Hacia una medicina espiritual

El mes pasado hablamos sobre la capacidad de la información para nutrir el alma y de la intensa presión que recibimos incitándonos a consumir todo tipo de productos. Presión repetitiva y machacona porque los expertos de la conducta saben muy bien que para hacer algo creíble sólo es necesario repetirlo el número suficiente de veces. Así se hace -hasta la saciedad- en los medios de comunicación. Y llega un punto en el que la mente no es capaz de filtrar la información. Surge pues la cuestión de cómo vivir no programados -sin darnos cuenta- por otros, de cómo recuperar nuestra individualidad.

Pues bien, una vía para empezar a lograrlo es seleccionar la información que recibimos. Especialmente en el ámbito de la salud y del crecimiento personal. Porque hoy día existe abundante información -cada vez más- que tiene la virtualidad de nutrir positiva y adecuadamente el alma de la persona que la recibe. La mayor parte puede encontrarse en libros, alguna en revistas, películas y radio… y prácticamente nada en televisión.

Una gran fuente de información positiva, como digo, son los libros llamados de expansión de la conciencia o de crecimiento interior. Pues bien, hay cuatro personajes –profesionales todos de la salud- que han llamado poderosamente mi atención desde hace años porque en ellos predomina la idea de vincular la medicina a la espiritualidad; para los cuatro es el sentido último de la vida. Permítanme que hable brevemente de ellos.

EDWARD BACH 

El primero es Edward Bach (1886-1936), médico inglés que desarrolló la Terapia Floral, medicina del alma que mediante el uso de esencias florales trata los desequilibrios provocados por los pensamientos y emociones del ser humano. Bach era un eminente bacteriólogo y homeópata en Londres cuando decidió dejarlo todo para investigar en la naturaleza en busca de armas más poderosas contra la enfermedad. Hoy, en sólo sesenta años, la concepción de la medicina que desarrolló está extendida por todo el mundo. La dejó reflejada en sus escritos (apenas 160 páginas). Estas son algunas de sus afirmaciones:

-“La enfermedad es un conflicto entre el ser superior y la personalidad, y no se erradicará a no ser por un esfuerzo espiritual y mental.”

-“La auténtica naturaleza de la enfermedad ha quedado enmascarada por el materialismo. Los actuales métodos materialistas no pueden erradicar la enfermedad porque ésta no es material en su origen. La principal razón del fracaso de la ciencia médica moderna es que trata los resultados, no las causas.”

-“Estamos en el mundo para obtener conocimiento y experiencia, para desarrollar las virtudes y borrar de nosotros lo malo. El alma sabe qué circunstancias nos permitirán lograrlo mejor y nos sitúa ante las experiencias que necesitamos”.

BRIAN WEISS 

El segundo personaje es Brian Weiss, jefe de Psiquiatría de un conocido hospital de Miami (EE.UU.). Su vida daría un giro radical cuando, al tratar con hipnosis a algunos pacientes, éstos parecían retroceder a vidas pasadas y traer mensajes de otros planos espirituales. Al principio se lo tomó con absoluto escepticismo pero fue anotando sistemáticamente sus entrevistas aplicando el método científico a su investigación hasta que hubo un momento en el que reconoció que lo que frente a él sucedía se le revelaba como una verdad irrefutable no investigada hasta entonces por ninguna rama de la Ciencia. Y decidió escribir un libro sobre ello afrontando el riesgo de perder su prestigio e, incluso, su propia carrera. Pero sucedió todo lo contrario: desde entonces ha escrito libros extraordinarios sobre el tema. Comentando su experiencia, Weiss diría: “Aún escribo artículos científicos, doy conferencias en congresos profesionales y dirijo el Departamento de Psiquiatría. Pero ahora vivo entre dos mundos: el mundo fenoménico de los cinco sentidos representado por el cuerpo y el mundo mayor de los planos no físicos representados por el alma y el espíritu. Sé que estos mundos están vinculados, que todo es energía. Sin embargo, muchas veces parecen guardar gran distancia entre sí. Mi trabajo consiste en conectar esos mundos, en documentar cuidadosa y científicamente esa unidad.”

Dos de sus mejores libros de son Muchas vidas, muchos maestros y Lazos de amor.

ELISABETH KÜBLER-ROSS 

El tercer personaje es Elisabeth Kübler-Ross, una psiquiatra de origen suizo afincada en Estados Unidos. Mujer de enorme corazón y poderosa voluntad, su vida siempre la conducía a donde existieran intensos sufrimientos humanos, desde la Polonia de la postguerra hasta un hospital de Chicago para niños invidentes. Sostuvo fuertes enfrentamientos con sus superiores por la deshumanización de los sistemas médicos establecidos y entre sus logros destaca haber conseguido el alta del 94% de las esquizofrénicas “desahuciadas” del Hospital Estatal de Manhattan (Nueva York). Todas ellas salieron de él para llevar vidas eficientes y productivas. Eso le demostró que existe un poder sanador que trasciende los medicamentos y a la misma ciencia, basado en el cariño, el contacto y la comunicación. Pero el trabajo suyo que daría la vuelta al mundo es la investigación de la vida después de la vida pues fue la primera científica que investigó miles de casos sobre este tema con personas que habían sufrido muerte clínica. Su autobiografía –La rueda de la vida– es un canto al valor de la lucha por los que sufren y a la esperanza de que después de esta vida nos espera algo mucho más luminoso y grato.

CAROLINE MYSS 

Termino esta relación con Caroline Myss, mujer que se  dedicaría a ayudar a la clase médica cuando a partir de 1982 su capacidad de intuición se fue expandiendo hasta el punto de poder describir con precisión las causas de las enfermedades de personas que ni siquiera conocía. Dejó entonces su profesión de periodista y comenzó a ayudar a un conocido profesional como intuitiva médica. Hoy en día ayuda con sus certeros diagnósticos en los que combina lo físico, lo psíquico y lo espiritual e imparte cursos por todo el mundo acerca de la anatomía sutil o cuerpo energético del hombre. Para ella la finalidad de la vida es vivir de modo coherente con nuestros ideales espirituales. Su primer libro –Anatomía del espíritu– expresa de forma clara y sencilla la relación entre la enfermedad, las emociones y la espiritualidad.

En suma, el doctor Bach -sin apenas recursos científicos- encontró medicamentos para el alma, la doctora Kübler-Ross demostró que existe una vida muy superior después de la vida, el doctor Weiss ha realizado rigurosos estudios científicos sobre la reencarnación y Caroline Myss ha descrito la anatomía sutil de nuestro campo de energía. Se han publicado cientos de miles de ejemplares de los libros escritos por ellos y su información ha llegado a millones de personas. Y son muchos quienes piensan que sus obras tienen, por sí mismas, propiedades sanadoras de las almas de quienes las leen.

Por eso es tan importante ser selectivo con la información. Saber encontrar lo que de verdad nutre el alma es fundamental para sobrevivir en esta sociedad.

Fernando Sánchez Quintana

Este reportaje aparece en
29
Junio 2001
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