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NÚMERO 76 / OCTUBRE / 2005

CÓMO CONOCER NUESTRO ESTADO DE SALUD ¡CON SÓLO 3 GOTAS DE SANGRE!

 

Hace ya varias décadas un médico español -el Dr. Juan Prada Pascual- descubrió un método de diagnóstico que permite -estudiando la sangre a través del microscopio y merced al especial método de tinción utilizado- conocer de forma integral nuestro estado de salud permitiendo no sólo descubrir los desequilibrios orgánicos desde el mismo momento en que se producen sino detectar las invasiones infectoparasitarias antes de que empiecen a producir la degeneración que da lugar a los fracasos funcionales o, lo que es lo mismo, a lo que llamamos patologías o enfermedades. Un conocimiento fundamental que permite abordar el tratamiento de cualquier patología –incluido el cáncer- con mayores garantías.

El denominado Examen Bio-Hematológico -terminado de desarrollar por el doctor Juan Prada Pascual en 1969 y que se lleva a cabo desde hace casi cuatro décadas en el madrileño Instituto Auxiliar de Orientación Diagnóstica y Terapéutica (INSAOYDT)- permiteconocer detalladamente el estado de salud de cualquier persona con el simple análisis de una muestra de sangre. Basta hacer una pequeña punción con una lanceta en el lóbulo de la oreja izquierda -que recibe los drenajes linfáticos de todo el organismo-, recoger con un portaobjetos de cristal una gota de sangre y extenderla sobre él (sin arrastrarla ni presionarla). Tres gotas en otros tantos portaobjetos son suficientes. Luego hay que teñir la sangre adecuadamente a fin decompensar su tono violeta -que dificulta la visualización de las sustancias que transporta- en el microscopio. Este método -apenas conocido aún hoy por la mayoría de los médicos- aporta una enorme cantidad de información que está siendo lamentablemente desaprovechada.

LAS LIMITACIONES NUESTRA VISTA

Como los lectores saben el ojo humano solo es capaz de distinguir radiaciones que están entre 400 y 700 nanómetros (el nanómetro es la milmillonésima parte de un metro). Toda radiación que esté por debajo de 400 nm. -la franja de las denominadas radiaciones ultravioletas- o por encima de 700 nm. –la franja del infrarrojo- es invisible para el ojo humano. Tal conocimiento haría que hace ya muchos años Jaime Santana Pomares creara el primer léxico universal para los colores dándoles valor numérico atendiendo a la cantidad de luz que reciben. Dio así al negro –ausencia de luz u oscuridad total- un valor de cero y al blanco –máxima claridad- valor de cien. Desde entonces, en función de la luz que absorben, se dice que el amarillo tiene valor 89, el cyan valor 70, el magenta valor 41 y el violeta valor 11. Pues bien, como la sangre está en el espectro violeta -valor 11- no es factible ver a simple vista la mayor parte de las substancias que contiene ya que los colores de éstas quedan “ocultos” por el tono violeta de la sangre... salvo que se utilice algún filtro o tinte que lo permita. Y el problema es que los tintes que convencionalmente han venido siendo usados en los análisis de sangre son el violeta y el azul y resulta que no son los más adecuados. Prada Pascual se dio cuenta de ello y de que lo lógico para solventar el problema era usar el color “complementario” al valor 11 del violeta y ese es el de valor 89 que corresponde al amarillo de encina. Así que decidió usar un método de tinción inventado por él con ese tono contrastando de inmediato que la nitidez de sus observaciones era muy superior a la que obtenían –y obtienen aún hoy- los hematólogos, como demuestran las miles de microfotografías que realizó.

Y este hecho es muy importante porque resulta que muchas sombras y formas confusas que los hematólogos consideran actualmente “artefactos” –y por eso no se tienen en cuenta en los análisis- corresponden en realidad a entidades biológicas que a lo largo de muchos años él se dedicó a identificar, estudiar y clasificar. Una información preciosa y absolutamente imprescindible para valorar el estado de salud de una persona.

Es más, el doctor Prada Pascual no sólo terminó identificando todos los -hasta hoy- considerados “artefactos” sino que los ordenó según su relación con el programa celular y el desarrollo vital de tejidos, órganos, aparatos y sistemas que permiten el buen desarrollo de las funciones orgánicas. Información que, una vez sistematizada, se envió para su conocimiento -el 3 de junio de 1969- a Presidencia del Gobierno (referencia 11/69-426) bajo el título Estudio sobre descubrimiento de las causas del cáncer y que ninguna autoridad sanitaria o política española –hasta el día de hoy- se ha molestado en estudiar y valorar... aunque sí en intentar evitar que se conozca . Como sucede con todo gran descubrimiento que hace tambalear el sistema imperante.

SOMOS UNA UNIDAD

Antes de entrar a valorar la trascendental aportación del doctor Juan Prada Pascual debemos explicar su concepción de la salud y la enfermedad porque difiere notablemente de la convencionalmente aceptada. Una concepción, por otra parte, que se basa en la observación.

Para el doctor Prada Pascual los seres vivos se conforman estructuralmente “como estanques acuosos llenos de vida -de muchos tipos- que conviven en armonía o en refreno mutuo”. Es decir, estanques en los que conviven células, hormonas, enzimas, bacterias, virus, etc., en equilibrio biológico. Sólo que a veces ese equilibrio se rompe. ¿Y a causa de qué? Pues de un traumatismo, de algún shock psicoemocional, de una infección –virus, bacterias, hongos o parásitos-, de la ingesta de alimentos en mal estado... Elementos todos ellos que pueden dar a lugar a reacciones internas que desequilibren el estanque con las consabidas consecuencias: alteración del pH, aumento o disminución de las defensas, expansión de agentes infecciosos y parásitos... Siendo ese descontrol biológico el que puede dar paso -especialmente cuando el desequilibrio dura demasiado tiempo y aún más si existe algún tipo de infección- a los deterioros estructurales y a las llamadas enfermedades, cáncer incluido (entendido éste pues como proceso degenerativo destructor del ecosistema humano).

CÓMO FUNCIONA EL CUERPO

Como se sabe, el cuerpo humano es el resultado de una cadena de divisiones y subdivisiones celulares que empiezan cuando se forma la semilla. Un proceso biológico que no se interrumpe porque a partir de ese momento y a lo largo de toda la vida las células del cuerpo se renuevan regularmente. Es decir, miles de millones de ellas mueren cada año siendo sustituidas por otros miles de millones. Al punto de que puede afirmarse que cada pocos años somos personas “nuevas” porque nuestras células se han renovado por completo. Y eso implica –y esto es muy importante- que todo organismo pueda pues, en las condiciones adecuadas, revertir la práctica totalidad de las llamadas enfermedades. En otras palabras, puede resolver por sí mismo cualquier dolencia siempre que se elimine la causa que dio lugar al desequilibrio y se recupere éste en un ambiente externo tolerable y un ambiente interno, al menos, compensado y con los agentes patógenos controlados.

Evidentemente cuando lo que altera el equilibrio biológico interno es compensable o soportable y el programa celular no se ve gravemente alterado no se producen alteraciones importantes. Pero si la causa -o causas- del desequilibrio sobrepasa la capacidad de resistencia o recuperación del cuerpo –por intensidad o porque se mantiene en el tiempo cronificándose- pueden producirse alteraciones graves que den lugar a las llamadas enfermedades o patologías.

Como es obvio ese constante mecanismo de reparación hace que en el organismo se generen escorias que pasan a la sangre por vía linfática. Pues bien, según el doctor Juan Prada Pascual analizando la sangre es posible averiguar de dónde proceden los residuos y escorias celulares así como las causas de su destrucción (lo que se deduce de las distintas composiciones químicas de las células que los originan). Permitiendo incluso saber si se debe a la intervención de parásitos, hongos, virus o bacterias patógenas. Algo que no es posible saber con los análisis de sangre convencionales –que proporcionan información útil pero incompleta-, las radiografías, los escáner, los TACs y otros métodos modernos de diagnóstico perfectamente compatibles.

Otra de las aportaciones del Examen Bio-Hematológico está en que no se limita a valorar las alteraciones y patologías ya manifestadas sino las que aún no se han manifestado permitiendo así actuar antes de que lo hagan. Es decir, actuar preventivamente. ¿Y cómo es eso posible? Pues porque, como hemos comentado antes, se puede visualizar en la sangre si hay daño inicial en algún órgano y atajar su inevitable degeneración analizando las escorias presentes en ella.

Añadiré que hasta puede detectarse si un bebé fue contaminado durante su gestación, soportando algún desequilibrio parasitario –capsulosomas latentes, estafilococos afebriles, protozoarios larvaloides, bacterias, virus, hongos...-, actuar preventivamente nivelándolos -sin causarle efecto secundario negativo alguno- y evitar así que le produzcan problemas en el futuro.

En suma, el Examen Bio Hematológico permite no sólo conocer de forma integral la situación interna de cualquier organismo sino detectar las alteraciones antes de que produzcan efectos visibles.

Es más, ¡permite conocer también el grado de equilibrio emocional y mental de una persona! A fin de cuentas, a través de sus conexiones hormono-glandulares todo lo que afecta al cuerpo repercute en la mente y todo lo que afecta a la mente repercute en el resto del cuerpo. Bueno, pues el Examen Bio-Hematológico permite obtener igualmente información psicológica y conocer el grado de Tensionalidad, Extraversión, Introversión, Receptividad, Intuición, Supraconectividad, Hipersensibilidad, Disociatividad, Nerviosismo, Inquietud, Depresión, Inconformismo, Ansiedad, Coviolentación, Irritabilidad y Suspicacia de un paciente.

NIVELES DE RIESGO

El Examen Bio-Hematológico está ya protocolizado de tal forma que se puede detectar incluso el grado de afectación y, por ende, de riesgo vital. Así, cuando aparecen en la sangre signos indicativos de actividad orgánica compensatoria se habla de “desequilibrio funcional” y se clasifica como de riesgo A –es decir, un nivel aún bajo de peligro porque el organismo está reaccionado de forma adecuada y suficiente-. Si los signos son indicativos de reacciones orgánicas débiles se habla ya de “insuficiencia funcional” y riesgo B. Cuando en la sangre hay signos indicativos de reacciones orgánicas exageradas se habla entonces de“sobrecarga funcional” y se clasifica como de riesgo C. Y, por último, si los signos indican que el organismo carece prácticamente de capacidad compensatoria se habla de “fracaso parcial o generalizado” y riesgo D.

En cuanto a los tipos de desequilibrio orgánico posibles se clasifican en ocho apartados:

1) Simbiótico. Indica el estado del simbiotismo plasmodérmico.
2) Bio-Hereditario. Indica el estado de los capsulosomas procedentes de los padres.
3) Intrabacteriano. Indica el estado de las infecciones bacterianas.
4) Intraparasitario.Indica el estado y grado de parasitación.
5) Programático. Indica el estado de la composición y la conformación orgánicas, la asimilación, el sistema hormono-glandular y el soporte neuro-óseo-articular.
6) Químico. Indica las reactividades y cristalizaciones blandas, sólidas o destructoras.
7) Energético medioambiental. Indica el nivel y tipo de sustancias tóxicas.
8) Reactivo. Indica el estado vital, el de las vías de transporte y el nivel de defensas.

SIGNOS INDICATIVOS: EL PROTOCOLO

Debo decir que el actual Examen Bio-Hematológico utilizado en Insaodyt permite conocer y valorar unos 200 signos microscópicos con 5 variantes si bien constituye un protocolo extractado -por razones de pragmatismo-. Estructurado en dos partes, la primera recoge qué parásitos hay en nuestro cuerpo y de qué modo nos están afectando o pueden hacerlo en el futuro; la segunda recoge los signos hematológicos de valor diagnostico determinable y cómo afectan a los distintos sistemas del organismo.

La primera parte del protocolo se divide en cuatro secciones e indica:

a) Qué protozoos infectan el organismo.
b) El grado de parasitación que hay en los eritrocitos o glóbulos rojos.
c) El aspecto de los glóbulos blancos (que indican cómo se encuentra el sistema inmune); y
d) Las infecciones activas y las que podrían dar problemas en el futuro.

En cuanto a la segunda parte del protocolo permite conocer el estado del:

a) Sistema linfático.
b) Aparato circulatorio.
c) Aparato locomotor.
d) Aparato sensitivo.
e) Aparato respiratorio.
f) Aparato digestivo.
g) Aparato excretor.
h) Órgano reproductor.

Tambiénse valoran signos ocasionales; por ejemplo, parásitos que aparecen excepcionalmente al ser propios de otras zonas geográficas del planeta.

Cabe agregar que la información que ofrece el Examen Bio-Hematológico es de una magnitud tan enorme y detallada que la inmensa mayoría de los hematólogos a los que se ha dado a conocer el método, no pudiendo dar crédito a lo que se les explica, suelen optar por cerrarse en banda y negar hasta las evidencias. Es decir, actúan negando la validez de lo que no comprenden o choca con sus creencias y convicciones; en suma, con lo que les han enseñado y han asumido como verdadero.

EL DIAGNÓSTICO

Como el lector supondrá la valoración de un examen como el descrito debe hacerlo necesariamente un médico especializado que haya sido enseñado a establecer el sentido exacto de la interrelación de signos y qué significan en cada caso concreto. En cualquier caso los expertos de Insaodyt están a disposición de todo médico que desee se le sugiera también un posible tratamiento que permita afrontar mejor cualquier patología.

Y es que son ya muchos los médicos que -tanto en España como en otros países- encargan estos análisis que tanto valor tienen para ayudar a hacer frente no sólo a cuadros patológicos oscuros y complejos sino también a enfermedades corrientes cuyo agente causal se cree a veces conocido y, sin embargo, no ceden adecuadamente a la medicación específica que debería dominarlas. Algo que es posible porque las muestras de sangre son válidas para su examen hasta 12-14 días después de su extracción y ello permite su envío aéreo desde cualquier nación.

DÉCADAS DE LUCHA

En suma, el Examen Bio-Hematológico permite saber –entre otras cosas- qué gérmenes con propiedades patógenas -entre los millones de seres vivos microscópicos, vegetales y animales, que existen- infectan el organismo. Lo que en su momento dejó de buscarse en la sangre en el convencimiento de que en ella no se hallan tales gérmenes, error en el que se cayó porque no se había conseguido la visualización cromática de su estructura. Algo que, en cambio, logró el doctor Prada Pascual sin que prácticamente nadie -desde que lo comunicara oficialmente- haya querido escuchar. Una cerrazón absolutamente inexplicable porque precisamente la etiología, es decir, el origen, la causa de la mayor parte de las enfermedades que actualmente nos aquejan se ignora. Siguen siendo para los médicos idiopáticas, es decir, de etiología o causa desconocida. Algo que si Prada Pascual tiene razón ha dejado de ser verdad, al menos en muchos casos.

Y lo grave es que si no se conoce qué provoca una enfermedad es imposible tratarla eficazmente. De hecho, es lo que está sucediendo. Hoy los médicos se limitan a recetar a los enfermos productos sintomáticos o paliativos por la sencilla razón de que no conocen nada que cure las enfermedades de etiología desconocida. Es decir, de la inmensa mayoría de ellas. Si exceptuamos a los antibióticos las farmacias carecen hoy de productos eficaces en la curación de muchas enfermedades.

Para Prada Pascual, sin embargo, esa duda sobre la etiología de muchas patologías no existe. Estaba convencido –tal fue la conclusión a la que llegó tras estudiar miles de muestras de sangre con su método- de que la mayor parte de las enfermedades –por no decir todas- se deben al desequilibrio biológico de los estanques acuosos del cuerpo y al desarrollo en ellos de agentes patógenos de carácter protozoario o bacteriano que, por su total adaptación al metabolismo del huésped en el que anida, no son conocidos oficialmente ya que sólo es posible visualizarlos con el método de tinción desarrollado por él.

Es más, para el doctor Prada no hay duda tampoco de que diversos agentes protozoarios son los principales responsables del cáncer en sus diversas variedades. Hablamos de agentes protozoarios previamente controlados por el organismo o que llegan a introducirse en él de distintas maneras; por ejemplo, a través de la picadura de insectos hematófagos, es decir, de aquellos que chupan la sangre (incluidos los tábanos).

De hecho, Prada explica que es fácil ver al microscopio óptico -siempre con la tinción adecuada- cómo las formas jóvenes de los parásitos crecen y se multiplican en los tejidos infectados de cualquier enfermo de cáncer.

Por otra parte, el sentido común dicta que toda tumoración o enfermedad degenerativa crónica tiene que estar causada por agentes vivos que crecen y se multiplican de forma progresiva siendo sus fermentos los que lesionan o destruyen células y tejidos. Multiplicación, crecimiento, mitosis, respiración celular y síntesis de fermentos son pues las características principales de esos organismos vivientes que crean manifestaciones vitales, no sólo en lo que todavía está vivo sino también en las células lesionadas y destruidas, en los desechos.

En otras palabras, para el doctor Prada Pascual el cáncer es una enfermedad claramente parasitaria y así lo constataron en su día científicos de relevancia como Clarc, J. Engle, Gaylord, V. Brehemer o Wyburn-Mason -entre otros- que ya en su momento informaron delaislamiento de agentes vivos hallados en todos los pacientes de cáncer y leucemia y con los cuales pudieron provocar la formación de tumores cancerosos en experimentación animal. Hoy existen miles de fotografías en color que avalan eso.

Resumiendo, para Prada Pascual el cáncer es el resultado de un proceso parasitario en el que entre el momento de la penetración del germen en los tejidos afectados y la muerte del organismo pueden transcurrir muchos años y tardar en exteriorizarse el problema... mientras durante ese tiempo se manifiestan multitud de síndromes (un síndrome es un conjunto de síntomas) a los que se va etiquetando de tal o cual enfermedad. El tumor canceroso no sería, por consiguiente, sino el resultado final –terminal- de una infección inicial que con el tiempo puede haber dado lugar a numerosas patologías.

Aunque el principal problema -siempre según Prada- es que los parásitos descontrolados suelen terminar imponiéndose a las defensas naturales del organismo y destruyendo el ecosistema humano. De ahí que a su juicio la acción a tomar cuando algún cáncer está avanzado es equilibrar biológicamente el organismo, desintoxicarlo a fondo y potenciar el sistema inmune a fin de detener el proceso degenerativo o, al menos, enlentecer su avance. Cuando se detecta la invasión patógena en sus fases iniciales es posible también obtener la recuperación orgánica compensatoria.

CONCLUSIÓN

Termino manifestando mi convencimiento de que el Examen Bio-Hematológico que se efectúa en Insaodyt y creara el doctor Juan Prada Pascual hace ya casi 40 años terminará -antes o después- convirtiéndose en un método de diagnóstico utilizado en todas las clínicas y hospitales del mundo al igual que ya lo usan en sus consultas numerosos médicos de muy distintos países.

 

José Antonio Campoy
 



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