La silimarina, eficaz en los problemas hepáticos y otras muchas patologías

Las semillas del cardo mariano se han utilizado durante siglos en numerosas culturas como eficaz antídoto para diversos venenos y en los últimos siglos como remedio excepcional para tratar las disfunciones hepáticas. Pues bien, la investigación moderna ha confirmado la efectividad de su principal principio activo -la silimarina- frente a todo tipo de hepatitis, tanto de origen tóxico como vírico incluida la temible hepatitis C. Pero es que además se trata de un potente antioxidante y antiinflamatorio útil contra las más diversas enfermedades “modernas”, desde la diabetes tipo 2 y el alzheimer hasta el cáncer. La ciencia viene a avalar de nuevo pues el conocimiento empírico de nuestros antepasados. Lo explicamos en detalle.

La silimarina, eficaz en los problemas hepáticos y otras muchas patologías

En la naturaleza existen numerosos vegetales que se caracterizan por contener principios activos que ayudan a desintoxicar y proteger el hígado y la vesícula biliar si bien hay dos que destacan por su riqueza en el principio activo que lo hace posible y que no es otro que la silimarina; nos referimos a la flor de la Cynara scolymus -la alcachofa- y a las semillas del cardo mariano (Silybum marianum). Pues bien, en este texto vamos a referirnos principalmente a éstas y vamos a empezar explicando que si bien el cardo mariano es originario del ámbito mediterráneo y el cercano oriente -hasta el Mar Caspio- en la actualidad se cultiva como planta medicinal en Centroeuropa, Iberoamérica -especialmente en Argentina-, China y otros países. Y aunque el calificativo de “mariano” puesto en el medievo -haciendo referencia a la virgen María- pudiera hacer creer que sus propiedades se conocen desde hace apenas unos siglos todo indica que se saben desde hace más de 2.000 años. De hecho ya en la Medicina Tradicional China se recomendaba para reducir el” calor de hígado”, es decir, la inflamación hepática. Hay asimismo referencias -discutidas- de que Dioscórides (40-90 d.C.) lo usaba como antídoto para el veneno de serpientes y evitar que sus toxinas destruyan la células hepáticas y por Plinio El Viejo (23-79 d.C.) para los cólicos biliares. Recomendándolo milenio y medio después el herborista británico Nicholas Culpeper (1616-1654) para tratar las “obstrucciones del hígado” (ictericia).

Sería sin embargo en 1968 cuando se identificó el principio activo responsable de esas propiedades -la silimarina- y en 1989 cuando la Comisión E para Fármacos y Dispositivos Médicos del Instituto Federal Alemán recomendó su uso para las dispepsias (problemas digestivos), los problemas hepáticos derivados de la ingesta de toxinas, la cirrosis y otras disfunciones del hígado. Teniéndose que esperar hasta 2002 para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconociese su innegable valor terapéutico.

Hoy día la utilidad y eficacia hepatoprotectora de la silimarina está demostrada con ensayos tanto experimentales como clínicos. Debemos no obstante aclarar que la silimarina es en realidad un complejo formado por varios polifenoles -la silibinina, la isosilibinina, la silidianina, la silicristina, la isosilicristina y la taxifolina- siendo la silibinina -también denominada silibina- la más abundante y estudiada. De hecho la mayoría de los estudios se han hecho con concentrados de silimarina, con silibinina -el principal de sus polifenoles- o con extractos de semillas de cardo mariano (que contienen solo un 5% de silimarina).

En cuanto a lo que se comercializa en herbolarios y farmacias pueden encontrarse preparados que contienen del orden de un 70% de silimarina; tanto en tinturas líquidas como en cápsulas del concentrado sólido. Los médicos suelen sin embargo recetar un producto de farmacia, el Legalon 150, nombre comercial de un producto que empezó a producirse hace ya casi medio siglo en cápsulas por el laboratorio alemán Madaus para contrarrestar las intoxicaciones de la seta venenosa Amanita phalloides y que hoy es utilizado -así lo recoge el prospecto- para tratar las lesiones hepáticas provocadas por la ingesta crónica de alcohol y/o medicamentos hepato-tóxicos, la esteatosis hepática o hígado graso, la hepatitis alcohólica y la cirrosis hepática. Cabe añadir que cada cápsula contiene 196 mg de extracto de silimarina de los que 150 mg son de silibinina.

En cuanto a los ensayos clínicos hechos con este producto destacaremos el publicado en 1992 por los doctores A. M. Albrecht, H. Frerick, U. Kuhn y A. Strenge-Hesse titulado Legalon en Zeitschrift Fuer Klinische Medizin en el que se exponen los resultados de la ingesta del producto durante 8 semanas por 2.637 personas con hígados intoxicados concluyéndose que el 88% mejoró, lo que se constató tras analizar sus niveles de enzimas hepáticas. Sufriendo solo un 0,8% efectos secundarios leves: ligero dolor de estómago y diarrea.

Por lo que se refiere a la ancestral convicción de que el cardo mariano contrarresta los venenos diremos que un grupo de toxicólogos de la Academia de Ciencias de Praga (República Checa) coordinado por el doctor K. Hruby publicó en 1983 en Human Toxicology los resultados de un ensayo clínico con 18 personas envenenadas por ingerir la seta Amanita phalloides a las que se administró silibinina por vía oral recuperándose 17. Y eso aun cuando la intoxicación fue severa y en algunos casos habían transcurrido casi 48 horas desde que ingirieron la seta. Hoy la silibinina se usa de forma habitual en casos de fuerte intoxicación con ésta u otras setas venenosas inyectándose por vía intravenosa.

UTILIDAD EN EL HÍGADO GRASO

La silimarina estabiliza la membrana mitocondrial, inhibe el estrés oxidativo y mejora la resistencia a la insulina y de ahí su efecto hepatoprotector; así lo coligieron tras una serie de ensayos murinos los doctores de la Sun Yat-Sen University de Guangzhou (China) J. Yao, M. Zhi y C. Minhu tras tratar a ratones con hígado graso no alcohólico. El trabajo se publicó en 2011 en Brazilian Journal of Medical and Biological Research y sus autores aseveran que es más eficaz que la rosiglitazona, fármaco que los médicos recetaron durante años a quienes padecían esteatosis no alcohólica hasta que se prohibió en Europa y muchos otros países dados sus peligrosos efectos secundarios, principalmente problemas cardíacos. Resultados que explican por qué los autores chinos tardaron tanto en poder publicar su trabajo y tuvieron que terminar haciéndolo en esa revista brasileña. Apenas un año después -en 2012- un equipo de la Universidad de Catania (Italia) dirigido por el doctor F. Salamone corroboraría esos resultados agregando que, a diferencia de la rosiglitazona, la silimarina mejora los daños cardíacos que provoca la enfermedad hepática; el artículo se publicó en Digestive and Liver Diseases.

El mismo año -2012- un equipo de la Qazyin University of Medical Science de Qazyin (Irán) coordinado por el doctor A. A. Hajiaghamohammadi publicaría en Hepatitis Monthly un ensayo clínico en el que se explica que tras dar durante 8 semanas a tres grupos de 22 pacientes con hígado graso 3 productos distintos -pioglitazona, metformina y silimarina- los resultados fueron similares… pero las transaminasas anómalas disminuyeron sobre todo entre quienes tomaron silimarina. La pioglitazona es un fármaco de la familia de las tiazolidinedionas y una de ellas -la troglitazona- fue retirada al comprobarse que su consumo ¡incrementa la hepatitis! En cuanto a la metformina (Diabex, Diaformin, etc.) es una droga sintética que se receta a quienes padecen diabetes tipo 2 para controlar el exceso de azúcar e imita el principio activo de la planta galega, gallega o ruda cabruna (Galega officinalis).

Ya a finales de 2014 los doctores de Euromed -empresa dedicada a la elaboración de extractos de hierbas medicinales en Barcelona- Pilar Pais y M. D’Amato dieron a conocer en Drugs in R&D unos ensayos murinos que constataron que administrar de forma dosis-dependiente extracto de cardo mariano a ratones con esteatosis hepática no alcohólica mejora los síntomas y reduce el tamaño del hígado.

En todo caso el trabajo que realmente demostró el valor terapéutico de la silibina en casos de esteatosis hepática no alcohólica fue el publicado en 2012 en Free Radical Biology & Medicine por un equipo de treinta colaboradores coordinados por la doctora de la Universidad de Nápoles (Italia) Carmela Loguercio con el título Silybin combined with phosphatidylcholine and vitamin E in patients with nonalcoholic fatty liver disease: A randomized controlled trial (Silibina combinada con fosfatidilcolina y vitamina E en pacientes con hígado graso no-alcohólico. Un ensayo aleatorizado). Se trata de un ensayo clínico efectuado con dos grupos de 69 personas con esteatosis hepática no alcohólica -algunos de los cuales sufrían además hepatitis C- a uno de los cuales se le suministró durante 12 meses una combinación de silibinina, fosfatidilcolina y vitamina E y al otro un placebo. Finalizado el ensayo se observaron significativas mejoras entre quienes tomaron el producto lo que se constató analizando sus perfiles enzimáticos, los marcadores de fibrogénesis, la disminución de masa corporal, la disminución de la resistencia a la insulina y las mejoras histológicas del tejido hepático.

Llamativos resultados que serían posteriormente confirmados por un equipo del Hospital Clínico Universitario de Valladolid coordinado por el doctor R. Aller efectuando un ensayo clínico con 36 personas afectadas de esteatosis hepática no alcohólica que siguieron una dieta hipocalórica a la mitad de las cuales se les dio además durante tres meses 2 tabletas diarias de silimarina junto con vitamina E. Las conclusiones se publicaron en agosto de 2015 en European Review for Medical and Pharmaceutical Sciences e indican que la dieta hipocalórica mejora el estado del hígado y que esa mejoría es aún mayor si se ingiere el tratamiento comentado. Entre quienes así lo hicieron mejoraron todos los índices hepáticos.

UTILIDAD EN LAS CIRROSIS Y FIBROSIS HEPÁTICAS

Cuando se sufre una patología hepática durante mucho tiempo -sea la causa alimentaria, tóxica o infecciosa- el tejido del hígado se termina fibrosando y el órgano empieza a funcionar cada vez peor llegando un momento en el que la circulación sanguínea es insuficiente, se acumula la bilis y el hígado se vuelve cirrótico. Pues bien, esa degeneración la ralentiza cuando menos la silimarina. Lo constató un equipo de la Universidad de Viena (Austria) dirigido por el doctor P. Ferenci mediante un ensayo clínico aleatorizado con 170 pacientes de cirrosis -alcohólica y no alcohólica- a parte de los cuales se dio durante dos años silimarina y a la otra un placebo. Cuatro años después del inicio del ensayo se comprobó que aún vivía el 58% de los que tomaron la silimarina y el 39% de los que recibieron el placebo; el trabajo se publicó en 1989 en Journal of Hepatology.

En 2011 aparecería en Hepatitis Monthly un artículo de la Tabriz University of Medical Sciences de Irán firmado por el doctor A. R. Ghaffari en el que se explica que tras provocar cirrosis a un grupo de ratones y darles luego extracto de cardo mariano vieron cómo éste ejercía un efecto protector que se constató al reducirse el nivel de enzimas hepáticas y mejorar el tejido, lo que se comprobó mediante análisis histológicos. Algo que confirmaría más tarde un grupo de investigadores de la Universidad Cluj-Napoca de Rumania coordinado por la Dra. Simona Clichici mediante ensayos murinos según los cuales bastan 50 miligramos diarios de silimarina para inhibir el proceso en ratones; el trabajo apareció en 2015 en Journal of Medicinal Food.

UTILIDAD EN LA HEPATITIS C

Los doctores S. C. Pradhan y C. Girish -del Jawaharlal Institute de Pondicherry (India)- publicaron en 2006 en Indian Journal of Medical Research un trabajo según el cual el cardo mariano es claramente hepatoprotector, algo que achacan a la silibinina, la isosilibinina, la silidianina y la silicristina -principios activos de la silimarina- al ser todas ellas moléculas antiinflamatorias, antioxidantes y antifibróticas que potencian la regeneración del hígado además de modular el sistema inmune.

Un año después -en 2007- un equipo de investigadores de la Universidad de Washington (EEUU) dirigido por el doctor S. J. Polyak publicó en Gastroenterology un artículo dando cuenta de varios ensayos in vitro en los que se utilizó un extracto de semillas de cardo mariano en células hepáticas cancerosas tipo Huh7 observando que inhibe su replicación (de forma dosis-dependiente). Concluyendo sus autores que los efectos antiinflamatorios y antivirales de la silimarina la hacen por tanto terapéuticamente eficaz en la hepatitis C. Tres años después -en 2010- publicarían en la misma revista otro trabajo que ratificó que la silimarina, además de sus efectos antivirales, inhibe la secreción y proliferación de las citoquinas proinflamatorias.

Ese mismo año se publicaría en Phytotherapy Research el trabajo de un grupo de la Universidad Magna Graecia de Catanzaro (Italia) dirigido por el doctor L. Abenavoli sobre las propiedades del extracto de semillas de cardo mariano comprobando que la silimarina es antioxidante y antifibrótica y actúa bloqueando los receptores de membrana de los hepatocitos; tanto si la hepatitis es vírica como si los efectos destructores se deben a tóxicos, alcohol incluido.

El doctor M. Trappoliere coordinaría por su parte un amplio equipo de la Universitá degli Studi de Florencia (Italia) que tras efectuar una serie de ensayos in vitro constató que la silibinina es antiinflamatoria e inhibe las aparición de células estrelladas o células de Ito hepáticas que llevan a la producción del colágeno que inicia la fibrosis. El trabajo se publicó en 2009 en Journal of Hepatology. Seis años después un estudio realizado por investigadores de varias universidades americanas coordinados por la doctora de la Universidad de Washington de Seattle (EEUU) Erika S. Lovelace hicieron estudios de bioquímica molecular comprobando que la silimarina evita la inflamación por medio de mecanismos de transcripción que activan las respuestas reparadoras. Lo dieron a conocer en agosto de 2015 en Journal of Natural Products.

Un equipo de la Universidad de Lyon (Francia) dirigido por el doctor J. Blaising comprobó por su parte que la silibinina altera la membrana del virus de la hepatitis C impidiendo su adherencia a las células hepáticas y ello significa que su consumo podría impedir la infección a quienes se va a trasplantar un hígado o tengan daños hepáticos que obliguen a una profilaxis preventiva; el trabajo se publicó en 2013 en Cell Microbiology.

Y ese mismo año -2013- un equipo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid (España) coordinado por el doctor R. Bárcena publicaría en Journal of Hepatology un artículo en el que se asevera que inyectar silimarina por vía intravenosa evita la infección por el virus de la hepatitis en caso de trasplante de hígado.

Apenas un año después -en 2014- un equipo del Hospital Universitario de Bari (Italia) coordinado por el doctor M. Rendina publicaría en Transplant International un trabajo según el cual la silimarina intravenosa es eficaz para impedir la infección vírica durante un trasplante; incluso en los casos en que el interferón y otras drogas farmacéuticas fracasan. Y algo similar logró un grupo de la Universidad de Zurich (Suiza) dirigido por el doctor D. L. Braun según publicaron en julio de 2015 en PloS One.

Cabe añadir que ya en 2008 un grupo de la Medical University of Vienna coordinado por el doctor P. Ferenci publicó en Gastroenterology que las inyecciones intravenosas de silibinina son más eficaces frente al virus de la hepatitis C que otros antivirales, extremo que confirmaría un equipo de la Loyola University Medical Center coordinado por el doctor H. Dahari en un trabajo publicado en febrero de 2015 en Liver International.

UTILIDAD EN LA DIABETES II

La silimarina es asimismo eficaz para tratar la diabetes tipo 2 según constató un equipo del Instituto de Plantas Medicinales de Teherán (Irán) coordinado por el doctor H. F. Huseini tras tratar a dos grupos de 25 diabéticos cada uno y administrar a uno 200 gramos diarios de extracto de silimarina durante 4 meses y al otro un placebo. Finalizada la prueba se comprobaría que los que tomaron la silimarina mejoraron sensiblemente en todos sus perfiles bioquímicos; el artículo apareció en 2006 en Phytotherapy Research.

Seis años después -en 2012- un grupo de investigadores de la AJA University of Medical Sciences de Teherán (Irán) coordinado por el doctor M. K. Fallahzadeh publicaría en American Journal of Kidney Diseases un ensayo clínico con 60 enfermos de diabetes tipo 2 con complicaciones renales a parte de los cuales se dio durante 3 meses 140 miligramos diarios de extracto de cardo mariano y a los demás un placebo. Pues bien, al concluir el estudio se comprobó que reduce la excreción urinaria de albúmina y mejoran todos los parámetros.

En 2014 un equipo de investigadores del Central Drug Research Institute de Lucknow (India) dirigido por el doctor P. Prakash realizó una serie de ensayos murinos demostrando que la silimarina aumenta además la sensibilidad celular a la insulina y protege al sistema cardiovascular; lo explicaron en un artículo publicado en European Journal of Pharmacology.

Y ya en 2015 un equipo de la Universidad de Tabriz (Irán) coordinado por el doctor S. Ebrahimpour Koujan constataría su gran potencial para el tratamiento de la diabetes tipo 2 tras efectuar un ensayo clínico aleatorizado con 40 enfermos a la mitad de los cuales se dio durante 45 días 140 miligramos diarios de extracto de cardo mariano y a la otra un placebo y comprobar que en los primeros había luego muchos más antioxidantes -especialmente superóxido dismutasa (SOD) y glutation peroxidasa (GPX)- y menos proteína C reactiva (PCR), indicadora del grado de inflamación sistémica. El trabajo se publicó en Phytomedicine.

UTILIDAD EN ALZHEIMER Y EN EL TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO

La silimarina -en especial la silibinina- parece ser asimismo eficaz en casos de alzheimer. En 2010 un equipo de la Chongquing Technology and Business University de China coordinado por el doctor F. Yin efectuó varios ensayos in vitro que revelaron que la silibinina inhibe la formación de las placas amiloides y por tanto su ingesta podría ser útil para tratar el alzheimer; el trabajo se publicó en Neurochemistry International. Y ese mismo año un equipo del Metropolitan Institute of Gerontology de Tokio (Japón) coordinado por el doctor N. Murata publicó en Biosciences, Biotechnology and Biochemistry los resultados de un ensayo murino que demostró que agregar silimarina durante 6 meses a ratones reduce la presencia de péptidos A-beta obteniéndose con ello sensibles mejoras conductuales.

Ya en 2015 un grupo de científicos del Buck Institute for Aging Research de California (EEUU) dirigido por el doctor J. Kumar introdujo gusanos de la clase Caenorhabditis elegans -muy empleados en los estudios antienvejecimiento y de regeneración de tejidos- en medios ricos en silimarina comprobando que ello alarga su vida un 10% si la concentración es muy baja y un 25% si se aumenta. El artículo se publicó en CNS & Neurological Disorders Drug Targets y en él se indica que además sometieron a gusanos transgénicos del mismo tipo a soluciones con silimarina observando en ellos mayor resistencia al estrés oxidativo; de ahí que entiendan que pueda ser de utilidad para tratar el alzheimer.

Posteriormente -en 2015- un numeroso grupo de científicos de la Sun Yat-sen University de Guangzhou (China) coordinado por el doctor S. Duan publicó en Neurobiology of Aging los resultados de varios ensayos que demuestran que el suministro a ratones de silibinina aumenta el número de microglías, astrocitos, neuronas y células precursoras neuronales al tiempo que inhibe la agregación del amiloide péptido A-beta y de la acetilcolinesterasa que caracteriza al alzheimer.

Cabe agregar que un equipo de la Universidad de Jundishapoor en Ahwaz (Irán) dirigido por el doctor M. Sayyah realizó un llamativo estudio clínico aleatorizado con 35 pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo a los que se dividió en dos grupos dando a diario durante 8 semanas a uno 600 mg de extracto de cardo mariano y al otro 30 mg de fluoxetina (Prozac) no observándose al final diferencias entre los dos grupos… salvo una: el Prozac tienen efectos secundarios indeseables. El trabajo se publicó en 2010 en Progress in Neuro-psychopharmacology & Biological Psychiatry

UTILIDAD EN EL MELASMA

La silimarina es igualmente útil en caso de hipermelanosis o melasma como comprobó -primero en conejos albinos y luego en personas- el doctor de la Hawler Medical University de Irak T. Altaei dándolo a conocer en un trabajo titulado de The treatment of melasma by silymarin cream (Tratamiento del melasma con una crema de silimarina) que se publicó en octubre de 2012 en BMC Dermatology. Aplicada una crema de silimarina a 96 pacientes con melasma en la zona afectada -2 veces al día durante 4 semanas- se observó una sensible reducción de las manchas.

Y además protege del sol como constató un año antes un equipo de la Universidad de Alabama de Birmingham (EEUU) coordinado por el doctor S. K. Katiyar quien observó que aplicar una loción tópica de silimarina reduce el daño que la radiación ultravioleta provoca en el ADN de las células epiteliales; el trabajo se publicó en 2011 en PloS ONE.

UTILIDAD EN CÁNCER

Y también es útil en cáncer. Un numeroso grupo de investigadores del Centro de Cáncer de la Universidad de Colorado (EEUU) dirigido por el doctor R. P. Singh inhibió en ratones el desarrollo del cáncer de pulmón que se les indujo con uretano tras someterles durante varias semanas a distintas dietas con dosis variables de silibinina al cabo de las cuales se observó que el desarrollo tumoral fue menor que en los animales de control, algo que se achacó a que inhibe la angiogénesis; el trabajo se publicó en 2006 en Journal of the National Cancer Institute.

Dos años después -en octubre de 2008- se publicaría en Cancer Letters un trabajo de síntesis de los doctores de la Universidad de Colorado de Denver (EEUU) K. Ramasamy y R. Agarwal en el que se asevera que la silimarina es antiinflamatoria, regula el ciclo celular, inhibe la angiogénesis y la metástasis y lleva a la apoptosis a las células cancerosas. Constatándose que al menos in vitro inhibe la proliferación de las células tumorales características de los cánceres de próstata, ovarios, mama, pulmón, colon, hígado, vejiga, cervicales y piel bloqueando distintas etapas del desarrollo celular maligno. Los autores destacan también su acción antioxidante al incrementar la actividad de las enzimas superóxido dismutasa, catalasa y las diferentes glutation. Y en ratones que es eficaz cuando menos en el cáncer de piel provocado por radiaciones ultravioletas así como en los tumores de próstata y vejiga.

Es más, la silibinina dificulta la entrada de glucosa en las células tumorales inhibiendo la expresión del gen GLUT y la síntesis de sus proteínas transportadoras por lo que las deja desprovistas de energía impidiendo su desarrollo y crecimiento; así lo asevera un equipo de la Universidad de Heidelberg (Alemania) dirigido por el doctor T. Zhan en un trabajo que se publicó en 2011 en Journal of Cell Biochemistry.

Agregaremos que en enero de 2012 se publicó en Current Pharmaceutical Biotechnology un artículo de los doctores de la Semmelweis University de Budapest (Hungría) J. Féher y G. Lengyel en el que se revisaron las evidencias clínicas y experimentales de los efectos hepatoprotectores de la silimarina subrayándose en él que hay también evidencias de que inhibe las metástasis. Su eficacia se comprobó en modelos murinos de cáncer de colon provocado a los que se dio diariamente entre 100 mg y 1 g por kilo de silimarina. Asimismo se constató que inhibe el desarrollo de los tumores mamarios, renales y ováricos.

En 2015 un grupo de científicos de la Keimyung University de Corea coordinado por el doctor S. M. Woo corroboraría que la silimarina bloquea in vitro la invasión de los tejidos sanos llevando a la apoptosis a las células tumorales; lo explicaron en el número de marzo de Molecular Carcinogénesis. Y enlentece su proceso de división celular según un grupo de investigadores de la Andong National University de Corea coordinado por el doctor H. J. Eo cuyo trabajo se publicó el mismo año en International Immunopharmacology

Y también en 2015 se publicó en Human & Experimental Toxicology el trabajo de un equipo de la SASTRA University de Tamil Nadu (India) coordinado por los doctores N. Sangeetha y N. Nalini según el cual la silibinina -al menos en ratones- reactiva el gen supresor del cáncer CDX2 en las células epiteliales del colon. Es más, en 2015 se publicó en Cancer Treatment Reviews un trabajo de los doctores J. Bosh-Barrera y J. A. Menéndez según el cual la silibinina inhibe el factor de transcripción pSTAT3 que permite la metástasis del cáncer pulmonar a mamas, colon y próstata.

El trabajo más revelador ha sido en cualquier caso el presentado recientemente por un equipo multidisciplinar del Instituto Catalán de Oncología coordinado por el doctor J. Bosh-Barrera -se ha publicado en marzo de 2016 en Oncotarget- según el cual la silibinina bloquea la metástasis cerebral en el 30% de los pacientes con cáncer pulmonar de células no-pequeñas. Algo realmente llamativo.

CONCLUSIONES

En suma, hay más de un millar de estudios -in vitro, murinos y clínicos- efectuados con silimarina -o con el principal de sus polifenoles, la silibinina- según los cuales su consumo es hepatoprotector ya que estabiliza la membrana mitocondrial, inhibe la activación del proceso inflamatorio y el estrés oxidativo a nivel hepático, desactiva las células estrelladas del hígado que generan la fibrosis y renueva las células hepáticas por lo que es útil para tratar las lesiones hepáticas provocadas por la ingesta crónica de alcohol y/o medicamentos, la esteatosis o hígado graso, la hepatitis y la cirrosis. De ahí que sorprenda tanto el artículo de los doctores A. Rambaldi, B.P. Jacobs y C. Gluud -del Centre for Clinical Intervention Research de Copenhague (Dinamarca) correspondiente al famoso Cochrane Database Systematic Review de 2007- según el cual “faltan evidencias de alta calidad” de los beneficios del cardo mariano en las enfermedades hepáticas, sean éstas de origen alcohólico o viral.

Y eso solo como terapia hepatoprotectora porque si añadimos los trabajos de investigación de los últimos 40 años sobre su utilidad en otras patologías -basta entrar en US Library of Medicine– comprobaremos que hay más de 3.000 estudios publicados. Los aquí citados son pues una mínima muestra de lo existente. Luego, ¿por qué los médicos no aprovechan mejor las posibilidades de la silimarina sabiendo que el hígado es absolutamente fundamental para la salud? ¿Tendrá algo que ver el hecho de que no es patentable y encima es demasiado barata?

Paula M. Mirre Prieto


Paolo Morazzoni: “El fitosoma de silibina se asimila mucho mejor”

Director científico de la mayor empresa mundial dedicada al desarrollo y producción de principios activos derivados de plantas Paolo Morazzoni es experto en las propiedades de la silimarina y de sus principios activos: la isosilibinina, la silidianina, la silicristina y, sobre todo, de la silibinina; pues bien, según asevera la biodisponibilidad de los principios activos es mucho mayor si se ingieren unidos a fosfolípidos en forma de fitosomas ya que acceden más fácilmente al interior de la célula. Y de ahí que lo más eficaz sea ingerir fitosomas de silibina en lugar de solo silibina, silimarina o cardo mariano. Hemos hablado con él de ello aprovechando su presencia en Barcelona en mayo pasado con motivo del cuarto curso que sobre Nutrición, estilo de vida y cáncer organiza cada año la empresa española 100% Natural.

Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Milán y desde 1998 Director Científico de Indena, la mayor empresa mundial dedicada al desarrollo y producción de principios activos derivados de plantas para usos farmacéuticos y complementos alimenticios, Paolo Morazzoni dirige personalmente desde hace 18 años la investigación y desarrollo de nuevos compuestos botánicos siendo la Oncología su principal área de investigación. Autor de más de 300 artículos de investigación en el ámbito de la Medicina y la Biología -especialmente en Fitoterapia- ha investigado pues las propiedades terapéuticas de muchas sustancias fitoterápicas, incluidas la silimarina y especialmente la silibina presente en ella, razón por la que quisimos aprovechar su estancia en nuestro país para complementar el texto central de este reportaje, algo a lo que accedió amablemente.

-Díganos, profesor, ¿realmente son ciertas las propiedades que se achacan a la ingesta de cardo mariano, silimarina y, sobre todo, de silibina?

-Las evidencias clínicas sobre la eficacia de la terapia oral con silimarina así como con los compuestos a base de silibina han demostrado ser útiles en las principales patologías hepáticas reduciendo el estrés oxidativo y la resistencia a la insulina, algo crítico para la progresión hacia un hígado graso no alcohólico. Aun queda mucho por investigar pero en mi opinión su excelente perfil de seguridad y su documentado efecto hepatoprotector las hace útiles en todos los trastornos hepáticos. Especialmente en el caso de los pacientes con hígado graso no alcohólico, patología en la que el estrés oxidativo juega un papel crucial y para los que no hay una terapia probadamente eficaz.

-Sabemos que usted lleva trabajando mucho tiempo en la mejora de la biodisponibilidad de los extractos vegetales. ¿Cómo puede mejorarse la absorción de nutrientes?

-Hoy sabemos que para que los extractos vegetales y las plantas enteras administradas oralmente lleguen en condiciones adecuadas a la circulación y desde allí a los órganos en los que deben actuar se precisa una adecuada absorción. Y desgraciadamente la biodisponibilidad oral no siempre es la misma e incluso es a menudo escasa debido a su compleja composición y a otros muchos factores que influyen en su farmacocinética. Pues bien, para superar esos problemas de biodisponibilidad usamos fitosomas que obtenemos uniendo los principios activos a fosfolípidos. Ello facilita el paso a la interior celular ya que en lugar de un medio ambiente hidrófilo se actúa en un entorno lipídico. En cuanto al caso de la silibina, principal principio activo de la silimarina sobre el que ustedes se interesan, su fitosoma ha demostrado mejorar y aumentar la eficacia de las presentaciones que solo contienen cardo mariano, silimarina o silibina.

-¿Y qué fosfolípido utilizan para ello?

-La fosfatidilcolina o polienilfosfatidilcolina. Se trata de un fosfolípido abundante en la soja aunque también se encuentra en la yema de huevo. Es además uno de los principales constituyentes de las bicapas lipídicas de las membranas celulares donde, entre otras funciones, ayuda a preservar la viscoelasticidad.

La fosfatidilcolina favorece la mezcla de las sustancias vegetales en ambientes oleosos o lipídicos, se absorbe bien por vía oral y tiene la capacidad de transportar los polifenoles a través de las membranas biológicas para facilitar su difusión. Resulta por tanto un vehículo excelente para transferir los ingredientes nutritivos y activos de las plantas a su lugar de destino en el cuerpo. En la actualidad nuestra silibina en forma de fitosoma se comercializa como Siliphos; bueno, en España como SilyFit.

-¿Desde cuándo se lleva estudiando que así se mejoran sus propiedades?

-En 1991 un estudio evaluó a 232 pacientes confirmando la eficacia de la fitosoma de silibina para restaurar la función hepática dañada por tóxicos o infecciones. Y después se demostró su eficacia en pacientes con hepatitis viral aguda de los tipos A, B y C, en cirrosis y en hígado graso no alcohólico. El fitosoma de la silibina se absorbe más rápidamente que la silimarina accediendo al hígado y a la bilis en pocas horas.

-Se absorbe más rápido, pero ¿también en mayor cantidad?

-Se absorbe una cantidad cuatro veces mayor. Parris Kidd y Kathleen Head publicaron en 2005 en Alternative Medicine Review un trabajo según el cual mientras para lograr beneficios deben tomarse dosis de 420 mg diarios de silimarina en forma de fitosoma bastan 120 mg. Pero como es seguro pueden tomarse diariamente para acelerar la recuperación entre 240 y 360 mg.

-¿Pero qué llevan las cápsulas?

-Pues cada una lleva 120 mg de fitosoma de silibina, 80 mg fosfatidilcolina de soja y 40 de silibina.

-¿Y cuáles son los mecanismos que explican su eficacia?

-La silibina protege el tejido hepático conservando en las células parenquimales el glutatión, sustancia natural compuesta por tres aminoácidos que es fundamental en el sistema desintoxicante y antioxidante del organismo. Y la fosfatidilcolina ayuda a reparar y reemplazar las membranas celulares preservando las células hepáticas de su destrucción. Y tiene otras funciones que estamos investigando…

-¿Puede adelantarnos algo?

Estamos constatando que el fitosoma de silibina es también eficaz como quelante del hierro; elimina su exceso en el organismo. Y recientes estudios apuntan que podría jugar su papel en el tratamiento de pacientes de cáncer. El propio Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos patrocinó un ensayo para investigar la eficacia de nuestro producto  a la hora de evitar o limitar la toxicidad hepática que induce la quimioterapia en el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda en niños confirmándolo: la reduce de forma significativa. De hecho admiten además ya que el producto podría ser útil en los pacientes con leucemia mielógena aguda sometidos a tratamiento quimioterápico o a un trasplante de células madre.

-¿Y se ha probado en algún otro tipo de cáncer?

-Pues sí; intervine personalmente en una investigación realizada en Italia sobre el impacto del fitosoma de silibina en el desarrollo de tumores mamarios de ratones transgénicos HER-2 /neu y los datos demostraron que inhibe el desarrollo de tumores mamarios espontáneos. Su ingesta redujo el número de masas tumorales mamarias y el número de metástasis de pulmón en los ratones. Probablemente gracias a que el fitosoma indujo la expresión del gen p53 y aumentó la apoptosis en las glándulas mamarias tumorales. Y otro tanto pasa en la línea celular de tumores de mama humano SKBR3. Las expectativas pues son buenas pero hacen falta muchos más ensayos para hablar de eficacia en cáncer.

-Una última pregunta: usted afirma que la llamada dieta mediterránea previene el cáncer y otras patologías. ¿Es realmente así?

-Está bien documentado que la dieta mediterránea se asocia a una reducción en la incidencia de patologías crónico-degenerativas; el problema es que seguirla no es barato y tanto debido a la crisis económica como a los recientes cambios culturales poca gente la implementa. En fin, la comida étnica y asiática que se está imponiendo tiene al menos algo bueno: contiene fitoquímicos saludables como la curcumina y el galato de epigalocatequina. En todo caso cada vez más gente va a necesitar, para asumir este nuevo estilo de vida, empezar a consumir suplementos alimenticios de alta calidad que les aporten la cantidad correcta de micronutrientes que el organismo necesita. Es la única opción para quien no quiera optimizar sus hábitos dietéticos.

Sonia Barahona

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195
Julio-agosto 2016
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