Se constata la ineficacia y peligrosidad de 91 fármacos ¡y la mayoría siguen sin retirarse!

Mieux Prescrire, asociación francesa independiente sin ánimo de lucro integrada por médicos, farmacéuticos y otros profesionales de la salud cuyo objetivo es proporcionar información sobre la relación beneficio-riesgo de los medicamentos, acaba de publicar por quinto año consecutivo la lista de medicamentos peligrosos que deberían ser retirados del mercado, bien debido a sus graves efectos secundarios, bien a que no aportan nada nuevo. Bueno, pues de los 91 fármacos cuya relación beneficio-riesgo es desfavorable en todas las situaciones clínicas para las que están autorizados sólo uno ha sido definitivamente retirado del mercado. ¿A qué esperan las autoridades? Es hora de que se inicie una investigación a fondo sobre la corrupción en el ámbito sanitario.

fármacos

En el extenso artículo Las farmacias están cada vez más llenas de medicinas peligrosas que apareció en el pasado número de la revista desvelamos cómo la industria farmacéutica presiona, influye e incluso controla la aprobación de los medicamentos en todas sus fases y cómo su poder en las agencias reguladoras está permitiendo el acceso al mercado de fármacos supuestamente innovadores que en realidad poco o nada aportan a otros ya existentes y más baratos y además sin ser suficientemente testados lo que implica un intolerable riesgo para los pacientes ya que a menudo sus efectos secundarios -algunos muy graves- no se detectan hasta muchos años después. Pues bien, en mayo pasado el Journal of the American Medical Association (JAMA) –órgano de la asociación médica estadounidense- publicó un trabajo titulado Postmarket Safety Events Among Novel Therapeutics Approved by the US Food and Drug Administration Between 2001 and 2010 (Incidentes de seguridad en la fase de postcomercialización de los nuevos fármacos aprobados por la FDA entre 2001 y 2010) según el cual 123 de los 222 aprobados en ese periodo –el 32%- provocaron efectos secundarios negativos no detectados antes. Coordinado por el investigador del Departamento de Medicina del Brigham and Women’s Hospital de Boston (EEUU) N. S. Downing el trabajo añade que ello solo llevó sin embargo a la retirada de 3, a realizar advertencias especiales en los envases de 61 y a 59 comunicaciones de seguridad; agregando que los problemas empezaron a constatarse principalmente a partir del cuarto año, lo que explica por qué los laboratorios no hacen estudios postcomercialización a largo plazo, algo que vergonzosamente permiten las agencias reguladoras.

De ahí que hayan surgido grupos privados que denuncian lo que está ocurriendo como es el caso en España de la plataforma No Gracias y en Francia de la Association Mieux Prescrire (Asociación por una Mejor Prescripción), organización sin ánimo de lucro constituida en 1981 e integrada por unos 30.000 profesionales de la salud de los que unos 16.000 son médicos generalistas, 1.500 médicos especialistas y 5.300 farmacéuticos y cuenta con una revista mensual –Prescrire-, un suplemento anual y una web: www.prescrire.org).. Entidad que hoy tiene tal prestigio que su presidente, Pierre Chirac, fue citado en 2016 por la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Nacional de Francia para conocer su opinión sobre los elevados precios de los “nuevos” medicamentos manifestando éste entonces –entre otras cosas- lo siguiente: «Innovación significa nuevo, no progreso. Y de hecho la mayoría de las innovaciones farmacológicas no proporcionan progreso tangible alguno a los enfermos. Es más, algunos son verdaderas regresiones terapéuticas”. Añadiendo como ejemplo: “Oncólogos estadounidenses publicaron recientemente un estudio según el cual los 71 anticancerígenos para tumores sólidos comercializados entre 2002 y 2014 apenas logran prolongar la vida -de promedio- dos meses”. Chirac se refería al trabajo efectuado por un equipo del Servicio de Oncología del Center for Cancer Research de Bethesda (EEUU) coordinado por el Dr. T. Fojo que se publicó en 2014 en JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery titulado Unintended consequences of expensive cancer therapeutics. The pursuit of marginal indications and a metoo mentality that stifles innovation and creativity: the John Conley Lecture (Consecuencias no deseadas de la costosa terapia del cáncer. La búsqueda de indicaciones marginales y la mentalidad del yo-también sofoca la innovación y la creatividad: Conferencia de John Conley). Chirac denunciaría asimismo que hoy el precio de los medicamentos no tiene nada que ver ni con su eficacia ni con su seguridad; especialmente en el ámbito de la Oncología y la hepatitis C.

Pues bien, Prescrire publicó poco antes del verano una evaluación de todos los fármacos autorizados en la Unión Europea entre 2010 y 2016 según el cual 91 presentan una relación beneficio-riesgo desfavorable en todas las situaciones clínicas; en otras palabras, no aportan nada y dados sus efectos secundarios deberían haberse ya retirado “debido a su nocividad”. Y aclaremos que los análisis de Prescrire se publican tras un complejo proceso en el que se investigan los estudios publicados, los datos de las agencias nacionales de medicamentos y otras agencias e instituciones de evaluación y los aportados por miembros de organizaciones independientes como la International Society of Drug Bulletins (ISDB). Y, por supuesto, los que quieran aportar los laboratorios que los comercializan aunque según Chirac solo unos pocos colaboran, algunos responden pero con desconfianza y otros ni eso. Cabe agregar que toda la información obtenida por Mieux Prescrire la estudia un equipo integrado por profesionales de la salud sin conflictos de interés y una amplia red de correctores que cuenta con múltiples controles de calidad. Dando prioridad a los ensayos controlados aleatorios a doble ciego bien realizados, comparando los nuevos fármacos con los de referencia ya existentes y descartando criterios intermedios -tan utilizados por los laboratorios- como los resultados biológicos que luego no se reflejan en la calidad de vida o el estado de los enfermos. Es más, no es éste el primer informe de Mieux Prescrire pidiendo la retirada de medicamentos. En febrero de 2014 dimos a conocer su anterior lista en un artículo aparecido en el nº 170 con el título Piden retirar 68 fármacos de las farmacias que puede consultarse en nuestra web: www.dsalud.com. Y todos ellos salvo el panitumumab -que se usa para algunos cánceres colorrectales- han vuelto a ser incluidos en la nueva lista. Ahora son ya pues 91 los medicamentos considerados más peligrosos que útiles.

 Y TODO PUEDE EMPEORAR

En suma, cada vez están llegando a las farmacias más medicamentos ineficaces y peligrosos y encima la situación puede empeorar en los próximos meses. Y es que en Estados Unidos se aprobó a principios de este año la 21st Century Cures Act, proyecto de ley apoyado por más de 1.400 grupos de presión que reduce aún más los requisitos exigidos para el acceso de nuevos fármacos al mercado y la aprobación de dispositivos médicos. Se explica en detalle en la web STAT News. Entre otras medidas –se dice en ella- la legislación admitirá ahora ‘resúmenes de datos’ para agregar nuevas indicaciones en algunos medicamentos en lugar de los datos completos de los ensayos clínicos. Y la nueva ley permitirá además a las farmacéuticas promover su uso sin necesitar la aprobación de las compañías de seguros y ampliar así sus mercados”. En cuanto a los dispositivos médicos asevera: “Según la Advanced Medical Technology Associationque representa a 300 compañías de dispositivos médicos- la ley permitirá una aprobación más rápida de las tecnologías médicas innovadoras para pacientes con enfermedades o condiciones que amenacen su vida y se debiliten irreversiblemente siendo las alternativas limitadas”.

Obviamente la iniciativa ha sido ya muy criticada. Los doctores de la Universidad Johns Hopkins Reshma Ramachandran y Zackary Berger -miembros de la National Physicians Alliance- afirman de hecho en un artículo titulado 21st Century Cures Act will distort the meaning of ‘FDA approved (La 21st Century Cures Act distorsiona el significado de ‘aprobado’ por la FDA) lo siguiente: “La legislación tiene aspectos positivos como el aumento de la financiación de los Institutos Nacionales de Salud para abordar la salud mental y la epidemia de opiáceos pero esos fondos, que tanto se necesitan, se consiguen a expensas de destripar la única agencia fiable que podría decirnos si los tratamientos que se prescriben a los enfermos funcionan sin hacerles daño”. Añadiendo respeto a los nuevos fármacos: “La ley servirá para presionar a la FDA y que ésta apruebe nuevos antibióticos, antifúngicos y, posiblemente, otros medicamentos mediante un nuevo y más rápido procedimiento denominado ‘fármaco antibacteriano para una población limitada’. Se abre una vía rápida para el consumo de medicamentos por pacientes con ‘necesidades médicas no cubiertas’ aunque no se aprobaran de forma específica para ellos”.

Por lo que respecta a la aprobación de nuevas tecnologías denuncian que “la ley también permitirá la aprobación de nuevos dispositivos médicos de alto riesgo basados en estudios de casos anecdóticos o informes aparecidos en revistas médicas en lugar de en ensayos clínicos. Y además los fabricantes podrán realizar cambios en esos dispositivos de alto riesgo sin supervisión de la FDA. Los cambios serán monitoreados por contratistas pagados por la propia industria”.

Una iniciativa que parece contar con el apoyo del presidente Donald Trump quien se ha comprometido a reducir las regulaciones actuales de la FDA a la que ha criticado por retener nuevos medicamentos. Según ha llegado a afirmar podrían eliminarse hasta el 80% de las regulaciones actuales. Claro que uno de sus principales candidatos a dirigir la FDA es Jim O’Neill –socio del multimillonario de Silicon Valley Peter Thiel– quien ha llegado a afirmar que las farmacéuticas no deberían estar obligadas a demostrar que sus medicamentos funcionan en ensayos clínicos antes de ponerlos en el mercado. “Que la gente empiece a usarlos asumiendo su propio riesgo”, ha dicho. Y lo malo es que los otros candidatos son el Dr. Scott Gottlieb -ex funcionario de la FDA con vínculos en compañías farmacéuticas y biotecnológicas- y el Dr. Joseph Gulfo, exejecutivo de biotecnología y dispositivos médicos.

Por otra parte, si todo esto se confirma ¿que hará la Agencia Europea del Medicamento (EMA)? ¿Seguir los pasos de la FDA? Pues es muy posible porque ya en 2016 aprobó el proyecto PRIME destinado a facilitar la “evaluación acelerada de medicamentos prioritarios”. Lo que hizo que organizaciones defensoras de los derechos de los pacientes como Health Action International, International Society of Drug Bulletins, Mario Negri Institute for Pharmacological Research, Medicines in Europe Forum, Nordic Cochrane Centre y Wemos expresaran públicamente sus temores en un documento público ante la posibilidad de que PRIME pueda suponer una puerta abierta a la aprobación de los nuevos fármacos sin los necesarios requisitos de seguridad. Suponiendo que tal cosa exista dada la cantidad de efectos secundarios negativos de los fármacos que los han pasado y la población consume con tanta despreocupación.

LA LISTA DE MIEUX PRESCRIRE

 En fin, seamos pragmáticos y demos a conocer los principios activos que desaconseja Prescrire y se hallan presentes en muy distintas marcas comerciales y mezclas. Y no citamos las marcas comerciales porque nuestra revista se lee en numerosos países y no en todos se llaman los fármacos de la misma manera así que deberán ser los lectores los que comprueben si están presentes en las medicinas que toman. Y vamos a comenzar la lista de Mieux Prescrire por los injustificadamente carísimos e ineficaces principios activos utilizados en los fármacos oncológicos ya que ninguno previene ni cura el cáncer. Lo más que logran –y es muy discutible- es prolongar la vida unas semanas a costa de una peor calidad de vida.

EN ONCOLOGÍA

 Para Mieux Prescrire todos los antitumorales de su lista tienen una relación beneficio-riesgo claramente desfavorable y solicita por ello la inmediata retirada de estos principios activos:

-La mifamurtida. Utilizada en quimioterapia para el tratamiento del osteosarcoma no ha demostrado siquiera que prolongue la vida y puede provocar hipersensibilidad, efusiones pleurales y pericárdicas, efectos neurológicos adversos y sordera.

-El nintedanib. Se aprobó en combinación con docetaxel para tratar adultos con cáncer de pulmón no microcítico localmente avanzado, metastásico o localmente recurrente. Tampoco prolonga la vida y puede provocar inhibición de la angiogénesis, trombosis venosa, hemorragia, hipertensión arterial, perforaciones digestivas y trastornos de cicatrización.

-El olaparib. No aumenta la esperanza de vida en el tratamiento del cáncer de ovario y en cambio expone a las mujeres a trastornos de la hematopoyesis, síndromes mielodisplásicos y leucemia mieloide aguda.

-El panobinostat. No prolonga la vida en el tratamiento del mieloma múltiple refractario o recidivante y en cambio puede afectar a numerosas funciones vitales acelerando incluso la muerte.

-La trabectedina. No ha demostrado eficacia en los sarcomas de tejido ovárico y puede provocar efectos adversos graves digestivos, hematológicos, hepáticos y musculares.

-El vandetanib. No ha demostrado que aumente la supervivencia en los cánceres medulares metastásicos de tiroides ni en cánceres no operables y sin embargo está constatado que provoca efectos adversos graves en 1 de cada 3 pacientes: diarrea, neumonía, hipertensión, enfermedad pulmonar intersticial, taquicardia ventricular polimorfa y hasta muerte súbita.

-La vinflunina. Es incierta su eficacia en los cánceres de vejiga avanzados o metastásicos pero en el mejor de los casos lograría una supervivencia de solo dos meses más. Sin embargo se sabe que puede dar lugar a reacciones adversas hematológicas -incluyendo anemia aplásica-, infecciones graves y trastornos cardiovasculares -como infarto de miocardio y enfermedad isquémica del corazón- e, incluso, llevar a la muerte.

Cabe agregar que la lista incluye otros dos principios activos que se usan en el caso de complicaciones ocasionadas por el tratamiento del cáncer:

-El catumaxomab. Recetado en la ascitis maligna expone a más de las tres cuartas partes de los pacientes a efectos secundarios adversos y a un aumento severo del riesgo de hospitalización e, incluso, de muerte.

-La defibrotida. Recetado en la enfermedad veno-oclusiva hepática puede provocar daños severos en las células madre hematopoyéticas.

 EN CARDIOLOGÍA

 Por lo que respecta a los fármacos utilizados para los problemas cardiacos Mieux Prescrire es igual de crítico:

-El aliskireno. Antihipertensivo inhibidor de la renina que no ha probado reducir los accidentes cardiovasculares en los diabéticos y puede dañar los riñones.

-El fenofibrato. Hipocolesterolemiante cuya eficacia preventiva cardiovascular no es mayor que la de un placebo; sin embargo se sabe que puede dar lugar a daños cutáneos, renales y hematológicos.

-La dronedarona. Fármaco antiarrítmico para el tratamiento de los trastornos del ritmo cardíaco con efectos adversos graves, especialmente hepáticos, pulmonares y cardíacos.

-La ivabradina. Inhibidor de la corriente cardíaca IF que no ayuda realmente ni en la angina de pecho ni en la insuficiencia cardíaca pero puede provocar perturbaciones visuales, bradicardias graves y otras arritmias cardíacas.

-El nicorandil. Se trata de un vasodilatador sin eficacia demostrada. Provoca ulceraciones mucocutáneas, a veces graves

-El olmesartán. No es más eficaz que otros fármacos de la misma familia sobre las complicaciones cardiovasculares de la hipertensión arterial y expone a enteropatías con diarreas crónicas -a veces severas-, pérdida de peso y mortalidad cardiovascular.

-La ranolazina. Fármaco para las anginas de pecho de acción poco conocida que expone a efectos adversos graves: problemas digestivos, trastornos neuropsiquiátricos, palpitaciones, bradicardia, hipotensión arterial, extensiones del intervalo QT del electrocardiograma y edema periférico.

-La trimetazidina. Sustancia de propiedades inciertas utilizada en la angina de pecho sin eficacia demostrada más allá de un modesto efecto sintomático -especialmente durante las pruebas de estrés- que puede provocar síndromes parkinsonianos, alucinaciones y trombocitopenia.

-El vernakalant. Antiarrítmico inyectable utilizado en la fibrilación auricular de ineficacia demostrada a la hora de mejorar los índices de mortalidad o disminuir accidentes tromboembólicos y cardiovasculares. En cambio puede provocar problemas del ritmo cardíaco.

TRASTORNOS NEUROPSIQUIÁTRICOS

 Hay que decir que el informe de Mieux Prescrire es especialmente crítico con los últimos fármacos disponibles para los enfermos de alzheimer ya que –dicen- “tienen una efectividad mínima y transitoria”. Añadiendo: “Son poco manejables por sus efectos adversos desproporcionados y exponen a muchas interacciones. Ninguno de estos fármacos es eficaz, no han demostrado que retrasen la progresión de la dependencia y exponen a efectos secundarios graves, a veces mortales”. Desaconsejando explícitamente el donepezilo, la galantamina, la rivastigmina y la memantina. Sus efectos adversos van desde trastornos neuropsicológicos y trastornos de corazón hasta convulsiones y comportamientos violentos.

En cuanto a los antidepresivos explica que los nuevos medicamentos autorizados presentan más riesgos graves sin haber demostrado mayor eficacia que los ya existentes que, de por sí, “tienen una eficacia modesta, a menudo de aparición lenta”. Considerando los más peligrosos la agomelatinafármaco sin eficacia probada que además de exponer al riesgo de contraer hepatitis y pancreatitis puede provocar conductas agresivas y tendencias suicidas- y el bupropiónanfetamina puede provocar agresividad, depresión e ideas suicidas además de exponer a los enfermos a graves problemas físicos-. El resto de los antidepresivos que recomienda retirar del mercado son la duloxetina, el citalopram, el escitalopram, el milnacipran, la venlafaxina, la tianeptina, la dapoxetina, la etifoxina y el tabagique. Y otro tanto recomienda hacer con los psicotrópicos dapoxetina y etifoxina.

 DOLOR Y REUMATOLOGÍA

 Por lo que a los antiinflamatorios no esteroideos se refiere Mieux Prescrire dice que cuando el paracetamol no es suficiente las siguientes opciones de menor riesgo son el ibuprofeno y el naproxeno pero consumidos a dosis muy bajas y durante el menor tiempo posible. Sugiriendo no usar en cambio el celecoxib, el etoricoxib y el parecoxib porque exponen a serios problemas cardiovasculares que pueden llegar hasta el infarto de miocardio. Finalmente recomiendan la retirada del diclofenaco, el aceclofenaco, el ketoprofeno, el piroxicam y la floctafenina.

En cuanto al tratamiento de la osteoporosis recomiendan la retirada del denosumab -cuyos efectos secundarios más significativos son los dolores dorsales y musculoesqueléticos y las infecciones graves- y el ranelato de estroncio. Agregando que si el aporte de calcio y vitamina D no son suficientemente eficaces puede recurrirse al ácido alendrónico y al raloxifeno por tener mejor relación riesgo-beneficio a pesar de sus significativas limitaciones.

Y por lo que respecta a la osteoartritis es concluyente: “Los medicamentos autorizados por su supuesta acción en el proceso que conduce a la osteoartritis son descartables porque no tienen ninguna eficacia demostrada más allá del efecto placebo y en cambio tienen efectos notables no deseados. No se conoce ningún medicamento que actúe sobre la alteración de las articulaciones con una relación beneficio-riesgo favorable”. Dicho esto solicita la retirada de la diacereína y la glucosamina recomendadas para la artrosis y la de antiálgicos reumáticos como la capsaicina, el metocarbamol, el tiocolchicosido, la quinina y las combinaciones colchicina + polvo de opio + tiemonium, dexametasona + salicilamida + salicilato de hidroxietilo y prednisona + salicilato de dipropileno.

OTRAS ESPECIALIDADES

 El resto de principios activos que pide sean retirados son éstos:

-En Dermatología el tacrolimus tópico, la mequitazina, el omalizumab y la prometazina inyectable.

-En Diabetología y Nutrición la tetrahidrolipstatina (orlistat), la alogliptina, la linagliptina, la saxagliptina, la sitagliptina, la vildagliptina, la canagliflozina, la dapaglifozina, la pioglitazona y la combinación bupropio + naltrexona.

-En Ginecología y Endocrinología la tibolona.

-En Gastroenterología la domperidona, el droperidol y el prucalopride.

-En enfermedades infecciosas la moxifloxacina y la telitromicina.

-En Neurología el alemtuzumab, el natalizumab, la teriflunomida, la flunarizina y la tolcapona.

-En Oftalmología la ciclosporina y la idebenona. Y,

-En Neumología/Otorrinolaringología los descongestionantes orales y nasales efedrina, nafazolina, oximetazolina, fenilefrina, pseudoefedrina, tuaminoheptano, ambroxol, bromhexina, polcodina, tixocortol, omalizumab, mepolizumab manitol inhalado y nintedanib.

Terminamos indicando que el equipo de Mieux Prescrire finaliza su extenso trabajo con dos preguntas muy relevantes: “¿Cómo puede justificarse exponer a los enfermos a medicamentos que causan más efectos secundarios que otros de la misma familia farmacológica o que son de similar eficacia? ¿Y cómo se justifica exponer enfermos a los graves efectos secundarios de medicamentos cuya eficacia probada no es siquiera superior a la de un placebo según los criterios clínicos relevantes?” Los autores del informe finalizan sus comentarios con esta reflexión: “No hay ninguna buena razón para que estos fármacos, más peligrosos que útiles, permanezcan legalmente en el mercado”.

 

Antonio F. Muro

Este reportaje aparece en
DSALUD 207
207
Septiembre 2017
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