Josep Pàmies: «Las mejores medicinas están en los huertos, no en las farmacias»
Número 232 - Diciembre 2019
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Fundador de la asociación Dulce Revolución el agricultor catalán Josep Pàmies se ha convertido en símbolo de la resistencia del campo a las «soluciones» de la industria agroquímica y acérrimo defensor de la eficacia de las plantas medicinales en todo tipo de patologías –posición que afecta a los intereses de la gran industria químico-farmacéutica que nos envenena hoy con tóxicos plaguicidas y fármacos iatrogénicos– ya que sus principales principios activos se encuentran en ellas en sinergia con otras sustancias haciendo que su consumo sea más eficaz y seguro. No dice pues nada que no sepan las personas mejor informadas –una exigua minoría– pero su agresivo discurso y amplia actividad –da charlas por toda España y ha cruzado el Atlántico para hacer lo mismo en varios países de Iberoamérica– ha molestado tanto a quienes manejan el negocio que sus testaferros en varios medios de comunicación llevan unos años dedicándose a intentar calumniarle, vejarle e insultarle llamándole despectivamente «curandero», palabra que por cierto es sinónima de sanador y no puede desgraciadamente aplicarse hoy a la mayoría de los médicos. El problema es que tras años explicando su postura se ha dedicado últimamente a defender además las terapias alternativas y complementarias, a criticar las vacunas y a defender sustancias eficaces e inocuas que la gran industria no quiere que se utilicen porque dañan las ventas de sus fármacos. Y de todo ello hemos hablado con él en nuestra redacción.

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