Vivimos de milagro
Número 26 - Marzo 2001
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Un meteorito destruyó para siempre a los gigantes de la Tierra y de los pequeños y humildes mamíferos supervivientes emergieron los ancestros del hombre; por tanto estamos aquí de milagro. Casi podríamos decir que gracias a la hecatombe pudo ver su luz la vida humana. Los diluvios de las grandes glaciaciones redistribuyeron la vida y los grandes terremotos acomodaron en su sitio los continentes, las especies, las civilizaciones… Culturas enteras sumergidas o enterradas fueron reemplazadas por culturas nuevas. Como si todo nuevo orden surgiera de la crisis, la humanidad entera pudo avanzar y resurgir a través de las grandes catástrofes y epidemias. Y el mundo moderno empieza a fundamentarse en la solidaridad universal tras haber superado las asfixiantes fronteras de los trasnochados nacionalismos.

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