El secreto de una piel bella

 

La eliminación controlada de la capa más superficial de la piel se ha convertido en el sistema más utilizado para eliminar arrugas finas, manchas y otras ligeras imperfecciones así como para obtener una mejor “calidad de piel” en cualquier época del año. Esa exfoliación de las células muertas de la epidermis que da paso a una piel renovada, más bella, más tersa y homogénea se consigue mediante distintas técnicas de peeling. Otra técnica, el Resurfacing con láser, logra además estimular la producción del colágeno y elastina con resultados estéticos espectaculares. Le contamos en qué consisten.

El término inglés peeling -que se puede traducir como exfoliar o pelar- se utiliza para describir un procedimiento que puede ser mecánico o químico y puede complementarse con un tratamiento posterior con algún tipo de láser. En todo caso, el objetivo que se persigue es –según el doctor José Manuel Arévalo, del madrileño Centro de Cirugía Estética Serrano 76- “eliminar mediante distintas técnicas, mecánicas o químicas las células muertas que quedan en la superficie de la epidermis para proporcionar a la piel un aspecto más joven”.

Y en eso, precisamente, consiste un peeling mecánico o microdermoabrasión.  Se realiza sin necesidad de anestesia aplicando sobre el rostro una especie de lápiz que deposita sobre la piel cristales de aluminio. Estos cristales van poco a poco levantando y retirando las células muertas de la superficie de la piel tratada. Normalmente se combina con lo que se llama peeling químico que emplea determinadas sustancias –ácido glicólico, ácido láctico, ácido tricloroacético o ácido salicílico, dependiendo del problema concreto que se vaya a tratar- para provocar abrasiones controladas en la parte más superficial de la piel. De esa forma se induce una posterior renovación cutánea.

RESURFACING: PIEL NUEVA

Sobre la técnica láser conocida como Resurfacing  hablamos con la doctora Mónica Morís, especialista en láser del Centro Médico Menorca de Madrid. “El resurfacing se hace con láser –se utilizan los de CO2 y el Erbio YAG– y sirve para tratar cicatrices post-acné consiguiendo hasta un 40% de mejoría así como para tratar pieles muy arrugadas, muy envejecidas”.

Nos explicaría luego la doctora que los resultados que se obtienen con esta técnica son espectaculares. El secreto del éxito del resurfacing reside en el hecho de que, al mismo tiempo, logra dos efectos. Por un lado, exfolia la epidermis y, por el otro, a nivel de la dermis estimula la formación de colágeno y elastina.

Para someterse al láser conviene no tomar el sol los días previos a la intervención y se aconseja aplicarse una crema despigmentante que evitará que surjan hiperpigmentaciones tras la aplicación del láser.

La intervención -que se hace bajo anestesia local y sedación- consiste en uno o varios barridos del láser por las zonas de la cara que se quieren tratar. Es decir, que la persona tratada tendrá una epidermis nueva y la generación a nivel más profundo de colágeno y fibroblastos dará a la piel un aspecto más terso.

Aunque con el perfeccionamiento de la tecnología cada vez son más los tipos de piel que pueden someterse a estos tratamientos, los doctores Arévalo y Morís aconsejan especial prudencia a las personas de piel oscura, a las que tengan problemas de cicatrización y, en general, a las personas con determinadas patologías de base.

También ambos coincidirían en señalar que, aunque el Resurfacing no es un procedimiento muy molesto en sí mismo,  tiene un postoperatorio no demasiado agradable. De hecho, es normal que se produzca inflamación de la zona tratada y que el médico aconseje no salir de casa durante los primeros días. Pasados los primeros diez días ya será posible salir a la calle pero siempre con la protección de una crema con factor 60. A los tres meses -en ocasiones antes, dependiendo de la “calidad de piel” del paciente- desaparece el tono rosado de la zona intervenida pero hasta los seis meses no se podrá hacer una valoración exacta del resultado. Además, hay que tener en cuenta que estos son mejores a medida que pasa el tiempo y que se deben en realidad a esa estimulación que ha producido el láser en la dermis.

CONSEJO PROFESIONAL

La indicación del tratamiento a seguir debe dejarse, en todo caso, en manos de profesionales tanto si se va a hacer un peeling como si se decide por hacerse un resurfacing.

Sepa que, en el caso del peeling, para lograr el resultado deseado pueden ser necesarias varias sesiones que se pueden repetir incluso cada quince días.

En cuanto al resurfacing ha de tener en cuenta que se trata de una técnica que requiere de anestesia local y sedación. En este caso, por la profundidad del tratamiento, la recuperación completa no se produce hasta pasadas varias semanas –o meses- y debe evitarse la exposición al sol para no correr el riesgo de que aparezcan manchas.

Sólo el experto podrá informarnos de las características precisas de nuestra piel y de la posible presencia en ella de irregularidades o factores que desaconsejen la intervención con láser. Pero si nos da luz verde, con unos mínimos inconvenientes y una leve inflamación que desaparece con rapidez podremos pronto comprobar que la nueva piel surge más suave, más fresca y las arrugas han disminuido notablemente o, incluso, desaparecido.

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Julio - Agosto 2002
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