"Una enfermedad enigmática". Eso es
lo que al menos dicen de la endometriosis la mayoría de los expertos.
Y eso que se trata de una dolencia que afecta aproximadamente
al 15% de la población femenina y consiste en la presencia y proliferación
de tejido endometrial -el que recubre internamente el útero y
se expulsa durante la menstruación- en zonas y órganos adyacentes:
ovarios, trompas de Falopio e intestinos, entre otros lugares
del interior del abdomen.
Pues bien, resulta que el tejido endometrial tiene la propiedad
de reaccionar a los estímulos de las hormonas ¡incluso no estando
en el útero! y, por tanto, se desprende cíclicamente coincidiendo
con la menstruación... sólo que, como es obvio, al encontrarse
fuera del mismo no tiene posibilidad de salir al exterior y se
acumula en el órgano o tejido afectado produciendo molestias.
El calvario para la mujer, evidentemente, comienza cuando esa
acumulación de tejido menstrual en el órgano o zona afectada es
ya tal que provoca un dolor generalmente intenso, en especial
al orinar, defecar o mantener relaciones sexuales. Dolor que demasiado
a menudo no se tiene en cuenta y se justifica con la excusa de
que
"la regla duele" con lo que sólo empieza a valorarse
cuando se sufre fuera de los días de sangrado menstrual o cuando
la mujer encuentra dificultades para quedarse embarazada. Tardanza
en notar que algo va mal que empeora la situación. De ahí la importancia
de acudir al médico a tiempo para hacer las pruebas oportunas
que permitan iniciar cuanto antes el tratamiento adecuado.
OTRA ENFERMEDAD IDIOPÁTICA
"El tejido endometrial heterotópico -se le llama así cuando
está ubicado fuera de su sitio- reacciona al ciclo menstrual como
si aún estuviera dentro del útero. Es decir, responde a los efectos
de las hormonas ováricas de la misma manera que el endometrio.
Y estimulado por estrógenos y progesterona el tejido mal ubicado
se hincha y sangra cuando desciende el nivel hormonal. Claro que,
a diferencia del endometrio normalmente colocado que es expulsado
del cuerpo como flujo menstrual, la sangre y los tejidos producto
de la endometriosis permanecen en el interior del cuerpo, irritando
e inflamando el tejido circundante lo que lleva a la formación
de adherencias (bandas de tejido fibroso que unen entre sí los
órganos abdominales o pélvicos) y cicatrizaciones alrededor de
las zonas afectadas además de producir un dolor frecuentemente
insoportable. Asimismo, si las trompas de Falopio o los ovarios
están afectados por la endometriosis puede resultar obstruido
el paso del óvulo lo que impide el embarazo. De hecho, la endometriosis
es considerada una de las causas más importante de infertilidad
femenina". Así nos explicarían el proceso los doctores
Teresa
Gómez y
Javier del Pozo, especialistas en esta dolencia
y miembros del
Grupo para el Estudio y Tratamiento de la Endometriosis
(GETE) de la Clínica Teknon.
"La verdad es que aún no se sabe exactamente -añadiría
prudente la doctora Teresa Gómez-
por qué se produce el proceso
que conocemos como endometriosis y, de hecho, hay varias teorías
al respecto. En todo caso, la más aceptada es la de la 'menstruación
retrógrada' según la cual durante las menstruaciones se produce
un flujo retrógrado de tejido endometrial hacia la cavidad abdominal,
bien a través de las trompas de Falopio, bien por vía vascular
o linfática, hacia otras localizaciones. Sin embargo, se ha observado
que el número de casos de mujeres con menstruación retrógrada
es mayor que el de mujeres con endometriosis lo que significa
que tienen que existir otros factores añadidos que determinan
que el problema se dé en unas mujeres y no en otras. Principalmente,
aquellos factores capaces de alterar el sistema inmune incapacitándole
para eliminar las células endometriales vertidas en la cavidad
abdominal. Recientes investigaciones apuntan que la causa puede
estar en algunas toxinas ambientales como la dioxina".
"También existen estudios -añadiría la doctora Gómez-
que
demuestran que la hermana de una afectada por endometriosis tiene
hasta 8 veces más riesgo de padecer esta enfermedad pero se desconoce
el modo en que puede transmitirse. Otros investigadores, sin embargo,
consideran la endometriosis como una enfermedad del sistema endocrino
ya que es el estrógeno el que fomenta su desarrollo".
La conocida doctora
Hulda Clark mantiene, por su parte,
que la endometriosis se debe a la presencia en el útero de las
afectadas del parásito
Fasciolopsis Buskii siendo la combinación
de éste con algún metal o contaminante químico lo que la provoca...
siempre que el sistema inmune esté débil. Y, por consiguiente,
afirma que es preciso eliminar el parásito para poder resolver
el problema
(vea el recuadro adjunto).
Sea como fuere, el caso es que precisamente por ser todavía una
enfermedad idiopática -palabra que significa "de origen desconocido"-
la endometriosis es una de las dolencias más estudiadas. Investigación
que ha permitido llegar al menos a una certeza: la tradicional
percepción de que esta enfermedad afecta sólo "a mujeres blancas
sin hijos y mayores de 30 años" es falsa. La verdad es que puede
afectar a cualquier mujer en edad reproductiva ya que el crecimiento
de tejido anormal depende de los estrógenos. Lo demuestra el hecho
de que muy rara vez se produce endometriosis antes de la primera
regla y de que desaparece con la menopausia aunque puede volver
a manifestarse si la mujer sigue un tratamiento hormonal en el
climaterio. También se sabe que esta alteración es ahora más frecuente
que hace unos 50 años. ¿Las causas? Probablemente haya que buscarlas
en el hecho de que la incorporación de la mujer al mercado laboral
ha retrasado la maternidad, se tienen menos hijos y se acortan
los periodos de lactancia. Es decir, que hoy en día las mujeres
tienen un mayor número de menstruaciones, elemento clave al parecer
para el desarrollo de la endometriosis.
CÓMO SABER SI SE PADECE
Los principales síntomas de la endometriosis son el dolor -tanto
durante la menstruación como durante las relaciones sexuales,
al orinar o al defecar- y la infertilidad si bien también cursa
con episodios repetidos de cansancio inexplicable. Eso sí, se
ha observado que las lesiones endometriósicas no siempre producen
síntomas y, de hecho, una mujer puede no tener dolor pélvico y
ser fértil y, al mismo tiempo, sufrir endometriosis.
"Se trata de una enfermedad -explica la doctora Gómez-
que se caracteriza por un dolor pélvico crónico, cíclico o no
cíclico, intermitente o constante, durante al menos seis meses
y que generalmente se acompaña de otra sintomatología. Y provoca
un dolor persistente que no se calma ni con antiinflamatorios
ni con anticonceptivos orales. De hecho, cuando un dolor pélvico
no mengua con antiinflamatorios o anticonceptivos la posibilidad
de que sea una endometriosis es del 70-75%".
La doctora nos explicaría también que lo común es que la sintomatología
de la endometriosis sea más o menos severa en función de su extensión
y del lugar donde se localice el tejido anormal pero puede llegar
a producir molestias muy severas en la pelvis, limitación funcional,
cambios de carácter, molestias en las relaciones sexuales e, incluso,
limitación de la actividad física. La
Sociedad Americana de
Medicina Reproductiva establece que este tejido puede crecer
en parches superficiales pequeños -llamados implantes- o en nódulos
penetrantes más gruesos, situaciones que se pueden entender como
leves o moderadas. Pero también puede invadir el ovario produciendo
quistes llenos de sangre llamados endometriomas que al romperse
provocan episodios de dolor agudo. En otros casos también considerados
graves el dolor puede deberse a que la endometriosis promueve
la formación de adherencias -es decir, de tejido fibroso a modo
de telaraña- que unen entre sí el útero, las trompas de Falopio,
los ovarios y los intestinos cercanos. En tal caso la endometriosis
puede impedir la concepción en las mujeres fértiles ya que el
óvulo puede tener problemas para alcanzar la trompa tras la ovulación.
Pero también el tejido endometrial puede crecer dentro de las
paredes del intestino o dentro del tejido que separa el recto
de la vagina provocando dolores intensos al defecar o al mantener
relaciones sexuales.
En suma, el dolor pélvico, una masa palpable en la pelvis y la
infertilidad son los síntomas que orientan hacia la enfermedad...
pero para confirmar que es así hay que recurrir a una laparoscopia.
Se trata de un procedimiento quirúrgico efectuado con anestesia
general durante el cual el cirujano introduce en el cuerpo de
la paciente -mediante dos mínimas incisiones en o por debajo del
ombligo- un laparoscopio que no es sino un tubo de fibra óptica
con una microcámara incorporada que permite al médico ver en una
pantalla lo que se explora, en este caso la cavidad pélvica y
los órganos presuntamente afectados. Con la ventaja de que en
el mismo acto el cirujano puede tomar una muestra de tejido para
su posterior biopsia. El siguiente paso, si se confirmara la endometriosis,
es aliviar el dolor e intentar evitar que las lesiones sigan progresando
a fin de preservar o restablecer la función reproductiva.
TRATAMIENTOS CONVENCIONALES
La medicina convencional ofrece hoy dos tipos de tratamientos.
Uno farmacológico a base de hormonas que simula en el organismo
el ambiente propio de un embarazo o de la menopausia, condiciones
naturales ambas que inhiben la endometriosis porque en su transcurso
disminuye la actividad hormonal ovárica. El otro es el tratamiento
quirúrgico -más o menos conservador- al que se recurre cuando
los medicamentos resultan ineficaces o provocan excesivos efectos
secundarios indeseados. Y es que la medicación puede mitigar las
lesiones endometriósicas leves o moderadas pero los quistes grandes
apenas responden al tratamiento farmacológico y las adherencias
no pueden ser eliminadas mediante anticonceptivos. En estos casos,
para remover adherencias, implantes cicatriciales o endometriomas
o para aliviar el dolor intenso y mejorar la fertilidad se recurre
a la cirugía laparoscópica.
"El objetivo de la cirugía -explica la doctora Gómez- es eliminar
toda la endometriosis visible para tratar de restaurar la función
reproductiva. Es importante erradicar cualquier foco, por pequeño
que sea -afirma- a fin de conservar y preservar, siempre que sea
posible, todos los órganos de la mujer". La doctora se refiere
a que en casos muy graves o en aquellos en los que no se ha obtenido
éxito con el tratamiento farmacológico y la paciente no tiene
intención de tener más hijos... la alternativa que se plantea
es la extracción del útero y de los ovarios para minimizar así
la posibilidad de reaparición de la endometriosis.
"En los
casos moderados e, incluso, en algunos graves -explica la doctora-
la extirpación completa por laparoscopia de todos los focos de
endometriosis es efectiva para calmar la sintomatología en un
90% de los casos y es el tratamiento de elección para evitar la
progresión de la enfermedad reduciendo con esta técnica la probabilidad
de recurrencia". Recurrencia, eso sí -aclara la doctora Gómez-
que se produce en un 20% de las mujeres transcurridos 5 años desde
la intervención.
Es otras palabras, la medicina convencional sólo ofrece a las
mujeres que padecen endometriosis ingerir fármacos yatrogénicos
-es decir, con efectos secundarios muy negativos- que no curan
la enfermedad y sólo sirven para paliar los síntomas... y cuando
ni siquiera consigue eso se "ofrece" para
mutilarla gravemente
de por vida. Sin embargo, a juicio de la gran mayoría de los
profesionales de la salud consultados por esta revista a los que
no se les ha programado mentalmente para aceptar esa opción -es
decir, a los no "especialistas"- la actuación les parece "una
salvajada". Especialmente porque afirman que existen otras formas
de tratar esta dolencia.
ALTERNATIVAS "NATURALES"
Como antes explicamos, la causa de la endometriosis se ignora...
pero sí se sabe que no se desarrolla cuando el sistema inmune
está en óptimas condiciones. Por tanto, toda mujer que note los
primeros síntomas debe potenciar su sistema inmunitario para lo
que hay numerosas posibilidades... si bien la más inteligente
es hacer una alimentación adecuada rica en frutas y verduras frescas
de temporada, legumbres, pescado, marisco, carne blanca y abundante
fibra evitando siempre los alimentos fritos, las grasas saturadas,
los hidratos de carbono refinados -especialmente el azúcar-, las
bebidas alcohólicas, el café y toda otra sustancia tóxica. No
olvidando, por supuesto, hacer algo de ejercicio físico diariamente
(lo mejor es caminar a paso ligero media hora cada día). Y tampoco
cabe olvidar la posible contaminación ambiental.
Otros médicos, como el doctor
Fermín Moriano, insisten
además en la necesidad de valorar adecuadamente el factor psicoemocional
a la vez que menciona las excelentes posibilidades que brinda
la Homotoxicología.
"La endometriosis -apunta el doctor
Moriano-
puede reflejar un conflicto emocional de la mujer,
ya sea con ella misma o con su pareja. A veces se trata de una
especie de mecanismo de defensa que hay que desentrañar primero
para poder contribuir de forma efectiva a la curación de la paciente.
Hecho esto, la Medicina Biológica se constituye posteriormente
en una herramienta terapéutica muy útil. Y, más concretamente,
la Homotoxicología". Debemos aclarar que la Homotoxicología
(vea en nuestra web -www.dsalud.com- el artículo
La
Medicina convencional tiene los días contados que publicamos
en el nº 39 correspondiente a mayo del 2002) es una rama de la
Medicina Biológica que se basa en los principios de la Homeopatía.
Para el creador de esta disciplina, el médico y homeópata
Hans-Heinrich
Reckeweg (1905-1985), la enfermedad es la lucha del organismo
para defenderse de las homotoxinas. Según él numerosas enfermedades
se originan al aumentar la carga homotóxica del tejido conjuntivo
(matriz extracelular) ya que cuando eso ocurre se obstaculiza
el transporte de nutrientes desde los capilares sanguíneos hasta
las células y, como consecuencia, se rompe el equilibrio dinámico
del organismo y se entorpecen los procesos biológicos más importantes.
Trastornos que, finalmente, se traducen en enfermedad. Pues bien,
según el doctor Moriano la endometriosis puede ser una de las
dolencias que se deban a esa lucha interna del organismo contra
las toxinas. Y lo que habrá que hacer en tal caso es utilizar
las mismas toxinas desencadenantes de la enfermedad, "homeopatizarlas"
y administrárselas a la paciente para que estimulen su sistema
inmune y éste resuelva el problema.
"El abordaje de la endometriosis
desde la Homotoxicología -explica el doctor Moriano- está permitiendo
obtener resultados muy buenos en un gran porcentaje de casos.
Además, si se acompaña de la ingesta de perlas de onagra y se
utiliza la Medicina Bioenergética para tratar los bloqueos y conflictos
que con mucha probabilidad sufre la paciente podemos decir que
es más que probable que no se vuelva a reproducir la endometriosis".
Hay que decir que resultados similares -cifrados en torno al 82%
por el Departamento de Acupuntura y Masaje de la Universidad Zhejiang
de Medicina Tradicional China- se obtienen en el tratamiento de
la endometriosis con Inyectopuntura y Moxibustión.
"La Moxibustión
-explica el doctor
Santiago de la Rosa, presidente
del Área de Naturopatía del Colegio Oficial de Médicos de Madrid
-
es una herramienta de la Medicina Tradicional China que trata
los desequilibrios energéticos mediante la combustión de plantas
medicinales y que consiste en aplicar la planta en combustión
-llamada 'moxa'- sobre los puntos de acupuntura adecuados para
tratar un determinado mal. En el caso de la endometriosis son
los que controlan la cavidad pelviana o el útero." En cuanto
a la Inyectopuntura consiste básicamente en aprovechar los puntos
de la acupuntura para inyectar en el organismo determinadas componentes
activos de plantas que, en el caso de la endometriosis, ayuden
por ejemplo a acelerar la circulación de la sangre en la cavidad
pelviana.
"Tenemos que partir de la base -explica el doctor
De la Rosa- de que la Medicina Tradicional China considera que
la endometriosis es un estado patológico causado por el estancamiento
de la sangre en la cavidad pelviana. De ahí que se empleen la
Moxibustión, la Inyectopuntura o la Auriculoterapia -por citar
algunas posibilidades- para drenar los meridianos, eliminar la
estasis sanguínea, promover la circulación de la sangre y de la
energía vital, reforzar el sistema inmune, inhibir la secreción
de prostaglandinas causantes del dolor y regular las funciones
endocrinas." Cabe añadir que con estos métodos distintas universidades
chinas están obteniendo entre un 80 y un 90% de éxito en el tratamiento
de la endometriosis.
También con Medicina Ortomolecular se obtienen beneficiosos efectos.
"La clave está -afirma
José Ramón Llorente, presidente
de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular y miembro del
equipo
de Discovery DSALUD- en tratar al organismo como una
unidad funcional y en nutrirle de la forma más adecuada para reequilibrar
su sustrato bioquímico y conseguir que él mismo tienda al equilibrio
y a la autorregulación. Por tanto, no tratamos propiamente la
endometriosis sino todo el sistema en el que se produce. Consideramos
-y la casuística nos lo demuestra- que éste es el tratamiento
óptimo". Según Llorente, el primer paso para que el cuerpo
vuelva a su equilibrio -y, al tiempo, elimine cualquier dolencia,
incluida la endometriosis- es depurarlo, limpiarlo de las toxinas
que le están impidiendo estar sano.
"Hecho esto -continuaría
diciéndonos-
lo que hay que hacer en el caso de la endometriosis
es regular todo el sistema hormonal. Para lo cual recurriremos
a la alimentación y, si se considera necesario, a algún complemento
que nos ayude a compensar los desequilibrios orgánicos. Nosotros
recomendamos principalmente la ingesta de ácidos grasos esenciales
omega 3 (presentes sobre todo en el pescado azul) y de otros nutrientes
que influyen en ese sistema. De esa forma, depurando y nutriendo
adecuadamente las células, se logra la autorregulación del organismo
y conseguimos, en unos casos, eliminar la endometriosis y, en
otros, que no vaya a más. Se trata, en suma, de ayudar al organismo
con productos que no generan reacciones adversas ni efectos secundarios
indeseados".
También la Homeopatía hace su aportación al tratamiento natural
de la endometriosis. Así, en la primera parte del ciclo menstrual
-es decir, hasta el día 14 si la regla se produce cada 28- propone
tomar 15 gotas 3 veces al día de grosellero negro, frambueso,
cola de caballo o pensamiento salvaje (a elegir). En el segundo
ciclo -desde el día 14 al 28- se aconseja (también a elegir) mijo
del sol (dos cucharadas soperas por taza, tres tazas al día),
alquimila (en tintura madre 10 gotas, tres veces al día) o alquilea
(30 gramos por litro, tres tazas al día). Además, durante todo
el ciclo menstrual se deberán tomar perlas de aceite de onagra
y aplicaciones locales de arcilla. De esta forma, según quienes
lo practican, se alivia la sintomatología que acompaña a la endometriosis.
En suma, la endometriosis -como la mayoría de las llamadas enfermedades-
se debe a un desequilibrio en el organismo. Y que su causa sea
una u otra -está por descifrar- no impide saber que basta un sistema
inmune en condiciones para prevenirla e, incluso, curarla. Que
para ello se sigan los postulados de la Medicina Tradicional China,
de la Medicina Biológica, de la Medicina Bioenergética, de la
Homeopatía o de la Medicina Ortomolecular -entre otras posibilidades
terapéuticas- no tiene ya tanta importancia. Porque lo importante
es que en todos esos casos se busca lo mismo: desintoxicar el
organismo, eliminar los bloqueos físicos y energéticos, alimentar
al cuerpo correctamente, armonizarlo y elevar sus defensas naturales.
Por el contrario, es evidente que envenenarlo con fármacos tóxicos
y yatrogénicos que además no curan nada o mutilarlo gravemente
con cirugía no es la solución. ¡En ningún caso!.
Laura Jimeno Muñoz
¿Cuáles
son los síntomas?
De
forma genérica, los síntomas de la endometriosis son:
Calambres
menstruales extremadamente dolorosos. La intensidad suele ser
mayor a los 2-3 días de comenzar la menstruación. Su causa es
incierta pero posiblemente guarda relación con la producción local
de prostaglandinas y la formación de adherencias del tejido enfermo.
Dolor pélvico crónico (incluye dolor en la parte baja de la espalda
y en la pelvis).
Trastornos digestivos.
Debilidad.
Fatiga.
Incontinencia urinaria.
Mareos.
Dolor durante o después de tener relaciones sexuales (a causa
del estiramiento de órganos y tejidos pélvicos unidos entre sí
a causa de la endometriosis).
Evacuaciones dolorosas o dolor al orinar durante los períodos
menstruales.
Sangrado abundante durante la menstruación.
Manchas de sangre antes de la menstruación o sangrado entre períodos.
Ocasionalmente la enfermedad se acompaña de sangrado vaginal en
intervalos irregulares en forma de pequeñas manchas.
Infertilidad. Se calcula que entre el 30 y el 50% de pacientes
con endometriosis presentan esterilidad. Suele deberse a la distorsión
anatómica que se produce en las trompas de Falopio por las adherencias
a los quistes si éstos son grandes. También las mujeres con endometriosis
no tratada tienen más riesgo de sufrir abortos espontáneos.
La
importancia de la alimentación
El
pasado mes de julio la revista Human Reproduction publicaba
los resultados de un estudio realizado en Italia según el cual
el riesgo de padecer endometriosis se reduce comiendo más fruta
y verduras frescas. El estudio, desarrollado por especialistas
de la Clínica Ginecológica de la Universidad de Milán (Italia),
fue dirigido por el doctor Fabio Parazzini.
El equipo controló a 500 mujeres afectadas y a otras tantas sin
historial de la enfermedad a las que se preguntó sobre su historia
médica y reproductiva, su estilo de vida y su dieta. La conclusión
fue que el riesgo de padecer endometriosis entre las mujeres que
consumen abundante verduras y fruta fresca es un 40% menor. En
cambio, ese riesgo aumenta entre las que consumen más carne, especialmente
si es roja. La razón es obvia: toda alimentación rica en frutas
y verduras frescas potencia el sistema inmune.
La
mezcla antiparasitaria de Hulda Clark
En
Estados Unidos se comercializan hoy varios productos que, según
la doctora Hulda Clark, acaban con todo parásito patógeno.
Según ella, para desparasitar un organismo se necesita Black
walnut tinture extra strengt (nogal negro), Wormwood
(Artemisa asinthium molida) y Clove (clavo molido). A ello
hay que añadir una cápsula diaria de L-ornitina, otra de L-arginina
y una tercera de L-cisteína así como una cucharada de aceite de
oliva ozonizado.
Los productos necesarios para el tratamiento y cómo tomarlo se
pueden conseguir en www.drclark.net.