Utilidad del Método Tomatis

El otorrinolaringólogo francés Alfred Tomatis descubrió hace más de 60 años que muchos de los problemas mentales, comportamientos atípicos y dificultades de aprendizaje manifestados en la infancia los provocan trastornos en el procesamiento de los estímulos auditivos. Pues bien, con el fin de ayudar a resolverlos desarrolló un sencillo y eficaz método basado en la estimulación sonora del oído mediante un aparato electrónico especialmente diseñado para ello. De hecho diferentes estudios revelan que el 60% de los niños autistas mejoran con él y además tiene efectos positivos sobre el tartamudeo, el retardo y diversos trastornos psicológicos. Es más, facilita el aprendizaje de lenguas extranjeras. Nos lo ha explicado el doctor Enrique de Juan.

Utilidad del Método Tomatis

El oído -especialmente la clóquea- tiene la capacidad de filtrar o bloquear frecuencias sonoras y ello podría ser clave en la solución o mejora de muchos problemas de aprendizaje y comportamiento; como la depresión, la ansiedad, el autismo, el déficit de atención y la hiperactividad. Así lo sostuvo el investigador y otorrinolaringólogo francés Alfred Tomatis (1920-2001) que fue el primero en intuir el papel fundamental y único de la audición en todos esos procesos y que terminaría siendo galardonado con diversos premios; entre ellos -en 1992- la Medalla de Honor de la Société d’Encouragement aux Arts et Lettres (Sociedad de Fomento de las Artes y las Letras).

¿La razón? Tomatis descubrió que la audición es un elemento fundamental en el desarrollo intelectual y emocional de la persona y que por distintas razones, en situaciones psicoemocionales conflictivas, el oído -a través de la clóquea- impide que escuchemos secuencias sonoras negativas. Lo que a la larga puede dificultar el aprendizaje y condicionar además el desarrollo de nuestra forma de hablar y de nuestras relaciones con el entorno. Pues bien, si no existen daños estructurales irrecuperables esos bloqueos no provocan daños definitivos y con una adecuada estimulación auditiva se puede ayudar a revertirlos. Tal es la base del método basado en las enseñanzas del Dr. Tomatis.

Alfred Tomatis creció en el mundo del teatro lírico ya que su padre, Humbert Tomatis, fue cantante profesional de ópera por lo que desde muy joven mostró interés en la relación existente entre la audición de alguien y la emisión de su voz. En los años cincuenta, al tiempo que como otorrinolaringólogo atendía los problemas vocales de algunos compañeros de su padre, dirigió el Laboratorio de Acústica de una empresa de Aeronáutica en la que tenía el cometido de examinar a los trabajadores que controlaban las pruebas de los reactores ya que debido a ello muchos padecían problemas auditivos. Un trabajo que le permitió constatar mediante audiometrías cómo muchos de esos trabajadores dejaban de oír los sonidos cuyas frecuencias están entre los 6.000 y 7.000 Hz. Y eso le llamó la atención porque a su padre y a sus amigos cantantes les pasaba lo mismo: perdían la capacidad de oír determinadas frecuencias, lo mismo que les pasaba a los obreros que trabajaban en la industria entre máquinas que producían mucho ruido. De lo que coligió que, para protegerse de esos molestos sonidos, la cóclea bloqueaba esas frecuencias a fin de que no resultar dañado.

Posteriormente, analizando con más precisión problemas de audición, comprobaría que las personas que bloquean auditivamente unas frecuencias tampoco pueden emitirlas con su voz. Fue su primer y fundamental descubrimiento y dio lugar a lo que hoy se conoce como “primera ley de Tomatis”: La voz sólo contiene lo que el oído escucha.

A partir de ese momento Tomatis se vería inmerso durante años en una amplia investigación sobre las relaciones existentes entre fonación y audición y con el tiempo, consecuencia de su primera ley, formuló una segunda: Si modificamos la audición se modifica instantánea e inconscientemente la emisión vocal.

Lo que le llevó al desarrollo de un dispositivo especial denominado “oído electrónico” con el que ayudaría a muchos cantantes a recuperar la voz perdida. El dispositivo permitía que el cerebro recuperara su capacidad para escuchar las frecuencias que fallaban en el paciente mediante la audición durante varias sesiones de una grabación de voz o de música filtrada en determinadas frecuencias demostrando así que si se devuelve al oído traumatizado la posibilidad de escuchar de forma correcta las frecuencias mal percibidas se acaba de forma inconsciente restaurando la emisión vocal Y ello dio lugar a la tercera ley: Es posible transformar la fonación mediante una estimulación auditiva sostenida durante cierto tiempo.

Como curiosidad diremos que en su edición de 29 de mayo de 1958 el diario La Vanguardia recogía la siguiente noticia: “El doctor Alfred Tomatis ha curado por mediación de su invento, la ‘oreja electrónica’, al famoso tenor Nicole Courcel que había perdido completamente la voz aquejado de una terrible sordera. Para ello -médula de su invento- hubo que aplicarle con dirección directa al cerebro del paciente una constante emisión de discos. El doctor Tomatis, en atención a la cuerda del tenor, eligió la voz de Caruso y ahora, prodigiosamente, canta exactamente igual que el famoso italiano”.

Los hallazgos de Tomatis serían contrastados y verificados a partir de 1957 por el doctor en Ciencias del Centro Nacional de Investigación Científica de París Raoul Husson y dieron lugar a dos presentaciones y publicaciones subsiguientes; una en la Academia de Ciencias de París en su sesión del 25 de marzo de 1957 y otra en la Academia de Medicina en su reunión del 4 de junio de 1957. Años más tarde -en 1969- Tomatis presentaría en la Academia de Medicina a instancias del profesor Moulonguet la investigación que hasta el momento había realizado sobre el acondicionamiento audio-vocal.

Hoy la eficacia de su método está confirmada y la Audiopsicofonología ha contribuido a la mejoría de muchos trastornos del aprendizaje y el lenguaje, trastornos de la atención, trastornos afectivos y emocionales, trastornos de la comunicación, trastornos psicomotores y trastorno generalizado del desarrollo así como al desarrollo personal y el bienestar, la mejora de la voz y la musicalidad, la preparación al parto y el aprendizaje de idiomas.

LA BASE DEL MÉTODO

Pues bien, con el fin de conocer más sobre las posibilidades de la propuesta de Alfred Tomatis decidimos ponernos en contacto con uno de los médicos que mejor lo conoce en España, el doctor Enrique de Juan, especialista en Audiopsicofonología formado en la escuela Mozart Brain Lab de Bélgica -una de las más importantes del continente europeo- y miembro de nuestro Consejo Asesor desde su creación.

-Díganos, doctor, ¿cuál es la base del Método Tomatis?

-Para comprenderlo debemos remontarnos a la gestación del ser humano ya que es en ese momento cuando el sistema nervioso se forma, condicionado en gran medida por el oído. Y es por eso que desde el oído puede luego condicionarse el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso. Tomatis entendió que oír y escuchar son dos procesos diferentes y que tienen mucho que ver con el funcionamiento del sistema nervioso. Oír es la percepción pasiva de los sonidos mientras que escuchar es un acto voluntario que requiere del deseo de usar el oído para enfocarlo en los sonidos seleccionados. Escucha que sin embargo puede verse alterada cuando se presentan errores en la interpretación de las informaciones sensoriales sobre las cuáles se construye. Son lo que denominamos distorsiones de escucha provocadas por los bloqueos de determinadas frecuencias sonoras. Y estas distorsiones pueden ser el origen de dificultades tanto en niños como en adultos y tener relación con todas las situaciones de la vida cotidiana. Bueno, pues la propuesta de Tomatis nos ayuda a determinar las causas de esas distorsiones y regularlas.

-¿Cómo se producen esos bloqueos?

-Por distintos factores psicológicos o biológicos; como traumas y conflictos emocionales, problemas en la fase de gestación o en los primeros años de vida. El cerebro en desarrollo puede cerrar la escucha y bloquear diferentes registros específicos limitando así el campo de escucha y, en consecuencia, el desarrollo intelectual de la persona. Hay causas acústicas. Por ejemplo, muchas de las personas que salen a cazar a menudo tienen traumas acústicos. En los niños pequeños, hasta los seis o siete años, los traumas acústicos aparecen en cambio cuando la madre habla en un tono de voz que el niño no soporta, cuando el profesor le grita o porque le golpean. Entonces el niño selecciona inconscientemente las frecuencias de esos momentos ¡y decide no volver a oírlas más! Las bloquea. Bloqueo que una vez producido permanece en el tiempo y da lugar a retraso escolar, problemas de aprendizaje, hiperactividad… ¡Simplemente porque no está escuchando bien determinados sonidos!

Conocí a un niño que cometía muchas faltas de ortografía estando ya en la ESO lo que le suponía un grave problema cuando, en cambio, en Matemáticas y Física iba muy bien. Cuando le hice la audiometría confirmé que a los 1.000 Hz, la frecuencia que Tomatis asociaba con el aprendizaje del lenguaje, tenía una caída que suele corresponder a los seis años. Y resulta que hablando con la madre supe que a esa edad tuvo una profesora muy estricta a la que comenzó a tener miedo justo cuando comenzaba a leer y a escribir. El niño bloqueó esas frecuencias y por eso le costaba muchísimo más la asignatura de Lengua. Y no sólo a él, también a otros compañeros que habían estado con esa profesora.

-¿Cuál es el mecanismo que justifica que seleccionemos unas frecuencias y no otras?

-Al igual que el estrés sin autocontrol emocional la tensión psicoemocional y la ansiedad provocan tensión y contracturas en algunos músculos del cuerpo. Como los músculos faciales -que muestran tensión, dolor o sufrimiento- o los de la espalda. El bloqueo de determinados sonidos tiene lugar mediante la habilitación o inhabilitación de los músculos más pequeños de nuestro organismo que están en el oído medio: los músculos que corresponden al hueso del martillo y del estribo. El primero regula la presión del tímpano. Si la presión no es correcta el mensaje del emisor no llega íntegro al cerebro. Dejamos de escuchar unas determinadas frecuencias. Por su parte, el músculo del estribo regula la presión de los líquidos del oído interno y si ésta no es la adecuada provoca una agitación de los líquidos del oído interno que es interpretada por nuestra amígdala como una situación de peligro poniéndose en marcha un proceso de reacción inconsciente, impulsiva y emocional que predomina por encima de la racional. Las distorsiones son debidas por tanto a cambios fisicoquímicos en el cerebro inducidos por la emoción. El oído se hace selectivo y cierra la escucha. Y cerrar la escucha a determinadas frecuencias implica a nivel neurofisiológico en el futuro una serie de cambios en los mensajes emitidos que el cerebro no puede codificar íntegramente y que dificultaran más adelante una escucha activa íntegra provocando diferentes alteraciones.

-¿Y qué papel juega la clóquea?

-La escuela de Tomatis mantiene una importante discrepancia con lo que actualmente sostienen los otorrinos. Éstos sostienen que el sonido viene por el aire y provoca en el estribo y los huesecitos del oído medio una vibración que nuestro cerebro traduce en información. Es la idea de la vía aérea. Tomatis sostiene sin embargo que debido a nuestro desarrollo filogenético la vía ósea es más importante que la aérea. Y por eso la forma anatómica de la clóquea está preparada para absorber el sonido. La teoría dice que el sonido óseo viaja a 5.000 metros por segundo -el aéreo lo hace a 320 metros por segundo- por lo que el sonido llega antes a la clóquea siendo en ellas donde se produce la interacción con el cerebro que es el que, finalmente, decide qué sonidos va a aceptar por la vía aérea. Tomatis postula que la clóquea es la que controla el músculo del estribo dilatándolo y contrayéndolo -en función del estímulo recibido- y emite la información al oído medio para que se cierre o abra en función de los bloqueos realizados. La clóquea se convierte así en un filtro sobre los sonidos que percibimos por la vía aérea. Y es que para Tomatis oír es una percepción pasiva de los oídos y en cambio escuchar es un acto voluntario del deseo de usar el oído para enfocar la atención sobre los sonidos seleccionados. Resumiendo, oímos por el aire y escuchamos por el cuerpo.

EL OÍDO ELECTRÓNICO

-¿Y cuál es la solución propuesta por Tomatis?

Restituir al oído lesionado la posibilidad de escuchar correctamente las frecuencias perdidas. Tú no puedes emitir sonidos que no escuchas por lo que si tienes una caída de frecuencias en una parte de la curva no puedes reproducir ese sonido porque no lo oyes. Una vez localizados -a través de un test audiopsicofonológico o test de escucha audiométrica- los registros que el paciente no escucha se le estimula el oído mediante sesiones de escucha de una música o una voz amplificada filtrada en ese registro, proceso al que denominamos estimulación auditiva sensorial. Se consigue así que la persona vuelva a oír las frecuencias que había bloqueado y ya no oía. Es una especie de gimnasia acústica pasiva que realizamos a través de lo que llamamos “oído electrónico”.

-¿En qué consiste?

-Se trata de un aparato que amplifica una grabación de voz o de música justo en la frecuencia que según el test el paciente tiene bloqueada. Hablamos de fragmentos de música que han sido seleccionados por su riqueza frecuencial y suelen ser de Mozart o bien cantos gregorianos. Grabaciones de alta calidad que deben ser pues reproducidas con dispositivos específicos y diseñados para tal efecto y que se emiten filtrados en las curvas que aparecen bajas en la audiometría. Es deseable que el aparato tenga unos auriculares específicos que además de tener la vía aérea también tengan la vía ósea, es decir, un terminal que se acopla al cráneo y es fundamental porque nos da la frecuencia específica para que la vía ósea resuene. Al cabo de algunas sesiones la escucha queda restaurada, el cerebro ha restaurado su capacidad para analizar esa frecuencia y escucharla. El oído electrónico cuenta además con una báscula electrónica que provoca un contraste sonoro constante entre agudos y graves destinado a reforzar la atención selectiva.

-¿Y cuáles son los principales problemas que permite tratar este método?

-Problemas psicomotores, de comportamiento -como la hiperactividad- y de aprendizaje: déficit de atención, dislexia, disortografía (problemas con la ortografía) y discalculia (problemas con el cálculo). E igualmente sirve para ayudar a un niño al que le cuesta estudiar. En el caso de los adultos es especialmente útil en las crisis de ansiedad, la depresión y los problemas de lateralidad cerebral, personas sin problemas psiquiátricos que tienen dificultades para hacer las cosas del día a día. Y asimismo es eficaz en el aprendizaje de idiomas.

Téngase en cuenta que nuestros oídos juegan un papel importante en la estimulación del cerebro ya que funcionan como una dinamo que transforma las estimulaciones que recibe en vibraciones o energía neurológica destinada a alimentar el cerebro.

Los sonidos agudos energetizan el cerebro mientras los graves lo drenan. Por tanto determinados problemas de audición dificultan que podamos enfocar, concentrar, organizar, memorizar, aprender y trabajar adecuadamente.

Además de ayudar a resolver, claro está, problemas de equilibrio porque como todo el mundo sabe están directamente conectados con el oído.

CUANTO ANTES, MEJOR

-¿A qué edad resulta más recomendable el uso de la estimulación auditiva?

-A cualquiera aunque cuanto más pequeño mejor porque el cerebro es más permeable. Nosotros, en algunas guarderías en las que hemos enseñado el método, ponemos a los niños a partir de los tres años música filtrada en los hertzios adecuados para facilitar su función motora. Y a los de cuatro la música correspondiente a las bandas del lenguaje. También hay otra música para los de cinco y seis años que se corresponde con la integración social. Pero, como decía, a cualquier edad se pueden obtener resultados.

-¿También durante el embarazo?

-Diferentes estudios en mujeres embarazadas han confirmado que las sesiones de escucha con el oído electrónico permite obtener beneficiosos efectos en el bebé y la madre. En la embarazada mejor sueño, partos más serenos y cortos, recuperación más rápida de la energía perdida durante el parto, menos cambios de humor bruscos y menos estrés. Y en el bebé un nacimiento más fácil; luego come y duerme mejor, está más alegre y llora menos. Le activa corticalmente, le mejora vestibularmente y va a desarrollar mayor capacidad neuronal. En definitiva, su cerebro funciona mejor.

-Resulta llamativo que las enseñanzas de Tomatis ayuden a aprender idiomas… ¿Cómo es posible?

Cuando se nace en un ambiente el oído tiende a escuchar mejor las frecuencias de la lengua propia del entorno, de la que más oye, porque debe adaptarte al medio. Y toda la musculatura de la laringe se prepara para establecer comunicación con el padre y la madre. Pero claro, cada lengua se mueve en unos tonos determinados. Los sonidos de la lengua española, por ejemplo, se forman más en tonos bajos mientras el inglés se fundamenta en tonos mucho más altos. El ambiente sónico de la madre inglesa oscila entre 2.000 y 3.000 Hz. Pues bien, es en la adaptación de nuestro oído al cambio de frecuencias donde se halla la dificultad para aprender idiomas. Y podrá o no creerse pero el protocolo de este método enfocado al aprendizaje de idiomas permite ahorrar casi un 40% de tiempo porque ayuda a través de música filtrada específicamente a mejorar la recepción de las frecuencias del idioma a aprender.

-Una última curiosidad: ¿es cierto que a través de una simple audiometría pueden detectarse otro tipo de problemas orgánicos?

Así es. Al tercer mes de vida el oído está completamente formado, sus huesos ya no crecen y la clóquea y el vestíbulo tienen ya establecidas conexiones neurológicas con el tálamo. La clóquea se divide en áreas de recepción que empiezan en 250 Hz y acaban por encima de los 8.000 Hz. Y cada frecuencia, cada zona de la clóquea, se corresponde con una zona del tálamo que, a su vez, se corresponde a través de la médula con las distintas partes del cuerpo. De tal manera que a través de la médula espinal podemos establecer una extrapolación sónica de nuestra salud.

En una audiometría los 250 Hz se corresponden con los pies, los 500 con las rodillas, los 750 con la pelvis y el hipocondrio, los 1.000 con el estómago, los 1.500 con la tiroides, el pulmón y el corazón, los 2.000 con las mandíbulas y ojos, los 3.000 con la frente y de ahí en adelante con aspectos más mentales como la conciencia o el estado de ánimo. Es decir, que si una persona tiene una caída en el área de los 1.000 hercios es fácil que presente problemas en el estómago, que no le funcione bien. De ahí que en estos casos cambiar la frecuencia mejore el problema físico. No olvidemos que en el organismo todo está relacionado y todo responde a determinadas frecuencias energéticas.

MEJORAR EL APRENDIZAJE

Explicadas someramente las soluciones propuestas por Alfred Tomatis examinemos ahora algunos de los trabajos que confirman su utilidad aunque como se trata de cientos vamos a limitarnos a citar unos pocos.

En 1983 H. A. Stutt realizó un trabajo para la Mc Gill University de Montreal (Canadá) titulado The Tomatis Method: A Review of Current Research en el que se concluye que el programa de estimulación auditiva produce beneficios “más allá de lo que podía esperarse” al lograr un significativo aumento del coeficiente intelectual, una mejora de las habilidades de lectura y del procesamiento perceptivo, la mejora de las habilidades académicas, una sensación de bienestar y adaptación generales, unas habilidades de comunicación más desarrolladas y mayor capacidad para expresar verbalmente los pensamientos y sentimientos.

En 1999 el Dr. Tim Gillmor publicó por su parte en International Journal of Listening un metaanálisis revisado por pares titulado The Efficacy of the Tomatis Method for Children with Learning and Communication Disorders: A Meta-Analysis (La eficacia del Método Tomatis en niños con trastornos de aprendizaje y comunicación: un metaanálisis) basado en cinco estudios de investigación que en total afectaban a 231 niños con trastornos de aprendizaje y comunicación. Pues bien, se extrajo la siguiente conclusión: “Se observaron efectos positivos en cada uno de los cinco dominios de comportamiento analizados: lingüística, psicomotriz, comportamiento personal y social, habilidades cognitivas y auditivas. Los resultados, aunque positivos, están limitados por varios factores incluyendo muestras de pequeño tamaño pero aún así indican que los importantes efectos obtenidos en los niños que participaron fueron consistentes con los informes clínicos de los efectos beneficiosos”.

La neuróloga y pediatra española Cori López i Xammar -especialista también en Audiopsicofonología y una de las alumnas más cercanas a Tomatis ya que fundó 32 centros en España y 2 en Sudamérica- declaró en 2011 a La Vanguardia lo siguiente: “Si se aplicase sistemáticamente en nuestros colegios el Método Tomatis el actual 30% de fracaso escolar español ¡descendería a la mitad! ¡Es pues escandaloso que no lo apliquemos! En Polonia se aplica en 200 escuelas con grandes resultados y a un coste bajísimo. Tras varias sesiones de escucha el niño con dificultades se centra, mejora su comprensión oral y lectora (…) ¡Solventa en suma sus dificultades de aprendizaje!”

Y no parece estar equivocada en su percepción. En 2006, con apoyo de la Universidad Nacional de Colombia, Silvia Lozano llevó adelante el proyecto Tomatis en la escuela: un proyecto de investigación con la idea de verificar si niños de entre 5 y 6 años expuestos al método de estimulación auditiva mejoraban su rendimiento. Y, en efecto, presentaron mejoras significativas en sus habilidades comunicativas, lingüísticas, cognitivas y emocionales lográndose además una mejor socialización con sus compañeros y adultos. Mejoraron claramente en vocabulario, lectura y escritura.

Pero quizás el trabajo que más nos acerca a lo que podría conseguirse en la escuela con la aplicación del Método Tomatis sea el proyecto Atención! El camino al éxito dirigido por la doctora Joanna Ratynska que se desarrolló en Polonia entre los años 2010 y 2013. El objetivo principal era comprobar si incluir la estimulación auditiva en los programas escolares sería beneficioso y fue cofinanciado con recursos del Fondo Social Europeo participando 1.333 niños de 62 escuelas de todo el país, tanto corrientes como de educación especial. Y esto es lo que dicen las conclusiones: “La estimulación auditiva del Método Tomatis aumentó los niveles de competencias en los niños de los primeros grados escolares. El efecto más destacado fue la mejora de las habilidades de aprendizaje y la socialización. Los resultados indican que el Método Tomatis podría ser beneficioso para el apoyo y promoción del desarrollo de niños con y sin necesidades especiales. El estudio también muestra que la estimulación auditiva puede convertirse en parte de un plan de estudios”.

En España no se han realizado desgraciadamente estudios de este nivel aunque sí alguna aproximación. Un equipo de investigadoras de la Facultad de Ciencias de la Educación y Psicología de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona analizó en dos escuelas de la provincia –Mediterrani en La Ampolla y Plá de Mar en Comarruga- la aplicación del Método Tomatis durante el curso 2013-2014 trabajándose con una media de 30 alumnos de entre 6 y 12 años por centro. Pues bien, mejoró su capacidad de atención, motivación y concentración y, por tanto, de aprendizaje. Entre el 70% y 80% de los alumnos estimulados mejoraron sus resultados. En cuanto a los alumnos con necesidades educativas especiales también expresaron mayor facilidad para aprender, sobre todo en procesos mecánicos y matemáticas.

Y por lo que al aprendizaje de inglés se refiere también mejoraron los indicadores de comprensión de la lengua, pronunciación y comprensión verbal. Es más, según el testimonio de las propias familias mejoraron en su autonomía al afrontar los trabajos de clase con mayor seguridad y mostrar más curiosidad por las asignaturas.

OTRAS PATOLOGIAS

En 2009 el investigador Jan Gerritsen publicó por su parte en Review of Research el trabajo Tomatis Auditory Stimulation en el que analizó 35 estudios publicados sobre el impacto del Método Tomatis y según sus conclusiones es útil a la hora de afrontar problemas en la voz, problemas de comportamiento, déficit de atención, desórdenes psicológicos, autismo, tartamudeo, parto y aprendizaje de lenguas extranjeras. Hay incluso trabajos específicos sobre el positivo impacto de la estimulación auditiva en niños autistas con mejoras en el habla, la audición, el pensamiento, la atención, el comportamiento, el aprendizaje, el rendimiento académico, el crecimiento personal, el conocimiento y expresión de sí mismos y las relaciones interpersonales.

El propio Tomatis observaría que los tartamudos muestran un descenso en la percepción de las frecuencias relativas al área del lenguaje de 1.000 a 2.000 Hz por lo que pensó que mejorar la agudeza de esas frecuencias ayudaría a reducir la tartamudez. Pues bien, el investigador de la Universidad de Potchefstroom (Sudáfrica) Van Jaarsveld realizó dos estudios que constataron que la estimulación auditiva mejora los principales problemas derivados de la tartamudez: torpeza lectora, torpeza en el discurso, velocidad lectora y velocidad hablada.

Cabe añadir que algunos de los estudios citados en su revisión por Gillmor confirman también mejorías en casos de ansiedad, tanto de tipo psicosomático como debidas a ataques de pánico. La razón, según explicó el propio Tomatis, es que al abrirse el oído a los sonidos de frecuencias altas de gran efecto energético se siente uno con mayor energía para afrontar los problemas.

Terminamos este breve texto con una cita incluida en el libro Listening for Wellness (Escucha para el bienestar) de Pierre Sollier, discípulo directo de Tomatis -a quien conoció en 1984 y con quien estudió en París en 1991- y persona que abrió el Centro Mozart de Lafayette en California (EEUU): “Cuando mejora la escucha como resultado del tratamiento diseñado por Tomatis la vida adquiere un color diferente y lo que parece imposible puede de repente llegar a ser posible. El tratamiento conduce en general a niños y adultos a una nueva apertura, a una mayor autoestima y a una visión más optimista de la vida”.

Francisco San Martin

Este reportaje aparece en
portada revista 198 dsalud
198
Noviembre 2016
Ver número