El origen no sexual de enfermedades sexuales
Número 10 - Noviembre 1999
Tiempo de lectura: 6 minutos
Ante una alteración funcional es creencia generalizada que su causa se encuentra –o por lo menos debe buscarse– en el propio órgano afectado. Y que, en consecuencia, lo lógico es que toda somatización deba ser resuelta combatiendo la enfermedad en o desde esa somatización. Así, ante una impotencia sexual masculina –por referirme sólo a las enfermedades sexuales a fin de no alargar la casuística que expongo– el enfermo mirará abatido su pene, el médico lo chequeará y el psicólogo –especialmente el especializado en Sexología– buscará una causa sexual en esa disfunción. Disfunción que a su vez intentará resolver con prácticas conductistas erótico-sexuales.

Este texto solo está disponible para suscriptores.












