Josep Pàmies: «Las mejores medicinas están en los huertos, no en las farmacias»

Fundador de la asociación Dulce Revolución el agricultor catalán Josep Pàmies se ha convertido en símbolo de la resistencia del campo a las «soluciones» de la industria agroquímica y acérrimo defensor de la eficacia de las plantas medicinales en todo tipo de patologías -posición que afecta a los intereses de la gran industria químico-farmacéutica que nos envenena hoy con tóxicos plaguicidas y fármacos iatrogénicos- ya que sus principales principios activos se encuentran en ellas en sinergia con otras sustancias haciendo que su consumo sea más eficaz y seguro. No dice pues nada que no sepan las personas mejor informadas -una exigua minoría- pero su agresivo discurso y amplia actividad -da charlas por toda España y ha cruzado el Atlántico para hacer lo mismo en varios países de Iberoamérica- ha molestado tanto a quienes manejan el negocio que sus testaferros en varios medios de comunicación llevan unos años dedicándose a intentar calumniarle, vejarle e insultarle llamándole despectivamente «curandero», palabra que por cierto es sinónima de sanador y no puede desgraciadamente aplicarse hoy a la mayoría de los médicos. El problema es que tras años explicando su postura se ha dedicado últimamente a defender además las terapias alternativas y complementarias, a criticar las vacunas y a defender sustancias eficaces e inocuas que la gran industria no quiere que se utilicen porque dañan las ventas de sus fármacos. Y de todo ello hemos hablado con él en nuestra redacción.

Dulce Revolución es una asociación que se dedica a cultivar y vender plantas de constatadas propiedades medicinales que se recogen en los tratados de Fitoterapia de todo el mundo, muchas de ellas reconocidas hoy por la normativa internacional pero no todas. Y es que las propiedades terapéuticas que sobre ellas pueden alegarse no son las que se conocen -en muchos casos desde hace milenios- sino las que las personas de una serie de comisiones creadas ex professo para ello decidieron.  Es más, han impedido el uso de muchas con argumentos más que discutibles limitando en otros las propiedades que pueden alegarse. Y es precisamente eso lo que más indignó a Pàmies que se niega a ocultar tales propiedades y se decidió a dar charlas para darlas a conocer.

Daría así a quienes quieren silenciarle argumentos para que se le procesara y las autoridades -presionadas por la gran industria, la actual directiva de la Organización Médica Colegial (OMC) y la secta de los pseudoescépticos- le abrieron tres expedientes. El primero a Dulce Revolución por promocionar en su página web productos a base de plantas que se presentaban con indicaciones no autorizadas para tratar diferentes enfermedades por lo que se impuso a la entidad una sanción de 30.000 euros que finalmente quedaron en 18.000.

El segundo expediente fue por promocionar en su propio dominio testimonios reales y no anónimos de curación con el MMS de cáncer, diabetes, artritis, etc.; y la sanción propuesta fue de 90.000 euros. El MMS es clorito sódico, líquido que diluido al 28% y mezclado con un ácido débil -como el ácido cítrico, el limón o el vinagre- se transforma en dióxido de cloro (CLO2), gas que si se ingiere diluido en agua o zumo provoca un potente efecto desinfectante que según el investigador Jim Humble elimina todo agente patógeno anaeróbico que vive en terreno ácido sin afectar ni a las bacterias benéficas ni a las células sanas. Lo dimos a conocer hace ya más de 9 años en un reportaje titulado El MMS o la Solución Mineral Milagrosa que apareció en el nº 130 correspondiente a septiembre de 2010. El expediente sigue abierto tras ser recurrido.

El tercero fue por «infracción muy grave» de la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos como consecuencia de la conferencia que Pàmies organizó sobre el MMS  a mediados de octubre de 2018 en Balaguer (Lérida) por la que se le impuso una sanción de 600.001 euros. La acusación es tan esperpéntica -en España existe libertad de expresión e información aunque a mucha gente no le guste- que la propia fiscalía ya ha emitido un informe diciéndole al juez que lo que ha Pàmies hecho no es delictivo. Claro que en realidad este tipo de denuncias no se hacen para que fructifiquen judicialmente sino para aplicar la llamada «pena del telediario». Y es que sirve como excusa -que no como razón- para vilipendiar, calumniar, difamar e injuriar a quien se le abre un proceso judicial presentándole como una persona deleznable durante todo el tiempo que dura el proceso judicial; mucho dada la vergonzosa lentitud de actuación de nuestros tribunales y la impunidad real de que gozan los «calumniadores profesionales». Dos simples ejemplos del caso que nos ocupa: un periodista de La Vanguardia llegó a llamar a Pàmies “el embaucador de la lejía” y otro en la cadena de televisión La Sexta le dedicó un programa entero haciéndole pasar por una especie de peligroso estafador y farsante. Lamentable programa cuyos responsables declararon el pasado mes de octubre de 2019 en el juzgado de Madrid al que Pàmies les llevó que se habían basado para hacer sus lamentables afirmaciones en cosas que habían leído en prensa e internet. Puro periodismo de vanguardia, vamos.

Y la cosa no queda ahí porque desde hace unos años un grupo de personajes con oscuros intereses que forma parte de la secta de los pseudoescépticos se dedica a presionar a todo tipo de entidades e instituciones públicas para que no le dejen dar charlas o ponencias y celebrar seminarios. Periodistas -es un decir- e incluso funcionarios. De hecho Pàmies ha denunciado también al jefe del Servicio de Control Farmacéutico de la Generalitat, Salvador Cassany, que amenazó por escrito a la Parroquia de Blanes (Gerona) -había cedido un local para que diera una charla- «con multas millonarias si se hablaba del MMS».

Amenazas que en otras ocasiones hicieron sin embargo efecto; en octubre de 2018, por ejemplo, el Centro Cívico Ateneu Fort Pienc de Barcelona -espacio público del ayuntamiento- anuló una charla suya programada con el título Las plantas medicinales y la importancia de la alimentación ante la mera presunción de que en ella podría hablarse del MMS.

En fin, a Pàmies le llovieron hace ahora una década duras críticas cuando comenzó a defender la estevia -se había prohibido su consumo- y hoy es legal y sus propiedades terapéuticas están reconocidas. 

DEMONIZANDO LAS PLANTAS MEDICINALES 

Cabe añadir que Josep Pàmies fue en su juventud defensor de la llamada Revolución Verde agroquímica, posición que terminaría modificando para defender en su madurez la agricultura tradicional tras ser tentado para defender el uso de plaguicidas y organismos transgénicos. Y eso es lo primero que quisimos nos aclarara.

-¿Es cierto que la multinacional farmacéutica agroquímica Bayer le quiso nombrar delegado de zona cuando era joven?

-A los 16 años salí del Instituto Laboral con ganas de aplicar lo que había aprendido sobre Agronomía. Se vivían en aquel momento los inicios de la Revolución Verde -con sus abonos químicos, pesticidas, insecticidas, fungicidas, herbicidas…- y yo sentía auténtica pasión por aplicar todo aquello a una profesión tan dura como la del agricultor que debe pasar mucho tiempo agachado para retirar las malas hierbas con la azada. Los herbicidas fueron una revolución. Por entonces no había plásticos, no había otros sistemas de escardas más automatizados y yo quería aplicar correctamente la agricultura química con sus plazos de seguridad, con las cantidades adecuadas. Recuerdo que mi padre me decía: “Esos botes llevan unas calaveras muy grandes”. Y yo siempre le contestaba que teníamos todo bajo control. Era tanto mi entusiasmo que los delegados regionales de Bayer me preguntaron si quería ser su representante en toda aquella zona de Lérida. Afortunadamente dije que no.

-¿Y qué piensa ahora de Bayer?

-Ahora tengo información que antes no tenía. Bayer participó con Hitler en desarrollar ciertas barbaridades. Hay muchos testimonios de su participación en IG Farben, conglomerado de industrias químicas alemanas que formaron la base financiera del régimen de Hitler. Hoy pienso que es una empresa totalmente prescindible. La sociedad cometió el error de aceptar la comercialización de sus venenos. Y no solo los de Bayer, también los de otras compañías que forman el complejo agroquímico. Bayer era la única hace 60-70 años pero a partir de ahí se ha desarrollado lo que yo denomino la bestia, el conglomerado industrial agroquímico-farmacéutico.

-¿Qué nos ha dejado la Revolución Verde?

-Muchos años perdidos en saber dominar la naturaleza porque al final a través de la agricultura, aunque sea ecológica, estamos dominándola. Años perdidos de no saber trabajar la tierra sin químicos, de tener que volver al cabo de 40 años a aprender de nuevo la profesión de agricultor para hacer una agricultura sana y más rentable, sin venenos. Creo que estas décadas de «revolución verde» han sido un tiempo perdido que nos ha impedido hacer una auténtica agricultura.

-¿Es cierto que usted empezó a interesarse por las propiedades de las plantas medicinales a través de los conocimientos que le trasladaban emigrantes que trabajaban en sus tierras?

-Sí. Primero eran emigrantes del sur de España que nos decían, por ejemplo, que las malas hierbas que nosotros tanto odiábamos -como por ejemplo la verdolaga- las utilizaban en Andalucía para que las madres pudieran tener más leche. Al cabo de un tiempo contratamos a marroquíes porque la gente del país no quería trabajar en la agricultura y ellos venían con la idea de una agricultura ecológica que, al fin de al cabo, era la que hacían mis padres. Y claro, les extrañaba que utilizáramos tantos químicos que acababan con las malvas, los llantenes… Veían cómo arrancábamos las malas hierbas -las pocas que salían- y no entendían que no las aprovecháramos. Más tarde nos visitaron unos agricultores ecológicos que nos dijeron que todos los problemas que tenían nuestras tierras -que no rendían- e incluso los que yo tenía -estaba muy fastidiado del estómago- estaban causados por la “mierda” que echábamos en la tierra. Fue una evolución lenta hasta que hace unos 20 años hice click y cambié.

-Es curioso que su salto a los medios de comunicación empezara con la estevia y el restaurador Ferrán Adriá.

Ferrán Adriá me pidió cultivar estevia para incluirla en algunos de los platos de su famoso restaurante porque en España no se cultivaba. Lo hice y como me sobraban existencias empecé a llevarla a los mercados que frecuentaba: Mercamadrid, Mercabarcelona, Mercabilbao… Y entonces empecé a recibir denuncias porque esa planta -me decían- «no se podía vender». Pero, ¿cómo que no se podía vender -pensaba yo- si Ferrán Adriá me la pide? Así que empecé a investigar y me enteré de que el Departamento de Endocrinología y Metabolismo del Hospital Universitario Aarthus de Dinamarca había determinado que la estevia actúa sobre las células beta del páncreas estimulando la producción de insulina de forma natural. Y había más estudios que la señalaban como excepcional para la diabetes y el colesterol. Entonces pensé: ¿por qué el tabaco -que mata- es legal y la estevia -que puede curar- es ilegal? Y comprendí que las plantas que pueden servir como alimento y medicamento tenían que prohibirse. Recuerdo que me pidieron dos millones de euros para clasificarla como nuevo alimento porque en la Unión Europea no se pueden consumir ciertos productos del resto del mundo si no están muy bien experimentados pero yo no tenía dinero para una investigación de ese tipo. «Pues deje de venderla», me dijeron. Y yo no dejé de venderla. Quizás eso sirvió para que 15 o 16 años después la planta sea legal.

En ese momento pude ver la cobardía de las propias administraciones: te abren expediente pero no se atreven a ejecutarlo. Y me dije: bueno, pues vamos bien; si una empresa pequeña como nosotros puede plantar cara a la bestia… Así que seguí cultivándola, seguí vendiéndola y no se atrevieron a sancionarme.

-Y ahí empezó todo…

-Sí. Esa planta me despertó. Me planteé entonces lo que pasaba con las plantas que estaba matando con herbicidas, aquellas de las que me hablaban emigrantes andaluces y extranjeros; y empecé a investigarlas. Hay buscadores extraordinarios en Internet: pones el nombre de la planta y te sale un listado de propiedades impresionante. Y me di cuenta de que llevaba toda la vida matando plantas que podían ayudar a la humanidad a sanar. A partir de ese momento en la empresa hicimos una mezcla de 15 o 20 «malas hierbas» -cortaditas y lavaditas, para ensalada- a la que llamamos Mezclum Multisabor y fue una revolución en España. Por primera vez salía al mercado una mezcla de hierbas silvestres lavadas y cortadas que las personas a las que les daba pereza hacer infusiones podían utilizar en ensalada y aprovechar sus propiedades medicinales. Plantas como el llantén, la manzanilla, el diente de león, las mostazas rizadas y salvajes, la rúcula silvestre… Más tarde otras grandes empresas nos copiaron presentando un producto con dos o tres hierbecitas a las que también llamaron mezclum, y fuimos bajando de incidencia en el mercado. 

ETIQUETAR LAS PROPIEDADES MEDICINALES DE LAS PLANTAS ES UN DERECHO 

-¿Con cuántas plantas medicinales cuenta en su vivero?

-En estos momentos tenemos unas 500 plantas. No todas se comercializan, desde luego. Hay plantas que están en peligro de extinción y colaboramos para que no se extingan pero dominar todas y cada una de esas 500 plantas no es fácil. Hemos empezado con el estudio y análisis de unas cuantas. Tenemos un grupo a las que llamamos Las 40 principales pero hemos visto que aún así complicamos mucho la vida al personal y lo hemos reducido a 10 o 12 que creemos, en base a nuestra experiencia y los estudios que hay publicados, que son las más potentes. Con ello buscamos simplificar el mensaje para que cualquiera pueda tener a mano, con unas pocas plantas que cultive en su terraza, en su huerto o en su balcón, una farmacia natural.

-Pues díganos qué plantas forman el pódium de honor.

-Las tres son extranjeras, como pasa con los clubes de fútbol: la Stevia rebaudiana, la Artemisa annua y la Kalanchoe en sus variedades daigremontiana, gastonis o pinnata. Con las tres casi lo combates todo. La estevia es lo más potente que hay en diabetes, hipertensión, colesterol y triglicéridos, la kalanchoe es eficaz en cáncer y la Artemisa annua es un todoterreno que igual sirve para subir el sistema inmune como para bajarlo en el caso de las enfermedades autoinmunes y, claro está, para la malaria. Hemos experimentado y comprobado en África que la malaria se cura en una semana; y de forma gratuita porque hemos regalado millones de semillas.

Luego tenemos algunas del país como la cola de caballo, el diente de león, el llantén, la Lepidium latifolium -para deshacer piedras en el riñón- o el Epilobium parviflorum para la próstata.

-Usted fue multado por introducir en la etiqueta de los productos que comercializa alegaciones terapéuticas que están prohibidas en España y en Europa.

-Toda la vida había escuchado sobre las propiedades de diferentes plantas pero no las conocía realmente así que cuando en un momento dado veo los estudios y confirmo que lo que afirma la tradición es real me pregunto por qué no podemos informar en la etiqueta de esas propiedades. Dulce Revolución eligió como campaña etiquetar las plantas medicinales, no para provocar sino para reivindicar el derecho a etiquetar las plantas medicinales con sus propiedades de toda la vida, aquellas que los estudios actuales confirman que son reales. Pero no, la ley del etiquetaje nos lo prohibía. Y a pesar de esa prohibición decidimos seguir etiquetando para provocar un cambio de la ley.

Cuando ves que un Danacol que lleva un fitoesterol extraído de plantas puede etiquetar propiedades lo mismo que una leche a la que se añade omega-3 pero no una sardina (que no es una planta pero que podría etiquetar las propiedades del omega-3) piensas que estamos locos. Solo con la rebeldía, con la desobediencia, podemos cambiar leyes.

Lo que pasa es que cuando la Generalitat sancionó a Dulce Revolución con 30.000 euros de multa la junta directiva anterior tuvo miedo -incluso por su propio patrimonio- y decidió pagar la sanción con un 40% de descuento por pronto pago: 18.000. Y fue un error pagarla. Ahora hemos cambiado la junta y estamos decididos a reemprender en un tiempo determinado el etiquetaje de las plantas medicinales como un acto reivindicativo de ese derecho.

-Antes nos citó la kalanchoe como una de las plantas más potentes. ¿Por qué la oposición y las críticas que desata su defensa?

-Porque ya hay miles de personas que se han ahorrado mucha quimio en el tratamiento del cáncer. Cuando combinas quimioterapia y radioterapia con kalanchoe los tumores se reducen antes porque tiene propiedades no solo antitumorales sino regenerativas de tejidos. Eso lo estamos viendo en miles de pacientes. Y, claro, solo el ahorro en el consumo de quimioterápicos es preocupante para ciertos intereses.

Con quien primero experimentamos fue con personas terminales que decidieron probar sus efectos libre y voluntariamente ya que no tenían tratamiento posible. Y el hecho de que en esas personas funcionara la planta -no digo en todos los casos pero sí en muchos- nos hizo pensar que llevábamos razón así que vamos a seguir recomendándola.

¡Imagínese lo que se podría hacer si esa planta se estudiara en las universidades! Pero es que en las universidades no te dejan investigar. Los comités de ética impiden la investigación de esta planta y de otras. La doctora Ángeles Pallarés, llevó a cabo un ensayo en Al Aiun que consistía en el tratamiento de 200 mujeres diabéticas con estevia y en pocos meses estaban curadas. Hasta la OMS de África la ha felicitado y ha recomendado que en los países musulmanes donde se toma exceso de azúcares se añada la estevia como una hierba más en sus tés.

-¿Sabe por qué no se puede hacer eso ni en España ni en el resto de Europa?

-Porque solo se puede experimentar en humanos con sustancias patentadas por las farmacéuticas. Y eso es una vergüenza porque una infusión o un concentrado de estevia también se pueden estandarizar. Investiguemos con una determinada estevia cultivada en un lugar concreto, con unos niveles concretos de esteviósidos rebaudiosidos y veamos los resultados. Sabemos que quizás una planta cultivada por otra persona puede dar los mismos resultados… o mejores pero es necesario estandarizar para realizar investigación con las plantas. La realidad es que no quieren.

– ¿Es cierto que hay un grupo de investigación en Galicia qué está trabajando con la kalanchoe de cara a la prevención del cáncer de mama?

-Sí. Un grupo de investigación en Oncología Clínica de la Asociación Provincial de Diagnosticados de Cáncer de Mama (ADICAM) está realizando un estudio científico para saber si el consumo regular de Kalanchoe daigremontianum puede prevenir el cáncer; se trata de un ensayo clínico en fase 3. Previamente se hizo un estudio que duró varios años en el que demostraron la ausencia de toxicidad con las dosis que utilizan. Los resultados de esa investigación se presentaron en un congreso europeo de Biotecnología en Chequia. El ensayo está diseñado para diez años. Dicho lo cual también nos han pedido que no les citemos mucho porque les podríamos perjudicar. La realidad es que hay cientos de mujeres que han utilizado kalanchoe con buenos resultados y creo que eso ha servido de impulso para que allí estén realizando ese seguimiento a largo plazo.

-La OMS no quiere que se use la artemisa y tenemos entendido que según usted es para beneficiar a un laboratorio farmacéutico…

-La OMS no recomienda en África el uso de ninguna forma de la Artemisa annua -incluyendo el té- porque sostiene que podría provocar resistencia a un medicamento que ha conseguido Novartis extraído de esa planta que se llama Coartem. La sorpresa ha sido que al cabo de unos años ese fármaco está provocando resistencia a la malaria y la única manera de que se rompa esa resistencia es volver a las tradicionales infusiones. Hay ya varios estudios que lo están demostrando. Por eso se ha criminalizado la artemisa en toda África y, como consecuencia, mueren millones de personas.

Han matado a un doctor en el Congo por curar a mil personas con Artemisa annua y otro se ha tenido que mudar a París porque le han apaleado y torturado por utilizarla. Hay además otras experiencias que no quiero comentar. En algunos casos, por hacer público que utilizan esa planta han sufrido un intento de asesinato. ¿Qué ocurre con esta planta? Que la malaria se acaba y de manera gratuita. Porque cultivar una simple planta de artemisa puede ser la salvación para toda una familia. Además de una planta se pueden obtener miles de semillas, para todo un poblado. Es la cura gratis inmediata.

La artemisa se está criminalizando asimismo en Francia; ya se ha prohibido venderla en los herbolarios. Aquí aún no se han atrevido pero no nos importa: la podemos a cultivar en casa porque no es una droga. La marihuana, que está considerada una droga, se atreve a cultivarla la gente para su autoconsumo médico; bueno, pues si se prohíbe la artemisa la vamos a cultivar y a vender aunque nos digan que no.

-Sabemos que otro de los temas que a usted le  indigna es el de la sal natural…

-Cierto; resulta que tú puedes fabricar sal natural pero no puedes comercializarla, no puedes venderla. Es muy gordo que la sal tenga que estar refinada por ley. Si miramos las leyes que obligan y regulan la venta de sal verás que dicen que tiene que llevar un mínimo de un 97% de cloruro sódico; muchas sales llegan al 99%. Los demás minerales presentes en la sal del agua de mar se pierden en el proceso de refinado. El resto son sustancias añadidas que ayudan a su ingestión.

Sin embargo si uno mismo seca agua de mar en casa la sal que obtiene lleva un 84% de cloruro sódico como máximo correspondiendo el otro 16% a los demás minerales naturales que desaparecen si se refina la sal. Es más, la ley establece que la llamada sal marina natural debe tener ¡un 94% de cloruro sódico! En suma, ¿ha visto alguien en el mercado una sal marina virgen que es mucho mejor que la sal marina? No. Porque los salineros no quieren complicarse la vida.

Pues bien, nosotros hemos hecho un concierto con una empresa americana para traer sal auténtica del Golfo de México obtenida exclusivamente por la acción del viento y el sol, recogida a mano y lavada sin la adición de ningún ingrediente. Y se va a vender con la etiqueta de 82-84% de cloruro sódico… y hasta 80 sales más. Será más cara pero así la gente entenderá que en Europa se desmineraliza a propósito la sal.

-¿Y van a poder venderla legalmente?

-Sí. Por el convenio de no agresión comercial entre España y Estados Unidos. La legislación americana se considera suficientemente protectora del consumidor. ¡Lo inaudito es que tengamos que terminar trayendo sal de Estados Unidos cuando las salineras de aquí pueden obtenerla! 

INFORMAR DEL MMS NO ES DELITO 

-Usted se hizo famoso por su defensa de las plantas medicinales pero en los últimos tiempos ha saltado al fregado mediático por su acercamiento al MMS. Le han acusado de estafador, le han llamado “el embaucador de la lejía”… ¿Por qué se produce su acercamiento al MMS?

-A mí todos los fregados me gustan. Cuando hace unos 10 años conocí a Jim Humble y Andreas Kalcker me explicaron durante un día entero qué es el MMS y cómo funciona; vi cómo ellos lo tomaban casi como si fuera un licor y no les pasaba nada. Además me explicaron su eficacia en casos concretos. Así que me dije que tenía que corroborarlo y al cabo de dos o tres años ya lo había hecho. Lo utilicé conmigo y cientos de personas más y vi que es eficaz, y que además de prácticamente gratuito puede salvar una vida en instantes, incluso en casos agudos.

Primero lo probamos -con nuestros compañeros cooperantes- en África y nos dijeron que en cuestión de horas una persona dejaba de tener la malaria; y que en 3 días el ébola se curaba. «Sí, sí -me decían-, el MMS que nos has dado funciona con el ébola”. Cuando vino el ébola a España me acuerdo que hice un vídeo explicando la oferta que hicimos a Guinea Conakry que era en aquel momento uno de los focos del ébola. Su gobierno aceptó que entráramos con una tonelada de clorito de sodio con el que se podían hacer miles de litros de MMS -todo pagado por nosotros ya que por entonces no nos había aún robado la Generalitat con la multa que nos puso- pero cuando estábamos a punto de entrar recibimos un correo del presidente de Guinea Conakry a través de la Cámara de Comercio de Mataró en el que se nos indicaba que por favor no entráramos porque si lo hacíamos y experimentábamos con el MMS les iban a retirar todas las ayudas internacionales. Nos tuvimos pues que quedar en casa pero yo me atreví a hacer un vídeo que tuvo un millón de visitas donde explicaba todo esto, que no se debía tener miedo al ébola, que el contagio es muy difícil y que querían que acabáramos aceptando una vacuna que estaba preparando una empresa farmacéutica. El vídeo llevó a que muchos sanitarios españoles que tenían miedo de atender o tocar a enfermos por miedo a un posible contagio de ébola  supieran que en el MMS tenían un medio protector.

A partir de ese momento el ataque de El País fue frontal calificándome de charlatán; y también se metieron con Teresa Forcades. Nos trataron como a perros y a partir de ahí empezó toda una persecución mediática que aún hoy continúa.

-Y todo empeora cuando usted asocia además el MMS a la curación del autismo.

-Yo no lo afirmo. Lo afirma el químico Gregorio Placeres que ha podido sacar del autismo a más de 200 niños. Él sostiene que además de seguir una dieta sin cereales, azúcar y lácteos es importante tomar MMS porque extrae los metales pesados que hay en el cerebro de muchos de esos niños provocando el autismo; quizás no de todos pero sí de una buena parte.

Una asociación española de padres de niños autistas preguntó a Dulce Revolución si podíamos hacer venir a ese químico desde Estados Unidos. Ellos no podían porque si se hacía público que habían dado el MMS a sus hijos podrían llegar a perder su custodia. Como Dulce Revolución convocamos el acto y otra vez recibimos la amenaza de una multa millonaria por ello. Finalmente me decidí a convocarlo personalmente porque al estar jubilado a mí no me pueden hacer nada. Pasé mis propiedades a la familia y ahora soy un okupa tanto en la casa de mis hijos como en la empresa pero puedo actuar más libremente. En suma, decidí convocar aquel acto y la bestia se inflamó otra vez contra mí y la Generalitat de Cataluña me condenó a pagar 600.000 euros de multa por desobedecer las instrucciones de Sanidad que me pedía que no convocara ese acto. Pues bien, la multa se la van a tener que comer con patatas porque la propia fiscalíaa la que la ministra trató de utilizar para que me denunciara- ha llegado a la conclusión de que no es delito hablar del MMS.

-La situación ha llegado a un punto en el que a usted le sancionan ya con carácter preventivo porque en cuanto se anuncian charlas o seminarios suyos de cualquier cosa en locales públicos intentan suspenderlos por orden gubernativa o municipal

-Sí; porque yo respondo a todo lo que me preguntan. Si la gente me pregunta por el MMS, la marihuana o la artemisa -plantas éstas que según las autoridades tienen que estar prohibidas- yo respondo. Hablo libremente de todo y mis charlas pueden durar por eso cuatro o cinco horas.

-¿Cómo lleva tener que defenderse en los tribunales de las acusaciones de timador y estafador?

-Al principio me afectaba porque creía que detendría el proceso que estoy llevando a cabo de divulgación de estos temas pero cuando ves que es inevitable y van a seguir haciéndolo o te pones un caparazón encima o dejas de hacerlo. Pero claro, se equivocaron al llamarme timador o estafador porque para sostener esa acusación se necesita una sentencia y tal sentencia no existe. Ni siquiera existe una denuncia. Así que algunos van a tener que sentarse en el banquillo por acusarme de algo que es una injuria muy grave y van a tener que pagar. En realidad he sufrido más la presión de los miedos de mi casa, de la empresa. En estos dos últimos años han caído un 30% las ventas y allí hay 25 personas trabajando así que han intentando que frenara porque -me decían- “nos van a joder a todos”. Pero si yo ya no tengo nada en la empresa, les respondía. “Sí, pero tiene tu nombre”-me contestaban-. Pues si queréis me cambio de nombre. “Nosotros -insistían- nos llamamos Pàmies Horticoles y estás ensuciando nuestra empresa”. Todo lógico. Son los miedos clásicos que cualquier ciudadano tiene cuando le atacan. Miedo a perder su profesión, su empresa… Pero yo ya no tengo nada y nada me importa.

Usted ha sido toda su vida un activista; primero de las plantas medicinales, luego del MMS y ahora impulsa una campaña a favor de una vacunación libre y transparente.

Efectivamente. Dulce Revolución ha iniciado una recogida de firmas para exigir al Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social la libertad de los ciudadanos a la hora de decidir si se vacunan o no, si vacunan a sus hijos o no. Además reclamamos el acceso a los estudios que preceden a la aprobación de todas y cada una de las vacunas; y los que valoran la inocuidad de las mismas. Exigimos la máxima transparencia y toda la información existente relacionada con ellas.

Hay que dar además a conocer los casos de muertes y afectados graves a causa de las vacunas que no salen a la luz, los de los médicos amenazados por prevenir sobre ellas, la falta de información existente sobre lo que contienen.  Todo eso, entre otras razones, nos lleva a valorar la situación como un enorme problema de salud. Tanta opacidad en torno a las vacunas invita a cuestionarse si lo que se esconde tras ellas no será un enorme negocio que enriquece a unos cuantos a costa de todos los usuarios de la sanidad pública -empezando por los bebés- sin que los resultados reales importen.

¿Se considera la mariposa que con su aleteo va a cambiar el mundo?

-El libro de la Teoría del Caos me gustó mucho. Habla del aleteo de una mariposa que cambia el mundo pero en el mundo ya hay infinidad. Lo único que tenemos que hacer es conectarnos y eso es lo que estamos haciendo: conectar -al menos en el mundo del habla hispana- esa pandilla de mariposas que hay por todas partes. Ya no es una mariposita, son cientos de miles de mariposas que aletean. Las cosas están cambiando. Estuve hace poco en Argentina y fue una sorpresa porque allí me encontré con un grupo de 70.000 personas agrupadas en Facebook en torno a la kalanchoe gracias a un vídeo que grabé hace ya diez años. Ese fue el punto de partida para que ese grupo compartiera -no vendiera- sus experiencias con la kalanchoe. Y fui a Uruguay e igual. Y a México e igual.

Por cierto, hasta las redes sociales le han censurado porque sabemos que Facebook cerró su página.

-Sí. Se ve que hubo gente de medios de comunicación influyentes que se dedicó toda una mañana a inflamar las redes para que denunciaran mi página y consiguieron cerrarla. Esos periódicos escritos están bajando sus ventas y viendo que los medios de información alternativos que estamos creando personas «incompetentes» como nosotros les estamos restando audiencia… pero les funcionó. A través de nuestro abogado, Luis de Miguel Ortega, hemos planteado una querella contra Facebook por violación de un derecho contra los consumidores. Tenemos derecho a ser informados sobre las razones por las que se nos cerró la página y Facebook no lo ha hecho. Creo que pronto se verá la primera vista.

En fin, 330.000 seguidores se quedaron sin mis «locuras» aunque lo más importante es que yo tenía en ella casi mil artículos que consultaba a veces y se han quedado allí. ¡No tengo acceso ni a lo que yo escribí! Y esto le puede ocurrir a cualquier persona que tenga Facebook así que también hay que plantar cara a esa «bestia». Están manipulando la información y, por tanto, espero que también tenga recorrido la querella contra Facebook.

-¿Quiere decir para terminar algo a nuestros lectores… que también pueden ser mariposas en este mundo caótico?

-Dos cosas: que las mejores medicinas están en los huertos y no en las farmacias; ya es hora de que se entienda. Y que nadie se preocupe porque no pueden hacer nada contra nosotros. La opinión no es perseguible. Hasta la constitución española -en su artículo 20. nos protege así que vamos a aprovecharlo. Que la gente hable  y comparta a nivel social lo que han visto de positivo en sus casas sobre la eficacia de las plantas, del MMS, de las terapias alternativas que utilizan. Compartir en lugar de competir ha de ser el nuevo lema. Llevamos demasiadas décadas compitiendo; ha llegado el momento de empezar a compartir.

Antonio F. Muro

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