Hibiscus Sabdariffa: eficaz en la cistitis y otras muchas patologías

El Hibiscus sabdariffa -también conocida como Flor de Jamaica y Rosa de Abisinia- es una planta de flores rojas y cáliz carnoso a la que inmemorialmente se le han atribuido en distintas culturas propiedades diuréticas, antihipertensivas, antimicrobianas, antiparasitarias y ligeramente laxantes aunque su uso más extendido es aún el del tratamiento de la cistitis recurrente -infección del tracto urinario que afecta en uno u otro momento al 50% de las mujeres antes de la menopausia- ya que inhibe el crecimiento de diversas bacterias, entre ellas la Escherichia coli a la que principalmente se achaca esta dolencia. Cabe añadir que últimamente se estudian sus posibilidades para tratar la obesidad, la toxicidad hepática y hasta el cáncer.

El Hibiscus sabdariffa se utiliza hoy primordialmente a nivel terapéutico para el tratamiento de la cistitis recurrente, molesta infección del tracto urinario que según la Asociación Española de Urología afecta en uno u otro momento al 50% de las mujeres antes de la menopausia, especialmente a las que tienen entre 18 y 39 años, periodo de mayor actividad sexual femenina. Infección que en el 80-90% de los casos se achaca a la bacteria Escherichia coli –que asimismo puede causar infecciones intestinales y del aparato excretor, meningitis, peritonitis, mastitis, septicemia y neumonía gram-negativa- y en un 7% a la Proteus mirabilis. Un problema que en el caso de la cistitis se produce cuando la bacteria no es eliminada por el flujo vaginal y la orina ya que ambos líquidos son antibacterianos.

Lo singular es que las infecciones del tracto urinario son hoy entre las mujeres las más comunes después de las respiratorias provocando dolor en el pubis así como entre la vagina y el ano –en el caso de los hombres entre éste y el escroto- que puede llegar a ser crónico sintiéndose a menudo necesidad urgente de orinar… probablemente porque el organismo intenta eliminar la bacteria con la orina. Obviamente la zona puede doler al mantener relaciones sexuales… y se puede contagiar a la pareja. Asimismo se sabe que hay alimentos que parecen empeorar la situación como las bebidas carbonatadas, la cafeína y el alcohol.

Para la Asociación Española de Urología el tratamiento adecuado es el uso de antibióticos aun reconociendo que los mismos pueden tener efectos secundarios indeseados y recidivas; en especial la amoxicilina, el ácido clavulánico y cefalosporinas orales como la cefixima y la cefuroxima –así como otras quinolonas- que además dan lugar en un 20% de los casos a resistencias bacterianas. En cuanto a la nitrofurantoína se descarta generalmente por su alta toxicidad y su difícil cumplimiento terapéutico (4 veces al día durante 7 días) mientras el cotrimoxazol (sulfametoxazol-trimetoprim) presenta una elevada tasa de resistencia a la Escherichia coli por lo que tampoco es recomendable. De ahí que la citada asociación sugiera hoy como antibiótico de primera elección la fosfomicina trometamol.

LA RESISTENCIA A LOS ANTIBIÓTICOS

En suma, el principal problema para tratar las cistitis está en los efectos de los antibióticos y en la resistencia que las bacterias puedan desarrollar. Según el estudio Antimicrobial resistance among E. coli in urinary specimens: prevalence data from three laboratories in Zurich between 1985 and 2010 (La resistencia antimicrobiana de E. coli en las muestras de orina: datos de prevalencia de tres laboratorios de Zurich entre 1985 y 2010) dirigido por Helen Kovari y publicado en 2012 en Praxis la resistencia a la Escherichia coli se ha incrementado en todo el mundo. “Hemos determinado la susceptibilidad antibiótica local de ese microorganismo en muestras de orina de tres laboratorios de Zurich –se dice en ese trabajo- y la tasa de resistencia contra el trimetoprim-sulfametoxazol fue de un 28%, contra las quinolonas de un 16% y contra la amoxicilina y el ácido clavulánico también de un 16%. La resistencia a la nitrofurantoina y la fosfomicina fue en cambio baja: de un 3,6% y un 0,7% respectivamente”.

La resistencia a los antibióticos es actualmente una de las principales preocupaciones en el ámbito de la salud a nivel internacional. La Directora General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, llegaría a afirmar en marzo de 2012 durante la presentación del documento La evolución del riesgo de resistencias antimicrobianas: opciones para la acción -que recoge las recomendaciones de la OMS tras el estudio que en 2008 iniciaran cincuenta expertos internacionales- que “el mundo se encamina hacia una era post-antibiótica en la que muchas infecciones comunes no tendrán cura y volverán con toda su furia (…) Lo que supone el fin de la era de la Medicina segura (…) Cosas tan comunes como una infección de garganta o un simple rasguño en la rodilla de un niño podrían volver a ser mortales”.Tomar antibióticos cuando no es necesario -advertiría por su parte la OMS en un comunicado- debilita su capacidad para combatir infecciones y permite a las bacterias desarrollar resistencia a los antibióticos”. Contundentes advertencias. De hecho la conocida revista The Lancet se llegó a preguntar poco antes en un llamativo titular ¿Es el final de los antibióticos? (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que el título Advertencia de la OMS: los antibióticos serán pronto inútiles ante las infecciones publicamos en el nº 150).

Es más, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades entre 2007 y 2011 la resistencia combinada a dos bacterias -la Klebsiella pneumoniae y la Escherichia coli– ha aumentado significativamente a causa de su abuso. Sin duda porque son aún muchos los médicos que prescriben antibióticos sin necesidad que luego los pacientes usan absurdamente para patologías no bacterianas. Una situación que se agrava en invierno como denunciaría el trabajo titulado Seasonality and temporal correlation between community antibiotic use and resistance in the United States (Estacionalidad y correlación temporal entre el uso de antibióticos por la comunidad y la resistencia en Estados Unidos) dirigido por Lova Sun en la Universidad de Princeton (EEUU) que se publicó en 2012 en Clinical of Infectious Diseases.

Tal es la razón de que la Agencia Francesa de Seguridad de Productos para la Salud (AFSSAPS) haya recomendado públicamente buscar otros métodos. Y claro, una vez más las miradas se han vuelto hacia la naturaleza.

ALTERNATIVAS

En el caso de las infecciones urinarias ya se han estudiado por ejemplo las propiedades del arándano rojo o cranberry habiendo estudios que avalan su eficacia. Así lo constató a principios de 2005 un equipo dirigido por Amy Howell -del Centro Marucci de Investigación perteneciente a la Universidad de Nueva Jersey (EEUU)- y lo corroboraría un trabajo polaco dirigido por Dorota Wojnicz titulado Study on the influence of cranberry extract Zuravit SOS on the properties of uropathogenic Escherichia coli strains, their ability to form biofilm and its antioxidant properties (Estudio de la influencia del extracto de arándano Zuravit SOS en las propiedades de las cepas uropatógenas Escherichia coli, su capacidad para formar biopelículas y sus propiedades antioxidantes) aparecido en 2012 en Phytomedicine que concluía diciendo: “Las propiedades del extracto de arándano estudiadas muestran que podría ser utilizado efectivamente en la prevención y/o eliminación de las infecciones del tracto urinario, especialmente de las recurrentes”.

Y a la misma conclusión llegó otro equipo de la Universidad de Rennes (Francia) dirigido por Gwennola Ermel en un ensayo publicado en 2013 en Journal of Medicinal Food bajo el título Inhibition of adhesion of uropathogenic Escherichia coli bacteria to uroepithelial cells by extracts from cranberry, (Inhibición de la adhesión de las bacterias Escherichia coli uropatógenas a las células uroepiteliales con extractos de arándano).

Las propiedades del arándano rojo se deben a sus proantocianidinas que impiden que las bacterias -especialmente la Escherichia coli– se adhieran -en un 80%- a las células uroepiteliales evitando su proliferación.

Ahora bien, la naturaleza cuenta con otra posibilidad: una planta originaria de África tropical que también se cultiva hoy con éxito en México, Centroamérica y el sur de Asia que parece ser aún más útil: el Hibiscus sabdariffa.

MÚLTIPLES USOS

El Hibiscus sabdariffa se comercializa básicamente como extracto pero en muchos países se toma en forma de infusión. “En África y sobre todo en el Sahel –puede leerse en Wikipedia- se prepara una infusión azucarada denominada carcadé que se vende incluso en la calle. En el Caribe la infusión se prepara a partir del fruto fresco y se toma en Navidad. En Trinidad y Tobago se produce incluso una bebida denominada Shandy Sorrel que combina esta infusión con cerveza. En América Central se toma como bebida refrescante o como infusión caliente y con ella se preparan también mermeladas, dulces, jarabes y otros refrescos. En México es muy popular tomar la infusión fría como acompañamiento de la comida y se conoce como Agua de Jamaica. En El Salvador se elabora un vino basado en el Hibiscus sabdariffa cuyo consumo es recomendado para el acompañamiento de carnes rojas, guisos y postres o como bebida alcohólica refrescante en los climas cálidos o ambientes costeros como las playas. En Panamá fue introducida por inmigrantes jamaicanos y se le conoce como saril, que proviene de sorrel (el nombre deriva de la voz Sahel). Y en la provincia de Misiones, Argentina, se la conoce como rosella y se utiliza para preparar mermelada hirviendo los cálices frescos con azúcar”.

De hecho la medicina tradicional la ha utilizado como antiséptico, afrodisíaco, astringente, colagogo (facilita la expulsión de bilis), digestivo, diurético, emoliente (facilita el ablandamiento de la materia intestinal), purgante, sedante e antihipertensivo así como para aliviar la disuria (dolorosa expulsión de la orina), entre otras aplicaciones. Siendo el conocimiento de sus propiedades por tantos pueblos lo que llevó a investigadores de medio mundo a estudiar en preclínica sus posibilidades; especialmente para tratar las infecciones bacterianas, la hipertensión, los problemas cardiovasculares, la hipocolesterolemia, los problemas hepáticos y el cáncer.

Los primeros estudios demostraron la biodisponibilidad y eficacia del extracto seco del cáliz de Hibiscus sabdariffa -rico en antocianos y sus formas glicosiladas (en particular las proantocianidinas sambubiosides y flavonoides)- para inhibir in vitro el crecimiento de la Escherichia coli y la Candida albicans tanto en medios sólidos como líquidos. Demostrando en ratas que es inocuo, algo que pronto llevaría a un equipo francés a evaluar su eficacia en la cistitis recurrente. El estudio -a doble ciego, controlado y aleatorio- se efectuaría con mujeres, se titularía Prévention des cystites récidivantes de la femme: étude en double aveugle contre placebo d’un extrait d’Hibiscus sabdariffa L (Prevención de la cistitis recurrente en las mujeres: estudio a doble ciego controlado con placebo de extracto de Hibiscus sabdariffa) y sería publicado en 2010 en La lettre de l’infectologue; dirigido por el Dr. François-André Allaert -Director Médico del CenBiotech/CEN Nutriment de Dijon (Francia)- su objetivo principal fue evaluar la eficacia del extracto de Hibiscus sabdariffa en la cistitis para lo que se siguió a cuarenta mujeres de entre 11 y 37 años. Pues bien, en el 68% de las participantes que tomaron el producto no hubo recidiva mientras en el grupo al que se dio el placebo eso sólo ocurrió con el 22%. “Los resultados de este estudio –se asevera en el trabajo- tienden a mostrar que el extracto seco de cáliz de Hibiscus sabdariffa está indicado para su uso en la prevención de las infecciones urinarias recurrentes tipo cistitis. Eficacia que parece deberse a varios factores. En primer lugar los compuestos fenólicos detectados en el Hibiscus sabdariffa inhiben el crecimiento de la E. coli y la Cándida albicans en medios sólidos y líquidos; y en segundo lugar, son los compuestos fenólicos traza –los denominados flavonoides, antociánicos y ácidos fenólicos- los responsables de ese efecto inhibidor en la flora microbiana”.

Cabe añadir que el extracto de Hibiscus sabdariffa demostró también inhibir el crecimiento de cepas de Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Pseudomonas aeruginosa, y Acinetobacter baumannii resistentes a la meticilina.

ACTIVIDAD ANTIMICROBIANA

Y es que tanto la flor como el cáliz del Hibiscus sabdariffa son abundantes en polifenoles bacteriostáticos, incluyendo flavonoides, sambubiosides y proantocianidinas. Volvería a constatarlo en 2012 Alaa G. Al-Hashimi –miembro del Departamento de Biotecnología y Ciencia de los Alimentos de la Universidad de Basora (Irak)- y así lo publicó en African Journal of Food Science en un estudio titulado Antioxidant and antibacterial activities of Hibiscus sabdariffa extracts, (Actividad antioxidante y antibacteriana de los extractos de Hibiscus sabdariffa ).Los resultados del presente estudio –señalaría en sus conclusiones- indican claramente que los extractos acuosos y alcohólicos del Hibiscus sabdariffa inhiben el crecimiento de microorganismos; variando la eficacia en función de los diferentes microorganismos testados. Los resultados del estudio coinciden con los de Olaleye quien en 2007 probaría que el extracto acuoso-metanólico de los cálices de Hibiscus sabdariffa posee actividad antibacteriana contra el Staphylococcus aureus, el Bacillus stearothermophilus, el Micrococcus luteus, la Serratia mascences, el Clostridium sporogens, la Escherichia coli, la Klebsiella pneumoniae, el Bacillus cereus y la Pseudomona fluorescence. La actividad antibacteriana de los extractos de Hibiscus sabdariffa puede atribuirse a la labor de los compuestos fitoquímicos que contiene. Se sabe que tales compuestos bioactivos ejercen su acción antimicrobiana por diferentes mecanismos. De hecho los flavonoides son conocidas sustancias fenólicas hidroxiladas que sintetizan las plantas para afrontar infecciones microbianas externas”.

El estudio que se cita fue el de la investigadora nigeriana Mary Tolulope Olaleye, se publicó en 2007 en Journal of Medicinal Plants Research bajo el título Cytotoxicity and antibacterial activity of Methanolic extract of Hibiscus sabdariffa (Citotoxicidad y actividad antibacteriana del extracto metanólico de Hibiscus sabdariffa) y en él se aseguraba además que la actividad antibacteriana del Hibiscus es similar a la de la estreptomicina… solo que es capaz de inhibir el crecimiento de la Escherichia coli, algo que no consigue la estreptomicina. “La elevada potencia del Hibiscus sabdariffa contra estas bacterias –se afirma en el trabajo- avala científicamente su uso en la medicina tradicional para el tratamiento de abscesos, patologías biliares, cáncer, tos, disurias y escorbuto (…) Este trabajo ha puesto además de manifiesto la potencialidad de esta planta como agente anticancerígeno y antimicrobiano en el área de la Farmacología”.

Recientemente se descubriría que uno de sus agentes antimicrobianos más potentes es un flavonoide bautizado como gossypetin. Un grupo de investigadores de la División de Farmacia del Instituto Madre Teresa de Ciencias de la Salud en Pondichery (India) dirigido por Varadarassou M. Mounnissamy realizó un estudio sobre las posibilidades de este flavonoide –el trabajo se titulaba Antibacterial activity of gossypetin isolated from Hibiscus sabdariffa (Actividad antibacteriana del gossypetin aislado del Hibiscus sabdariffa) y se publicó en 2012 en The Antiseptic- concluyendo que “el Gossypetin aislado de las flores del Hibiscus sabdariffa ha confirmado su actividad antibacteriana”. Actividad que se compararía con el cloranfenicol ante la Escherichia coli, el Staphylococcus aureus, el Bacillus subtilis, el Bacillus pumpilus y la Pseudomona aeruginosa diciéndose al respecto: “El fármaco posee una excelente actividad antimicrobiana frente a todos los organismos con los que ha sido enfrentado; actividad que puede deberse a la naturaleza polifenólica del Gossypetin”.
Debemos agregar que el Gossipetyn ha demostrado además en laboratorio ser anticancerígeno, nada extraño ya que los flavonoides poseen en general capacidad antiproliferativa. Lei-ka Ngai -de la Universidad China de Hong Kong– lo confirmaría en un libro de 250 páginas publicado en 2006 por la propia universidad titulado Anti-proliferative Activity of Gossypetin (Actividad antiproliferativa del Gossypetin). “El Gossypetin –se asevera en él- tiene una actividad antiproliferativa aún más potente que la quercitina, flavonoide bien estudiado en el carcinoma hepatocelular humano (HepG2) y en las células de carcinoma de mama humano (MCF-7)”.

Y en un reciente estudio de este mismo año publicado en International Journal of Radiation Biology y titulado Gossypetin, a naturally occurring hexahydroxy flavone ameliorates gamma radiation mediated DNA damage (Gossypetin, forma natural de la hexa hidroxiflavona, aminora la radiación gamma mediada por daños en el ADN) Sanjit Dey -de la Universidad de Calcuta– demostró que asimismo posee gran capacidad antioxidativa. “Gossypetin –dice el autor del trabajo- mejora el estrés oxidativo provocado por la radiación y el daño en el ADN debido a su capacidad captadora de radicales libres”.

ANTIOXIDANTE

En cuanto a la capacidad antioxidante del Hibiscus fue estudiada a fondo por la investigadora española del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la madrileña Universidad Complutense Isabel Goñi quien junto a la mexicana Sonia G Sáyago publicó en Archivos Latinoamericanos de Nutrición –órgano oficial de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición– un trabajo titulado Hibiscus sabdariffa L: Fuente de fibra antioxidante según el cual los cálices del Hibiscus sabdariffa contienen un elevado porcentaje de fibra soluble (4,87%), superior al de otros alimentos habituales de la dieta. “La utilización de cálices de jamaica –explican-, ya sea como ingrediente alimentario o como suplemento dietético, podría favorecer las propiedades fisiológicas características de este tipo de fibra dietética; como la reducción de la velocidad de entrada de glucosa en sangre, el control en la secreción de insulina, el aumento de volumen intestinal e incremento del peristaltismo, una mayor producción de ácidos grasos de cadena corta durante la fermentación colónica, el mantenimiento de un ecosistema intestinal saludable, etc”.

Y es que el Hibiscus sabdariffa contiene un tipo especial de fibra dietética antioxidante que representa el 50% de su materia seca y un solo gramo permite inhibir la oxidación lipídica equivalente a 200 mg de vitamina E. De hecho muy pocos vegetales contienen fibra antioxidante, entre ellos las cáscaras de mango y naranja, la pulpa de la guayaba, el hollejo de las uvas y el Hibiscus sabdariffa. Siendo sus polifenoles –sobre todo los flavonoides y carotenoides de las flores- los que provocan su acción antioxidante. Concretamente el contenido fenólico del Hibiscus sabdariffa está en sus antocianinas (como la delfindin–3-glucósido, sambubiósido y cianidin –3- sambubiosido), sus flavonoides -como el gossypetin- y sus respectivos glucósidos así como en el ácido protocateico. “Los cálices de Hibiscus -se dice en el estudio antes citado- tienen capacidad antioxidante alcanzando valores muy superiores a los encontrados en la bebida obtenida por decocción de los mismos lo que sugiere que una gran parte de los compuestos bioactivos antioxidantes permanecen en los residuos de la decocción”.

Sepa por último que el Hibiscus sabdariffa puede cultivarse en cualquier jardín y, por supuesto, encontrarse en forma de suplemento alimenticio.

TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS A LA CISTITIS

No podemos dar por concluido este texto sin mencionar algo importante: el tratamiento de la cistitis con antibióticos farmacológicos tiene riesgos evidentes y además es eficaz en pocos casos. De hecho la mayoría de las mujeres que los toman terminan volviendo a padecer el problema. Es más eficaz la ingesta de antibacterianos naturales como los que se encuentran en los zumos de arándano rojo y en los extractos de Hibiscus sabdariffa. Ahora bien, lo realmente importante es encontrar el equilibrio entre las bacterias intestinales. Ya hemos explicado en la revista que en nuestro cuerpo hay diez veces más bacterias que células siendo esa proporción es en el intestino ¡100 veces superior! Y que esa flora intestinal está siendo hoy día cada vez más dañada por los fármacos –especialmente por los antibióticos-, el agua y los alimentos que ingerimos ya que muchos están contaminados, desnaturalizados y carentes de nutrientes cuando no son acidificantes. Algo que rompe la simbiosis bacteriana permitiendo la proliferación de unas especies que terminan invadiendo otras zonas del cuerpo. Y así ocurre con toda persona que sufre cistitis bacteriana no adquirida por contagio en un baño, por contacto físico directo o manteniendo relaciones sexuales. Es pues necesario valorar si el origen es intestinal y lo mejor es seguir durante un tiempo una dieta que excluya los cereales, las legumbres, el azúcar blanco, los hidratos de carbono refinados, las bebidas alcohólicas (incluido el vino y la cerveza), las colas, las sodas, las bebidas azucaradas, los zumos de frutas, el café, el té, el chocolate, la grasa saturada animal y la “trans” así como la leche y sus derivados. Y, desde luego no freír nunca los alimentos y no alimentarse con comida ya preparada, precocinada, elaborada o envasada en latas que pueda llevar aditivos –estén o no legalmente autorizados- como aromatizantes, colorantes, conservantes, antioxidantes, acidulantes, edulcorantes, espesantes, saborizantes y emulsionantes. Y tampoco beba ni agua de grifo ni agua mineral que esté en botella de plástico (puede contener bisfenol A). Tome en cambio a diario prebióticos y probióticos ingiriendo especialmente abundantes vegetales de origen ecológico.

Y para combatir la infección localizada plantéese lavar la zona con plata coloidal cuatro cinco veces al día además de ingerir tres o cuatro cucharadas soperas -para ello deberá adquirir un fabricador de plata coloidal ya que de lo contrario le saldría carísimo- y/o desinfectarla con ozono –orientando el tubo de un ozonizador hacia la zona y en el caso de las mujeres introduciendo un dispositivo que permita irrigar internamente la vagina con agua ozonizada-. Es realmente eficaz.

Elena Santos

 

Este reportaje aparece en
164
Octubre 2013
Ver número