Periodistas e investigadores independientes denuncian la falsa pandemia

Cada vez más médicos, biólogos y expertos de otras especialidades así como investigadores de primera línea y periodistas denuncian el relato oficial de la OMS sobre el presunto SARS-CoV-2 que dicen ha provocado la Covid-19 pero como sus denuncias son sistemáticamente silenciadas vamos a dar a conocer al menos lo que piensan el investigador canadiense David Crowe, el estadounidense Jim West y el periodista candidato al Premio Pulitzer Jon Rappoport si bien no vamos a poder dar cuenta de la opinión del virólogo alemán Stefan Lanka ya que a última hora ha decidido no hablar y debemos respetar su decisión.

PERIODISTAS INVESTIGADORES

Discovery DSALUD lleva publicados desde que se anunció la aparición de un supuesto coronavirus peligrosísimo que permitió a la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarar la actual pandemia numerosos reportajes denunciando que se trata todo de una farsa. Nuestra posición sorprendió a todo el mundo porque el relato oficial fue asumido y creído por completo hasta por los principales gobiernos y organizaciones médicas, académicas y científicas del planeta así como por los grandes medios de comunicación. Y claro, fuimos duramente criticados por no aceptar la verdad oficial como todos los demás y calificados nuevamente de negacionistas, terraplanistas y conspiranoicos por la secta de fundamentalistas radicales autodenominados «escépticos» que desde hace años hacen el trabajo sucio a quienes controlan el poder del planeta en la sombra. No importa, lo esperábamos y como bien dijo Johann Wolfgang von Goethe, «Ladran, señal de que cabalgamos«.

La revista tomó posición pronto y ya en el Editorial del nº 235 correspondiente a marzo y que salió a la venta a finales de febrero el director de la misma, José Antonio Campoy, tuvo la osadía de escribir un texto que tituló ¿Existe siquiera el famoso virus chino? en el que otras muchas cosas dijo: «La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado reiteradamente en las últimas décadas de posibles pandemias que podían infectar a cientos de millones de personas y acabar con la vida de gran cantidad de ellas inoculando en la sociedad tal terror ante esa posibilidad que la mayoría de los gobiernos del mundo desarrollado se prestaron a entregarla enormes cantidades de dinero ante la presión popular para prevenirlo con vacunas o dotarse de medios para tratar a los enfermos si ello no se lograba. Aterrorizaron a la sociedad con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) -al que se achaca el SIDA-, con malignos priones prácticamente indetectables -lo que llevó a sacrificar millones de vacas-, con el Aphthovirus -al que se achaca la fiebre aftosa-, con el SARS-CoV -coronavirus al que se culpa del Síndrome Respiratorio Agudo Severo-, con el virus H5N1 -presunto responsable de una curiosa «gripe aviar» capaz de contagiar a humanos-, con el virus H1N1 -supuesto causante de la gripe porcina (luego Gripe A) que dicen también puede infectarnos-, con el MERS-CoV –coronavirus al que se achacó el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio-, con el casi indestructible virus del ébola -que no resiste el simple agua oxigenada-, con el virus Zika -transmitido por mosquitos- y ahora con un nuevo coronavirus aparecido en China al que han decidido denominar 2019-nCoV. Y lo único claro de todas esas alertas mundiales es que no hubo nunca ni los millones de infectados ni los cientos de miles de muertes que se vaticinaron. Lo que sí debe haber habido son sonoras carcajadas entre quienes han recibido ya miles de millones de euros que se les han entregado sin que nadie fiscalice luego cómo se han gastado. Porque ¿quién controla a la OMS? Nadie. En la revista hemos denunciado todo esto desde que apareció en 1999 y ahí están nuestros artículos para demostrarlo. Denuncias que se ignoraron con arrogancia pero que el tiempo ha demostrado ciertas al igual que en otros muchos asuntos. Afortunadamente se ha exprimido ya tanto la estrategia que hoy hay muchas más personas que se han dado cuenta de la verdad y han dejado de creer en la OMS».

Con tal contundencia se expresaría cuando todo el mundo asumió acríticamente que el planeta se enfrentaba de nuevo a una gravísima amenaza. Obviamente quienes con él hacemos la revista decidimos investigar a fondo la trastienda de lo que estaba pasando y lo hemos ido contando a lo largo de varios meses dejando una y otra vez en entredicho a quienes se empeñaron desde el principio en aceptar un relato que no se sostiene. Ahí están los numerosos artículos publicados en los números siguientes que avalan una posición que la revista ha mantenido de forma coherente durante más de 4 meses. Durante varias semanas en solitario y ante el desdén de nuestros acríticos y dóciles «colegas» que pensaban que nuestra mentes no debían  regir bien. Luego, poco a poco, otras muchas personas empezarían en todo el mundo a reaccionar y a hacer preguntas molestas -y a menudo ingenuas- que las autoridades comenzaron a temer. Tanto que el Gobierno de Pedro Sánchez tomó una medida sin precedentes en la historia de España: impedir a los periodistas de los medios de comunicación de mayor prestigio que interrogaran libremente en directo lo que quisieran obligándoles a formular las preguntas por escrito y restringiendo su número. Una medida reaccionaria y antidemocrática impropia de un estado de derecho que hubiera debido llevar a nuestros colegas a una actitud beligerante con el gobierno que no se atrevieron a mantener y en la que destaca la tibieza para reaccionar de los presidentes de las asociaciones que se supone representan a los periodistas.

Afortunadamente investigadores de todo tipo e incluso autoridades comenzaron a darse cuenta de que el relato oficial tiene los pies de barro y la propia OMS empezó a ser objeto de duras críticas. Y no procedentes solo de los países menos desarrollados -que también- sino del mismísimo Estados Unidos cuyo presidente, Donald Trump, amenazó con dejar de contribuir a su financiación. A ello se unirían cada vez más voces de genetistas, biólogos, bioquímicos, virólogos, epidemiólogos, investigadores, médicos y expertos de muy distintas disciplinas que empezaron lentamente a cuestionar TODO. Y quienes hacemos esta revista pasamos de ser ninguneados o injuriados a ser silenciados para que nadie leyera lo que hemos ido publicando. Obviamente en vano. De hecho nos consta que hemos sido fuente fiable y creíble para decenas de miles de personas muchas de las cuales empezaron a investigar por su cuenta y luego a escribir sobre lo que averiguaban e incluso a subir vídeos a las redes sociales para que se compartieran. Solo unas semanas después circulaban por todo el mundo cientos de mensajes, artículos, programas de radio y televisión y gran cantidad de vídeos. Y de defender nuestra posición casi en solitario pasamos a ser un medio más entre muchos. Una magnífica recompensa. Hablamos de cadenas como London Live -emisora de televisión londinense propiedad del Evening Standard y The Independent- y la TLV1 argentina, de periodistas como la estadounidense Celia Farber -que ha publicado un riguroso trabajo sobre el escándalo de la hidroxicloroquina- y de cineastas como el productor y director -también estadounidense- Del Bigtree. En fin, son ya tantos los medios de comunicación e investigadores que mantienen actualmente posiciones similares a la nuestra -algunos son infinitamente más mordaces y agresivos- que es imposible siquiera citar a todos. Pero sí quisimos hablar brevemente al menos con los tres citados en la entradilla ya que son referencia para cientos de miles de seguidores de todo el mundo.

DAVID CROWE: “LOS HOSPITALES FUERON AUTÉNTICOS MATADEROS”

David Crowe es un investigador canadiense independiente que preside Reappraising AIDS, sociedad multidisciplinar para el replanteamiento de la versión oficial del SIDA con sede en Alberta (Canadá) que llegó a reunir a casi tres mil científicos, médicos, periodistas, abogados e investigadores. Crowe investigó posteriormente otras supuestas epidemias o pandemias como las de la hepatitis C, la polio, la gripe aviar, el ébola y el mal de las vacas locas. Tiene pues amplia experiencia sobre los tejemanejes de las organizaciones internacionales sanitarias.

-Si no le importa vamos a ser directos y precisos: ¿a su juicio estamos ante una auténtica pandemia motivada por una enfermedad contagiosa que causa un coronavirus recién descubierto?

-No. Puede que se haya encontrado ARN en las muestras de personas enfermas pero no se ha purificado el coronavirus. Afirman además que es un ARN muy similar a los ARN de otros coronavirus pero es que ninguno de ellos se ha purificado tampoco. ¿Cómo van pues a compararlos? En fin, ni siquiera sabemos con certeza si  el ARN que dicen se ha secuenciado es realmente de un virus.

-El comportamiento de la OMS en otras supuestas epidemias y pandemias invita claramente a desconfiar de todo lo que afirma. ¿Piensa usted lo mismo?

-La declaración de pandemia por la OMS fue una decisión política, no obedeció a razones sanitarias. La organización dudó mucho antes de declararla y yo creo que se plegó a los deseos de Bill Gates porque aporta gran parte de sus fondos y quería aprovecharla para desarrollar una vacuna convencido de que la gente, con tal de que no estar en permanente cuarentena, terminaría aceptando inoculársela.

-¿Cree que la Covid-19 es realmente una nueva enfermedad?

-Los síntomas de la Covid-19 no son exclusivos. Son similares a los de muchas otras infecciones víricas e incluso bacterianas. Se diagnostica con test no fiables que hacen además imposible saber si el positivo lo es al nuevo coronavirus o a cualquier otro microbio. Los médicos no pueden pues saber con esos test a qué se enfrentan. Y lo llamativo es que lo que acabo de decirle está apoyado por lo que dice la propia OMS en su web

-¿Qué cree usted que miden o detectan los test RT-PCR?

-Lo ignoro. Ya he dicho que no hay ninguna prueba de que el ARN presuntamente secuenciado sea siquiera de un virus ajeno. Incluso puede ser endógeno. Es más, la RT-PCR no es una prueba cuantitativa; se ha necesitado toda una serie de procedimientos especiales para hacerla cuantitativa. Por otra parte, se utiliza de forma totalmente arbitraria a la hora de decidir si alguien es «positivo» o «negativo». Por si fuera poco no todos los test utilizan los mismos fragmentos de ARN así que unos pueden dar positivo y otros negativo en el mismo paciente. Carecen de la más mínima fiabilidad. Y eso implica que las cifras de presuntos contagiados y muertos por el SARS-CoV-2 tampoco son creíbles.

-¿Qué opina del confinamiento?

-Soy totalmente contrario por varias razones. Para empezar no está demostrada la existencia del supuesto coronavirus. Y aun si existiera no pueden achacarse a él las muertes que ha habido. Ha habido sin duda otras causas entre las que no pueden descartarse los agresivos tratamientos proporcionados, especialmente en el caso de los ancianos. Otra de las posibles causas es la enorme contaminación ambiental; de hecho el mayor número de muertes se ha producido en las grandes ciudades.

-Empieza a aceptarse -con la «boca pequeña» aún- que los primeros tratamientos médicos fueron erróneos y ello contribuyó claramente a la alta mortalidad que se achaca al SARS-CoV-2

-Cierto. En muchos casos fue un error; especialmente el uso de ventiladores automáticos. Murió el 97% de las personas de más de 65 años a las que se les puso en Nueva York. Y un estudio chino ha obtenido los mismos resultados con personas de todas las edades. Mire, voy a ser claro: los hospitales fueron auténticos mataderos. Y todo empezó por el injustificado pánico provocado. Siempre me ha parecido un comportamiento criminal aplicar procedimientos peligrosos de dudosos beneficios. Afortunadamente unos médicos italianos se dieron cuenta unas semanas después, cambiaron los protocolos de actuación y la mortalidad empezó a descender rápidamente. Luego…

-Pánico irracional provocado además sin justificación real…

-Evidentemente. Y el único antídoto para el miedo es la información veraz. Por desgracia los grandes medios de comunicación lo que hicieron fue contribuir a generar miedo. Su comportamiento ha sido obsceno. Animaron a los políticos a declarar el confinamiento y luego apretaron las tuercas más y más. Y continúan haciéndolo. Claro que tras todo eso hay una mafia que controla los resortes de esos medios. Muchos periodistas colaboraron por cobardía, porque no querían quedarse sin sus empleos. Además los medios encumbraron a los médicos que tantas muertes causaron y dieron categoría casi de «dioses» a sus «líderes de opinión». Lo hicieron mientras atacaban con saña a todo médico, investigador, político o periodista que cuestionase las vacunas, los fármacos o ciertos tipos de cirugía a la vez que gratificaban a los «obedientes». Fueron magníficamente «recompensados».

JON RAPPOPORT: “EL OBJETIVO ES LLEVAR A LA POBLACIÓN A UN NUEVO ORDEN MUNDIAL TECNOCRÁTICO”

Jon Rappoport trabaja como periodista de investigación desde hace 30 años y ha escrito sobre política, salud, medios, cultura y arte para Magazine, Nexus, Stern, Village, Voice, CBS Heathwatch y otros muchos periódicos y revistas europeas y estadounidenses. Es internacionalmente conocido porque en 1982 fue candidato al Premio Pulitzer por su entrevista con el presidente de la Universidad de El Salvador en pleno asalto gubernamental y actualmente escribe en dos blogs: NoMoreFakesNews y OutsidetheRealityMachine, un blog de ficción, semi-ficción y artículos sin censura sobre el mundo más allá de la realidad construida. Es además autor de varios libros entre los que destacan AIDS INC Scandal of the Century (SIDA INC: el escándalo del siglo), Oklahoma City Bombing: The suppressed truth (Atentado de Oklahoma: la verdad suprimida), The Secret behind Secret Societies (El secreto tras las sociedades secretas), Lifting the veil (Levantando el velo), If I were King: advice for President Trump (Si yo fuera rey: consejos al Presidente Trump) y The Ownership of All Life: Notes on Scandals, Conspiracies and Coverups (Los dueños de la vida: notas sobre escándalos, conspiraciones y encubrimientos).

-Estamos haciendo preguntas básicas similares a investigadores independientes como usted y lo primero que quisiéramos saber es si a su parecer el mundo se enfrenta o no a una peligrosa enfermedad contagiosa causada por un nuevo coronavirus?

-No. Todo es una gran mentira. Una más. De similar estilo a la del VIH/SIDA.

-Sabemos que usted investigó muchos años ese asunto e infirió que se trataba de una farsa que se utilizó como herramienta de poder. ¿Cree que estamos ante un caso similar? Y si así fuera, ¿son los mismos protagonistas usando las mismas argucias? ¿Con qué objeto?

-Nos enfrentamos a los mismos protagonistas y a las mismas argucias aunque los objetivos esta vez son más globales ya que se trata de llevar a la población a aceptar un “nuevo orden mundial” tecnocrático.

-Usted conoce a fondo los entresijos del poder internacional. ¿Avala la acusación cada vez más generalizada de que el actual Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, es un hombre de paja puesto al frente de la misma por Bill Gates como antes lo fue su antecesor Lee Jong-Wook entre enero de 2007 y el 30 de junio de 2017?

Quien controla hoy la OMS es quien pone el dinero y ése es principalmente Bill Gates. No importa pues qué persona la dirija, a quién se ponga al frente. Y lo que quiere Gates es promocionar epidemias para vender vacunas. Ese es su mantra y su principal sustento en el ámbito de la salud. Y además no lo oculta.

-Donald Trump ha amagado con retirar el apoyo de Estados Unidos a la OMS pero al final no parece que vaya a hacerlo. Su papel es confuso. Es más, parece mantener una inexplicable relación de amor/odio con su asesor Anthony Fauci. No entendemos la posición del presidente estadounidense. ¿Y usted?

-Fauci es un dictadorzuelo que divulga noticias falsas sobre lo que está pasando para prolongar el pesimismo y que aumente la devastación económica que es el verdadero objetivo de esta falsa pandemia. Y Donald Trump parece incapaz de discernir sobre lo que está realmente pasando dado el actual maremagnum de mentiras.

-¿Están a su juicio involucrados en esta farsa los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) estadounidenses al igual que lo estuvieron en la del SIDA?

-Evidentemente. La farsa la pusieron en marcha esta vez los CDC chinos que están íntimamente relacionados con los estadounidenses. Son expertos en descubrir “peligrosísimos” virus que constituyen “grandes amenazas” para meter miedo al mundo y obtener así enormes sumas de dinero. Si algún día aparecen cadáveres flotando en un río púrpura debido a la contaminación industrial tenga por seguro que si pueden se las ingeniarán para aseverar que murieron a causa de  un virus.

-En nuestra revista no logramos encontrar un solo trabajo científico publicado que demuestre que el presunto SARS-CoV-2 existe porque ha sido aislado y su ARN secuenciado. Se proporciona la secuencia de su ARN y luego se pide un “acto de fe” sobre su realidad y fiabilidad. Los más de mil equipos que dicen haberlo detectado lo que han hecho es utilizar la PCR con los fragmentos que se les han proporcionado y constatar que tales fragmentos están en personas que dieron positivo a los test. Obviando que también se han encontrado en papayas y cabras…  El propio Luc Montagnier dice que el SARS-CoV-2 tiene fragmentos ARN que son específicos del VIH pero lo que la gente ignora es que él no ha trabajado sobre el coronavirus sino que ha usado algoritmos y un programa informático para ver similitudes entre las presuntas secuencias de ambos virus. No aisló el VIH y no ha aislado el nuevo coronavirus. Luego su afirmación de que el SARS-CoV-2 es un virus genéticamente modificado en laboratorio es pura especulación.  ¿Cuál es su parecer al respecto?

-Que tiene usted razón en su planteamiento. Ni siquiera se han llevado a cabo en suficiente número de enfermos los estudios adecuados con microscopios electrónicos que permitan confirmar la existencia de un nuevo coronavirus. Los médicos están como “hipnotizados” creyendo que hay consenso sobre su  detección molecular y eso es suficiente cuando no es así.

-Usted planteó desde el primer momento que las personas que murieron en Wuhan tenían sus sistemas inmunes gravemente afectados por la brutal contaminación -constatada- de la ciudad y que sus muertes se debieron básicamente a eso y no a infección vírica alguna pero han aparecido luego síntomas y muertes que no encajan con simples gripes o neumonías…

-Probablemente porque las muertes no se han debido solo a eso y hay más causas involucradas. Entre otras y de forma importante los inadecuados tratamientos médicos utilizados al principio en todo el mundo, la toxicidad ambiental, la implantación de la tecnología 5G, las vacunas contra la gripe inoculadas a muchas personas mayores, la polimedicación…

-Una última pregunta: ¿cree realmente que la actual pandemia está inmersa en un modelo similar al de la famosa trilogía Matrix?

-Así lo pienso. Los “controladores” han creado una realidad virtual y mucha gente incapaz de ver por sí misma la auténtica la ha asumido y vive esa realidad inventada. Han permitido que otros les digan en qué deben creer y cómo deben comportarse.

JIM WEST: “LAS PANDEMIAS LAS PROVOCAN VENENOS AMBIENTALES”

La tercera persona con la que hemos hablado es Jim West, periodista, exmilitar e investigador independiente radicado en Nueva York especializado en temas de salud que posee formación en Ciencias de la Ingeniería y ha analizado en profundidad las causas de epidemias y enfermedades graves relacionando por ejemplo la polio con el DDT, la enfermedad del Nilo Occidental con el metil tert-butil éter (MTBE) o el SARS y la gripe H1N1 con la contaminación del aire. Es autor de dos conocidos libros de investigación: DDT/Polio: Virology versus Toxicology -sobre el origen tóxico de la polio contradiciendo la teoría de que la provocan virus- y Prenatal Ultrasound: a new bibliography -en el que expone las evidencias del grave daño que los ultrasonidos pueden causar en las ecografías prenatales-. Sus trabajos cuestionando la Virología se han publicado y citado en revistas como The Ecologist, Nexus Magazine, Townsend Letter for Doctors and Patients, Greenmedinf y Weston A. Price Foundation Journal y utilizado en varios libros de Medicina como en Autismo: diagnóstico, tratamiento y etiología de la epidemia innegable del Dr. John Oller y Virus Manía de Torsten Englebrecht y el Dr. Claus Köhnlein. Miembro de Toastmasters (club de oradores) y de NoSpray Coalition -entidad de activismo ambiental- es además miembro del Consejo Asesor de Discovery DSALUD.

-Nos consta que usted conoce bien la estructura y funcionamiento de la OMS. ¿Diría que está aún hoy al servicio de la ciudadanía?

-En absoluto. Se dedica a crear escenarios que impidan a las personas ver los problemas de salud reales y cómo afrontarlos con sencillez y sin fármacos. Escenarios como el de las supuestas infecciones víricas. Si ni siquiera están demostradas las anteriores, ¿por qué se admite otra supuesta infección por un “nuevo” coronavirus? Yo he denunciado y demostrado que la poliomielitis es de origen tóxico y no vírico. Como no se deben a virus los supuestos rebrotes de sarampión recientes. En cuanto al virus bautizado como SARS-CoV-2 el prestigioso Grupo de Perth ya ha explicado que su aislamiento no se ha demostrado y así lo afirma también el conocido virólogo alemán Stefan Lanka que desde hace años disiente de las  verdades oficiales de la Virología.

-¿Realmente puede demostrarse que la mayoría -si no todas- de las infecciones consideradas microbianas tienen otras causas?

-Ciertamente. Los síntomas de la poliomielitis los causan venenos industriales como el DDT, el BHC, el arsénico y los compuestos de plomo. Los que se achacaron al zika parecen deberse a un novedoso programa de ultrasonidos prenatal. Las epidemias de sarampión de 2018 y 2019 se dieron en zonas donde se instalaron nuevas plantas de energía eléctrica ubicadas sobre tierra altamente contaminada por residuos industriales. Y no son más que simples ejemplos. Achacar asuntos como esos a virus es sencillo y cómodo. La gente lo acepta sin rechistar.

-¿Los “brotes de sarampión” a los que se refiere son los que hubo esos dos años principalmente en Nueva York y otras ciudades industrializadas?

-En Nueva York y en áreas industriales importantes. En las mismas zonas de hecho en las que se están produciendo los actuales casos de Covid-19. Son áreas de gran contaminación del aire a causa de las refinerías de petróleo y otras industrias. Hablamos de un círculo vicioso de contaminación aire-tierra que provoca enfermedades continuamente: resfriados, gripes, cáncer… Es simple: cuando el nivel de contaminación se eleva y el número de enfermos graves aumenta se achaca rápidamente a una “epidemia” microbiana, generalmente vírica. Y cuando hablo de contaminación ambiental aérea incluyo las perniciosas radiaciones electromagnéticas de las centrales eléctricas, los transformadores, las líneas de alta tensión, las antenas repetidoras, los teléfonos móviles, los radares o los equipos electrónicos de los dormitorios pero también las estufas mal ventiladas, las calderas de carbón, los solventes usados en la construcción, los productos químicos tóxicos, los fármacos y un largo etcétera. A la gente sin embargo se la enseñado a creer que nade de eso tiene importancia real y que los problemas los causan casi siempre virus muy dañinos cuando no es así. La llamada Navaja de Occam, regla básica de investigación, indica que normalmente la explicación más simple suele ser la verdadera. Por eso busco siempre razones simples y pragmáticas. Es curioso pero la palabra latina “virus” significaba inicialmente “veneno”.

-Usted incluso ha vinculado la Covid-19 con el efecto fracking. ¿Por qué?

-Cuando estudié 34 epicentros de la presunta Covid-19 correlacioné rápidamente su mortalidad con desechos tóxicos de la refinería de petróleo como el cianuro de hidrógeno. Hablamos de un subproducto enormemente tóxico emitido por el petróleo procesado en las unidades de “craking” o “craqueo” molecular de las refinerías. El petróleo fracturado proviene de pozos de facturación denominados “fracking” en los que las rocas de esquisto a grandes profundidades se procesan con explosiones, calor y productos químicos para extraerlo y luego enviarlo a las refinerías. El petróleo fracturado tiene más nitrógeno y por tanto hay mayores emisiones de cianuro en las refinerías. Los grandes medios de comunicación aludieron a la alta contaminación existente en los focos de la epidemia pero pronto se olvidaron de ello para hablar exclusivamente del SARS-CoV-2. Ha decidido obviarse que los síntomas de las personas catalogadas como afectas de Covid-19 coinciden con los que provoca una contaminación por cianuro.

-¿Y qué papel jugaría a su juicio la tecnología 5G?

-Cualquier radiación electromagnética contribuye como factor estresante a la mayoría de las enfermedades, incluyendo por supuesto la Covid-19. Estrés electromagnético que puede ser grave y mortal.

-Si tiene usted razón el confinamiento de la población y el uso de mascarillas carecería de sentido.

-Es que ambas medidas carecen de sentido; incluso si un día se demostrase la existencia de ese virus…

Jesús García Blanca

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