Contrapulsación externa: método para afrontar las patologías cardiacas sin cirugía

La contrapulsación externa es un método inocuo, sencillo y barato que permite afrontar problemas cardíacos -como la angina de pecho y el infarto de miocardio- que se implementó hace ya más de 30 años en algunas clínicas y ha demostrado su eficacia en miles de pacientes. Se trata de una técnica alternativa a la angioplastia y a otras intervenciones quirúrgicas no exentas de riesgos ya que requieren implantar en las arterias prótesis hechas con materiales extraños. Es más, ha demostrado ser igualmente eficaz en patologías como los accidentes cerebrovasculares, el alzheimer, la enfermedad vascular periférica, la disfunción eréctil, la diabetes tipo 2 y muchas otras.

CONTRAPULSACION

La contrapulsación externa es una técnica no invasiva, sencilla y de bajo coste que permite mejorar el flujo sanguíneo y está especialmente indicada en caso de obstrucción de las arterias coronarias. Recordemos que el corazón o miocardio es un músculo hueco formado por 4 cámaras -dos aurículas y 2 ventrículos- que bombea la sangre relajándose y contrayéndose rítmicamente 75 veces por minuto en tres fases conocidas como sístole auricular, sístole ventrícular y diástole por lo que cada fase dura 8 décimas de segundo. Cabe añadir que la aurícula y ventrículo derechos se encargan de la circulación venosa de retorno enviándola a los pulmones para oxigenarla mientras los izquierdos reciben la sangre una vez oxigenada para llevarla a todo el organismo. El corazón mueve así 5 litros de sangre por minuto y es vital para que el cuerpo funcione.

Pues bien, el 16% de las muertes en la Unión Europea se deben a algún fallo en este complejo mecanismo siendo la principal causa de todas las isquemias cardiacas la obstrucción parcial de las arterias coronarias que provoca la acumulación de placas de ateroma. Obstrucción de la que el organismo suele avisar provocando dolor -a eso se le llama angina de pecho- que los médicos suelen tratar con vasodilatadores que aumentan el flujo sanguíneo -especialmente generadores de óxido nítrico en el endotelio-, algo que no soluciona el problema ya que el bloqueo arterial no es la causa sino la consecuencia. De hecho por eso suelen terminar necrosándose las fibras musculares cardiacas y formándose tejido cicatricial. Es pues necesario actuar y lo que hoy se hace habitualmente es intentar restablecer la circulación sanguínea mediante una angioplastia coronaria -técnica que consiste en colocar un stent o catéter (un pequeño tubo) en la zona ocluida- o someter al paciente a una operación quirúrgica para aumentar el diámetro de las arterias. Eso cuando el organismo avisa con tiempo porque casi un tercio de las personas que mueren por accidentes cardíacos no tiene síntoma previo alguno.

No está de más recordar en cualquier caso que según el conocido médico e investigador alemán Matías Rath el exceso de colesterol y triglicéridos así como la hipertensión son solo factores secundarios de riesgo de las enfermedades cardiovasculares ya que las placas de ateroma se forman a modo de «parches» para evitar que la persona se desangre cuando las paredes arteriales se deterioran por déficit de nutrientes, muy especialmente de vitamina C (no la sintetizamos como sí hacen los animales), de los aminoácidos lisina y prolina y de micronutrientes como la coenzima Q-10, las vitaminas del grupo B, la vitamina E y otros oligoelementos. Es más, asegura que ingerir arginina -otro aminoácido- aumenta la elasticidad de las paredes arteriales al producir óxido nítrico en el endotelio. Así lo explicaría en su conocida obra Por qué los animales no sufren infartos y los hombres sí (lea en nuestra web –www.dsalud.com– la entrevista que le hicimos en el nº 64 correspondiente a septiembre de 2004).

Hecho este inciso volvamos a la técnica de la contrapulsación externa para explicar que fue hace cerca de 60 años cuando se empezó a trabajar con animales de laboratorio en una variante de la angioplastia que consiste en introducir un catéter con un diminuto balón inflable en la punta que una vez colocado en la aorta descendente se infla y desinfla rítmicamente facilitando el bombeo sanguíneo.

Más adelante los cardiólogos R. H. Clauss y W. C. Birtell (1) introdujeron un balón de contrapulsación intraaórtica desde la arteria femoral hasta la cardiaca en pacientes con insuficiencia coronaria comprobando que aliviaba el dolor y disminuía el riesgo de infarto. El balón se desinfla en la sístole facilitando la descarga de sangre por vía aórtica y disminuyendo el gasto cardiaco y se infla en la diástole bloqueando el flujo retrógrado aórtico e incrementandolo hacia las arterias coronarias. La técnica se iría luego fue perfeccionando y aún se utiliza pero no deja de ser una intervención quirúrgica que exige instalar un sistema mecánico no biológico en la aorta.

Un equipo del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos desarrollaría luego un método de contrapulsación externa no invasivo -inspirándose en uno inventado por los chinos muchos años antes- que tras probarse en distintos hospitales sería aprobado por la FDA en 1996 popularizándose rápidamente; de hecho hoy cuentan con él más de 700 unidades de Cardiología estadounidenses y más de un millar en el resto del mundo. Y es que con la contrapulsación externa se logra disminuir el esfuerzo cardíaco en la sístole y aumentar el riego coronario en la diástole.

El sistema es muy sencillo: se acuesta al paciente en una camilla, se le colocan tres brazaletes elásticos inflables -similares a los que se utilizan para medir la presión arterial en el brazo-, dos en los muslos por encima de las rodillas y otros dos por debajo y finalmente otro en los glúteos justo debajo de la cintura. Y una vez colocados se inflan al inicio de la diástole y se desinflan al inicio de la sístole de forma sincronizada con el ritmo cardiaco del paciente lográndose reforzar el retorno venoso hacia el corazón y disminuir el esfuerzo en la diástole. Todo ello mediante un programa automático. La experiencia demuestra que ayuda a mejorar o regenerar el tejido dañado del miocardio así como los endotelios de los vasos cercanos aplicando 5 sesiones de una hora a la semana durante 7 semanas que puede prolongarse si la severidad del problema lo precisa.

Como antes adelantamos se trata de una técnica inventada por los chinos denominada contrapulsación externa secuencial que los norteamericanos perfeccionaron tras darla a conocer un equipo del Zhong-Shan Medical College encabezado por Z. S. Zheng en un trabajo publicado en 1983 en Transactions of the American Society for Artificial Internal Organs (2) en el que se explicaba que llevaba ya seis años utilizándose en 120 hospitales chinos y el 97% de los pacientes tratados por angina de pecho o infarto de miocardio se habían recuperado siendo muy pocos los casos de recurrencia.

A pesar de que la contrapulsación externa es menos invasiva hay cardiólogos que siguen prefiriendo la angioplastia -intervención coronaria percutánea-, procedimiento quirúrgico que consiste en introducir un catéter -normalmente a través de la arteria femoral del muslo-, expandir la zona afectada mediante un balón inflable e implantar luego un tubo de malla metálica o stent que mantiene la arteria dilatada y restaura el flujo sanguíneo. Es eficaz pero la arteria tratada puede volver a ocluirse con el tiempo -pasa en el 15% de los casos- y a veces se forman coágulos que pueden infartar el corazón. Existe además el riesgo de que durante la intervención se desgarre o rompa la arteria o se desprenda algo de tejido que provoque un accidente cerebrovascular. Según diversos estudios estadísticos hay riesgo de muerte en el 2% de las personas de menos de 65 años y del 5% entre los mayores de 75 aunque la mortalidad aumenta hasta el 10% si además se sufren otras patologías previas, especialmente diabetes. Los médicos suelen sin embargo preferirla a la contrapulsación externa porque se hace de forma rápida en un solo acto médico en lugar de en varias sesiones y muchos solo recurren a ella cuando es inviable la intervención quirúrgica. 

APLICACIONES TERAPÉUTICAS

Dado que hay más de un centenar de estudios científicos basados en experiencias clínicas con esta técnica y en relación a la resolución de la isquemia cardíaca o la angina solo se mencionarán unos pocos y especialmente aquellos que además de lograr el incremento del flujo de sangre oxigenada al miocardio, muestren otros aspectos relacionados con otras mejoras funcionales. 

Mejoras cardíacas. Un equipo de la Friedrich Alexander University de Núremberg (Alemania) encabezado por el doctor D. Werner (3) investigó con 16 voluntarios sanos la técnica de contrapulsación externa sometiéndoles a una presión en los manguitos de 200 mm mientras medían con un ecocardiógrafo Doppler el flujo de sangre en las arterias principales y se constató un incremento del 18% en la coronaria interna, del 19% en las carótidas internas, del 25% en la hepática, del 88% en la aorta abdominal y del 14% en la iliaca interna. Además vieron que disminuía un 80% el nivel de las hormonas vasoconstrictoras endotelina y renina. El trabajo se publicó en 1999 en American Journal of Cardiology.

En 2007 los doctores A. Manchanda y O. Soran (4) -de la George Washington University (EEUU)- dieron a conocer en Journal of the American College of Cardiolgy que en Estados Unidos se diagnostican anualmente unos 50.000 casos de anginas y oclusiones coronarias refractarias a las soluciones quirúrgicas y tras numerosos ensayos clínicos se comprobó que la contrapulsación externa mejora efectivamente los síntomas y la calidad de vida de esos enfermos reduciéndose la mortalidad. Mejora la función endotelial, la función ventricular, el consumo de oxígeno y la circulación periférica. En el 75% de los casos los resultados se mantenían 5 años después. Es más, aseveran que ayuda a las personas con síndrome hepatorrenal, síndrome de piernas inquietas, sordera súbita y disfunción eréctil.

Tres años después un equipo de la Universidad de Florida (EEUU) encabezado por R. W. Braith (5) realizó un estudio clínico aleatorizado comparando los resultados de un grupo de pacientes con problemas coronarios a los que se trató con contrapulsación externa sometiendo a 28 de ellos a 300 mm de presión y a 14 a solo 20 mm (considerado efecto placebo) y comprobaron que entre los primeros la dilatación arterial fue un 40% superior y la producción endotelial de oxido nítrico un 34% mayor. El trabajo apareció en 2010 en Circulation y según las conclusiones además de mejorar el flujo arterial activa compuestos endoteliales beneficiosos y disminuyen los agentes proinflamatorios.

Agregaremos que en 2013 se publicó en International Journal of Cardiology una revisión efectuada por Da-ya Yang y Gui-fu Wu (6) -de la Sun Yat-sen University de China- sobre los efectos terapéuticos de la contrapulsación externa y según aseveran además de aliviar el trabajo cardiaco se potencia la función endotelial -al atenuarse el estrés oxidativo y la inflamación- y mejoran la angiogénesis y la vasculogénesis. 

Accidentes cerebrovasculares. Un amplio equipo de cardiólogos de la Universidad de California-San Diego (EEUU) coordinado por K. Z. Guluma (7) publicó en 2015 en Journal of the Stroke and Cerebrovascular Diseases los resultados de un ensayo clínico con 23 pacientes de alto riesgo de infarto en la arteria cerebral media a los que se sometió a contrapulsación externa durante una hora usando distintas presiones y a los 30 días se observó en todos los casos un incremento del flujo sanguíneo al cerebro; incluso con bajos niveles de presión. La conclusión es que se trata de un método valido para pacientes con alto riesgo de accidente cerebrovascular isquémico. 

Piernas inquietas. Un equipo del Cardi-Sleep Center de Estados Unidos encabezado por Sri-Sujanthy Rajaram (8) presentó en 2005 en Sleep Medicine el caso de 6 personas de entre 55 y 80 años con síndrome de piernas inquietas a los que se midió la severidad del problema mediante un test de evaluación ampliamente aceptado antes y 35 días después de finalizado el tratamiento con contrapulsación observándose una mejora poco significativa en dos casos y una clara mejoría temporal en cuatro de ellos 3 meses después. En dos de ellos la mejoría se mantuvo hasta pasado un año. 

Disfunción eréctil. La disfunción eréctil la padecen del 20% al 50% de los varones mayores de 55 años en los países desarrollados y son varios los expertos que la consideran un indicador que vaticina problemas cardiovasculares. Son los casos de un equipo de la Universidad de Texas (EEUU) coordinado por I. M. Thompson (9) y de otro de la Duke University Medical Center (EEUU) encabezado por B. A. Inman (10). Según éste último hay un 80% de posibilidades de que aparezcan antes de los 10 años de detectarse la disfunción. Así lo infirieron tras seguir a 1.402 hombres entre 1996 y 2005.

En 1998 se publicó en Urologia Internationalis el trabajo de un grupo de la Technical University Dresden de Alemania dirigido por S. E. Froschermaier (11) titulado Enhanced External Counterpulsation as a New Treatment Modality for Patients With Erectile Dysfunction (La contrapulsación externa mejorada como nueva modalidad de tratamiento para pacientes con disfunción eréctil) y en él se describen los resultados de un estudio clínico con 13 pacientes tratados con contrapulsación externa durante 20 días al cabo de los cuales todos mejoraron significativamente. Se comprobó mediante medición por ecografía del incremento del flujo sanguíneo sistólico.

Veinte años después un grupo de la Shahid Beheshti University of Medical Sciences de Teherán (Irán) dirigido por Seyed Ahmad Raeissadat (12) realizó una revisión de los ensayos clínicos publicados y constató que entre 164 varones de 61 años de edad media mejoró el 80%; la mayoría recuperó de hecho las erecciones espontáneas matinales. El trabajo se publicó en 2018 en Vascular Health & Risk Management y en él se explica que el tratamiento con contrapulsación externa se aplicó entre 20 y 35 días. 

Mejoras oftalmológicas. Un grupo de cardiólogos y oftalmólogos de la Friedrich Alexander University de Nurenberg (Alemania) dirigido por el ya mencionado doctor D. Werner (13) realizó un estudio clínico aleatorizado con 20 pacientes con problemas de retina a la mitad de los cuales se les trató con fármacos convencionales y a la otra mitad con 2 horas de contrapulsación externa. El trabajo apareció en 2004 en Retina y en él se asevera que aceleró el flujo sanguíneo en el entorno retinal con mayor efectividad que los fármacos.

Once años después un grupo del First Affiliated Hospital de la Sun Yat-sen University (China) encabezado por Z. Wenhui (14) demostró similares efectos terapéuticos con contrapulsación externa en la neuropatía óptica isquémica; el trabado se publicó en 2015 en Graefe’s Archive for Clinical & Experimental Ophtalmology. 

Mejoras dermatológicas. En 2004 se dieron a conocer en European Journal of Clinical Investigation los resultados de un ensayo aleatorizado efectuado por un equipo de la Friedrich Alexander University de Nurenberg (Alemania) encabezado por M. J. Hilz (15) que probó la contrapulsación externa en 15 personas de 64 años de edad media con problemas coronarios y los comparó con los obtenidos por 23 jóvenes sanos de 28 años de media. Pues bien, bastaron 5 minutos de contrapulsación para lograr una notable vasodilatación periférica -con visible oxigenación de la piel- en todos ellos. 

Diabetes tipo 2. Un equipo de la Universidad de Florida (EEUU) coordinado por la doctora Paloma D. Sardina (16) sometió a 35 sesiones de una hora de contrapulsación externa a 30 diabéticos tipo 2 (61 años de edad media) y al finalizar el tratamiento seis meses después se observó una notable disminución en plasma de la glucosa y de la hemoglobina glicosilada (HbA1c) calculándose que había aumentado un 54% la sensibilidad a la insulina. Los autores afirman en el trabajo -aparecido en 2016 en Acta Diabetológica- que las mejoras se mantuvieron hasta 3 meses después del tratamiento.

Ese mismo equipo publicaría posteriormente en la misma revista (17) una ampliación de los resultados señalando que en las muestras de sangre obtenidas seis meses después del tratamiento encontraron en el plasma aún menos productos de glicación avanzada y una clara disminución de las citoquinas proinflamatorias y de los indicadores de estrés oxidativo. 

Claudicación intermitente. Un grupo de investigadores del Hospital Charité Benjamin Franklin de Berlín (Alemania) encabezado por la doctora Eva-Elina Buschmann (18) publicó en 2016 en European Journal of Vascular Medicine (VASA) un trabajo según el cual la contrapulsación externa a baja presión es también eficaz en caso de claudicación intermitente (síndrome del escaparate). Tras tratar durante 30 horas de contrapulsación externa de baja presión a 14 personas con enfermedad vascular periférica avanzada se constató un incremento de la función endotelial, eliminación total del dolor en las piernas y una mayor distancia de movilidad. 

Alzheimer. Un amplio grupo del University of Kansas Medical Center (EEUU) coordinado por P. M. Moriarty (19) trató a 4 personas con alzheimer incipiente mediante 35 horas de contrapulsación externa y al finalizar la prueba se comprobó mediante resonancia magnética un notable incremento del flujo sanguíneo cerebral y en 3 un incremento de la capacidad cognitiva que se mantenía 6 meses después. El trabajo se publicó en 2016 en Austin Journal of Clinical Medicine.

El trabajo corroboraba el publicado unos años antes por un grupo del Nanfang Hospital de China coordinado por W. P. Li (20) que realizó un experimento similar sobre 10 personas con leves síntomas de alzheimer y comprobó que la contrapulsación mejora la irrigación cerebral -se constató mediante tomografía axial computarizada (TAC)- y además aumenta la cantidad de superóxido dismutasa (SOD) tanto en la sangre como en el líquido cefalorraquídeo. El trabajo apareció en 1994 en Chinese Medical Journal. 

Mejoras auditivas. Un equipo de la Universitätsklinikum Carl Gustav Carus de Dresde (Alemania) encabezado por C. Offergeld (21) realizó un ensayo clínico con 33 pacientes de entre 19 y 76 años que sufría tanto tinnitus como una notable disminución de la capacidad auditiva y tras 10 sesiones diarias de una hora de contrapulsación externa 30 obtuvieron una notable mejoría auditiva y 14 una disminución notable del tinnitus que se mantenía un año después; el artículo se publicó en 2000 en Laryngorhinootologie. 

CONCLUSIÓN

Los trabajos citados demuestran que la contrapulsación externa mejora el flujo sanguíneo, dilata las arterias y tiene efectos beneficiosos no solo en el endotelio arterial sino en órganos y tejidos distales en los que se produce regeneración celular. Se trata pues de un técnica propia de la medicina regenerativa como así lo manifiesta un grupo de cardiólogos del Texas A&M University Health Science Center (EEUU) encabezado por W. C. Jewell (22) en el trabajo Enhanced external counterpulsation is a regenerative therapy (La contrapulsación externa mejorada es una terapia regenerativa) publicado en 2010 en Frontiers in Bioscience. En él se asevera que la contrapulsación externa logra tantos beneficios clínicos porque incrementa el número de células madres endoteliales que produce la médula ósea siendo lo que permite regenerar tanto los tejidos vasculares como el propio miocardio. Lo constataron sometiendo durante 20 horas a la técnica a 9 pacientes de 70 años que sufrieron una angina de pecho y tomándoles muestras de sangre antes y después; al finalizar las sesiones se encontró un significativo incremento de células madre hematopoyéticas y endoteliales. Un posterior ensayo más amplio con 25 pacientes de 70 años de edad media y problemas coronarios logró los mismos resultados.

En definitiva, la investigación demuestra que la contrapulsación externa es un método sencillo y carente de riesgos que es útil en las patologías coronarias además de en otras y no requiere hospitalización, ni supervisión médica, ni fármacos. Es más, se ha probado con éxito en problemas como el linfedema y está claro que es una terapia antienvejecimiento.

Paula M. Mirre

 

Referencias

(1) Clauss, R. H., Birtwell, W. C. et al. (1961) Assisted circulation. I: The arterial counterpulsation. Journal of the Thoracic and Cardiovascular Surgery. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/13693965/?dot=Abstract

(2) Zheng, Z. S. (1983) New Sequential External Counterpulsation for the Treatment of Acute Myocardial Infarction. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/j.1525-1594.1984.tb04323.x

(3) Werner, D. et al (1999) Pneumatic External Counterpulsation: A New Noninvasive Method to Improve Organ Perfusion. Doi: 10.1016/s0002-9149(99)00477-4

(4) Manchanda, A. and Soran, O. (2007) Enhanced External Counterpulsation and Future Directions: Step Beyond Medical Management for Patients With Angina and Heart Failure. Journal of the American College of Cardiology. https://doi.org/10.1016/j.jacc.2007.07.024

(5) Braith, R. W. et al (2010) Enhanced External Counterpulsation Improves Peripheral Artery Flow-Mediated Dilation in Patients With Chronic Angina. A Randomized Sham-Controlled Study. https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/circulationaha.109.923482

(6) Yang, D. and G. Wu (2013) Vasculoprotective Properties of Enhanced External Counterpulsation for Coronary Artery Disease: Beyond the Hemodynamics. DOI: 10.1016/j.ijcard.2012.04.003

(7) Guluma, K. Z. (2015) Feasibility and Safety of Using External Counterpulsation to Augment Cerebral Blood Flow in Acute Ischemic Stroke-The Counterpulsation to Upgrade Forward Flow in Stroke (CUFFS) Trial. DOI: 10.1016/j.jstrokecerebrovasdis.2015.07.013

(8) Sri-Sujanthy Rajaram et al. (2005) Enhanced External Counter Pulsation (EECP) as a Novel Treatment for Restless Legs Syndrome (RLS): A Preliminary Test of the Vascular Neurologic Hypothesis for RLS. DOI: 10.1016/j.sleep.2004.10.012

(9) Thompson I. M. et al (2005) Erectile dysfunction and subsequent cardiovascular disease. JAMA. https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/202047

(10) Inman B.A. et al (2009) A population-based, longitudinal study of erectile dysfunction and future coronary artery disease. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19181643/

(11) Froschermaier, S.E. et als. (1998) Enhanced External Counterpulsation as a New Treatment Modality for Patients With Erectile Dysfunction. Urologia Internationalis doi: 10.1159/000030315.

(12) Raeissadat, S.A. et al (2018) Enhanced External Counterpulsation in Rehabilitation of Erectile Dysfunction: A Narrative Literature Review. Vascular Health & Risk Management doi: 10.2147/VHRM.S181708.

(13) Werner, D. et al (2004) Accelerated Reperfusion of Poorly Perfused Retinal Areas in Central Retinal Artery Occlusion and Branch Retinal Artery Occlusion After a Short Treatment With Enhanced External Counterpulsation. DOI: 10.1097/00006982-200408000-00006

(14) Wenhui, Z. (2025) Effect of Enhanced Extracorporeal Counterpulsation in Patients With Non-Arteritic Anterior Ischaemic Optic Neuropathy. DOI: 10.1007/s00417-014-2823-z

(15) Hilz, M. J. et al (2004) Enhanced External Counterpulsation Improves Skin Oxygenation and Perfusion. European Journal of Clinical Investigation. DOI: 10.1111/j.1365-2362.2004.01352.x.

(16) Sardina, P. D. et al (2016) Enhanced External Counterpulsation (EECP) Improves Biomarkers of Glycemic Control in Patients With Non-Insulin-Dependent Type II Diabetes Mellitus for Up to 3 Months Following Treatment. DOI: 10.1007/s00592-016-0866-9

(17) Sardina, P. D. et al (2016) Enhanced External Counterpulsation (EECP) Decreases Advanced Glycation Endproducts and Proimmflamatory cytokines in Patients With Non-Insulin-Dependent Type II Diabetes Mellitus for Up to 6 Months Following Treatment. DOI: 10.1007/s00592-016-0869-6

(18) Buschmann, E-E. et al (2016) Adaptation of External Counterpulsation Based on Individual Shear Rate Therapy Improves Endothelial Function and Claudication Distance in Peripheral Artery Disease. DOI: 10.1024/0301-1526/a000544

(19) Moriarty, P. M. et al (2016) External Counterpulsation Therapy for Patients with Mild Cognitive Impairment. https://austinpublishinggroup.com/clinical-medicine/fulltext/ajcm-v3-id1029.php#Results

(20) Li, W.P. et al (1994) Study of the External Counterpulsation (ECP) Therapy for Senile Dementia of the Alzheimer’s Type (SDAT). https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7835102/

(21) Offergeld, C. et al (2000) Pneumatic External Counterpulsation (PECP): A New Treatment Option in Therapy Refractory Inner Ear Disorders? DOI: 10.1055/s-2000-6941

(22) Jewell, C. W. et al (2010) Enhanced external counterpulsation is a regenerative therapy. https://pdfs.semanticscholar.org/a050/43d13f28a5d2e4c167bfe55dd353d81e1e09.pdf

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