Yasuyuki Nemoto y los nuevos descubrimientos sobre el agua

El investigador japonés Masaru Emoto se hizo famoso en todo el mundo por sus trabajos y fotografías sobre el agua que demostraron cómo es posible modificar su estructura con sonidos, imágenes, emociones y pensamientos, el Premio Nobel Luc Montagnier demostró que en ella puede grabarse la información del ADN de los microbios patógenos con los que ha estado en contacto e incluso transmitirla por resonancia -y hasta por Internet- y Gerald H. Pollack que en el agua existe una cuarta fase -además de la sólida, la líquida y la gaseosa- que la permite guardar la energía radiante de las ondas electromagnéticas e incluso convertirla en otros tipos de energía. Pues bien, hemos hablado de ello con Yasuyuki Nemoto, biólogo molecular que sustituyó tras su muerte a Masaru Emoto al frente del instituto que creó.

El agua es un líquido cuyas moléculas están formadas por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno -cuya fórmula química es H2O- transparente incoloro, inodoro e insípido que puede solidificarse formando hielo si se somete a una temperatura inferior a 0ª y convertirse en gas (vapor) si hierve a más de 100º. Moléculas cuyos dos átomos de hidrógeno se enlazan con el de oxígeno formando entre sí un ángulo de 104,45 grados lo que junto a una clara electronegatividad le confiere polaridad, hecho que la convierte en un potente disolvente. De hecho se llaman hidrófilas a las sustancias que el agua disuelve -sales, azúcares, ácidos, álcalis y algunos gases (como el oxígeno y el dióxido de carbono)- e hidrófobas a las que no combinan bien con ella como es el caso de las grasas. Es asimismo miscible -se mezcla bien- con muchos otros líquidos formando azeótropos (se llama así a la mezcla líquida entre dos o más compuestos químicos que hierven a temperatura constante comportándose como si estuviese formada por un solo componente por lo que al hervir el vapor tiene la misma composición que el líquido). Y es tal su importancia para los seres vivos que el 70-75% del cuerpo adulto humano es agua.

Solo que el agua de nuestro interior es muy especial ya que está compuesta de cristales líquidos en forma de clatratos, un estado intermedio de la materia que posee las propiedades de los líquidos y a la vez las propiedades de los cristales ópticos siendo ello lo que permite que la luz viaje por el organismo transmitiendo información a velocidades increíbles. Lo constató hace años la doctora mexicana Esther del Río quien asegura que su pérdida es por eso una de las principales causas de enfermedad y de ahí que su restitución permita recuperar la salud. Y aún más importante: es capaz de guardar información. Se podría pues afirmar que el agua –al menos la orgánica humana- tiene “memoria” -como postulara el investigador francés Jacques Benveniste- y explica asimismo que por eso nuestro organismo es en realidad como un gran ordenador capaz de relacionarse en millonésimas de segundo tanto con el interior como con el exterior así como con nuestro «disco duro» -el cerebro- haciéndonos virtualmente seres cibernéticos. Incluso llega a asegurar que todos estamos integrados en una gran red de ámbito electromagnético y conectados a la gran mente universal. ¿La consecuencia? Realmente enorme pero ante todo que para estar sanos los cuerpos físico y energético –a nivel bioquímico y electromagnético- deben estar en perfecto equilibrio. Y para ello es imprescindible que el organismo esté limpio y tenga suficiente agua de cristal líquido de calidad. Lo explicamos en detalle en el reportaje que con el título Por las venas corre luz apareció en el nº 85 de la revista y puede leerse en nuestra web –www.dsalud.com– así como visualizar la charla que mantuvimos en su día con ella entrando en Discovery DSALUD Televisión accediendo directamente desde https://www.dsalud.com/dsalud-tv/las-venas-corre-luz-tratamiento-del-cancer-agua-cristal-liquido.

En fin, a pesar de su gran importancia falta mucho por conocer sobre las propiedades del agua. De hecho aún desconocemos por qué la forma sólida flota en la forma líquida, por qué las temperaturas a las que el agua hierve y se congela son más altas que en otras moléculas de tamaño similar, por qué puede absorber gran cantidad de calor sin que su temperatura aumente mucho -lo que por ejemplo la convierte en un refrigerante especialmente bueno para el radiador de un automóvil-, por qué unas veces se congela a cero grados y en otras a temperaturas diferentes de hasta -50º o por qué el punto de ebullición no tiene lugar siempre a los 100º. Preguntas que aún no tienen respuesta aunque sí hipótesis.

Pues bien, en 1999 el investigador japonés Masaru Emoto (1943-2014) sorprendió al mundo con su libro Mensajes del Agua (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el antetítulo La clave de la salud está en el agua y el título Masaru Emoto: “La enfermedad se supera cuando se recupera la armonía” apareció en el nº 78). Especialista en Medicina Alternativa Emoto abrió en 1994 en Japón un centro de investigación para estudiar la respuesta del agua a distintos estímulos constatando a lo largo de muchos años que su estructura molecular ¡puede ser modificada con sonidos -incluyendo palabras y música-, imágenes, emociones y pensamientos! Lo comprobó tomando inicialmente unas gotas de agua de una fuente de su país, congelándolas, examinándolas con un microscopio electrónico de campo oscuro, fotografiándolas y ver que mostraban hermosos hexágonos cristalinos parecidos a copos de nieve. Emoto tomaría entonces agua de un río contaminado, hizo lo mismo y comprobó que la imagen que aparecía era la de un turbio patrón sin forma reconocible, algo completamente desestructurado. A aquellos experimentos iniciales seguirían tantos que Emoto llegaría a tener decenas de miles de imágenes de diferentes muestras de agua y de ahí que llegara a decir tras estudiarlas:“El agua no sólo almacena información sino también sentimientos y conciencia reaccionando a cualquier mensaje”. Agregando: “Toda la información que alberga la estructura se hace visible cuando se fotografía una gota de agua en estado de congelación”.

En suma, las miles de fotografías tomadas por Emoto son un testimonio visualmente apreciable de las diferencias existentes entre “agua viva” y “agua muerta” o desestructurada. Y de hecho en su libro pueden verse fotografías que ilustran diferentes supuestos ya que…

…el agua tomada en fuentes y arroyos de montaña forma bellas estructuras cristalinas en contraste con los cristales deformados que conforman las muestras de agua polucionada o estancada.

…las moléculas de agua expuestas a música clásica adoptan formas delicadas y simétricas muy similares a las que adoptan ante el sonido de la palabra gracias, al menos tanto en japonés como en inglés.

…cuando las muestras de agua fueron sometidas a música heavy metal o expuestas a palabras o frases negativas (¡Eres tonto!) o cuando se enfocaron sobre ellas intencionadamente pensamientos o emociones negativos (como grabaciones de los discursos de Adolf Hitler) el agua no sólo no formó cristales sino que en su lugar se crearon estructuras caóticas y fragmentadas. Es más, cuando se expuso el agua a la canción Heartbreak Hotel (Hotel de la tristeza) de Elvis Presley los cristales helados ¡se partieron en dos!

…cuando el agua fue tratada con aceites florales aromáticos los cristales tendieron a imitar en cada caso la forma de la flor original. Y otro tanto ocurre con las plantas medicinales. Algo que de alguna forma fundamenta la Homeopatía y la terapia con Flores de Bach.

Cabe agregar que convencido de la importancia que tiene beber agua estructurada Emoto llegó a propiciar procesos de oración multitudinarios con la intención de estructurarla en distintos lugares del mundo e impulsar la curación simplemente bebiéndola. Aspecto espiritual de su trabajo que llevó a muchos científicos ortodoxos a criticarle y a los defensores de la medicina natural a ensalzarle sabedores del excepcional valor del agua en las terapias.

Fue en todo caso en 2002 cuando en un intento de dotar de mayor credibilidad científica a su investigación Emoto incorporó a su equipo a Yasuyuki Nemoto -Doctor en Biología Celular y Molecular por la Universidad de Tokio (Japón) con experiencia biotecnológica en universidades de Japón, Estados Unidos y Hawai- que fue desde entonces responsable de la parte científica de la investigación. Hablamos pues de alguien experto en el tema que además acompañó por todo el mundo a Emoto en sus giras dando conferencias en más de 25 países a lo largo de 12 años y que desde su fallecimiento dirige su instituto.

MÁS QUE CIENCIA, CONCIENCIA

Pues bien, en octubre pasado Nemoto vino a España para participar en la XII Conferencia Internacional sobre el Agua -que contó con presencia de los más importantes investigadores sobre sus propiedades- e impartió un seminario en el que abordó la relación entre los descubrimientos de Emoto, los trabajos sobre el agua del Premio Nobel Luc Montagnier y la novedosa investigación sobre la denominada cuarta fase del agua o «agua EZ» (por las siglas en inglés de exclusión zone) de Gerald H. Pollack por lo que tuvimos oportunidad de hablar con él.

-¿Podría decirnos antes de nada cuál fue su papel concreto en la investigación de Masaru Emoto?

Como doctor en Biología fui el responsable de avalar la metodología de sus trabajos científicos sobre los cristales del agua. Y desde hace tres años, tras su fallecimiento, soy Director del I. H. M. General Research Institute Inc. y presidente de la Office Masaru Emoto. En suma, soy el continuador de su legado.

-Usted es biólogo molecular y celular así que díganos: ¿los experimentos de Masaru Emoto responden estrictamente al punto de vista científico ortodoxo?

-Aún no se han sometido todos al tradicional método científico de repetición aunque sí se han llevado a cabo varios experimentos significativos. Es el caso de los trabajos realizados por Dean Reading en el Noetics Science Institute de California (EEUU) el último de los cuales se ha publicado con el significativo título de Effects of Distant Intention on Water Crystal Formation A Triple-Blind Replication (Efectos a distancia de la intención sobre la formación de cristales de agua. Replicación triple ciego). Durante tres días 1.900 personas de Austria y Alemania enviaron pensamientos positivos concentrándose en las fotografías de dos botellas de agua ubicadas dentro de una habitación electromagnéticamente protegida que se hallaba en California mientras se colocaron otras dos botellas cerca -para actuar como controles próximos- y dos más fuera de la sala protegida -como controles distantes-. Bueno, pues al cabo de esos tres días se tomaron muestras de agua de todas ellas, se congelaron y se fotografiaron los cristales de hielo formados a partir de cada una. Y a continuación cada imagen fue evaluada siguiendo meras razones estéticas por más de 2.500 personas independientes que desconocían el protocolo del experimento. El resultado fue que las imágenes pertenecientes al agua tratada a distancia con «buenos deseos» se clasificaron como estéticamente más bellas que las de los cristales de control. Confirmando así el experimento un estudio piloto que Reading había realizado anteriormente.

A los defensores más ortodoxos del «método científico» no les convence la metodología del trabajo pero a mi juicio demostró que cuando el agua recibe pensamientos o deseos positivos la estructura de sus moléculas se vuelve más armónica.

-¿Y han intentado ustedes constatar si el agua tiene «memoria» como postuló en su día Benveniste?

-No. Nuestros trabajos se han centrado en demostrar la capacidad del agua para captar sonidos, emociones y pensamientos incluyendo los emitidos conscientemente. En cambio las evidencias científicas de Luc Montagnier sí prueban realmente que el agua tiene “memoria”. Creo en cualquier caso que en diez o veinte años lo descubierto por Masaru Emoto se considerará algo científicamente constatado.

Él no era un científico sino alguien que se guió por su intuición cuyo verdadero interés era que el ser humano entendiera que tiene el poder de influir en el agua con todo lo que de impacto sobre la salud y el medio ambiente eso tiene. Lo que su obra demuestra es que se puede influir conscientemente sobre ella.

-¿Se puede ser científico y creer en una realidad intangible o espiritual sin entrar en contradicción?

-Evidentemente. Albert Einstein es un ejemplo paradigmático. Él decía que la ciencia por sí sola no es suficiente para explicar la realidad. Y la religión sola tampoco. Tenemos que contar con ambas.

LA VIDA EN EL AGUA DE UN COMETA

-En mayo de 2011 publicamos con el título Luc Montagnier: «El ADN transmite electromagnéticamente información al agua» (apareció en el nº 138 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com) un amplio reportaje en el que explicamos que cuando el laureado científico francés analizó el fluido biológico de personas diagnosticadas de SIDA encontró micoplasmas -bacterias sin pared celular de la clase Mollicutes de las que existen más de 100 especies- y tras filtrarlo varias veces para esterilizarlo -incluso diluyéndolo hasta dejarlo sin materia como se hace homeopáticamente- se encontró con la sorpresa de que el líquido resultante, en teoría estéril, ¡tenía capacidad para reproducir la infección! Que sus emisiones electromagnéticas eran capaces de materializar el ADN bacteriano en un agua destilada estéril a la que simplemente se le habían añadido bases de nucleótidos como ladrillos del nuevo ADN. Es más, obtuvo la frecuencia a la que vibraba, la transmitió digitalmente desde Francia hasta un laboratorio de Italia y en éste, simplemente emitiéndola sobre agua destilada con bases de nucleótidos, ¡se reprodujo el ADN bacteriano! Es más, colocó un tubo de ensayo así infectado pegado a otro estéril ¡y el agua de éste también se infectó! Todo indica que actuando por biorresonancia. Sabemos que usted conoce esos experimentos así que, ¿cuál es su valoración?

-Ante todo confirma que el agua es capaz de retener información, que tiene pues algún tipo de «memoria» como ya adelantó Benveniste. Y constituye un claro respaldo científico al trabajo de Masaru Emoto. Siempre, claro está, que partamos de la base de que las palabras, las emociones y los pensamientos son un tipo especial de información que el cuerpo emite al exterior y es capaz de impregnarse en el agua. Como se sabe que lo hacen los sonidos -especialmente la música- y las imágenes.

En cualquier caso a mí lo que me parece auténticamente revolucionario es que haya demostrado que puede transmitirse el código de ADN de un microbio a distancia. Obtener su «huella electromagnética», grabarla, transmitirla por Internet y luego transferirla a un agua estéril que contiene simples nucleótidos logrando que aparezca en ella ese ADN. Se trata de un descubrimiento enorme de alcance insospechado. Porque teóricamente implica que podría crearse un gran archivo digital con la información de todas las sustancias o fármacos existentes -al menos los naturales- y transmitir esa información en lugar de tener que transportar físicamente los fármacos. La idea es que si un día quieres una aspirina solo tengas que descargar esa información de la base de datos, transmitírsela al agua y beberla.

-Evidentemente eso es hoy solo una hipótesis porque no está claro que ese tipo de información pueda también grabarse al igual que se transfiere un código de ADN a una base de nucleótidos ya que éstos no dejan de ser moléculas orgánicas formadas por la unión covalente de un monosacárido de cinco carbonos, una base nitrogenada y un grupo fosfato.

-Cierto; pero no lo es menos que la Fundación DFT encabeza ya un equipo internacional de científicos y médicos que está trabajando en la tecnología que permita transmitir a los enfermos solo la información de los fármacos sin necesidad de tomarlos en la esperanza de que al no ingerirse físicamente químico alguno puedan evitarse los efectos secundarios negativos y obviar las contraindicaciones. Se denomina IC Medical Emissions Project. Es más, tienen ya disponible en su web –www.dst-fund.com/icmedicals– las frecuencias de algunos preparados farmacéuticos y plantas medicinales que pueden descargarse.

La base del proyecto son las investigaciones presentadas en las conferencias internacionales sobre el agua de los últimos años, trabajos sobre la transmisión de información electromagnética de diferentes sustancias y medicamentos a soportes digitales y desde soportes digitales realizados principalmente por científicos rusos que en este campo sorprende lo adelantados que están. De hecho en la web se pueden encontrar distintos estudios que demuestran la actividad de las frecuencias transmitidas in vitro y en animales. De momento están disponibles sólo 26 frecuencias de medicamentos y 3 de compuestos de plantas más la frecuencia del Noni. Estando por ejemplo entre las de medicamentos las de la aspirina, el Crestor, el famoso Prozac, la Prednisolona, el Galavit, la Furosamida, el Dilacor y el Diclofenaco. Siendo de esperar que con el tiempo se añadan muchas más.

-¿A su juicio las investigaciones de Montagnier explican la eficacia de la Homeopatía?

-Eso ya lo probó Jacques Benveniste con sus experimentos sobre la histamina. Nunca se había interesado por la Homeopatía pero a partir del trabajo de uno de los miembros de su equipo acabó demostrando que había en los basófilos reacciones antihistamínicas en presencia de un líquido que en teoría no contenía absolutamente nada material por haber sido diluidas miles de veces las moléculas de los antígenos originales que contenía. La reacción de los basófilos demostró que el agua había adquirido de alguna forma información de esas moléculas antes de su desaparición material porque, de lo contrario, el experimento no habría funcionado.

La mayoría de los científicos no le creyeron sin embargo, decidieron verificar lo que aseveraba mediante un ensayo que fue manipulado y no se ajustó a lo que Benveniste postulaba y luego afirmaron que su trabajo era un engaño. Y los titulares de Nature en ese sentido le desprestigiaron ante la comunidad científica. Benveniste fue sin embargo un investigador honrado y pionero cuyo mérito y descubrimientos están siendo hoy reivindicados.

-¿Sabe usted qué pensaba Benveniste de los trabajos de Masaru Emoto?

-Sé que coincidieron en un simposio que se celebró en Suiza e intercambiaron opiniones. Emoto me dijo que Benveniste le había dado las gracias por el trabajo que estaba haciendo ya que básicamente confirmaba lo que él había demostrado: que el agua tiene «memoria». Porque sin haber en ella materia alguna es por ejemplo capaz de reproducir las mismas respuestas inmunológicas que si la tuviera.

-¿Y coincidió también Masaru Emoto con Montagnier?

-Sí. Emoto solía decir que la vida llegó a nuestro planeta a través del hielo de un cometa así que en una ocasión en la que coincidieron le preguntó a Montagnier si creía posible que toda la información del ADN humano -con sus millones de caracteres- podría estar memorizada en agua helada y si compartía la hipótesis de que la vida podría haber llegado a nuestro planeta al estar grabada esa información en el agua helada de algún cometa que hubiese caído en la Tierra. Montagnier le dijo que teóricamente era posible porque el agua tiene mucha más capacidad de “memorizar” de la que cabía suponer por lo que la hipótesis de que un cometa de hielo hubiese llegado a nuestro planeta con toda la información genética y luego gracias a la energía que recibía y a la materia ya existente apareciera la primera célula viva era una hipótesis plausible.

-Montagnier ha demostrado con experimentos que puede estructurarse ADN con la información que un organismo deja en forma de huella electromagnética en el agua en la que ha estado. Y que probablemente cada tejido y órgano tenga una huella electromagnética propia y característica. Mi pregunta es ésta: ¿podría esa información neutralizarse con frecuencias inversas -de sentido opuesto- o con la misma frecuencia pero de mucha mayor potencia e intensidad como hacen algunos aparatos de biorresonancia?

-Hipotéticamente, sí. Creo que efectivamente debería poderse neutralizar la vibración propia de un virus, una bacteria o un hongo de esa manera pero no se cuánta energía se necesitaría para ello. Desde luego la posibilidad no es descartable… 

LA CUARTA FASE DEL AGUA 

-Sobre los trabajos de Gerald H. Pollack tenemos menos información aunque corroboran los que en su día hizo en México la doctora Esther del Río. Solo sabemos que es profesor de Bioingeniería en la Universidad de Washington, que es el fundador y editor-jefe de una revista científica llamada Water, que ha publicado numerosos artículos científicos revisados por pares sobre la naturaleza del agua y que de alguna forma su trabajo se resume en el libro The Fourth Phase of Water: Beyond Solid, Liquid and Vapor (La cuarta fase del agua: más allá del sólido, el líquido y el gas) publicado en 2013 en el que explica que el agua posee un cuarto estado. ¿Puede explicárnoslo?

-A nosotros se nos ha enseñado que el agua tiene 3 estados: sólido, líquido y gaseoso (el vapor de agua). Bueno, pues investigando sobre su naturaleza Pollack descubrió que existe un cuarto estado al que denominó “cuarta fase”. Está entre la fase líquida y la sólida y suele detectarse en presencia de sustancias hidrófilas, con afinidad por el agua. Analizando su naturaleza en laboratorio vio que si a un vaso de agua se le echan microesferas de plástico éstas, en contra de lo que cabría suponer, no se distribuyen de forma uniforme. Y descubrió, sorprendido, que en los bordes del vaso el agua se mantiene libre de sustancias extrañas por lo que decidió llamar a ese espacio –de un cuarto de milímetro aproximadamente- zona de exclusión EZ (por las siglas en inglés de exclusión zone). Obviamente tras descartar las posibles explicaciones convencionales de la Química. Así que centró sus estudios en ella y terminó descubriendo que el agua que hay en la misma tiene propiedades propias sorprendentes, que el agua tiene un cuarto estado.

-¿Con qué características y propiedades?

-El agua de la cuarta fase no es líquida ni sólida sino algo “viscosa”. Y en ella no se depositan ni las partículas en suspensión ni los posibles solutos. Aunque lo más sorprendente es que sus electrones le confieren carga negativa y naturaleza alcalina. Sus moléculas tienen además mayor índice de refracción que el resto del agua. Pues bien, según Pollack esa agua es el componente natural de todas las células y de ahí que si éstas no tienen suficiente –por deshidratación u otras causas- tengan menos carga negativa afectando ello al buen funcionamiento de organismo. En suma, entiende que cuantas más células cargadas negativamente haya en el cuerpo más saludables estaremos.

Por eso es importante estar bien hidratados y realizar actividades que permitan recargarnos; como caminar descalzos por la playa o la hierba y tomar el sol. Hacer eso nos permite absorber electrones y recargarnos de agua viva a nivel celular. Y, por ende, hay que evitar todo lo que nos robe electrones.

Pollack ha demostrado experimentalmente por ejemplo que ingerir medicamentos como los analgésicos o plantas con herbicidas como el glifosato disminuyen la carga del agua EZ. Y es que las toxinas tienen carga positiva y roban la carga negativa del agua llevando ello a que empeore directamente la salud.

-¿Y cómo genera el organismo ese agua vital?

Lo primero que debemos hacer es hidratar bien el cuerpo bebiendo suficiente agua -elemento clave para la salud- porque según la investigación de Pollack a partir de ahí ese agua se convierte en agua de cuarta fase merced a las emisiones energéticas que rodean a las células; tanto por las emisiones externas que recibimos del sol en forma de energía lumínica como de la propia energía infrarroja existente en el interior del organismo.

Sus experimentos demuestran que si absorbes luz -sobre todo infrarroja- generas agua viva de cuarta fase, que el agua se transforma en agua EZ tanto en las superficies hidrófilas de las membranas celulares como en todas las superficies hidrófilas del interior de las células. Y eso incluye superficies de proteínas, de ácidos nucleicos, etc. Asimismo descubrió que también en la región ultravioleta de 270 nanómetros -muy cerca del rango visible- se favorece la generación de agua viva.

-¿Pero ese agua EZ sigue siendo H2O?

-No. Pasa de H2O a H3O2. Un agua cuyas moléculas contiene tres átomos de hidrógeno enlazados con dos de oxígeno. Agua que de alguna forma funciona como una batería que absorbe energía y se usa para producir reacciones químicas. Según Pollack el funcionamiento del sistema circulatorio solo se entiende asumiendo que existe una fuerza energética interior que complementa el funcionamiento del corazón.

-¿Puede explicarlo mejor?

-Todo el mundo piensa que es el corazón con sus contracciones el que desarrolla la suficiente presión y bombeo hacia las arterias, arteriolas, venas y capilares. Hasta ahora es el pensamiento dominante. Sin embargo Pollack afirma que los capilares por los que se supone circulan los glóbulos rojos tienen de 3 a 4 micrómetros de diámetro y los glóbulos rojos que tienen que pasar por ellos casi el doble. Así que, ¿cómo hacen para pasar por algo que es más estrecho? Pues los videos que se han hecho muestran que para hacerlo los glóbulos rojos se “aplastan”; un proceso que requiere mucha energía. Y según Pollack eso no puede lograrlo el corazón porque la cantidad de presión que necesitaría desarrollar sería casi un millón de veces superior a la que realmente ejerce. De ahí que postule que la energía complementaria necesaria para hacerlo proceda del agua de cuarta fase. De lo que se deduce que es esa energía la que realmente permite que el sistema circulatorio funcione.

-¿Ha podido demostrarlo?

-En ello está pero lo explica proponiendo un experimento. Si colocamos horizontalmente un tubo hidrófilo en agua que corre ésta fluirá por él de forma automática e interminable. Se demuestra colocando pequeñas partículas en el agua para poder visualizarlas microscópicamente. Pues bien, haciendo incidir luz sobre las paredes hidrófilas del tubo ¡se obtiene un flujo hasta 5 veces más rápido! Sólo con aumentar la intensidad de la luz. Y si la bajas el flujo se ralentiza. Así que, ¿por qué no va pasar lo mismo en el interior del cuerpo? Ahora bien, ¿es la luz exterior o la energía infrarroja del interior al ser absorbida la que ayudaría a conducir esos glóbulos rojos a través de esos tubos estrechos que son los capilares? Pues es sobre lo que actualmente está trabajando. Y lo que digo sobre el sistema circulatorio puede aplicarse al sistema linfático que ni siquiera cuenta con el bombeo del corazón.

En suma, si Pollack está en lo cierto la presencia de suficiente agua de cuarta fase sería vital porque ayudaría a combatir las infecciones crónicas al aumentar el flujo sanguíneo y mejorar el transporte de agentes que ayuden a combatirlas, oxígeno incluido. Y si aumenta el flujo linfático potencia el sistema inmune. Por tanto, cuanta más agua de cuarta fase haya en el organismo más difícil será para los microbios patógenos sobrevivir. Da lugar a una situación directamente antimicrobiana.

-Sugerente hipótesis que hay que demostrar…

Claro; porque una cosa es la demostración científica de las propiedades del agua y otra cuáles son sus posibles implicaciones en la salud. Desde ese punto de vista parece claro que si se bebe agua viva -como lo es al parecer la procedente del deshielo de los polos- es muy probable que ello ayude a mejorar la salud porque básicamente está restaurando el agua viva del interior celular. A mi juicio los descubrimientos de Pollack van a suponer un cambio total de paradigma y creo que en el futuro terminará recibiendo el Premio Nobel por ello. en el futuro.

-¿Por qué un nuevo paradigma?

-Porque hasta ahora hemos contemplado el elemento más importante de la vida, el agua, como un medio pasivo pero Pollack nos enseña que en realidad funciona como una batería al recibir energía lumínica – infrarroja y ultravioleta- y convertirla en otro tipo de energía. Lo que además de sus claras implicaciones en la salud podría dar lugar a la construcción de una batería solar con ella porque el agua EZ es estable. O servir para desalinizar agua de mar ya que si se hace pasar ésta por un tubo con paredes hidrofílicas la sal y demás partículas se concentrarían en la zona central y cerca de la superficie sólo quedarían moléculas de agua viva con lo que solo quedaría separar los dos tipos de agua.

-¿Sabe usted por cierto qué opinión tiene Pollack de los trabajos de Emoto?

-Pollack también postula que el agua tiene la capacidad de reaccionar estructuralmente a influencias externas sutiles y cierta capacidad de memoria. Asume que el cuerpo humano emite un «campo de energía radiante» o «aura» que cambia según el estado emocional y mental de la persona y se proyecta hacia el exterior. Como asume que los pensamientos negativos y positivos emiten energías diferentes. Pues bien,. asumido esto Pollack entiende que como la mayoría del agua celular del cuerpo humano es agua de cuarta fase y ésta tiene la capacidad de cambiar su estructura molecular reaccionando a las energías del entorno es posible que el aura o campo de energía de un cuerpo afecte a la estructura molecular del agua de otro cuerpo. Y al de una sustancia. Y como piensa que el agua tiene memoria entiende que ese efecto puede perdurar incluso después de eliminar el estímulo.

-Luego apoya la idea de que es posible modificar la estructura del agua viva mediante sonidos, palabras, emociones y pensamientos como afirmó Masaru Emoto…

-Si yo le digo a alguien “Te amo”, “La paz sea contigo” o “Que tengas suerte” esa energía afectará al agua de cuarta fase de quien las recibe. Y su agua podrá transformar esa energía en reacciones bioquímicas, en una fuerza sanadora. Tales deseos inducirían pues la autosanación. Se trata de una hipótesis aun no probada pero explicaría el poder de la oración y los éxitos de algunos sanadores.

-Sabemos que tiene una agenda apretada así que permítanos una última pegunta: ¿cuándo cree que todo esto podrá demostrarse de forma que la comunidad científica lo acepte?

-Sinceramente, no lo sé. Estamos muy limitados por nuestros conocimientos actuales. La auténtica naturaleza del agua, su estructura y posibilidades empiezan a conocerse ahora. El agua se considera aún un líquido pasivo de gran capacidad solvente y poco más. Y lo descubierto por las personas de las que hemos hablado echa abajo ese paradigma. Hay pues que seguir investigándola.

 

Francisco San Martín

Este reportaje aparece en
211
Enero 2018
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