata e ingreso en un hospital allí se atiende. También atienden casos de crisis de esclerosis múltiple, neuralgias del trigémino, psoriasis, tumores cerebrales, meningitis y muchas otras afecciones para las cuales un paciente puede que en la India no encuentre mucha ayuda en un hospital general.
Tenga en cuenta que Nikam se ha especializado en Cardiología. Según él mismo ha declarado más de 3.000 casos cardíacos críticos han sido tratados allí exitosamente. Demostrando la eficacia de la Homeopatía no solo sobre la base de una sensación de mejoría informada por el paciente sino también con el apoyo de pruebas de diagnóstico y parámetros clínicos. Y todos los casos están documentados en inglés aunque las conversaciones se mantengan comúnmente en hindi.
-Si ya parece increíble que exista un hospital homeopático resulta inimaginable que éste cuente con una UCI.
-Sí, pero tiene poco que ver con las de nuestros hospitales. Lo que caracteriza su UCI es la sencillez. Es una sala en la que los pacientes más críticos permanecen monitorizados pero no se utilizan pinchazos o transfusiones de solución salina intravenosa o de sangre. Ni otros elementos que las personas dan por sentado en una UCI de nuestros hospitales. Se utiliza oxígeno pero no de forma invasiva, no se intuba a los pacientes. Y eso no significa que sean «primitivos». Simplemente aprovechan algunas herramientas de diagnóstico de vanguardia para comprender la patología y el progreso de la enfermedad.
Uno de los dispositivos con los que cuenta el hospital es una máquina de cartografía cardiaca que da mucha información de todo el sistema circulatorio y permite crear mapas electroanatómicos del corazón -no solamente a nivel electrocardiográfico- sin necesidad de un tratamiento invasivo con lo que se evita insertar catéteres a través de la arteria. Incluso pueden observar por vídeo a los pacientes con cámaras para seguir sus síntomas y observar otras particularidades de su comportamiento que pueden no ser evidentes en una sesión clínica. Tampoco se hace cirugía. Allí patologías que requerirían aquí una intervención quirúrgica con cierta premura ellos las manejan con Homeopatía.
-¿Cómo cuáles?
-Como una apendicitis aguda o una obstrucción intestinal, patologías que llegado el momento pensamos que hay que intervenir porque hay riesgo grande de peritonitis o de desembocar en una septicemia. Las manejan con bastante efectividad. También tratan infartos y a veces les han llegado enfermos en coma derivados desde otros hospitales a algunos de los cuales les han podido sacar adelante.
-¿Cómo es posible sacar a un paciente del coma si la base todo tratamiento es la elección de un remedio escogido tras un examen detenido del historial que se elabora con el propio paciente?
-En los casos de coma lo que el Dr Nikam hace es lo que haríamos nosotros cuando se considera que no hay ya nada que hacer: observar físicamente al enfermo y después preguntar a los familiares para que le den información sobre su estado. Haciéndoles todas las preguntas que le haría al paciente si estuviera consciente. Sobre su manera de ser, su carácter, lo que más le interesa en la vida. Incluso se habla con el cónyuge -la mujer o el marido- y los hijos preguntando sobre intimidades físicas, personales y privadas del paciente. Y con toda esa información se llega al remedio homeopático adecuado.
Nosotros no tenemos medios para tratar así a un paciente en coma. Ni nos dejan. Recuerde que el pasado mes de diciembre, en un caso similar, un juzgado de Madrid negó la petición de unos padres de que a su hijo, al que se había diagnosticado muerte cerebral, se le inyectaran tres preparados homeopáticos y vitamina C. Sus médicos se habían negado a ello. En el hospital del Dr Nikam no se hubieran negado aunque eso no signifique que hubiera salido adelante pero es de admirar el coraje que muestran allí para enfrentarse con esos casos y admitirlos en su hospital.

QUE VAYAN: LES ESTÁN ESPERANDO

-Entonces no existen protocolos para tratar a los pacientes en función de la «enfermedad» que padezcan.
-No. Para ellos el caso de cada paciente es diferente aunque los síntomas puedan ser parecidos. Cada uno tiene su propia biopatografia que le hace distinto y, por tanto, hace distinto el remedio para tratarle.
-¿También se trata a los enfermos de cáncer?
-Sí. Sé que también se tratan casos de cáncer, algunos de ellos complicados. Yo tengo grabado en la memoria el caso de un paciente con un carcinoma de lengua que llevaba poco tiempo en el hospital después de haber sido operado, irradiado y creo que tratado con quimio. El paciente me contó que desde que había comenzado a ser tratado en el hospital homeopático la deformación de su rostro estaba mejorando y volviendo a su ser.
Allí, durante el tiempo que estuve, dio también la casualidad de que se atendió a una amiga japonesa con la que coincidí en Puna. Llevaba tres o cuatro días con dolores intensos en la boca y no podía comer. Pensaban que se había quemado el velo del paladar. Una amiga le recomendó entonces el hospital del doctor Nickam y éste la atendió como un caso de urgencia. Para los síntomas agudos le dio un remedio y en cuestión de 10 minutos el dolor había remitido. Después completó su historial y le recomendó que fuera a un hospital a que la diagnosticaran. Y resultó que no se había quemado sino que tenía un tumor de 3 o 4 cm que al final, tras el diagnóstico, resultó benigno. Volvería días después con el diagnóstico, el doctor le puso un tratamiento a seguir con el mismo remedio y a día de hoy sigue su mejoría.
Recuerdo también un caso del 2002 sobre el que leí. Un paciente diagnosticado con un cordoma condroide -un tumor cerebral- había sido operado pero el tumor había vuelto a aparecer. Así que de nuevo le recomendaron cirugía pero a la vista de la naturaleza del tumor suspendieron los tratamientos alopáticos. Bueno, pues en marzo de 2004 comenzó a atenderle el Dr. Nikam y pronto comenzaron a reducirse los síntomas. Mejoró la visión doble y la marcha al caminar. Y los frecuentes ataques de dolor de cabeza también desaparecieron. En cuatro o cinco meses se recuperó totalmente de la parálisis y el paciente recuperó las fuerzas en las extremidades.
-Tratándose de un hospital privado, ¿qué tipo de pacientes son atendidos en él?
-Es cierto que el hospital es privado y bastante próspero. Está completo y tiene lista de espera. Cada persona que entra allí a pasar consulta tiene que pagar previamente 1.500 rupias, es decir, unos 20 euros. En la India la mayoría de la gente puede pagar esa cantidad pero si alguien realmente no puede hacerlo en función de su renta será igualmente atendido.
La habitación de lujo del hospital podría pagarla cualquier persona de clase media en España y de una clase media un poquito más alta en la India. Es una habitación individual con cama, teléfono, televisión, aire acondicionado, cama para acompañante, sofá con mesa y baño integrado.
También están las habitaciones especiales que son igualmente individuales y con baño propio. Las semiespeciales tienen cuatro camas y baño común pero es fácil y llevadero estar hospitalizado en ellas y pagar las estancias por días. Y, finalmente, hay 10 camas en el pabellón general.
Al hospital acude gente de todo tipo y nivel. Gente muy sencilla que no ha salido de su aldea durante la mayor parte de su vida para la que supone un gran esfuerzo reunir el dinero y acudir a un hospital pero también gente de alto poder económico e intelectual. Incluidos médicos que llevan a tratar allí a sus familias, políticos, ministros, inspectores de sanidad… Yo mismo me he hecho fotos con algunas de las autoridades que apoyan al hospital. Toda la sanidad del Estado lo apoya aunque sea privado. La gente confía en él hasta el punto de que muchos hospitales les envían pacientes cuando no pueden hacer nada por ellos
-Permítame una última pregunta: tiene conocimiento el doctor Nikam de la polémica que se está extendiendo en Occidente -no sólo en España- sobre el uso de la Homeopatía?
-Tampoco en la India la Homeopatía se escapa de las críticas. Son conscientes de la gran ignorancia de quienes dicen que la homeopatía no es «científica». Allí se vive a diario una prueba viva de todo lo que se puede hacer. Están dando tal ejemplo que ninguno de los argumentos en su contra se sostiene frente a la experiencia del Dr Nickam y su hospital.
Por cierto, con motivo de esta entrevista les pregunté si estarían dispuestos a recibir a una delegación española de la Organización Médica Colegial y me han contestado que lo único que tienen que hacer es comunicarles las fechas. Animan a todos los miembros del llamado observatorio de las pseudociencias y a los dirigentes de la OMC a que vayan allí, visiten el hospital, vean cómo funciona durante 24 horas o una semana, hablen con los médicos y los pacientes y después saquen sus propias conclusiones. Están seguros de que si lo hacen se acabará la discusión. De hecho el Dr. Nickam está deseando expandir sus conocimientos fuera de la India pero hay que ir a Puna porque las limitaciones físicas que padece después de sufrir un accidente de tráfico no le permiten largos viajes aunque no le impidan dedicar todo su tiempo al hospital y a sus pacientes, a los que atiende personalmente. Pero estoy seguro de que estará encantado de explicar a los representantes de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Presentaciones del Sistema Nacional de Salud la eficacia de la Homeopatía. Por mi parte volveré en breve a Puna para realizar junto a él una residencia de seis meses para después, quizás junto a unos colegas, intentar abrir una pequeña clínica de ese tipo en Sevilla.

Antonio F. Muro

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