Los bifosfonatos pueden necrosar la mandíbula y provocar cáncer de esófago

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La multinacional Merck fue llevada en 2010 a los tribunales por diversas personas que afirmaban que su fármaco Fosamax les había provocado osteonecrosis de mandíbula (la llamada “muerte de la mandíbula”). Y que sus denuncias tenían fundamento lo demuestra que pronto se produjeron sentencias favorables a las víctimas. Fosamax pertenece a la familia de los bifosfonatos de los que ¡continúan vendiéndose media docena de marcas! Lo patético es que se trata de un “medicamento” para tratar una “no enfermedad” como la “Osteoporosis ligada a la menopausia” y que aunque la farmacéutica conocía el peligro decidió comercializarlo. Es más, hoy se sabe que puede provocar también cáncer de esófago.

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Más de mil personas han demandado a la multinacional Merck en Estados Unidos por los graves efectos secundarios del Fosamax; y los jueces han dado ya la razón al primer demandante.

Los abogados de la multinacional Merck intentan desesperadamente que los jueces estadounidenses admitan su argumento de que la relación causal entre el consumo de Fosamax y los efectos adversos que sufrieron quienes lo ingirieron no está científicamente demostrada.

Que Merck conocía la conexión de Fosamax con la osteonecrosis de la mandíbula –afirma Francisco Almodóvar- es un hecho documentado. Y que en el 2005 recibió un requerimiento de la FDA para que incluyera en el prospecto ese riesgo está igualmente demostrado. De hecho son numerosos los estudios que advertían de ello; basta acudir a las revistas médicas de prestigio para comprobarlo”.

El caso Fomasax ha hecho plantear a numerosos bufetes de abogados que hay que empezar a exigir responsabilidades a los funcionarios de la FDA y a los de las demás agencias del medicamento por su vergonzosa actuación en el ámbito de los fármacos.

El miedo a enfermar es aprovechado por los laboratorios farmacéuticos para vender productos que supuestamente previenen esa posibilidad. Y la gente adquiere para ello todo tipo de productos en el intento de evitar caer enfermos. Aunque tal posibilidad sea remota o nula.

Hace unas décadas había unas decenas de “enfermedades” y hoy hay miles; casi todas inventadas, por supuesto. Porque eso permite vender miles de productos para “prevenirlas” y otros tantos miles para “tratarlas”. Negocio seguro. ¿Que su ingesta lleva a decenas de millones de personas sanas a enfermar realmente o a la muerte? ¿A quién le importa?

La multinacional Merck conocía los daños que podía causar Fosamax y aún así lo comercializó. Es más, luego recibió -en enero del año 2005- un requerimiento de la FDA para que mencionara en el etiquetado el riesgo de osteonecrosis de la mandíbula y así lo hizo en julio… pero no en los prospectos de nuestro país. 

La Agencia Española del Medicamento, al desvelarse hace poco que los bifosfonatos pueden causar también cáncer de esófago, comunicó esa posibilidad pero matizando que la “evidencia científica” que lo indica es aún “insuficiente” ¿La razón? ¡Permitir que se siga vendiendo esos fármacos!

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Enero 2011
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