Fernando Calatayud: “Una correcta alimentación logra disminuir las patologías respiratorias y el asma bronquial”

Cada vez más personas -especialmente niños- sufren patologías de las vías respiratorias -asma, rinitis, rinosinusitis, faringitis, laringitis, traqueítis, bronquitis, etc.- que se caracterizan por la inflamación de la mucosa respiratoria dando ello lugar a mocos, flemas, tos, dolores de garganta, oídos y cabeza, sibilancias, fatiga, obstrucción de la vías respiratorias, etc. Pues bien, el Dr. Fernando Calatayud está convencido de que la principal causa está en las modificaciones que la industria ha introducido en la alimentación alterando los sistemas inmunológico e inflamatorio que se vuelven híperreactivos ante los factores desencadenantes habituales: infecciones microbianas, alérgenos, sustancias químicas tóxicas, radiaciones y sequedad ambiental. Un problema cada vez más grave que a menudo puede afrontarse de forma eficaz ¡cambiando simplemente la alimentación!

Fernando Calatayud: “Una correcta alimentación logra disminuir las patologías respiratorias y el asma bronquial”

Según la Guía de Práctica Clínica sobre Asma Infantil del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad el asma es «una inflamación crónica de las vías aéreas en la que desempeñan un papel destacado determinadas células y mediadores celulares. Esta inflamación crónica se asocia con un aumento de la hiperreactividad de las vías aéreas que conduce a episodios recurrentes de sibilancias, disnea, opresión torácica y tos, particularmente durante la noche o la madrugada, episodios que generalmente se asocian con un mayor o menor grado de obstrucción al flujo aéreo (a menudo reversible de forma espontánea o con tratamiento)”. Pues bien, se calcula que en España la híperreactividad bronquial y los síntomas de asma pueden afectar ya ¡a 1 de cada 3 niños! que viven por ello situaciones angustiosas -al igual que sus familias- y dan lugar a importantes problemas escolares, económicos y sanitarios; de hecho según el ministerio solo el asma infantil ocasiona un gasto anual de 700 millones de euros que se destinan principalmente a exploraciones, medicamentos e ingresos hospitalarios. Y a pesar de la gravedad del problema los médicos no son aún capaces de explicar la causa de que las mucosas de las vías respiratorias reaccionen en la actualidad de forma tan amplia y exagerada a las sustancias alergénicas: microbios, sustancias fisicoquímicas y radiaciones electromagnéticas. Obviamente el grado de afectación es variable y va desde dificultad para respirar con sibilancias y broncoespasmos hasta episodios repetitivos de mayor o menor intensidad que cursan con tos, mocos, flemas, dolor de garganta, oídos y/o cabeza, inflamación de los ganglios del cuello, obstrucción de las vías respiratorias, fatiga y dificultad para dormir y hacer ejercicio. Es más, no solo han aumentado los casos de asma sino de los todas las «enfermedades de las vías respiratorias»: rinitis, rinosinusitis, faringitis, laringitis, traqueítis, bronquitis, otitis…

Se trata pues de un asunto cada vez más grave que exige conocer las causas para evitarlas pero ni las autoridades sanitarias, ni las sociedades científicas, ni la mayoría de los médicos, ni por supuesto los laboratorios hacen hincapié en ello limitándose a ofrecer remedios paliativos que es donde está el negocio. De hecho el tratamiento actual se centra básicamente en recomendar broncodilatadores para disminuir la espasticidad de la musculatura bronquial y antiinflamatorios -corticoides sobre todo- por lo que los afectados tienen un horizonte muy negro ya que el negocio está en mantener el problema el mayor tiempo posible para obtener con los fármacos la mayor rentabilidad posible. ¿Que ello lleva a millones de personas -niños incluidos- a sufrir lo indecible durante años cuando no durante toda su vida? No importa. Lo que prima es el negocio. Obviamente hay fármacos que resultan eficaces en los procesos agudos pero su uso a largo plazo da lugar a una larga e injustificable lista de efectos secundarios.

En suma, lo que hay que hacer es afrontar las causas -eliminar los factores causantes del problema- solo que para eso hay que poner de una vez coto a las industrias químicas, farmacéuticas, alimentarias, transgénicas, eléctricas y telefónicas… y nuestros «representantes» no están por la labor de enfrentarse a los poderosos así que el problema irá en aumento año tras año.

EL ASMA Y LA DIETA MEDITERRÁNEA

Dicho esto añadiremos que en la revista hemos explicado ampliamente la importancia que para afrontar cualquier patología tiene la homeostasis y, por ende, el equilibrio físico, mental y energético. Y ello depende de varios factores entre los que destaca uno por encima de todos: la alimentación. Pues bien, un equipo de profesionales coordinado por el pediatra español Fernando Calatayud Sáez acaba de publicar un trabajo que demuestra que una adecuada alimentación no solo previene las patologías respiratorias -y otras- sino que permite tratarlas con eficacia. Así lo ha dado a conocer en el trabajo Mediterranean Diet and Childhood Asthma (Dieta Mediterránea y asma infantil) que recientemente vio la luz en Allergología et Immunopathología. Hablamos de un estudio que examinó el impacto en 104 niños con asma de la Dieta Mediterránea Tradicional -proclamada en 2010 por la UNESCO «Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad»- que la Fundación de la Dieta Mediterránea resume en su web en forma de decálogo y consiste fundamentalmente en:

1) Utilizar como principal grasa de adición el aceite de oliva virgen.

2) Consumir abundantes vegetales: frutas, verduras, legumbres, cereales y frutos secos.

3) Ingerir a diario pan y alimentos hechos con cereales; especialmente productos integrales.

4) Ingerir alimentos vegetales frescos de temporada, preferentemente sin procesar.

5) Consumir diariamente lácteos fermentados; sobre todo yogur y quesos.

6) Ingerir la carne roja con moderación -mejor como parte de guisos- y las carnes procesadas solo en cantidades muy pequeñas.

7) Consumir pescado -en abundancia- y huevos -con moderación-.

8) Tomar habitualmente como postre fruta fresca (los dulces y pasteles solo ocasionalmente).

9) Beber como norma solo agua durante las comidas; y ocasionalmente vino si se desea pero de forma moderada.

10) Realizar actividad física a diario porque es tan importante como comer adecuadamente.

En suma, una dieta caracterizada por un alto consumo de vegetales frescos de temporada (frutas, verduras y hortalizas), legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva y, de forma moderada, lácteos fermentados, pescados, huevos y carnes, preferentemente magras. Y solo de forma muy ocasional azúcar, harinas refinadas y precocinados.

Al concluir el estudio –se explica en el trabajo- en la mayoría de los pacientes el número de crisis disminuyó de forma significativa así como el grado de intensidad de la hiperreactividad bronquial (HRB) y las complicaciones asociadas. Hubo una respuesta muy favorable a las pocas semanas de iniciado el tratamiento dietético, incluso en los niños más pequeños y en aquellos con afectación más intensa. Es especialmente importante el notable descenso observado en la necesidad de uso de fármacos broncodilatadores y corticoides inhalados (…) Hubo una disminución notable del uso de medicamentos sintomáticos como consecuencia del menor número de enfermedades y su menor grado de intensidad. Asimismo es importante señalar que no fue necesario utilizar antileucotrienos ni corticoides orales, que fueron siendo desechados durante el periodo de estudio”.

Cabe añadir que las propiedades antiinflamatorias de la Dieta Mediterránea Tradicional se deben a varios factores según los autores del trabajo, entre ellos la disminución de carbohidratos de alta carga glucémica y la menor ingesta de grasas animales e industriales. Además limitar la ingesta de carnes y derivados cárnicos, los lácteos grasos y sin fermentar, la mantequilla, la margarina, la bollería industrial y los precocinados limita la ingesta de grasas saturadas y «trans» además de ciertas proteínas que se sabe propician respuestas hiperreactivas. Por otra parte la dieta mediterránea tradicional mantiene una correcta relación entre los ácidos grasos omega-3 y 6, precursores de los eicosanoides que reducen los niveles de las citoquinas inflamatorias.

Cabe agregar que los alimentos frescos de temporada contienen gran cantidad de vitaminas, minerales, enzimas y antioxidantes cuyo déficit se asocia con un aumento de la prevalencia del asma. Además ello evita los aditivos presentes en los alimentos industriales procesados que -ésta constatado- favorecen la inflamación bronquial. No olvidemos por otra parte que la ingesta de vegetales favorece una microbiota intestinal equilibrada, algo fundamental en la respuesta del sistema inmune.

En fin, es verdad que por razones presupuestarias el trabajo coordinado por el Dr. Fernando Calatayud no contó con «grupo de control» y no se hicieron analíticas complementarias a los pacientes pero el protocolo utilizado es fácilmente reproducible en cualquier consulta pediátrica o de Atención Primaria y al carecer de efectos secundarios negativos puede probarlo cualquier profesional. De ahí que el trabajo concluya aseverando: “Nuestro estudio apoya la hipótesis de que una alimentación de alta calidad nutricional como la de la Dieta Mediterránea Tradicional puede contribuir a mejorar el control del asma infantil, posiblemente al incidir sobre la fisiopatología inflamatoria e inmunitaria subyacente”.

Agregaremos que resulta especialmente significativo el hecho de que el trabajo no incluya el Cuestionario de Control de Asma en Niños propuesto por el llamado Grupo de trabajo para el Consenso sobre Tratamiento del Asma Infantil pero la razón es simple: ¡no incluye preguntas nutricionales! Lo que de por sí ya indica a servicio de quiénes están realmente esos «expertos». Es más, no lo ocultan ya que varios de sus miembros reconocen públicamente en la propia Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA) tener conflictos de interés y haber recibido dinero de laboratorios farmacéuticos. Concretamente de ALK-Abelló, Almirall, AstraZeneca, Boheringer-Ingelheim, Chiesi, GlaxoSmithKline, Laboratorios Dr. Esteve, Leti, MSD, Menarini, Mundipharma, Novartis, Orion, Pfizer, Stallergens y Teva. Sin comentarios.

LA IMPORTANCIA DE LA NUTRICIÓN

El director del trabajo que comentamos, Fernando Calatayud, trabaja como pediatra desde hace más de 30 años en Ciudad Real -su ciudad natal- habiendo atendido durante muchos años en los servicios de Atención Primaria de la Seguridad Social hasta que decidió dedicarse exclusivamente al ejercicio privado de la Medicina a fin de tener tener mayor libertad y poder investigar por su cuenta el impacto de la Nutrición en las patologías infantiles, proyecto en el que tuvo sin duda mucha influencia su hija Blanca, Licenciada en Nutrición y Dietética y autora de la tesis doctoral Efectos de un programa de intervención familiar con Dieta Mediterránea en niños con patologías frecuentes de la infancia.

-Díganos, doctor, ¿cuándo se decidió a investigar la relación entre el asma infantil y la dieta?

-Cuando al tratar en consulta a niños con sobrepeso y recomendarles seguir la dieta mediterránea comprobamos que no solo bajaban de peso sino que mejoraba en general su salud. Vimos que se constipaban menos y tenían menos infecciones recurrentes como otitis y sinusitis. Luego comprobamos que lo mismo pasaba con los niños que tenían problemas respiratorios, asma incluido. Las distintas patologías inflamatorias mejoraban e incluso a veces desaparecían antes de lo previsto. El hecho nos llamó tanto la atención que empezamos a recomendar la Dieta Mediterránea Tradicional a los niños asmáticos, a los niños con otitis y/o sinusitis de repetición, a los niños que constantemente se constipaban… Y fuimos ido viendo que en todos los casos mejoraban. No con la dieta mediterránea actual sino con la «tradicional». Así que decidimos documentar los casos para poder valorar estadísticamente los resultados…

-Resultados que han publicado en Allergología et Immunopathología… ¿Diría que son realmente significativos?

-A nuestro juicio son MUY satisfactorios. Basta seguir unos meses la Dieta Mediterránea Tradicional para que mejoren tosas las patologías respiratorias; de hecho más del 90% de los niños asmáticos estudiados disminuyeron notablemente o eliminaron el uso de medicación. En los casos complicados cuesta más pero al final la mejoría es igual de evidente; las crisis descienden en número, el estado general mejora y la necesidad de recurrir a medicación disminuye. No conocemos ningún otro tratamiento que obtenga tan buenos resultados y llevamos muchos años tratando a niños enfermos.

-¿El hecho de que cambiar la dieta haga disminuir la inflamación subyacente al asma indica que en estos casos son los propios alimentos ingeridos los que provocan el problema?

-Pueden ser la causa… o coadyuvar a ella; hay que valorar cada caso. Hay varios estudios que relacionan la comida basura con el aumento en la prevalencia de asma. Nosotros creemos que para la curación del asma hay que hacer mucho hincapié en los alimentos que no se deben consumir. Es tan importante o más que la toma de alimentos saludables. De hecho es muy probable que los malos alimentos actúen como disruptores enzimáticos que bloquean los sistemas reguladores y defensivos y, como consecuencia, no funcionen adecuadamente, que queden anulados o híperreactivos. Una dieta adecuada equilibra los sistemas homeostáticos del organismo; en particular interviene profundamente en los mecanismos inflamatorios e inmunitarios permitiendo que sea el propio organismo el encargado de responder adecuadamente a los factores desencadenantes.

En todas las patologías y, por tanto, también en el asma.

-¿Proponen una alimentación común a todos los niños o la personalizan?

-Mi hija Blanca, que es nutricionista, se encarga de realizar un Informe Nutricional en el que analiza y estudia ante todo qué, cómo, cuánto y de qué manera come el niño? La idea es determinar los errores nutricionales de su alimentación reflejando en una tabla lo que ingiere durante una semana. Pueden así determinarse muchas cosas; como si se ingieren demasiadas proteínas, hidratos de carbono o grasas saturadas y/o trans. O si el niño se alimenta básicamente de pizzas, hamburguesas, perritos calientes y pasta. O si consume habitualmente dulces, pasteles, tartas, helados, chuches, etc. O alimentos procesados envasados plagados de aditivos. O colas y otros refrescos azucarados. En suma, tras realizar el informe nutricional hacemos un Diagnóstico Nutricional y después sugerimos a los padres que el niño siga un programa nutricional que llamamos Aprendiendo a comer del Mediterráneo. Luego, a fin de hacer un seguimiento adecuado, hacemos venir al niño una vez al mes para monitorizar su estado y ver si debe hacer algún cambio más en la alimentación.

-Pues no es fácil cambiar los hábitos alimenticios de los niños… y tampoco los de los padres.

-Es cierto; a la gente le cuesta muchísimo modificarlos. A veces hay que librar auténticas batallas para convencerles de que determinados alimentos que consumen de forma habitual -muchos de ellos ajenos a nuestra cultura- se han introducido en la sociedad debido a la presión industrial pero cuando comprueban los beneficios de nuestro modelo de alimentación en los resultados obtenidos en las enfermedades de sus hijos poco a poco lo asumen, se van fidelizando y entendiendo lo que significa comer “al estilo tradicional”.

-¿También los niños? Porque decirles que deben renunciar a las patatas fritas, los pasteles, los helados, las chuches, los bombones o las golosinas debe ser complicado?

-Sí, es ciertamente complicado; sobre todo cuando los padres también consumen esos productos. Ahí es donde entra en juego el nutricionista que debe «negociar» con los propios niños. Explicarles por ejemplo que no es necesario que tomen todo tipo de frutas pero que al menos escojan tres. Y que hagan lo mismo con las verduras. Hay que ir avanzando con ellos poco a poco. Esta es precisamente la mayor dificultad. De hecho hay familias que abandonan bien porque no son capaces de cambiar, bien porque no entienden o no aceptan los cambios. Es sorprendente pero mucha gente prefiere sufrir problemas de salud a renunciar a determinados alimentos.

-En el decálogo de la Dieta Mediterránea se anima a la ingesta de fruta fresca como postre aunque ello hace fermentar los alimentos ingeridos previamente y a juicio de muchos expertos en Nutrición es un claro error dietético. Y asimismo se anima a la ingesta de frutos secos, lácteos y cereales cuando está demostrado que son a menudo causa de intolerancias y alergias. Sobre la leche y sus derivados hemos publicado de hecho ya varios artículos, entre ellos el aparecido en el nº 84 con el título ¿Es la leche animal adecuada para el consumo humano? en el que dimos cuenta de que su ingesta se ha asociado con la anemia ferropénica, la artritis reumatoidea, la osteoartritis, el autismo, las cataratas, la colitis ulcerosa, la diabetes tipo I, la enfermedad de Crohn, las patologías coronarias, la esclerosis múltiple, los linfomas, muy distintos tipo de cáncer… y el asma. En cuanto al trigo publicamos en dos partes -números 163 y 164- el reportaje La intolerancia al pan y a los productos hechos con trigo es cada vez mayor en el que explicamos que el trigo que se cultivaba hace solo 50 años apenas se comercializa ya siendo el actual tan distinto que es incapaz de crecer en estado salvaje y probablemente por eso son cada vez más las personas que no toleran ni el pan ni sus derivados. De hecho el trigo que hoy se cultiva y consume masivamente en todo el mundo pertenece a un solo grupo de las 25.000 variedades existentes: las denominadas HYV (High Yield Varieties) o variedades de alto rendimiento. Se trata de un trigo hexaploide que contiene 42 cromosomas, plasticidad genética tan extraordinaria que permite obtener miles de variantes; de hecho contiene ¡seis veces más genes que el genoma humano siendo capaz de producir la friolera de 24.000 proteínas distintas! No nos parecen pues recomendables esos alimentos…

-Nosotros propusimos en el trabajo utilizar el decálogo de la Dieta Mediterránea Tradicional porque es el que más se ajusta a nuestra forma de pensar y nos evitaba problemas a la hora de presentarla como solución ante la comunidad científica. Otra cosa es que no seamos conscientes de todo eso. De hecho en nuestros tratamientos matizamos las recomendaciones de carácter general de ese decálogo. Por lo que a los lácteos se refiere nosotros los recomendamos efectivamente pero aclaramos que preferiblemente yogur y queso de cabra y oveja; nos parece suficientemente restrictivo como para poder obtener resultados. Permitimos pues usar fermentados, preferentemente de cabra y oveja pero disminuyendo mucho la cantidad habitual. Pero es cierto que la sociedad actual consume demasiados lácteos debido a la presión de la industria.

En cuanto a los cereales dejamos claro que deben ser preferentemente integrales. Hace unas décadas la gente llevaba personalmente el grano al molino; era pues completamente integral pero no se podía mantener mucho tiempo en casa porque fermentaba y había que meterla en artesas y taparla. Hoy sin embargo se refinan y se le agregan aditivos perdiendo calidad al prescindir del germen y del salvado que es donde están los nutrientes más selectos y se convierten en almidones de alto índice glucémico. Nosotros pedimos por eso a los padres que consuman cereales preferentemente integrales.

LA DIETA, MEDICINA CURATIVA

-¿Cuáles son las patologías infantiles más comunes que más mejoran modificando la dieta?

-Los catarros de repetición, que son los que ocasionan la patología más frecuente en las consultas pediátricas. Y obviamente las complicaciones bacterianas subsecuentes: otitis, sinusitis, etc. Aparecen habitualmente en cuanto los niños ingresan en la guardería o inician el periodo escolar.

Convencionalmente se alega que los niños enferman porque su sistema inmune está aun desarrollándose y son por ello víctimas de virus y bacterias pero nosotros hemos comprobado que en cuanto siguen la dieta mediterránea tradicional que proponemos se produce un cambio radical. Dejan de constiparse y se recuperan antes y mejor cuando son víctimas de alguna infección. El problema se resuelve de manera natural en una semana sin antibióticos. Y generalmente sin complicaciones. Luego vimos que el cambio es igual de radical en las demás patologías que tratamos.

-Pues lo que usted afirma -y nos consta que hay muchos trabajos que lo avalan porque nos hemos hecho eco de ellos- implicaría si se asume un radical cambio en los protocolos pediátricos actuales…

-Soy consciente. Yo mismo tuve que replantearme toda mi práctica pediátrica. He tenido que reevaluar todo lo que creía saber. Empezando por entender que casi todas las patologías -respiratorias o no- llevan detrás el sufijo latino «itis» porque cursan con inflamación y eso es lo que significa esa palabra. Por eso se habla de dermatitis, otitis, rinitis, sinusitis, faringitis, laringitis, traqueítis, bronquitis… que simplemente significa «inflamación de» cada uno de esos órganos. Y como se sabe -pero a menudo se olvida- la inflamación es parte del proceso curativo o reparador del organismo. Luego carece de sentido afrontar la inflamación por norma con antiinflamatorios; éstos solo deben usarse en casos muy puntuales. Lo que hay que hacer es dejar al organismo actuar y para ello nada mejor que equilibrarlo. Y la forma más eficaz para lograrlo consiste en proporcionarle todos los nutrientes que necesita para realizar su función y evitarle todas aquellas sustancias que interfieren en su cometido. La alimentación adecuada además regenera la flora intestinal dañada ya que de ella dependen en muy buena medida nuestras defensas. Por eso funciona tan bien someter a los niños enfermos a la Dieta Mediterránea Tradicional. ¡En todas las patologías, no solo en las respiratorias! Le aseguro que se obtienen resultados excelentes.

-Es decir, los fármacos solo deben usarse en casos de crisis…

-En efecto. Es evidente que si un niño sufre una crisis asmática yo no dudo en utilizar un broncodilatador y/o un antiinflamatorio para afrontarla pero a continuación inicio los pasos para reequilibrar al organismo y le pongo a dieta para resolver el problema de fondo. La mayoría de mis colegas pediatras no tiene tiempo para hacer informes nutricionales ni disponen de nutricionistas que colaboren en esta labor. No saben que come un niño que tiene frecuentes problemas inflamatorios luego, ¿cómo van a resolver el problema de fondo? ¡Han prescindido de la nutrición como factor primordial!

Y es que de ello, incomprensiblemente, no se enseña apenas nada en las facultades de Medicina.

-Lo singular es que hoy día muchas patologías infantiles se terminan tratando quirúrgicamente porque los tratamientos farmacológicos no funcionan… 

-Es cierto. Un estado inflamatorio persistente de las vías respiratorias altas acaba hipertrofiando el tejido linfoide. Muchos niños con vegetaciones (adenoides) e hipertrofia amigdalar a los que se les obstruye la nariz y no pueden respirar son operados. Si a los primeros signos de obstrucción nasofaríngea nos ponemos en guardia también esos problemas se resuelven casi siempre con la dieta adecuada.

Volviendo a la alimentación: lo que usted plantea en realidad es medicina preventiva. 

-Efectivamente; la gente -incluidos mis colegas- aceptan eso de que “eres lo que comes”… pero solo a nivel teórico. Porque cuando luego se trata a un enfermo, salvo casos puntuales, se le dice que ¡coma lo que quiera! ¡Hasta en casos de cáncer! Cuando una buena Terapia Nutricional no es que mejore los síntomas de la mayoría de las enfermedades sino que en muchos casos las cura. Y no es que los alimentos curen al modo que lo hacen los medicamentos sino que los nutrientes saludables ponen las bases y las condiciones necesarias para que el organismo trabaje adecuadamente. Para mí la Nutrición es una medicina preventiva y curativa.

-Pues en el Cuestionario de Control de Asma en Niños propuesto por el llamado Grupo de trabajo para el Consenso sobre Tratamiento del Asma Infantil no se incluye pregunta alguna sobre hábitos nutricionales…

-Es verdad; porque se niega toda posible relación entre dieta y asma. Es una actitud de ceguera absoluta. De hecho cuando yo explico a mis compañeros los beneficios de la dieta me miran con incredulidad y me dicen que no es posible. Yo creo que les da miedo que sea verdad porque sus consultas están abarrotadas de gente y esto les llevaría mucho tiempo de explicación. Creo que en las circunstancias actuales no es posible realizar esta labor asistencial. No hay tiempo ni apoyo institucional. Además el sistema sanitario actual ha prescindido de los dietistas-nutricionistas que podrían desarrollar magníficamente esta labor. En suma, la medicina actual se limita a recetar fármacos paliativos que les evitan todos estos engorrosos problemas. Pero no hay que olvidar que los fármacos no son inocuos y tienen efectos secundarios; como los corticoides que, entre otros inconvenientes, impiden un crecimiento adecuado disminuyendo la talla que podría alcanzar el niño cuando sea adulto.

CEGUERA INSTITUCIONAL

-¿Ceguera profesional o mera corrupción médica?

-Preferiría no entrar en calificaciones. Es posible que la mayoría mis colegas médicos y de los funcionarios de las administraciones sanitarias realmente crean en lo que hacen pero lo cierto es que en la actualidad siguen la senda que marca las poderosas industrias farmacéutica y alimentaria. Saben cómo tratar al sistema sanitario y a los sanitarios para llevarlos a confluir con sus intereses económicos.

-Hablando de administraciones sanitarias: ¿ayudaron o están dispuestos a ayudar económicamente en el futuro a su investigación?

-Hemos pedido ayuda anteriormente a la administración sanitaria sin conseguir apenas ayuda institucional. En España la concesión de ayudas debería ser realizada de forma desinteresada en función de la calidad de los trabajos presentados. La fundación de la Mutua Madrileña acaba de concedernos una “ayuda a la investigación” para realizar un ensayo clínico sobre Asma infantil y dieta mediterránea con marcadores inflamatorios en saliva. Es la primera vez que obtenemos ayuda institucional y estamos muy contentos de que hayan elegido nuestra hipótesis de trabajo. En la presentación que se hizo el Dr. Izpisua dijo que Estados Unidos, primer país en investigación científica del mundo, el 35% de la financiación ya procede del ámbito privado y ello favorece la investigación independiente y desinteresada.

-¿Y las asociaciones de enfermos no han mostrado interés?

-Cuando los enfermos se empiecen a dar cuenta de la importancia de la nutrición quizás los investigadores “autónomos” consigamos financiación. Parece que en Estados Unidos las asociaciones de enfermos están consiguiendo que las investigaciones “independientes” obtengan unos resultados importantes. El problema es que la mayoría de las asociaciones que los agrupan también están controladas por las industrias farmacéutica y alimentaria. Las cosas solo cambiarán cuando la gente -médicos incluidos- sepa la verdad con ayuda de publicaciones como la suya.

-Bueno, al menos ahora se incide mucho en los beneficios de los prebióticos y probióticos?

-Cierto… pero también por interés comercial. Los mejores y más útiles se obtienen con una buena alimentación. Consumiendo vegetales frescos de temporada cargados de fermentos de altísima calidad. Que el sistema inmune lo refuerza una buena alimentación al mejorar la microbiota no es hoy discutible.

-Pues como los médicos no reaccionen se van a encontrar pronto con que los enfermos preferirán acudir a expertos en Nutrición antes que a ellos. Quizás por eso hoy son ninguneados por el sistema sanitario…

-Es verdad. Los nutricionistas están, en España al menos, en el más absoluto abandono por parte de las instituciones. Es incomprensible pero se les forma en la universidad y luego tienen que irse al paro o a trabajar al extranjero. Yo, en este momento, no podría pasar consulta sin un nutricionista al lado.  Sin una terapia nutricional bien elaborada es imposible tratar con éxito cualquier enfermedad, incluidas las infantiles. Y no me explico cómo mis colegas siguen hoy sin entender algo tan obvio. Piden análisis de sangre, orina o heces, cultivos, radiografías, resonancias, TACs… En fin, pruebas de todo tipo pero a casi ninguno se le ocurre pedir un informe nutricional. Como si lo que se come no fuera fundamental en la salud. Es inaudito, realmente increíble. Lo que no entiendo es por qué los nutricionistas no se rebelan y denuncian lo que está pasando. Deberían agruparse e informar a la población, explicarla que la mayoría de las llamadas enfermedades pueden afrontarse con éxito mediante una buena nutrición. Es hora de que den un paso al frente.

Antonio F. Muro

Este reportaje aparece en
197
Octubre 2016
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