Un árbol con propiedades casi milagrosas

La moringa es un árbol que permite usar sus distintas partes -raíces, hojas, flores, frutos y semillas- para tratar muy diversas dolencias y de ahí que lleve milenios siendo utilizado terapéuticamente por la Medicina Ayurvédica. De hecho se han efectuado ya numerosos estudios -realizados fundamentalmente en universidades orientales- según los cuales tiene en conjunto propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antipiréticas, bactericidas, antifúngicas, diuréticas, antiulcerosas, antiespasmódicas, cardioestimulantes, hipotensoras, antidiabéticas, antiepilépticas, hepatoprotectoras, hipocolesterolemiantes y antitumorales. Llamativo número de propiedades que echa abajo de nuevo la tesis de que un mismo producto no puede ser eficaz en numerosas patologías.

MORINGA

En el mundo hay muy pocos árboles que se utilicen de forma integral tanto culinaria como terapéuticamente y uno de ellos es la Moringa (Moringa oleifera). Y como crece hasta 4 centímetros diarios sus distintas partes pueden usarse ya al año de plantarse; es más, se han logrado variedades enanas que permiten consumir sus tiernas hojas a las pocas semanas. Ello explica que aunque su origen sea la India hoy se cultive en todo el mundo, preferentemente en zonas de clima tropical o subtropical; en el caso de España en Andalucía y Canarias aunque hay variedades en las islas Baleares y la zona del Bajo Ebro.

La moringa contiene 19 de los 22 aminoácidos conocidos estando entre ellos los nueve esenciales que el organismo no puede sintetizar: leucina, isoleucina, lisina, histidina, metionina, treonina, valina, triptófano y fenilalanina. Además tiene hasta un 30% de proteínas, grasas saludables -omega 3 en las hojas y ácido oleico en las semillas- y numerosos principios activos beneficiosos: bioflavonoides, betacarotenos, isotiocianatos, quercitina…

Un grupo de expertos de la Universidad de Fort Hare en Sudáfrica encabezado por Busani Moyo comprobó por su parte que las hojas secas de moringa contienen además un 3,6% de calcio, un 1,5% de potasio, un 0,6% de azufre y un 0,5% de magnesio así como 500 miligramos por kilo de hierro, 400 miligramos por kilo de selenio y trazas de zinc, cobre, manganeso y boro. E igualmente contienen un 45% de alfa-linolénico -un omega 3-, un 12% de ácido palmítico y pequeñas cantidades ácido oleico y omega-6. El trabajo apareció en 2011 en African Journal of Biotechnology.

Agregaremos que un grupo de estudios del National Institute for Medical Research de Tanzania coordinado por A. E. Shija realizó un ensayo con 95 menores de 2 años anémicos a los que se dio un suplemento diario de polvo de hojas de moringa durante 6 meses y al final de la prueba la anemia disminuyó significativamente en el 54% de ellos (un 14% en el grupo de control). Lo publicaron en julio de 2019 en Food Science & Nutrition.

En noviembre de ese mismo año -2019- se publicaría en Current Drug Discovery Technologies una completa puesta al día sobre las posibilidades de la moringa en la desnutrición. Se trató de un esfuerzo mancomunado entre varios expertos mundiales coordinados por B. S. Mushtaq -de la Jiangnan University de China- según los cuales las hojas de moringa, aparte de su riqueza en proteínas y aminoácidos sulfurados, contienen más vitamina C que las naranjas, más betacarotenos (vitamina A) que las zanahorias, más calcio que la leche, más potasio que los plátanos, 9 veces más hierro que las espinacas y 4 veces más fibra que la avena.

En fin, quizás al lector no le parezca creíble que un solo árbol pueda poseer tantas propiedades pero así se dice textualmente en el trabajo que publicaron en 2015 en Phytotherapy Research los investigadores del AdvoCare International de Texas (EEUU) S. J. Stohs y M. J. Hartman según los cuales «las hojas, flores, frutas, semillas, corteza y raíces de la moringa actúan como estimulantes cardíacos y circulatorios y poseen propiedades antitumorales, antipiréticas, antiepilépticas, antiinflamatorias, antiulcerosas, antiespasmódicas, hipotensoras, diuréticas, antioxidantes, antidiabéticas, hepatoprotectoras, bactericidas, antifúngicas y reductoras del colesterol».

Realmente sorprendente aunque no lo es menos que lo intuyeran hace ya miles de años los chamanes de las culturas asiáticas, entre ellos quienes desarrollaron la milenaria Medicina Ayurvédica hindú. Veamos ahora algunos de los trabajos que demuestran sus principales propiedades terapéuticas adelantando que la mayoría se han hecho con extractos acuosos de las hojas o polvo seco de las mismas.

Antioxidante. Un equipo de la Aligarh Mushlim University de la India coordinado por B. N. Singh constató que la mayor capacidad antioxidante de la moringa está en sus hojas al ser muy ricas en vitamina C, ácidos fenólicos (gálico, clorogénico, ferúlico y elágico) y bioflavonoides como la quercitina, la vanillina, la rutina y el kaempferol. Según explican en el trabajo que publicaron en 2009 en Food and Chemical Toxicology inhiben la peroxidación lipídica y protegen el ADN celular del daño oxidativo.

Ese mismo año un grupo del National Botanical Research Institute (CSIR) de la India encabezado por A. R. Verma intoxicó a un grupo de ratones y tras dar a la mitad un extracto de hojas de moringa vieron que aumentaban en ellos las enzimas antioxidantes endógenas catalasa, glutatión peroxidasa y superóxido dismutasa. Su trabajo apareció en 2009 en Food and Chemical Toxicology.

Cinco años después un grupo de la Punjab Agricultural University (India) encabezado por S. Kushwaha publicó en Journal of Food Science and Technology un trabajo con dos grupos de 30 mujeres de entre 45 y 60 años con los clásicos síntomas de la menopausia dando a uno diariamente durante tres meses 7 gramos de polvo de hoja de moringa -el otro actuó de control- y comprobaron que había aumentado en sangre un 18% el glutatión, un 10,4% la superóxido dismutasa, un 44% la vitamina C, un 17% la hemoglobina y un 5% el retinol (vitamina A) reduciéndose un 13% el nivel de glucosa -en ayunas- y los marcadores de oxidación lipídica de forma significativa.

Hipoglucemiante y antidiabética. Un equipo del Sri Ramachandra Medical College and Research Institute de la India coordinado por la doctora Felicia William suministró 50 gramos de polvo de hoja seca de moringa a seis personas con diabetes 2 y a las pocas horas su nivel de glucosa había disminuido de media un 21%. Lo dieron a conocer en 1993 en International Journal of Food Science and Nutrition aseverando que el efecto hipoglucemiante no se debió a un incremento de la secreción de insulina.

Años después tal efecto se corroboraría mediante varios ensayos murinos, entre ellos el publicado por un equipo de la Tokio University of Agriculture Bioscience encabezado por M. Ndong que apareció en 2007 en Biotechnology and Biochemistry según el cual lograron reducir sus niveles de glucosa en sangre un 23% con 2 gramos de polvo de hojas de moringa por kilo de peso.

Un grupo de la University of Allahabad de la India coordinado por D. Jaiswal realizó por su parte una serie de ensayos murinos demostrando que si se da a ratones diabéticos un extracto acuoso de hojas de moringa disminuye su nivel de glucosa en sangre de forma dosis-dependiente. Dándoles 100 miligramos de extracto por kilo de peso lograron reducirlo hasta un 70% a los 21 días. El trabajo se publicó en 2009 en Journal of Ethnopharmacology.

Un año después D. J. Kumari –de la Acharya Nagarjume University de la India- trató durante 40 días a 46 diabéticos con 8 gramos diarios de polvo de hoja de moringa observando al término de la prueba una disminución media de la glucosa de un 28%. Además disminuye hasta un 29% el nivel de colesterol «malo» (LDL). Su trabajo apareció en 2010 en The Bioscan.

Al año siguiente un equipo de la Universidad Ahmadu Bello de Nigeria dirigido por J. A. Tende inyectó intraperitonealmente a ratones diabéticos un extracto alcohólico de hojas de moringa y logró reducir su glucosa en sangre hasta un 60% a las siete horas de administrarla con 500 miligramos por kilo de peso. El trabajo se publicó en 2011 en British Journal of Pharmacology and Toxicology y se achacó la acción hipoglucemiante a que los bioflavonoides de las hojas estimulan la secreción de insulina por las células beta pancreáticas.

Ese mismo año un grupo de la Tamil Nadu Agricultural University de la India coordinado por V. V. A. Giridhari realizó un estudio aleatorizado con 60 pacientes que tenían diabetes 2 a parte de los cuales se suministró durante tres meses comprimidos de polvo de hojas de moringa observándose una reducción de glucosa en sangre del 29% y un 0,4% menos de hemoglobina glicosilada (HbA1c) respecto de los que tomaron placebo. El estudio se publicó en 2011 en International Journal of Health & Nutrition.

En 2011 P. Kiranmayi y B. Babitha -de la Acharya Nagarjuna University de la India- dieron por su parte a 45 pacientes con diabetes 2 un suplemento de polvo de hojas de moringa comprobando que la glucosa en sangre descendió un 30%; el trabajo apareció en International Journal of Plant Research.

Tras años después se publicaron los resultados de unos ensayos murinos efectuados por los doctores H. D. Yassa -de la Beni Suef University- y A. F. Tohamy -de la Universidad de El Cairo-, ambas en Egipto. Según explican les indujeron diabetes con estreptozocina y luego les administraron extractos acuosos de hojas de moringa. Constatarían así que disminuye el nivel de glucosa en sangre, aumento el de glutatión (antioxidante endógeno) y -lo más sorprendente- regeneró las células beta pancreáticas que dañó la estreptozocina. El trabajo se publicó en 2014 en Acta Histochemica.

Un año después otro grupo egipcio pero esa vez de la University of Sadat City y encabezado por A. Abd El Latif hizo un ensayo murino similar pero usando aloxana para provocar la diabetes y descubrieron que el efecto hipoglucemiante se logra porque se normaliza el nivel de la enzima hepática piruvato-carboxilasa y además de regenerar las células beta pancreáticas hace lo mismo con los hepatocitos. El estudio apareció en 2014 en Biochemistry and Cell Biology.

Cuatro años después un grupo de investigadores de la Universidad de Milán (Italia) encabezado por A. Leone suministró en un campo de refugiados saharauis 20 gramos diarios de polvo de hoja de moringa junto a su dieta habitual a 17 diabéticos y 10 personas sanas constatando que disminuía el nivel de glucosa postprandial y que los picos de azúcar entre los diabéticos eran menores que en el grupo de control. El trabajo apareció en 2018 en Nutrients.

Especialmente interesante es el trabajo de un equipo de la University of Agriculture Peshawar de Pakistán coordinado por J. Ahmad que se publicó en noviembre de 2019 en Phytotherapy Research y revisó todo lo publicado sobre la acción antidiabética de las hojas de moringa ya que en él se asevera que su acción hipoglucemiante se logra por distintas vías:

a) Mediante la inhibición de las enzimas alfa-amilasa (libera la glucosa de los alimentos) y alfa-glucosidasa (transforma en glucosa el glucógeno almacenado en las células).
b) Reduciendo la resistencia a la insulina tanto a nivel de las células musculares como hepáticas.
c) Reduciendo la absorción intestinal de la glucosa.
d) Disminuyendo la gluconeogénesis hepática.
e) Incrementando la actividad secretora de insulina de las células betapancreáticas.

Dicho esto cabe añadir para cerrar este apartado que un grupo de investigadores de la Mahidol University de Tailandia dirigido por Rutchaporn Taweerutchana realizó un estudio clínico aleatorizado con 32 personas afectas de diabetes tipo-2 y 55 años de edad media a las que se dio a diario en cápsulas 4 gramos de hojas de moringa en polvo durante 4 semanas y no hubo entre ellas disminución de la glucemia. El trabajo se publicó en 2017 en Evidence Based Complementary and Alternative Medicine sorprendiéndose ellos mismos del resultado que achacan a las bajas dosis proporcionadas y al corto tiempo de administración. Por otra parte, el índice de glicemia de los participantes era muy bajo pues no superaban los 180 mg/dL -muchos tenían 140-150 mg/dL- y ensayos anteriores ya habían observado que cuando el nivel de glucemia es normal las hojas de moringa no bajan el nivel de glucosa.

Hipocolesterolemiante. Un grupo de la University of Nigeria encabezado por S. Ghasi alimentó primero a ratones con una dieta alta en grasas dividiéndolos luego en dos grupos a uno de los cuales se dio extracto de hoja de moringa (un gramo por kilo de peso) y al otro nada. Pues bien, según el trabajo -que apareció en el 2000 en Journal of Ethnopharmacology- a los 30 días disminuyó entre los que tomaron el extracto un 14% el colesterol total en sangre, un 6% en el hígado y un 11% en los riñones.

Ocho años después un equipo de la Mahidol University de Tailandia encabezado por P. Chumark sometió a un grupo de conejos durante 12 semanas a una dieta rica en colesterol dando luego a parte de ellos extracto liquido de hojas de moringa -100 mg por kilo de peso- y a diferencia de los conejos de control su colesterol total y las lipoproteínas disminuyeron de media un 50% reduciéndose las placas de ateroma de las arterias carótidas un 86%. El estudio apareció en 2008 en Journal of Ethnopharmacology y en él se afirma que sus efectos son similares a los de la simvastatina.

Dos años después un equipo del RC Patel Institute of Pharmaceutical Education and Research de la India coordinado por P. G. Jain realizó un ensayo con ratones sometidos a una dieta alta en grasas a parte de los cuales se le dio un extracto alcohólico de hojas de moringa -en dosis de 150, 300 y 600 miligramos por kilo de peso- durante 30 días comprobándose que se reducía de media un 37% el colesterol total, un 61% el LDL (el colesterol «malo»), un 23% el VLDL y un 19% los triglicéridos además de reducir de media un 50% la formación de placas ateroescleróticas. Según explican -el trabajo apareció en Revista Brasileña de Farmacognosia- el efecto anticolesterolémico se debe al alto contenido en beta-sitosterol de de las hojas de moringa.

Un grupo de la Maharaja SayajiRao University de Vadodara (India) dirigido por la doctora Vanisha Nambiar trató por su parte a 20 pacientes de ambos sexos con hiperlipidemia (alto colesterol y altos triglicéridos) administrándoles -en comprimidos- 4,6 gramos de polvo de hoja de moringa diariamente durante 50 días y los comparó con un grupo de control de pacientes similares sin tratar. Pues bien, según explicaron en 2010 en Journal of Herbal Medicine and Toxicology los tratados mostraron una mejora general de sus perfiles lipídicos con una disminución de un 1,6% del colesterol total y un incremento del HDL de un 6%.

Anticancerígena. El extracto de hoja de moringa inhibe in vitro el daño oxidativo en los lípidos de membrana de las células humanas; en particular el estrés oxidativo provocado por el peróxido de hidrógeno que daña el ADN nuclear. Así lo dieron a conocer los investigadores de la Facultad de Ciencias de la National University of Singapore S. Sreelatha y P. R. Padma en un trabajo publicado en 2011 en Human & Experimental Toxicology explicando que se debe a que potencia la expresión de las enzimas superóxido dismutasa y catalasa en el citoplasma celular gracias a sus ácidos fenólicos y flavonoides.

El mismo año esos mismos autores publicaron en Food and Chemical Toxicology junto a un tercer investigador –A. Jeyachitra- un artículo con el explícito título de Antiproliferation and induction of apoptosis by Moringa oleifera leaf extract on human cancer cells (Antiproliferación e inducción de apoptosis de células cancerosas humanas por el extracto de hojas de Moringa oleifera). Se trata de un ensayo in vitro en el que se sometió a células cancerígenas KB a distintas dosis de extracto de hojas de moringa observando un efecto antiproliferativo que asociaron a la inducción de apoptosis por fragmentación de su ADN.

Tres años después -en 2014- un grupo de la Ladoke Akintola University of Technology de Nigeria encabezado por E. O. Akanni publicó en Current Pharmaceutical Biotechnology los resultados de unos ensayos murinos que demuestran los efectos quimiopreventivos y anti-leucémicos del extracto de hojas de moringa. Según aseveran son comparables a los efectos de un fármaco contra la leucemia como la ciclofosfamida y lo atribuyen que potencia las enzimas antioxidantes endógenas.

Ese mismo año un equipo del Korea Atomic Energy Research Institute encabezado por I. L. Jung comprobó in vitro en distintas células tumorales que el extracto acuoso de hojas de moringa inhibe su crecimiento y proliferación llevándolas a la apoptosis. Según explican en el trabajo publicado en PLoS One el 90% de los genes de las células tumorales tenían menguada su expresión.

Un grupo de la Universiti Putra Malaysia de Malasia encabezado por N. A. Karim dio a conocer por su parte en 2016 en Asian Pacific Journal of Cancer Prevention que los isotiocianatos y glucosinolatos presentes tanto en las hojas como en las semillas de moringa son antitumorales al igual que las crucíferas.

Agregaremos que la doctora Mardey Cuéllar -de la Universidad Autónoma de Querétaro (México)- publicó en junio de 2019 en Current Developments in Nutrition -junto a otros expertos de diversas instituciones- los resultados de varios ensayos murinos que demostraron que los principios bioactivos de las hojas de moringa tienen un efecto antioxidante que reduce las lesiones colónicas a la vez que modulan la expresión de genes relacionados con la respuesta inflamatoria y la carcinogénesis.

Hepatoprotectora. Los doctores de la Annamalai University de la India L. Pari y N. A. Kumar lograron proteger el hígado de ratones afectados por distintos fármacos -como la rifampicina y otros antibióticos hepatotóxicos similares- suministrándoles un extracto alcohólico de hojas de moringa junto a su dieta habitual. Según explicaron en 2002 en Journal of Medicinal Food no solo disminuyeron los niveles de transaminasas hepáticas sino que a diferencia de los animales de control los estudios histológicos de sus tejidos hepáticos mostraron regeneración de las células hepáticas dañadas.

Estudios murinos similares posteriores demostraron el efecto hepatoprotector del extracto de hoja de moringa cuando se ingiere antes de tomar fármacos como el acetominofeno y el paracetamol; así lo constató por ejemplo tras probar con distintas dosis un equipo de la Universiti Putra Malaysia encabezado por S. Fakurazi en un trabajo publicado en 2008 en Food and Chemical Toxicology indicando que impide la peroxidación lipídica que inducen esos fármacos potenciando los niveles de las enzimas antioxidantes endógenas glutatión, superóxido dismutasa y catalasa en el medio hepático.

Cicatrizante y antiulcerosa. Un grupo de investigadores de la Bharati Vidyapeeth Deemed University de la India coordinado por B. S. Rathi constató que con una dosis diaria de 300 miligramos por kilo de peso se acelera el proceso de cicatrización en caso de heridas mejorando además la reconstitución del tejido. Según explican en el trabajo que apareció en 2016 en Indian Journal of Experimental Biology ello parece deberse al incremento local de la deposición colágeno y a que favorece la proliferación celular.

Un equipo de la University of Calcutta encabezado por S. Debnath estudió por su parte los efectos de la moringa en el cierre de úlceras estomacales. Lo comprobaron provocando en ratones ulceraciones gástricas dándoles aspirina -500 miligramos por kilo de peso- y constatar luego que 300 miligramos de extracto de moringa por kilo de peso modula la secreción de serotonina por las células enterocromafines restableciendo la mucosidad gástrica afectada. El ensayo se publicó en 2011 en Phytomedicine y en él se recomienda asimismo para proteger la mucosa en lugar de tomar antihistamínicos o antiácidos sintéticos.

Neuroprotectora. Los doctores de la Universidad de Calcuta R. Ganguly y D. Guha dieron a diario a un grupo de ratones con déficit de monoaminas como la serotonina y la dopamina (algo que se asocia al alzheimer) 250 miligramos por kilo de peso de un extracto alcohólico de hojas de moringa y recuperaron los niveles normales. Lo dieron a conocer en 2008 en Indian Journal of Medical Research. Es pues neuroprotectora.

Y así lo constató un equipo de la Khon Kaen University de Tailandia coordinado por C. Sutalangka tras inducir demencia a un grupo de ratones con una toxina y darles entre 100 y 400 miligramos de hojas de moringa por kilo de peso durante una semana. Según explican en el trabajo aparecido en 2013 en Oxidative Medicine and Cellular Longevity la moringa inhibe la peroxidación lipídica en el cerebro al aumentar las enzimas antioxidantes endógenas superóxido dismutasa y catalasa. Ese mismo año otro equipo de la misma universidad pero esa vez dirigido por W. Kirisattayakul, demostró que un extracto hidroalcohólico de hojas de moringa a dosis similares al estudio anterior y durante 3 semanas atenuaba el daño cerebral de los ratones con isquemia cerebral provocada. Se publicó en la misma revista.

También en 2013 un equipo de la Universidad de Ibadan en Nigeria encabezado por A. G. Bakre publicó en Journal of Ethnopharmacology un trabajo con ratones según el cual el extracto de hojas de moringa posee acción anticonvulsiva al incrementar la secreción de ácido gama-aminobutírico (GABA). De hecho en África se usan tradicionalmente para tratar la epilepsia y otros problemas neurológicos. Además constataron que tiene propiedades ansiolíticas comparables a las de los fármacos habituales.

Eficaz en artrosis y artritis. Varios investigadores de la University of Science de Malasia coordinados por H. J. Mahdi -de la University of Samarra de Irak- decidieron comprobar si tenía sentido el uso tradicional de las hojas de moringa para aliviar los dolores de la artritis y para ello realizaron varios ensayos murinos administrando distintas dosis a ratones con artritis inducida. Y según explican en el trabajo que publicaron en 2008 en Integrative Medicine Research los marcadores de la inflamación disminuyeron. Los rayos X corroborarían la mejora de las articulaciones.

La doctora Claudia L. Martínez-González -del Instituto Politécnico Nacional de México- coordinó a un amplio grupo de investigadores de distintos laboratorios con el objetivo de comprobar la acción analgésica de la moringa atribuida por la medicina popular. Para ello experimentaron con ratones a los que se les provocó edema en las patas dándoles luego distintas dosis de extracto alcohólico de moringa logrando sensibles reducciones de la inflamación y el dolor. El trabajo apareció en 2017 en Biomedicine and Pharmacotherapy.

Protectora de la próstata. I. O. Ishola dirigió a un grupo de investigadores de la Universidad de Lagos (Nigeria) que constató por su parte mediante ensayos murinos la efectividad de la moringa frente a la hiperplasia benigna de próstata. Para ello indujeron su inflamación administrando a los ratones propionato de testosterona durante 4 semanas al cabo de las cuales se les dividió en varios grupos tratándoles bien con distintas dosis de extracto de hojas de moringa, bien con Celecoxib, conocido antiinflamatorio no esteroideo de síntesis.

Pues bien, tras medir distintos marcadores en sangre y hacer estudios histológicos de la próstata al terminar comprobaron que la dosis más eficaz es la de 100 miligramos por kilo de peso. Se logra así un significativo aumento local de las enzimas antioxidantes endógenas superóxido dismutasa y catalasa. Según concluyen en el trabajo que apareció en 2018 en Medical Principles and Practice protege la próstata potenciando los mecanismos antioxidantes de defensa e inhibiendo las citoquinas proinflamatorias.

Hipotensora y protectora del corazón. Una agrupación de científicos tailandeses de la Khon Kaen University liderados por D. Aekthammarat estudió los efectos hipotensores de la moringa mediante ensayos murinos. Trataron un grupo de ratones con hipertensión inducida con extracto de hojas de moringa encontrando que éste actuaba bloqueando los canales de calcio a nivel del endotelio vascular. Su trabajo apareció pre-publicado en 2020 en Clinical and Experimental Hypertension.

Los efectos antioxidantes fueron también evaluados frente a los problemas cardiacos por un grupo de cardiólogos indios del All India Institute of Medical Sciences coordinado por M. Nandave en varios experimentos murinos con ratones a los que se suministró isoproterenol -un fármaco que aumenta el ritmo cardíaco- junto con extracto de moringa o sin éste como controles. Y al cabo de un mes se habían incrementado las enzimas antioxidantes endógenas superóxido dismutasa y catalasa. Tras hacérsele la autopsia se comprobaría que la moringa protegió los corazones de los daños del fármaco. El trabajo apareció en 2009 en Journal of Medicinal Food.

Antibacteriana y antiviral. Mediante ensayos in vitro un grupo de la BR Ambedkar University de la India encabezado por M. Zaffer determinó la actividad bactericida de extractos alcohólicos y acuosos de corteza de moringa frente a gérmenes patógenos habituales como Staphylococcus aureus, Citrobacter freundii, Bacillus megaterium y Pseudomonas fluorescens y lo compararon con la eritromicina, un antibiótico usual. Y su conclusión -publicada en 2014 en Pakistan Journal of Pharmaceutical Sciences- es que el extracto de moringa debería usarse en el tratamiento de bacterias resistentes a los antibióticos.

Agregaremos que ya en 1998 un equipo de la Faculty of Biology-Oriented Science and Technology de Japón encabezado por A. Murakami realizó ensayos in vitro demostrando que la niaziminin, un tiocarbamato presente en las hojas de moringa, inhibe la activación del virus Epstein-Barr. Lo dieron a conocer en Planta Médica.

Antiasmática y antialérgica. Los doctores del LM College of Pharmacy de la India B. Agrawal y A. Mehta evaluaron por su parte la acción terapéutica de las semillas de moringa en la bronquitis asmática administrando a 20 pacientes de ambos sexos con asma de leve a moderada 3 gramos diarios de polvo seco de semillas de moringa durante 3 semanas y según contaron en 2008 en Indian Journal of Pharmacology mejoraron sensiblemente sus parámetros sanguíneos y disminuyó de forma significativa el número de ataques y su intensidad. Se constató con pruebas de espirometría.

Un año después los doctores B. R. Goyal, R. K. Goyal y A A. Mehta -del mismo colegio- realizaron un estudio murino para determinar los mecanismos bioquímicos de la acción antiasmática de la moringa y según contaron en Journal of Dietary Supplements el extracto alcohólico de sus semillas disminuye la secreción de histamina y el nivel de citoquinas proinflamatorias a nivel bronquial.

Cabe añadir que en 2019 varios profesores de la Universiti Kebangsaan Malaysia coordinados por la doctora N. Z. Abd Rani realizaron nuevos ensayos murinos trabajando con distintos extractos alcohólicos de moringa -hojas, vainas y semillas- y luego con algunos de sus principios activos aislados: quercitina, kaempferol, beta-sitosterol, estigmasterol y otros. Demostrarían así que tanto las sustancias aisladas como los extractos inhiben la degranulación de los mastocitos y disminuyen la liberación de histamina y de las citoquinas proinflamatorias IL-4 y TNF-alfa. El trabajo se publicó en diciembre de 2019 en BMC Complementary and Alternative Medicine y en él se afirma que tanto los extractos de moringa como sus componentes aislados muestran una significativa actividad anti-alérgica tanto en los procesos tempranos como tardíos de la reacción alérgica.

Advertencia. Un grupo de expertos del Central Drug Research Institute de la India encabezado por N. Sethi suministró diariamente a ratonas 175 miligramos por kilo de peso -el equivale a 160 gotas de extracto en una mujer de 50 kilos- durante 10 días y ninguna tuvo luego crías; así lo dieron a conocer en 1998 en Ancient Science of Life. Un trabajo posterior confirmaría que la moringa es abortiva pero a una dosis altísima: 30 gramos de hojas por kilo de peso. Ello equivale a que una mujer de 50 kilos se tome kilo y medio de hojas. Advertimos no obstante de ello a las embarazadas.

Terminamos indicando que tanto en polvo como en extracto la moringa se vende en herbolarios siendo en cambio difícil conseguir hojas frescas.

 

Paula M. Mirre

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DSalud 238
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Junio 2020
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