España: miles de denuncias cada año por negligencias médicas

En 2017 la Asociación El Defensor del Paciente recibió 13.983 denuncias por negligencias médicas -781 de ellas con resultado de muerte- con 81 sentencias condenatorias; ninguna de ellas cometidas por profesionales de la Homeopatía o las medicinas alternativas ya que son inocuas. Pues bien, la Organización Médica Colegial (OMC) lo oculta y arremete públicamente contra todo médico homeópata o naturista y profesional de la salud no médico que cometa un error en una doble vara de medir intolerable. Les aterra que la sociedad sepa que el sistema médico es ya la tercera causa de muerte, al menos en Estados Unidos. Hemos conversado de ello con la presidenta de esa asociación, Carmen Flores.

NEGLIGENCIAS

Si hay algo que caracteriza la desmedida campaña actual contra las terapias complementarias y alternativas es la falta de argumentos y de rigor científico así como la escasa profesionalidad de muchos periodistas. Sirva como ejemplo el último caso acaecido en Jaén, magnificado hasta la aberración en los medios de comunicación. El protagonista de la noticia fue José Jesús Ruiz Joyanes, licenciado en Medicina Biológica por la Universidad de Sevilla, Doctor en Medicina y Cirugía General por la Universidad de Cádiz, Máster en Medicina Regenerativa y actual presidente -recién elegido- de la Asociación Española de Médicos Naturistas. Hablamos por tanto de un médico convencional con más de 25 años de ejercicio profesional que jamás ha sido denunciado.

Pues bien, el pasado 8 de octubre se produjo un desafortunado incidente en su clínica privada de Jaén durante un procedimiento ortodoxo propio de la medicina regenerativa que provocó una parada cardíaca en una paciente procediéndose de inmediato a la reanimación. Lograda ésta los médicos la ingresarían en el servicio de Urgencias de un hospital donde -según las primeras informaciones- se constató que se había producido una perforación del ventrículo con taponamiento cardíaco. Tras pasar unos días en la UCI bajo observación la paciente fue enviada a casa y en el momento de elaborar este texto -finales de octubre- se investigaba judicialmente lo ocurrido no habiendo imputación alguna.

Se trató pues de un incidente propio de la medicina convencional pero dado el cargo del Dr. Joyanes el grupo de individuos que lleva años hostigando a quienes aun siendo médicos ejercen además terapias complementarias manipuló el asunto publicándose llamativos titulares como Una mujer, muy grave tras un tratamiento naturista en Jaén o Una mujer hospitalizada en la UCI tras someterse a tratamientos naturistas cuando la Medicina Naturista no tiene nada que ver con la Medicina Regenerativa cuyas técnicas, completamente estandarizadas, forman parte hoy de la medicina convencional.

El siguiente paso fue relacionar el incidente con la Acupuntura diciéndose patochadas del estilo de “no se ha confirmado si las punciones estaban dentro de un tratamiento de acupuntura” lo que demuestra que el grado de ignorancia sobre esta técnica milenaria es inaudito.

Es más, el incidente también se asoció ¡con la Homeopatía! “Un homeópata le habría realizado tres punciones en el tórax que le provocaron un taponamiento cardíaco” se llegó a publicar en el colmo de la falta de rigor y la manipulación.

Es más, en el diario Público aparecería el siguiente titular: “Homeopatía: Una mujer ingresa en la UCI después de ser tratada por un homeópata de Jaén”.

Y ya de forma realmente delirante en el ABC de Sevilla se decía: “El homeópata investigado llevó a la paciente al hospital de Jaén tras la rotura del ventrículo por la acupuntura”.

¿Cómo pueden los firmantes de tamaños disparates ser tan ignorantes? Además, ¿cómo puede alegarse que la Homeopatía no sirve para nada porque sus productos son simples placebos y luego decir que puede ser causa de graves problemas de salud? ¿En qué quedamos? ¿Tienen o no tienen efectos los productos homeopáticos? ¿Y qué decir de la Acupuntura? ¿Que una aguja de acupuntura puede provocar un taponamiento cardíaco? ¿Qué tipo de analfabetos hay hoy en el periodismo español?

En fin, tal fue el insidioso tratamiento desinformativo de este caso en el que se pretendió asociar a toda costa los términos daño y UCI con Naturismo, Acupuntura y Homeopatía. Es más, con el fin de «envolver» aún más la desinformación un medio comentó que el médico estaba tratando a la paciente de un tumor, algo que -como casi todo lo demás- era completamente falso.

El empujón final a la campaña de desinformación lo daría el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) que el pasado 10 de octubre, adelantándose a cualquier conclusión judicial, emitió un comunicado titulado «El CGCOM insta al Ministerio de Sanidad y a las comunidades autónomas a un pronunciamiento expreso contra la oferta de pseudoterapias y pseudociencias». Reiterándose luego en su ya conocido «argumento»: “Ante la creciente proliferación de casos de pacientes en situaciones críticas por el uso de pseudociencias y/o pseudoterapias, y ante el último hecho acontecido en Jaén que tiene a una persona en situación de extrema gravedad, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) reitera su más absoluto rechazo a estas prácticas contrarias a la verdadera ciencia”.

Comunicado que hizo que algunos periodistas buscaran más carnaza y llamaran a la Asociación El Defensor del Paciente que desde hace 22 años recoge denuncias por negligencias médicas, problemas con listas de espera, aglomeraciones en los servicios de urgencias, malos tratos en centros sociosanitarios y otros muchos ¡siendo su sorpresa mayúscula! Y es que en sus más de dos décadas de existencia esa asociación no ha recibido ni una sola denuncia por negligencias cometidas por practicantes de la Homeopatía, la Acupuntura, el Naturismo, la Naturopatía o cualquiera del casi centenar de terapias complementarias o alternativas que el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) y la Organización Médica Colegial (OMC) llama «pseudoterapias» o «pseudociencias» a pesar de que muchas de ellas las avala la propia Organización Mundial de la Salud (OMS). Insistimos: ninguna denuncia. La única vez que se recibió algo similar en todo ese tiempo se trató de un curandero sin formación alguna.

Aunque lo más grave y esclarecedor es que tan avezados desinformadores rechazaron hacerse eco de lo que esta entidad les explicó. Y es que solo la Asociación El Defensor del Paciente -porque no es la única pero sí la más importante referencia en este ámbito- recibió en 2017 nada menos que 13.983 denuncias por posibles negligencias médicas, 781 de ellas con resultado de muerte. Registrándose ese mismo año 81 sentencias judiciales sobre casos de años anteriores que se fallaron a favor de los denunciantes llegándose además a 38 acuerdos extrajudiciales y en otros 10 a resoluciones de las Consejerías de Sanidad que hicieron innecesario el juicio. En total se reconoció que bien profesionales sanitarios, bien deficiencias del sistema, fueron responsables de la pérdida de vidas o de daños graves en 129 casos.

Y para que el lector entienda la doble vara de medir de la mayoría de los medios de comunicación agregaremos que en 2017 murieron 48 mujeres y 8 niños víctimas de violencia doméstica así como 618 personas en accidentes laborales haciéndose eco de ello todos… ¡pero de las 781 muertes por negligencias del sistema sanitario no informó prácticamente ninguno! Eso es ecuanimidad y objetividad.

LA VERDAD OCULTA 

Debemos advertir además que las cifras de la Asociaciòn El Defensor del Paciente son sólo una aproximación a la realidad porque se refieren exclusivamente a las denuncias recibidas por esa entidad. Y es que en España ¡no existe ningún registro de las negligencias del sistema público de salud! Así que en lugar de reclamarlo las organizaciones médicas optaron por desviar la atención creando un «observatorio» para demonizar las terapias sobre las que no había denuncias. Esperpéntico pero cierto.

Y eso que el pasado mes de enero la propia Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) presentaron el documento Iatrogenia: análisis, control y prevención en el que ambas entidades reconocen como principales causas de daños (iatrogenia) a los pacientes el sobrediagnóstico y el sobretratamiento. Admitiéndose en un informe publicado en 2016 por el Ministerio de Sanidad con el título Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud en el Período 2015-2020. Análisis de situación que existe “conocimiento suficiente de la frecuencia y distribución de los eventos adversos”. Informe que tras una revisión sistemática del año 2008 revela que la incidencia media de eventos adversos asociados a la hospitalización era del 9,2%; de ellos un 7% eventos adversos identificados que podían derivar en incapacidad permanente y un 7,4% que podían haber sido la causa de la muerte del paciente.

El Estudio Nacional de Eventos Adversos relacionados con la Hospitalización (Estudio ENEAS) indica por su parte que un 37,4% de los eventos adversos estuvieron relacionados con la medicación, un 25,3% con infecciones nosocomiales y un 25% con problemas técnicos. Siendo leves el 45% de los eventos adversos, moderados el 38,9% y graves el 16%. LLegándose a la conclusión que el 42,8% eran evitables. El resumen final presentaba una grave realidad de la que los organismos oficiales parecen querer huir:

1) Entre el 9% y el 12% de los pacientes atendidos en hospitales y entre el l% y 2% de los atendidos en centros de atención primaria sufren eventos adversos relacionados con la atención recibida. Cifras similares a las de otros países demostrativas de que el problema es general.

2) Los porcentajes de evitabilidad son importantes variando entre el 50% y el 70% en función del tipo de evento adverso y del ámbito asistencial.

3) Es escasa la investigación sobre la implementación y evaluación de prácticas y procedimientos seguros. El propio Ministerio de Sanidad reconoce: «Sabemos lo que hay que hacer pero no sabemos si lo hacemos en la medida que se debería”.

4) Los costes ocasionados por los eventos adversos y las oportunidades perdidas -por no hacer lo que se debería hacer- constituyen un porcentaje importante del gasto sanitario. Según el informe del ministerio antes citado los problemas relacionados con la medicación, la infección nosocomial y los procedimientos quirúrgicos en pacientes hospitalizados supusieron para el Sistema Nacional de Salud en 2011 un coste extra de 2.474 millones de euros.

Y no es una cuestión de cifras; hablamos de auténticos dramas humanos de los que los grandes medios de comunicación no quieren normalmente hacerse eco. Veamos algunos ejemplos de los últimos meses de este año de forma muy resumida y centrándonos solo en los hechos:

-El 10 de octubre la Audiencia Provincial de Barcelona ratificó íntegramente una sentencia que condenó al CatSalut a indemnizar a una paciente que perdió el útero por una sepsis contraída a raíz de una cesárea.

-Una sentencia de 2 de octubre condenó al SERMAS por vulnerar el consentimiento informado de una paciente que sufre en la actualidad terribles secuelas tras ser intervenida de hernia de hiato.

-Una sentencia de 20 de septiembre condenó al Gobierno de Aragón a indemnizar a los familiares de un paciente que murió por interpretación errónea de la infección que sufría.

-Una sentencia de 5 de septiembre condenó a un anestesista a indemnizar a los familiares de una joven de 25 años que murió durante una intervención de quiste ovárico.

-Una sentencia de 19 de julio condenó al Hospital Puerta del Mar (Cádiz) por no informar a una paciente del riesgo de una intervención quirúrgica a consecuencia de la cual falleció.

-Una sentencia de 18 de julio condenó al Servicio Aragonés de Salud a indemnizar a los familiares de un paciente que murió al no habérsele diagnosticado la rotura de aneurisma de su aorta abdominal.

Y no son sino meros ejemplos de los miles de dramas que tienen lugar cada año en nuestros hospitales y centros públicos; de hecho los errores sanitarios son hoy ya una de las principales causas de enfermedad y muerte. Según Martin Makary, profesor de cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins que analizó la tasa de mortalidad médica en Estados Unidos, en los 8 años que estudió hubo en ese país más de 250.000 muertes al año por errores en el sistema médico! Así lo dio a conocer el 3 de mayo de 2014 en el British Medical Journal afirmando que las negligencias constituían ya la tercera causa de muerte en Estados Unidos. Cifra que en España no quiere valorarse.

VÍCTIMAS INVISIBLES 

Pues bien, hemos querido hablar de todo esto con Carmen Flores, presidente desde hace 22 años de la Asociación El Defensor del Paciente, quien accedió amablemente a la entrevista.

-Díganos para empezar: ¿realmente se sabe el número real de negligencias médico-sanitarias que se producen en nuestro país?

Imposible saberlo. A nosotros nos llega una cantidad mínima de denuncias y lo mismo ocurre con otras asociaciones dedicadas a atender reclamaciones de los pacientes por posibles errores médicos. Cifra a las que habría que añadir los casos que llevan directamente bufetes de abogados. La verdad es que si supiéramos la cifra real de negligencias médico-sanitarias que se producen al año sería un auténtico escándalo; incluyendo tanto las que se denuncian como aquellas actuaciones negligentes que no se llegan a denunciar. La Administración no se ocupa de contabilizarlas; ni siquiera se ocupa de saber qué es lo que está pasando y por qué se están produciendo tantos actos punitivos en el sistema sanitario.

¿Se denuncian menos negligencias de las que se producen por el coste que representan y el resultado incierto?

-No sólo por eso pero sí principalmente. Porque es el paciente el que tiene que soportar la carga de la prueba. A mí me han hecho un daño -se dicen- pero yo no soy médico y tengo pues que demostrarlo. Y eso implica encontrar peritos médicos dispuestos a ello y pagar esas periciales además de contratar abogado y procurador. Claro que se trata pues también de dinero.

La Administración ofrece justicia gratuita a las mujeres maltratadas y a las víctimas del terrorismo -lo que me parece genial- pero no quiere saber nada de las víctimas de negligencias médico-sanitarias. Como no quieren saber nada ni los diputados nacionales y autonómicos, ni los senadores, ni ninguna autoridad sanitaria, gobiernos central y autonómicos incluidos. ¿Que la gente queda discapacitada o muere? Pues ¡mala suerte! Pero ni se las atiende ni se da visibilidad a sus casos. Hasta los grandes medios de comunicación ocultan lo que está pasando.

-De hecho ustedes denuncian en la Memoria de su asociación de 2017 que “errar es humano, ocultarlo no”. ¿Es eso lo que está ocurriendo? ¿Se están ocultando a propósito los datos existentes?

-Es que, efectivamente, errar es humano pero no lo es la ocultación. No es justificable el falso corporativismo del “hoy por ti, mañana por mí” que es lo que está sucediendo. Se cometen errores graves, claro que sí, pero no esperes de ningún médico o sanitario involucrado directa o indirectamente que diga lo que ha ocurrido, que diga la verdad. Todo lo contrario: se esconde, se oculta, se tapa e incluso se llega a poner en las historias clínicas hechos que no han sucedido.

-¿De ahí el escaso número de sentencias y acuerdos respecto al alto número de denuncias?

-Cuesta mucho trabajo sacar adelante un caso de negligencia a no ser que puedas disponer de un perito médico independiente que examine el caso y sepa distinguir una historia clínica manipulada, darse cuenta de que hay hechos que no cuadran. Además no hay ningún abogado -no solo los que colaboran con nuestra asociación- que denuncie una negligencia médica si antes no cuenta con una pericial médica que constate que ha existido. Y aún así quien decide es el juez, que puede y suele ser más proclive a la Administración y al médico. En una ocasión, ante una negligencia, un juez llegó a decir: “Le ha tocado a usted la china. ¡Qué se le va a hacer!” ¿El resultado de todo esto? Que menos del 30% de las denuncias acaban en sentencia condenatoria o en acuerdos confidenciales extrajudiciales que luego no se pueden sacar a la luz pública.

-¿Las negligencias suelen deberse a los médicos o son más bien producto del sistema?

-Se dan los dos casos. Hay médicos que cometen errores -como equivocarse en el diagnóstico, no pedir las pruebas necesarias o ser responsables de mala praxis- y negligencias del propio sistema. Las enormes listas de espera, por ejemplo, acaban llevando a la muerte a muchas personas. Y la deficiente asepsia de los hospitales que hacen que el paciente muera a consecuencia de una bacteria patógena de la que puede haberse infectado en el quirófano, en la UCI o en planta. ¡Y qué decir de los problemas de hacinamiento en los servicios de Urgencias! ¡Y de las deficiencias en las instalaciones hospitalarias! Son muchas las negligencias del sistema que pueden ocasionar la pérdida de vidas o daños graves a la salud de las personas.

¿IGUALDAD EN LA ASISTENCIA SANITARIA? ¡MENTIRA!

-Los errores médicos son perseguibles porque sus autores son identificables pero, ¿qué pasa con las negligencias del sistema? ¿Alguien asume responsabilidades?

-No. Y voy a decirle algo: se está destrozando un sistema sanitario cuyo buen hacer era reconocido en todo el mundo. Porque se están recortando los recursos económicos necesarios, se eliminan habitaciones, hay falta de personal, las urgencias están colapsadas… Desde nuestra asociación enviamos advertencias a la Fiscalía casi a diario porque se está poniendo constantemente en peligro la salud de muchas personas y eso es un delito pero la respuesta suele ser que no hay ilícito penal intentando reducir todo a un problema administrativo. Sin embargo, si nuestros gobernantes -por dejación de funciones- ponen en peligro a la ciudadanía estamos ante un ilícito penal. Nosotros hacemos lo que podemos pero nos encontramos con la pared del ocultismo. Los datos se nos niegan. Todo el mundo presume de hacerlo muy bien, cada comunidad es la mejor de las mejores y, sin embargo, todas son iguales, todas tienen los mismos defectos que afectan a sus propios profesionales pero, sobre todo, a los pacientes.

Si no se reconoce el problema no habrá manera de solucionarlo…

Desgraciadamente solo se cuidan de mantenerse en el sillón; es lo único que les importa. Los demás les damos igual.

¿Dividir un sistema único en 17 versiones diferentes ha terminado con la igualdad de los españoles en el campo de la salud?

-La igualdad es una enorme mentira. Hay desigualdad en la asistencia sanitaria; total y absoluta. Ahora mismo estamos con 17 países diferentes, con 17 sistemas diferentes. Transferir la Sanidad quizás fue un error pero una vez transferida lo que se debe hacer es controlarla. Si voy de Madrid a Toledo, que son dos pasos, como no soy de Castilla-La Mancha no me atienden. Y no me atienden porque llevo una tarjeta sanitaria que no tiene el sello de Castilla-La Mancha. Si voy a Urgencias no tienen más remedio que atenderme pero si voy de vacaciones por ejemplo tengo que llevar un documento de desplazado ¡en mi propio país! Es vergonzoso. En el País Vasco, por ejemplo, gozan de unas ventajas sanitarias que Madrid, Castilla-La Mancha, Galicia y muchas otras autonomías no tienen. Hay grandes diferencias en la asistencia sanitaria. La constitución reconoce el derecho a la protección de la salud y eso incluye una asistencia sanitaria común en cualquiera de las comunidades… pero en la realidad no existe.

Es evidente, por hablar de los extremos del sistema, que nada tiene que ver la atención que puede recibir un enfermo en el País Vasco o La Rioja con la que puede recibir en Fuerteventura…

-Claro. Porque la Sanidad de Canarias, además, es la peor. Quizás por su propia naturaleza insular pero no es una justificación. Evidentemente si esa comunidad necesita más medios hay que proporcionárselos. Y si además los medios que tienen se gestionan mal habrá que decir ¡Hasta aquí hemos llegado! Un paciente con cáncer no puede ir de isla en isla en busca de tratamiento.

Sin embargo en la península tampoco se da el mismo tratamiento en Asturias que en La Rioja o Andalucía. Además del problema de la tarjeta sanitaria única también existe uno -y bien grave- de asignación de recursos.

-La principal causa de lo que está ocurriendo en el sistema sanitario nacional -causa a su vez de un buen número de negligencias- es que los presupuestos en Sanidad son absolutamente insuficientes. España gasta en Sanidad pública mucho menos de lo que le corresponde por su nivel de riqueza

-¿En qué situación estamos respecto al reconocimiento de los errores médicos comparados con otros países?

-Aquí no hay ningún reconocimiento. El ejemplo de Estados Unidos lo han citado ustedes en mucha ocasiones. Allí los errores del sistema médico están considerados la tercera causa de mortalidad tras las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Y en Inglaterra, por ejemplo, David Cameron pidió perdón en el Parlamento por la cantidad de víctimas de negligencias médicas que había habido en un año. ¡Un reconocimiento expreso en el Parlamento! Aquí eso es impensable. Y mientras eso no se haga vamos a estar en el limbo. No vamos a saber qué pasa, cuántas personas han fallecido. El mantra de la transparencia de cualquier Consejería de Sanidad e incluso de la Presidencia del Gobierno es mentira. La transparencia no existe en el ámbito de la Sanidad. No existe ni en listas de espera, ni en mortalidad, ni en nada. Y mientras esto no cambie seguiremos siendo víctimas invisibles.

UN SISTEMA ENGAÑOSO 

-Hablemos de algunos problemas concretos que ustedes denuncian. ¿Qué está ocurriendo con los consentimientos informados?

El consentimiento informado es un engaño, una maldad concebida para hacer una medicina defensiva atroz, una medicina defensiva que los jueces no deberían consentir habiendo ya de hecho algunas sentencias según las cuales ese consentimiento es nulo. Y no solamente por lo que pone ya que incluye de todo o casi para salvaguardar sus propias responsabilidades. En muchísimos casos le dan al paciente el consentimiento informado casi a pie de quirófano, en otros no pone qué médico va a operar, no pone su especialidad, no pone absolutamente nada. Prácticamente es un papel en blanco con todas las contraindicaciones del mundo. Y todavía más importante: sabemos de casos en que después de un error se le grapa al consentimiento una hoja con el problema ocurrido para que parezca que el paciente había sido informado del riesgo. Pero es un tema que tampoco valoran las administraciones. Que quede pues claro: el hecho de firmar un consentimiento informado no supone privar al profesional sanitario de su responsabilidad.

-Dicen ustedes que las listas de espera son inconstitucionales…

-Así lo creemos. Cuando una persona tiene una patología grave su problema tiene que ser afrontado con rapidez, con los medios de los que dispone el sistema sanitario. Si no se afronta con la debida celeridad se está poniendo en peligro su salud y su vida. El derecho a la asistencia sanitaria reconocido en la constitución no prevé que tengamos que padecer una asistencia que agrave nuestras vidas o que nos lleve a perderla. La falta de inversión presupuestaria ha provocado que no haya suficientes medios técnicos ni dinero para las contrataciones de medios humanos. Según nuestras estimaciones a finales del pasado año 649.350 pacientes se encontraban a la espera de una intervención quirúrgica. Y la demora media para las operaciones se sitúa en los 101 días aunque las comunidades recurran a todo tipo de estratagemas para ocultar la verdad. Por tanto, la situación actual nos parece claramente inconstitucional. La pregunta del millón es: ¿cuántas personas mueren al año en España esperando una consulta o una cirugía? Esta es otra de las cuestiones que los mandatarios sanitarios esquivan sabedores de que es mejor que no se sepa.

¿Cuánto tiene que ver el cansancio de profesionales mal pagados que tienen que sobrevivir a base de guardias de muchas horas seguidas con el problema de los errores médicos?

Tiene muchísimo que ver. Siempre digo que es preferible un médico bien pagado y descansado. Es evidente que nadie puede rendir plenamente cuando está muy cansado. Es imposible. Y cuando tienen en las manos a un paciente al que tienen que diagnosticar, operar o aplicar un tratamiento el cansancio se convierte en un problema para él y, claro está, para el paciente. ¿Qué pasaría si estuvieran bien pagados, si no tuvieran que hacer peonadas -que habría que eliminar- y estuvieran descansados? Pues que la medicina que harían sería mucho más activa, más eficiente, eficaz y segura. El médico no tendría que buscarse la vida en hospitales privados si tuviera dedicación exclusiva. Esto es pues muy importante. El cansancio es vital a la hora de tratar a un paciente. Entendemos que las mejores medidas para paliar la falta de médicos en algunas especialidades y zonas geográficas serían -por este orden- la estabilidad laboral, la retribución económica y el incremento de plazas MIR de especialidades deficitarias a través de ofertas de empleo público.

-¿Y qué pasa actualmente con las Urgencias?

-Nada ha cambiado. Pacientes hacinados por falta de espacio, escasez de camillas y sillas, errónea previsión organizativa y personal estresado que no da abasto para cubrir unas necesidades dignas y básicas de cuidado para los enfermos. Año tras año estas son las características de los servicios de urgencias hospitalarias. Se trabaja mucho y mal por el caos organizativo. Por eso no es de recibo predicar que contamos con la mejor Sanidad de Europa y tener, a nivel general, unos servicios de urgencias que no son capaces de atender adecuadamente, con unas mínimas condiciones de calidad, a los pacientes. Las plantillas no aguantan bajo unas condiciones laborales pésimas, una coordinación inexistente y unos gestores que no responden a las exigencias del servicio.

-¿Los problemas de opacidad del sistema público se repiten con las aseguradoras privadas?

-El problema de las aseguradoras es tremendo: mientras tengas una patología liviana no pasa nada pero como tengas una patología grave siempre habrá algo en letra pequeña que nadie ha leído. Aunque hayas estado durante muchísimos años pagando si te pasa algo grave la aseguradora hace todo lo posible para no cubrirte la asistencia. Incluso pueden decir que ya sufrías el problema antes de suscribir la póliza. Nos hemos encontrado con muchos casos tremendos con los seguros privados. La sanidad privada está absolutamente descontrolada, hace lo que quiere.

Le voy a poner un ejemplo que a mí, personalmente, me ha afectado bastante porque afecta a las capas de población más desfavorecidas: las clínicas Idental. Era una especie de mafia dedicada a crear clínicas en muchas ciudades, sin profesionales, sin medios, con el fin de aprovecharse de los más débiles, de quienes necesitan tener una dentadura para comer. Al final los han dejado sin dinero y con su boca como la tenían. Y ha pasado porque no ha existido ningún control. Desde la primera denuncia que nos llegó sobre lo que estaba pasando en Idental comunicamos el problema a todas las comunidades donde había clínicas. Al Ministerio de Sanidad, a la Presidencia del Gobierno, a la Fiscalía. Nadie nos contestó. Solo comenzó el movimiento cuando las clínicas empezaron a cerrar. Pero la cuestión de fondo es: ¿no sería mejor que la salud bucodental de quienes menos tienen -ancianos, discapacitados y familias con pocos recursos para quienes comer no es un lujo- pase a la Sanidad Pública? Le garantizo que nos ahorraríamos todo el dinero que después cuesta tratar a una persona con mala salud dental. Sin embargo se ha preferido posibilitar la apertura de clínicas sin control. Se ponen chiringuitos en todos los sitios. Y no solo de Odontología, también de cirugía estética, de Oftalmología, de otras muchas actividades… Y todas ellas, como digo, sin control.

ATAQUES INJUSTOS PARA OCULTAR LA VERDAD

-Listas de espera saturadas, caos en las urgencias, falta de recursos, estrés de los profesionales… Males de un sistema que pueden llegar -juntos o por separado- a provocar negligencias médicas y pérdidas vida o incapacidades. ¿Con este panorama le sorprende a usted el ataque que están sufriendo los médicos que practican terapias naturales y/o complementarias?

-No lo entiendo por una razón fundamental: en los 22 años que llevamos como asociación recuerdo tan solo una denuncia que se puso en conocimiento de la justicia. Y era de un curandero -ni siquiera médico- que afirmaba que curaba el cáncer. No ha habido más. Y le aseguro que si nos llegaran denuncias por mala práctica de médicos que practican terapias naturales o complementarias lo denunciaríamos como hacemos con las negligencias que nos llegan de médicos de la sanidad pública o privada. Empero, la realidad es que no hemos recibido denuncias de ese tipo. Ni siquiera ahora que parece que se intenta por todos los medios desprestigiarlas.

-Permítame una última pregunta: ¿detrás de los intentos de culpabilizar a todas las terapias complementarias por casos muy aislados no se estará intentando que la gente no repare en los auténticos problemas del sistema sanitario?

-Puede ser un motivo pero creo que hay otro. La realidad es que mucha gente está recurriendo a las terapias complementarias porque siente que les falla la sanidad, pública o privada. ¿Que puede provocar “graves daños” según dicen? Sí… pero a la cuenta de resultados de las farmacéuticas. Y me temo que también al bolsillo de algunas personas que siguen haciendo la medicina de siempre y defendiéndola a toda costa.

No parecen interesar las terapias que no tienen contraindicaciones sino las que alargan la enfermedad y provocan daños o cáncer, como recientemente se ha sabido de un fármaco. A mí me parecen muy injustos estos ataques. Si hay un daño, una práctica ilegal, se debe perseguir; sea quien lo provoque curandero, naturópata o médico complementario o convencional. Pero si esos profesionales están cualificados, regidos por un colegio y pagan sus impuestos no entiendo que sea justo arremeter contra ellos por hacer un trabajo que les demandan sus pacientes, que van a ellos por propia voluntad y, además, están generalmente contentos con la atención recibida. ¡Y si no lo están que lo denuncien!

Antonio F. Muro

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