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| QUÉ
HACER EN CASO DE FATIGA O AGOTAMIENTO |
Las causas que provocan la fatiga o el agotamiento pueden
ser muy diversas aunque, generalmente, se trata de situaciones
que se caracterizan por una acusada debilidad física
y/o psíquica tras la realización de actividades cotidianas
que en circunstancias normales no deberían producir
esos síntomas.
La Encefalomielitis Miálgica -también conocida con el
nombre de Síndrome de fatiga crónica -CFS en
inglés- cursa por ejemplo con una sintomatología que,
por su similitud con el tema que estamos tratando, conviene
considerar ya que en multitud de ocasiones es considerada
como una enfermedad sin importancia cuando quien la
padece sufre en realidad una seria merma en su calidad
de vida.
El problema es que se desconocen las razones que originan
la "fatiga crónica" aunque hay varias teorías al respecto:
desarreglos de los complejos sistemas celulares ocasionados
por alteraciones de tipo endocrino, alteraciones de
las citoquinas cerebrales, presencia de compuestos químicos
que alteren el metabolismo del cuerpo, exposición a
compuestos químicos organofosforados, otros agentes
infecciosos, cambios en la actividad del sistema inmunológico
-tanto por defecto como por exceso- o la acción de virus
como el Epstein-Barr, el herpes tipo 6,
el citomegalovirus o la cándida, entre otros. Que todos
esos microorganismos han sido relacionados con esta
patología.
Los síntomas más comunes para determinar su existencia
son la pérdida de memoria y de concentración, dolor
muscular, dolores en las articulaciones, inflamación
de garganta, inflamación de los nódulos linfáticos en
nuca o axilas y cefaleas. También hay otros que pueden
aparecer como fiebre, problemas de sueño, sequedad de
boca y ojos, mareos, congestión, diarrea, fluctuaciones
en el peso, vómitos, alergias, hipotensión, infecciones,
cambios de humor brusco, tristeza, ansiedad, depresión
y ataques de pánico. Un problema que puede tratarse
con efectividad en muchos casos (véanse los artículos
sobre fibromialgia -"enfermedad" similar- de los números
34 y 35).
Claro que además de esta patología concreta hay determinadas
situaciones que, desde el punto de vista de la Nutrición
Ortomolecular, son causa más que suficiente para provocar
esa sensación de cansancio, problema que puede durar
mucho tiempo si no se trata o si se confunde con la
patología anteriormente descrita.
Una alimentación deficitaria o inadecuada, el elevado
consumo de sustancias como el café, el alcohol, el tabaco,
la comida basura, los alimentos refinados, la ausencia
de frutas y vegetales frescos, etc., así como un comportamiento
que altere nuestro ritmo biológico pueden ser motivos
más que suficientes para desarrollar una situación en
la que aparezca fatiga, cansancio o agotamiento. Problema
que se puede prolongar en el tiempo tanto como nuestros
hábitos erróneos lo hagan. No olvidemos que muchas veces
agotamos las reservas de nutrientes que sólo se encuentran
en las frutas y vegetales frescos por lo que si además
de consumir sustancias tóxicas no ingerimos esos nutrientes
existen muchas posibilidades de provocar una situación
que, si bien no es una patología grave, sí es cierto
que disminuye nuestra calidad de vida, con todo lo que
eso conlleva.
Ese tipo de alimentación genera además muchos residuos
que en la mayoría de ocasiones no son eliminados de
forma adecuada por lo que uno de los órganos que más
se verá afectado es el hígado. Y esa situación generará
una sintomatología idéntica a la que acabamos de describir.
QUÉ PODEMOS HACER CON LA NUTRICIÓN
ORTOMOLECULAR
La fatiga requiere siempre determinar la razón o razones
que han generado ese síntoma. Porque en función de la
situación bioquímica, física y psíquica se pueden conocer
los pasos a seguir tanto a nivel dietético como ortomolecular.
En todo caso, conviene seguir los siguientes consejos:
-Evitar el estrés prolongado. El estrés, sostenido en
el tiempo puede generar inmunodepresión y provocar este
tipo de alteraciones.
-Limitar las sustancias y compuestos tóxicos.
-Instaurar una alimentación saludable ingiriendo diariamente
frutas, verduras y cereales integrales.
-Reducir o eliminar el consumo de bebidas alcohólicas
y estimulantes. Aunque puedan producir una sensación
momentánea de alivio suelen empeorar el problema.
-Limitar el consumo de grasas saturadas.
-Realizar algún tipo de actividad deportiva acorde con
las posibilidades físicas.
-Mantener un horario de sueño adecuado a nuestras necesidades
reales.
ALIMENTOS BENEFICIOSOS
Miel:
aporta azúcares rápida y
fácilmente aprovechables para el organismo además de
pequeñas cantidades de vitaminas. Su uso debe ser moderado.
Albaricoques:
tienen acción estimulante
sobre el sistema nerviso y el metabolismo.
Uvas:
aportan una buena cantidad
de vitaminas, minerales y azúcares.
Ajo:
es tonificante y vigorizante además de antivírico.
Sésamo:
es altamente nutritivo.
Contiene vitaminas, minerales y oligoelementos.
Frutas
y verduras crudas:
por su contenido en vitaminas, minerales y fitonutrientes.
Berros:
aumentan el apetito y son
tonificantes.
Probióticos:
son inmunoestimulantes e
inmunomoduladores.
SUPLEMENTOS NUTRICIONALES:
Potasio
y magnesio: son potencialmente
beneficiosos para las personas con fatiga persistente.
Aunque las personas con patología cardiaca o renal no
deben tomar suplementos de estos minerales sin consultar
con un especialista.
Vitaminas
A y E: ambas vitaminas
son estimulantes del sistema inmune.
Betacaroteno:
potencia la acción
del interferón natural.
Probióticos:
son
sustancias indispensables para el buen funcionamiento
del sistema inmunitario.
Coenzima
Q10: una coenzima
que está presente en todas las células y que cumple
un papel fundamental en la producción de energía a nivel
celular.
Vitaminas
del grupo B: son
vitaminas indispensables para el buen estado del sistema
nervioso además de aumentar los niveles de energía.
Vitamina
C: tiene efectos
antivíricos, favorece la función adrenal y refuerza
el sistema inmunológico.
Selenio:
su deficiencia inhibe la
resistencia a las infecciones.
José
Ramón Llorente
Presidente
de la "Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular".
La
Medicina Ortomolecular
se basa en el convencimiento de que si al organismo
se le proporcionan los micronutrientes necesarios
para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas
enfermedades no se manifestarían. Por tanto,
es preciso asegurarse de que contamos con ellos
en la proporción y cantidad adecuadas. Una
sección elaborada por el Presidente de la
Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.
Las personas
interesadas en contactar con José Ramón
Llorente o la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66. |
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