La existencia de fiebre
aftosa en Gran Bretaña y, posteriormente,
en otros países provocó tal alarma social
que llevó a las autoridades a ordenar la matanza
de millones de animales sanos para evitar
la extensión de tan "terrible enfermedad".
Ahora bien, ¿se justifica esa matanza? ¿Tiene
sentido todo lo que está sucediendo? La respuesta,
con los datos existentes, es no. ROTUNDAMENTE
NO.
Veterinarios agotados recorriendo toda
Gran Bretaña en coche de una granja a otra
para diagnosticar la existencia o no de casos
de fiebre aftosa -o glosopeda- en vacas, cerdos,
ovejas y otros animales de pezuña hendida.
Tiradores militares de primera llegando a
las granjas pocas horas después de que el
veterinario hubiese diagnosticado aunque sólo
fuese un único caso positivo, militares con
la patriótica misión de matar inmediatamente
no ya a todo el ganado de esa granja sino
también, preventivamente, el ganado de todas
las granjas situadas en un radio de tres kilómetros...
aunque los animales estuvieran sanos. Excavadoras
moviendo decenas de animales muertos formando
auténticas montañas con ellos. Cuadrillas
que llegan a las granjas para hacer piras
en las que quemar los cadáveres. El ejército
haciendo zanjas enormes para enterrar decenas
de miles de dichas criaturas. Prohibición
de ir a pasear al campo. Coches a los que
se les desinfecta las ruedas. Inmovilización
de animales. Interdicción de su exportación
o importación. No celebración de mercados
ni ferias. Destrucción de alimentos sospechosos
o, simplemente, extranjeros. Suspensión de
partidos de rugby y de la caza del zorro.
Pasajeros pisando en recipientes con desinfectantes.
Etc., etc., etc. Todo ello hasta que el pasado
tres de mayo el primer ministro Tony Blair
declarara "controlada" la "terrible
enfermedad" tras dejar en el camino dos
millones y medio de animales muertos.
Lo curioso es que nadie -que sepamos- ha cuestionado
públicamente tales medidas, aceptadas como
imprescindibles "para impedir la extensión
de la fiebre aftosa y las gravísimas consecuencias
de su contagio". De hecho, si alguna voz
se ha levantado ha sido para pedir medidas
más drásticas o más rápidas o, incluso, para
que se actuase legalmente contra el Reino
Unido por no haber tomado "más medidas y más
pronto" contra tan "temible epidemia" o, en
todo caso, por haber intentado minimizar su
importancia.
PERO, ¿EN QUÉ CONSISTE
LA FIEBRE AFTOSA?
Pues -como su
propio nombre indica- se trata simplemente
de "una pirexia, es decir, una fiebre o
estado febril agudo que se caracteriza por
la erupción en 24 horas de pequeñas vesículas
-aftas- en la mucosa de la boca y entre las
pezuñas". Claro que "también pueden
aparecer aftas en las membranas nasales, en
las glándulas mamarias y en la banda coronaria".
Y si hay "complicaciones", haber "erosiones
en la lengua, infección, deformación de los
cascos, mastitis y disminución de la producción
de leche, miocarditis, aborto, pérdida de
peso, problemas de control térmico...".
¿Y A QUIÉNES AFECTA
LA FIEBRE AFTOSA?
La fiebre aftosa
"puede ser contraída por el ganado vacuno,
ovino, caprino y porcino; asimismo, afecta
a animales salvajes como ciervos, renos, jabalís,
búfalos, jirafas, etc.". Es decir, a todos
los animales llamados de "pezuña hendida".
Ahora bien, si tan terrible es, ¿cómo han
sobrevivido ciervos, renos, jabalís, búfalos,
elefantes, jirafas, etc., sin veterinarios,
sin vacunas y sin matanzas organizadas?
¿CUÁN PELIGROSA
ES LA FIEBRE AFTOSA?
La gran mayoría
de los bovinos que padece la fiebre aftosa
se recupera en un plazo de 8 a 15 días; y
en el caso de los ovinos, caprinos y cerdos
sólo provoca la muerte de algunos de los animales
jóvenes. Según el Servicio Australiano de
Salud sólo muere, como máximo, el 5% de los
animales enfermos; y de manera espontánea,
sin actuación terapéutica alguna. El resto
se recupera. Luego, ¿por qué se matan?
Por otra parte, oficialmente la fiebre aftosa
no puede contagiar a la especie humana por
lo que la carne de los animales que mueren
por su causa es comestible. Luego, si eso
es así, ¿por qué se quema o entierra? ¿Por
qué no se permite su consumo cuando se ha
estado durante décadas, por ejemplo, permitiendo
usar la carne de las vacas tuberculosas para
hacer embutidos? ¿A qué obedece esa "discriminación"?
¿TIENE TRATAMIENTO
LA FIEBRE AFTOSA?
Oficialmente no
hay tratamiento alguno. Sin embargo, no es
cierto. Veamos dos ejemplos.
EL TRATAMIENTO EN
UNA ZONA DE LA INDIA...
El británico Sir
Albert Howard publicó en 1945 un libro
titulado "Ganadería y horticultura para
la salud o para la enfermedad" en cuyo
capítulo 9 cuenta sus experiencias en la India,
primero cultivando plantas -entre 1905 y 1910-
y a continuación criando además ganado -entre
1910 y 1931-. Obra en la que explica cómo
"tras cinco años de experiencia de primera
mano produciendo cultivos en las condiciones
de la India, me convencí de que el patrimonio
de cada planta es la salud y de que el método
correcto de tratar la enfermedad no es destruir
el parásito sino aprovecharlo para mejorar
la práctica agrícola". Y añade: "Y
si esto es cierto para las plantas, ¿por qué
no aplicarlo a los animales? Empecé a dar
los pasos necesarios para tener mi propio
ganado para el trabajo de manera que mi pequeña
granja de setenta y cinco acres fuese una
unidad autosuficiente. Estaba ansioso de seleccionar
mis propios animales, de diseñar su acomodo
y de preparar su alimento, su higiene y los
demás aspectos de su vida. Así sería posible
ver: 1) cuál sería el efecto de una comida
adecuadamente cultivada en que los animales
de labor estuviesen bien alimentados; y 2)
cómo ese ganado reaccionaría ante las
enfermedades infecciosas. (...) Mis animales
fueron cuidadosamente seleccionados para el
trabajo que tenían que hacer y para el clima
local. Se hizo todo lo necesario para proveerlos
de vivienda adecuada y de forraje verde fresco,
ensilaje y grano, todo procedente de suelo
fértil. (...) Los bueyes de labor deben siempre
tener no sólo buenos forrajes sino también
tiempo suficiente para rumiarlos, para descansar
y para la digestión. También es importante
la ración de grano así como una cantidad de
alimento verde fresco, todo producido por
métodos adecuados de horticultura. También
debe proporcionársele acceso a agua limpia
y fresca. Y su pelo debe ser mantenido siempre
limpio y libre de excrementos. (...) Un importante
detalle es proporcionarles suelo de tierra
batida, cambiada cada tres meses, porque para
los animales de pezuña hendida es mucho mejor
que los suelos de cemento o de ladrillo. (...)
Entonces pusimos a mis animales en contacto
con ganado enfermo. Para lo cual: a) se les
llevó al mismo lugar donde pastaba ganado
enfermo, y b) se les hizo estar en contacto
directo con animales con fiebre aftosa. (...)
Y no ocurrió nada. Los animales saludables
y bien alimentados reaccionaron ante las enfermedades
exactamente como lo hacen las plantas adecuadamente
cultivadas ante las pestes de insectos y hongos:
no hubo infección alguna".
En definitiva, tal fue el resultado -año tras
año y en dos distintas y distantes partes
de la India- que Sir Howard obtuvo entre 1910
y 1924. Esta sería su confirmación "en
positivo".
¿Y por qué decimos "en positivo"? Pues
porque también demostró lo que afirmaba "en
negativo", es decir, a contrario. Con
lo que resultó doblemente confirmada.
Sir Howard explica en su libro que cuando
en el otoño de 1924 se instaló con cuarenta
cabezas bovinas en una tercera zona, "el
área no tenía plantas para forraje con lo
que inicialmente resultó difícil alimentar
adecuadamente a los animales. Durante el caluroso
1925, las dificultades fueron agudas. Una
gran parte del trabajo recaía en animales
cuya comida consistía en paja de trigo, hierba
seca y tallos de mijo junto con una pequeña
ración de semilla de algodón triturada. Una
comida así podía servir para mantenerse pero
era inadecuada para un trabajo pesado. Los
animales pronto perdieron su buena condición
y, por primera y última vez en mis veinticinco
años de experiencia con ganado en la India,
tuve que vérmelas con una suave fiebre aftosa
en una decena de animales. Bien, pues durante
dos semanas se dejó descansar a los animales
enfermos, se les dio mejor alimento... y el
problema desapareció para no volver a surgir
nunca más. Claro que esta advertencia sirvió
para estimularnos a todos los implicados para
mejorar la ración en tiempo caluroso y para
asegurar el suministro de comida adecuada
en 1926, año en que los animales que estuvieron
enfermos recuperaron su plena forma. Es más,
de 1927 a 1931 estos animales fueron a menudo
exhibidos como especímenes ejemplares en ferias
agrícolas. Y también fueron muy demandados
en procesiones religiosas que tenían lugar
en la ciudad, una invitación que llenaba de
satisfacción al personal del centro".
...Y UN TRATAMIENTO
CASI IGUAL EN WESTMINSTER
El diario The
Daily Telegraph publicó el 21 de marzo
pasado un artículo titulado "Un antiguo
tratamiento curó el rebaño-pedigree del Duque"
en el que explica cómo en el brote de
fiebre aftosa de 1922-24 el entonces Duque
de Westminster logró salvar su ganado
de pura raza.
En él se explica que primero utilizó como
"argumento" para que le dejasen probar un
tratamiento que como ya había sido matado
el ganado de todas las haciendas de alrededor
no había riesgo alguno de que el retraso en
matar al suyo pudiese provocar infección alguna.
Luego, su capataz -Henry Hamilton-
apartó las reses enfermas de las sanas, las
dio buena comida, bebida e higiene, las limpió
las zonas afectadas con "brea de Estocolmo"
y agua salada, descansaron... y se recuperaron.
Hamilton escribiría esta experiencia en 1967
contando que algunos de los ejemplares enfermos
de fiebre aftosa ganaron en noviembre de 1923
-sólo 8 meses más tarde- varios premios en
el Royal Show.
UNA IMPORTANTE OBSERVACIÓN
HISTÓRICA
Y no fueron los
únicos. También otros granjeros lograron salvar
sus reses del brote de 1922-24 aunque por
una vía totalmente distinta. Lo explica la
doctora Abigail Woods, historiadora
de la fiebre aftosa en Gran Bretaña, citando
la prensa local de Cheschire: "Los equipos
ministeriales estaban tan retrasados en su
tarea de matar a los animales que en muchas
granjas las vacas se habían recuperado antes
de que llegasen sus ejecutores. Los granjeros
miraban a sus recuperadas y normales vacas
con perplejidad y desconcierto, y se preguntaban:
'¿Pero, ¿qué pasa? ¿Por esta enfermedad trivial
es por la que se ha montado todo este lío?'".
¿CUÁL ES LA CAUSA
DE LA FIEBRE AFTOSA?
Por lo recogido
hasta aquí parece claro que la causa de la
fiebre aftosa radica en las malas condiciones
de alimentación, vivienda y limpieza de los
animales. En resumen, se debe a una mala práctica
ganadera. Sin olvidar, en ese sentido, la
práctica abusiva de la inseminación artificial
y la desaparición de la mayoría de las especies
autóctonas (más de 1.000 razas de vacas han
desaparecido en los últimos cien años y actualmente
se extingue una por semana). Además, es sabida
la actual falta de minerales en el suelo,
con lo que las plantas están débiles.
Ahora bien, oficialmente la causa es "el
virus de la fiebre aftosa". De él se afirma
que es "muy contagioso y fácilmente transmisible",
que "tiene un período de incubación de
dos a catorce días", que "puede ser
transmitido por múltiples vías con lo que
el riesgo de propagar la enfermedad es muy
elevado", que "viaja en partículas
de polvo en el aire", que "con vientos
favorables puede viajar hasta a 60 kilómetros
de distancia", que "también puede ser
transportado en la ropa, el calzado, el pelo,
las ruedas de los vehículos, la comida y la
basura, donde puede sobrevivir largos periodos
de tiempo", que... Y también se dice de
él, más técnicamente, que "es de la familia
Picornaviridae, género Aphthovirus", que "tiene
siete serotipos inmunológicamente distintos:
A, O, C, SAT1, SAT2, SAT3 y Asia1", que "sobrevive
en los ganglios linfáticos y la médula ósea
con pH neutro", que "puede persistir en forraje
contaminado y en el medio ambiente hasta un
mes, según la temperatura y el pH", que...
Pero en ningún momento se explica lo más importante:
cómo infecta, debilita, perjudica, daña o
mata al animal presuntamente contagiado.
Es más, cuando se busca "el carnet de identidad"
del "virus de la fiebre aftosa" resulta que
no hay ni una foto suya, solo diseños confeccionados
con potentes ordenadores. Algo que lleva a
algunos científicos e investigadores a llegar
a afirmar que quizás el presunto virus de
la fiebre aftosa nunca haya sido aislado y
que, en consecuencia, no se puede decir que
exista... y menos aún que sea la causa de
enfermedad alguna.
¿PREVINIENDO...
O CONTAGIANDO?
Lo que está claro
es que si la causa de la fiebre aftosa es
un virus y éste es tan transmisible... la
actuación del Gobierno y de sus asesores científicos
y técnicos lo tiene que haber extendido hasta
el rincón más remoto del reino.
Además, si aceptamos que el problema lo causa
un virus la política de extermino es la más
irracional ya que implica impedir que los
animales puedan generar su propia inmunidad.
Y las poblaciones sanas de animales estarán
menos protegidas con lo que cada nuevo brote
será peor...
En más, incluso aceptando que el virus exista
y su presencia sea indirectamente detectada
con los tests empleados parece claro que no
es la causa sino la consecuencia, enfoque
que enlaza con el naturismo y con algunas
investigaciones punta. Luego no es tampoco
con antivirales ni con vacunas -como algunos
proponen- como se debería afrontar el problema;
al contrario, con eso se intoxicaría más un
organismo ya debilitado. Lo inteligente sería
reforzar el organismo de los animales para
que los virus fueran eliminados dejando actuar
a las propias defensas del sistema inmune.
Lo prueban las experiencias contadas anteriormente.
¿Y CÓMO SE "DIAGNOSTICA"
LA FIEBRE AFTOSA?
De dos maneras:
1º) Por medio de un test indirecto
llamado ELISA que se aplica a una muestra
de sangre y que se supone que de ella puede
atraer unos anticuerpos específicos generados
por las defensas del animal ante el "virus
de la fiebre aftosa". Si el test da negativo
se concluye que el animal no está infectado.
Si da positivo se considera que sí. En el
primer caso, se le mata aunque no muestre
síntoma alguno de la enfermedad. Y, de paso,
se mata a todo animal de pezuña hendida de
la misma granja y de todas las granjas que
se encuentren dentro del denominado "radio
de seguridad" (que en Inglaterra es de tres
kilómetros). Aunque en ellas no se detecte
ningún otro caso.
Llegados a este punto -y teniendo en cuenta
las dramáticas consecuencias que tiene dar
positivo a un test ELISA- se plantea hacerse
una pregunta clave: ¿qué fiabilidad tiene
ese test? Pues, obviamente, cuando en
el Reino Unido se ha hecho esta pregunta a
los responsables de ordenar la muerte de dos
millones y medio de animales la respuesta
ha sido rotunda: "Total". Pero cuando
se les ha pedido la documentación científica
que avala esa respuesta no la aportan. Y cuando
específicamente se les pregunta cuáles son
las proteínas contenidas en el test alegan
que no se puede decir porque... "es secreto
comercial". Inaudito.
Y es que la verdad no se cuenta; y ésta es
que los tests ELISA tienen muchos inconvenientes.
Uno de ellos es que dan muchos falsos positivos,
lo cual es lógico cuando se sabe que un mismo
anticuerpo puede unirse a antígenos distintos
y que, al contrario, un mismo antígeno puede
ser detectado por varios anticuerpos. Esta
y otras razones prolijas de explicar permiten
poner en duda su validez.
2º) La otra manera de diagnosticar
si un animal tiene la fiebre aftosa es...
a ojo. De hecho, la mayoría de los "casos
de fiebre aftosa" de Gran Bretaña se han diagnosticado
así por el veterinario. De ahí que los ganaderos
británicos exigiesen inmediatamente que se
tomase una muestra de sangre de los animales
antes de matarlos a fin de que, aunque fuese
a posteriori, se confirmase -o no- ese diagnóstico.
Y es que el diagnóstico "visual" es difícil
por varias razones:
-En primer lugar, porque hay varias enfermedades
que producen síntomas parecidos a los de la
fiebre aftosa. La Oficina Internacional de
Epizootias (OIE) reconoce que "la fiebre
aftosa es clínicamente indiferenciable de
la Estomatitis vesicular, de la Enfermedad
vesicular del cerdo y del Exantema vesicular
del cerdo". Y precisa que debe hacerse
"diagnóstico diferencial de Peste bovina,
Enfermedad de las mucosas, Rinotraqueitis
infecciosa bovina, Lengua azul, Mamilitis
bovina, Estomatitis papulosa bovina y Diarrea
viral bovina". Es más, otras fuentes mencionan
también "la Dermatitis digital, el Herpes
de llagas de resfriado y el Orf". Y ninguna
de esas trece enfermedades acarrea la sentencia
de muerte que acompaña inexplicablemente a
la fiebre aftosa.
-Y, en segundo lugar, porque debido a la política
de exterminio aplicada desde hace más de cien
años pocos expertos han podido ver un caso
real y vivo de fiebre aftosa. La última epidemia
de fiebre aftosa tuvo lugar a mediados de
los años sesenta. Es muy difícil, pues, que
los expertos puedan hacer un diagnóstico diferencial
riguroso a ojo.
¿CUÁL ES LA BASE
CIENTÍFICA DE ESTA EJECUCIÓN SUMARIA E INDISCRIMINADA?
Esta es, a la
vista de lo expuesto, la pregunta que se puede
contestar con mayor brevedad: a falta de nuevas
pruebas o argumentos, ninguna.
ENTONCES, ¿CUÁLES
SON LAS RAZONES AUTËNTICAS DE ESTA MATANZA?
Pues la verdad
es que no las encontramos. Es difícil de entender
que el Gobierno británico no se hubiera limitado
a decir, con toda tranquilidad, algo así como:
"Tenemos un brote de fiebre aftosa. No
es una enfermedad que mate al animal. De hecho,
es una enfermedad menor que se supera aplicando
técnicas elementales de agricultura y ganadería.
Es el equivalente a un catarro fuerte en los
seres humanos. Casi todos los animales se
recuperarán. Eso sí, es una pena que haya
surgido este brote porque las exportaciones
van a resentirse a corto plazo. Pero vamos
a dejar que la enfermedad siga su curso y,
con el tratamiento adecuado, el problema se
superará en un par de semanas".
¿Por qué no se hizo? No hay respuesta. Sólo
especulaciones de todo tipo que llegan hasta
nosotros y sobre las que no nos pronunciamos.
Por ejemplo:
a) La existencia de unos mecanismos
político-económico-sociales interesados en
que se perpetre esta aberración sin base científica
alguna. Y también sin base legal porque ningún
tribunal ha dictado sentencia respaldando
la ilegal acción de matar animales totalmente
sanos.
b) Arruinar a los pequeños propietarios
para que abandonen sus tierras y éstas pasen
a manos de grandes explotaciones.
c) Preparar el mercado para una promesa
de solución infalible obtenida por medio de
ingeniería genética. Una solución innecesaria
pero que haría ganar mucho dinero a algunos.
d) Romper la resistencia de Gran Bretaña
a la plena incorporación al Mercado Común.
e) Extender el problema a toda Europa
para reforzar así la economía norteamericana.
f) Utilizar este "problema" para impulsar
la economía británica. Porque hoy se sabe
que su Producto Nacional Bruto crecerá más
que si no hubiese tenido lugar. Aunque haya
sido a costa de arruinar a pequeños propietarios.
Claro que también puede deberse al inmoral
argumento que ya se me ofreció recientemente
para explicar la matanza de las "vacas
locas": "Se mata para dar confianza al mercado".
CONCLUSIÓN
En suma, la fiebre
aftosa es a los animales lo que un fuerte
resfriado a los humanos. Puede llegar a producir
llagas y pupas pero sólo provocará la muerte
de aquellos animales que estuvieran ya muy
debilitados. Y los demás se pueden recuperar
por completo con técnicas elementales de agricultura
y ganadería. Luego, seguimos preguntando:
¿a qué ha venido tamaña matanza?
Lluís Botinas
Coordinador ejecutivo de Plural-21
(Asociación para el cuidado de la vida un
en planeta vivo).