El peligro de las bacterias sintéticas diseñadas mediante bioingeniería

Victor de Lorenzo, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), afirma abiertamente que los “médicos del futuro” serán bacterias sintéticas diseñadas y fabricadas mediante bioingeniería capaces de transportar selectivamente fármacos por todo el organismo y llevarlos allí donde se requieran para combatir infecciones, regenerar tejidos y órganos, reprogramar células-madre y garantizar la seguridad de los medicamentos y los organismos transgénicos… entre otras cosas. Sorprendente afirmación ante la que cabe preguntarse si estamos ante uno de los mayores avances de la medicina y la biología o ante un nuevo peligro para la salud, la vida y el ecosistema. Y es que intentar manipular la naturaleza e incluso contrariarla -máxime con los escasos conocimientos actuales- se antoja muy peligroso.

En septiembre de 2015 se celebró en Barcelona un encuentro internacional con el lema Synthetic Biology. From Standard Biological Parts to Artificial Life (Biología Sintética: de partes biológicas estándar a vida artificial) convocado por B·Debate y la Universidad Pompeu Fabra en colaboración con el Integrative Synthetic Biology Centre de la Universidad de Warwick (Gran Bretaña), el Boston University Biological Design Center (EEUU) y el Biomass Systems and Synthetic Biology Center de la Universidad de Sao Paulo (Brasil) en el que se dieron a conocer los avances en Biología Sintética que, según el comunicado oficial emitido, “dibujan un futuro de la medicina absolutamente diferente del que conocemos ahora”.

Citando al investigador del CSIC Victor de Lorenzo, al director del Área de Medio Ambiente de la Fundación La Caixa, Enric Banda, al líder científico de B-Debate Jordi García-Ojalvo y al director del Laboratorio de Sistemas Complejos de la Universidad Pompeu Fabra Ricard Solé la nota asegura que pronto podrán utilizarse microorganismos para dispensar fármacos, reprogramar células madre y regenerar tejidos y órganos entre otras aplicaciones biomédicas, energéticas y medioambientales. En el futuro… porque de momento posibilidades tan llamativas son solo promesas que se hacen para lograr financiación -privada y pública- para tales proyectos. De lo que no se habla en cambio en este tipo de foros es de los riesgos que ello puede entrañar para el medio ambiente, la salud y la vida… y no se trata precisamente de riesgos baladíes. Explicamos brevemente al lector no versado de qué estamos hablando.

 QUÉ ES LA BIOLOGÍA SINTÉTICA

 El primero en utilizar el término “biología sintética” fue el biólogo francés Stéphane Leduc en un libro publicado en 1910 sobre generación espontánea pero su utilización en el sentido actual la hizo por primera vez el genetista polaco Waclaw Szybalski en un artículo que publicó en la década de los setenta del pasado siglo XX. No sería sin embargo hasta el 2000 -en dos artículos publicados en el nº 403 de Nature- cuando se dieron a conocer las primeras aplicaciones de biología sintética siendo a partir de entonces cuando algunos biólogos afirmaron haber sintetizado los genomas de varios virus: el de la hepatitis C, el de la polio, el del bacteriófago phiX174 y el del adenovirus presuntamente responsable del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS por sus siglas en inglés) aunque en este último caso se reconocería que hubo errores. Posteriormente sería Craig Venter -conocido por su fracasado intento de clonar una oveja a la que llamó Dolly– quien aseguraría haber “construido” en su laboratorio la primera bacteria sintética a la que denominó Mycoplasma laboratorium; no obstante la “creación” de Venter contaba con elementos no sintéticos extraídos de una verdadera bacteria por lo que no había producido vida desde cero. De hecho no parece que esto vaya a conseguirse tan fácilmente como postulan los defensores de esta biotecnología.

Así lo explica el biólogo español Emilio Cervantes, jefe de servicio de Microscopía Confocal e Imagen del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y miembro del Departamento de Desarrollo Sostenible de Sistemas Agroforestales y Ganaderos a quien hemos entrevistado para este artículo: “Los genomas víricos son los más pequeños y por eso fueron los primeros en ser secuenciados; y obviamente son los menos difíciles de sintetizar. Los genomas de las bacterias son ya más complejos -y en distinto grado- aunque varios han sido también secuenciados. Bueno, pues el equipo de Venter eligió para sintetizar el más sencillo solo que para su supervivencia se depende de una célula que no sintetizaron ellos. Y aun más complejas son las células eucariotas, las que tienen núcleo definido con membrana nuclear al contrario que las procariotas que al carecer de ésta tienen el material genético disperso en el citoplasma. Y hasta de las células eucariotas más sencillas es difícil obtener la secuencia completa; máxime si ésta es compleja -proceda de un vegetal o de un animal- porque hay en ellas regiones repetidas que hacen casi imposible la secuenciación. Y no digamos ya la posibilidad de sintetizarla. La síntesis del genoma de una célula eucariota es un proyecto que solo será posible a muy largo plazo. Y desde luego será de muy distinta complejidad si es de una levadura (hongo unicelular), de una planta o de un animal. La síntesis de un genoma no implica la síntesis del organismo del que procede. Lo que hasta ahora se ha hecho con bacterias es introducir el genoma sintetizado en una célula natural. Se ha sintetizado pues el genoma, no el organismo“.

El Grupo ETC -organización sin ánimo de lucro dedicada a la conservación y promoción de la diversidad cultural y ecológica que realiza una minuciosa labor de seguimiento de estas nuevas tecnologías así como del comportamiento de los gobiernos y las grandes corporaciones -en colaboración con la Fundación Heinrich Böll, el Partido Verde alemán y numerosas organizaciones y movimientos sociales de África, Asia e Iberoamérica- define la Biología Sintética en uno de sus documentos como “una ingeniería biológica asistida por ordenadores para diseñar y construir nuevas formas de vida sintéticas, partes vivas, artefactos y sistemas que no existen en la naturaleza” añadiendo que asimismo abarca “el rediseño de organismos ya existentes mediante esas mismas técnicas”. Pues bien, el Grupo ETC ya ha avisado de que, sin fundamento real. “los biólogos intentan convencernos de que es posible un enfoque predictivo de la biología al usar partes que supuestamente están bien caracterizadas y exhibirán pues el comportamiento predicho en el organismo de diseño”.

La Dra. Mae-Wan Ho –doctora en Bioquímica Genética e investigadora senior en el Queen Elizabeth College de Reino Unido- duda sin embargo de que la Biología Sintética logre sus pretensiones y, sobre todo, de que “los biólogos sintéticos no causen daños en su intento de crear vida artificial o de recrear la vida”. Y es que la Biología Sintética parte de una visión mecanicista que contempla a los seres vivos como meras máquinas formadas por una serie de piezas que, por numerosas que sean, pueden llegar a conocerse y reproducirse en un laboratorio. E incluso construir seres vivos sintéticos -es decir, artificiales- ¡partiendo desde cero! En suma, crear en el futuro seres vivos, tanto vegetales y animales como humanos. Un proyecto que, como a nadie puede escapársele, implica riesgos muy altos para el ecosistema y la propia existencia de la vida en la Tierra donde la adaptación al entorno de todo lo existente ha llevado miles de millones de años, algo que pretende violentarse en apenas unas décadas… o siglos.

 ¿UN NUEVO FUTURO PARA LA MEDICINA?

 Que las promesas atractivas venden es bien sabido y por eso las de la Biología Sintética superan ya a las que hizo la Biotecnología; particularmente en el ámbito de la Medicina y la reproducción. Ciertamente no ha transcurrido aún tiempo suficiente como para valorar con distancia y perspectiva los resultados a largo plazo de ésta última pero frente a la campaña de manipulación permanente de las grandes empresas que dominan el sector van abriéndose paso ya investigaciones independientes que ponen de manifiesto los potenciales daños para la salud y el ecosistema, tanto a corto como a medio plazo. Y algunas son espeluznantes. ¿Pero qué se proponen exactamente los biólogos sintéticos, qué han conseguido hasta el momento y, sobre todo, quiénes están interesados en explotar sus posibilidades? Pues en el terreno de la Biomedicina sus principales promesas son crear y/o desarrollar…

…bacterias diseñadas para transportar fármacos de un sitio a otro e incluso autorreparar tejidos y órganos dañados. Por eso dice el investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, Victor de Lorenzo, que “los doctores del futuro serán bacterias que habitarán en nuestro cuerpo”. Y es que se postula que serán capaces hasta de producir cambios en la concentración de hormonas y crear compuestos químicos o biológicos con materiales y enzimas sintéticas.

…fármacos a la carta. Se postula que el previsible avance de esta tecnología permitirá un conocimiento mucho mayor de la complejidad de las enfermedades y será posible diseñar fármacos personalizados aplicando lo que se denomina “ingeniería genética in silico”, es decir, ingeniería informática virtual para testar la idoneidad de cada fármaco en un paciente y decidir sobre ellos atendiendo a su genética y a sus necesidades.

…terapias génicas. La idea es diseñar y/o modificar virus para trasportar genes a tejidos concretos. La novedad con respecto a la antigua terapia génica es que ahora aseguran que los disparos darán en la diana, algo que hasta el momento no se ha conseguido.

…reparar y regenerar tejidos y órganos. Lo que se postula es desarrollar una serie de sensores internos que detecten posibles daños en tejidos y órganos nada más producirse y enviar luego dispositivos -entre ellos enzimas- que reparen los daños.

…hacer reprogramación celular. La propuesta es regenerar tejidos y órganos programando -o reprogramando- células madre. Incluso se postula la posibilidad de reprogramar el sistema inmunitario.

En fin, todo esto y mucho más -la imaginación es libre a la hora de buscar fondos y rentabilizar sueños- es lo que proponen las empresas de Biología Sintética que además ya han puesto su mirada en muchos otros ámbitos: la bioenergía, la agricultura, la alimentación, la eliminación de residuos tóxicos, la explotación de minas, el control de organismos modificados…

 EL PELIGRO DE MANIPULAR LA ESENCIA DE LA VIDA

 Pues bien, el ya citado Grupo ETC advierte a la sociedad de hasta dónde pueden llevarnos estas empresas: “La ingeniería genética de cualquier organismo podría dar lugar a efectos impredecibles e imprevistos -aunque tal vez no de manera inmediata- y la mayor complejidad de la Biología Sintética aumentará esos riesgos. Liberar organismos derivados de la biología sintética -de manera intencional o no- que se reproduzcan por sí mismos y se esparzan por la biosfera incrementaría los peligros para las plantas, los animales, los microbios y los ecosistemas completos”.

Y es que la Biología Sintética es aun mucho más peligrosa que la tecnología de ADN recombinante ya que -entre otras cosas- pretende…

…manipular y utilizar partes de células vivas en laboratorio: genes, secuencias de ADN, proteínas, ribosomas, ácidos nucleicos, aminoácidos, etc.

…construir circuitos genéticos y rutas metabólicas enteras a partir de secuencias de diseño que no existen en organismos naturales.

…usar algoritmos de ordenador para “promover la evolución” y alterar así secuencias genéticas de forma radical.

…alterar o eliminar miles de elementos genéticos en los organismos mediante técnicas denominadas “barajado de ADN” o “refactorización”.

…construir genomas completos de microbios sintéticos.

El estadounidense George McDonald Church, químico, genetista e ingeniero molecular que durante años trabajó en la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT), miembro en Estados Unidos de la Academia Nacional de Ciencias y de la Academia Nacional de Ingeniería y fundador del Instituto Wyss de Ingeniería -es pionero en Genómica y Biología Sintética- ha publicado recientemente un libro titulado Regénesis: cómo la Biología Sintética nos reinventará a nosotros y a la naturaleza en el que llega a afirmar que si consigue trasladar al mundo real sus elucubraciones virtuales “será el golpe de gracia contra el vitalismo”. Es decir, contra quienes creen en la existencia de una fuerza vital divina.

Cabe añadir que esta nueva tecnología se enfrenta a problemas de tres tipos:

Técnicos. Los nuevos descubrimientos en Genética y Biología Molecular parecen poner de manifiesto que tanto el ADN como los demás componentes de la célula son elementos móviles y cambiantes que no pueden manipularse como simples engranajes mecánicos; son esencialmente cambiantes e imprevisibles y, por tanto, no manipulables. Al menos en la actualidad.

Ecológicos. Liberar en la naturaleza seres vivos sintéticos, robóticos o artificiales tendrá consecuencias negativas sobre la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas con enormes repercusiones para la agricultura, la alimentación, el clima, la salud y la vida.

Éticos, sociales, culturales y económicos. El hecho de que unas pocas empresas aumenten el control que ya ejercen sobre la agricultura, la industria química y energética, la alimentación, la medicina y la reproducción multiplicará sus políticas de depredación global y agudizará la desigualdad social.

Cabe añadir que todas las promesas de la Biología Sintética se hacen desde el desconocimiento o desprecio por los nuevos descubrimientos de la Biología que reconoce la simbiosis entre los seres vivos y sus microbios así como el origen bacteriano de las células. Es más, esos supuestos avances biomédicos ya los llevan a cabo las bacterias y virus que componen nuestro microbioma.

Y no hablamos de elucubraciones. Tras seis meses de investigación la Comisión para el Estudio de Asuntos Bioéticos de Estados Unidos ha considerado “seriamente preocupante” la liberación de organismos sintéticos en el medio ambiente. Algo que ya advirtió en un informe la Comisión Europea sobre la Ética de la Ciencia y las Nuevas Tecnologías que ante la ausencia de información fiable sobre la seguridad de la Biología Sintética recomendó que toda la investigación en ese ámbito se lleve a cabo solo en laboratorios de alta seguridad biológica.

Y es que de su peligro hemos sido claramente advertidos; entre otros por el biólogo y ecólogo español Máximo Sandín quien en 2011 diría: “Lo que se está observando no es que los ‘microbios sintéticos’ produzcan ‘mutaciones’ en los microorganismos naturales porque ese fenómeno podría considerarse un problema ‘local’. El verdadero problema es que lo que se estaría produciendo es la trasferencia horizontal de esos genes modificados entre microorganismos marinos. Y eso sería una ‘contaminación biológica’ permanente del mar cuyos efectos a medio y largo plazo no se pueden predecir aunque con toda seguridad representarán un grave peligro para el ecosistema marino en toda su extensión. Supongo que habrá que esperar pero si mientras no se pone freno a estas actividades enloquecidas acabaremos enfrentándonos a un problema al que no se pueda encontrar solución(las negritas y subrayados son nuestros).

 ¿QUIÉN CONTROLA A LOS NUEVOS FRANKENSTEIN?

 Hablamos en suma de peligros alarmantes para los que no existe ningún organismo de control; ni nacional ni internacional. No olvidemos que los acuerdos hasta ahora firmados en relación con la bioseguridad no son adecuados para los retos que representa la Biología Sintética ya que ni siquiera incluyen la transferencia digital de secuencias de ADN ni la transferencia de partes biológicas sintéticas. Una necesidad de la que vienen advirtiendo desde hace años el Grupo ETC, Amigos de la Tierra, Econexus y la Federación de Científicos Alemanes -entre otras organizaciones- y que dio lugar al Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) adoptado por unanimidad durante el encuentro mantenido entre el 6 y 17 de octubre de 2014 por los 194 países participantes en el que se pide a los estados regular la Biología Sintética (tiene el documento íntegro en www.cbd.int/doc/meetings/cop/cop-12/information/cop-12-inf-12-en.pdf) sugiriendo…

…asumir el Principio de Precaución.

…regular la posible liberación en el ambiente de organismos sintéticos.

…asegurarse de que no se liberen organismos nuevos sin una adecuada evaluación de los riesgos.

…someter todos los productos y componentes de los organismos sintéticos a evaluación científica para evaluar los riesgos de conservación, el uso sostenible de la biodiversidad, la salud humana, la seguridad alimentaria y las consideraciones socio-económicas implicadas. Y,

…asegurar la financiación adecuada para tales evaluaciones apoyando a los países en desarrollo para que puedan también llevarlas a cabo.

Peticiones formales que por supuesto no se han traducido en hechos concretos lo que hace que las empresas de biología sintética hagan hoy lo que les plazca. A fin de cuentas saben que no las va a pasar nada porque controlan los principales organismos internacionales. Para muestra un botón: con la excusa de impedir la reproducción de los mosquitos que contagian el dengue en julio de 2015 se liberaron en la ciudad brasileña de Piracaiba millones de mosquitos genéticamente modificados por Oxitec, compañía que los desarrolló y patentó como OX513A y forma parte de Intrexon, corporación líder en Bioingeniería Genética que financia la Fundación Bill y Melinda Gates. Y en cuanto alguien puso el grito en el cielo salió rápidamente la OMS a defender su utilización. Lamentable.

 ¿QUIÉN MANEJA LOS HILOS?

 Según la empresa de mercadotecnia BCC Research el mercado global de la Biología Sintética facturó 1.600 millones de dólares en 2011 previéndose que este año llegue ya a 10.800 millones correspondiendo tres cuartas partes de la actividad a biocombustibles, bioplásticos y compuestos químicos aunque poco a poco la producción se desplaza hacia productos tan cotidianos como saborizantes para alimentos, fragancias y aceites esenciales, caucho y compuestos para medicinas naturales. ¿Y cuáles son las empresas que se reparten el pastel? Pues muchas son viejas conocidas, al menos en el ámbito de la salud; porque entre el medio millar de entidades estadounidenses, europeas, chinas y japonesas que financian a casi 3.000 investigadores activos de cuarenta países destacan las siete mayores farmacéuticas: Pfizer, Sanofi-Aventis, GlaxoSmithKline, Novartis, Roche, AstraZeneca y Merck. Y junto a ellas 6 de las 10 mayores empresas petroleras, 6 de las mayores empresas químicas y 6 de las 10 mayores empresas de agronegocios (véase el recuadro adjunto con los detalles).

Cabe agregar que las denominadas seis grandes –BASF, Bayer, Dow, DuPont, Monsanto y Syngenta– son los motores de la agricultura industrial con unos ingresos de mas de 65.000 millones de dólares por agroquímicos, semillas y biotecnología. En 2013 estas seis empresas controlaban ya las tres cuartas partes del mercado mundial de agroquímicos y el 63% de las semillas. Y además financian la mayor parte de la investigación privada del sector de las semillas y plaguicidas estableciendo prioridades y marcando la dirección y desarrollo de la investigación agrícola.

En suma, lo que en su día iniciaron con la antigua Ingeniería Genética se multiplica ahora con la Biología Sintética y lo que eufemísticamente denominan Agricultura climáticamente inteligente, herramienta para someter las agendas de los estados a sus fines y objetivos creando para ello la denominada Alianza Global para la Agricultura Climáticamente Inteligente que integran ya 22 gobiernos -incluido el español-, grupos de influencia de la agroindustria, instituciones internacionales relacionadas con la agricultura, organizaciones no gubernamentales y la propia Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés).

 DISCREPANCIAS ENTRE EXPERTOS

 Hablamos en suma de un ámbito en el que no faltan en España expertos muy involucrados en su desarrollo y expansión por lo que obviamente quisimos hablar con alguno de los más representativos. Es el caso del biólogo e ingeniero agrónomo Manuel Porcar quien actualmente coordina en el Instituto Cavanilles de la Universidad de Valencia el grupo de investigación Biotecnología y Biología Sintética que se dedica a la bioprospección -búsqueda de microorganismos de interés biotecnológico- y al establecimiento de bases conceptuales y herramientas en el campo de la Biología Sintética. Y este es el resumen de nuestra conversación

-Díganos, ¿en qué consiste la Biología Sintética y en qué se diferencia de la Ingeniería Genética o Biotecnología? ¿No representa un paso más en contra la Naturaleza?

-Son muy similares. La diferencia es de matiz pero importante: la Biología Sintética trata de modificar seres vivos -principalmente microorganismos- como si fueran máquinas para producir biocombustibles, medicamentos, etc. En cuanto a su pregunta de si no es “un paso más en contra la Naturaleza” -escrita ésta con mayúscula- se trata a mi parecer de un interrogante más propio de una secta porque, ¿qué es ir “en contra” de la Naturaleza? ¿Matar a un mosquito que transmite la malaria? ¿Curar enfermedades para evitar que la gente muera? ¿Modificar genéticamente bacterias para que produzcan medicamentos?

-¿Es posible a su juicio fabricar vida desde cero? ¿Ha conseguido la ciencia actual lo que no pudo lograr el Dr. Frankenstein? ¿Piensa usted que los seres vivos son un conjunto de piezas mecánicas -más o menos complejo- que puede ser desmontado y montado, reparado o reproducido?

-El Dr. Frankenstein lo hizo; al menos en el libro. Mire, hoy día no es posible crear vida desde cero pero sí modificarla a un nivel sin precedentes hasta ahora. La analogía célula-máquina a la que hace referencia la segunda parte de su pregunta sí es un área en discusión. Muchos pensamos que las células son bastante más que piezas mecánicas, que difícilmente pueden considerarse así; se parecen a máquinas pero no lo son. Solo que eso no significa que haya detrás algo místico o sobrenatural. Sencillamente, no son exactamente máquinas pero comparten algunas de sus características.

-¿Se han cumplido de modo real, efectivo y con aplicaciones concretas las promesas hechas por Craig Venter y otros sobre “bacterias doctores”, medicamentos a la carta, reestructuración de células madre, regeneración de tejidos y órganos…? Se hicieron promesas muy similares sobre la Biotecnología y sus posibilidades en la curación de enfermedades -por no hablar de los bebés a la carta- que fueron un estrepitoso fracaso.

-Las afirmaciones de su pregunta no son ciertas. La Biotecnología es un éxito sin precedentes. No ha existido ninguna tecnología en la historia que se haya expandido más rápido, por ejemplo, que las plantas transgénicas. Una cosa es que una tecnología funcione y otra que a mucha gente no le guste. Pasa lo mismo con la energía nuclear cuyas aplicaciones son en algunos ciertamente cuestionables pero lo que no se puede decir es que no funciona. En cuanto a la Biología Sintética es verdad que muchas promesas no se han cumplido pero hay notables casos de éxito, el más conocido de los cuales es la producción del antipalúdico artemisinina -principio activo que se encuentra de manera natural en una planta- por microorganismos. Y actualmente vivimos una explosión de la investigación sobre el sistema CRISPR que permitirá modificar el DNA con mayor facilidad lo que podría salvar muchas vidas. ¿Es eso malo?

-¿Cómo afectan a la Biotecnología y la Biología Sintética los descubrimientos del proyecto ENCODE que cuestionan el concepto de gen e, incluso, según algunos, acaba con él? Científicos como la Dra. Mae Wan Ho y el biólogo español Máximo Sandín hablan ya de un genoma plástico y cambiante que hace muy difícil, por no decir imposible, hablar con propiedad de Ingeniería Genética. ¿Qué opinión le merecen sus comentarios?

-La ciencia es una carrera de relevos en la que con cada avance se cuestiona lo que se daba por cierto. Dicho esto, al concepto de gen le queda mucha vida y la Biotecnología es una ciencia con décadas de éxitos a sus espaldas. Decir lo contrario es ignorancia o mala fe. ¿De dónde salen los medicamentos que tomamos? ¿Y los test de detección de enfermedades? ¿Y las nuevas vacunas? ¿Y los biosensores? Es verdad que los seres vivos no son simples máquinas pero negar el éxito de la Biotecnología es como negar que existan automóviles. La Biología Sintética tiene mucho por demostrar aún pero visto lo conseguido con la Biotecnología su futuro parece brillante.

-Según el Grupo ETC la Biología Sintética contribuirá a la expansión de los agroquímicos y a agudizar la dependencia de los agricultores. Además denuncian la falta de regulación independiente, el control del mercado global de agroquímicos por seis grandes compañías y el enfoque de la investigación hacia el beneficio económico ocultando o ignorando los enormes riesgos que implica la manipulación incontrolada de la naturaleza. De ahí que aboguen por el rechazo de la agricultura climáticamente inteligente al servicio del mercado y contrario al ecosistema y la biodiversidad proponiendo por ello una moratoria de la Biología Sintética. ¿Cuál es su posición al respecto?

-Esa es una confusión interesada. Hay que diferenciar lo que es una tecnología (que debe funcionar) de su uso (que es una cuestión económica, ambiental, social y política). ¿Quién está en contra de las bombas atómicas? Mucha gente; yo el primero. ¿Y en contra del uso de la radioterapia para curar el cáncer? No tiene sentido estar en contra de la tecnología nuclear pero si de algunos de sus usos. Es como estar en contra de la gravedad por si nos caemos. Bueno, pues con la Biotecnología y la Biología Sintética pasa lo mismo. ¿Funcionan? Sí. ¿Pueden ser útiles? Desde luego. La utilización que se haga de ella minimizando el impacto ambiental y aplicando la ley es un tema de gran interés pero es ya cosa del conjunto de la sociedad. Obviamente hay que poner reglas; como a todo. En cuanto a su aseveración de que se están ignorando los enormes riesgos que implica la manipulación incontrolada de la naturaleza, ¿quién lo dice? Porque la bibliografía científica deja claro todo lo contrario. Recomiendo a los lectores interesados en ciencia que más allá de Frankenstein, el señor Sandín y el Grupo ETC se interesen por la opinión de los científicos que realmente llevan años dejándose la piel para hacer una sociedad mejor. En España hay muchos y excelentes.

-Entendemos entonces que no comparte usted la visión de Dawkins quien considera a los seres vivos como “máquinas de supervivencia”. Y por cierto, ha dicho usted que aunque las células se parezcan a máquinas no lo son pero que eso no implica nada místico o sobrenatural. ¿De qué naturaleza es entonces lo que las diferencia de una máquina? Y en todo caso, sea ello lo que sea, ¿no complica la posibilidad de intervenciones controladas? ¿No justifica la aseveración de la Dra. Mae-Wan Ho de que los resultados son imprevisibles y, por tanto, peligrosos? Desde luego llama la atención que uno de los pioneros de la Biología Sintética, James Collins, compare a los seres vivos con un juego de Lego

-Comparto muchas cosas de las que dice Dawkins. Y entiendo que los seres vivos son “máquinas de supervivencia” pero como metáfora más que como afirmación en sentido estricto; y lo mismo puede decirse de las piezas del Lego. Dicho lo cual en realidad no parece insensato afirmar que una entidad compleja compuesta por partes o módulos pueda llegar a construirse mediante ensamblaje de sus partes a lo Lego. Algunos usan esta afirmación en sentido estricto y otros la usamos -poco- en sentido aproximado. Para la mayor parte de los biólogos sintéticos actuales el concepto de los seres vivos como biomáquinas o piezas de Lego es, como mucho, una metáfora aproximada.

-Permítame que termine preguntándole su opinión sobre esta frase de la Dra. Mae-Wan Ho sobre la Biología Sintética: “La vida es más que una simple combinación correcta de moléculas (…) Para empezar, las moléculas de un organismo vivo están organizadas dinámicamente por un estado cuántico muy especial del agua y los biólogos sintéticos, como la mayoría de los biólogos, se muestran ajenos a la importancia del agua para la vida. Por tanto puede predecirse con seguridad que los biólogos sintéticos nunca crearán vida desde cero si permanecen en el camino actual. Estoy sin embargo menos segura de que los biólogos sintéticos no causen daños en su intento de crear vida artificial o recrear la vida además de los daños documentados de la ingeniería genética”.

-No opino sobre pseudociencias ni sobre religión. Si se quieren opiniones de los más variados tipos sugiero buscarlas en el ámbito científico. En PubMed por ejemplo hay casi 5.000 artículos sobre Biología Sintética con opiniones muy diversas de gente que es científica y además trabaja en esto. Citar a la Dra. Mae-Wan Ho como entendida en Biología Sintética es como hacerle una entrevista a Manolo, “el del bombo“, para hablar del índice Nikkei.

Con tan drástica opinión sobre la Dra. Mae-Wan Ho –doctora en Bioquímica Genética y reputada investigadora- dimos por terminada la entrevista con Manuel Porcar durante la que quien esto escribe optó por no manifestar sus opiniones y discrepancias en un intento de limitarse a reflejar unas opiniones y visiones que son ciertamente compartidas por otros muchos de sus colegas. Porque lo cierto es que no pueden negarse las aplicaciones de la biotecnología y la Biología Sintética… pero sí que realmente hayan sido de utilidad para los seres vivos. Son aseveraciones más que discutibles -por no decir falsas- asegurar por ejemplo que los fármacos actuales así como las nuevas vacunas son obra de la Bioingeniería o de la Biología Sintética o que la Radioterapia cura el cáncer. Como es falso aseverar que muchos de los dispositivos biotecnológicos son eficaces y útiles; una cosa es admitir su existencia y otra su presunta eficacia. Es más, negar la existencia de todo lo que no pueda verse en un microscopio es de una ignorancia supina. Y una actitud de prepotencia muy alejada del espíritu de cualquier científico auténtico descalificar al que no piensa como uno en lugar de contraargumentar sus opiniones. Aun así no nos resistimos a hacerle unas últimas preguntas para precisar su posición en temas que consideramos esenciales; fueron éstas: ¿Debe a su juicio haber límites en la investigación sintética? Y si así fuera, ¿cuáles y quién debería establecerlos y vigilar para que se cumplan? ¿Tiene o no peligros su uso? ¿Existen garantías de que en caso de que esta tecnología funcione no se utilice solo, como acaece siempre, al servicio de unos pocos? ¿Por qué descalifica usted a los científicos que no piensan igual en lugar de contestar a sus argumentos? Porque no parece que eso sea muy científico… Y ésta fue su escueta respuesta:

-No tengo nada que decir sobre pseudociencias ni comentarios religiosos. Y no tengo por costumbre responder a las descalificaciones.

VENDEDORES DE HUMO

Afortunadamente no todos los expertos en este ámbito piensan y actúan igual, El biólogo español Emilio Cervantes, jefe de servicio de Microscopía Confocal e Imagen del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a quien ya antes aludimos, considera así a esta nueva disciplina:

Se haga lo que se haga de ello el interés es industrial. Puro negocio. En realidad el problema de fondo es que la ciencia está dirigida por la tecnología y que los objetivos se van poniendo a medida que la técnica da resultados. Los experimentos por delante de las ideas. Ese parece el principio de actuación en la Biología Sintética”.

-Hay realmente tanta diferencia entre Biotecnología y Biología Sintética?

-La Biología Sintética es Ingeniería Biológica; es pues mera Biotecnología aunque algunos usen otros términos para plantear diferencias que no existen y hablar de una “nueva disciplina”. No es así por muchos juegos de palabras que utilicen. Modificar seres vivos -microorganismos principalmente- es lo que lleva haciendo la Biotecnología desde su desarrollo. Y producir alimentos transgénicos, medicamentos, biocombustibles… Intentándose al principio que se trabajase de acuerdo con unos principios éticos y controles -los llamados Protocolos de Asilomar– pero ahora parece que no hay límite.

En cuanto a la afirmación de que las células y sus mecanismos internos se comportan como máquinas se trata de una afirmación gratuita. Hay mucha diferencia entre lo natural y lo artificial. Por otra parte, negar que estas técnicas van a veces en contra de la Naturaleza es absurdo. Muchos avances técnicos han producido grandes destrozos. Léase por ejemplo el libro Primavera Silenciosa de Rachel Carson sobre los desastres de los primeros pesticidas basados en el DDT.

Mire, basta darse hoy un paseo por el campo para ver cómo la industria química está destrozando la naturaleza. Y es innegable que el calentamiento global es consecuencia de la industrialización y del abuso de combustibles fósiles. Hoy día hasta nuestros acuíferos están contaminados con pesticidas y todo tipo de químicos. Hasta los océanos están siendo gravemente contaminados.

-¿Cree usted posible crear vida desde elementos simples como algunos afirman?

-Es imposible crear vida desde cero. Ex-nihilo nihil fecit (De la nada no sale nada). Lo que sí es factible actualmente es modificarla a niveles sin precedentes. Algo que, a pesar de que se niegue, sí es peligroso. En el ámbito agrícola por ejemplo se han hecho multitud de promesas sobre las ventajas de las plantas y los alimentos transgénicos pero son falsas. Basta para constatarlo comprobar la cantidad de intolerancias, alergias y patologías que por su causa padecen cada vez más personas. Lo que las multinacionales biotecnológicas dedicadas a la agricultura y la farmacia han conseguido básicamente es atropellar los sistemas de vida tradicionales perjudicando gravemente a los pequeños agricultores y deteriorar nuestra salud. Los “éxitos” de los que hablan algunos son solo económicos y los obtienen quienes para obtener ganancias fáciles millonarias no dudan en poner en riesgo la salud del planeta y de sus habitantes.

 Jesús García Blanca

Recuadro:


Empresas que controlan la mayor parte de la inversión en Biología Sintética

 Las empresas que se citan a continuación son las seis más importantes en cada uno de los sectores señalados especificándose a continuación aquellas con las que están asociadas en el ámbito de la llamada Biología Sintética.

Farmacéuticas:

Pfizer: Codexis, Biotica, MorphoSys y Sangamo.

Sanofi-Aventis: Amyris

GlaxoSmithKline: investigación propia y acuerdo con Bkiotica y SynBICITE (Reino Unido).

Novartis: Chiron Corp y SyntheticGenomics (SG).

Roche: Investigación propia y acuerdo con Evolva.

AstraZeneca: investigación propia.

Merck&Co: Codexis, Glycolfi, Abmaxis y SirnaTherapeutics.

Energía:

Royal Dutch Shell: Amyris, Codexis y Logen LS9).

Exxon Mobil: SyntheticGenomics (SG).

British Petoleum: SyntheticGenomics (SG), Verenium, DuPon, Amyris, Qteros y Verdezyne.

Chevron Corp: Solazyme, LS9 y Catchlight.

Total S.A.: Amyris y Gevo.

Petrobras: KL Energy, Amyris y Novozymes.

Química:

BASF (Alemania): Evolva y Verenium.

Dow (USA): Solazyme y Algenol.

Exxon Mobil (USA): SG, Verenium y DuPon.

DuPont (USA): BioArquitectureLab y Butamax.

Royal Dutch Shell (UK): Amyris, Codexis y Logen.

Total: Amyris y Gevo.

Agronegocios:

Cargill: Virent, Zeachem, Verenium, Gevo, Calysta y Evolva.

Archer Daniel Midland: Metabolix y Solazyme.

Bunge: Verenium, Solazyme y Amyris.

Louis Dreyfus/Santelisa Vale: Amyris.

Wilmar International: Amyris.

Associated British Foods: DuPont Biofuels.

Este reportaje aparece en
192
Abril 2016
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