Dr. José Luis Cidón: “En muchas patologías la Medicina Biológica es más eficaz que la convencional”

Doctor en Medicina y Cirugía, Doctor en Ciencias Biológicas y Presidente del Instituto Hispano-Americano de Investigación y Desarrollo en Medicina Biológica el doctor José Luis Cidón Madrigal es además experto universitario en Ingeniería Biomédica, Homeopatía, Homotoxicología, Nutrición Ortomolecular, Neuralterapia, Ozonoterapia y Acupuntura entre otras disciplinas. Profesor en la madrileña Universidad de Alcalá de Henares, autor de varios libros de éxito y conferenciante en numerosos congresos nacionales e internacionales no duda en afirmar ante la campaña orquestada contra las medicinas alternativas y complementarias que “en muchas patologías la Medicina Biológica es más eficaz que la convencional” y que ni todas las vacunas ni la mayoría de los fármacos y protocolos médicos se justifican.

José Luis Cidón Madrigal recibió formación médica universitaria tradicional y es Doctor en Medicina -aunque el título de doctor se lo arroguen también los licenciados sin tenerlo realmente- y Máster en Medicina Interna además de Doctor en Ciencias Biológicas; es más, es profesor investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá. Posee pues un amplio conocimiento en Medicina y Biología y aún así, en su afán de formarse, decidió estudiar otras muchas disciplinas terapéuticas de las que ni siquiera se habla en las facultades de Medicina españolas. Una formación que le ha llevado a ejercer durante 37 años no la medicina farmacológica que se enseña en ellas sino una medicina holística, integral y natural que denomina Medicina Biológica.

Y por si fuera poco es autor de más de un centenar de estudios científicos publicados en revistas especializadas y de numerosos libros de divulgación entre los que queremos destacar Toxinas Zero, Los Caminos de la Salud, La Fórmula Antienvejecimiento, El hombre contra el tiempo, Azúcar, dulce veneno, Tratado de Ozonoterapia y la Dieta 5+2, entre otros. Cabe añadir que su labor ha merecido distintos galardones, entre ellos el Premio Internacional de las Américas -concedido en 2005 por la Organización Mundial de la Salud Pública con sede en Argentina, el Prize to the best investigation for the health promoting the quality of life -otorgado en 2008 por la Organización Internacional para la Capacitación e Investigación Médica (IOCIM) con sede en México- y el Premio Nacional de Investigación en Medicina Biológica recibido en 2012.

A todo lo cual hay que añadir los conocimientos adquiridos en Nutrición Ortomolecular, Homeopatía, Homotoxicología, Neuralterapia, Ozonoterapia y Acupuntura por lo que nos ha parecido un interlocutor idóneo para hablar sobre los ataques que tales disciplinas terapéuticas reciben desde hace meses por parte de la Organización Médica Colegial (OMC) con apoyo de los grandes medios de comunicación.

-Díganos, doctor: ¿medicina alternativa o medicina convencional?

-Hay mucha confusión con los términos. Para mí la auténtica medicina es la que cura y la que engloba a todas ellas es la Medicina Biológica porque en ella se fundamenta la auténtica medicina hipocrática, la que nos enseña que estamos diseñados para autorregularnos y autocurarnos, la que explica por qué cuando nos hacemos una herida nuestro cuerpo la cicatriza hasta llegar a la recuperación completa del tejido. Ya en la universidad me di cuenta de que nos habíamos desviado del auténtico camino estudiando una medicina exclusivamente sintomática que no puede funcionar. La medicina biológica es una medicina biorreguladora que busca estimular al propio organismo para que se autorregule y autocure mientras que la alopatía, como medicina galénica, busca quitar el síntoma con el medicamento. Así que cuando tenemos una diarrea tomamos un antidiarreico y cortamos la diarrea pero los causantes de la misma se quedan en nuestro interior provocando más adelante una patología mayor. Y lo mismo pasa con los antiinflamatorios: quitamos el síntoma pero la causa sigue dentro de manera que el proceso continúa de manera silenciosa hasta que llega un momento en el que no hay solución a pesar de haber probado todo tipo de antiinflamatorios de última generación y corticoides. Para tratar la inflamación hay dos opciones: utilizar antiinflamatorios tratando de acabar radicalmente con ella olvidándonos de que el proceso inflamatorio es algo bueno. De hecho en segundo de Medicina estudiamos el libro Patología Estructural y Funcional del Premio Nobel Frederick C. Robbins y el Dr. Cotran en cuya página 39 se dice: “Los seres humanos deben a la inflamación su capacidad para sufrir lesiones y curarlas. Sin la inflamación las infecciones no serían controladas ni curarían las heridas y los órganos lesionados tendrían úlceras permanentes”. Por tanto debemos modular el proceso inflamatorio y para eso contamos con la Homeopatía, la Homotoxicología, la Terapia Neural y la Ozonoterapia… entre otras técnicas.

-¿Qué explicación encuentra entonces a los ataques que desde distintos frentes -desde la política a la propia Organización Médica Colegial– se está efectuando contra las terapias no convencionales y contra los médicos que las practican?

-Estos ataques son inexplicables; sobre todo porque en Europa las medicinas biológicas están creciendo y en algunos casos han pasado ya a formar parte de la Seguridad Social. Y en lugar de seguir el mismo camino hay aquí en España una serie de individuos -generalmente no médicos- que se dedican a atacar sin ninguna base ni conocimiento estas terapias, muchas de ellas medicinas ancestrales que tienen tras de sí investigación científica suficiente para respaldar su uso además de contar con nuestra propia experiencia clínica que confirma su eficacia. Pienso que detrás de estos ataques han de estar innegablemente las multinacionales y otros intereses creados porque las terapias de la medicina biológica han llegado o pueden llegar a provocar serias pérdidas económicas en la venta de fármacos. El Premio Nobel Albert Schweitzer ya dijo: “Nunca la ignorancia es tan atrevida como cuando critica”. Algo que habría que repetir a todas esas personas que dudan de terapias como la Homeopatía sobre la que en uno de mis libros –Toxinas Zero– explico su mecanismo de acción a nivel biomolecular a pesar de lo cual, curiosamente, ninguno de los periodistas o políticos que la critican han venido a preguntarme cómo funciona.

 MECANISMO REGULADOR

 -Pues ciertamente hay verdadera inquina contra la Homeopatía…

-No tiene explicación. Es de uso común en Francia, Austria, Suiza, Reino Unido y Alemania entre otros países europeos. Los europeos gastan anualmente más de mil millones de euros en remedios homeopáticos y esa facturación aumenta un 6% año tras año. En Bélgica y otros países europeos los productos homeopáticos son reembolsados en parte por las mutualidades y por el estado. Y de su importancia a nivel internacional basta con decir que es la tercera medicina oficial en la India, país con más de mil millones de habitantes.

En realidad la campaña de desprestigio se debería hacer contra la medicina alopática porque según el Journal of the American Medical Association (JAMA) -revista de la Asociación Médica Estadounidense– en Estados Unidos mueren 15.000 personas todos los meses a causa de los tratamientos médicos; pero sobre eso los grandes medios de comunicación no publican nada. Es incomprensible que esté autorizada una medicina a base de drogas legales con gran cantidad de efectos secundarios que se venden en farmacias y en cambio se esté persiguiendo una medicina natural cuyo objetivo final es curar al paciente sin dañarlo, no quitarle el síntoma sin solucionar el problema.

-Dice usted que en su obra Toxinas Zero explica el mecanismo supuestamente inexplicado de la homeopatía…

-Uno de sus mecanismos es un proceso conocido como Mecanismo de Asistencia Inmunológica. Cuando damos un medicamento antihomotóxico (segunda generación de la Homeopatía) éste pasa a través de las mucosas y va a ser fagocitado por los macrófagos. Estos macrófagos van a tomar los componentes del remedio -que pueden ser de tipo vegetal, mineral, biológico o de cualquier otra naturaleza- y los llevan a las células presentadoras de antígenos; como la célula dendrítica de la matriz. Dentro de la célula dendrítica se van a fraccionar en cadenas de 5 a 15 aminoácidos que van a ser presentados a través del llamado complejo mayor de histocompatibilidad a nivel de la superficie de la célula presentadora de antígenos, expresándose en su superficie como epítopes. Entonces este epítope así presentado y esta célula así activada atrae a los linfocitos Th0, también llamados linfocitos inmaduros. Estos linfocitos inmaduros roban ese epítope y se transforman en los llamados linfocitos T reguladores. Estos linfocitos T reguladores viajan hacia el ganglio linfático más cercano en un proceso que se denomina homing. Una vez llega al ganglio linfático el linfocito T regulador inducido por el estímulo farmacológico del remedio comienza a replicarse en múltiples clones que se transportan a través del sistema linfático hacia el torrente sanguíneo. De esta manera son atraídos por las quimiocinas que se producen durante el proceso inflamatorio ya que todo tejido lesionado genera quimiocinas y factores de complemento que atraen a los linfocitos T reguladores a través de un proceso llamado quimiotaxis. Cuando llegan al sitio de la lesión estas células reguladoras liberan citoquinas tolerogénicas que modulan la actividad de los linfocitos proinflamatorios tipo Th1 y Th2 provocando una reducción de la expresión de sus citoquinas proinflamatorias. Este mecanismo regula la respuesta inflamatoria y regula el proceso homotóxico gracias a la contribución inherente del medicamento biorregulador.

Pues bien, Hahnemann proponía diluir las sustancias tóxicas hasta el punto donde sólo tuvieran un efecto de “estimulación”. Empíricamente estaba descubriendo un sistema terapéutico basado en la modulación inmunológica.

Esta asistencia inmunológica lo que exige es que los linfocitos reguladores Th3 del remedio lleven un motivo parecido, un epítope parecido. Y aquí se está comprobando la ley de similitud biomolecular que es la encargada del reconocimiento y la respuesta específica. Es decir, que cuando nos decía Hahnemann similia similibus curentur (lo similar se cura por lo similar) se refería a estos mecanismos de asistencia inmunológica, demostración específica de que este fenómeno se lleva a cabo y que habrá esa reacción particular cuando hay similitud biomolecular entre los dos epítopes.

Si por ejemplo ingerimos Lycopodium éste irá directamente al hígado porque hay organotropismo, es decir, afinidad de la sustancia por un tejido u órgano determinado. El mecanismo de asistencia inmunológica lo descubrieron el profesor Weiner –de la Universidad de Harvard– y el profesor Hartmut Heine –de la Universidad de Frankfurt- quienes vieron que sustancias muy pequeñas (ellos hablaban de “very low doses”) -de entre 10-4 y 10-12– son capaces de activar los epítopos y llevarlos al lugar donde se está produciendo el proceso inflamatorio.

LAS VACUNAS

-Hablemos de las vacunas. ¿Qué opinión le merece el movimiento crítico contra ellas -cada vez más amplio- ya sea en su concepción como recurso global o en algunos de sus aspectos, como los de su producción o el calendario vacunal?

-No me cabe duda alguna de los efectos secundarios que pueden provocar las vacunas. A mi consulta han acudido numerosos pacientes con problemas de diabetes tipo 1 desarrollada después de recibir la triple vírica. También conocemos los casos de pacientes que han fallecido por la vacuna del Papiloma Humano. Las vacunas presentan problemas, entre otras causas, por los derivados mercuriales que contienen; como el timerosal, derivado liposoluble que puede fijarse en el cerebro -que es donde mayor cantidad de grasa tenemos- provocando a la larga muchos problemas de salud. De hecho por eso se relaciona el autismo con las vacunas. Recientemente el actor, director y productor de cine estadounidense Robert de Niro, que tiene un hijo que desarrolló autismo después de vacunarse, ha encabezado una campaña para investigar a fondo esa relación. Pero para entender mucho mejor el impacto de las vacunas es preciso tener en cuenta que nuestra salud depende del estado en que se encuentre la matriz extracelular; por decirlo coloquialmente, la piscina donde flotan todas y cada una de las células. Cada vez que tomamos antibióticos y matamos bacterias, sus endo y exotoxinas pasan a la matriz extracelular provocando una parálisis de regulación. E igual sucede con las sustancias que llevan las vacunas. La persona más sana es la que más limpia tiene su matriz extracelular. Hoy día es muy difícil revertir los daños de las vacunas, máxime cuando nos retiraron una herramienta terapéutica para nosotros muy válida, los nosodes, remedios homeopáticos obtenidos de cultivos de microorganismos u otras sustancias de origen animal, productos de tipo patológico sometidos a altas diluciones con capacidad para movilizar del interior de nuestro organismo depósitos tóxicos para su extracción. Era una herramienta eficaz para sacar las endotoxinas del virus del meningococo u otro cualquiera de la matriz extracelular. Lo llamativo es que tras el asunto de las vacas locas se volvió a permitir el consumo de carne ¡pero no las nosodes! No se entiende.

-Seamos más concretos: ¿usted aconseja algún tipo de vacuna?

-Mire, a mis hijos no los tengo vacunados. Y tengo amigos que tampoco han vacunado a los suyos. Y jamás han tenido ningún problema de salud. Yo les digo a mis pacientes que hagan lo que quieran. El problema es que todos los días mueren o quedan dañados cientos de pacientes en todo el mundo como consecuencia de las vacunas pero tales casos se silencian. En cambio la noticia de la muerte de un niño italiano que se relacionó con el uso de la homeopatía recorrió cada uno de los medios de este país. Es increíble.

LOS TRATAMENTOS ONCOLÓGICOS CONVENCIONALES SON POCO EFICACES

-¿Y qué opinión le merecen los tratamientos oncológicos utilizados en la actualidad?

-La quimioterapia que se está utilizando es muy agresiva y quizás mate más células sanas que enfermas. A aquellos pacientes que vienen a mi consulta a tratarse de un cáncer con un tratamiento oncológico prescrito lo primero que les digo -como hace la gran mayoría de quienes practicamos la medicina natural a pesar de las mentiras que se escriben- es que no abandonen su tratamiento porque hoy día lo que vale en medicina es el uso de los protocolos establecidos ¡con independencia del número de muertes que puedan provocar! Lo que yo hago es darles tratamientos para mejorar su calidad de vida y disminuir los efectos deletéreos de la quimioterapia y/o la radioterapia. Soy partidario de usar otras técnicas para ayudar al paciente, como la terapia nutricional Gerson u otras, sometidas a todo tipo de controversias a pesar de tener base científica. Pero claro, es que en cuanto te sales de la vía convencional van inmediatamente a por ti. Hoy día todavía me sorprendo cuando un paciente va a su oncólogo y éste le dice que coma de todo. Si la terapia le va a generar muchísimos radicales libres lo menos que puedes hacer es mandar una dieta rica en antioxidantes, que coma más vegetales.

Mire, Pavarotti murió de cáncer de páncreas. La vida media de un enfermo con este cáncer es de año y medio pero el fundador de Appel, Steve Jobs, vivió siete tratándose con medicina biológica. ¡Y a pesar de todo se critica su comportamiento y se dice que si se hubiera tratado convencionalmente hubiera vivido más! ¡Qué disparate! La realidad es que quien sufre este cáncer no tiene con los mejores tratamientos convencionales una esperanza de vida de más de año y medio.

-El British Medical Journal valoró la eficacia de los 3.000 tratamientos médicos más utilizados y según afirma solo el 11% ha demostrado eficacia real. ¿Le extraña?

-No. Pongamos un ejemplo de ello: los tratamientos para el colesterol con estatinas. Hay mucha falacia impulsada por los laboratorios. Hace unos años se decía que el colesterol debía estar en 200 más la edad y mire hoy las cifras en las que nos movemos. ¿Por qué? Porque las estatinas son el mayor de los negocios; las consumen ¡más de 10 millones de españoles! Y son drogas que afectan neurológicamente a las personas: pierdes memoria, pierdes masa muscular -con lo cual puedes acabar limitado o en silla de ruedas- y pueden provocar diabetes tipo 2… entre otros muchos efectos secundarios. Además el colesterol es necesario para mejorar la sinapsis neuronal y no se debe jugar con su eliminación. Yo jamás he tomado una estatina a pesar de tener un colesterol genético de 250 y estoy perfectamente de salud.

El problema muchas veces no es el colesterol por mucho que salgan en la televisión algunos seleccionadores nacionales advirtiendo sobre él. Eso es una frivolidad. El problema de las enfermedades cardiovasculares no es el colesterol alto. El problema de las placas ateromatosas puede estar en unos niveles elevados de estrógenos, cortisol, homocisteína, ácidos grasos no esterificados, leucotrienos y prostaglandinas proinflamatorias así como en un déficit de progesterona/testosterona, magnesio, vitamina C y triyodotironina, entre otros muchos. La glucemia elevada, por ejemplo, es un factor de riesgo mucho más importante. El colesterol lo que hace es tapar los daños que produce el azúcar al lesionar el endotelio basal de las arterias. Las estatinas que se están recomendando -al igual que otros muchos medicamentos que tienen muchísimos efectos secundarios- van a llevar a numerosas enfermedades crónico-degenerativas.

También se están utilizando fármacos experimentales -de los que muchas veces desconocemos las consecuencias- cuando sólo a largo plazo sabremos su eficacia real. El tratamiento con retrovirales que por ejemplo se está utilizando para la hepatitis C parece haberse relacionado ya con un incremento de cáncer hepático tras el tratamiento.

Muchas veces el problema radica en que los efectos adversos que provocan medicamentos de este tipo no se conocen hasta después de más de una década… ¡y para entonces pueden ser miles las personas dañadas por los mismos!

-¿No será que la medicina convencional confía de forma excesiva en las soluciones farmacológicas?

-Es cierto. Hemos dejado de confiar en la recuperación natural del organismo para dejarlo todo en mano de soluciones químicas. Cuando voy a la farmacia me fijo en las personas que están en ella y muchas veces les veo llegar con 8 o 10 recetas, drogas que si cada una de ellas por separado ya tiene sus propios efectos secundarios mezcladas pueden provocar reacciones que ni sospechamos. Hablábamos antes de las estatinas pero, ¿qué decir del omeprazol? Lo consumen en ese cóctel diario de polimedicación ¡cerca de 18 millones de personas en España! cuando se sospecha que puede estar relacionado con la enfermedad de Parkinson. Todo en la Medicina es “anti”: antibióticos, antiinflamatorios, antidiarréicos… Y creo que deberíamos hacer una medicina más “pro-vida” y menos “anti-vida”.

 EL PELIGRO DE LAS RADIACIONES ELECTROMAGNÉTICAS

 -¿En qué medida están las radiaciones electromagnéticas afectando nuestra salud?

-Mucho, muchísimo. Son radiaciones que pueden llevar a la despolarización de nuestras células y a distintas enfermedades degenerativas. Y hoy estamos inmersos en un mundo de radiaciones. Hay edificios donde se producen muchos casos de cáncer y otras enfermedades degenerativas y resulta que enfrente tienen un repetidor de microondas para los teléfonos móviles. Yo personalmente, en mi casa y en mi cama, tengo una manta comprada en Alemania para eliminar las radiaciones electromagnéticas. En España no parece existir preocupación institucional por el problema pero en Alemania cuando un arquitecto quiere hacer una casa necesita el informe de un geobiólogo en el cual se confirme la ausencia de radiaciones que puedan afectar a la familia. O que, por ejemplo, la instalación eléctrica para las luces de la mesilla de noche esté separada de la cama ya que puede producir alteraciones en el sueño y contribuir al desarrollo de desequilibrios orgánicos. Tenemos una normativa pero está hecha a medida de las compañías de telecomunicaciones. El problema no procede sólo de las grandes antenas: también hay peligro en cosas tan cotidianas como el horno microondas ya que funciona con radiaciones electromagnéticas con las que se somete el alimento a 75.000 ciclos por segundo.

-¿Usted prohibiría o recomendaría al menos que se limitara el uso del WiFi a los niños?

-No soy partidario de las prohibiciones. Lo que sí puedo decir es que en mi casa yo tengo WiFi pero lo desconecto antes de acostarme porque sé que puede alterar el sueño, alterar las ondas Schumann, ondas magnéticas terrestres cuya frecuencia principal es muy cercana a la frecuencia de las ondas alfa propias de los estados de relajación y del momento previo al sueño. Funciona a 7.83 hercios, que es la frecuencia del hipotálamo, única frecuencia que es común en todos los mamíferos, incluyendo al hombre.

Recuerdo un experimento que se hizo con los primeros astronautas rusos y americanos porque al volver presentaban serios problemas de salud en el que se demostró que sometiéndoles a generadores de ondas Schumann artificiales se recuperaban paulatinamente.

 LA IMPORTANCIA DE LA NUTRICIÓN Y LA MICROBIOTA INTESTINAL

 -En los últimos meses se han multiplicado los trabajos que señalan la enorme importancia que tiene la microbiota intestinal en la salud global, incluidos muchos trastornos psiquiátricos. ¿Tan importante es mantenerla en equilibrio?

-Es fundamental. El microbioma es el conjunto de microorganismos que se localiza de manera normal en distintos lugares del cuerpo que, aunque muchos lo ignoren, contiene más bacterias que células. Nuestra microbiota intestinal contiene 100 billones de microorganismos, incluyendo como mínimo 400 especies diferentes de bacterias. Puede pesar hasta 1,3 kg. Y nuestra salud depende muchísimo de ella porque las bacterias intestinales intervienen en el proceso de la inmunidad -el 60-70% se produce en el colon- y, por supuesto, en el de la digestión. De hecho es tal su importancia en otras funciones que al intestino se le conoce también como el “segundo cerebro” porque existen resultados que indican que el desequilibrio en la flora bacteriana provoca cambios en el estado anímico, variaciones en la conducta e incluso algunos trabajos plantean que puede estar relacionado con enfermedades neuronales.

En el intestino se produce por ejemplo el 85-90% de la serotonina, la hormona de la felicidad; solamente de un 10% a un 15% se fabrica en los Núcleos de Rafe en el troncoencéfalo. Y a pesar de su importancia maltratamos diariamente nuestra microbiota intestinal con una mala alimentación en la que yo destacaría lo que denomino “tormenta blanca”, la leche de vaca, el azúcar blanco refinado, cuyos peligros son tremendos. El azúcar es causa de caries pero también de disbiosis intestinal. Y puede que su alto consumo también esté relacionado con las enfermedades degenerativas. De hecho en Estados Unidos al Alzheimer se le llama diabetes tipo 3 y se asocia con altos consumos de azúcar que, mezclados con proteínas, van a producir glicación no enzimática, una especie de caramelización tóxica que se produce entre las neuronas.

Y finalmente hay que prescindir del pan blanco refinado. Mientras nuestros genes tienen 2,5 millones de años -que es cuando nuestro código genético se formó- la genética del pan ha ido cambiando, de hecho hace diez mil años, el pan se elaboraba con una gramínea salvaje denominada escanda (Triticum Monococcum) genéticamente caracterizada por ser diploide (que presenta en su núcleo dos juegos de cromosomas homólogos) mientras que hoy, debido a la intervención del hombre, consumimos un trigo hexaploide con 42 cromosomas. Por lo que no estamos adaptados genéticamente para comer este tipo de pan. Yo a mis pacientes que vienen con una enfermedad autoinmune lo primero que hago es quitarles el pan. El pan blanco hay que retirarlo de la alimentación porque produce muchísima inflamación.

En resumen, nuestro intestino es como la raíz de una planta: cuando enferma las hojas se marchitan. Y en nuestro caso el organismo entero.

-De hecho hay investigadores que relacionan ya el consumo de pan con ciertas enfermedades psiquiátricas…

Así es. El verano pasado estuve preparando un libro sobre los peligros del pan. Yo conocía perfectamente muchos de los problemas que conlleva su consumo pero cuando empecé a revisar documentación científica me sorprendió muchísimo la cantidad de trabajos que actualmente relacionan ciertas enfermedades psiquiátricas con el gluten del pan. Bien, ¿pues conoce usted a algún psicólogo o psiquiatra que prohíba el pan a sus pacientes? Yo a ninguno. Y eso que hoy sabemos que el más potente de los medicamentos es el alimento porque puede atravesar la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro.

-Aparte de los señalados, ¿qué otros tóxicos están afectando principalmente nuestra salud a su juicio?

-Son tantas las sustancias tóxicas que actualmente llegan hasta nuestro organismo a través del medio ambiente y los alimentos que ya es imposible contarlas. Piense que entre aditivos, conservantes, colorantes y demás hay ¡más de diez mil sustancias tóxicas! Entre ellas los metales pesados; por ejemplo el aluminio. Cocinar con papel de aluminio hace que éste sufra una migración. Lo mismo que en las latas. Y el aluminio es un metal que se acumula en el cerebro. Hoy se sabe que la enfermedad de Alzheimer está relacionada con el depósito de aluminio en el cerebro. Otro caso es el del mercurio que además de en las vacunas está presente en el pescado así como en las amalgamas dentales que aún se siguen poniendo en España. Somos de los pocos países de la Unión Europea que aún las mantienen.

Permítame que cuente un caso personal: cuando era joven tuve un problema de caries, fui a ver a un tío mío que era odontólogo y me puso los típicos empastes de mercurio. Bueno, pues a partir de ese momento comencé a desarrollar una rinitis alérgica que traté con antihistamínicos que si bien te quitan el estornudo provocan efectos secundarios como somnolencia y otros muchos. Y hasta que no empecé a estudiar Medicina Biológica no me di cuenta del peligro que tienen las amalgamas de mercurio. De hecho cuando me las quité la alergia desapareció; a pesar de lo cual tuve que someterme a una terapia de quelación intravenosa para eliminar completamente el mercurio.

-¿Por qué les cuesta tanto a sus colegas médicos abrirse a terapias como las que usted utiliza cuando están demostrando eficacia clínica en la consulta de los miles de médicos que ya las practican?

-El médico, una vez termina la carrera, no dedica mucho más tiempo a estudiar. Por falta de tiempo o porque prefiere quedarse con lo que sabe. Y lo malo es que se ha creído todo lo que le han contado a pesar de que los libros de Medicina Interna del Dr. Robbins que estudiábamos en los últimos años de carrera ya nos decían que las causas del 70% de las enfermedades se desconocen y de ahí que se califiquen de idiopáticas. Yo digo siempre que “idiopático” es el idiota del médico que no entiende por qué se producen ya que todas tienen que tener su causa y hay pues que utilizar todas las herramientas posibles para buscarlas. Las conocidas y las “desconocidas”… pero que otros conocen. Recuerdo un caso curioso: un día vino a mi consulta un paciente diciendo que en ocasiones, sin que hubiera receptor de radio por medio, escuchaba en su cabeza las emisiones de la COPE. De ninguna otra emisora, sólo de la COPE. Al final los médicos le enviaron al psiquiatra. Cuando vino a mí consulta dediqué más tiempo al caso y sobre todo otra perspectiva; y pude comprobar que tenía amalgamas en la cordal y que esas amalgamas actuaban en resonancia con un repetidor de la COPE que tenía cerca de su casa haciendo de receptor de galena. A partir de ahí fue muy sencillo: se le quitaron las amalgamas de mercurio y su padecimiento físico y psicológico terminó. Pero, claro, ¿quién en la medicina convencional podía hacer un diagnóstico de este tipo sin conocer la Odontología Neurofocal del Dr. Adler y otras muchas terapias algunas de las cuales he tenido la oportunidad de aprender directamente de grandes maestros?

-Una última pregunta: siendo la alimentación el pilar básico de la salud, ¿cómo se explica que a los médicos no se les enseñe nada sobre ella en las facultades de Medicina? Es más, ¿cómo no se les enseña Nutrición Ortomolecular? Porque es imposible sacar adelante a alguien con una patología crónica degenerativa sin esos conocimientos…

-Estoy de acuerdo; por eso yo, al igual que otros colegas, me formé inmediatamente en ambas disciplinas en cuanto acabé la carrera. Especialmente en nutrición celular, en los nutrientes que las células necesitan para un funcionamiento óptimo: vitaminas, minerales, aminoácidos, enzimas, coenzimas, oligoelementos, ácidos grasos, probióticos… Porque solo cuando no hay déficit de esos nutrientes es posible el equilibrio de la bioquímica del organismo. Pero, ojo, en las cantidades adecuadas porque tan negativo es el exceso como el déficit. Una adecuada nutrición celular permite prevenir y tratar enfermedades de todo tipo. A menudo restaurando vías metabólicas que no estén funcionando adecuadamente por falta de sustrato o bloqueo enzimático. Y es que cuando un proceso metabólico no funciona otros se ven igualmente afectados. Es más, la alimentación influye en los genes. Hay amplia evidencia de la influencia epigenética en la expresión genómica. Y al ser nutrientes y no drogas de síntesis el riesgo de iatrogenia es bajísimo. De hecho acabo de terminar un voluminoso libro sobre ello titulado Nutrición Celular que verá la luz a finales de octubre.

 

Antonio F. Muro

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209
Noviembre 2017
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