Isabel Bellostas: “La vacuna de la hepatitis B debería ser inmediatamente retirada”

La pediatra e investigadora española Isabel Bellostas está convencida de que existe relación directa entre la inoculación de la vacuna de la hepatitis B que se pone a los bebés nada más nacer y la bronquiolitis epidémica, enfermedad infecciosa propia de lactantes y niños pequeños que afecta al tracto respiratorio por lo que no entiende que se inocule de forma generalizada en los hospitales españoles, máxime cuando no es obligatoria (ninguna vacuna lo es en nuestro país). Y es que las bronquiolitis han pasado de ser causa del 4% de los ingresos de niños menores de 2 años ¡a la primera causa! ¿A partir de cuándo? Pues ¡desde que se generalizó la vacuna a comienzos de los años noventa! Lo ha explicado y denunciado públicamente pero tanto sus colegas como las autoridades sanitarias hacen caso omiso de sus advertencias. Es más, a su juicio el actual sistema vacunal está siendo causa de otras muchas patologías.

Isabel Bellostas: "La vacuna de la hepatitis B debería ser inmediatamente retirada"

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La vacuna infantil para la hepatitis B es ineficaz y potencialmente peligrosa por lo que es injustificable inoculársela en los hospitales a todos los recién nacidos; a menudo sin consentimiento explícito de los padres a pesar de que no es obligatoria.

Isabel Bellostas está convencida de la relación directa entre la vacuna de la hepatitis B y la bronquiolitis -enfermedad infecciosa que afecta al tracto respiratorio- por lo que no entiende que se inocule de forma generalizada en los hospitales españoles.

La bronquiolitis pasó de ser causa del 4% de los ingresos hospitalarios de menores de 2 años a la primera causa desde que se generalizó la vacuna de la hepatitis B a comienzos de los años noventa.

Las bronquiolitis se achacan desde hace muchos años a infecciones por distintos virus pero todo indica que la causa real puede ser la vacuna de la hepatitis B.

Para Isabel Bellostas achacar las bronquiolitis a infecciones víricas es un sinsentido porque éstas no producen reacciones tan graves y fulminantes; y mucho menos en bebés con un sistema inmunitario inmaduro.

El propio prospecto de la vacuna de la hepatitis B reconoce que puede provocar encefalitis, encefalopatía, migraña, esclerosis múltiple, neuritis, neuropatías -incluyendo hipoestesia y parestesia-, síndrome de Guillain-Barré y Bell, parálisis, neuritis óptica, convulsiones, síncope y mielitis transversa.

“La vacuna de la hepatitis B lleva 250 microgramos de aluminio cuando la Asociación Norteamericana de Nefrología permite 25 al día como máximo. ¿Cómo pueden pues introducírsele de golpe a un bebé -se pregunta Isabel Bellostas- y esperar que no pase nada cuando se trata de un reconocido neurotóxico? “

“Aconsejo a los padres que no vacunen de hepatitis B a sus bebés. No tiene ningún sentido. Y añadiré una cosa: los peores casos de broncoespasmos, reflujo gastroesofágico e intolerancias digestivas que he tratado son hijos de enfermeras vacunadas”, afirma Isabel Bellostas.

“Las vacunas, si alguien quiere usarlas por creer que son eficaces, deben ser personalizadas y fabricadas sin procesos industriales que las lleven a contener ADN fetal, mercurio, aluminio, escualeno o cualquier otro de los peligrosos coadyuvantes usados por la gran industria farmacéutica. Y deberían ser fabricadas por investigadores que supieran que se las van a poner a sus hijos y nietos”, afirma Isabel Bellostas.

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Noviembre 2016
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