¡Acusan a China de asesinar a 90.000 personas al año para extraerles órganos!

En China son asesinadas más de 90.000 personas al año -250 diarias- para extraerles órganos con los que comerciar, en muchas ocasiones mientras aún están vivos. Una auténtica industria de la muerte que obtendría entre 60.000 y 100.000 órganos para vender al mejor postor por miles de millones de dólares. Al menos así lo aseguran el exsecretario de Estado de Canadá para la zona Asia-Pacífico David Kilgour y el abogado canadiense especializado en derechos humanos David Matas quienes el pasado 2 de febrero reiteraron su denuncia en una rueda de prensa celebrada en Madrid a la que la inmensa mayoría de los medios de comunicación españoles no acudió a pesar de que un par de horas habían entregado en el Congreso de los Diputados un documento sobre el asunto en el que 251.035 personas solicitan la intervención de las autoridades españolas.

TRASPLANTES CHINA

El informe presentado el pasado 19 de febrero se terminó en junio de 2016, ocupa 680 páginas, contiene 2.400 referencias, se presenta bajo el título Cosecha sangrienta / La masacre y lo firman el exsecretario de Estado canadiense David Kilgour, el abogado de la misma nacionalidad David Matas y el investigador, defensor de derechos humanos, escritor y antiguo miembro de la Fundación para la Defensa de las Democracias Ethan Gutmann, Es más, éste último es autor de la obra The Slaughter (La nasacre) publicada en 2014 en la que se denuncia que las personas a las que mayoritariamente se están extrayendo órganos son practicantes de Falun Gong y miembros de etnias minoritarias de ese país como los tibetanos y los uigures además de algunos cristianos. Cabe agregar que el informe va acompañado de un escrito firmado por 251.000 personas que solicitan la intervención de las autoridades españolas para parar esta matanza. Los denunciantes estiman que en la actualidad se asesina en China a unas 90.000 personas al año -más de 250 diarias- extrayéndose entre 60.000 y 100.000 órganos para comerciar con ellos. Cifra que según los denunciantes niega el Gobierno chino alegando que “sólo” obtienen anualmente unos 10.000 órganos y de forma “legal”.

Esta denuncia ya fue presentada inicialmente hace ahora más de diez años por David Kilgour y David Matas y Discovery DSALUD informó ampliamente de ello en el reportaje que con el título Extraen órganos a decenas de miles de personas para trasplantárselos a quienes pagan por ellos publicamos en el nº 91 de la revista correspondiente a febrero de 2007 (puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com).

Todo esto empezó cuando la organización no gubernamental Coalición para investigar la persecución a Falun Gong -con sedes en Estados Unidos y Canadá- pidió a Kilgour y Matas que investigaran la afirmación hecha el 17 de marzo de 2006 en el diario Epoch Times por una trabajadora del Hospital de Sujiatun (China) -que aparecía con el pseudónimo de Annie para proteger su identidad- según la cual su exmarido había estado involucrado en la extracción de órganos de seguidores de la disciplina espiritual Falun Gong. Annie explica que sospechó que algo extraño ocurría al constatar que los pedidos de algunos productos -como el papel higiénico y el arroz- eran mayores de lo que razonablemente cabía esperar siendo entonces cuando su exmarido, cirujano del hospital, le reveló que en él se estaba llevando a practicantes sanos de Falun Gong para extraerles órganos y que él mismo había extraído personalmente córneas a más de 2.000 entre 2001 y 2003. Dejando claro que ninguno había sobrevivido porque otros colegas les habían extraído el resto de los órganos incinerándose a continuación sus restos.

Matas y Kilgour aceptaron investigar el caso averiguando que en China se habían hecho entre 2000 y 2005 unos 41.500 trasplantes de órganos, número tan alto que no podían proceder solo de personas declaradas clínicamente muertas. “Hemos llegado a la lamentable conclusión de que los alegatos son auténticos –explican en el informe que emitieron el 6 de julio de 2006-. Creemos que ha habido -y continúa pasando hoy- sustracción no voluntaria a gran escala de órganos a practicantes del movimiento Falun Gong. Nuestra conclusión es que el Gobierno de China, a través de organismos de numerosas zonas del país -especialmente hospitales pero también centros de detención y ‘cortes populares’- han asesinado desde 1999 a un gran número -desconocido- de prisioneros de conciencia de Falun Gong. Sus órganos vitales -incluyendo corazones, riñones, hígados y córneas- se les extrajeron simultáneamente de manera no voluntaria para venderlos a elevados precios; a veces a extranjeros que deben esperar mucho tiempo en sus países para obtener órganos voluntariamente donados”.

El informe incluye dramáticas reproducciones de conversaciones telefónicas grabadas en distintos hospitales de China por voluntarios que se hicieron pasar por personas que necesitaban urgentemente un órgano para ellas o para algún pariente. Transcribimos una de las que ya se recogían en el informe de 2006 entre “M” y el doctor Lu, uno de los médicos del Hospital Minzu de la ciudad de Nanning en la región autónoma china de Guangxi:

-¿Pueden encontrar órganos de practicantes de Falun Gong?

-No hay forma de obtenerlos. Es bastante difícil conseguirlos ahora en Guangxi. Si no puede esperar le sugiero que vaya a a Guangzhou porque a ellos les es sencillo obtener órganos. Pueden buscarlos en toda la nación. Al hacer un trasplante de hígado pueden obtener a la vez un riñón así que lo tienen fácil. Son muchos los centros que acuden a ellos cuando hay desabastecimiento.

-¿Por qué les es tan fácil obtenerlos?

-Porque es una institución importante; contactan con el sistema (judicial) en nombre de toda la universidad.

-¿Entonces obtienen órganos de practicantes de Falun Gong?

-En efecto.

-¿Los órganos que obtienen son de centros de detención o de prisiones?

-De prisiones.

-¿Y pertenecían a practicantes saludables…?

-Correcto. Y elegimos los mejores para asegurar la calidad de la operación.

-Eso significa que eligen los órganos ustedes mismos…

-Correcto.

-¿Y generalmente qué edad tienen los proveedores de órganos?

-Normalmente alrededor de 30 años.

-¿Entonces ustedes van a la prisión a seleccionarlos?

-Correcto. Debemos seleccionarlos.

-¿Pero la persona sabe que le quitarán sus órganos?

-No, no lo sabe.

En fin, si el lector ha conseguido controlar sus ganas de vomitar de asco tras leer esta conversación en la que un médico se comporta como el dependiente de una carnicería sepa que es solo uno de los muchos testimonios similares recogidos.

AÑOS DESPUÉS LA MASACRE CONTINÚA

 A partir de aquel informe -del que dimos amplia cuenta y la inmensa mayoría de los medios de comunicación españoles ocultó- hubo en otros países fuertes movimientos de protesta que obligaron al Gobierno chino a anunciar el 2 de diciembre de 2014 que a partir del 1 de enero de 2015 dejarían de extraer órganos “a los presos condenados a muerte”. Porque tal fue la justificación oficial a la enorme cantidad de órganos que se trasplantaban en el país a pesar de tratarse de una versión poco creíble teniendo en cuenta que nunca han dado datos de cuántos presos ejecutan al año y el hecho que la mayoría de los detenidos de ese país padece hepatitis B lo que impide que muchos de sus órganos sean útiles para trasplantes.

David Matas denuncia además que a pesar de ese anuncio oficial lo cierto es que no se cambió la legislación y de ahí que junto a Kilgour y Ethan Gutmann decidieran actualizar sus datos y emitir el nuevo informe ahora presentado: “El resultado –explican- es un texto de 680 páginas y 2.400 notas en el que llegamos a la conclusión de que no ha habido un cambio real. Tras el anuncio realizado el volumen de trasplantes no ha disminuido y la industria de trasplantes continua a pleno ritmo. El volumen de trasplantes sigue siendo mucho más alto del que reconoce el Gobierno chino. Daba una cifra de 10.000 al año y nosotros hemos llegado a la conclusión de que son anualmente entre 60.000 y 100.000”.

La novedad es que en el nuevo informe se acusa directamente al Partido Comunista Chino de consentirlo y beneficiarse de ello. “La conclusión final –dicen- es que el Partido Comunista Chino ha involucrado al estado en la matanza en masa de inocentes; especialmente de practicantes de la comunidad Falun Gong pero también de uigures, tibetanos y cristianos con el fin de obtener órganos para trasplantes. Incluso teniendo en cuenta el volumen de trasplantes que el Gobierno chino ha reconocido oficialmente hay una sustancial discrepancia entre el número de trasplantes reales y el número de ‘fuentes’ que el Gobierno de China ha identificado como son los presos condenados a muerte y los donantes voluntarios. Tal discrepancia es una de las razones -entre otras- que nos han llevado a la conclusión de que los grupos antes citados han sido la ‘fuente’ de muchos -de hecho de la mayoría- de los órganos utilizados para trasplantes”. Añadiendo de forma concluyente: “Las pruebas que poseemos muestran un volumen mucho mayor de trasplantes del que admite el Gobierno de China. Y esa discrepancia nos lleva a concluir que ha habido una masacre aún mayor de la que creíamos de practicantes de Falun Gong”.

En el informe de 2016 se recogen otros testimonios que permiten entender el funcionamiento de esta industria de muerte. Como el de una persona que el 31 de marzo de 2006 escribió a la revista Epoch Times identificándose como médico militar de alto rango perteneciente al General Logistics Department del Comando Militar de Shenyang y decía “La Comisión Militar Central del Partido Comunista de China tiene reglamentado desde 1962 -y sigue vigente hoy- que todo condenado a muerte o infractor de gravedad pueda ser tratado según las necesidades del desarrollo nacional socialista de acuerdo al ‘protocolo revolucionario'”. Añadiendo: “La extracción de órganos de delincuentes graves quedó regulada por un reglamento complementario promulgado en 1984 y muchos de los departamentos locales de seguridad pública cumplieron con esos objetivos trasplantando directamente órganos e incinerando luego los cuerpos. Tras 1992 el aumento de costes de las materias primas y el desarrollo de algunas industrias hizo que los cuerpos humanos se convirtieran en una materia prima valiosa. Es decir, los cuerpos –vivos o muertos– se convirtieron en materia prima”. Y por si hubiera dudas agrega: “En la actualidad los miembros del Comité Central del Partido Comunista de China definen a Falun Gong como un tipo de enemigo y eso implica que no hay necesidad de informar sobre el trato que se les da. En otras palabras, al igual que los delincuentes más peligrosos los miembros de Falun Gong no son vistos como seres humanos sino como materia prima. Son una mercancía(los subrayados y negritas son nuestros).

Pues bien, un mes después -en abril de 2006- ese médico ampliaría su testimonio: “Cualquier persona elegida específicamente para el trasplante de órganos puede ser sacada de las prisiones, los campos de trabajo, los centros de detención, los campos secretos, etc. Siendo en ese momento su nombre real sustituido por un código. El siguiente paso es someterlo a un trasplante de órganos en vida. A esa persona ya no se la ve como un ser humano sino como un animal. Los médicos que participan en uno o dos casos pueden tener algún resquemor ético pero tras decenas de miles de trasplantes la destrucción de cuerpos vivos les vuelve insensibles”.

Y agrega: “Los practicantes de Falun Gong y otros internos usan sus nombres reales durante la detención pero en el trasplante de órganos el nombre es ya falso. Se convierten en personas ficticias aunque la información sobre ellos sea completa. En el formulario de donación voluntaria de órganos aparece una firma pero obviamente la hace otra persona. He visto más de 60.000 de esas fichas falsificadas. Básicamente se dice en ellas que la persona dona voluntariamente el órgano y acepta todas las consecuencias pero es obvio que muchas de esas firmas las hecho la misma persona”.

UNA INDUSTRIA A GRAN ESCALA

Realmente vomitivo. Y he aquí otro testimonio de una persona que trabajó durante más de 20 años en el sistema de salud de Jinan y el 14 de abril de 2006 escribió en la web de Falun Gong lo siguiente: “El Qianfoshan Hospital de Shandong y el Hospital General de la Policía de la provincia de Shandong trabajan en connivencia con las prisiones y los campos de trabajo forzoso en una operación a gran escala para extraer en vivo órganos para trasplantes”. Añadiendo que ” los practicantes de Falun Gong son también utilizados para llevar a cabo experimentos internos en hospitales” y que “tanto el Qianfoshan Hospital de Shandong como el Hospital General de la Policía de Shandong -comúnmente conocido como Hospital de Laogai ya que pertenece al sistema del campo de trabajo- participaron directamente en la extracción de órganos de practicantes de Falun Gong. Ambos hospitales asumen por completo las instrucciones que reciben directamente del órgano central del Partido Comunista Chino. Muchos de los trasplantes cuyos órganos se extrajeron a personas aún vivas se realizaron en esos dos hospitales, asociados a la prisión provincial de Shandong, a la prisión de mujeres de Shandong y a otras prisiones y campos de trabajo forzoso. Esas instituciones se encargan de ‘racionalizar’ el suministro de órganos; incluyendo cirujanos, extracción de órganos, trasplantes, distribución de beneficios, etc.”

Y hay más testimonios de esta escalofriante y aberrante práctica. El 10 de diciembre de 2009 un oficial de policía de Jinzhou -en la provincia de Liaoning- testificó telefónicamente ante la Organización Mundial para Investigar la persecución a Falun Gong asegurando que él había sido vigilante en uno de esos centros de extracción de órganos y había visto personalmente cómo el 9 de agosto de 2002 dos médicos militares extirparon varios órganos a una maestra de Secundaria de unos treinta años practicante de Falun Gong en una sala de operaciones de la planta 15 del Hospital General del Shenyang Military Command mientras estaba consciente. “No se le puso anestesia -explicó-. El bisturí entró directamente en el pecho. Sus manos ni siquiera temblaron. Si hubiera sido yo mis manos hubieran temblado sin duda…”.

Inconcebible salvajada. Pero sigamos: en 2014 y 2015 Yang Guang, experto chino que reside en Dinamarca, transmitió a Epoch Times y a New Tang Dynasty Television el relato de un amigo suyo, alto cargo en una universidad médica del noreste de China a cargo de la logística de dos hospitales, quien le aseguró lo siguiente: “Los dos hospitales afiliados a nuestra universidad realizan entre 2.000 y 3.000 trasplantes de órganos cada año. Como los órganos se extraen en vida y hay diversas ‘fuentes’ se tarda menos de un mes. A veces apenas 48 horas (…) La Oficina 610 (el departamento encargado de la erradicación de Falun Gong) lleva a las ‘fuentes’ de órganos en vehículos de transporte de prisioneros a los hospitales y una vez se verifica la compatibilidad tisular se procede a hacer los trasplantes. Luego, tras las operaciones, se incineran los cuerpos (…) Sólo sabemos de ellos sus números de serie y que son practicantes de Falun Gong. Tales casos representan el 90% de los trasplantes hospitalarios. El conjunto del proceso lo supervisan miembros de la Oficina 610 que exigen mantener un estricto secreto. Al final de cada año los números de serie y fecha de los trasplantes de órganos se envían a supervisión al Comité del Partido Comunista de China y los borramos de nuestros ordenadores bajo la supervisión de personal de la Oficina 610″.

Fue a partir del 2000 –continuaría diciendo- cuando la Oficina 610 nos empezó a suministrar órganos de practicantes de Falun Gong. No había nombres ni direcciones; sólo el sexo, la edad y un número de serie. Cada vez que nuestros hospitales enviaban equipos médicos a las prisiones, campos de trabajo o centros de lavado de cerebro para recoger muestras de sangre tenían que preparar las herramientas, las drogas, los refrigeradores y proporcionar el transporte. Tengo los registros completos (…) Y son los hospitales del ejército y la policía los que llevan a cabo más trasplantes; más que los hospitales civiles”.

Según este informante los órganos obtenidos de delincuentes condenados a muerte representaban un pequeño número del total. Y es que incluyendo las diez ciudades más grandes de China no se ejecuta en ninguna a más de cincuenta presos al año. Luego, ¿cómo van a efectuarse gracias a ellos más de 90.000 trasplantes al año? Aportó además un dato especialmente revelador: los altos funcionarios del Partido Comunista de China y sus parientes no reciben órganos de presos ejecutados; esos se reservan a los extranjeros que acuden al país a adquirirlos habiéndose llegado a pagar en algún caso hasta 2 millones de dólares por el órgano, el trasplante y la estancia hospitalaria.

Ya en su primer informe Kilgour y Matas dieron cuenta de los precios “oficiales” en dólares de los órganos pues aparecían en la propia web de la Red Internacional del Centro de Asistencia de Trasplantes de China antes de que se retiraran. Eran éstos:

-Riñón: 62.000 dólares.

-Hígado: de 98.000 a 130.000 dólares.

-Hígado + riñón: de 160.000 a 180.000 dólares.

-Riñón+ páncreas: 150.000 dólares.

-Pulmón: de 150.000 a 170.000 dólares.

-Corazón: de 130.000 a 160.000 dólares.

-Córnea: 30.000 dólares.

El letrado español Carlos Iglesias, abogado especializado en la defensa de derechos humanos y representante en España de Doctores contra la Extracción Forzada de Órganos (DAFOH), asociación organizadora del acto de presentación del informe- recordaría durante la rueda de prensa un caso que explica claramente el grado de mercantilización de los trasplantes en el gigante asiático. “En 2008 -contó- un español fue a por un hígado a China porque aquí no era candidato debido a su situación médica. Y nunca le dijeron de dónde procedía. Lo único que hicieron fue pedirle 130.000 dólares por implantárselo. Pues bien, estando ya preparado para la operación el presidente del hospital le hizo saber que tendría que pagar 10.000 dólares más o el hígado se lo pondrían a otro paciente que estaba en la habitación de al lado dispuesto a quedarse con él. Es decir, ¡estaban subastando allí mismo el órgano! Finalmente regresó a España con él pero su organismo lo rechazó aunque el nuevo hígado le permitió entrar en la lista de espera del sistema español. Al final se le hizo un segundo trasplante en España y aún vive”. Terminado su testimonio Carlos Iglesias, visiblemente indignado, añadió: “¿Cuántos miles de personas están siendo asesinadas en China por sus órganos? ¿Quién está detrás de todo esto? Es un negocio criminal a gran escala y las autoridades no pueden seguir ajenas a lo que ocurre. Estamos hablando, según dicen los investigadores aquí presentes, del asesinato diario de 250 personas inocentes para extraerles sus órganos mientras aún están vivas. Y mientras España ni siquiera ha condenado esta práctica en China como reclamó el propio Parlamento Europeo el 12 de diciembre de 2013.

PALABRAS PERO NO HECHOS

Y es que ese día el Parlamento Europeo, dando por bueno el informe de Matas y Kilgour así como otras “informaciones continuas y creíbles sobre la extracción sistemática de órganos dictada por el Gobierno de la República Popular China ejercida sobre presos de conciencia sin que éstos hayan dado su consentimiento”, aprobó una resolución de 6 puntos que en su apartado tercero dice: “El Parlamento Europeo pide a la Unión Europea y a sus estados miembros que den publicidad al asunto de la extracción forzada de órganos en China, recomienda que la Comisión y sus estados miembros condenen públicamente los abusos cometidos en China en el trasplante de órganos y den a conocer la cuestión entre los ciudadanos que viajen a China. Asimismo pide a la Comisión que efectúe una investigación completa y transparente sobre las prácticas de trasplante en China y que se enjuicie a quienes hayan cometido tales prácticas contrarias a la ética”.

De más está en decir que ni la Comisión Europea como órgano supranacional ni España han cumplido con las recomendaciones del Parlamento Europeo. Y no parece que haya mucha voluntad de hacerlo. ¿Tendrá que ver con el hecho de que España captara el año pasado 1.850 millones de euros de empresas chinas frente a los 470 millones que recibió en 2015? ¿Justifica el negocio estatal un crimen tan atroz? ¿Por qué ninguna autoridad política y judicial ha tomado medida alguna? ¿Por qué callan los partidos políticos y los grandes medios de comunicación? ¿Alguien lo entiende?

El caso es que con los datos obtenidos el informe llega a las siguientes conclusiones:

  1. A) El volumen de trasplantes de órganos en China es mayor del que el Gobierno admite.
  2. B) La mayor parte de los órganos para trasplantes se obtienen en China asesinando a inocentes: uigures, tibetanos, cristianos y, sobre todo, practicantes de Falun Gong.
  3. C) En el asesinato de personas para la extracción de órganos están implicados el Partido Comunista de China y varias instituciones del estado; entre ellas muchos hospitales y sus cirujanos.
  4. D) La comunidad internacional debería iniciar de inmediato una investigación independiente sobre este asunto.
  5. E) La comunidad mundial de trasplantes debería negarse a colaborar con China mientras no cumpla con los criterios internacionales de trasparencia.
  6. F) Los trasplantes de órganos que se hacen a extranjeros en China no deberían estar protegidos por la confidencialidad médica sino ser públicos y estar monitorizados. Y,
  7. G) Ninguna nación debería permitir a sus ciudadanos viajar a China para buscar órganos hasta que este país no permita una investigación completa y a fondo sobre cómo y a quiénes se les extrae.

Lo vergonzoso es que los pasos dados por la comunidad internacional en este asunto han sido pocos y casi testimoniales: la resolución del Parlamento Europeo -insuficiente y timorata ya que se queda en una mera recomendación-, una declaración del Parlamento de Canadá condenando genéricamente la extracción forzosa de órganos, una resolución de condena de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en la que entre otras cosas se reconoce que China “no cumple con los requisitos de transparencia y trazabilidad del origen de obtención de los órganos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)” y la aprobación del llamado Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra el tráfico de órganos humanos cuyo primer firmante fue el Gobierno español en marzo de 2015 pero en el que no se hace mención alguna a lo que pasa en China. Lo que España sí ha hecho es tipificar como delito “el turismo de trasplantes” y “el tráfico de órganos” castigándolo con hasta 12 años de cárcel.

Cabe agregar que según la organización Doctores contra la Extracción Forzada de Órganos (DAFOH) la nueva estrategia de China es alcanzar acuerdos con organizaciones internacionales de trasplantes. Antena 3 daba de hecho a conocer el pasado mes de noviembre en su página web que “médicos españoles han enseñado a 1.000 profesionales chinos a tratar con las familias de posibles donantes, una cooperación que se extiende también a la organización de los hospitales”. Colaboración institucional que fue negada por un portavoz de la Organización Nacional de Trasplantes según el cual en los dos últimos años se limitaron a informar a dos delegaciones de médicos chinos -como se hace con los de cualquier otro país- sobre cómo funciona el sistema español.

El lavado de cara que pretende el Partido Comunista Chino –afirma el abogado Carlos Iglesias, miembro de DAFOH- es hacer creer que quieren instaurar un buen sistema de trasplantes alegando incluso que quieren copiar el español, sistema modélico de referencia en todo el mundo. Es decir, quienes están cometiendo tales atrocidades dicen ahora estar dispuestos a colaborar con las autoridades españolas para instaurar un sistema parecido pero ¡es pura propaganda! Ninguna institución española puede colaborar con China hasta que no reconozca la situación actual, detenga este asqueroso negocio y los responsables de tantos crímenes respondan ante la Justicia”.

CULPABLE ES TAMBIÈN QUIEN MIRA HACIA OTRO LADO

En fin, a falta de actuaciones políticas relevantes son los propios médicos quienes a nivel internacional parecen más dispuestos a sacar los colores a sus colegas chinos boicoteando su presencia en congresos o no publicando sus trabajos en revistas. En febrero pasado, por ejemplo, el Vaticano recibió múltiples críticas por invitar a Huang Jiefu, exviceministro de Salud de China y actual presidente del Comité Nacional de Donación de Órganos y Trasplantes quien tras insistentes preguntas admitió que el trasplante de órganos de “prisioneros ejecutados” sigue produciéndose, algo que justificó alegando que se trata de un país muy grande y no es fácil llevar adelante de manera rápida y eficaz las reformas prometidas. Solo que son muchos los investigadores independientes que afirman que tras la expresión “presos ejecutados” están no sólo los condenados a muerte por los jueces sino los presos de conciencia… a los que se ejecuta sin proceso judicial alguno

Un reciente editorial del British Medical Journal -titulado Engaging with China on organ transplantation (Colaborando con China en el trasplante de órganos)- recordaba que en 2005 Huang -considerado uno de los cirujanos de trasplante de hígado más prominentes de China- viajó a la provincia de Xinjiang para realizar una compleja operación de trasplante autólogo de hígado. La idea era extraer el hígado del paciente, eliminar un tumor y volver a implantárselo. Lo significativo es que como respaldo a ese procedimiento innovador y arriesgado el cirujano pidió dos hígados adicionales llamando por teléfono a los hospitales de Chongqing y Guangzhou que le fueron entregados a la mañana siguiente. “Este tipo de eventos –señala el editorial- son inimaginables en los sistemas en los que los órganos se donan libremente ya que son escasos y se asignan según las necesidades”. Y es que, ¿cómo obtuvo dos hígados recién extraídos en apenas 24 horas?

Mario Mondelli, editor de Liver International, anunció por su parte que la publicación iba a retractarse de un trabajo elaborado por autores chinos al no haber éstos proporcionado evidencias suficientes de que los órganos eran de donantes voluntarios. El estudio retirado lo encabezaba Zheng Shusen, director y fundador en 2001 del Centro de Trasplantes Múltiples de Órganos dependiente del Ministerio de Salud de China. Hablamos de alguien que el 28 de enero de 2005 dirigió un equipo quirúrgico que realizó 5 trasplantes de hígado en un solo día y es autor de un documento sobre la realización de 46 trasplantes de hígado entre enero de 2000 y diciembre de 2004. Pacientes que en todos los casos recibieron sus nuevos hígados antes de que transcurrieran tres días desde su llegada al hospital lo que sugiere un suministro abundante de órganos en plazos cortísimos. Algo inexplicable.

El caso es que el estudio del que la revista se retracta ahora examinaba los resultados de 564 trasplantes de hígado realizados en Zhejiang University’s First Affiliated Hospital entre abril de 2010 y octubre de 2014 y según sus autores “todos los órganos se obtuvieron de donantes tras muerte cardiaca sin que se utilizara aloinjerto alguno de órganos y tejidos procedentes de presos ejecutados”. Sin embargo Wendy Rogers, profesora de Ética Clínica en la Universidad de Macquarie de Sydney (Australia) y miembro de la International Coalition to End Organ Pillaging in China (Coalición internacional para poner fin a la expoliación de órganos en China), escribió a la revista afirmando que dado el pequeño número de donantes voluntarios que hay en China es imposible que un hospital haya podido tener en cuatro años tantos hígados utilizables obtenidos solo de muertes cardiacas. “Los programas internacionales -explicaba en su carta- reportan tasas relativamente bajas de adquisición de hígados de donantes muertos por fallos cardiacos. En Estados Unidos los porcentajes de trasplantes de hígado por donantes de este tipo en 2012, 2013 y 2014 fueron del 32%, 28% y 27% respectivamente. Si las tasas de recuperación son similares en China se requerirían 1.880 donantes muertos por fallos cardiacos suponiendo una tasa de recuperación del 30% para trasplantar los 564 hígados reportados en el trabajo. Y teniendo en cuenta que sólo había declaradas 2.326 donaciones voluntarias en todo China entre 2011 y 2014 no es plausible que ese pequeño grupo pudiera haber dado lugar a 564 hígados retirados con éxito… a menos que los cirujanos tuvieran acceso exclusivo al 80% de los donantes voluntarios de toda China en ese periodo”. En pocas palabras, la única explicación posible es que los hígados procedieran de personas a las que se iba ejecutando a medida que se necesitaban hígados.

Mondelli pidió entonces explicaciones a los autores del trabajo que se limitaron a asegurarle por correo electrónico que no habían utilizado órganos procedentes de presos ejecutados pero como no le mandaban prueba alguna el 3 de febrero solicitó al hospital un documento oficial que confirmara la procedencia de los órganos… sin respuesta. Mondelli asevera que esa correspondencia será publicada en la revista y que esos médicos no podrán volver a publicar nunca más en ella.

Cabe agregar que Zheng está desde 2007 directamente vinculado a Zhejiang Anti-Cult Association, filial provincial de la agencia nacional conocida como Asociación Anti Culto de China que fuera establecida en el 2000 por el Partido Comunista entre cuyas funciones están las de proporcionar argumentos para justificar la persecución y detección de personas con ideologías como las de Falun Gong y poder despojarles hasta de sus derechos más fundamentales, incluida la vida.

Miles de seres humanos están siendo asesinados para extraerles órganos mientras están aún vivos solo porque se rechazan sus creencias espirituales y es indignante y perverso que tanta gente prefiera mirar hacia otro lado. Los valores de nuestra sociedad se está descomponiendo a pasos agigantados”, nos diría realmente enfadado Carlos Iglesias, quien no entiende el silencio cómplice de nuestros representantes sociales y de la mayoría de los medios de comunicación.

 

Francisco San Martin

 

 Recuadro

 Qué es Falun Gong

Suponemos que quienes han leído el texto central de este reportaje se preguntarán por qué el Gobierno de China persigue con tanto ahínco a los practicantes de Falun Gong -conocido también como Falun Dafa- y, si no lo conocen, qué es. Pues se trata de una expresión que significa “práctica de la rueda de la ley“, tiene sus raíces en las tradiciones budista y taoísta y no es más que una variante del milenario sistema de ejercicios -especialmente respiratorios- del Qi-Gong –también conocido como “el yoga chino”- que tras desarrollar el profesor Li Hongzhi éste dio a conocer en 1992.

El Qi-Gong -puede ampliar la información sobre esta disciplina leyendo en nuestra web (www.dsalud.com) los artículos que publicamos sobre ella en los números 34 y 75- fue prohibido en 1949 por Mao Zedong a pesar de no ser un movimiento político solo porque tenía un componente filosófico y en cierto modo espiritual. Sin embargo en la década de los ochenta la presión comunista se relajó algo y Li Hongzhi pudo registrar su movimiento como Falung Gong en la Asociación de Estudios del Qigong. Con tal éxito que a mediados de los noventa declaró tener unos 60 millones de practicantes, algo que en 1999 corroboraría el propio Ministerio de Deportes chino estimando su número en 70 millones. De ahí que cientos de miles de personas se citaran a diario en los parques para practicarlo y hubiera sólo en Pekín más de 2.000 lugares en los que la gente se reunía. Es más, el Gobierno chino parecía estar complacido de su creciente popularidad por sus positivas consecuencias sociales ya que se habían reducido notablemente los costes sanitarios. Hasta que tanta popularidad se consideró peligrosa y se dio paso a su persecución. Una decisión que tomó el Primer Ministro Zhu Rongji en 1998 que apenas dos meses después de asumir el cargo le diría a una periodista de la televisión estatal que el Falun Gong era una simple “superstición”. Poco después el Partido Comunista Chino hizo publicar un artículo en la revista Ciencia y Tecnología para Jóvenes en el que se afirmaba de nuevo que el Falun Gong era una superstición ¡y un riesgo para la salud porque los practicantes podían rehusar los tratamientos médicos convencionales para enfermedades serias! ¿Les suena tan falaz argumento?

Y así, a pesar de contar con decenas de millones de practicantes, el Falun Gong fue en julio de 1999 no solo prohibido sino perseguido. La escritora Jennifer Zeng -que vivía entonces en Pekín y hoy está exilada en Australia- aseguraría haber conseguido información clasificada según la cual a finales de abril del 2001 ya se había arrestado a unos 830.000 practicantes. Algo de lo que según el informe de Kilgour y Matas se ocupó una fuerza especial denominada Oficina 610 que tuvo sedes en cada provincia, ciudad, condado, universidad y departamento gubernamental. De hecho en el informe del Relator Especial de las Naciones Unidad sobre Torturas se asevera que el 66% de las víctimas de torturas y malos tratos en China eran practicantes de Falun Gong.

Según Ethan Gutmann -autor en 2014 del libro The Slaughter (La masacre)- hubo tres razones para que el Partido Comunista de China decidiera eliminar a Falun Gong: su tamaño -más de 70 millones y por tanto más simpatizantes que el propio partido-, su nivel de adhesión y sus valores de verdad, compasión y tolerancia… algo que los comunistas consideran un signo de debilidad.

A.M.

Este reportaje aparece en
203
Abril 2017
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