El derecho a decidir sobre la propia muerte
Número 31 - Septiembre 2001
Tiempo de lectura: 3 minutos
Si bien es cierto que el Parlamento de Cataluña ha aprobado la ley del Testamento Vital no lo es menos que el Congreso de los Diputados se ha negado a debatir esa ley porque no está dispuesto a considerar la eutanasia. Ni siquiera a considerar ese Testamento Vital que se limita a ser un documento dirigido al médico en el cual «una persona mayor de edad, con capacidad suficiente y libremente, expresa las instrucciones a tener en cuenta cuando se encuentre en una situación en que las circunstancias que concurran no le permitan expresar su voluntad». O sea, expresar simplemente el deseo de que no le alarguen la vida –el sufrimiento– una vez el médico haya considerado su situación como terminal. Y lo curioso es que el Congreso de los Diputados ha justificado su rechazo a considerar cualquier tipo de eutanasia en el hecho de que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional asegura que el derecho a la vida no incluye el derecho a la muerte.

Este texto solo está disponible para suscriptores.












