¿Qué ingerimos realmente cuando compramos pan?
Número 157 - Febrero 2013
Tiempo de lectura: 21 minutos
La mayor parte de los productos que compramos como “pan” –barras, baguettes, hogazas, chapatas, pan de molde, integral, etc.– en panaderías, tiendas de ultramarinos, supermercados y gasolineras no sólo carecen de las propiedades nutritivas esperadas –son menos ricos en proteínas, minerales y vitaminas– sino que apenas contienen fibra por lo que provocan estreñimiento cuando no dañan los intestinos y el colon o causan problemas de intolerancia o alergia. Y es que buena parte se hace con levadura industrial refinada, blanqueantes –como el dióxido de cloro–, propilenglicol, aceite de coco, propionato de calcio –antibacteriano y fungicida que destruye enzimas–, aluminio –tóxico para el cerebro–, bromato de potasio –prohibido en Europa–, cloruro de amonio, tartrato, cloruro de amilasa, emulgentes, conservantes, potenciadores del sabor… Por eso a las pocas horas está duro y resulta indigerible.

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