La necesidad de desintoxicarnos

 

En Discovery DSALUD hemos denunciado ampliamente en varios artículos –vea en este mismo número los apartados Reportajes de denuncia, Productos peligrosos y El peligro de las radiaciones electromagnéticas- la enorme intoxicación que sufren nuestros organismos a causa de los tóxicos con que hemos envenenado el aire, el agua, la tierra, las plantas y los animales que luego pasan a nosotros al respirar, beber, comer y vivir inmersos en un mar de radiaciones artificiales. Una persona corriente acumula hoy día más de 150 sustancias tóxicas en su organismo de las que éste no es ya capaz de deshacerse. Algunas, incluso, muchas más. Hay numerosos estudios científicos que lo demuestran. Pero se hace caso omiso de ellos. Nadie quiere reconocerlo. Nadie quiere asumirlo. Y, sin embargo, son la causa de la mayoría de las llamadas enfermedades que aquejan hoy a una gran parte de la población. De ahí que hayamos insistido tanto en que ante cualquier enfermedad lo primero que hay que hacer es desintoxicar el organismo y elevar las defensas del sistema inmunitario. Y por eso una de las pocas secciones de nuestra revista es el tratamiento de cualquier patología atendiendo las consideraciones de la Medicina Ortomolecular. Pues bien, también hemos publicado diversos artículos explicando a la gente cómo desintoxicarse. Les recordamos algunos de ellos.      

La cura con sirope de savia y limón

Buena parte de lo que llamamos enfermedades tienen su origen en la intoxicación a la que año tras año sometemos a nuestro organismo sin darle tiempo a recuperarse y que llega generalmente al máximo durante las fiestas navideñas y de Año Nuevo, época particularmente dada a los excesos. Pensando en ello y sabedores de que mucha gente se hace la promesa de “cambiar de vida” cada primero de Enero decidimos en su día ofrecer a los lectores un método rápido de desintoxicación que les permitiera a continuación recuperar la salud y adelgazar sin apenas esfuerzo ni pasar hambre. ¿Cómo? Pues siguiendo La Dieta Definitiva pero haciendo primero una cura previa con sirope de savia y limón entre siete y diez días, tiempo más que suficiente en general para desintoxicarse y eliminar buena parte de los depósitos de grasa acumulados. El método es sencillo: se trata de ingerir exclusivamente durante ese tiempo un preparado elaborado a base de sirope de savia y palma mezclado con zumo de limón y agua al que se añade un poco de canela y una pizca de cayena picante. Mezcla que será el único alimento durante esos días si bien se pueden tomar infusiones. Terminada la cura no se debe en cualquier caso empezar sin más a comer de forma normal. Hay que dejar que el metabolismo se habitúe de nuevo. Dos días de transición suelen ser suficientes siguiendo la dieta que ofrecimos en el texto aludido.
(Más información en el número 12 y en la sección deAlimentacióndel número 51).

La Quelación Intravenosa

En España muere una persona cada 4 minutos por problemas cardiovasculares. Y aunque las cifras globaleshan descendido ligeramente respecto a la década anterior resulta, paradójicamente, que el problema está haciendo su aparición a edades cada vez más tempranas -entre los 25 y 34 años- habiéndose incrementado de manera alarmante su incidencia entre las mujeres. Afortunadamente la modificación de los hábitos nutricionales, la mejora en los hábitos de vida y la mayor frecuencia de prácticas preventivas ha permitido que disminuyan esas “cifras de infarto”. Pues bien, una de las prácticas preventivas más eficaces es la quelación -tanto intravenosa como oral-que permite “despejar” las arterias disolviendo los ateromas que obstruyen la circulación de la sangre. En el caso de la quelación intravenosa consiste en administrar por goteo intravenoso lento un agente quelante llamado EDTA entre 20 y 30 veces a razón de dos sesiones semanales según el grado de severidad del proceso a tratar. Lo que hace este producto es “limpiar” las arterias consiguiendo un mayor flujo de sangre en el organismo y representa una terapia eficaz –especialmente, con carácter preventivo- en casos de anginas de pecho, infartos de miocardio o flebitis, entre otras dolencias. Y si bien en España sigue siendo una técnica poco conocida existen cientos de artículos científicos sobre ella y pruebas concluyentes que demuestran de forma objetiva sus beneficios. Lo mismo ocurre con el Método Rowland, técnica de quelación -en este caso oral- creada por el médico canadiense David Rowland que consiste en la ingesta de una fórmula compuesta por un conjunto de elementos bioquímicos naturales de alta eficacia entre los que figuran vitaminas, minerales, bioflavonoides y aminoácidos esenciales en sus proporciones y dosis adecuadas. Los buenos resultados de esta fórmula en la limpieza de las arterias se han comprobado durante años mediante termografías, plestimografías, tests doppler y angiogramas realizados antes y dos o tres meses después del tratamiento.
(Más información en los números 22 y 23 –EDTA– y 39 –método Rowland-).

Las intolerancias alimentarias, causa oculta de múltiples enfermedades y, a veces, del sobrepeso

Saber qué alimentos nos perjudican y eliminarlos de la dieta es sencillo cuando nos provocan una reacción indeseada de forma inmediata. Pero, ¿qué ocurre si la reacción no es tan evidente y no nos damos cuenta de que somos sensibles o intolerantes –ya no alérgicos- a un determinado alimento? Pues que podremos llegar a padecer, sin saber realmente que la verdadera causa reside en esa sensibilidad o intolerancia, trastornos como hinchazón de abdomen, retención de líquidos, flatulencia, mal olor corporal, sobrepeso, obesidad, dificultad para adelgazar, dolores de cabeza y de estómago, problemas gastrointestinales, diarrea, sinusitis y otras complicaciones respiratorias, artritis, problemas de piel, fatiga crónica… y, con el tiempo, hasta cáncer. Afortunadamente hoy basta un simple análisis de sangre para detectar esas posibles intolerancias que, a diferencia de las alergias alimentarias, cursan normalmente sin patologías manifiestas y sin signos clínicos evidentes. Algo que se puede identificar por el aumento considerable de inmunoglobulinas G.
(Más información en el número 56).

La hiperpermeabilidad intestinal puede provocar o agravar numerosas patologías

Aunque los alimentos se procesan a lo largo de todo el sistema digestivo la correcta permeabilidad del intestino delgado es primordial. Pensemos que interviene en muchas reacciones inmunitarias, participa en la digestión de los alimentos y, finalmente, se ocupa de la absorción de las sustancias digeridas merced a sus vellosidades, encargadas de permitir el paso desde el intestino a la sangre de todos los nutrientes. Es a lo que se denomina permeabilidad intestinal y el hecho de que cada día pasen por el intestino delgado alrededor de 11,5 litros de alimentos digeridos, líquidos y secreciones gastrointestinales, y que sólo se eliminan por las heces unos 100 ml diarios nos da una idea del trabajo que realiza esa parte del aparato digestivo. En suma, las paredes intestinales son permeables con el fin de permitir o impedir el paso de diferentes sustancias. Por consiguiente, actúan de vehículo o de freno según el tipo de sustancia que pretenda atravesarlas. Y hasta hace no mucho se pensaba que esa actividad era bastante efectiva… pero nada más alejado de la realidad. Hoy se sabe que incluso en individuos sanos el intestino delgado no siempre es eficaz por numerosos factores que pueden alterarlo: infecciones intestinales, dietas desequilibradas, productos tóxicos, fármacos (en especial los antibióticos y los antiinflamatorios no esteroideos), determinadas bacterias, aguas contaminadas, alimentos en mal estado, exceso de grasas saturadas y azúcares, aditivos -responsables todos ellos de la alteración de la flora intestinal-, etc. Obviamente el problema comienza de verdad cuando las paredes del intestino se inflaman a consecuencia de cualquiera de las razones expuestas y se convierten entonces en hiperpermeables ya que ello puede dar lugar a muy diferentes patologías: la enfermedad de Crohn, la giardiasis, la candidiasis crónica, el asma, la artrosis, la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante, el síndrome de intestino irritable y otras enfermedades consideradas autoinmunes. Además pueden resultar dañadas determinadas enzimas y otras sustancias con actividad detoxificadora sobre el intestino lo que empeora la situación y a su vez sobrecarga la actividad del hígado y las necesidades energéticas del organismo. Afortunadamente hoy existen sencillos tests que nos permiten saber si tenemos ese problema pero apenas los conocen los médicos.
(Más información en la sección de Medicina Ortomoleculardel número 89).  

Cómo recuperar la salud desintoxicando el hígado rápidamente

Desintoxicar el hígado y regenerarlo es el paso previo e imprescindible tanto para sanar de cualquier dolencia grave como para mantener el cuerpo sano. Así lo afirma al menos la conocida doctora Hulda Regehr Clark -especialista en Biofísica, Biología y Fisiología Celular- quien asevera además que numerosas patologías graves se deben a la actuación de determinados parásitos patógenos cuando interactúan en el interior del organismo con algunos productos químicos –especialmente metales pesados- que penetran en el cuerpo a causa de la contaminación ambiental y alimentaria así como a través de las sustancias químicas que se utilizan de forma habitual en los productos de higiene personal (lacas, geles, champúes, suavizantes, tintes del pelo, colonias, perfumes…) y del hogar (detergentes, jabones, desinfectantes, barnizadores, etc.). Según afirma todos los metales pesados introducidos en el organismo refuerzan las bacterias y los hongos además de romper las cadenas de ARN y ADN. Agregando que tales “encuentros” –por así decirlo- entre parásitos y productos químicos son los responsables  de buena parte de las enfermedades crónicas y degenerativas que padece el ser humano, cáncer incluido. De ahí su afirmación de que para sanar de cualquier enfermedad importante lo primero que hay que hacer es eliminar los parásitos que han dado lugar a la misma. Y para ello ha elaborado un sencillo método que, según asegura, acaba rápidamente con ¡más de 100 parásitos patógenos diferentes! así como con sus huevos. Y sin efecto secundario alguno. Tratamiento que consiste en la ingesta conjunta de cáscara de nuez de nogal negro (del árbol Juglans nigra), ajenjo (del arbusto Artemisia Absinthium L.) y clavo común (del árbol Eugenia caryophyllata). También deberá ingerirse L-ornitina a fin de eliminar el amoniaco que producen los parásitos como desecho. El tratamiento se completa con la toma de una cucharada de aceite de oliva ozonizado, unas cápsulas del aminoácido L-cisteína y la ingesta de vitamina C, complemento imprescindible que al tiempo que previene y ayuda en muchas enfermedades sirve para desintoxicar el cuerpo de diversos hongos que se introducen en nosotros con la alimentación.
(Más información en el número 67)

Numerosas patologías se pueden superar simplemente desintoxicando el hígado y el riñón

José María Cardesín, experto español en Medicina Tradicional China, es de los que asevera –al igual que la doctora Hulda Clark– que la acumulación de tóxicos en el organismo termina bloqueando en muchos casos el sistema de drenaje dando ello lugar a muy diferentes patologías, cáncer incluido. Y lo afirma porque hace unos años comprobó que el 90% de los pacientes que acudían a él con patologías muy distintas tenían piedras en el riñón o en el hígado y que en un 40% de los casos se detectaban además células cancerosas. Aunque su mayor sorpresa fue constatar que tras un profundo drenaje hepático y renal ¡no sólo desaparecían las piedras sino también las células cancerosas! Bastando para lograrlo que uno se alimente de forma adecuada y  recuerde que al hígado le afecta sobre todo el consumo de alcohol, productos grasos, azúcar blanco, hidratos de carbono refinados, fármacos, tóxicos químicos y aditivos alimenticios pero también el estrés, los shocks emocionales y los ataque de ira. Y, por supuesto, siguiendo un sencillo tratamiento para lograr una limpieza profunda de hígado y riñón. En el caso del hígado ingiriendo extractos de rábano negro y alcachofa así como de cardo mariano durante dos-tres meses (hay varias marcas en los herbolarios) y para limpiar el riñón tres productos homeopáticos conocidos: Calcárea Carbónica y Licopodium –ambas a la 30CH- y Berberis -ésta a la 7CH- para la arenilla y piedras de origen lipídico (una sola vez al día durante dos semanas). Asegura que funciona en la mayoría de los casos sin más y que cuando no es así suele deberse a que la persona padece hepatitis C o D recomendando en tales casos dos productos homeopáticos de Microinmunoterapia: el 2LCH en casos de hepatitis C y el 2LHD en los de hepatitis D.
(Más información en los números 78 y 91).

Cómo recuperar la salud desintoxicando el organismo y proporcionándole los nutrientes adecuados

La carencia crónica de nutrientes esencialesprovoca debilidad celular, pérdidas enzimáticas y gran cantidad de radicales libres que terminan atacando las membranas dando ello lugar a la liberación masiva de prostaglandinas E2 y a una reacción inflamatoria que puede generar muy distintas patologías. Así lo aseveraClaude Lagarde -doctor en Farmacia, biólogo y fundador de Laboratorios Nutergia- quien agrega que ante cualquier enfermedad es fundamental limpiar el organismo de toxinas drenándolo y así favorecer el buen funcionamiento celular y tisular.Para lo cual, en primer lugar, hay que seguir una dieta hipotóxica, estimular los principales emuntorios o vías de eliminación del cuerpo (en especial, el aparato digestivo, el aparato respiratorio, el hígado, el riñón y la piel) y lograr una buena actividad enzimática. En segundo lugar, neutralizar los radicales libres con antioxidantes. Y posteriormente restaurar el equilibrio intestinal mediante prebióticos y probióticos y desacidificar el organismo para terminar “reestructurando el terreno” a fin de que el metabolismo funcione correctamente lo que se logra con la ingesta de catalizadores y cofactores enzimáticos, oligoelementos, vitaminas -en particular las del grupo B-, ácidos grasos poliinsaturados, minerales y un complejo equilibrado de oligoelementos dinamizados (vea en este mismo número lo dicho en el apartado de Entrevistas).
(Más información en los números 78 y 91).

Prepare los alimentos como quiera… ¡pero nunca a altas temperaturas!

Es verdad que el calor permite, al preparar los alimentos, destruir numerosos agentes patógenos que además los pueden hacer incomestibles en poco tiempo pero cuando se les somete a temperaturas muy elevadas o durante mucho tiempo -lo que ocurre al freír, asar u hornear- los efectos pueden resultar muy diferentes a los deseados hasta el punto de poder generar un terreno propicio para la aparición de enfermedades graves, cáncer incluido. De ahí que muchos expertos recomienden evitarlo y, en la medida de lo posible, se consuman los productos frescos y crudos o, al menos, poco hechos; especialmente si se está débil o afectado por alguna dolencia. A fin de cuentas investigaciones llevadas a cabo por expertos de todo el mundo demuestran que los pesticidas o los colorantes contienen muchos menos compuestos mutagénicos que los alimentos cocinados a altas temperaturas, especialmente los fritos. Y es que “freír los alimentos –afirma nuestro director, José Antonio Campoy, en su obra La Dieta Definitivaproduce radicales libres, productos químicos muy reactivos que además de destruir las grasas esenciales del alimento pueden dañar las células, aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de cáncer, acelerar el proceso de envejecimiento y destruir muchos micronutrientes”. Cabe añadir que freír, tostar u hornear a temperaturas superiores a 120º C los alimentos que contienen féculas -entre ellos los cereales, las patatas, las lentejas, las habas, los guisantes y las judías- originan acrilamidas, sustancias reconocidamente cancerígenas. Y asimismo se generan las llamadas moléculas de Maillard-en honor al químico que las descubrió en 1916- sobre las que las enzimas de nuestro organismo no pueden actuar. El calor intenso modifica igualmente la estructura espacial de las proteínas y hace que interaccionen con otras sustancias -por ejemplo los glúcidos- dando lugar a moléculas cada vez más complejas que ponen en marcha procesos que se han observado en diversas enfermedades graves. Todo ello sin olvidar que cuando se calienta un aceite monoinsaturado a alta temperatura –como ocurre cuando se fríe el aceite de oliva- sus moléculas “cis” se transforman en “trans” pasando a convertirse en sustancias tóxicas que el organismo no metaboliza bien y pueden provocar inflamaciones además de dañar tanto el hígado como el sistema cardiovascular.
(Más información en el número 79 y en la sección de Alimentacióndel nº 80).

Este reportaje aparece en
100
Diciembre 2007
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