Alzheimer: ¿una enfermedad o un dogma?

La pregunta del título le parecerá absurda a muchas personas pero quizás el paradigma sobre las patologías neurodegenerativas -al menos en el caso del alzheimer- esté equivocado desde la base. De lo contrario, ¿cómo se explica que haya personas con el cerebro lleno de placas de beta-amiloides y otras proteínas patógenas que gozan de excelente salud mental -incluso a edades muy avanzadas- y otras padezcan problemas cognitivos e incluso demencia grave sin que haya malformaciones en los suyos? Es más: hay personas con una masa cerebral nueve veces menor de lo normal sin que ello se refleje ni en su inteligencia ni en su conducta. ¿Cómo se explica? ¿Cómo puede haber gente con la décima parte de un cerebro “normal” y tener incluso una inteligencia superior a la media?

 

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¿Cómo se explica que haya personas con el cerebro lleno de placas de beta-amiloides y otras proteínas patógenas que gozan de excelente salud mental -incluso a edades muy avanzadas- y otras padezcan problemas cognitivos e incluso demencia grave sin que haya malformaciones en los suyos?

Hay personas con una masa cerebral nueve veces menor de lo normal sin que ello se refleje ni en su inteligencia ni en su conducta. ¿Cómo se explica? ¿Cómo puede haber gente con la décima parte de un cerebro “normal” y tener incluso una inteligencia superior a la media?

Es evidente que el chamán y el médico actúan de la misma manera: condicionando mentalmente a los enfermos. Y que en muchos casos su “advertencia” -más bien amenaza- deprime el sistema inmune de tal modo que el paciente termina muriendo, estuviese predestinado a ello por su enfermedad o no.

Los datos parecen indicar que no hay relación directa entre cantidad de masa cerebral e inteligencia y que en algunos hidrocéfalos la salud neuronal y cognitiva se ve afectada pero en otros no.

Según el Dr. B. Ances -de la Washington University de St. Louis– aproximadamente el 30% de las personas con cerebros invadidos por placas de beta-amiloides no muestran síntoma alguno de demencia hasta poco antes de su muerte.

Hoy no se sostiene la afirmación de que el alzheimer lo causa la acumulación progresiva con la edad de proteínas anómalas en el interior de las neuronas y en los espacios entre las mismas llevando ello a la apoptosis neuronal y a la progresiva pérdida de capacidad cognitiva y, por tanto, no tiene solución.

En realidad todos podemos tener placas de beta-amiloides en el cerebro a cualquier edad sin que eso afecte a nuestra capacidad cognitiva. Aunque los neurólogos no lo asuman.

Tras gastar la sociedad miles de millones de dólares en investigación y publicarse miles de trabajos científicos sigue sin saberse la causa real de la “demencia senil” y, por ende, cómo prevenirla o curarla. Lo único que parece claro es que etiquetar a alguien como afecto de alzheimer equivale a condenarlo a la muerte.

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Julio - Agosto 2017
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