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| Medicinas
Complementarias. |
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| LA
IRIDOLOGÍA |
Esta joven ciencia experimental
se desarrolló a lo largo de la segunda mitad del siglo
que acaba de terminar como una técnica no agresiva que
permite -en manos de un buen profesional- aportar una
serie de datos sobre las enfermedades y su posibilidad
de corrección. Y lo hace, simplemente, mirando a los
ojos.
La Iridología tiene nombre propio: Ignatz von
Peczley. Nacido en Hungría en 1826, sus primeras
observaciones se publicaron en 1850 -antes incluso de
acabar sus estudios de Medicina- y se iniciaron de forma,
al menos, curiosa.
El joven Ignatz cuenta -o cuentan de él- que paseando
por los bosques alrededor de su Budapest natal encontró
una lechuza con la pata rota. La llevó a su casa, la
curó y acabó adoptándola como mascota. Un día comprobó
que en uno de los inmensos ojos de la rapaz nocturna
había una mancha que no existía en el otro y se planteó
si eso pudiera tener relación con la fractura. Atormentado
por su insaciable curiosidad experimental, acabó partiendo
la otra pata al animalito y, al cabo del tiempo, comprobó
que aparecía una mancha similar en el otro ojo.
A partir de ahí se dedicó a investigar el tema y publicó
en su madurez el primer libro de iridología científica
-Descubrimiento en el campo de la terapéutica y el
naturismo: introducción al estudio del diagnóstico por
los ojos-, lo que le valió aumentar no poco el número
de los enemigos que tenía en el campo de la medicina
tradicional... pero también una enorme popularidad que
llegó a crear escuela.
¿QUÉ ES LA IRIDOLOGÍA?
Sencillamente, una disciplina
que estudia la parte pigmentada del ojo -el iris- y
analiza su estructura y cambios de pigmentación (manchas)
para establecer un balance de la salud global del individuo
a través de una serie de zonas reflejas que se han identificado
en la membrana.
Viene a ser como la acupuntura en la medicina tradicional
china: un sistema de diagnóstico y una orientación preventiva
para el paciente. Y como la acupuntura, se basa en datos
empíricos.
Vida y Deck -en su libro Contrôle clinique
de l'iridoscopie- dice que "el profesional experimentado
que pretenda ofrecer un diagnóstico a través del iris
deberá encontrar los signos más característicos de la
evolución del proceso. Pero seguirá siendo indispensable
realizar un reconocimiento clínico general y un estudio
detallado de los antecedentes... El diagnóstico a través
del iris no tiene nada de especial pero lo mismo puede
decirse de los reconocimientos radiológicos y de los
resultados de laboratorio. Por esa razón, los exámenes
de control sin examen o reconocimiento clínico, como
les ha sido a veces solicitado a los profesionales del
diagnóstico a través del iris, no tiene ningún sentido.
Nadie le pediría tampoco a un radiólogo que formulara
un diagnóstico limitándose a contemplar una radiografía;
muchas veces podría hacerlo pero la mayoría debe contentarse
con describir lo que ve". Comentario que describe
bien el campo de esta medicina complementaria.
ANTE EL OJO DESNUDO
El iridólogo debe en primer
lugar observar el color, la densidad y la estructura
general del iris para fijar el tipo o constitución del
mismo.
Dentro de las muchas escuelas y corrientes que existen
en la Iridología, posiblemente la francesa de A.
Roux sea la más aceptada. Y, según ella, las personas
pueden tener tres tipos de constitución:
1. Personas de constitución linfática fibral.
Pertenecen a ella quienes tienen iris de tono claro:
azules, verdes y grises.
El calificativo de "linfático" en Iridología tiene un
significado diferente que en la medicina tradicional.
Corresponde a una capacidad de reacción del sistema
nervioso vegetativo -involuntario- y del sistema linfático
a las agresiones. Por eso no es raro que este tipo de
personas tengan tendencia a presentar en la infancia
amígdalas grandes o posibilidades de apendicitis aguda.
También tienen tendencia a padecer artritis por acumulación
de desechos metabólicos en los tejidos.
Sus enfermedades más frecuentes corresponden a las reactivas
(inflamaciones o alergias) siendo frecuentes el asma,
los eczemas, las jaquecas y los catarros nasales. En
las articulaciones tienden a padecer inflamaciones de
tipo reumático y pueden ser terreno fértil para infecciones
generales como la tuberculosis.
2. Personas de constitución hematógena pigmentaria.
La poseen quienes tienen los iris oscuros: negros, marrones
y castaños. Aquí la abundancia de pigmentación recubre
los hilos radiales de la trama del iris, que se hacen
menos visibles.
En general son personas con propensión a las enfermedades
vasculares por viscosidad de la sangre, tendencia a
la obesidad, problemas de hígado, digestión lenta, espasmos,
calambres y trastornos emocionales.
3. Personas con constitución mixta.
Aquellas que tienen características de ambos grupos;
por ejemplo, quienes poseen el iris de color azul oscuro
o marrón claro. La tendencia patológica vendrá dada
en estos casos por los caracteres predominantes de una
u otra constitución.
LOS CÍRCULOS DEL IRIS
Pero el iridólogo no se
fija solamente en la constitución. A partir de ese primer
vistazo empieza a "leer" el iris, para lo que lo divide
éste en una serie de círculos y localizaciones orgánicas
que denomina "somatotopia" o localización de las representaciones
de determinadas partes del organismo.
Viene a ser como un mapa del cuerpo que empezó a fijarse
con los primeros trabajos de von Peczley y que
se sigue enriqueciendo día a día con las aportaciones
de los expertos.
-El círculo número 1 se encuentra alrededor
de la pupila y es un ribete irregular que va desapareciendo
con los años. Para muchos iridólogos es el reflejo del
estado metabólico de la persona y lo relacionan con
enfermedades en esa esfera, como ciertos tipos de diabetes.
-Los círculos 2 y 3 -en la periferia inmediata
del número 1- ocupan la cuarta parte de la circunferencia
del iris y se relacionan con las representaciones de
los órganos abdominales, por lo que son ocasionalmente
conocidos como cuello gastrointestinal.
-Inmediatamente a continuación está el círculo
4 que no es muy grande y en él se localizan
los problemas neuroglandulares, endocrinológicos, de
circulación general y de los sistemas defensivos y linfáticos
del organismo.
-En el círculo número 5 -el de mayor área-
se encuentra la representación de los grandes órganos,
desde el cerebro al esqueleto pasando por el hígado,
los pulmones y el corazón, así como los órganos de los
sentidos.
-Por fin, y cerrando todo el conjunto con una fina línea
habitualmente más coloreada, se encuentra el círculo
6, que localiza el contorno del cuerpo, la piel, los
orificios naturales, la circulación superficial y la
de retorno.
Y TODO ESO, ¿PARA QUE SIRVE?
La determinación de las
distintas constituciones, la localización somatotópica
y los diferentes tipos de tramas de las fibras del iris
proporcionan al profesional experimentado un diagnóstico
de los problemas que presenta el paciente y sirve para
elaborar una serie de índices de vitalidad, en general
muy precisos, especialmente en lo que se refiere a las
diátesis, término iridológico para determinar
las predisposiciones a determinadas maneras de enfermar
de cada uno.
Como es lógico, la Iridología es una técnica compleja
de aprender y, como en el caso de una radiografía o
de unos análisis clínicos, sirve más bien para proporcionar
datos al profesional que -como cualquier buen médico-
deberá luego cotejar atendiendo a su historial clínico
y practicando una minuciosa exploración general.
Tiene la ventaja sobre otros sistemas alternativos y/o
convencionales de proporcionar un diagnóstico preciso,
rápido, fiable y sin agresiones pero debe ser manejado
por profesionales bien formados y con amplia experiencia.
Andrés
Rodríguez-Alarcón
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