Ocho millones de españoles sufren alergias primaverales

En España hay más de ocho millones de personas alérgicas al polen y la cifra sube espectacularmente cada nueva primavera. Y si bien los más recientes estudios están cambiando los conceptos que teníamos sobre su origen y desarrollo, como nos explica el doctor Subiza en la entrevista que le ha efectuado nuestro director médico, Andrés Rodríguez Alarcón, hoy se conocen bien los mecanismos que lo provocan. El doctor Roberto Pelta Fernández, alergólogo del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, nos lo cuenta.

Al contemplar las plantas en flor durante la primavera podemos apreciar cómo diversos insectos, atraídos por sus vistosos colores y agradables aromas, liban el néctar yluego transportan los granos de polen en sus patas y cuerpo hasta otras flores; es la llamada “polinización entomófila”. Otras muchas plantas, sin embargo, realizan esa función a través del aire; se habla entonces de “polinización anemófila”. Pues bien, es precisamente este segundo tipo de polinización el responsable de las alergias primaverales.

En España los pólenes anemófilos de mayor importancia son los de las gramíneas -esas espigas de prados y campos-, el olivo (sobre todo en el Sur), algunas malezas y una planta peculiar de la zona mediterránea denominada Parietaria Judaica), especialmente abundante en Cataluña y en lacomunidad valenciana. En el Norte, sobre todo en Cantabria y Galicia, el principal responsable suele ser, en cambio, el polen del abedul.

Las gramíneas destacan por sus pequeñas flores carentes de olor y de néctar y son conocidas popularmente como “malas hierbas” al invadir los campos de cultivo y estar presentes en los prados y praderas naturales. A ellas pertenecen también los cereales (gramíneas cultivadas) como el trigo o la cebada.

En suma, son los pólenes transportados por el viento los responsables de las alteraciones oculares (lagrimeo, irritación conjuntival, picor, fotofobia) y nasales (estornudos, secreción acuosa, obstrucción y picor en el interior de la nariz) así como de la aparición de crisis asmáticas en personas sensibles y que se manifiestan mediante sensación de falta de aire, ruidos torácicos silbantes, opresión en el pecho y accesos de tos seca (síntomas más frecuentes y de mayor duración por las noches al punto de que llegan a despertar al alérgico durante la madrugada).

CUÁNDO APARECE EL PROBLEMA 

Una sola flor puede producir varios millones de granos de polen. Granos que, si el viento es favorable, pueden recorrer varios kilómetros. Ahora bien, sólo cuando flotan en la atmósfera más de 50 granos de polen por metro cúbico de aire hay riesgo de que aparezcan los síntomas mencionados. Por eso las condiciones climatológicas influyen tanto favoreciendo tanto la caída del polen al suelo con las lluvias como su expansión con los vientos. Además, cuando estos preceden a las tormentas los remolinos de aire que se forman pueden crear grandes nubes de pólenes y desplazarlos a grandes distancias. Por otra parte, si las lluvias invernales son abundantes serán mejores las cosechas de cereales pero ello favorece el crecimiento delas gramíneas silvestres y se incrementan notablemente los niveles de polen al llegar la primavera.

En el centro deEspaña el polen de las gramíneas, al igual que el del olivo, alcanza por lo general concentraciones aéreas significativas en la segunda quincena de Mayo y en la primera de Junio. Sin embargo, en la zona mediterránea el polen de mayor importancia es el de la Parietaria, cuya polinización es más prolongada, comenzando en Febrero y finalizando en Octubre.  Ejemplos que nos sirven para destacar cómo, en función dela localización geográfica, puede haber importantes variaciones de la estacionalidad y cronología de las manifestaciones alérgicas.

DETECTANDO A QUÉ TIPO DE POLEN ES ALGUIEN ALÉRGICO 

El estudio al microscopio de los diferentes tipos de pólenes del ambiente ha ayudado mucho a saber a qué tipo es uno alérgico ya que ello permite conocer cuál predomina en ese momento. Gracias a este tipo de estudios, llamados “aerobiológicos”, ha sido posible establecer una relación causa-efecto entre las molestias de las personas alérgicas y la mayor concentración de los pólenes procedentes de las diferentes especies botánicas. Por poner un ejemplo, hasta hace unos años lo típicoen Madrid era que los sujetos sensibilizados a los pólenes comenzasen con síntomas a partir de Abril, que es cuando polinizauno de los árboles más comunes de la capital, el plátano desombra, pero los síntomas oculares, nasales y bronquiales alcanzaban su punto álgido en Mayo y Junio por la gran abundancia de polen de gramíneas, olivo y plantago. Actualmente, sin embargo, los alergólogos de la zona centro de Madrid atendemos ya a muchos pacientes que acuden a nuestras consultas en los meses de Enero y Febrero con síntomas claramente alérgicos debido a la gran abundancia de pólenes de ciprés yarizónica en laatmósfera durante dicha época.

DEL AIRE… A LAS PLANTAS Y FRUTAS 

Como es lógico, el polen dispersado por el viento termina volviendo poco a poco al suelo. Bueno, pues en su desplazamiento estas nubes de polen contaminan diversas plantas y frutas siendo esa la razón de que, al ingerirlas, algunas personas sufran los síntomas característicos de las alergias. Por otra parte, la hinchazón en los labios o la aparición de eczemas alrededor de la boca (enrojecimiento y descamación de la piel) suelen deberse a la contaminación de las frutas con vellosidades en su piel como, por ejemplo, el melocotón.

No menos singular es el hecho de que algunas personas sensibles al polen de las plantas de la familia de las “compuestas” -como la artemisa- puedan sufrir, cuando la atmósfera está llena de dichos pólenes, trastornos alérgicos al beber o al lavarse los ojos con una infusión de manzanilla. Algo que se debe a que la “Matricaria Chamomilla” o manzanilla pertenece al mismo grupo botánico y los pólenes de ambas pueden presentar reacciones cruzadas. Lo mismo sucede con otra planta de la misma familia, el girasol o “Helianthus”, y por eso ciertas personas alérgicas sufren nuevas reacciones al comer las populares “pipas” de esta planta.

LOS REMEDIOS 

Lo ideal en el caso de quien sufre una alergia sería “desalergizarlo”, es decir, separarle de la causa del problema. Pero, obviamente, eso es algo que se puede conseguir cuando la causa es un alimento o alguna sustancia específica pero imposible con el polen ya que está en el ambiente en casi todas partes. En cualquier caso, sí podemos ofrecer una serie de medidas que pueden resultar de utilidad como las siguientes:

a) Evitar ir al campo en las épocas en que hay polen (conviene consultar los datos que habitualmente ofrece la prensa local de casi todas las ciudades) así como cuando se están barriendo los jardines y podando el césped.
b) No permanecer durante mucho tiempo al aire libre en los días soleados y con viento -tanto en invierno como en verano- ya que no debe olvidarse que los árboles de la familia del ciprés polinizan incluso a finales de Enero.
c) Mantener cerradas las ventanas de la vivienda y las del automóvil procurando no viajar en moto o en bicicleta.
d) Utilizar antihistamínicos (se toleran bien y no producen sedación) que, o bien impiden la producción o contrarrestan los efectos de la histamina, una de las sustancias fundamentales de la reacción alérgica. También son útiles los sprays nasales con propiedades antiinflamatorias (aunque la mayoría son derivados de la cortisona) ya que pueden aliviar mucho los síntomas. Pero si el asma o la tos de tipo asmático (sin esputo y en forma de accesos que pueden llegar a agotar a quien lo sufre) hacen acto de presencia, el empleo de dilatadores bronquiales, antiinflamatorios y corticoides inhalados resultará también útil.
e) La administración de derivados de la cortisona por vía oral, en cambio, debe reservarse sólo para aquellos pacientes que no logren obtener una mejoría de su espasmo bronquial con las medidas anteriormente citadas.
f) Es también recomendable el uso de un pulverizador con agua en el dormitorio del paciente antes de dormir para que los pólenes que hayan podido penetrar durante el día al ventilar se depositen y dejen de flotar en la atmósfera, reduciendo así la posibilidad de que sean inhalados.

Hasta aquí los consejos que podemos ofrecer y los fármacos que ayudan a paliar los síntomas. En cuanto a un tratamiento causal, hoy día sólo contamos con la “Inmunoterapia” que consiste en inyectar vía subcutánea dosis de los pólenes a los que el sujeto alérgico reacciona, generalmente antes de que llegue la época de polinización, incrementando paulatinamente las dosis y la concentración hasta lograr la tolerancia. Manteniendo este tipo de vacunación durante 4 o 5 años se obtiene un alivio significativo de los síntomas, especialmente en personas que padecen asma por la inhalación de los pólenes. Por supuesto, para garantizar la eficacia de esta terapia se deben efectuar pruebas cutáneas -sobre la piel- detalladas con los diferentes pólenes por parte del alergólogo, único especialista cualificado para efectuarlas y prescribir el tratamiento.

Dr. Roberto Pelta Fernández
Alergólogo del Hospital Gregorio Marañón (Madrid)


QUÉ ES UNA REACCIÓN ALÉRGICA 

El sistema inmunológico es la base defensiva de nuestro organismo. Reacciona frente a cualquier tipo de partícula extraña al cuerpo que pudiera representar una amenaza para nuestra integridad, sea una bacteria, un virus o cualquier otro tipo de sustancia potencialmente peligrosa. En consecuencia, la respuesta inmunológica es la más profunda y sofisticada de todos los sistemas protectores de nuestro organismo.

Cuando una partícula extraña penetra en nuestro organismo o se pone en contacto con él -aunque sea a través de la piel- se inician unas complejas reacciones. En primer lugar, se efectúa un “reconocimiento” de la sustancia correspondiente. En caso de que el cuerpo -a través de sus mecanismos- considere que esa sustancia es potencialmente peligrosa se desarrollan una serie de respuestas a través de células de la sangre altamente especializadas, los leucocitos, que tienen lugar en una serie de fases.

La primera fase, la más directa, está representada por los macrófagos (monocitos) y neutrófilos que actúan como verdaderos soldados de un ejército defensivo persiguiendo, englobando y digiriendo las partículas extrañas -virus y bacterias, en general- con lo que en muchos casos resuelven el problema.
Pero los sistemas defensivos del organismo no se limitan a esa acción básica. Cualquier sustancia extraña -sean virus, bacterias o pólenes- posee una especie de carta de identidad (los antígenos) que la permiten ser reconocida por las células defensivas más sofisticadas de nuestro cuerpo, los linfocitos, encargados de transportar, adaptar y fabricar sustancias defensivas -los anticuerpos- capaces de destruir los antígenos celulares de los presuntos invasores.

En una segunda fase, si los mecanismos celulares no son capaces de resolver el problema se pone en marcha una reacción general con producción de una serie de sustancias, especialmente la histamina, cuyos efectos pretenden acabar con el presunto invasor del organismo. El problema aparece cuando este sistema activa de forma incontrolada y el reconocimiento celular de los antígenos se efectúa de forma excesiva en relación a los anticuerpos producidos. Eso es precisamente lo que se llama una “reacción alérgica”.

 Andrés Rodríguez-Alarcón

Este reportaje aparece en
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Mayo 1999
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