Nuevos datos del peligro de la vacuna Gardasil

Mientras en nuestro país el silencio rodea a los afectados por la “vacuna contra el virus del papiloma humano” nuevos datos avalan sus posibles riesgos. Según el sistema de registro de efectos adversos de los medicamentos en Estados Unidos continúan aumentando las muertes asociadas a esta vacuna. Al mismo tiempo la organización internacional SANE Vax ha pedido a la FDA que retire el permiso de comercialización de Gardasil al considerar que los resultados obtenidos en los ensayos no permiten afirmar que prevenga el cáncer como vienen sosteniendo desde el 2006 el laboratorio y las autoridades sanitarias. Además un nuevo estudio independiente indica que existe una clara correlación entre las dosis recibidas y la aparición de síntomas graves.

De inaceptable y vergonzoso acoso a los padres que se niegan a vacunar a sus hijas contra el virus del papiloma humano puede calificarse la actitud de algunas autoridades sanitarias, en muchos casos con la complicidad de maestros tan bienintencionados como equivocados. Cartas, faxes, e-mails, mensajes SMS… Todo vale. ¡Incluso la humillación pública!

Además de enviar un SMS a los padres que han rellenado la casilla de ‘Me niego a vacunar a mi hija’ –nos relata un lector– resulta que la vacunación se realiza durante las clases: va pasando la Jefa de Estudios aula por aula diciendo: ‘Vamos, chicas, seguidme todas para vacunaros contra el cáncer del cuello de útero (pausa). ¿Y vosotras dos? ¿Es que vuestros padres no quieren que os pongan la vacuna contra el cáncer?’ Consecuencia: esas dos niñas son estigmatizadas ante el resto del colegio como raras, diferentes o ‘enfermizas’ en tanto posible futuras portadoras del VPH y, por ende, potenciales enfermas de cáncer ¡nada menos que en los órganos genitales!”.

¡Esto es lo que está ocurriendo en algunos colegios españoles! Y sin embargo hacen muy bien esos padres en resistirse a la bajeza de tan ignorantes autoridades académicas y sanitarias. Porque a pesar de que el silencio rodea el alcance real de los efectos secundarios graves que la vacunación contra el virus del papiloma humano va dejando tras sí éstos no cesan. No sólo siguen aumentando los testimonios de afectados recogidos en distintas webs de organizaciones independientes sino que los datos recogidos por el Vaccine Adverse Events ReportingSystem (VAERS) –el sistema de registro de efectos secundarios en Estados Unidos- refleja que a 30 de septiembre de 2010 había ya 56 muertes asociadas a la vacuna y más de 19.000 informes de efectos adversos. Seguramente “pocos” y “asumibles” para quienes se lucran con una vacuna que jamás ha demostrado su eficacia pero para quienes padecen tales consecuencias –las niñas y sus padres- todo un mundo de dolor. Especialmente cuando se ha visto morir a una hija que antes de vacunarse estaba sana y llena de vida. Sufrimiento gratuito e innecesario que se produce además en familias que generalmente no fueron alertadas de los múltiples riesgos de esa vacuna a pesar de que en esta revista llevamos muchos meses informando de ello (lea en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que hemos publicado ya al respecto con los títulos El sinsentido de la vacuna contra el virus del papiloma humano ( nº 99), Más víctimas de la llamada vacuna contra el virus del papiloma humano (nº 109), Cómo afrontar una infección del virus del papiloma humano con microinmunoterapia (nº 110), Las afectadas por la vacuna del VPH no quieren ser olvidadas (nº 118) y Nuevas víctimas de la vacuna contra el virus del papiloma humano (nº 128).

Judicial Watch-organización de interés público que investiga y persigue la corrupción en el Gobierno norteamericano y que fue la primera en denunciar los graves efectos provocados por Gardasil– comunicó recientemente que según los propios datos facilitados por la Food and Drug Administration (FDA) en virtud de la Freedom of Information Act (FOIA) las reacciones adversas entre mayo del 2009 y septiembre de 2010 incluyen 16 nuevas muertes (entre ellos cuatro suicidios). La FDA también notificó 789 de reacciones “graves” con 213 casos de discapacidad permanente y 25 de Síndrome de Guillain Barré.

Los extractos de reacciones adversas incluyen historias conmovedoras muy similares a las narradas en esta revista por los padres de niñas afectadas en nuestro país aunque afortunadamente aquí no ha habido –que sepamos- niñas fallecidas. Éstos son algunos ejemplos de entre los informes liberados por la FDA:

-Una joven de diecinueve años de edad sin historia clínica previa -salvo casos ocasionales de bronquitis- fue vacunada con Gardasil y a los 53 días comenzó con “dolor de cabeza, náuseas, mareos, frío, cansancio y dificultad para respirar quejándose del tórax y de calambres severos“. Según el informe experimentó un “trastorno agudo del ritmo cardíaco” y los intentos por reanimarla no tuvieron éxito a pesar de provocarle una fractura del esternón. La joven murió. (Informe Vaers 356 938).

-Una niña de trece años que fue vacunada el 17 de julio de 2009 empezó diez días más tarde a desarrollar fiebre. Fue tratada pero “la paciente no se recuperó y fue ingresada en el hospital el 8 de agosto (…) Desarrolló disnea y entró en coma expirando (ese día) a las 9:00 pm. La causa de muerte fue registrada como “muerte por fiebre viral (…) Este evento se produjo a los 23 días de recibir la primera dosis de Gardasil”. (Informe Vaers 380081).

-Una niña de diez años sufrió trece días después de la vacunación “pérdida progresiva de fuerza en las extremidades inferiores y superiores; casi en su totalidad (…) Los estudios de conducción nerviosa mostraron Guillain Barré”. Se consideró que su vida estaba en peligro inminente. (Informe Vaers. 339375).

-La madre de una niña de 13 años que murió 37 días después de recibir la vacuna indicó en su informe: “La primera vez me resistí a ponerle la vacuna pero su médico me aseguró que era segura…” Poco después su hija comenzó a quejarse de dolor de cabeza severo, insensibilidad en un pie y hormigueo en la pierna. La visita al médico se fijó para el 23 de octubre 2009 pero…. “Mi hija nunca llegó a esa fecha -explicaría la madre-que era también su cumpleaños;murió el 17 de octubre. Me la encontré fría y sin respuestas en su habitación a las 7 AM”.

A la vista del goteo continuo de casos el presidente de Judicial Watch, Tom Fitton, ha afirmado: “Decir que Gardasiltiene un historial de seguridad sospechoso es un gran eufemismo. Estos informes son preocupantes y demuestran que la FDA y otras autoridades de salud pública parecen estar dormidas. Mientras tanto continúan las relaciones públicas para impulsar el Gardasilde Merckentre los políticos en el propio Congreso. Nadie debe requerir esta vacuna para los niños pequeños”.

Cabe recordar que en abril de este año el Gobierno de la India -a través del Consejo Indio de Investigación Médica (ICMR)- suspendió un ensayo sobre la vacunación contra el virus del papiloma tras haberse producido seis muertes y 120 casos de reacciones adversas. Las niñas fallecidas tenían edades comprendidas entre 10 y 14 añosy se les administraron tres dosis (en julio y octubre de 2009 y febrero de 2010).Por supuesto cualquier relación de las muertes con la vacuna fue de nuevo negada. Sin embargo -como ha ocurrido en decenas de casos en todo el mundo- las seis niñas fallecidas  estaban sanas antes de recibir la vacuna según sus padres. Y todas ellas sufrieron tras ser vacunadas trastornos estomacales, epilepsia, dolores de cabeza y menarquíatemprana.

EVIDENCIAS ESTADÍSTICAS  

Después de que su hija Chris muriera en junio de 2008 tras recibir Gardasil Emily Tarsell decidió trabajar con el National Vaccine Information Center para apoyar a otros padres cuyas hijas habían sufrido también serios efectos secundarios o murieron tras ser vacunadas.  Y su trabajo incluyó el desarrollo de un cuestionario para documentar los síntomas y ver si había patrones identificables. Pues bien, según contaría “pronto se hizo evidente que tras las inyecciones existían patrones en las reacciones” por lo que se sintió obligada a informar de los resultados. Y así lo hizo con ayuda del doctor James Garrett y de Kenneth Corson en un estudio que incluyó 39 informes de jóvenes -mujeres de entre 10 y 26 años pero la mayoría de 15 a 18- que experimentaron eventos adversos tras la inyección y seis casos de muerte. El doctor Garret admite que se trata de una muestra reducida pero cree que la coherencia y especificidad en la frecuencia y los tipos de síntomas de este pequeño grupo, la aparente relación dosis-respuesta y las asociaciones temporales confirman la realidad de la relación entre vacunas y efectos secundarios.

Diremos como resumen que los datos reflejan un aumento de dos a cuatro veces en la presencia, tipo y gravedad de los síntomas tras la exposición a Gardasil en todos los encuestados. El dolor de cabeza, los mareos y la fatiga fueron generalizados y se agravaron con el tiempo. Otros síntomas concurrentes y frecuentes reportados fueron entumecimiento, dolor muscular, náuseas y debilidad muscular (60-70%), dolor generalizado, dolor de pecho, trastornos de la piel y problemas de concentración (más del 50%), problemas menstruales (40%), trastornos cardíacos posteriores a la vacuna (33%) y convulsiones (13-20%). En cuanto al inicio de los síntomas a partir de la inoculación en la mayoría de los casos aparecieron en los 30 días siguientes.

En los seis casos de muerte la fatiga, los mareos y el dolor de cabeza y de piel fueron intensos y no se trató de episodios de corta duración sino que continuaron de forma intermitente en el tiempo en combinación con otros síntomas. Cinco murieron tras recibir las 3 inyecciones -correlación que según Garret no se puede explicar como una simple coincidencia-mientras la sexta murió después de recibir la segunda dosis. En tres de los seis casos las jóvenes experimentaron problemas neuromusculares. Y en cinco de las muertes la causa no pudo concretarse aunque la autopsia reveló inflamación de los órganos, inflamación cardiovascular y hemorragias. El sexto informe está pendiente de la autopsia.

Los datos de este informe –señala Garret- evidencian patrones en el tipo de síntomas experimentados por los encuestados después de la inyección así como un aumento en la ocurrencia, el número y la severidad de los síntomas con una exposición adicional al VPH. La relación temporal entre la inoculación y la aparición de los síntomas entra en el ámbito de la posibilidad biológica. En las seis muertes hay evidencia estadística detectable por lo que la posibilidad de que Gardasilno esté vinculada a ninguna de ellas es insostenible”.

Del análisis de los cuestionarios el doctor Garret extrae otras conclusiones esclarecedoras. Por ejemplo que a las candidatas a recibir Gardasil no se les preguntó si estaban tomando o no algún tipo de medicamento para establecer algún tipo de precaución. “Los médicos –indica Garret- no están aconsejando aplazar el poner una dosis de la vacuna en el momento de la administración de Gardasil. Es más, la multinacional fabricante Merckno ha probado su seguridad en el caso de posibles interacciones entre Gardasily las píldoras anticonceptivas, otros medicamentos u otras vacunas como Menactra, Depo-Provera o DPTque podrían estar aplicándose al mismo tiempo. No se sabe si alguno de los resultados adversos se incrementa cuando la persona que recibe las vacunas toma medicamentos concomitantes con inyecciones de Gardasil”. Agregaremos que tampoco se tiene en cuenta si la posible predisposición a las alergias –dos terceras partes de las reacciones se produjeron en jóvenes alérgicas al polen- hace a las personas más susceptibles a reacciones adversas graves a la vacuna.

Y como ya denunciamos en números anteriores tampoco se les hace una prueba previa para ver si son portadoras o no del virus dándose por supuesto que no han mantenido contactos sexuales lo que es un error ya que según un informe de 2006 del grupo internacional Program for Appropriate Technology in Health (PATH) Gardasil y Cervarix sólo son eficaces en las mujeres jóvenes y hombres que nunca han sido infectadas con el VPH.

Respecto a si los efectos secundarios son “muchos” o “pocos” Garret hace una reflexión muy interesante teniendo en cuenta que es el principal argumento de los médicos y autoridades sanitarias. “Los analistas que han evaluado la vigilancia posterior a la aprobación de la vacuna Gardasil–escribe- han concluido que es segura basándose principalmente en la comparación de las tasas de eventos adversos. Sin embargo una vacuna puede tener una baja tasa de eventos adversos al mismo tiempo que hay una fuerte evidencia de que el pequeño número de eventos que se producen están relacionados con la vacuna. No es una contradicción el hecho de que la frecuencia de eventos adversos -incluida la muerte- asociados con Gardasilpueda ser pequeña y, sin embargo, la evidencia de la asociación pueda ser fuerte. Los datos establecen una fuerte evidencia de una asociación pequeña pero real”.
En suma, teniendo en cuenta que no hay manera de saber si una niña tras ser vacunada con Gardasil puede sufrir una reacción grave o morir, ¿cómo justifican nuestras autoridades sanitarias las campañas masivas de vacunación con ella? Dicen que como la vacuna previene el cáncer de cuello de útero se justifica correr ese riesgo… pero tal afirmación es ROTUNDAMENTE FALSA.

FALTA DE INFORMACIÓN Y PROMESAS FALSAS 

Debemos dejar claro que quienes asumieron libremente el riesgo de vacunar a sus hijas para prevenir la posibilidad de un contagio vírico que algún día pudiera dar lugar a un cáncer de cuello de útero –remota posibilidad con la que se convence a la gente poco informada de su conveniencia- lo ha hecho engañada. Para empezar porque las notas y trípticos de información sólo hablaban de posible dolor en la zona de la inyección como principal efecto adverso… ¡obviando todos los demás! En las campañas de vacunación españolas nunca se ha mencionado la posibilidad de sufrir otras reacciones graves o muy graves aunque puedan ser menos frecuentes. Pero es que además se engañó a los padres al decirles que la vacuna previene un futuro cáncer de cuello de útero. Lo reiteramos por enésima vez: es absolutamente falso.

A pesar de que  en la Ficha Técnica de Gardasil se diga en el apartado de Indicaciones terapéuticas que sirve “Para la prevención de lesiones genitales precancerosas (cervicales, vulvares y vaginales) y cáncer cervical”. Que las autoridades sanitarias hayan consentido que se haga en ella esa afirmación es vergonzoso.

La organización internacional SANE Vax -entidad sin ánimo de lucro creada para “promover vacunas y prácticas de vacunación eficaces, seguras, asequibles y necesarias” a la que se encuentra adscrita la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma de nuestro país- dirigió recientemente una carta pública a la máxima responsable de la FDA, la doctora Hamburger, para que rescindiera el permiso de comercialización de Gardasil denunciando que los resultados finales de la investigación que dio lugar a su aprobación no respaldan la afirmación de que la vacuna previene el cáncer cervical. Añadiendo que los métodos de determinación del genotipo de VPH utilizados para determinar su eficacia eran poco fiables.

Evidentemente tal petición les importa un ardite a quienes siguen potenciando este lamentable negocio. Es más, ahora quieren vacunar a los niños -con la excusa de que así prevendrán las verrugas genitales- y a los adultos varones -inicialmente convenciendo a bisexuales y gays con la excusa de “protegerles” argumentando que el VPH se transmite a través de las relaciones sexuales vaginales y anales pero también de las orales-. De hecho se reunieron a tal fin el pasado mes de octubre en la sede del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de Estados Unidos investigadores de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) y varios “expertos” en la vacuna (ningún investigador crítico fue por supuesto invitado).

Pero volvamos al informe que SANEX Vax mandó a la FDA. Porque según se expone en él entre las mujeres que se dice podrían llegar a desarrollar cáncer de cuello uterino los casos más numerosos serían los de neoplasias intraepiteliales cervicales grado 2 (NIC-2); más aún que la suma de casos NIC-3 y cáncer de cuello. Añadiendo que de los casos NIC-2 sólo una pequeña fracción progresará a NIC-3 y aún menos a cáncer de cuello de útero. Pues bien, la verdad es que los casos NIC-2 no son casos de cáncer. Ni siquiera se sabe exactamente qué son. Así se desprende del informe The relationship of community biopsy-diagnosed cervical intraepithelial neoplasia grade 2 to the quality control pathology-reviewed diagnoses: an ALTS report publicado por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos según el cual “la NIC-2 no es una entidad biológica real sino un diagnóstico equívoco de pre-cáncerque representa una mezcla de infección por el VPH y lesiones precancerosas. La existencia de resultados NIC-2 a través de biopsias como una entidad clínica puede ser consecuencia de imprecisiones en las colposcopias y las biopsias dirigidas por colposcopia que podrían resultar en una representación menos que perfecta del estado de la enfermedad subyacente. Por eso el NIC-2, que es el menos reproducible de todos los diagnósticos histopatológicos, puede reflejar un error en el muestreo; es decir, el procedimiento de la biopsia puede hacer que una NIC-1 o infección por VPH parezca peor por el muestreo de la zona lesionada y, por tanto, que la lesión parezca más grave. Y podría hacer parecer una lesión NIC-3 menos grave en un muestreo parcial de la lesión precancerosa” (la negrita es nuestra).

Lo singular es que en el propio prospecto de Merck sobre Gardasil se reconoce que el objetivo de sus ensayos clínicos con la vacuna nunca fue el cáncer sino la presencia o no de infecciones causadas por el VPH y lesiones precancerosas NIC 2/3. Y es de suponer que sobre más casos NIC-2 que NIC-3 ya que estadísticamente son más numerosas.

Resumiendo, no hay ninguna prueba ni ensayo clínico que demuestre que Gardasil protege del cáncer a largo plazo.
Si a esto se añade que otros dos estudios del Instituto Nacional del Cáncer Evidence for frequent regression of cervical intraepithelial neoplasia-grade 2 y Heterogeneity in CIN3 diagnosis– han confirmado que aproximadamente el 40% de los casos diagnosticados como NIC-2 desaparecen a los dos años y que incluso las lesiones NIC-3 son heterogéneas y pueden ser mal interpretadas no es de extrañar que SANE Vax denuncie que los datos presentados para la aprobación de Gardasil no demuestran en absoluto eficacia alguna contra el cáncer. “Sólo son compatibles –señala SANE Vax- con la afirmación de que Gardasilpuede prevenir ‘un diagnóstico equívoco de pre-cáncer, lo que representa una mezcla de infección por VPH y lesiones pre-cancerosas’ y no de cáncer de cuello uterino que es una lesión maligna en un punto de no retorno a la normalidad”.

Finalmente, y sobre la base de otro documento reciente del Instituto Nacional del Cáncer, esa organización internacional señala que el único método realmente fiable de determinación del genotipo del VPH nunca se ha usado para determinar el tipo de VPH asociado a la patología en los ensayos clínicos destinados a evaluar de la eficacia de Gardasil en los casos de infecciones específicas por VPH. “Obviamente –señala SANE Vax- ningún dato recogido usando métodos poco fiables puede utilizarse para evaluar de forma fiable la eficacia de medicamentos o vacunas. La FDA ha aprobado una vacuna que está siendo comercializada como vacuna contra el cáncer cuando en realidad sólo ha demostrado prevenir ‘una entidad biológica no real’ en palabras del NCI, el inventor de la actual tecnología de la vacuna contra el VPH y codesarrollador de Gardasil”.

Según esta organización la situación se agrava porque la FDA y el NCI no han tratado de fomentar el desarrollo de un método fiable de determinación de genotipos del VPH, para la vigilancia post comercialización de los efectos de vacunación con Gardasil. Y es que -¡sorpréndanse!- según refleja el trabajo Special commentary: patient safety and the next generation of HPV DNA tests una de las dos pruebas de VPH aprobadas por la FDA genera ¡de dos a cuatro veces más resultados positivos que la otra.

Ante todo lo expuesto SANE Vax ha solicitado formalmente la suspensión temporal de la comercialización de Gardasil como presunta vacuna preventiva del cáncer de cuello uterino “hasta que la eficacia de la vacuna sea correctamente reevaluada utilizando un criterio de valoración final real para la prevención del cáncer de cuello uterino y se utilice un método de determinación del genotipo del VPH fiable para la detección de infecciones por tipos específicos de VPH”.

FINANCIACIÓN CULPABLE 

No está de más recordar antes de finalizar que la prestigiosa publicación médica JAMA explicaba en un editorialde 7 agosto del 2009 titulado Los riesgos y beneficios de la vacunación contra el VPH que el uso de Gardasil se aprobó en Estados Unidos en junio de 2006 y apenas unos días después, ese mismo mes, el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización ya recomendaba la vacunación rutinaria de las niñas de 11 a 12 años. Y si tanta rapidez resultaba sorprendente, explicaba el editorialista, no era menos “sorprendente” que se vendiera en todo el mundo a partir de ese momento como vacuna para prevenir el cáncer cuando los ensayos fase 3 sobre la vacuna VPH con resultados clínicamente relevantes sobre neoplasias intraepiteliales cervicales grados 2 y 3 (CIN 2 / 3) no se obtuvieron ¡hasta mayo de 2007! ¡Un año después! Realmente inconcebible e inexplicable.

Lo mismo que el apoyo de las autoridades sanitarias al disparate de presentar la vacuna como herramienta para prevenir el cáncer. En el informe Marketing HPV Vaccine de Rothman y Rothman publicado en el número citado de JAMA ya se denunciaba que el fabricante de la vacuna “financió” los programas educativos y promocionales patrocinados por asociaciones profesionales de médicos en Estados Unidos para vender semejante mentira. ¿Ofrecen esas asociaciones a sus miembros –se preguntaba el editorialista- materiales educativos y recomendaciones imparciales y equilibradas? ¿Estaban seguros de que garantizar las estrategias de marketing no interferiría en las recomendaciones clínicas? Estos programas educativos promocionales empezaron a promocionar la vacunación contra el VPH en el 2006, más de un año antes de que los ensayos con objetivos finales clínicamente importantes se publicaran. ¿Y cómo podía pues alguien estar tan seguro sobre el efecto de la vacuna?”

Los propios autores del estudio citado señalan el claro “sesgo” que la financiación de las asociaciones médicas introdujo en la recomendación de la vacuna. “La financiación de las Asociaciones Médicas Profesionales –escribirían – alentó a muchos a crear programas educativos y a actuar como altavoces para promover el uso de vacunas. Sin embargo gran parte del material no se refirió a la complejidad de las cuestiones relacionadas con la vacuna y no proporcionó recomendaciones equilibradas sobre los riesgos y beneficios”.

En suma, en todo el mundo se pusieron en marcha campañas masivas de vacunación que obviaron hipócritamente hasta la existencia de los efectos secundarios graves que los mismos laboratorios reflejaron en sus fichas técnicas, algunos de los cuales podrían derivar en la muerte. “Asumir unriesgo–denunciaría el editorialista de JAMA- no sólo depende del riesgo absoluto sino de la relación entre el riesgo potencial y los beneficios potenciales. Si los beneficios potenciales son considerables la mayoría de las personas estará dispuesta a aceptar los riesgos. Sin embargo el beneficio neto de la vacuna contra el VPH para una mujer es incierto. Incluso si es persistentemente infectada con el VPH una mujer muy probablemente no desarrollará cáncer si es regularmente examinada. Así que racionalmente sólo debería estar dispuesta a aceptar un pequeño riesgo de efectos nocivos de la vacuna”.
Así que, ¿cree alguien que se justifica inocular una vacuna tan peligrosa a una niña cuando jamás se ha demostrado que prevenga el cáncer de cuello uterino -posibilidad además completamente remota- y ello puede llevarla incluso a la muerte?

Antonio F. Muro

Este reportaje aparece en
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Enero 2011
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