|
|


| LAS
ISOFLAVONAS: ALGO MÁS QUE SUSTANCIAS NUTRITIVAS |
La buena salud
de la que en general han gozado siempre los habitantes
de los países asiáticos despertaría hace ya tiempo en
Occidente gran interés sobre sus hábitos alimentarios,
atención que se centraría luego muy especialmente en
el papel tanto preventivo como curativo que parecen
poseer ciertos compuestos presentes en los vegetales,
las isoflavonas, cuyas propiedades beneficiosas en la
prevención de numerosas dolencias -incluido el cáncer-
las convierten en sustancias altamente recomendables
para la salud.
Diversos estudios epidemiológicos
han demostrado que la incidencia entre la población
asiática de cánceres de mama, colon y próstata, las
enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis y, en
el caso de las mujeres, de los desagradables trastornos
asociados a la menopausia es muy baja. Unas diferencias
que los investigadores achacan básicamente a la dieta
y, en concreto, al mayor consumo que los orientales
hacen de la soja, una leguminosa cuyos componentes principales
son las llamadas isoflavonas, sustancias similares
estructural y funcionalmente a las hormonas femeninas.
Posteriores estudios han revelado su eficacia en la
prevención de distintas dolencias. De ahí que se las
considere muy beneficiosas para la salud; y no sólo
de las mujeres sino también de los hombres.
¿QUÉ SON LAS ISOFLAVONAS?
Las isoflavonas son estrógenos naturales que
se encuentran principalmente en la soja y su capacidad
terapéutica es mayor que la de que otras sustancias
fitoestrogénicas como los lignanos (presentes
en lentejas, garbanzos, trigo y lino) o los cumestanos
(que forman parte de trébol, alfalfa y col). Destacando
entre ellas tres: la genisteína, la daidzeína
-las más abundantes e interesantes desde el punto de
vista terapéutico- y la gliciteína. Se estima
que en 100 gramos de soja se pueden encontrar unos 300
miligramos de estas isoflavonas.
En su forma natural las isoflavonas son biológicamente
inactivas pero tras su ingesta las bacterias de la flora
intestinal actúan sobre ellas rompiendo o hidrolizando
su estructura. Una vez transformadas por el intestino
las isoflavonas se fijan en los receptores hormonales
y comienzan su actividad terapéutica. Eso sí, hay que
tener en cuenta que estas sustancias manifiestan una
vida media de siete u ocho horas en el plasma sanguíneo
después de las cuales son excretadas por el organismo
y por eso para poder beneficiarse de sus propiedades
se recomiendan ingerirlas en dos dosis diarias.
PROPIEDADES TERAPÉUTICAS
Los numerosos estudios llevados a cabo en todo el mundo
demuestran que el consumo habitual de isoflavonas
reporta numerosos beneficios. Entre ellos destacan:
-La disminución de la intensidad de los efectos asociados
a la menopausia como sofocos, calores nocturnos, sequedad
vaginal, irritabilidad, ansiedad, fatiga, etc. Tal es
su efectividad en este ámbito que la palabra "sofoco"
no tiene una traducción precisa al japonés.
-Mejoran la estructura ósea por lo que reducen el riesgo
de fracturas y previenen la aparición de osteoporosis.
-Disminuyen el riesgo cardiovascular al prevenir la
formación de ateromas y reducir el nivel de colesterol
malo aumentando el del bueno.
-Tiene propiedades antitumorales, especialmente en los
casos de cánceres hormono-dependientes como el de mama
o próstata.
-Son potentes antioxidantes -especialmente la genisteína-
que captan los radicales libres e impiden que deterioren
el organismo.
-La presencia de isoflavonas en el cuerpo activa
la función inmunitaria y refuerza la actividad de macrófagos
y glóbulos blancos.
-Se ha comprobado que tienen cierta capacidad antivírica,
antiinflamatoria y antibiótica. Y,
-Estimulan la renovación celular y reducen la degradación
de la estructura de los tejidos de sostén.
ISOFLAVONAS, MENOPAUSIA Y OSTEOPOROSIS
Además del sofoco, el insomnio, la irritabilidad y los
sudores propios de la menopausia la disminución de los
niveles de estrógenos en el cuerpo de la mujer acelera
la pérdida de la densidad de los huesos y puede dar
lugar a la temida osteoporosis. Pues bien, varios estudios
epidemiológicos han demostrado que la mujer asiática
presenta un menor índice de osteoporosis que la europea.
Ya intuitivamente la diferencia se achacaba al mayor
consumo de soja por parte de las primeras algo que posteriormente
la ciencia probó constatando que el aporte diario de
isoflavonas reduce la pérdida de densidad ósea
debida a deficiencias hormonales.
E igualmente corroboró que los fitoestrogenos de las
isoflavonas son beneficiosos para el hombre ya
que disminuyen el riesgo de desarrollar cáncer de próstata
y previenen algunos factores relacionados con el riesgo
cardiovascular. Estas acciones serían especialmente
relevantes en la etapa de la andropausia en que la disminución
de los andrógenos bioactivos está asociada a cambios
en el sistema endocrino que repercuten negativamente
en el sistema cardiovascular.
PREVIENEN LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES
Como decimos, la incidencia de las enfermedades cardiovasculares
es mucho menor en Oriente que en Occidente. Y la causa
es al parecer la misma que hay detrás de la menor incidencia
de la osteoporosis: el mayor consumo de soja y, por
tanto, de isoflavonas. La explicación es sencilla:
las isoflavonas son estructuralmente análogas
al estradiol, un esteroide estrógeno de acción
hormonal que interviene en el metabolismo de las apoproteínas
-constituyentes proteicos del LDL o colesterol malo-
disminuyendo sus niveles y aumentando los de colesterol
bueno o HDL. Por tanto, las isoflavonas presentan
propiedades hipocolesteremiantes. Además su efecto antioxidante
limita la formación de ateromas que pudieran dar lugar
a trombosis, infartos, etc.
Estos datos fueron contrastados, entre otros, por el
doctor Baum y sus colaboradores de la Universidad
de Illinois (Estados Unidos) tras estudiar el efecto
de las isoflavonas en los niveles de lípidos
y concluir que disminuyen el nivel de colesterol "malo".
ANTITUMORALES Y ANTICANCERÍGENAS
Además de la actividad estrogénica las isoflavonas
poseen propiedades antioxidantes que les confieren
cualidades protectoras ante situaciones de estrés oxidativo
crónico como pueden provocar, entre otros, el tabaquismo
o un régimen alimenticio indebido, responsables en muchos
casos de la aparición de cáncer. También se sabe que
ciertas isoflavonas -en concreto, la genisteína-
poseen un efecto inhibidor de las enzimas implicadas
en la proliferación celular y está demostrado que poseen
una acción protectora sobre los cánceres hormono-dependientes,
como el de próstata o el de mama. De hecho, en Japón
la incidencia de cáncer de mama es 4 veces menor que
en Occidente, 5 veces menor el de colon y hasta 10 menor
el de próstata. Asimismo, según un estudio publicado
por el National Cancer Institute de Estados Unidos
el consumo regular de isoflavonas prevendría
también el cáncer de endometrio.
Las isoflovonas ayudan además a prevenir el proceso
de formación de nuevos vasos sanguíneos, propios de
la formación de un tumor. De esta forma se deja al tumor
sin fuente de alimentación impidiendo que crezca y se
facilita que el organismo pueda eliminarlo.
EFECTOS ADVERSOS
La verdad es que los efectos adversos de la administración
de isoflavonas de soja han sido muy poco estudiados...
en Occidente. En Oriente se consideran casi inexistentes.
Se cree que en mujeres jóvenes pueden producir alteraciones
en el ciclo de la menstruación, que aumentan los efectos
tóxicos del alcohol y que los niños pequeños parecen
ser más sensibles a posibles efectos secundarios. También
se ha constatado en ensayos "in vitro" que producen
una disminución de los receptores hepáticos de insulina.
Téngalo pues en cuenta si es usted diabético insulinodependiente.
Por otro lado, sepa que un consumo excesivo de isoflavonas
-salvo cuando se trata de productos fermentados-
puede dejar al organismo sin yodo por lo que conviene
ingerirlo conjuntamente. Asimismo, podrían interferir
en la absorción del zinc y del hierro.
Por tanto, como siempre decimos, si decide incluir en
su dieta productos ricos en isoflavonas, consulte
antes con un especialista sobre las dosis adecuadas
para su caso. Los beneficios que le reportarán son muy
importantes pero también ha de tener en cuenta sus posibles
efectos indeseables.
Por
Varda Galán
|
|
|
|
© 2006 DSALUD.COM Ediciones MK3
S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9, 28220 Majadahonda,
Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
|
|
|
|