Trigo sarraceno: rico en sustancias terapéuticas y más saludable que el trigo común

El trigo sarraceno o alforfón no es un cereal aunque posea características similares y cuenta con la ventaja de no contener gluten -puede ser pues consumido por los celíacos- y poseer un alto contenido en inositol y rutina así como en numerosas moléculas más de conocidas propiedades terapéuticas según han demostrado cientos de ensayos realizados en todo el mundo. De hecho es antiinfeccioso -bactericida y antifúngico-, antioxidante, antiinflamatorio, antialérgico, antiestresante, quelante, hipotensor, hipolipemiante, hipoglucemiante, anti-alzheimer e incluso antitumoral contribuyendo su consumo a normalizar los niveles de colesterol y triglicéridos y evitar el exceso de glucosa en sangre, la resistencia a la insulina, la diabetes, la obesidad y la hipertensión arterial.

Trigo sarraceno

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El trigo sarraceno o alforfón no es un cereal aunque posea características similares y cuenta con la ventaja de no contener gluten y poseer un alto contenido en inositol y rutina así como en numerosas moléculas más de conocidas propiedades terapéuticas.

El trigo sarraceno es antiinfeccioso -bactericida y antifúngico-, antioxidante, antiinflamatorio, antialérgico, antiestresante, quelante, hipotensor, hipolipemiante, hipoglucemiante, anti-alzheimer e incluso antitumoral.

El consuno de trigo sarraceno contribuye a normalizar los niveles de colesterol y triglicéridos y a evitar el exceso de glucosa en sangre, la resistencia a la insulina, la diabetes, la obesidad y la hipertensión arterial.

El trigo sarraceno es rico en vitaminas del grupo B así como en fósforo, magnesio, manganeso, cobre y zinc además de grasas, lisina y rutina.

El trigo sarraceno no contiene ni gluten ni gliadinas, es más rico en lisina que los cereales y contiene aminoácidos esenciales ricos en rutina, inositol, fenoles y polifenoles.

A diferencia del trigo corriente el trigo sarraceno puede cocerse directamente -como el arroz o el maíz- aprovechándose su fibra y las moléculas bioactivas que se pierden en la molienda al hacer harina.

Este reportaje aparece en
DSALUD 207
207
Septiembre 2017
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