Eficacia clínica de la Homeopatía

La campaña mediática contra los productos homeopáticos prosigue en España sin tregua a pesar de que tienen la consideración legal de medicamentos y la Homeopatía es una disciplina avalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Da igual que hasta el Premio Nobel de Medicina Luc Montagnier haya declarado que “la Homeopatía es eficaz, está científicamente fundamentada y no se justifican los ataques y burlas de las que es objeto”. Pues bien, el Dr. Diego Jacques Grauwet, miembro de nuestro Consejo Asesor y médico de amplia experiencia en esta disciplina terapéutica creada hace ya 221 años, ha querido aportar algunas de sus vivencias y reflexiones a la actual polémica con un esclarecedor artículo que ofrecemos sin más a continuación.

Homeopatía

Como quiera que a la gente le gusta saber quién se dirige a ellos voy a intentar superar el pudor que siento al hablar de mí y atender la petición expresa en ese sentido del director de la revista si bien de forma muy breve. Soy español de origen belga, doctor en Medicina con las especialidades de Ginecología y Obstetricia por la Universidad de Lovaina, experto en Microinmunoterapia y profesor de Homeopatía desde hace muchos años. He dirigido además en España el Instituto Internacional de Inmunoterapia Tres IDI de 1996 a 2000, fui asesor médico de Laboratorios Boiron entre 2000 y 2004 y Director en España tanto del Movimiento de Homeopatía Prenatal como del Movimiento Internacional de Homeopatía Pre-Natal del Dr. François Stern-Veyrin. Agregaré que me he especializado en ayudar a mujeres embarazadas para que den a luz de forma natural y en el tratamiento de bebés y niños con alimentos y productos naturales y homeopáticos carentes de efectos secundarios negativos. Y lo más importante en cuanto a lo que me gustaría contar en este breve artículo: llevo 33 años practicando la Homeopatía y he podido tratar eficazmente con ella numerosas patologías; desde infertilidad, amenorrea y disfunción hormonal hasta deficiencias del sistema inmune o problemas de autoinmunidad (síndrome de Sögren, artritis reumatoide…) pasando por psoriasis, dermatitis, hepatitis, fatiga crónica, fibromialgia y otras muchas dolencias, cáncer incluido.

Debo añadir que conocí la Homeopatía en la década de los años ochenta cuando trabajaba como ginecólogo en el Hospital Universitario Saint Luc de Bruselas y la verdad es que en ese momento pensé que se trataba, lisa y llanamente, de una terapia sin fundamentación científica. En 1983 conocí sin embargo a una homeópata francesa que me recriminó que hablara mal de ella sin haberla estudiado mínimamente y lo cierto es que me impactó su energía y su forma directa de hablar. Quizás porque en aquella época padecía una hepatitis B crónica agresiva y como los tratamientos convencionales no eran eficaces me animé a ver a un colega médico homeópata. Y reaccioné a su tratamiento de forma tan clara que apenas unos meses después la hepatitis había desaparecido.

DECIDO FORMARME

Obviamente tomé entonces la decisión de formarme, estudié y poco a poco comencé a utilizar remedios homeopáticos para tratar pequeños síntomas constatando pronto que realmente funcionan. Estaba tan contento con los resultados que finalmente leí un libro que me había recomendado aquella homeópata francesa –La medicina reencontrada del médico suizo Jean Elmiger- y gracias a él descubrí la esencia de la Isoterapia Homeopática Secuencial e Integral.

Es más, me impactó tanto que decidí conocerle personalmente y formarme con él. Fue así como oí hablar por primera vez de la energía vibratoria de las células y de cómo desde que nacemos las vacunas, los fármacos, los eventos físicos (operaciones, radiografías, etc.) y hasta las emociones impactan en nuestro campo vibratorio celular. Y lo más importante: cómo con diluciones dinamizadas de esas vacunas, fármacos o eventos puede liberarse el campo vibratorio celular del impacto negativo. Porque hoy hay remedios homeopáticos de constatada eficacia que permiten tratar tanto los impactos que dejan los traumas físicos como los psicoemocionales; aparecen en la Materia Médica Homeopática del Dr. Bernardo Vijnovsky.

Eso sí, es importante tener en cuenta el factor tiempo a la hora de tratara a un enfermo. Porque hay que empezar tratando los impactos más recientes y continuar hasta detectar y tratar los más antiguos, los que hayan podido sufrirse en el nacimiento e incluso durante el embarazo. Ello permite armonizar hasta el campo vibratorio heredado de nuestros ancestros y define lo que se conoce como Isoterapia Homeopática Secuencial Integral que yo utilizo. Con unos resultados que a veces a mí mismo me asombran. Recuerdo que cuando comencé me vino una paciente de 60 años que tenía un epitelioma basocelular -un cáncer de piel poco agresivo- en el párpado izquierdo y le dije que se operara pero como se negó la traté con el método homeopático que acabo de describir y para mi sorpresa ¡el cáncer desapareció! Y lo más llamativo es que lo que liberé fue el impacto que le había dejado ¡la vacuna de la viruela!

NUEVOS CONOCIMIENTOS

Años más tarde conocería los trabajos del biólogo Bruce Lipton, famoso catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin (EEUU) y autor de la obra Biología de las Creencias, revolucionario libro del ámbito de la Biología moderna en el que su autor describe con precisión las rutas moleculares a través de las cuales las células se ven afectadas por los pensamientos. Explicándose en él que no son los genes los que controlan nuestra biología sino que es el ADN el que está controlado por las señales procedentes del medio externo, especialmente por los pensamientos (positivos y negativos). Infiriéndose de ello que nuestro cuerpo puede cambiar ¡modificando simplemente nuestra forma de pensar! Tal es de hecho la base de la Epigenética.

Y es que la modificación del campo electromagnético de los receptores de la membrana celular modifica el comportamiento de las células actuando sobre las vías de señalización destinadas a regular la expresión génica y las vías de trascripción del ADN. Es como cambiar la orientación de una antena parabólica para recibir un programa distinto.

Posteriormente me formaría en Microinmunoterapia, disciplina creada por mi colega belga Maurice Jenaer que es una síntesis de la investigación convencional en el área de la Inmunología y de las posibilidades que la Homeopatía ofrece para obtener soluciones terapéuticas eficaces carentes de efectos secundarios. Definida de manera breve podríamos decir que se trata de una terapia de última generación que utiliza en dosis infinitesimales -de acuerdo con el proceso homeopático de dilución/dinamización- unas moléculas sintetizadas por el organismo específicas de las reacciones inmunitarias, las citoquinas, con la idea de que su ingesta provoque una reacción en cascada de los mecanismos del sistema inmune de forma gradual y sin efectos secundarios.

Las citoquinas son elementos fundamentales en las fórmulas utilizadas por la Microinmunopterapia porque intervienen en la diferenciación y maduración de una gran variedad de células del sistema inmune así como en la comunicación entre ellas; en algunos casos de manera directa. Me refiero a las interleucinas (de la IL1 a la IL23), los interferones (alfa, beta y gamma), los factores de crecimiento de colonias (CSF y TGF beta) y los factores de necrosis tumoral (alfa y beta).

Pues bien, la experiencia clínica ha demostrado que el uso de citoquinas en las formulaciones utilizadas habitualmente por la medicina alopática provoca importantes efectos secundarios, algo que los médicos -en especial los oncólogos- tratan aún hoy de resolver cuando la Microinmunoterapia ha demostrado ya que la solución está en usar las citoquinas ¡a dosis homeopáticas! Porque su preparación en dosis infinitesimales diluidas y dinamizadas no sólo reproduce su funcionamiento real orgánico -las citoquinas actúan en nuestro cuerpo a nivel infinitesimal- sino que lo hacen sin provocar efectos secundarios negativos ni perder la información vibracional que, transmitida al sistema inmune, pone en marcha la reacción deseada.

El segundo elemento fundamental en la formulación microinmunoterápica lo constituyen los ácidos nucleicos específicos. En 1994 el doctor Bernard Marichal dio un paso más en las investigaciones y encontró la forma de impedir la síntesis de proteínas víricas mediante ácidos nucleicos específicos correspondientes a fragmentos del genoma viral; obviamente preparados una vez más según el proceso de fabricación de los remedios homeopáticos. Los ácidos nucleicos específicos no son sino una mínima porción de un gen que se obtiene por síntesis química pura en laboratorio. Y cabe decir que en el caso de ser seleccionados para combatir un virus los ácidos nucleicos escogidos pueden actuar a nivel de un gen indispensable para eliminar el potencial infeccioso del agente patógeno o a nivel de un gen necesario para asegurar la capacidad reproductiva del microorganismo o su supervivencia.

Eso sí, las cápsulas de Microinmunoterapia con los gránulos impregnados por la solución homeopática no deben ser tragadas: se deben abrir y depositar su contenido bajo la lengua a fin de que se fundan lentamente. De esa manera la información distribuida en la tintura homeopática sobre la superficie de los glóbulos pasa a través de la mucosa de la boca para desde allí ser distribuida por todo el cuerpo. “La administración de las citoquinas por esta vía -explicó Jenaer- no es sólo sencilla y bien tolerada por el paciente sino que además tiene la ventaja de su proximidad inmediata a las uniones linfoides, particularmente numerosas en esta región: el anillo de Waldeyer, los ganglios, las amígdalas, las vegetaciones adenoides y otras asegurando la abundancia en esa zona de células inmunocompetentes efectoras. Si la información es transmitida por una citoquina administrada por vía sublingual el mensaje será claro para la célula de Langerhans cuya función es captar a su paso toda la información y, si es necesario, movilizarse para transmitirla a las uniones linfoides. A partir de ahí será la propia dinámica del sistema inmunitario la que establecerá las direcciones de acción en todo el organismo”.

Cabe añadir que los glóbulos están colocados en cápsulas perfectamente diferenciadas que se numeran y se presentan en varios colores para seguir la secuencia correcta de la cascada inmunológica. Habiendo pues en cada una la misma medicación siendo lo que varía entre una cápsula y la siguiente la dilución y, por tanto, su capacidad de estímulo. Obviamente deben tomarse siguiendo la pauta establecida por el terapeuta a fin de que dichos estímulos sean progresivos y no aleatorios.

Pongo un ejemplo: si se aporta a un enfermo interleucina 2 en diluciones bajas -a la 3CH o 4CH- aumentaremos el número de linfocitos CD4 que tienen receptores para la interleucina 2; por vías de señalización destinadas a la regulación de la expresión génica y proteínas STAT activadoras de la trascripción. Y si lo que se quiere es frenar la acción de la interleucina 1 -que es proinflamatoria- lo que hay que aportar es una dilución dinamizada alta -17CH o 30CH- para frenar la activación de receptores celulares y así disminuir la actividad inflamatoria.

¿QUÉ MEJOR PRUEBA QUE LA EXPERIENCIA CLÍNICA?

Habrá a quien todo esto le parezca complejo o poco creíble pero yo utilizo la Microinmunoterapia desde 1995 y he podido ayudar a niños que no paraban de sufrir otitis, catarros, faringitis y otras dolencias cuando iban a la guardería combinando una fórmula estimuladora del sistema inmune y la isoterapia homeopática secuencial de los antibióticos y vacunas recibidos. Y también he podido normalizar las citologías y biopsias del cuello uterino afectado por el papilomavirus humano negativizando la expresión genómica del papiloma. Es más, he logrado curar a un paciente de hepatitis B crónica, apaciguar reactivaciones víricas como las del Epstein Barr y el citomegalovirus y ayudar al sistema inmune estimulándolo en patologías oncológicas. Incluso he podido corregir el síndrome de ovarios poliquísticos frenando los receptores androgénicos. Y el Síndrome Premenstrual con diluciones altas de Folliculinum (30 CH ) o Estradiolinum (30 CH) y diluciones bajas de Progesterone (4 CH).

En fin, con las diluciones dinamizadas podemos actuar sobre todos los sistemas fisiológicos. Con una gran ventaja: sin efectos tóxicos ni adversos pues se trata de diluciones por encima del millón. Puedo aseverar que he llegado a regular la sintomatología de la enfermedad de Graves -hipertiroidismo- con un tratamiento conjunto de Metimazol a la D8 y Lycopus virginicus y, por supuesto, practicando la isoterapia secuencial porque pone la fisiología de la persona en mejor estado de receptividad.

MANIFESTACIONES ADAPTATIVAS

Es preciso entender que los síntomas de las “enfermedades” son en realidad manifestaciones adaptativas del organismo que dependen de dos factores: del entorno -agente infeccioso, tóxico, disfunción fisiológica…- y del modo de expresión genético que hemos heredado de nuestros antepasados de las últimas diez generaciones. Afortunadamente con isoterapia secuencial integral y homeopatía prenatal puede normalizarse la expresión heredada mediante el uso de nosodes homeopáticos a altas diluciones que –insisto- deben aplicarse siguiendo un estricto orden.

Añadiré por lo que al embarazo se refiere que se trata de un momento sagrado y delicado considerándose así desde la noche de los tiempos por todas las antiguas culturas y civilizaciones. Y es que el ser vivo que se está formando tiene todos sus receptores abiertos y los procesos celulares se encuentran en plena ebullición por lo que cualquier sustancia química, física -como las radiaciones- o trauma emocional sufrido por la madre puede repercutir en su fisiología y, por ende, en su futuro. Por eso nació la Homeopatía Prenatal creada en Francia por el doctor Leon Vanier y desarrollada por los doctores François Stern-Veyrin y Jenny Jordan Desgains con tres objetivos:

-Aliviar las molestias fisiológicas del embarazo.

-Facilitar el nacimiento dilatando el cuello uterino y sincronizando el ritmo de las contracciones así como acelerar la recuperación post-parto. Y,

-Aliviar las tendencias heredadas de nuestros ancestros impresas en los genes.

Debe entenderse que durante el embarazo la fusión madre-bebé a través de la placenta es total y que “informando” a las células de la madre “informamos” a las del feto. Llevo ejerciendo esta disciplina tan poco conocida desde 1985 en mi práctica de obstetra y son cientos las madres que pueden dar testimonio de su eficacia.

Quiero decir a los que dudan de la naturaleza vibratoria de la comunicación celular y de la fisiología que el músico y terapeuta bioenergético Fabian Maman -fundador de la Academia Tama Dó (que significa Sendero del Alma”)-, el físico Joel Stemheimer y la bióloga Helene Grimal -estos dos trabajan juntos en el Campus de Jussieu de Paris (Francia)- han podido fotografiar con cámara Kirlian los cambios vibratorios que se producen en las células al someterlas a cada una de las notas de la escala musical.

Las células… y los líquidos. Y recordemos que estamos compuestos de un 70/80% de agua. Basta recordar al respecto los trabajos del finado profesor Masaru Emoto, investigador japonés que demostró más allá de cualquier duda que la voz, la música, los pensamientos y las emociones humanas ¡pueden alterar la estructura molecular del agua! Las más de 10.000 fotografías que pueden contemplarse en los dos volúmenes de su libro Mensajes del agua son explícitas y contundentes.

Recordemos a quienes no hayan leído los reportajes que sobre ello se han publicado en esta revista que todo comenzó cuando en 1994 Emoto tomó agua de una fuente situada en su país, congeló unas gotas, las examinó bajo un microscopio electrónico de campo oscuro y las fotografió comprobando una vez reveladas que se habían formado hermosos hexágonos cristalinos parecidos a copos de nieve. Emoto tomaría entonces agua de un río contaminado, la congeló, fotografió unas gotas y comprobó que la imagen que aparecía en ellas era la de un turbio patrón sin forma reconocible, algo completamente desestructurado. A aquellos experimentos iniciales seguirían otros muchos y Emoto demostró que tanto la voz como la música, los pensamientos y las emociones humanas modifican la estructura del agua. De ahí que afirmara: “El agua no sólo almacena información sino también sentimientos y conciencia, reaccionando a cualquier mensaje”. Agregando: “Toda la información que alberga la estructura se hace visible cuando se fotografía una gota de agua en estado de congelación”.

LUC MONTAGNIER Y LA HOMEOPATÍA

Luc Montagnier plasmó por su parte en dos artículos publicados en 2009 y 2010 -Electromagnetic Signals Are Produced by Aqueous Nanostructures Derived from Bacterial DNA Sequences  y DNA waves anda water que ¡la información del ADN puede transmitirse electromagnéticamente al agua! Resulta que trabajando con células de “enfermos de SIDA” había observado en ellas la presencia de algunos micoplasmas y decidió someter el fluido biológico a varios procedimientos de filtraje para esterilizarlo por completo. Sin embargo se encontraría con la sorpresa de que en el líquido resultante, en teoría estéril, ¡se volvía a reproducir la infección! Y el mismo sorprendente resultado lo obtuvo con partículas virales de 100-120 nanómetros de diámetro usando filtros de 20 nanómetros. El producto final, a pesar de la aparente imposibilidad de contener material original, ¡reproducía en condiciones adecuadas la infección al igual que las partículas virales originales! Y fue buscando respuestas a tan extrañas infecciones “imposibles” como el equipo del Nobel francés encontraría que los líquidos filtrados ¡emitían ondas electromagnéticas de baja frecuencia que podían reproducirse! Lo que pronto atribuirían a la presencia en ellos de ¡nanoestructuras poliméricas capaces de reproducir las señales del ADN original!

Para explicar lo descubierto Montagnier afirma haber constatado que algunas secuencias de ADN bacteriano son capaces de inducir ondas electromagnéticas en diluciones acuosas que permanecen en ellas mucho tiempo después de que todo resto biológico haya desaparecido físicamente de la dilución. “La filtración de líquido –se explica en uno de sus estudios- fue primero realizada con filtros de 450 nanómetros para eliminar residuos y posteriormente a 100 nanómetros o a través de filtros Whatman de 20 nanómetros para eliminar las células de micoplasma. De hecho los dos filtros de 100 y 20 nanómetros se confirmaron estériles. La búsqueda de rastros de ADN del micoplasma por PCR y PCR anidada fue consistentemente negativa Sin embargo cuando los filtros fueron incubados durante dos semanas (100 nanómetros) o tres semanas (20 nanómetros) con un cultivo de linfocitos T humanos activados el micoplasma se recuperó en el medio con todas sus características originales, como ya se había observado previamente”.

Otro dato sorprendente fue que no sólo utilizaron soluciones acuosas sino que las agitaron y diluyeron ampliamente por considerarlo ¡imprescindible para la generación de señales! Es decir, “dinamizaron” los líquidos –es lo que se hace en Homeopatía- para obtener diluciones de mayor o menor intensidad; en otras palabras, para obtener distintas “potencias homeopáticas” aunque lo cierto es que ni los términos “homeopatía” ni “homeopático” se mencionan en ninguno de los dos artículos.

El equipo de investigadores de Montagnier constató también que las bacterias y virus patógenos –al menos con los que trabajaron- dejan una especie de “firma electromagnética” en las diluciones que van de la 5D a la 12D (1 centímetro cúbico de principio activo o tintura madre en 9 centímetros cúbicos de alcohol es lo que se conoce como “1D”; y 1 centímetro cúbico de éste (es decir, de 1D) en 9 centímetros cúbicos de alcohol sería 2D; y así sucesivamente)– así como que son pequeños fragmentos del ADN patógeno los que emiten esas señales electromagnéticas.

Y asimismo comprobaron que pueden encontrarse efectos electromagnéticos significativos incluso en diluciones 18D. La firma electromagnética se mantuvo incluso después de que los fragmentos de ADN restantes fueran destruidos por agentes químicos. Es más, en el estudio se afirma haber demostrado que esa información electromagnética puede transmitirse ¡entre envases separados!

De todo esto informó ampliamente Discovery DSALUD en el reportaje que con el título Luc Montagnier: el ADN transmite electromagnéticamente información al agua aparecido en el nº 138 que es donde me he permitido extraer las líneas precedentes con la aquiescencia de su autor.

NANOPARTÍCULAS EN LAS DILUCIONES HOMEOPÁTICAS

Es más, en las diluciones homeopáticas se han encontrado nanopartículas de la sustancia original cercanas en algunos casos al tamaño de puntos cuánticos y de ahí que sean indetectables por medios convencionales. Lo constató de forma concluyente un equipo de científicos hindúes utilizando los últimos avances tecnológicos y dando cuenta de ello en un trabajo que publicaron en International Journal of High Dilution Research. Y hay otros estudios realizados durante los últimos 7 años que han demostrado la existencia de una nueva realidad que obliga a replantearse el uso de la constante de Avogrado como medida de lo material ya que el factor de dilución homeopática excede ese número en varios órdenes de magnitud a pesar de lo cual sigue existiendo materia original en ellas en forma de nanopartículas. Se detectaron con un microscopio electrónico de alta potencia y resolución que permitió obtener imágenes de sus estructuras cristalográficas a escala nanométrica. Es más, el Departamento de Química del Ramnarian Ruia College de Maharashtra (India) ha demostrado usando la técnica de dispersión de luz dinámica que la acción de un fármaco homeopático varía según el tamaño de sus nanopartículas.

En fin, de estos y otros muchos trabajos se habla en el reportaje publicado en el nº 189 de la revista titulado ¡Descubren nanopartículas en las diluciones homeopáticas! Y explican que el director de la Vinayaka Mission University (India) afirmara recientemente: “El conocimiento científico ha avanzado enormemente y no tiene nada que ver con el que aún defienden quienes critican la Homeopatía. Lo que en su día aprendieron está obsoleto”.

 

Diego Jacques Grauwet

Este reportaje aparece en
DSALUD 207
207
Septiembre 2017
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