Utilizan aviones que actúan sobre las nubes para hacer llover… o impedirlo

La Geoingeniería es el conjunto de técnicas y dispositivos desarrollados en los últimos años para modificar y controlar artificialmente el clima a voluntad tanto a nivel local como global. Y no se trata de un proyecto sino de algo que ya se está haciendo sin que la inmensa mayoría de la sociedad lo sepa; entre otros métodos echando con aviones en las nubes sustancias químicas tóxicas para hacer que llueva o impedirlo y eliminando nubes con cañones sónicos. Además se está estudiando cómo evitar el exceso de radiación solar creando nubes artificiales y la manera de absorber y almacenar dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en fondos geológicos. Y pasa incluso en España donde algunas de estas técnicas han perjudicado ya a muchos agricultores que de hecho han interpuesto denuncias en nuestros juzgados sin que, inexplicablemente, progresen nunca. Todo ello sin que la ciudadanía sepa nada.

GEOINGENIERIA

Los proyectos de geoingeniería que tienen como objeto manipular el clima a gran escala existen y los pusieron en marcha algunas de las naciones más contaminantes que se negaron a adoptar medidas restrictivas económicamente gravosas para frenar el cambio climático. Países como Estados Unidos, China y Arabia Saudita que en lugar de abandonar la economía del petróleo han preferido impulsar programas y proyectos de investigación que pretenden hacer creer que con medios tecnológicos también puede acabarse con el calentamiento global minimizando sus grandes peligros, inaceptables para la mayoría. Buena prueba de ello es lo ocurrido a finales del pasado mes de marzo en las jornadas previas a la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ANUMA) celebrada en Nairobi (Kenia). Y hablamos de un problema que ya denunció nuestra revista hace casi 10 años en el reportaje Geoingeniería: una “nueva” ciencia que trata de modificar el clima según las “necesidades” aparecido en el nº 119.

Pocos días antes del comienzo de la reunión de ANUMA Franz Xaver Perrez, responsable de la delegación suiza, manifestó su preocupación porque la geoingeniería -y más en concreto la «atenuación de los rayos solares»- acabe teniendo “un tremendo impacto negativo” en el planeta por sus graves implicaciones en el suministro de alimentos, la biodiversidad, la desigualdad y la seguridad mundiales. De ahí que Suiza planteara junto a otros países realizar antes de la reunión un estudio sobre el actual estado de desarrollo de la geoingeniería -¡ni siquiera proponía prohibirla, solo evaluarla!-, propuesta que sería apoyada por 12 países pero fue sin embargo bloqueada en la semana de negociaciones preparatorias al comienzo de la asamblea por Estados Unidos, Arabia Saudita, Japón y Brasil argumentando que cualquier discusión sobre geoingeniería debe tener lugar en instancias técnico-científicas como el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU para evitar la discusión política..

Todo el mundo sabe sin embargo que quienes bloquearon la iniciativa suiza son naciones sedes de importantes grupos petroleros que ven la geoingeniería como una forma de prolongar la vida de los combustibles fósiles. De hecho las petroleras Chevron, Occidental y otras compañías de altas emisiones contaminantes han invertido mucho en empresas que trabajan ya en experimentos para extraer dióxido de carbono (CO2) del aire. Y científicos de Harvard aseguran estar preparados para realizar al aire libre la prueba más grande de inyección de aerosol estratosférico con el fin de probar materiales reflectantes buscando imitar el efecto de las nubes que se crean con las erupciones volcánicas, experimento conocido como ScoPex que probablemente se lleve a cabo en Nuevo México.

Este tipo de pruebas está sometido a una moratoria por el Convenio sobre Diversidad Biológica pero Estados Unidos es precisamente uno de los pocos países que no lo ha ratificado! Y también hay disposiciones en el Protocolo de Londres que prohíben la fertilización oceánica que es la siembra de hierro en los océanos para favorecer la formación de clorofila por el microplancton, otra forma de geoingeniería que tiene como objetivo aumentar la capacidad del agua de mar para absorber el CO2.

Pues bien, el Grupo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración), organización sin ánimo de lucro con sedes en Canadá, Filipinas y México dedicada al desarrollo de tecnologías socialmente responsables y a supervisar las tecnologías emergentes que es consultor de organismos internacionales como el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC), la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Convenio de Diversidad Biológica (CDB) ha seguido muy de cerca todo este problema y de ahí que nos pusiéramos en contacto con ellos para tener información de primera mano sobre la situación y, sobre todo, de lo acaecido en Nairobi y sus consecuencias. Petición que gentilmente nos fue aceptada teniendo así la oportunidad de charlar con la directora para América Latina del grupo, Silvia Ribeiro, periodista con amplia experiencia en la defensa ambiental que ha asistido a las negociaciones de varios de los tratados ambientales de Naciones Unidas.

-¿Cuál es la impresión de su entidad sobre lo ocurrido en Nairobi?

-La reunión de Nairobi fue enormemente frustrante para todas las organizaciones de la sociedad civil que trabajamos en la gobernanza de la geoingeniería a nivel mundial desde hace más de una década. La Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ANUMA) podía haber ido más allá de las decisiones precautorias que ya existen –Convenio de Diversidad Biológica y Protocolo de Londres- y haber dado pasos firmes hacia el establecimiento de medidas multilaterales más profundas de control de la geoingeniería a nivel mundial. Hacerlo es particularmente importante ahora que algunos países poderosos están considerando desarrollar las técnicas de geoingeniería a gran escala como excusa para no hacer reducciones reales de emisiones de gases. Se han anunciado varios experimentos a cielo abierto en Estados Unidos y Chile que a nuestro juicio violarían la moratoria del Convenio de Diversidad Biológica y la prohibición sobre geoingeniería marina en el Convenio de Londres. La oposición activa a cualquier forma de vigilancia de la geoingeniería por parte de Estados Unidos y Arabia Saudita debe servir de aviso a todos aquellos que creen que los países altamente contaminantes y productores de petróleo están dispuestos a discutir la gobernanza global de esas peligrosas tecnologías. Si estorba a su modelo habitual de negocios no lo harán.

CAPTURA Y ALMACENAMIENTO DE CO2 

¿Cuáles son los principales sistemas de geoingeniería climática que están encima de la mesa?

-Lo primero que hay que decir es que ninguna de las tecnologías propuestas aborda las causas del cambio climático afianzando de esa manera la continuación y dependencia de un desarrollo basado en los combustibles fósiles. Dicho esto, hay tres grandes grupos de técnicas de geoingeniería. Uno es la modificación del tiempo local mediante aviones que siembran nubes con sustancias químicas. Para nosotros esta siembra de nubes es una técnica de geoingeniería y sin embargo no está cubierta por la moratoria del Convenio de Diversidad Biológica. Este tipo de modificación local puede conseguirse también con cañones sónicos antigranizo desde tierra. Las técnicas de geoingeniería que sí recoge el convenio son la modificación de la radiación solar -es decir, controlar la cantidad de rayos solares que llega a la Tierra para supuestamente evitar el calentamiento global- y los sistemas de captura, absorción y almacenamiento de dióxido de carbono o de otros gases de efecto invernadero.

¿Estas técnicas se están llevando ya a cabo o están todavía en el terreno de la hipótesis científica?

-La siembra de nubes que la ONU no reconoce como manipulación del clima es una realidad diaria en muchas partes del globo. Respecto a la remoción de dióxido de carbono, que es actualmente la gran apuesta, muchas de las tecnologías que se plantean no están experimentadas, pero hay tres que sí se están desarrollando en alguna medida. Una es la captura de dióxido de carbono y almacenamiento en fondos geológicos conocida como Carbon Capture Storage (CCS), otra es la captura directa de aire mediante máquinas con apariencia de grandes ventiladores que filtran aire y a través de un proceso químico retienen el dióxido de carbono -hay dos empresas que lo están empezando a hacer, una en Estados Unidos y otra en Alemania- y la tercera es la obtención de bioenergía con posterior captura y almacenamiento de carbono que consistiría en cultivar extensas plantaciones de árboles o de cualquier biomasa para después convertirlas en bioenergía y recuperar luego el gas carbono generado y enterrarlo en fondos geológicos. Le menciono estas tres porque tienen un mínimo grado de desarrollo. Todas las demás son teóricas.

¿Cuáles son los aspectos negativos de las técnicas de captura de dióxido de carbono?

-La captura y almacenamiento de dióxido carbono es una tecnología que fue inventada por la industria petrolera y anteriormente se llamaba recuperación mejorada del petróleo (Enhanced Oil Recover). Se trata de inyectar a presión dióxido de carbono para empujar reservas profundas de pozos de petróleo ya explotados a la superficie mientras el dióxido se queda en el fondo. Esa es la teoría pero es muy significativo que esta tecnología venga de la industria petrolera. Ellos la tenían desde hace mucho tiempo y si no la han usado de forma generalizada es porque la inversión en la tecnología necesaria es mayor que lo que se recupera en petróleo. Ahora sencillamente le cambiaron el nombre y la venden como una tecnología necesaria para evitar el cambio climático por la única razón de que usa dióxido de carbono pero no está probado que éste se vaya a quedar en el fondo y no vaya a salir de allí. La hipótesis es que a cierta profundidad el dióxido de carbono se hace líquido y permanece en el fondo lo cual no está suficientemente probado que suceda a largo plazo. También requiere una gran cantidad de energía para conseguirlo; energía que a su vez produce más gases de efecto invernadero. Aparte de que el carbono acumulado en fondos geológicos es sumamente tóxico a ese nivel de concentración y cualquier fuga sería tóxica para humanos, animales, vegetales, etcétera.

Por otro lado, es una tecnología utilizada para recuperar reservas de petróleo y eso aumentaría la explotación petrolera en lugar de terminar con ella. Hay además otro problema que expresó muy bien el Boletín de Científicos Atómicos, publicación de referencia en el tema de la energía nuclear con muchos años de existencia. Hicieron un estudio y concluyeron que se necesitarían decenas de plantas para que esta tecnología tuviera algún tipo de impacto a gran escala; lo que significaría no solamente usar los pozos existentes sino empezar a buscar terrenos subterráneos para almacenamiento provocando todo tipo de especulación sobre tierras y fondos subterráneos, terrestres o marinos. Y todo ello sin contar con que una cosa es la cuestión técnica de sacar el carbono de la atmósfera y otra dónde se almacena y que ese almacenamiento sea permanente, que no sea susceptible de problemas, lo que realmente no está resuelto.

-¿Y qué pasa con la técnica relacionada con la producción de Bioenergía?

-Agregar a la técnica de almacenamiento la plantación masiva de árboles -según el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, Bioenergía más CCS- sería tremendo porque significaría plantar una cantidad enorme de árboles para luego quemarlos y enterrar después el gas en fondos geológicos. Algo que supone un gran interrogante porque no es seguro, en absoluto, que se vaya a quedar allí o que haya suficientes fondos geológicos posibles de los que se pudiera disponer. En ese caso además la ecuación energética es negativa porque hay ya varios estudios que muestran que la plantación de árboles a gran escala, si bien absorben carbono mientras están creciendo, exigiría plantar miles de millones de hectáreas para tener algún efecto real sobre el clima. Se precisarían probablemente más hectáreas que las cultivables hoy en todo el planeta. 

CONTROLANDO LA RADIACIÓN SOLAR 

-¿Cuáles son los modelos de gestión de la radiación solar?

La idea de tapar la radiación solar que llega a la Tierra se toma de las erupciones volcánicas. La erupción volcánica más grande que hubo en el siglo pasado fue la del Monte Pinatubo en Filipinas y la temperatura bajó durante algunos meses hasta medio grado. Una medida que puede considerarse importante si tenemos en cuenta el aumento paulatino que se está registrando a nivel global. El problema es que con este tipo de acción, si se llegara a hacer, si se pudiera reflejar la luz solar como ha ocurrido con las erupciones volcánicas, se desequilibraría el sistema climático en lugares del planeta diferentes de donde se realizara el experimento.

La propuesta de la que en general se habla consistiría en crear una especie de nube artificial inyectando aerosoles sulfúricos sobre el Ártico que podría bajar la temperatura media del hemisferio norte. Para crear estas nubes volcánicas artificiales se propone hacer estratos nubosos con sulfuros inyectados con el fin de que tengan la misma consistencia de las nubes volcánicas; si no, no se reflejaría la radiación solar. Las nubes tienen un cierto nivel de reflejo del sol pero no tan intenso como una nube volcánica. Sin embargo la creación de esas nubes artificiales crearía desequilibrios globales mayores de los ya existentes. Habría algunos lugares en donde se podría bajar la temperatura a cambio de que en otros hubiera demasiada o muy poca lluvia, grandes sequías, dependiendo de dónde se realizara la intervención. Y eso es porque las lluvias y los vientos forman parte de la relación que hay entre el sol que llega a la Tierra, lo que se devuelve al espacio y la temperatura. También hay propuestas de reflejar la luz solar que pasan por cubrir partes del desierto o eliminar bosques boreales ya que la nieve refleja más el sol que los árboles.

-¿La geoingeniería convertirá el clima en un factor geopolítico?

-Sí. Y de conflicto entre países; incluso dentro de los países en distintas zonas. Un meteorólogo muy conocido llamado Alan Robock publicó en 2008 un artículo titulado 20 razones por las que la geoingeniería puede ser una mala idea en el que denuncia que puede ser utilizada con fines militares generando lo que podríamos denominar guerras climáticas. Porque, ¿quién va a controlar dónde puede haber más temperatura y dónde menos? Todas las técnicas de radiación solar darían lugar a ganadores y perdedores.

Y no solo habrá consecuencias geopolíticas porque todas estas tecnologías tienen relación con la salud. Algunas de forma directa como la inyección de aerosoles en la estratosfera imitando las nubes volcánicas, otras a través de los cambios que producen alteraciones de los monzones o sequias en África que, evidentemente, afectarían al régimen hídrico y a la producción de alimentos.

Robock afirma que unos dos mil millones de personas podrían verse afectadas en su acceso al agua y a los alimentos. En el caso del manejo de las radiaciones solares, al tratar de imitar las emisiones volcánicas se producirían todos los problemas de salud que llevan consigo éstas así como sus nubes de ceniza que, al caer, resultarían tóxicas. No es que la gente fuera a morir directamente pero sí habría un importante número de muertes prematuras por enfermedad.

Paul Crutzen, Nobel de Química en el 2000, fue el primero en defender -en 2006- la inyección artificial de grandes cantidades de dióxido de azufre en la atmósfera a 20 kilómetros de altitud para contrarrestar el calentamiento global. Y el propio Crutzen calculó que el uso de esa técnica provocaría la muerte prematura de más de 500.000 personas. Y cuando le preguntaron cómo podía proponer una tecnología que tuviera semejantes efectos contestó que los que morirían más adelante por el cambio climático serían más, lo cual no puede afirmarse con esa rotundidad.

¿Qué tipo de conflictos se están ya generando por la manipulación del clima?

-Hay varios tipos de conflicto en diferentes partes del mundo, sobre todo con las técnicas de manipulación del tiempo local. Conozco en especial uno en Cotopaxi, en Ecuador. Miles de campesinos denunciaron a empresas productoras de brócoli de alterar el régimen de lluvias y provocar una grave sequía con el uso de cañones antigranizo y avionetas. Durante los últimos tres años han tenido problemas muy graves. La comunidad llevó a juicio a la empresa ya que en Ecuador su constitución tiene incorporados los derechos de la naturaleza así que denunciaron su violación y aunque ganaron el juicio no parece que las cosas hayan cambiado.

En México Volkswagen fue obligada a dejar de utilizar los cañones sónicos antigranizo que usaban para evitar que lloviera sobre sus nuevos vehículos en una planta a cielo abierto porque afectaban a 3.000 productores agrícolas. Finalmente tuvieron que retirarlos.

Y probablemente existan muchos más conflictos de este tipo, problemas locales serios e incluso suspicacias entre países. China, por ejemplo, explicó que hizo una modificación del clima con motivo de las olimpiadas. Hicieron un estudio abierto y garantizaron a los futuros asistentes que no iba a llover ¡un año antes de los eventos! Lo mismo que durante la celebración de los 60 años del Partido Comunista Chino. Y en los dos casos tuvieron dentro de China problemas graves en otras provincias por exceso de lluvia al retirarla de donde debía haber descargado. Posteriormente otras provincias se vieron igualmente afectadas.

Otro ejemplo: el gobierno de Filipinas le planteó a la Organización Meteorológica Internacional si no será la manipulación del tiempo en otros países -como hace China- lo que causa los tremendos ciclones y huracanes que han azotado su país en los últimos años. De hecho existen ya propuestas y patentes para la manipulación de huracanes. La propia NASA tiene modelos informáticos que concluyen que los huracanes podrían desviarse artificialmente 2 o 3 grados de su ruta original. Y en un huracán dos o tres grados puede suponer una distancia de 200 o 300 millas, la diferencia entre que afecte a las costas de Miami o que acabe asolando Puerto Rico o Cuba. Y es obvio que en tales casos puede que alguien lo considere un «ataque premeditado».

-¿Es fiable la ONU para las organizaciones que como la vuestra hacen un seguimiento de todas estas tecnologías?

-El año pasado se activó una campaña mundial llamada No manipulen la Tierra (Hands Off Mother Earth) promovida por 180 organizaciones, 25 de ellas grandes organizaciones internacionales como Amigos de la Tierra. Campaña que precisamente propone prohibir la Geoingeniería porque entendemos que a nivel global no hay manera de controlarla. La existencia de grupos económicos tan importantes como el de la industria petrolera -que promueven y pueden apropiarse de estas tecnologías con los impactos desiguales que provocarían- hacen imposible que puedan detenerlas los países individualmente. Parar todo esto requiere un esfuerzo mundial conjunto de países y ciudadanos, Por eso sería deseable que la decisión la tomara la ONU.

La moratoria del Convenio de Diversidad Biológica (CDB) sirvió al menos para activar los mecanismos diplomáticos y el Protocolo de Londres es un mecanismo legal vinculante. De hecho la moratoria impuesta por CDB consiguió detener tres propuestas de experimentos de geoingeniería. Hay pues un camino diplomático que se puede transitar y es bueno hacerlo.

Por ponerle un ejemplo: el año pasado también se firmó -después de muchos años de negociaciones problemas- el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares. Ya sé que la pregunta es ¿y quién lo va a respetar? Porque la ONU tiene las limitaciones que tiene. Pero por eso precisamente es imprescindible que se movilice la sociedad, que haya ciudadanos de todas las áreas que adopten una postura crítica y exijan que se cumplan las resoluciones de la ONU. La diplomacia se mueve mucho en función de la presión social para que ciertas políticas se cumplan. No se trata solo de si existe una ley sino de que haya una sociedad que se informe, que tenga una opinión crítica y presione sobre el tema. 

ESTELAS QUÍMICAS DE MANIPULACIÓN EN ESPAÑA

Quisimos completar la perspectiva de Silvia Ribeiro con una aproximación más cercana a lo que está ocurriendo en nuestro país pues a pesar de que las autoridades españolas siguen negando cualquier técnica de manipulación del clima miles de personas siguen viendo a diario en distintas regiones de España estelas blanquecinas que aparecen con todo tipo de condiciones atmosféricas. Incluso apenas a 2.000 metros de altura cuando las estelas de condensación dejadas por el paso de aviones solo se producen con una humedad del 70%, a unos 8.000 metros de altitud y cuando hay entre 35 y 40º bajo cero no siendo visibles desde tierra. Sin embargo a base de ridiculizar el término chemtrails medios y responsables políticos han conseguido que se deje de percibir la auténtica realidad que se esconde tras esa palabra: la siembras de sustancias químicas tóxicas con el fin de manipular el clima local (léase en nuestra web –www.dsalud.com– el reportaje que el título Los chemtrails son fumigaciones tóxicas que nos están envenenando apareció en el nº 166 de la revista). Y de ello hemos hablado con Patricio Carrasco, portavoz de la Plataforma Salvemos la Biosfera, asociación nacida hace un lustro con el ánimo de coordinar esfuerzos contra la manipulación climática y la geoingeniería así como ayudar a las asociaciones de agricultores en sus reclamaciones asesorándolos técnica y científicamente.

-Se lo pregunto directamente: ¿se están utilizando técnicas de manipulación del clima en España?

-Nuestro país siempre ha sido campo de pruebas de la Organización Meteorológica Mundial para este tipo de experimentos. Entre finales de los años setenta y principios de los ochenta se desarrolló por ejemplo el Proyecto Intensificación de Precipitaciones apareciendo publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Y lo mismo se hizo aprobando determinadas leyes de agua que permitían la manipulación de la fase atmosférica del ciclo hidrológico previa autorización de los organismos de cuenca y las autoridades pertinentes.

Hace muchos años que se llevan a cabo en nuestro país prácticas de manipulación climática aunque generalmente centradas en la lucha antigranizo, algo que provocó por cierto grandes sequias. Unas veces se siembran las nubes para que las gotas no tengan suficiente volumen y peso como para precipitarse, con lo cual no cae nada. Y otras se han eliminado nubes directamente con cañones sónicos o utilizando técnicas de ionización y diferentes sustancias químicas.

Actualmente lo más llamativo son las técnicas de siembras químicas desde aviones, conocidas como estelas químicas o por el término cada vez más desacreditado de chemtrails. Y sabemos que lo que se está «sembrando» son compuestos que llevan trimetil aluminio, titanato de bario y otras sustancias que al reaccionar con la humedad del aire acaban produciendo hidróxido de aluminio, compuesto que también llevan los desodorantes antitranspirantes y las vacunas como adyuvantes a pesar de que es tóxico.

¿Cuál es la situación actual?

-Hemos detectado un mayor número de avistamientos sobre determinadas bases OTAN, vuelos que aparecen con transpondedores que o están pagados o aparecen sin origen ni destino que siembran con un patrón en forma de cuadraditos. Tenemos miles de imágenes que lo corroboran. Son vuelos sin identificar -cada vez más visibles en nuestros cielos- que van desde un punto A hasta un punto B y de uno C a uno D. Y, claro, mucha gente los ve y piensa que son vuelos regulares cuando al día siguiente ya no aparece ninguno en esa misma zona demostrando que en ella no hay pasillo aéreo alguno.

-Pues las fuentes oficiales siguen afirmando que se trata de estelas de vapor de agua…..

-¡Eso ya no se lo cree nadie! Cualquiera mínimamente informado sabe que no pueden darse ese tipo de estelas a determinadas alturas, temperaturas y condiciones de humedad. Además ya no hablamos solo de estelas persistentes sino de estelas con un coeficiente de expansión increíble. Es significativo que hace años los aviones no crearan esas estelas a pesar de que usaban queroseno como combustible y generaban una enorme cantidad de partes por millón de azufre y otras sustancias químicas que hubieran debido hacer más visibles sus estelas. Es más, volaban con sistemas de turbinas menos desarrollados que los que ahora se utilizan y a pesar de todo antes no se veían y ahora cada vez son más visibles. Tanto que incluso la Organización Meteorológica Mundial tuvo que empezar a cambiar hace escasamente dos años su atlas de las nubes y denominar a las causadas por la acción del hombre antroponubes o homomutatus.

-¿Qué hacen químicamente el trimetil aluminio y el titanato de bario en una nube?

-Acabar con la humedad e impedir que llueva. El agua reacciona con el trimetil de aluminio formando hidróxido de aluminio con lo que la molécula de agua desaparece. Y el titanato de bario es una especie de transductor capaz de traducir una señal eléctrica a mecánica y viceversa.

En el ámbito militar las nubes afectan a los radares porque aumentan el ruido sus pantallas. No sé si habrá visto cómo en el cielo aparecen ondas parecidas a las generadas por una piedra en un lago que acaban con las nubes. El titanato de bario se puede excitar con determinado tipo de frecuencias.

Estas técnicas son como una navaja suiza: tienen un montón de aplicaciones. Téngase en cuenta que ahora ya no hay países, hay corporaciones con muchos intereses detrás. Estamos viendo cómo la huerta de Murcia, que era la huerta de Europa, se está arruinando al tiempo que entran en vigor tratados de libre comercio internacionales que favorecen la entrada en nuestro país de naranjas que vienen de Canadá o patatas que vienen de Marruecos. En España la desertificación es cada vez mayor.

Nosotros pensamos que independientemente de que en este tipo de acciones exista una parte militar -la mayor parte de los cielos están al servicio de la OTAN- tiene que haber también una parte propiciada por la Organización Meteorológica Mundial que seguramente estará diciendo a los países que ven lo que está ocurriendo en sus cielos que son actividades necesarias en el marco de la lucha contra el cambio climático y el calentamiento global. 

DENUNCIAS IGNORADAS 

-¿Cuáles son las zonas de España más afectadas?

-El Levante, la zona sur y bastante de la zona centro. La zona menos castigada suele ser el norte pero creo que últimamente también allí las precipitaciones se están viendo muy afectadas. Téngase en cuenta que las manipulaciones climáticas no necesitan necesariamente aviones: prendiendo fuego a los bosques de forma coordinada también se afecta al clima. ¿O no le parece extraño que en determinados momentos parezca que todos los pirómanos se pongan de repente de acuerdo para prender fuego a los bosques de Galicia, Asturias o Santander? Es hora de plantearse si estas quemas no son provocadas porque forman parte de un cambio meteorológico a gran escala.

-¿Qué tipo de pruebas han reunido sobre las siembras?

-Sobre las siembras químicas en altura hay ya numerosas denuncias en nuestros tribunales efectuadas por agricultores y sus aseguradoras ante la Administración o por compañías de cultivos de regadío ¡que nunca prosperan! Hemos hecho análisis de agua de lluvia donde los microgramos por litro de aluminio, titanio, bario, hierro y otros elementos son alarmantes y fueron recogidas en zonas no industrializadas en las que el agua debería ser casi destilada; valores que no se dan ni siquiera en las muestras de empresas de tratamiento de aguas residuales en las que se utiliza alúmina, óxido de aluminio. En ocasiones exceden más de 100 veces lo permitido en las plantas de tratamiento de aguas.

Lo hemos denunciado reiteradamente ante la Fiscalía de Medio Ambiente pero siempre con escasa fortuna. En una ocasión, un fiscal al que le aportamos todas las pruebas decidió iniciar actuaciones pero al poco tiempo le ascendieron, el caso pasó a otro y allí se acabó el tema.

En otra ocasión una fiscal llamó al Seprona para que la Guardia Civil investigara la denuncia, ésta se puso en contacto con nosotros, nos dijo que había observado este tipo de vuelos, que efectivamente no se les podía identificar y no aparecían en el transpondedor pero que carecían de medios para recoger muestras de lo que pudieran estar arrojando. Textualmente nos dijo que no tenían “patrols con alas”. Y todo para que finalmente la fiscal nos dijera que el problema excedía de su jurisdicción, que no era competencia suya y que debíamos dirigirnos a instancias superiores pero, ¿a quién íbamos a recurrir? ¿Al Ministerio de Defensa?

Y mientras nadie hace nada a pesar de que la gente está viendo y viviendo los efectos. Aquí en Murcia, donde vivo, cada vez son más constantes los anticiclones, el caprichoso anticiclón permanente que no deja caer una gota. Pasan todos los frentes por Europa… pero no llegan a España.

-¿Tampoco los agricultores tienen fuerza suficiente para llevar adelante estas denuncias? ¿Ni siquiera los de la zona de Levante y Murcia?

-En Murcia la Federación de Cooperativas Agrarias (FECOAM) sí ha planteado este tipo de denuncias pero también sin éxito. Hace unos años se reunieron con el entonces Delegado del Gobierno Antonio Sánchez-Solís para mostrar su preocupación por el uso de prácticas ilegales para evitar la caída de lluvia y éste llegó a pedir a la Guardia Civil y al Ejército que investigaran. Semanas después FECOAM presentó una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente del Tribunal Superior de Justicia de Murcia con el objetivo de trasladar las sospechas del sector sobre la utilización de prácticas ilegales -fundamentalmente cohetes antigranizo y avionetas- que impedían la aparición de lluvias en el sureste… sin éxito. La organización sigue sosteniendo y lamentándose de lo que sucede en la región, con días que amanecen nublados y en los que sopla viento de Levante con humedad e incluso con previsiones de lluvia y tras observar avionetas surcando el cielo el tiempo se despeja y no llueve. Un día un representante de FECOAM se presentó en el despacho de la Delegación con un frasquito recogido en una estación pluviométrica -sacado de la misma estación de medida- que contenía aluminio en el agua y tampoco sirvió de nada. Al final, tras la moción de censura de entonces, se cambiaron todos los delegados del Gobierno.

-Permítame una última pregunta: la Geoingeniería se basa en la aseveración de que el planeta sufre un preocupante calentamiento global que hay que afrontar con urgencia. ¿Es realmente así? ¿Ustedes qué opinan?

-El calentamiento global, tal como nos lo presentan, es un fraude. Ni está demostrado que el dióxido de carbono (CO2) sea el responsable ni se han acumulado suficientes datos en las últimas décadas para afirmar que la Tierra vive un cambio climático. Quiero recordar que el mismísimo Patrick Moore, exfundador de Greenpeace. sostiene que el calentamiento global es un engaño, una mentira que gira en torno al mercado de emisiones de CO2 impulsada por científicos que viven de subvenciones gubernamentales. Y que Luis Pomar, catedrático de Estratigrafía –estudio de los estratos y sedimentos de la Tierra- en la Universidad de Baleares y primer español en recibir la Medalla Sorby -la mayor distinción que otorga la International Association of Semdimenlogists (IAS)- afirma que el estudio de los estratos terrestres demuestra que no existe relación alguna entre la concentración de CO2 y el aumento de la temperatura. La vida, sostiene Pomar, siempre ha sido mejor cuanto más calor ha hecho y más alta ha sido la concentración de CO2. En el Jurásico y en el Cretácico la concentración de CO2 era enorme y también lo era la temperatura y, como consecuencia de ello, los animales eran mucho mayores porque no existía ningún problema para conseguir comida. En la actualidad hay menos CO2 en la atmósfera que en ningún momento de la historia de la Tierra, a excepción del final del Paleozoico cuando hubo posiblemente un nivel parecido al actual. Se nos está haciendo creer que el CO2 es un problema por cuestiones políticas; simplemente para justificar los experimentos de geoingeniería.

Antonio F. Muro

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