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| LA
IMPORTANCIA DE LA VITAMINA C |
Es
quizás la vitamina que más controversia ha generado
en los últimos tiempos y también la que, posiblemente,
haya sido más investigada. De ahí que en esta ocasión
nos parezca oportuno dar cuenta de algunos de los trabajos
más relevantes, sobre todo por sus interesantes resultados.
Llamada también ácido ascórbico, la vitamina C es soluble
en agua y aun siendo bastante estable en una solución
ácida es normalmente la menos estable de las vitaminas
por ser extremadamente sensible a la acción del oxígeno,
del calor y la luz.
El ácido ascórbico es absorbido rápidamente en el intestino
pasando posteriormente a la corriente sanguínea. Los
niveles máximos de esta vitamina en sangre se alcanzan
entre las dos y tres horas siguientes a la ingestión
siendo excretada entre las cuatro y seis horas posteriores
a través de la orina.
Existen dos factores importantes que influyen de manera
decisiva en su absorción: el primero es la forma química
en que se ha ingerido y el segundo la presencia de otras
sustancias en el tracto intestinal que puedan alterar
su absorción.
Ahora bien, debemos saber que en suplementos nutricionales
nos podemos encontrar con tres formas químicas de vitamina
C:
Ácido ascórbico: Es
la forma más ácida de la vitamina C con un PH de 2,3.
Tiene una actividad como vitamina cercana al 99%. Esta
forma de vitamina debe ser ingerida durante las comidas
con un vaso de agua.
Ascorbato de sodio:
Es una vitamina C en forma alcalina con un PH de 7,2
y una actividad del 89%. Es aconsejable ingerirla de
media hora a una hora después de las comidas con un
vaso de agua.
Ascorbato de calcio:
Es su forma más alcalina con un PH de 7,4 y una actividad
aproximadamente del 82.6%. Se ingiere igual que la anterior.
La podemos encontrar en frutas cítricas, bayas, vegetales
de hoja verde, tomates, coliflor, coles de bruselas,
grosella negra, brécol, pimientos, perejil, fresas,
kiwi, acedera, fresas, etc.
QUÉ FUNCIONES DESEMPEÑA
- Es indispensable para la elaboración y
mantenimiento del colágeno, proteína fundamental para
la fabricación de tejido conectivo, es decir, del tejido
que mantiene unidas todas las partes de nuestro cuerpo.
- Ayuda en la cicatrización de heridas, quemaduras y
encías sangrantes.
- Favorece la absorción y almacenamiento del hierro.
- Es una vitamina antioxidante por lo que nos protege
de los radicales libres, sustancias altamente agresivas
para el organismo asociadas -sobre todo- a enfermedades
degenerativas.
- Acelera la cicatrización posterior a la cirugía.
- Disminuye la posibilidad de formación de trombos (coágulos)
en los vasos sanguíneos.
- Ayuda a combatir las enfermedades víricas y bacterianas.
- Tiene un papel relevante en el metabolismo del calcio.
- Protege de la oxidación.
- Evita la formación de agentes cancerígenos como las
nitrosaminas.
- Favorece la disminución de colesterol en sangre.
- Reduce los niveles de histamina ayudando así a eliminar
la sintomatología alérgica.
- Interviene en los procesos de detoxificación de algunas
sustancias venenosas como el cadmio, el mercurio, el
plomo y el DDT.
Además de todo lo expuesto, existen diversos trabajos
de investigación y estudios que aumentan, más si cabe,
los beneficios de esta vitamina. Es el caso del publicado
en 1995 en el British Medical Journal, donde
se pone de manifiesto la estrecha relación existente
entre el consumo de vitamina C y los niveles de fibrinógeno
en sangre. Al parecer, dosis elevadas de vitamina C
reducen la cantidad de fibrinógeno en el plasma por
lo que el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares
disminuye.
Existen además numerosas pruebas de que la vitamina
C es esencial para el buen funcionamiento del sistema
inmunitario. En los mecanismos de éste intervienen ciertas
moléculas, principalmente moléculas de proteínas, que
se encuentran en solución en los fluidos del cuerpo
así como determinadas células. La vitamina C actúa tanto
en la síntesis de muchas de estas moléculas como en
la producción y funcionamiento adecuado de las células.
Desde hace mucho tiempo se conoce que la vitamina C
inhibe la formación de nitrosaminas carcinogénicas formadas
por la reacción entre los nitritos existentes en las
carnes conservadas y las aminas dietéticas.
Algunos compuestos quimioprotectores como la vitamina
C, la quercetina y otros polifenoles pueden atacar al
cáncer por más de un procedimiento diferente.
La aparición del cáncer de esófago, páncreas, colorectal,
cuello de útero, vejiga, piel, mama y laringe se correlacionan
inversamente con una dieta rica en frutas y vegetales
con alto contenido en vitamina C.
Estudios en animales de experimentación realizados por
el Dr. Linus Pauling y sus colaboradores muestran
que una ingesta importante de vitamina C atrasó el comienzo
de tumores mamarios espontáneos en ratones y evidencian
también una pronunciada disminución o retraso en la
aparición de tumores malignos en ratones que habían
sido expuestos a la luz ultravioleta.
Otros investigadores también han demostrado la efectividad
de esta vitamina y sus derivados en la prevención del
cáncer de piel; y en ratones expuestos a la fibra de
vidrio en polvo se comprobó una inhibición significativa
del cáncer de pulmón.
Científicos japoneses han demostrado recientemente el
efecto anticancerígeno del ascorbato contra tumores
humanos del ovario, estómago, páncreas, útero y pulmón.
No puede pues sorprender que el Instituto Nacional de
Salud Americano, tras un estudio realizado sobre la
ingesta de esta vitamina, concluya su trabajo diciendo
que la cantidad recomendable de vitamina C diaria -que
hasta ahora era de 60 mg por día- debería aumentarse
a 200 mg. Exactamente la misma recomendación que ya
hizo el Dr. Linus Pauling hace casi veinte años y que
pocos científicos aceptaron.
No podemos olvidar tampoco otros beneficios que reporta
el uso de vitamina C como su demostrada eficacia para
disminuir los niveles de colesterol HDL (colesterol
malo). También se ha demostrado fehacientemente
su relación con la mejora de determinadas afecciones
cardio-respiratorias.
ALTERACIONES QUE OCASIONA SU DÉFICIT
- Mala digestión.
- Dificultades respiratorias.
- Pobre lactancia.
- Encías sangrantes.
- Hinchazón de articulaciones.
- Lenta curación de las heridas.
- Baja resistencia a las enfermedades.
- Mayor virulencia de las alergias.
- En deficiencias muy graves, escorbuto.
ENEMIGOS
- Los cigarrillos, ya que cada uno destruye
entre 25 y 100 mg de vitamina C.
- Las tensiones físicas o emocionales porque reducen
los niveles de esta vitamina.
- El uso de aspirina, antibióticos, cortisona, tranquilizantes
o anticonceptivos porque provocan una elevada eliminación
de vitamina C.
- El consumo elevado de alcohol.
- Las enfermedades infecciosas.
- La inhalación de humo procedente de la combustión
de petróleo.
- La intoxicación por plomo, cobre inorgánico, mercurio,
aluminio y cadmio, entre otros.
- El consumo de aceites rancios.
Hay que decir que se pierde buena parte de esta vitamina
con la acción de la luz solar, los procesos de cocción
prolongada a elevada temperatura y la oxidación.
DOSIS RECOMENDADAS
El mejor suplemento de vitamina C es aquel
que contiene el complejo C con los bioflavonoides hesperidina
y rutina.
La dosis que con frecuencia se recomienda de suplementos
nutricionales va de 500 a 1.000 mg diarios pero en terapias
con Nutrición Ortomolecular se utilizan dosis mucho
más altas.
Aunque se trata de una vitamina hidrosoluble su uso
terapéutico debe ser siempre supervisado por
un profesional.
TOXICIDAD
Su ingesta elevada puede ser causa de la
formación de piedras de ácido oxálico y úrico. En dosis
muy altas puede provocar diarrea, escozor al orinar
e irritaciones en la piel.
PRECAUCIONES
- Es recomendable la ingesta de pequeñas
dosis a lo largo del día más que en una sola dosis salvo
que ésta se ingiera en un comprimido de "liberación
sostenida".
- En el caso de ingestión de altas dosis de vitamina
C por parte de diabéticos éstos deben saber que los
análisis para detectar el exceso de azúcar pueden verse
alterados.
NUTRIENTES SINÉRGICOS
- Complejo de bioflavonoides.
- Calcio.
- Magnesio.
- Complejo de vitamina y minerales.
José
Ramón Llorente
Presidente
de la "Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular".
La
Medicina Ortomolecular
se basa en el convencimiento de que si al organismo
se le proporcionan los micronutrientes necesarios
para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas
enfermedades no se manifestarían. Por tanto,
es preciso asegurarse de que contamos con ellos
en la proporción y cantidad adecuadas. Una
sección elaborada por el Presidente de la
Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.
Las personas
interesadas en contactar con José Ramón
Llorente o la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66. |
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