Un
grupo de investigadores japoneses ha desarrollado un dispositivo doméstico bautizado
como Generador de Agua Sana Photon que, una vez instalado en el hogar,
permite alcalinizar el agua que consumimos para beber y cocinar así como producir
agua ácida para la higiene, tratar heridas menores o usarlo como plaguicida en
agricultura. Es más, otorga al agua -según sus creadores- efectos saludables e,
incluso, puede retrasar el envejecimiento.
Estamos
hechos en gran parte de agua. Es preciso repetirlo reiteradamente para que lleguemos
a asimilar la importancia que semejante información tiene para nuestra salud y
nuestras vidas. El 70% del peso de un cuerpo humano es agua (el 80% en el caso
de un niño). Y nuestra sangre es en un 90% agua. ¿Puede extrañar pues que el cuerpo
humano envejezca y enferme cuando ésta le falta? De hecho, un adulto necesita
2 litros y medio de agua al día para que sus funciones orgánicas se realicen correctamente
así que debería beber un mínimo de litro y medio ya que el agua procedente de
los alimentos aporta otro litro. Siempre, claro, que se consuma suficiente fruta
y verdura; de lo contrario deberá aumentarse en al menos medio litro el agua ingerida.
Piénsese que como resultado de las funciones metabólicas normales un adulto expulsa
aproximadamente 2 litros y medio de líquido cada día: litro y medio en forma de
orina, medio en forma de sudor, 400 cl. con la respiración y 100 cl. con las excreciones.
Por tanto, el agua ingerida debe suplir al líquido eliminado para el correcto
funcionamiento del organismo.
Todo esto indica que el agua es, sin lugar a
dudas, el elemento sólido más importante para la supervivencia del ser humano
y de la especie en su conjunto. E ignorar esta realidad debido a un sistema educativo
obsoleto ha llevado a que millones de personas despilfarren desde su infancia
el agua con comportamientos poco solidarios, escasamente inteligentes y, desde
luego, nada saludables. Afortunadamente vivimos en un país y un continente que
todavía no padece graves problemas de abastecimiento -salvo en ocasiones puntuales-
aunque eso podría cambiar en sólo unas décadas. Ya hay en el mundo mil doscientos
millones de personas sin acceso al agua potable. Y en países como China, la India
e Indonesia mueren dos veces más personas por diarrea -a causa de la insalubridad
del agua- que por Sida. Es más, se calcula que 6.000 personas -la mayoría niños
menores de cinco años- mueren en el mundo cada día debido a enfermedades
causadas por la contaminación del agua a causa de un saneamiento deficiente. Así
lo indican los datos del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo
de los Recursos Hídricos presentado en Tokio el pasado año. Y en él se vaticina
un futuro aterrador porque se afirma que "en la peor de las hipótesis, a mediados
del siglo XXI 7.000 millones de personas sufrirán de escasez de agua en 60 países"
agregando que "en el mejor de los casos serán 2.000 millones en 48 países". Y
todo ello a pesar de que en los últimos 50 años el consumo de agua se ha duplicado
en el planeta (no ciertamente en los países menos desarrollados).
Y sabiéndolo,
¿se realiza su consumo en el mundo privilegiado con inteligencia? No. Más que
consumir se derrocha. ¿Se utiliza como recurso fundamental para el mantenimiento
de nuestra salud? Tampoco. La realidad es que la gente, en general, sabe muy poco
de los beneficios del agua en la salud. Y, sin embargo, deberíamos aprender que
consumir suficiente agua cada día no sólo permite prevenir la aparición de muchas
enfermedades sino que además retrasa el envejecimiento tal y como venimos explicando
en esta revista desde hace meses.
Aún más: incluso podemos pensar en mejorar
la calidad terapéutica del agua que bebemos. Puede hacerse porque la tecnología
pone hoy a nuestra disposición los medios necesarios para conseguir que la misma
agua que consumimos sea todavía mucho más sana. Ya se ha hablado de ello en anteriores
reportajes de la revista (vea el apartado especial con los textos publicados
sobre la importancia del agua en nuestra web: www.dsalud.com); y en esta ocasión
vamos a hacerlo de nuevo pero esta vez refiriéndonos a un aparato japonés que
permite tanto alcalinizar como acidificar el agua que bebemos a voluntad.
GENERADOR
DE AGUA ALCALINA IONIZADA
Japón es un país muy industrializado y superpoblado que padece graves problemas
de contaminación en sus aguas. De ahí que muchos científicos hayan investigado
cómo mejorar la calidad de la misma. Y que uno de los logros sea un ionizador
que alcaliniza el agua corriente, tecnología aprobada ya hoy por las autoridades
japonesas para su uso terapéutico.
Pues bien, esa tecnología ya ha llegado
a nuestro país. Nos referimos al Generador de Agua Alcalina Ionizada de
la empresa Photon. Un aparato que tiene la singularidad de permitir dividir
el agua potable corriente que llega hasta el grifo en agua alcalina -apta para
el consumo- o en agua ácida -ideal para limpieza y desinfección-. Y todo mediante
un dispositivo que permite hacer la elección de forma prácticamente instantánea.
Se lo explicamos: el aparato tiene en su interior dos recámaras, una con un electrodo
positivo y la otra con un electrodo negativo -ambos de titanio recubierto de platino-
que están separadas por una membrana porosa que permite el paso de minerales pero
no de las moléculas de agua. De esa forma, cuando el agua entra en el aparato
los minerales alcalinos -entre ellos el calcio, el magnesio, el sodio y el potasio-
son atraídos por el electrodo negativo ya que tienen carga positiva. Y los minerales
ácidos, de carga negativa, lo son por el electrodo positivo. Con lo que el aparato
concentra en una zona los minerales alcalinos y en otra los minerales ácidos que
son los que otorgan la condición de alcalina o ácida al agua.
Luego, para
evitar una posible confusión, el aparato hace salir el agua alcalina por un grifo
y la ácida por una manguera separada. Con lo que ya estamos en condiciones de
escoger agua alcalina ionizada para beber o cocinar, o agua ácida no apta para
el consumo pero ideal para el lavado de las manos, la limpieza de la comida y
los utensilios de cocina e, incluso, para tratar heridas menores por su potencial
esterilizador.
Cabe añadir que la diferencia entre un agua alcalina y un
agua ácida se define mediante un marcador convencionalmente utilizado: el "pH"
(que significa "potencial de hidrogeniones"). ¿Y por qué es importante
el grado de acidez o alcalinidad del agua?, supongo que se preguntará el lector.
Para explicarlo deberemos sumergirnos en el acuoso interior del ser humano...
EL
pH
Todos
sabemos que el agua es el mejor disolvente que existe. Pues bien, en el agua potable
que consumimos hay un gran número de minerales que son los que definen su acidez
o alcalinidad. Y ésta se determina por medio de una escala universal graduada
de 0 a 14 siendo 7 el punto correspondiente a la neutralidad. Por tanto, cuando
un agua tiene un pH inferior a 7 se dice que el agua -o el líquido que se quiera
medir- es ácida, si es igual a 7 se dice que es agua neutra y si es superior a
7 agua alcalina.
Dicho esto hay que añadir que el pH normal del líquido extracelular
e intracelular de nuestro cuerpo fluctúa entre 7'35 y 7'45. Nuestro organismo,
pues, tiende ligeramente a la alcalinidad. Y de ahí que, según los expertos japoneses,
consumir el agua del grifo de nuestros hogares -generalmente agua neutra- sea
indudablemente saludable... pero que beber agua alcalina lo sea aún más. Y no
-afirman- porque tenga un valor nutritivo especial, incremente la energía o tenga
valor medicinal -no es así- sino simplemente porque neutraliza el exceso de acidez
de nuestro organismo, algo que en gran medida es el causante de muy diversas enfermedades
y del proceso de envejecimiento. Vamos a comentarlo.
EL
EXCESO DE TOXINAS
En su actividad metabólica diaria todas las células de nuestro cuerpo, al recibir
los nutrientes que convierten en energía, producen desechos. Sean alimentos naturales,
sea comida basura, siempre se producen desechos al ser asimilados. Y en su gran
mayoría esos desechos -que el organismo elimina básicamente a través de la orina,
las heces y la transpiración- son de naturaleza ácida. Y de aquí que la orina
y la superficie de la piel sean de naturaleza ácida (bueno, en realidad el pH
de nuestra orina oscila entre 4.6 y 8 ya que depende de lo que se elimine). En
cuanto a la acidez de la piel ese hecho es positivo porque nos protege de los
microbios y virus con los que entra en contacto.
Ahora bien, cuando se rompe
el equilibrio y nuestro organismo comienza a producir y almacenar más desechos
tóxicos de los que puede eliminar se manifiestan diversas dolencias. Y las principales
razones de ese desequilibrio suelen ser las siguientes:
-Un
estilo de vida sedentario y estresante. Realizamos muy escaso ejercicio,
bebemos poca agua y descansamos menos de lo que debiéramos. En suma, llevamos
una vida marcada por el estrés y las preocupaciones.
-Una
alimentación inadecuada. La mayor parte de los alimentos que se consumen
son de naturaleza ácida. Las carnes, pescados y mariscos así como la mayor parte
de los cereales son ácidos mientras la mayoría de las frutas y vegetales son alcalinos
(aunque los cítricos tienen sabor ácido contienen minerales alcalinos por lo cual
también se les considera alcalinos).
-Un medio ambiente
contaminado. Es importante saber que mueren muchas más células sanas
de nuestro organismo por las sustancias tóxicas contaminantes depositadas en el
agua, el aire y la tierra que por muerte natural en el transcurso de los procesos
metabólicos.
EL
EXCESO DE ACIDEZ, CAUSA DE MUCHAS PATOLOGÍAS
Según los investigadores japoneses, como el organismo tiene que preservar el nivel
alcalino de la sangre para poder mantenerse con vida los desechos ácidos que no
logra eliminar los convierte en desechos sólidos. Desechos que, cuando se acumulan,
acaban compactándose y convirtiéndose en colesterol, ácido graso, ácido úrico,
piedras en los riñones y vejiga, uratos, fosfatos, sulfatos, etc. produciendo
un gran número de enfermedades. Es decir, taponan las arterias y los capilares
provocando una deficiente circulación sanguínea incapaz de realizar la labor necesaria
para mantener el organismo en condiciones saludables. Porque cuando se reduce
el suministro de sangre a los diferentes órganos y zonas del cuerpo empiezan a
aparecer dificultades en el funcionamiento de los mismos. De hecho, hay investigadores
que afirman que incluso muchas de las llamadas enfermedades degenerativas están
causadas por un exceso de desechos ácidos tóxicos. W. Crile, ex director
de su propia clínica en Cleveland (EEUU), sostiene por ejemplo que "no existe
la muerte natural. Todas las llamadas muertes por causas naturales son sencillamente
el punto terminal de una saturación de acidez en el organismo". Una opinión
que junto a la de muchos otros especialistas fue recogida por Mary C. Hogle
en su libro "Comidas que alcalinizan y sanan" en el que puede leerse: "Cuando
el cuerpo llega a los límites de tolerancia para los desechos tóxicos, tanto en
el sistema digestivo como en cualquier otro tejido del organismo, comienza de
inmediato un proceso de limpieza que puede tomar varias formas: diarrea, dolores
de cabeza, gripes, erupciones cutáneas, abscesos, forúnculos, reumatismo, inflamaciones
de los ojos o de otros órganos, cataratas, escalofríos, fiebres u otros síntomas
que se conocen como enfermedad aguda. Pero todo esto tiene su origen en una sola
causa: la acumulación de desechos ácidos en el organismo."
Es más, los
suplementos de vitaminas, minerales y otros oligoelementos que se toman muchas
veces con la esperanza de mantener o mejorar la salud no son útiles si el organismo
está acidificado por un exceso de residuos ácidos.
Pues bien, según los expertos
japoneses el agua alcalina puede jugar un papel fundamental en la neutralización
de esa acidificación ya que si se toma diariamente ayuda a eliminar gradualmente
los desechos ácidos acumulados en el organismo. Y con una clara ventaja sobre
cualquier dieta por muy natural que ésta sea ya que no agrega ningún tipo de desechos
ácidos en el proceso de metabolización alimentaria.
El agua ácida tiene un
número mayor de iones de hidrógeno (H+) que de hidróxido (OH-) -al contrario que
la alcalina que tiene más iones de hidróxido que de hidrógeno- y por ello posee
también más átomos de oxígeno. De ahí que el agua alcalina sea conocida como agua
rica en oxígeno, elemento fundamental para todas las operaciones celulares. Sirva
este ejemplo que vale la pena considerar: en un vaso de agua de 300 cc hay aproximadamente
1025 moléculas de agua (H2O). Buen, pues si ese agua tiene un pH alcalino de 10
habría aproximadamente 1021 iones de hidróxido (OH-) y unos 1015 iones de hidrógeno
(H+). Es decir, el número de iones de hidrógeno es una millonésima de los iones
de hidróxido lo que es casi insignificante. Y es esa gran cantidad de iones de
hidróxido la que permite neutralizar los iones de hidrógeno en el cuerpo reduciendo
los desechos ácidos.
LOS
EFECTOS DEL AGUA ALCALINA
En definitiva, según numerosos estudios realizados en Japón la eliminación de
desechos ácidos produce una mejoría sustancial en la salud. De ahí que el consumo
de agua alcalina como la producida por el Generador de Agua Sana Photon proporcione
en el cuerpo una ganancia en la alcalinidad con unos beneficios prácticamente
inmediatos. Así, según esos estudios,
-Evita las fermentaciones -productoras
de toxinas- en nuestros intestinos asociadas a una mala o deficiente calidad de
los alimentos.
-Colabora en los casos de diarrea crónica. El Ministerio de
Salud Pública japonés confirmó ya en 1965 que el agua alcalina iónica tiene un
efecto curativo en la indigestión, la diarrea crónica, las enfermedades del estómago
e intestino y el estreñimiento.
-Favorece la digestión de los alimentos.
-Neutraliza la hiperacidez gástrica, origen de gastritis y úlceras gastroduodenales.
-Atraviesa más fácilmente las paredes celulares favoreciendo la alimentación de
las células y la eliminación de sustancias residuales en su metabolismo. El proceso
de electrolisis rompe los racimos moleculares (cluster) constituidos en torno
a las moléculas de agua al adherirse a ellas moléculas de productos contaminantes
lo que dificulta las funciones metabólicas. Los cluster de 10-13 moléculas pueden
ser reducidos a la mitad mejorando el trasvase de nutrientes entre el exterior
y el interior de la célula.
-Combate la acidez orgánica ocasionada tanto por
la "comida basura" como por las dietas excesivamente ricas en carne y productos
refinados.
A medio plazo, los beneficios de beber agua alcalinizada iónicamente
se traducen en la prevención de gran número de dolencias: diabetes, asma bronquial,
dermatitis, hepatitis, artritis crónica reumática, colesterol alto, síndrome de
Meniere, insomnio, obesidad, dolores de espalda, neuralgias, enfermedades del
climaterio, hemorroides, disentería crónica, etc.
EL
AGUA ALCALINA Y EL CÁNCER
Incluso para sobrellevar una enfermedad tan grave como el cáncer podría ser positivo
el uso de agua alcalina. Por su propia naturaleza física un sistema alcalino es
rico en oxígeno, la sustancia más esencial para la vida humana. Y hace ya algunas
décadas el Dr. Otto Warburg -único médico que ha ganado dos premios Nobel
en vida en la misma modalidad- demostró que el cáncer es anaeróbico, es decir,
se desarrolla en ausencia de oxígeno libre. Y, consecuentemente, es difícil que
pueda desarrollarse en un ambiente de pH alto alcalino y, por tanto, cargado de
oxígeno. De ahí que para Warburg el cáncer, además de innumerables causas secundarias,
tenga una causa primaria: "La primera causa del cáncer -afirmaría- es
el reemplazo de la respiración normal de oxigeno de las células del cuerpo por
una respiración celular anaeróbica".
Warburg explica que la carencia
de oxígeno impide completar adecuadamente el proceso de combustión en la célula
por lo que poco a poco se hace imposible la creación de células sanas, quemar
energías y eliminar desperdicios. Y en esas condiciones al sistema inmune se le
hace cada vez mas difícil resistir los ataques a que está sometido ya que las
células y fluidos del cuerpo se intoxican. Obviamente, si permitimos que esa carencia
de oxígeno se vuelva crónica el sistema inmune se va agotando y aparece la enfermedad.
Los desechos ácidos depositados en algunas áreas u órganos provocarán la muerte
de algunas células cuyos desechos se acaban convirtiendo a su vez en ácidos. Cuando
el ácido se acumula en alguna zona del cuerpo (con excepción de los fluidos estomacales,
que deben ser ácidos para remover la basura metabólica y digerir los alimentos)
ésta se vuelve deficiente de oxígeno y -siempre según Warburg y quienes comparten
su visión del cáncer- algunas células podrían adaptarse a ese ambiente y, en lugar
de morir -como las células normales hacen en un ambiente ácido, aunque eso suponga
la aparición de diversas enfermedades- sobreviven convirtiéndose en células anormales.
Células anormales que no responden a los procesos biológicos naturales, crecen
indefinidamente sin orden e inician un proceso cancerígeno.
Bueno, pues el
agua alcalina, al permitir al organismo mantener un nivel interno rico en oxígeno,
dificulta también el crecimiento de las células tumorales.
EL
AGUA ALCALINA Y EL ENVEJECIMIENTO
Hay estudios científicos que muestran que las células y tejidos de la gente joven
tiene 10 veces más enzimas que las de la gente mayor. Y que el entorno ácido perjudica
notablemente el trabajo de las enzimas, moléculas proteicas especializadas que
aceleran hasta en miles de veces las reacciones bioquímicas de cada célula, tejido,
órgano o sistema. Es decir, se trata de sustancias vitales sin las cuales las
reacciones químicas necesarias para la vida no tendrían lugar (regulan la temperatura
corporal, la contracción muscular, la conducción nerviosa, la excreción de orina,
el intercambio de gases en el pulmón, la utilización de oxígeno por la células,
el crecimiento y reparación celular, el proceso digestivo...). Pues bien, nuestras
enzimas se inactivan si el pH celular se desvía más allá de unos estrechos límites.
Y si los niveles de enzimas disminuyen los procesos de reparación celular y de
defensa no responden eficientemente con lo que también el proceso de envejecimiento
celular se acelera.
A todo ello hay que añadir el efecto de los radicales
libres sobre nuestro organismo y su cada vez más reconocida influencia en el envejecimiento.
Los procesos normales del organismo -como el metabolismo de los alimentos, la
respiración o el ejercicio- producen radicales libres, moléculas inestables y
altamente reactivas. Su "misión en la vida" es la de remover el electrón que les
hace falta de las moléculas que están a su alrededor para obtener la estabilidad.
Solo que la molécula "atacada" (a la que "roba" el electrón) se convierte entonces
a su vez en un radical libre. Y de esa manera se inicia una reacción en cadena
que daña muchas células y descompone las membranas de nuestras células llegando
a destruir y mutar su información genética facilitando así el camino para que
se desarrollen diversos tipos de enfermedades y nuestro organismo vaya envejeciendo.
Pues bien, el equilibrio en el organismo lo ponen los antioxidantes, sustancias
que tienen la capacidad de inhibir la oxidación (proceso de captación de electrones)
causada por los radicales libres. De los que unos actúan a nivel intracelular
y otros en la membrana de las células, siempre en conjunto para proteger a los
diferentes órganos y sistemas. Lo que pasa es que su trabajo se puede ver desbordado
cuando, además de con los radicales naturales, tienen que enfrentarse con aquellos
procedentes de fuentes externas como la contaminación industrial, el tabaco, la
radiación, los medicamentos, los aditivos químicos presentes en los alimentos
procesados y los pesticidas, por nombrar sólo los más comunes y los que masivamente
nos invaden.
Obviamente el peligro de la oxidación causada por los radicales
libres se contrarresta proporcionando al cuerpo antioxidantes para neutralizarlos
y prevenir así su acción perjudicial, especialmente las vitaminas C y E, el betacaroteno
y el selenio que actúan liberando electrones en la sangre que, al ser captados
por los radicales libres, los convierten en moléculas estables.
Sin embargo,
el agua alcalina tratada por electrolisis puede ser aún mejor solución porque
aporta una gran cantidad de electrones libres que pueden bloquear la alteración
de las células normales ya que al ser una sustancia de bajo peso molecular y gran
dinamismo le permite alcanzar todos los tejidos del cuerpo en un tiempo muy corto.
Según sus creadores, el agua alcalina ionizada producida por el Generador Agua
Sana Photon tiene un potencial oxido-reductor (o "redox") negativo de aproximadamente
de -250 a -350 mV -lo que significa que tiene una masa grande de electrones preparados
para ser cedidos a los "ladrones" de electrones- mientras que el agua corriente
neutra y con un pH de 7 tiene un redox positivo de aproximadamente +400 a +500
mV; y, por consiguiente, está inclinada a adquirir electrones y robarlos de otras
moléculas lo que no ayudaría en el caso de los radicales libres.
Hay que explicar
que el potencial óxido reductor resulta para muchos más importante que el propio
pH porque incluso aún cuando pudiéramos alcalinizar el pH del agua corriente con
productos como el hidróxido de sodio o acidificarla con cloruro de hidrógeno el
redox apenas variaría; sin embargo, a través de la electrolisis el potencial redox
del agua alcalinizada puede llegar a ser de -1.000 mV y, por ende, posee una enorme
capacidad para generar electrones libres que contrarresten los radicales libres.
VIRTUDES
DEL AGUA ÁCIDA
Debemos agregar que el agua ácida con un redox potencial de +700 a +800 mV es
un magnífico agente oxidante que permite arrebatar electrones a las bacterias
para acabar con ellas. Por tanto, también el agua ácida que proporciona el aparato
es muy útil, especialmente como esterilizador, convirtiéndose en un medio ideal
para el lavado de las manos y la limpieza de comida o de los utensilios de cocina
así como para tratar heridas, quemaduras menores, picaduras de insectos, arañazos,
raspaduras y pequeñas escoraciones de la piel.
El agua hiperacidificada ha
demostrado ser eficaz -en hospitales japoneses- en el tratamiento de llagas y
heridas con infecciones. Pero quizás su aplicación más prometedora esté en el
ámbito de la agricultura dónde se ya ha usado eficazmente para matar los hongos
de las plantas. Con la ventaja de que como no es tóxica puede aplicarse sin llevar
equipos especiales de protección al no representar ningún peligro para la piel
o el sistema respiratorio. Ni hay tampoco peligro para el medio ambiente.
Sólo nos resta añadir que basta con dejar correr unos segundos el agua a través
del aparato que nos ocupa y ya puede beberse. Eso sí, teniendo en cuenta la alta
variabilidad de las condiciones atómicas del agua los efectos alcalinos se mantendrán
siempre que se beba de inmediato o se guarde en una botella opaca para ser consumida
antes de las 48 horas si se guarda en nevera o antes de 24 si se mantiene fuera
pero en algún lugar oscuro.
Recuérdelo: beber agua en cantidad suficiente
es excelente para la salud. Así que si hasta ahora no lo había hecho comience
a hacerlo. Eso sí, vaya aumentando las cantidades con moderación.
Antonio
Muro
Nota
de la redacción
En
el ámbito de la salud es frecuente encontrar enfoques aparentemente contradictorios
de los que nos limitamos a hacernos eco, como es nuestra obligación. Investigaciones
recientemente citadas por nuestra revista afirmaban, contradiciendo aparentemente
lo dicho en este artículo, que las células tumorales cancerígenas se desarrollan
mejor en ambientes muy alcalinizados haciéndose necesario acidificarlas para evitar
su crecimiento. Pues bien, a nuestro entender es obvio que más allá de las diferencias
existentes hoy sobre el tratamiento del cáncer en las distintas teorías científicas
es imprescindible tener en cuenta que nuestro organismo depende de un delicado
equilibrio y son los excesos de cualquier tipo, sea por alcalosis o acidificación,
los que conducen a la enfermedad. Somos simultáneamente ácidos y alcalinos por
lo que ninguno de los dos aspectos debe de ser obviado y necesitamos mantener
ese equilibrio. Y no tiene las mismas necesidades alcalinas de alimento o agua
la persona vegetariana que realiza ejercicio físico moderado de forma habitual
que la sedentaria, estresada y consumidora habitual de carne que, por su estilo
de vida, necesita una mayor ingesta de antioxidantes. Es decir, lo que es bueno
en determinadas condiciones de vida no lo es en circunstancias distintas. De ahí
que lo indicado sea siempre consultar al experto.
Cómo
alcalinizar el organismo
-Reduzca de forma notable o suprima el consumo de azúcar, los productos refinados,
las grasas saturadas, las proteínas animales y los productos lácteos pasteurizados,
incluyendo el yogur.
-Ingiera frutas y verduras frescas, crudas o en zumo
(el zumo de limón puro -dos veces al día- y las coles son especialmente recomendables).
-Ingiera suplementos de enzimas si tiene problemas de digestión.
-Desintoxique
su organismo.
-Aprenda a respirar de forma adecuada, es decir, profundamente.
-Procure mantenerse emocionalmente equilibrado.
-Evite el ejercicio que
requiera excesivo y prolongado esfuerzo físico.