Josep Pamies: «La OMS criminaliza las plantas medicinales»

Josep Pàmies, conocido horticultor y fitoterapeuta español impulsor de la Dulce revolución de las plantas medicinales, lleva años denunciando los peligros de los alimentos transgénicos y el abusivo uso de pesticidas y aditivos alimentarios. Defensor y divulgador de la sanación natural, de la agricultura ecológica y de una nutrición saludable se ha ganado con motivo de su postura en el «problema» del ébola la ira del poder establecido; al punto de que medios de comunicación como El País y La Vanguardia decidieron desprestigiarle en cuanto decidió denunciar que el ébola puede afrontarse con métodos naturales e inocuos. De ahí que hayamos decidido hablar con él de la lucha que protagoniza desde hace ya muchos años.

Nacido en 1948 en Balaguer -pueblo de la provincia leridana- en una familia de agricultores Josep Pàmies se dejó convencer siendo muy joven por las promesas de las multinacionales para mejorar la agricultura con abonos minerales, insecticidas, fungicidas y herbicidas de síntesis -le llegaron a proponer ser delegado de Bayer– comprobando muy pronto en sus tierras, en su propia persona y en las de sus vecinos los efectos tóxicos de esos productos lo que le llevó a pasarse a la agricultura y horticultura ecológicas. Es más, se convertiría en un referente de la lucha contra los transgénicos en Cataluña así como en incansable divulgador sobre alimentación, salud y ecología. Hablamos de un luchador nato, casi de un agitador social descontento con el mundo que nos ha tocado vivir cuyo inconformismo le ha granjeado la ira de los poderes establecidos pero también la amistad de numerosas personas que valoran la necesidad de gente crítica, honesta y valiente que practique lo que él llama la “insumisión intelectual”; es decir, la rebeldía ante los intentos de imposición de las «verdades oficiales» en todos los ámbitos, especialmente en el de la salud. Cabe añadir que su afán de ayudar a los demás le ha puesto a menudo en situaciones difíciles lo que nunca le ha arredrado porque, según explica, actúa guiado solo por su conciencia.

-En su libro Una dulce revolución cuenta usted que hubo un personaje que le impactó mucho en su infancia, un curandero llamado Joan Jordana. ¿Por qué? ¿Marcó quizás su visión de la salud?

-Aquel entrañable curandero me enseñó la importancia de lo invisible… pero no por ello menos real. Y hoy, cuarenta o cincuenta años más tarde, muchos de los fenómenos inexplicables que he vivido empiezan a ser explicados por la Física y Medicina cuánticas. Los médicos se niegan a aceptar las curaciones inexplicables que logran algunos sanadores calificándolas de «remisiones espontáneas» como si tal expresión significara o explicara algo en lugar de preguntarse cómo son posibles y por qué suceden. Yo entendí con Joan Jordana por ejemplo cómo el llamado efecto placebo puede tener una enorme eficacia y cómo la tranquilidad que de forma casi imperceptible transmitía a los enfermos y a sus familiares lograba curaciones milagrosas; a veces sin siquiera haber visto al enfermo. Es algo que contrasta enormemente con las «sentencias» que muchos médicos ejecutan cuando le dicen a un enfermo que hay muy poco o nada que hacer. Porque con ese fatal diagnóstico le hunden mentalmente y eso hace que su sistema inmune se deprima. Es lo que se llama «efecto nocebo» y a menudo lleva a la muerte a más personas que la propia enfermedad. Yo, gracias a Jordana, tengo claro que esa actitud médica es errónea y contraproducente porque nadie puede asegurarle a otra persona que su problema de salud no tiene solución. La vida y la muerte no dependen del terapeuta, sea éste médico o no, sino del propio enfermo y de las fuerzas desconocidas que todo lo rigen.

-Usted fue convencido en su juventud por las multinacionales de las bondades de sus productos. ¿Cuándo empezó a darse cuenta de que le habían engañado?

-Cuando empecé a constatar los resultados reales. Mis tierras empeoraron, sufrí más plagas difíciles de controlar que antes y vi que lo que cultivaba era tóxico para la salud. Al final mis tierras dependían completamente de los productos químicos de las multinacionales y se volvieron estériles. La industria se ha apoderado hasta del origen de la vida, de las semillas, alterando su genética y convirtiéndolas en transgénicas; vegetales a los que no altera la humedad y no pueden atacar hongos y parásitos por ejemplo pero que el organismo humano no reconoce y de ahí tantos problemas de intolerancias y alergias. Y ha creado plaguicidas mortales para el ser humano a largo plazo y otras muchas sustancias químicas que han hecho que en las estanterías de los supermercados ya no haya casi alimentos naturales sanos. Yo mismo enfermé. Este hecho, junto a la observación de que otras personas más sensibles y mucho menos expuestas también enfermaban -algunas gravemente- fue la gota que colmó el vaso. Por eso abandoné aquello, me pasé a la agricultura y alimentación ecológicas y rápidamente mi salud mejoró.

-Usted participó muy activamente en la iniciativa legislativa popular que en 2008 presentó ante el Parlamento de Cataluña una propuesta para impedir los organismos genéticamente modificados.

-Sí. Fue fruto de una campaña de Som lo que sembrem (Somos lo que sembramos), organización creada inicialmente junto a otros compañeros de una modesta asociación llamada Assemblea Pagesa, a la que se sumaron 106.000 personas de toda Cataluña siendo eso lo que permitió presentar la iniciativa legislativa que pedía prohibir el cultivo de transgénicos. Lamentablemente los políticos nos dieron la espalda.

-La verdad es que es lamentable que tantos altos cargos y organismos que se supone deben velar por la salud de la ciudadanía consientan la comercialización de productos insanos… 

-Evidentemente; porque el poder político lo controla el gigantesco poder económico de la industria farmacéutica, energética, financiera, armamentista… Por desgracia el ser humano es muy débil y algunos ceden a las presiones por miedo, muchos por dinero y otros para encumbrarse en las esferas de poder.

-¿Cómo se explica que España cuente con la mayor superficie dedicada a cultivo ecológico de toda Europa y sin embargo el consumo de esos productos esté entre los más bajos? ¿Y cómo se potencian desde el poder los transgénicos en España justo cuando empiezan a prohibirse en Europa?

-Contestando a la primera pregunta le diré que eso depende del nivel cultural de cada pueblo; y no me refiero solo al intelecto sino a la intuición que tienen los pueblos para saber lo que les conviene. La República de Mali por ejemplo rechazó en un momento de hambruna ayuda americana de maíz transgénico por miedo a que alguien lo sembrara y contaminara las variedades autóctonas; luego a nivel de cultura alimentaria aquí no solo estamos peor que en los países europeos donde su cultivo está prohibido sino que en muchos países africanos. Por eso los productos que cultivan nuestros agricultores ecológicos terminan vendiéndose en los países en los que la industria química y farmacéutica es líder en producción y donde sus ciudadanos ya no quieren consumirla y nosotros, auténticos tontos del bote, ¡nos la comemos despreciando lo bueno y sano que producimos! ¿Y por qué se impulsan en España los transgénicos? Basta leer lo que se dice en Wikileaks para comprobar que se debe a la presión que Estados Unidos ejerce sobre los partidos gobernantes de España y Cataluña –PP, PSOE y CIU– ya que en su día decidió utilizar nuestro país como cabeza de puente para reintroducir los transgénicos en Europa.

-Son acusaciones como ésa la que ya le han metido a usted en problemas, incluso de carácter judicial…

-Durante una de las actuaciones que contra el cultivo de transgénicos hicimos ante de la Delegación del Gobierno de Lleida el guardia civil que estaba en la puerta me acusó de agredirle y provocarle lesiones. Me detuvieron y me exigieron 50.000 euros de indemnización por los daños y cinco años de cárcel. Recurrí ante la Audiencia Provincial y pude aportar pruebas de que ni siquiera había tocado físicamente a aquel guardia civil y de que la lesión de la que me acusaba se la había hecho un año antes y jugando al tenis. Salí pues ileso de esa falsa acusación lo mismo que de otras anteriores pero no todos los que se enfrentan al poder establecido pueden decir lo mismo. De hecho más de una condena manifiestamente injusta se ha dictado debido a que la corrupción está instalada a todos los niveles…

-¿Qué opina de las iniciativas rusas para prohibir los transgénicos y potenciar la agricultura ecológica?

-Rusia siempre actúa a la defensiva dedicándose por norma a llevar la contraria a Estados Unidos. No me parece un modelo para grandes cosas.

-¿Cómo valora el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP)?

-Es una expresión más de los intentos de llegar al control mundial de la economía a espaldas de la ciudadanía. Se ha presentado como un acuerdo de comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos para «armonizar» normas que restringen el intercambio de mercancías pero con ello, por ejemplo, la prohibición de que entre en Europa leche producida por vacas tratadas con hormonas del crecimiento, de perversos efectos para la salud humana, podría tener vía libre. Y se permitiría la entrada de alimentos transgénicos hoy prohibidos en Europa. Con este tratado la libertad de decisiones nacionales se verá reducida a la mínima expresión. Es un asunto muy preocupante.

-Sabemos que en determinado momento usted dio un paso más y empezó a interesarse por las flores y las malas hierbas, vegetales poco comunes en nuestros platos. ¿A qué se debió ese salto?

-Un día me replanteé lo de las llamadas «malas hierbas». Pensé en lo que decía Enrique Bunbury en una canción: “No soy mala hierba sino hierba en mal lugar”. En fin, me picó la curiosidad y descubrí que muchas de las hierbas y flores que tanto odiaba por su propagación como maleza eran auténticos tesoros para la recuperación de la salud aunque hubieran sido criminalizadas por una industria farmacéutica que decidió desprestigiarlas porque vio en ellas un auténtico negocio, lo quiso en exclusiva y propuso exterminarlas con herbicidas para quedarse con su comercialización al eliminarlas de los campos. Porque esas empresas las conocen muy bien y han aprendido a separar algunos de sus principios orgánicos medicinales y a producirlos luego de forma sintética descartando usar las moléculas orgánicas de la propia planta ¡porque no son patentables!

Luego transformé mi indignación inicial en algo positivo cultivándolas y ofreciéndoselas a muchos restaurantes, desde los más modestos a los más distinguidos. Fueron momentos de relaciones extraordinarias con Ferrán Adriá, Santi Santamaría,Quique Da Costa y otros grandes chefs que me permitieron ir poniendo en sus platos esas plantas y flores desprestigiadas y resistir el embate de las autoridades sanitarias que expedientaron a mi empresa Pàmies Hortícoles por vender algo no regulado como alimento. Hasta que algunas semanas de «cocina de desobediencia» usando flores y hierbas salvajes en muchos restaurantes consiguió hacer presión social y las administraciones serviles a los intereses de la industria se batieron en retirada!

-Es verdad que Hipócrates decía “que tu alimento sea tu medicina” pero, ¿cómo siendo solo agricultor da consejos sobre salud? Se le acusa de asegurar que muchas enfermedades graves pueden superarse con plantas cuando no es médico y carece de conocimientos químicos o farmacológicos.

-Es verdad: no soy especialista en nada ni tengo título académico alguno. Pero no es menos cierto que varios premios Nobel de Medicina o Biología se han conseguido yendo detrás de monos a los que se inyectaron enfermedades humanas esperando simplemente ver qué hierba mordía el pobre animal para curarse y apuntar en sus lujosas libretitas la experiencia, diseccionar la planta en cuestión y aislar la molécula más conveniente para luego sintetizarla y patentarla. Así que en estos casos, ¿a quién habría que dar el Premio Nobel, al científico o al mono? Y esto ha estado ocurriendo también con los conocimientos de los considerados “ignorantes chamanes» cuyo saber ancestral se ha expoliado por una casta investigadora que no ha dudado en prostituirse por unos euros limitándose luego a malvender el conocimiento del chamán, revestido de lenguaje científico y parafernalia, a empresas sin escrúpulos que apoyan quienes solo buscan valores que sean rentables en bolsa.

Hipócrates decía “que tu alimento sea tu medicamento”… ¡y es verdad! Porque, ¿dónde acaba una planta de ser alimento y dónde empieza su función medicinal? ¿Es que hemos de esperar a que nos vendan píldoras de brócoli, licopeno extraído del tomate o silimarina del cardo mariano para prevenir el cáncer y otras patologías en lugar de ingerir los alimentos frescos de los que se extraen los principios activos que hoy se comercializan industrialmente cuando tienen muchas más propiedades terapéuticas?

Mire, no deja de ser llamativo que en el Juramento hipocrático de los médicos hoy ya no se les pida que citen esa frase. Claro que, ¿por qué iban a hacerlo si en sus estudios, por inconcebible que parezca, no se estudia Nutrición? Pues bien, yo soy un simple agricultor sin títulos académicos pero tengo amplia experiencia y he observado mejoras increíbles en personas con patologías crónicas e incluso terminales mediante simples consejos de alimentación. Yo no receto fármacos sintéticos de graves efectos secundarios; de eso se ocupan los médicos.

-Médicos que alegan que antes de recetar plantas hay que demostrar científicamente su eficacia terapéutica como se hace con los fármacos…

-La eficacia terapéutica de las plantas ha sido testada clínicamente durante milenios por todas las antiguas civilizaciones y culturas. Y hay multitud de libros en todo el planeta que recogen esas propiedades. La «constatación científica» actual de los fármacos deja en cambio mucho que desear. Y encima la inmensa mayoría tiene efectos secundarios negativos inasumibles por cualquier persona medianamente razonable. Decir pues que los efectos positivos de los fármacos están científicamente avalados y los de las plantas no es una absoluta memez por mucho que así lo repita la industria farmacéutica.

Mire, en Suiza, donde se puede practicar la democracia directa y decidir el pueblo lo que le conviene, la ciudadanía acordó en referéndum incluir las terapias complementarias en su sistema de salud. Y lo consiguió holgadamente obligando a sus gobernantes a acatar la decisión cuando tanto el Gobierno como el Parlamento estaban en contra. Y en Nicaragua, el segundo país más pobre de América latina, se decidió hace tiempo incluir en el sistema de salud las terapias complementarias; es más, los chamanes más reconocidos pueden actuar dentro del sistema sanitario.

Por otra parte, se están empezando a reconocer científicamente las evidencias terapéuticas milenarias de algunas plantas. ¿De cuáles? Pues de algunas que se han modificado genéticamente ¡y ya pueden ser patentadas! Es una vergüenza.

-La stevia le ha deparado experiencias dulces pero también amargas. ¿Cómo ha sido su relación con la administración y en qué situación legal está en estos momentos?

-Creo que la stevia ha sido para mí el equilibrio entre dulce y amargo que propugna la Medicina Ayurvédica. Amarga es la postura de la Administración sobre ella, dulce comprobar cómo miles de personas con diabetes tipo 2 se han curado a pesar de que se les dijo que tendrían que estar a tratamiento farmacológico toda su vida. Es más, la stevia ayuda a regular los niveles de colesterol y triglicéridos así como la hipertensión sin necesidad de fármacos o, al menos, reduciendo su consumo. Demasiadas virtudes como para no ser combatida por administraciones serviles a los intereses de la industria. Solo que la prohibición de vender hojas de stevia naturales va a incentivar a la sociedad a plantarlas en sus propias casas y a que se cuestione quiénes nos manejan en la sombra los hilos del poder. La Administración intentó sancionar a nuestra empresa por desobedecerles, por vender stevia natural. Nos negamos a obedecer y a pagar las sanciones. Una y otra vez. Hasta que nos han dejado en paz. ¿Por qué? Pues porque la mayoría de los políticos son cobardes y temen a la opinión pública. Por eso es tan importante informar y formar a la gente. ¡Es la forma de que disminuyan las presiones mafiosas!

Actualmente solo está autorizado comercializar extracto refinado de stevia -con un porcentaje de pureza del 95%- ¡porque antes se le han extraído sus propiedades medicinales! Y Estados Unidos está a punto de aprobar glucósidos de rebaudiósido -minoritarios en la stevia- de obtención sintética teniendo la desfachatez de denominarlo «edulcorante de stevia» cuando de la planta cuyo nombre utilizan no se va a usar nada en la fabricación.

Así que aconsejo a sus lectores que lean bien las etiquetas y exijan que la stevia no vaya mezclada con otros edulcorantes teóricamente acalóricos; como el eritritol que aparece en la marca Truvia, producto de Coca Cola que aquí comercializa Azucarera Española. ¡Es todo un fraude que las mismas autoridades que me persiguen toleran impunemente!

-En su empeño de ayudar a la gente usted ha llegado a proporcionar gratuitamente marihuana a personas con diversos problemas de salud. ¿Cuál es su opinión sobre las drogas?; y no nos referimos a los fármacos a los que en inglés se denomina de hecho «drogas». Porque algunas son terapéuticamente útiles…

-La política sobre drogas es hipócrita. Se permite que el tabaco, el alcohol y el aspartamo, que llevan a sus espaldas millones de muertes, sean legales mientras plantas como la stevia, que no mata ni consumida en sobredosis, está prohibida por el código civil y la marihuana se persigue penalmente. Y entiéndase algo: que sea inocua no quiere decir que yo abogue por un consumo imprudente de la misma. Ni en el caso de la stevia ni de ninguna otra planta. Lo que defiendo es su uso medicinal, especialmente en las patologías consideradas incurables por nuestro obsoleto sistema sanitario, más preocupado en cronificar las enfermedades que en curarlas. A nuestros presuntos «representantes» les da igual que haya expertos insignes en todo el mundo que defiendan la misma postura. Como el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, Manuel Guzmán, líder mundial en investigación sobre los efectos anticancerígenos de la marihuana incluso en los tipos de cáncer más agresivos.

-De hecho usted está acusado de vender marihuana siendo ello ilegal…

-Cierto. El próximo 11 de diciembre tengo precisamente que declarar ante un juez de Instrucción de Balaguer porque se me acusa por ello de «atentado contra la salud pública». Una magnífica oportunidad que me va a permitir defender ante un tribunal sus beneficios y su legalización.

-El ataque de la industria -a menudo a través de sus testaferros en los gobiernos- contra quienes utilizan y difunden los beneficios de productos naturales que hacen la competencia a los fármacos sintéticos es ya habitual. De hecho usted ha tenido experiencias muy intensas con cooperantes que no siguen las directrices oficiales internacionales en el caso de la malaria…

-Desgraciadamente es así. Puedo ponerle el ejemplo de Xavi Galindo que, defraudado de su participación desinteresada en una gran ONG al comprobar cómo se trabaja para crear dependencia con las ayudas “humanitarias”, decidió un día emprender su propio proyecto con una pequeñita ONG que puede visitarse en http://ongcultivantvida.org/. Implantó en Gambia un cultivo de Artemisia Annua con semillas cedidas por la Dulce Revolución y al cabo de año y medio había ¡20.000 personas curadas gratuitamente de malaria! Gracias al cultivo de la planta se hizo crecer en Murithabé un pueblecito de unos 200 habitantes. Personas de toda Gambia y Senegal se acercaban a la choza de Xavi a buscar amparo y lo encontraban. Pasó de tratar dos o tres personas al día a atender a más de doscientas. Al final tenía que preparar infusiones en ollas de cien litros. A los niños pequeñitos -que normalmente mueren casi todos por falta de defensas- les complementaba el tratamiento de artemisia con unas gotitas iniciales de MMS (Dióxido de Cloro) respondiendo en pocos minutos y saliendo de una muerte segura.

Este sistema sencillo y gratuito le permitió durante un tiempo curar a miles de personas de malaria sin que se produjera una sola muerte hasta que algunas grandes ONGs, sometidas hoy a las directrices de la OMS, hicieron que su actuación desinteresada casi le costase la vida. De hecho se le prohibió terminantemente cultivar Artemisia Annua y desde entonces multitud de niños han vuelto a morir de malaria. Es un escándalo del que los grandes medios de comunicación no se hacen eco.

-Hemos tenido oportunidad de ver el contundente video realizado por Alish en el que denuncia usted la posición hipócrita de la OMS y habla de una serie de plantas que podrían utilizarse para curar diversas enfermedades endémicas de África, incluyendo el virus del ébola.

-El primer caso de ébola se detectó en África en 1976 y nunca ha llegado a convertirse en epidemia -no digamos ya en pandemia- a pesar de que en varias ocasiones se crearon alarmas parecidas a esta última. A mí me parece muy extraño que con millar y medio de muertes a la OMS le preocupe más el ébola que la malaria cuando ésta provoca ¡dos millones de muertes cada año!, la mayor parte niños. Cuando bastaría potenciar su sistema inmune para afrontar no solo la malaria sino el ébola y otras enfermedades víricas como la hepatitis C, el dengue, lo que llaman «SIDA», etc. Porque el principal problema de los infectados por esas patologías es que su sistema inmune está deprimido al tratarse de desnutridos crónicos. ¿Y cómo sabemos que bastaría potenciar las defensas? Pues porque desde la Asociación Dulce Revolución de las Plantas Medicinales llevamos años cooperando con pequeñas ONGs que se hallan en esos países con las que mantenemos contactos.

-¿Podría decirnos qué plantas concretas son útiles en las patologías graves producidas por virus?

-Plantas autóctonas africanas como la Garcinia Kola -tradicionalmente usada para las enfermedades hemorrágicas-, la Moringa oleífera o Árbol de la Vida -sus potentes propiedades nutricionales refuerzan el sistema inmune- y otras foráneas; una de ellas la ya mencionada Artemisia Annua, planta de origen chino con la que, ingerida en forma de infusión, se han curado miles de casos de malaria en apenas una semana. Y además gratis porque se cultiva clandestinamente porque los gobiernos la han prohibido siguiendo los dictados de la OMS. Por cierto, ingerir conjuntamente Artemisia Annua y Moringa Oleífera permite superar el llamado SIDA con igual o superior eficacia que los carísimos cócteles antirretrovirales. Y si alguien lo duda que entre en www.anamed.net/current/AIDS_Schleife_Spanisch.pdf y vea los resultados de los que da cuenta la pequeña ONG alemana de médicos Anamed.

Agregaré que junto a esas plantas se usa el Dióxido de Cloro (MMS) sobre cuyas propiedades terapéuticas ya han hablado ustedes en la revista y cuyo utilización acaba de ser autorizada en la Unión Europea para tratar la Esclerosis Lateral Amiotrófica como puede comprobarse en este enlace: http://ec.europa.eu/health/documents/community-register/2013/20130619126156/dec_126156_es.pdf .

Hablamos de un producto de bajísimo precio sobre el que también tenemos experiencias de utilización en casos de ébola con buenos resultados en pocos días (véase en la página 7 de este enlace el protocolo de utilización: http://sialmms.files.wordpress.com/2013/01/mms-confer-spanish-1.pdf). Se trata de un protocolo desarrollado por un médico de 90 años y amplísima experiencia que quiere mantenerse en el anonimato pero está dispuesto a defenderme ante los tribunales si se me llegara a acusar de fraude informativo.

-Pero siendo así debería comunicarse todo esto de forma fehaciente a la OMS aunque ésta no haga caso ya que ello permitiría en su momento poder acusar a sus dirigentes, como mínimo, del delito de omisión de socorro…

-Es que de hecho se han presentado los documentos en la sede central de la OMS en Suiza.

-¿Y…?

-A día de hoy la respuesta es el silencio.

-¿Cómo valora los ataques que ha sufrido por parte de algunos grandes medios de comunicación cuando salió usted a explicar que sí hay tratamientos eficaces para el ébola y otras patologías víricas?

-La verdad es que no me extrañan. El País tituló su artículo Los charlatanes del ébola dedicándonoslo a Teresa Forcades y a mí… cuando ella ni siquiera se había pronunciado sobre el ébola. Claro que hace unos años el mismo diario dedicó a Teresa Forcades un amplio reportaje titulado La monja bulo en el que intentaba desprestigiarla por un video que recogía su opinión sobre la gripe A en el que además de denunciar la manipulación sanitaria recomendaba que nadie se vacunara. Al final se demostró que Teresa tenía razón pero ¡nunca rectificaron!

-Bueno, Discovery DSALUD informó ampliamente de ello mucho antes y durante meses pero nadie se atrevió a responder a todo lo publicado; a fin de cuentas los grandes medios de comunicación están al servicio del poder establecido. En fin, no deja de ser llamativo que la OMS haya recomendado en varias ocasiones a los gobiernos de todo el mundo que recojan en sus sistemas sanitarios las llamadas medicinas alternativas y complementarias y sin embargo en el caso del ébola no haya impulsado su utilización conociendo su eficacia…

-La OMS utiliza un doble lenguaje y presenta una doble cara. Con la boca pequeña lanza esas recomendaciones pero con toda su potencia comunicativa criminaliza plantas medicinales como la stevia, la marihuana, la coca, la Perilla Frutescens y muchas otras. En el caso de la malaria impidió que la Artemisia Annua se cultive libremente en África para preservar los intereses de Novartis que la cultiva para fabricar su fármaco Coartem. Pura indecencia.

-Sabemos que en el caso del ébola usted ofreció ayudar al gobierno de Guinea Conakry…

-Cierto. Lo hicimos vía indirecta a través de un diplomático español que nos pidió sugerencias para afrontar el brote en el país. Ofrecimos al Gobierno costear nosotros el dióxido de cloro (MMS) que necesitaran… y nunca recibimos respuesta.

-Algunos médicos empiezan por cierto a plantear que la principal causa de las fiebres hemorrágicas en África no es el ébola sino una intoxicación por diversas sustancias. ¿Qué opina?

-Desconozco esa información pero lo que es una realidad es que desde 1976 el ébola ha sido contenido sin medicamento patentado alguno. Y todo parece indicar que han introducido el miedo en Occidente para allanar al camino a las multinacionales y a la sociedad le parezca bien que se inoculen vacunas tan inútiles como seguramente tóxicas que aun estando en fase experimental se venderán como auténticas panaceas. Pagándolas Occidente, obviamente, que es quien puede hacerlo.

-Díganos para finalizar: ¿cuál es el principal objetivo de la Dulce Revolución?

-Concienciar a la sociedad de que la solución a los problemas de salud actuales no va a venir de las estructuras políticas y sanitarias porque están al servicio de las grandes multinacionales farmacéuticas; incluidas la OMS, la FDA y la Agencia Europea de Medicamentos. Proponemos a la gente que se enfrente al corrupto sistema sanitario que se nos ha impuesto y al tiempo luche por crear estructuras de base que suplan la mala fe y la ignorancia imperantes. Hay que empezar a ser autosuficientes en todos los ámbitos; prioritariamente en los de la alimentación y la salud.

-Pues logar cambiar el paradigma actual no va a ser fácil porque está muy asentado, especialmente entre la clase médica.

-Es verdad, pero ha llegado el momento del cambio. Es inevitable. Internet ofrece hoy información que antes no llegaba al gran público. Estamos claramente ante el final de un ciclo. A todos los niveles, incluido el político, el económico y el ético. La opinión pública ya se ha dado cuenta de a quiénes defienden y representan nuestros políticos y de que no es precisamente a los ciudadanos. Personalmente no creo ya en la representación parlamentaria partitocrática y no estoy dispuesto a delegar más mi voto para que hagan con él lo que les venga en gana. Hay que implantar un modelo político horizontal en el que el poder de decisión esté de verdad en manos de los ciudadanos y donde no nos manifestemos solo una vez cada cuatro años sino siempre que sea necesario; ése es el camino. Nuestra avanzada sociedad tecnológica actual lo permite.

Hasta aquí la entrevista. Nosotros terminamos indicando al lector que tiene más información en el libro de Josep Pàmies Una dulce revolución (Stevia Editors) obra transcrita por Miquel Figueroa-, el blog http://joseppamies.wordpress.com y las web http://dolcarevolucio.cat/es, www.somloquesembrem.org, http://paieshorticoles.com y http://slowfood.es

Jesús García Blanca

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177
Diciembre 2014
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