La forma de la escritura y el carácter (II)


Los rasgos
de la escritura reflejan de manera inconsciente nuestra personalidad y nuestros procesos mentales. De ahí que aprender a interpretarla sea una herramienta de autoconocimiento verdaderamente útil. En esta sección intentaremos enseñarle a hacerlo de la manera más sencilla posible. Ojalá lo consigamos.

ESCRITURA CUADRADA

Como el lector habrá deducido, se trata de una escritura en la que predominan las formas cuadradas tanto en los óvalos (cuerpos centrales) como en la base de la escritura.

En cuanto a su interpretación psicológica, las personas que tienden a hacer éste tipo de grafía suelen ser individuos con buen gusto, con capacidad para la estética. En general, se trata de personas ordenadas y metódicas con buena capacidad creativa.

Pero si se pasan del punto medio pueden llegar a ser personas demasiado rebuscadas, extravagantes; incluso podemos encontrarnos con la típica persona que tiene un fuerte sentimiento de inferioridad o fuertes inhibiciones y trata de superarse dando como resultado un exceso de efectismo en todo lo que hace.

 

ESCRITURA CALIGRÁFICA

Todos hemos aprendido a escribir en el colegio con un determinado modelo de escritura, con una caligrafía. Pues de esto se trata: aquellas personas en cuya escritura sigue predominando el modelo de la caligrafía, el modelo más o menos estandarizado con el que empezaron a escribir, son las que decimos que tienen «escritura caligráfica», una escritura en la que es importante señalar que casi no se aprecian elementos propios del sujeto que escribe sino que sigue imitando todos los rasgos morfológicos del modelo que en su día aprendió.

En cuanto a grafotecnia, nos encontramos con personas introvertidas, con tendencia a la sumisión, al acatamiento por sistema. Son personas a las que las falta algo de iniciativa personal. También debemos señalar que se trata de personalidades muy ordenadas, tendentes a hacer las cosas de forma clara y precisa.

 

ESCRITURA TIPOGRÁFICA

Este tipo de escritura presenta sus caracteres gráficos en forma de letra de imprenta; es decir, como la letra de un ordenador o de cualquier máquina de escribir.
Podemos encontrarnos básicamente con tres casos en éste tipo de escritura:

a) La persona que utiliza la escritura tipográfica solamente en las mayúsculas, en cuyo caso estaremos ante una personalidad de buen nivel cultural y con claridad de ideas.
Se trata también de personas que controlan muy bien su fantasía siendo a veces tendentes a un control excesivo.

b) La que utiliza la escritura tipográfica sólo en algunas ocasiones y normalmente para conseguir la mayor claridad posible en documentos, impresos, etc. En este caso, la escritura tipográfica afecta tanto a las letras mayúsculas como a las minúsculas.
La interpretación psicológica sería paralela a las personas del primer grupo pero con más intensidad en sus características psicológicas; ante todo, son personas a las que les importa muchísimo la claridad y la concreción, hacerse entender con exactitud. Y,

c) La que utiliza la escritura tipográfica de manera habitual, incluso para tomar apuntes de clase o para escribir una nota rápida.

En estos casos, además de una auténtica preocupación por la claridad nos encontramos con personas que, de algún modo, nos están impidiendo conocer cómo es su auténtico «yo», su forma de ser más íntima; son personas a las que les es difícil conseguir la naturalidad. Pero, por otra parte, tienen una gran capacidad de asimilación y memoria visual.

En el plano negativo, son personas poco originales, poco creadoras: lo suyo es la imitación. Se trata de personas a las que les importa más destacar que haber hecho un buen trabajo y haber realizado un auténtico esfuerzo personal. Por otra parte, puede haber un complejo de inferioridad en el fondo que tratan de compensar como sea.
Se trata igualmente de personas que suelen tener su emotividad demasiado controlada y que cuando explotan lo hacen con fuerza.

 

Este reportaje aparece en
15
Abril 2000
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